Capítulo 3
Después de varios minutos de batalla, aquél pokémon canino había caído después de varios golpes acertados por Pignite, aunque, el inicial de fuego también se encontraba muy mal herido, pues tuvieron una batalla muy feroz, en la que cualquiera pudo haber caído primero.
— ¡Ahora, Bianca, lanza la pokebola! — Exclamó el oriundo de Kanto.
— ¡Pokebola, ve! — La chica había lanzado la pokébola que tenía en su bolso hacia Herdier, lográndolo encerrar, y ambos estaban ansiosos de ver que el pokémon pudiera ser capturado, sin embargo, la pokebola no dejaba de moverse hasta que...
"Puffff", fue el sonido que se oyó luego de que Herdier se saliera de la pokébola, y como Pignite estaba muy cansado por la batalla cayó debilitado, dándole la oportunidad a Herdier de salir huyendo tan rápido como fuese posible. En ese momento, ella había regresado a Pignite a su pokébola.
Ese acto, ese acto que Bianca presenciaba todos los días, la de no capturar pokémon tan básicos y fáciles de capturar como Herdier hicieron que cayera de rodillas al suelo y que de sus ojos se formaran pequeñas lágrimas debido a la gran desesperación que tenía, la de ser mejor entrenadora, era algo que simple y llanamente no lo lograba por mucho que se esforzaba.
— No importa lo que haga — Dijo con voz entrecortada — Siempre pasa lo mismo, no sirvo para esto — Cubrió su rostro con sus dos manos ya que estaba por sollozar.
A Ash le hacía sentir mal lo que le pasaba a su amiga, sin duda este era un mal momento para ella, le recordó a la perfección cuando él era novato y pasaba por lo mismo, así que lo mejor que podía hacer era eso, apoyarla.
— Por favor, Bianca, no digas eso — Tocó su hombro intentando alentarla — Solo hay que seguir intentando — Su Pikachu hizo su respectivo gruñido en señal de ánimo.
— Pero Ash, no he capturado un solo pokemon desde que empecé mi viaje; mi papá tenía razón, aún no estoy lista para viajar; ni mucho menos tengo amigos, muchas de las cosas que hago salen mal — Dijo Bianca aún con la cara cubierta y sin tener la más mínima razón en sus palabras.
— Bianca, escúchame — Ash, en un acto rápido, posó sus dos manos en los hombros de la chica rubia haciendo que esta destapara su cara y se ruborizara en ese momento — Tú me conoces y sabes que estoy dispuesto a ayudarte pase lo que pase, te lo prometo — Dijo con muchísima seguridad en su voz.
— Pero... — Bianca iba a hablar pero fue interrumpida.
— ¿Qué importa si siempre que nos encontremos me tiras al agua? — Preguntó — Bueno, en realidad si es un poco molesto — Eso que dijo hizo que Pikachu se golpeara a sí mismo por lo que dijo su entrenador — Pero también es algo divertido y, además, también sé que eres una buena persona y has hecho muchas cosas por nosotros — Dijo con una sonrisa de oreja a oreja, pero ahí no terminaba — Tienes muchas cualidades que otra chica no posee: eres positiva, eres una entrenadora bastante fuerte y eres muy expresiva con tus emociones, por eso y mucho más pienso... que no deberías rendirte.
Todo lo que dijo el chico lo entendió a la perfección, se sentía muy afortunada de haber conocido a alguien tan atento como él, nadie la había apoyado a ese nivel, ni siquiera su propio padre que la sobreprotegía, así que tenía que confesarle algo muy importante.
— Sabes, Ash, la verdad es que tengo que decirte algo... — Habló después de estar en silencio.
— Ajá... — El chico de pronto empezó a ponerse nervioso.
— La verdad es que, todas las veces que nos encontramos... te empujaba al agua a propósito...
— ¿Ah?, pero, ¿por qué? — Preguntó bastante sorprendido, pues él creía que lo hacía sin querer.
— Pues... porque... — Estaba indecisa de decir lo que pensaba — Porque siempre buscaba la manera de llamar tu atención — Al fin lo pudo decir, pudo decir lo que sentía.
