Cronología 49 dby


Caminó por las áridas tierras de Jakku, se detuvo observando la villa de Tuanul desde que había sido desplegado, hace ya hace quince años atrás.
¿Quince años? Pensó Finn, reanudó el paso hasta llegar a una barricada.
Aún podía escuchar los disparos, los gritos y el olor a quemado de aquel día, el día que la Primera Orden no mostró piedad y asesinó a aquella gente.
El aire estaba muy cargado, y ahora que era un Caballero Jedi, podía sentir una energía negativa, de alguna manera, también sentía el dolor.

No quedaba nada mas que las casas de adobe, destruidas y los toldos, raídos. Al menos, alguien tuvo algo de empatía y dolor, para construir un monolito en el centro, en el mismo lugar donde fueron ultimados los pobladores de Tuanul.
— ¿Finn?
El hombre se giró, Jannah se acercaba a él, la capa marrón de Dama Jedi ondeaba al viento y llegó a la misma altura de él.
—Aquí fue donde sentí el "despertar". No me atreví a disparar a aquellos aldeanos…supe que algo estaba mal.
Jannah apoyó su mano en el hombro de Finn, miró el monolito de roca, donde estaban tallados algunos nombres.
—Los nombres de los pobladores, supongo—exclamó Finn también mirando el monolito.
—Entiendo lo que sientes, Finn—exclamó Jannah—Yo también siento algo muy cargado aquí…pero les hemos dado paz ¿verdad? Derrotamos a la Primera Orden. Ellos se fueron.
—Justicia—exclamó Finn, volvió a reanudar su paso y siguió avanzado, sentía el sol caliente en su piel, pero no le importó, dio la vuelta a la barricada y vio pequeños montículos de arena.
—Tumbas—exclamó Jannah, quien lo siguió. Ella podía sentir la pena en él.
—Ahora ya es un cementerio, el lugar no creo que vuelva a ser habitado, habiendo ya pasado quince años.

Jannah le sujetó la mano con firmeza, Finn la miró.
—Debemos mirar hacia adelante ¡animo! Sé que después de esta barbarie, la Fuerza te guio a que busques a Poe y luego te encontraste con Rey. Saliste de aquí, te uniste a la Resistencia— presionó ambas manos del caballero Jedi—Nos conocimos, asaltamos la nave y ganamos. Ganamos, Finn; y ellos, al fin, están en paz. Siéntelo, aquí, en esta parte; hay calma.
Finn sonrió débilmente y asintió, luego recordó que, en el primer lugar, debían ir a Reestkii, un pueblo que se ubicaba al sur de donde estaban.
Les habían llegado un mensaje de que una familia necesitaba ayuda, ya que una de sus hijas, aparentemente era sensible a la Fuerza.
—De acuerdo—exclamó Finn—Tienes razón, aquí…hay paz— y miró a las tumbas—Y que la Fuerza los acompañe por siempre.
—Vamos, Finn, debemos continuar con nuestro trayecto.

Ambos empezaron a andar por el camino de regreso, el antiguo soldado de asalto recordó que en el pueblo había un culto de la Fuerza y habían muerto mucho antes de conocer a los nuevos Jedi.
Se subieron al Estrella Dorada, un yate estelar que pertenecía a la pareja, el hombre se sentó en el asiento de copiloto mientras Jannah encendía los controles.
El yate estelar se elevó, atravesó las nubes en dirección al pequeño pueblo, quien, para Finn, era el primero que oía.

Reestkii era un pueblo chico, había largos campos de cultivo artificiales, cubiertos por techos y paredes de transpariacero. Las casas eran de construcciones de barro, los techos estaban cubiertos de telas y troncos de árboles.
Las personas iban y venían por el pueblo, algunos transportaban sus cosas en animales de carga y otros, simplemente llevaban tinajas de agua. En el centro había una gran fuente del liquido elemento, donde algunos de animales de carga, saciaban su sed.

Habían aterrizado un poco más lejos del pueblo, así que avanzaron sin problemas hasta llegar a la plazuela, donde algunos moradores, los observaban al pasar.
—Parece un poco al puesto de Niima—exclamó Finn—Estamos a cuatrocientos kilómetros desde el lugar donde conocí a Rey.
Jannah consultó el mapa holográfico.
—Dicen que están por el extremo izquierdo, muy cerca de una granja de nunas, posiblemente alguien las trajo de Naboo y decidió criarlas en Jakku.

