PAREJAS: Harry x Draco, Severus x Sirius, Lucius x Remus y Bill x Regulus.
DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling! Yo solo estoy utilizando los personajes por mero entretenimiento sin fines de lucro :3
ADVERTENCIAS: Es un What if,...? (que tal si...?) Hay relación chico-chico, sexo explícito (Si no te gusta el delicioso, ¿que haces aquí? x9), m-preg (embarazo masculino), personajes algo OoC y probablemente palabras altisonantes. Están advertidos!
Como nota extra, les advierto que este fic esta ambientado en lo que sería el 6to libro, tomo casi todo lo establecido del 1-5 como canon (a excepción de la muerte innecesaria de Sirius :'V) y Regulus tampoco esta muerto, ya después explicaré como sobrevivió (y espero que no sea algo tan ambiguo como "un hechicero lo hizo" XD). Si me equivoco en continuidad o las cosas canónicas, me disculpo de antemano!
Notas de la Autora:Mil gracias por comentar Christine Malfoy, no se que haría sin ti ;') (Probablemente deprimirme porque nadie más me manda review ;A;) Asi que, va para ti~
A leer se ha dicho!
Capítulo 10
Después de cinco semanas de entrenamiento, finalmente podía poner en práctica el concepto de "vaciar su mente" y emplearlo en la oclumancia. Fue difícil, pero Snape 2.0 era un mejor maestro que el verdadero Snape. Suspiró apretando los ojos cuando sintió la intromisión en su mente.
"Poner barreras… vaciar mi mente en un contenedor…" meditó con la respiración entrecortada. Era fácil decirlo; claro que ponerlo en practica era lo complicado, pero lentamente estaba comprendiendo y abrazando el concepto.
El entrenamiento espartano de dos veces a la semana era agotador, pero a diferencia del curso que tuvo con Snape, era más reconfortante y no se sentía tan sucio que indagara en su mente. Casi tenía la técnica lograda.
Gruñó cuando salió de mente. No sabía que era más doloroso, el ingreso donde escarbaba en sus pensamientos ocultos o la brutal salida de su cabeza, solo sabía lo débil que lo dejaba solo un intento.
Perdió la fuerza de las piernas y cayó de rodillas en el suelo.
-Bien Potter. Vamos progresando- exclamó en un tono calmo el profesor alargándole la mano que no dudó en tomar para levantarse –ten, come un dulce- dijo pasándole una paleta de regaliz. No sabía quién era, pero le daba más confianza que Snape –Casi consigues que no vea tus recuerdos, pero bueno, yo diría que es un avance. Aprendes rápido y eso es bueno- dijo dando un asentimiento tranquilo, sacando un nuevo dulce de su túnica que se echó a la boca.
-Cuando alguien no critica a cada rato tu mediocre desempeño o cuanto se parte el lomo por un alumno malagradecido, suele ser motivador para uno- contestó Harry acomodando sus gafas.
El mayor negó con la cabeza comiendo ahora una rana de chocolate.
Le parecía extraño la gran cantidad de dulces que consumía pero no dijo nada. Raven como se hacía llamar siempre estaba en punto en el salón, con una expresión afable que tanto distaba de Severus Snape. Hacían quince minutos de relajación y respiración donde su único trabajo era poner en una fuente de agua creada en su mente, todos sus recuerdos. Dicha fuente tenía que conocerla a la perfección. Forma, tamaño, textura, color. Era como una fuente de los deseos para Harry, la cual en cuanto dejaba correr el agua hacia imposible o casi imposible que alguien pudiera echar mano de sus memorias.
Una vez a la semana practicaban hechizos defensivos y ofensivos, dejándole de tarea practicarlos en su tiempo libre.
Lo estaba tratando bien y estaba aprendiendo bastante, mucho más de lo que había aprendido en 6 años, así que no podía quejarse.
-Lo intentamos una vez más y pasaremos a la relajación para fortalecer las ondas de tu cabeza ¿de acuerdo?-
-Pediría que fuera gentil conmigo, pero sería pedirle perlas al calamar gigante- Harry rió tomando su mejor posición listo para bloquearlo. Dio una profunda inhalación poniendo su mente en su modalidad tranquila y serena.