Aquello dicho por la rubia dejó completamente perplejos tanto a Ash como a Pikachu.
— Sé que simplemente tenía que haberte hablado en vez de tirarte al agua, pero tenía miedo de que... me hicieras a un lado — Se había formado un silencio, un silencio que no sabían quién debía romperlo.
Ash estaba pensativo, no sabía qué decir aunque, a decir verdad, le agradaba mucho el hecho de que Bianca expresara todo lo que sentía, y eso era algo que, hasta cierto modo, le gustaba mucho, también le alegraba bastante su forma de ser a pesar de ser algo ingenua.
— Bianca, yo no te haría a un lado, realmente me agradas — Habló sin dejar de mostrar su lado amable.
— La verdad es que... tú también... — Dijo con un brillo en sus ojos.
Acto seguido, Bianca le dio un afectuoso abrazo al chico, la cuál Ash correspondió hasta que vio que se acercaba otro pokémon a ellos.
— Bianca, mira — Dijo bastante sorprendido, pues no habían visto un pokémon como ese.
— Wow, ese pokemon es muy bonito — Respondió con brillos en sus ojos verdes.
Era un pokémon pequeño y adorable de tipo bicho cubierto en lo que parecían ser hojas en pocas palabras, era un Sewaddle, este pokémon había visto todo lo que habían hecho el par de entrenadores, desde ver el enfrentamiento de Pignite y Herdier, hasta la confesión de los sentimientos de ambos y, al ver que Bianca es una chica muy de fiar, no dudo en ser su compañera de viaje.
Casualmente, la pokébola que estaba en el suelo se encontraba sucia, sin dudarlo, aquel Sewaddle salió disparado a limpiarla y, para su suerte, este pokémon había sido capturado sin que ni Ash ni Bianca hicieran algo, haciendo que los dos cayeran al suelo de manera irónica.
— Creo que no era tan difícil después de todo — Dijo la rubia
— Bueno, al menos capturamos a tu pokemon — Respondió el joven.
Bianca sacó a su nuevo pokémon para poder conocerlo bien.
— Hola, Sewaddle, yo seré tu nueva entrenadora — Se presentó esbozando una gran sonrisa, cosa que perturbó un poco al pobre bicho — Y espero seamos buenos amigos, voy a cuidar mucho de ti — Dijo para darle un afectuoso abrazo; de una cosa el pokémon estaba seguro, que podría confiar plenamente en alguien como ella, pues había escuchado la plática entre ella y Ash.
— Ash, quiero darte las gracias por ayudarme — La muchacha rubia se refirió al chico del Pikachu — Creo que sin ti no hubiera logrado esto — Admitió con calidez.
Tanto Sewaddle como Pikachu se pusieron a jugar en lo que sus respectivos entrenadores comenzaban a hablar.
— No te preocupes, Bianca — Respondió — Finalmente pudiste capturar a tu Pokemon y eso es un gran avance — Hizo una corta pausa — Realmente no hice nada para que capturaras a Sewaddle, pero te ayudaré a que atrapes más para que puedas derrotar a Elesa — Dijo de manera alegre; pero en ese momento, algo estaba por suceder...
Bianca, con algo de nervios, pero con el valor suficiente, se acercó al chico para tenerlo frente a él y hacer algo que tenía que hacer desde la primera vez que lo ayudó.
Ash, por su parte, estaba igual de nervioso, sabía lo que iba a ocurrir, pero trató de mantenerse seguro para no arruinar el momento.
Aunque la diferencia de estatura era notoria siendo que Bianca era más alta que Ash; ella colocó sus brazos en los hombros del chico y, Ash, colocó sus manos en la cintura de la rubia. Sus rostros se estaban acercando muy lentamente, sintieron que el tiempo pasaba en cámara lenta, ninguno de los dos estaba pensando, actuaban por pura inercia, mientras que Pikachu y Sewaddle se habían quedado quietos viendo cómo sus entrenadores se estaban acercando sus rostros, parecía un momento que nadie podría arruinar.
Ese momento especial ya estaba ahí...
Fin del tercer capítulo.