Había tres casas en el lugar donde habían llegado, estaban juntas entre sí, con las ventanas abiertas. Había un grupo de niños jugando, donde la pareja se acercó hacia los pequeños.
—Hola, chicos. Estamos buscando a la familia Brek—exclamó Jannah inclinándose.
—¿Quiénes son ustedes?—exclamó un niño de tez bronceada, mirándolos ceñudo.
—Somos…—Finn pensó que no debía decir que eran Jedi—unos amigos lejanos.
—Viven ahí—exclamó una niña de coletas, señalando una casa del medio.
—Gracias, chicos—exclamó Jannah, y junto con Finn fueron al lugar señalado por la pequeña, quien reanudó con los juegos con sus amigos.

Finn tocó la puerta, esperó unos minutos, luego se abrió lentamente donde un adolescente se asomó.
— ¿Quiénes son?
—Tus padres requirieron nuestra presencia.
— ¿Son los Jedi? —susurró, Jannah y Finn asintieron.
—De acuerdo, pasen.

Finn se preguntó porque había tanto hermetismo en la familia, tal vez temían meterse en peligro, tal vez…algún crolute se enteraría de ello y serian perseguidos.
Era una casa humilde y pequeña, el chico era un adolescente, no pasaba de los veinte años, de cabello castaño claro señaló dos bancos.
—Mis padres están en el patio de atrás, les avisaré.

Sin esperar ninguna respuesta, el adolescente se fue, Finn y Jannah se sentaron, y ambos sintieron una gran presencia de la Fuerza.
Algunos minutos, aparecieron los padres del adolescente, un hombre rubio con barba abundante y piel bronceada y una mujer con cabello castaño, recogido en un apretado moño. Los Jedi se pusieron de pie y se inclinaron.
—Me alegra que hayan venido—exclamó el padre, Finn podía notar el nerviosismo en él, la mujer colocó delante de ella, una niña de cinco años, rubia y de ojos azules. Llevaba dos moños en la cabeza, Finn lo notó y se percató que, si llevase un moño más, seria el peinado de Rey cuando estaba en Jakku.
—¿Ella es?—preguntó Jannah.
—Sí, se llama Ava—exclamó la madre nerviosa, sus manos rodeaban los hombros de la pequeña, quien miraba con curiosidad a los Jedi.
—Desde hace un año está haciendo cosas extrañas—exclamó el padre mirando a su hija—Atrae las cacerolas sin tocarlas, vi como ella desviaba un balón que le tiró su hermano menor, Mij de tres años. Ava…me parece que tiene buenos reflejos y atrae cosas sin tocarlas.
—Sí, parece habilidades propias de un Jedi.
—¿Soy rara?—preguntó Ava mirando el suelo—Ellos se molestan mucho.
—No, Ava—exclamó horrorizada su madre—No nos molestan.
—Pero no me dejan jugar con mis amigos.
—Ava—exclamó Finn—Tus padres están preocupados por ti. Sé que esto es nuevo para ellos y no es motivo para preocuparse. Eres fuerte en la Fuerza, con entrenamiento podrás controlarlo.
—Sí, Ava. Tienes un gran talento. Sabes, lo que tus haces, lo hacemos también nosotros, no eres la única, también hay otros talentos como tú que están estudiando y entrenando.
—¿Soy una Jedi?
—No, pero con entrenamiento lo serás. Es una vida dedicada, no será fácil, pero con esfuerzo y perseverancia, lo lograrás.

Ava sonrió débilmente y asintió.
—¿Se la llevarán?—preguntó el padre mirando a Finn y luego a Jannah.
—Sí, tendremos que hacerlo, para entrenarla y llevarla por los caminos de la Fuerza—exclamó Jannah, la madre se aferró a Ava.
—Esto es lo que tememos—exclamó el padre tocando la cabeza de su hija—Cuando era pequeño escuché historias míticas de los Jedi. De sus batallas y que se…llevaban niños.
—Sí, pero eso eran los Jedi de antes—explicó Finn acercándose un poco—Los Jedi que te contaron de pequeño, ya no existen. Nosotros somos una nueva generación de Jedi, refundados por mi mejor amiga y hermana, Rey Skywalker. Ella entiende el lazo de padres—hijos, ya que también es madre. Sabe lo importante para los padres y para el hijo, tener un lazo familiar que no se rompa. Sus hijos van a nuestra Academia Jedi por una temporada y en las vacaciones, pueden regresar a sus casas.
—¿Es algo así como un internado?—preguntó la madre—¿Eso quiere decir que veré a mi bebé?
—Sí, algo así—exclamó Jannah mirando a Finn—Los niños de la Fuerza reciben instrucción por un tiempo y regresan a sus hogares, luego los notificamos cuando deben regresar.
—No le mentiremos, Ava recibirá entrenamiento y regresará con ustedes, hasta que cumpla trece años mas o menos—Finn se humedeció los labios—Es cuando se le asigna un maestro, y es ahí, donde no la verán a menudo.