-Exacto- asintió el hombre mayor echando el cabello hacia atrás con la varita en alto-¡Legeremens!-
Cuando no había mucha tarea acumulada, los miércoles como en ese momento, eran un buen día para estar reunido con todos sus amigos, charlando de boberías y cosas sin mucha importancia. Mientras Luna trenzaba el corto cabello de un muy sonrojado Neville, Ginny reposaba su cabeza sobre las piernas de Harry que comenzaban a acalambrarse, Ron barajaba con mucha destreza sus cartas de snap explosivo y Hermione era la única tensa que no despegaba su nariz de su libro.
Ya no habían vuelto a hablar sobre el complicado engranaje de secretos y posibles mentiras de las que eran participes sin darse cuenta, pero por esa mirada sería, sabia que seguía investigando sin dar tregua.
Suspiró recordando que él no había avanzado por su cuenta y lo peor de todo es que aun tenía aun tarea de pociones que no podía continuar gracias a la brillante idea de "Compañeros de equipo". Negó con la cabeza. Ser compañero de Lynci Malfoy no era tan malo pese a la constante critica de su amiga castaña, pero localizarla, era tarea difícil.
Sentía sus músculos adoloridos y tensos, pero tenían trabajo que hacer.
-Harry, creo que ahí va- señaló Hermione apenas despegando su rostro del libro, como si hubiera leido su mente. Con una mueca le dió un librazo en la nuca a Ron quien parecía que comenzaba a babear con forme sus ojos azules se deslizaban de la espalda de la chica al contoneo de su falda. Harry no podía estar más agradecido ya que uno de los dos se animó a darle una tunda.
No sabía que le molestaba más si era porque la estaba viendo como un lobo hambriento o por el acto de hacerlo; solo sabía lo mucho que lo exasperaba, pero no lo admitiría.
-¿Cuál es tu problema Mione?- chilló el chico sobando su nuca -¿Que acaso un chico soltero no es libre de admirar lo que le dé su real gana?-
-No si es un completo imbécil. Además la forma en la que la miras es repúgnate- dijo la chica con las mejillas encendidas.
-Me gusta verla caminar por detrás… solo las chicas Beuxbatons se mueven así…- Hermione hizo el amago de volverle a golpear, pero se contuvo.
-Es tu oportunidad de alcanzarla Harry porque no está bien que dejes tus deberes hasta que la señorita Beuxbatons se le ocurra buscarte un día antes de la entrega del pergamino- dijo muy digna sacudiendo el pasto de su falda –y si me disculpan iré a cualquier otro lado porque el ambiente de los trogloditas me da nausea- dijo dando la media vuelta.
-¿Cuál es su problema?-
-¿En serio no sabes Ron?- el chico puso cara de palo. Consideraba que había un límite de cuan obtuso podía ser alguien, pero estaba seguro que su amigo se sacaba el premio de alguna forma -¿No deberías hacer tu ronda de prefecto?- cuestionó Harrry.
-Rayos. Tengo que preguntarle a Mione donde nos toca esta vez- dijo acomodando sus cosas y emprendiendo la huida tras de la chica que, pese a los gritos del pelirrojo, no aminoró el paso.
Harry negó con la cabeza viendo que Lynci se dirigía a la biblioteca y tomó sus cosas haciendo lo propio, despidiéndose de sus amigos.
A donde quiera que la chica nueva iba, Crabbe y Goyle la seguían de cerca. "Es como si trataran que ella ocupara el lugar de Malfoy en sus vidas" se dijo considerando lo triste que debería ser su existencia de guardaespaldas bobalicones.
-¿Qué quieres Potter?- cuestionaron los dos saliendo a formar una barrera humana entre él y la chica.
Notó como varios pares de ojos en la biblioteca los observaban, críticos como si estuvieran presenciando el drama de la temporada. "Solo les faltan las palomitas... ¿que no tienen algo mejor que hacer?" se dijo molesto por la excesiva atención.
-Vengo a hablar con ella. Somos compañeros en pociones - dijo sin inmutarse. Puede que le sacaran una cabeza de alto y que juntos pesaran el cuádruple de él, pero estaba seguro que no sería difícil noquearlos en tan solo dos movimientos de su varita gracias a sus lecciones extra.
