Capítulo 2
Así que Ash y Bianca salieron a buscar a algún pokémon que pudieran capturar, mientras que Cilan e Iris se pusieron manos a la obra a limpiar y a poner las tiendas de dormir, no estaban mintiendo después de todo.
Habían caminado por unos treinta minutos y no veían a ningún pokémon salvaje a pesar de que estaban en un bosque, pero eso no les impedía seguir buscando. Mientras caminaban, Ash le iba dando explicaciones a Bianca de todo lo que tenía que hacer en cuanto se encontraran con un pokémon, desde liberar a su pokémon para hacerlo luchar, hasta lanzarle la pokébola en cuanto estuviera debilitado; aunque ella realmente sabía cómo hacerlo, nunca está de más recordar lo básico.
— Sabes, Ash, se me hace muy lindo de tu parte que quieras ayudarme — Dijo Bianca después de recibir las explicaciones del joven — Aunque muchas veces te he tirado al agua cada vez que nos encontramos — Esta última frase la dijo de manera apenada.
— No me lo agradezcas, Bianca, esto lo hago porque eres una gran amiga — Respondió mientras colocaba sus brazos detrás de su cabeza.
Aquello dicho por el chico de Kanto desanimó un poco a la rubia, pues ella le tenía una gran admiración y respeto, porque, además de protegerla, también logró convencer a su padre de dejarla seguir en su viaje y, además, la defendió del Equipo Plasma cuando le habían robado sus pokémon.
En ese preciso momento, un pokémon había aparecido enfrente de ambos.
— ¡Wow, es un Herdier! — Exclamó Ash — ¡Bianca, rápido, saca tu pokémon!.
— ¡Ah, voy! — Rápidamente la rubia sacó una de sus pokébolas de su bolso, que por cierto estaba sucia debido a lo desordenado que estaba — ¡Sal, Pignite!
El pokémon de fuego se había materializado después de que su entrenadora lo liberara para luchar contra el pokémon salvaje.
— ¡Ahora empieza a atacar! — Sugirió Ash con tono motivacional.
— ¡Pignite, usa carga de fuego! — El pokémon de la rubia comenzó a dar pisotones al suelo mientras se envolvía en llamas para salir disparado y acertar un buen golpe a Herdier.
— ¡Bien, Bianca, sigue así! — Halagó Ash a su amiga.
El pokémon salvaje saltó en dirección a Pignite para atacar con mordisco, haciendo que su entrenadora se quedara sin saber qué hacer.
— ¡Haz que use Derribo! — Ash, con la ayuda de su pokédex, pudo saber qué ataques conocía el pokémon de Bianca para poder ayudarla.
— ¡Pignite, derribo! — Exclamó sin titubear.
Pignite empujó al pokémon perro para después caer sobre él, dejándolo adolorido, mas no debilitado, por lo que no se tenían que confiar.
Volviendo con Iris y Cilan que se habían quedado a esperar a sus amigos, ambos estaban platicando sobre un asunto.
— ¡Rayos!, ya se tardaron — Dijo Iris con un tono preocupado — Creo que no fue buena idea dejar que Ash y Bianca fueran solos a buscar su pokémon, sabiendo lo despistados que son tal vez ya hasta se perdieron — Al decir esto, su Axew hizo su respectivo gruñido que expresaba estar de acuerdo con su entrenadora.
— No exageres, Iris — Respondió Cilan en tono amable — Yo creo que aún no han atrapado el nuevo pokémon de Bianca, además, ella está con Ash cada vez que necesita ayuda, yo creo que lo encontrarán, tal vez solo es cuestión de esperar.
— Bueno, tienes razón — Respondió mientras se cruzaba de brazos — Pero, ¿no te parece extraño eso, Cilan?
— ¿Extraño?, ¿De qué hablas, Iris? — Preguntó confundido el chef.
— ¡Piénsalo!, ¿por qué siempre es Ash quien ayuda a Bianca?, tengo entendido que nadie ha sido capaz de hacer algo bueno por ella por lo descuidada que es — Dijo Iris.
— Pues, creo que tienes algo de razón — Respondió con una mano en su barbilla — Además, también me he dado cuenta de algo muy extraño... — Habló en tono misterioso.
— ¿En serio? — Preguntó Iris rápidamente —¡Dilo!— Exclamó emocionada.
Antes de que Cilan hablara, se aseguró de que no estuviera nadie para que este le pudiera platicar a Iris de su sospecha de manera privada.
— Sabes que cada vez que nos encontramos con Bianca ella siempre derriba a Ash al agua, ¿cierto?
Iris asintió su cabeza, pero seguía intrigada.
— Sí, pero, ¿Qué tiene que ver eso con que siempre la ayuda en lo que necesite?
— Tiene mucho que ver, mi estimada Iris — Respondió — Me he dado cuenta que ella empuja a Ash a propósito, pues nunca he visto que derribe a alguien más a pesar de que corra de manera imprudente.
— ¿Y a qué crees que se deba, Cilan? — Preguntó Iris de manera curiosa.
— No solo es eso — Prosiguió — Cada vez que nos despedimos, ella siempre le guiña el ojo a Ash y le termina dando abrazos y creo saber por qué.
— ¡¿A caso es lo que creo que estoy pensando?! — Preguntó Iris muy emocionada.
— Así es... Como bien habías dicho, nadie que no sea Ash se ha animado a apoyar a Bianca, y como él lo hace de manera incondicional, eso hace que ella se sienta atraída hacia él; en pocas palabras, ¡creo que a Bianca le gusta a Ash! — Dijo Cilan en tono de canto a esa última frase.
— ¡Lo sabía!, ¿Quién lo diría?, ¡una pareja así de infantiles es una combinación perfecta! — La chica morena se alegró de lo que dijo Cilan pues, aunque tenía esa pequeña intuición de lo que reveló Cilan, al fin consideraría a Ash como alguien "maduro" — Pero tengo una duda, Cilan.
— Claro, dímela — Dijo de manera tranquila, como es usual en él.
— ¿Por qué Bianca tiró a Ash al agua cuando nos conocimos la primera vez?, digo, ellos no se conocían hasta ese momento.
— Yo creo que desde ahí empezó a hacer costumbre a eso de tener contacto con Ash y tirarlo al agua — Respondió Cilan mientras se reía.
— Creo que tienes razón, Cilan — La chica del Axew comenzó a reír junto con el líder de gimnasio de Ciudad Striaton.
Es así como Iris y Cilan al fin supieron lo que Bianca podría sentir por Ash, pero la pregunta es, ¿acaso Ash siente algo por Bianca?
Fin del segundo capítulo.