Ava miró a sus padres, el padre miró a su esposa, quien relajó los brazos.
—Ava ¿quieres ir con ellos? ¿Quieres recibir entrenamiento y regresar una vez que finalice, sin regresar nuevamente cuando te asignen un maestro? —preguntó la madre a su hija.
—Quiero ser Jedi—exclamó Ava sonriendo.
—De acuerdo—exclamó el padre—Solo queremos que nuestra pequeña reciba adiestramiento y no tire las ollas sin tocarlas, ¡no quiero que atraiga cuchillos!
—De acuerdo, señor Brek—exclamó Finn—Cuidaremos de su hija.
Minutos despues, Ava levaba una mochila de viaje con todas sus cosas, y entonces, la pequeña se acercó a la pareja Jedi, Jannah le sonrió a la pequeña, sujetando su mano.
—Cuídenla ¿sí?—exclamó la madre— Adiós Ava.
—¡Mama! ¡Papá!
Ava corrió a abrazar a sus padres, quienes sus ojos empezaron a humedecerse, luego de ello, se pusieron de pie y fueron a la puerta.
Los señores Brek observaron a los Jedi y a Ava, perdiéndose en el horizonte.

Una vez de vuelta al Estrella Dorada, Ava se aseguró en el asiento de atrás del copiloto, Jannah miró a Finn y ambos sonrieron. Hace quince años ocurrió una masacre que nunca iba a olvidar, pero a pesar de ello, había encontrado a una niña fuerte en la Fuerza, como si la misma Fuerza quiera darle un símbolo de esperanza al planeta, a Jakku.
Y la Estrella Dorada, saltó al hiper espacio.

...

—Bienvenida a Shedu Maad—exclamó Jannah, la pequeña miró sorprendida las numerosas naves que estaban en el espacio puerto, detrás de aquellos grandes templos de piedra, podía ver las montañas.
—No he visto tanto verde—exclamó Ava mirando a Jannah—Me gusta mucho.
Finn sonrió.
—Vamos, te presentaré a Rey, quien es la maestra de aquí—exclamó Finn, los dos empezaron a caminar por el espacio puerto en dirección al templo mayor, donde estarían los maestros Jedi— Por cierto, ella es de Jakku, como tú.
—Oh, genial—exclamó Ava sonriendo.

La pequeña estaba maravillada al ver el campo verde y el bosque que se veía a lo lejos, también notó que había otros niños, visiblemente mayores que ella, reunidos en un círculo, sentados mientras un hombre les explicaba algo.
Ingresaron al templo mayor, donde estaba Rey, un niño, muy cerca de ella, se puso de pie.
—Hola—saludó el niño, de cabello lacio negro y ojos marrones, Ava sonrió.
—Hola, me llamo Ava.
—Soy Kai—exclamó el niño, Rey se acercó al grupo.
—Kai, busca a tus hermanos. Deben estar en el templo de costado, con los otros chicos.
—Sí, mamá—exclamó Kai y miró a Ava—¡Nos vemos!

Una vez que el pequeño Kai se fuera del Templo Mayor, Finn colocó una mano en el hombro de la pequeña.
—Ella es Ava Brek, la niña de Jakku que se nos informó que estaba ahí.
—De Jakku—exclamó Rey, quien se puso de cuclillas para mirarla de frente—Yo también soy de ahí. Bienvenida a Shedu Maad, Ava.
—Gracias, maestra Skywalker—exclamó la niña con los dedos cruzados, Rey sonrió.
—Vamos, te presentaré el lugar.

Rey y Ava salieron del templo mayor, Finn solo las observó irse, y sonrió, sintió a Jannah abrazarlo.
—¿Estás bien?
—Sí, estoy bien—exclamó el hombre mirando a su esposa—Vamos a buscar a Rori.
Jannah sonrió, y cruzó las manos con las de Finn y salieron del Templo Mayor.
Hacia mucho que era caballero Jedi, pero aún seguía aprendiendo sobre la Fuerza.

FIN