-Déjenlo pasar- los chicos lo fulminaron con la mirada, pero obedecieron mansamente colocándose detrás de ella -¿Qué se te ofrece Potter? Porque supongo que no vienes solo a saludar-
-Te recuerdo que tenemos tarea juntos y ya me cansé de que me busques un día antes de entregar el pergamino para que complete la otra mitad. Así que vengo a pedirte que lo hagamos juntos de una vez por todas- la chica miró a los alrededores mordiendo su labio. Estaba molesto, pero no pudo evitar considerar ese gesto adorable. ¿Cuál era su problema?
-Bien. Siéntate- dijo haciéndole una señal con la mano, peo Harry se cruzó de brazos.
-No lo haré hasta que ellos se marchen-
-¿Te incomodan?- arqueó la ceja de una forma tan peculiar que consiguió que se le erizaran los vellos de su cuello.
-Muchísimo-
-Vince, Greg, los alcanzo a la hora de la merienda- parecía controlarlos a la perfección, porque solo hicieron un gruñido y emprendieron su salida de la biblioteca -¿mejor?- la chica esbozó media sonrisa que a Harry le temblaron las piernas. Tuvo suerte que se estuviese sosteniendo de la mesa si no habría sido demasiado obvio.
-No tienes idea-
Ese sábado por la tarde era más cálido que otros que hubiese pasado en el castillo lo cual Bill podía decir que disfrutaba.
Jamás consideró la docencia como algo que deseara ejercer; pero ver las docenas de miradas curiosas, hambrientas de conocimiento y al pendiente de sus palabras, encendió algo en su interior que no sabia que tenía. No le era difícil planear como impartir la clase, que decir, como decirlo y conseguir su completa atención, era la cereza del paste. Al final del día lo tomaba como una seña que no era mal profesor y que era una experiencia que le gustaría repetir en un futuro.
-Oh Merlín bendito…- musitó Bill echando la cabeza para atrás inhalando aire con dificultad. ¿Por qué siempre terminaban de esa manera? No sabía si era su propensión a la sangre caliente o lo endemoniadamente sensual que podía ser Regulus Black, pero solo sabía que el pelinegro era un experto en lo que estaba haciendo.
La manera en la que sus finos labios envolvían su pulsante erección, como sus manos acariciaban su escroto y su cabeza llena de gruesos risos oscuros se balanceaba hacia delante y hacia atrás tomándolo todo hasta la garganta.
No duraría mucho y el mayor lo sabía porque apuró su maniobra con tal destreza que lo sintió sonreír. Gruñó apretando sus dientes terminando en su boca.
No había mejor momento y liberación de mente y cuerpo como aquel, que blando como mantequilla, reposó cada uno de sus músculos en ese sofá de piel oscura en el despacho del profesor de pociones. De tener fuerza se hubiese carcajeado si alguna vez se le hubiese cruzado por la cabeza que alguien le hiciera una felación en ese lugar.
Sintió los fríos labios de Regulus contra los suyos y el amargo sabor que de su propia corrida en la boca generándole ganas de vomitar. Apretó los ojos con una mueca.
-¡Eres un...!-
-¿Qué pasa, dulzura? Es tuyo. No le veo nada de malo- dijo con una sonrisa burlona limpiando la comisura de sus labios.
"Merlín.. Si la sensualidad tuviera otro nombre debería ser Regulus Black" se dijo suspirando, acomodando como pudo sus pantalones.
-Puedes recordarme ¿Qué estábamos haciendo antes de esto?-
-No mucho. Discutíamos sobre las guardias y el poco progreso que has hecho-
-¿Poco progreso? Si tu eres el que casi no esta. Te vas a sabrá dios donde y no tengo como contactarte- el pelinegro chasqueó la lengua molesto.
Sabía de su trabajo en cubierto, pero Regulus y sus secretos eran una fortaleza inquebrantable. Jamás soltaba la lengua de lo que hacia, con quien y para que. Sabía que era por orden de Dumbledore, pero ¿no sería mas sencillo llevar la carga entre los dos? Es lo que pensaba y eso si que le calaba; quería saber que ocultaba, por Circe si no compartían nada ¿porque eran compañeros? Le frustraba, pero por respeto no quería presionar. Quería esperar a que se animara a hablar; pero por como iban las cosas comenzaba a dudar que hablaría por voluntad propia.
-Y seguirás sin saberlo porque no tengo autoridad para decirte- respondió desenvolviendo unos caramelos vaggi.
-Hum...-
-Luego me diste tu pobre informe de la vigilancia de Draco, como te dije que era una perdida de tiempo leerlo, me retaste a que te chupara el pene. Nada del otro mundo- Esa voz rasposa lo acalambró de tal manera que tuvo que aclarar su garganta y pensar en cualquier otra cosa para no tener otra vergonzosa erección ante el maestro de maestros que no le cabía duda se burlaría.
-Y tú muy obediente vas y lo haces-
-No retes a alguien como yo a hacer algo corazón, porque estoy seguro que perderás-
-Ya- bufó Bill poniéndose de pie y ajustando el cinturón –lección aprendida- el mayor sonrió complacido.
-¿Siempre qué ocupaste con los chicos? Dudo que haya sido veritaserum porque lo que hay en el almacén sigue intacto-
-Ah, eso. Recordé un hechizo de un maestro que tuve cuando hice mi maestría en Estocolmo. El hechizo del espejo mental. Es muy bueno, pero muy cansado…- dijo recordando que tuvo que hacerlo durante las primeras semanas en cada una de las clases y fue una labor titánica tener que dar su clase y hacer ese trabajito –si tengo que escuchar los pensamientos de más adolescentes hormonales creo que enloqueceré… pero finalmente tengo el perfil de los 8 chicos Hufflepuff, los 5 Ravenclaw y los 13 Gryffindor-
-Vaya… si hay sapiencia en esa cabecita roja- rió haciendo rabiar al Weasley –si hubieras comenzado por ahí, no habríamos discutido- Bill rodó los ojos. Aunque no le gustaba pelear, había valido la pena, así que se alzó de hombros.
-¿Y qué se siente ser Snape todos los días? Seguro disfrutas bajando puntos y moviendo tu capa de un lado a otro-
-Para tu información Severus es mi amigo, el único amigo que tengo de hecho y es una persona muy complicada… lo conozco personalmente, pero no fue muy claro con su actitud de trabajo; lo único que me dijo antes de darme sus cabellos fue: fulmínalos a todos con la mirada, aparenta que tengas todo bajo control, baja puntos a los Gryffindor mequetrefes y enséñale la modestia a la sabelotodo de Granger… no sabía la reputación que se cargaba el pobre-
"Ay Snape ¿Por qué te esfuerzas en ser el ogro de la historia?" se preguntó Regulus sin encontrar respuesta coherente.
-Es difícil ser tú, pero los chicos se ven a gusto contigo, parece que eres un Snape bueno onda- Regulus estaba seguro que es no le gustaría a su amigo, pero en ese momento no era su problema ya que tenía muchas más cosas de las cuales ocuparse.
-Y que lo digas… aunque la poción multijugos mata lento- dijo haciendo una mueca recordando su sabor y que el lunes por la mañana le tocaba nuevamente el ritual.
-¿Y qué tal las clases con Harry? ¿A que es buen muchacho?-
No se sentía a gusto contándole mucho de su parte del trabajo y Bill lo notó. ¿Que podía hacer para ayudarlo a abrirse?
-Claro, es un buen estudiante. Me sorprende bastante lo mucho que Severus lo detesta puesto que lo describió como un completo troglodita respondón, pero nada que ver; es más, está aprendiendo rápido y eso es algo que agradezco infinitamente ya que no tolero a los inútiles- gruñó estirándose cual felino -Tiene la sagacidad de James y el intelecto de Lily así que creo que la llevaré tranquilamente-
-Me pregunto si con todo ese entrenamiento que lo está poniendo a hacer Dumbledore, es solo para prepararlo por si se enfrenta a Voldemort o no-
-Pero rayos, es un niño por Godric. ¿No crees que sería mejor evitar que se enfrente?-
-No, ten por seguro que es algo que está planeando como un hecho invariable e inevitable. Harry tendrá que enfrentarse tarde o temprano con quien no debe ser nombrado y Dumbledore cuenta con ello, tiene todo en su contra y prepararlo de la mejor manera con mi entrenamiento le ayudará a estar lo más listo que pueda si no quiere morder el polvo al igual que sus padres…-
Notas Finales: Pues es todo por el momento... Espero que haya sido de su agrado. Recuerden que aquí abajo hay un buzón de sugerencias, comentarios, maldiciones, deposito de cheques de Gringotts, etc.
Nos leemos el próximo viernes. Besos~
