Ladies and Gentlemen!

Quizá me este adelantando a los hechos de lo que pueda pasar en el próximo capítulo de Shadowverse pero también, siento que es de esta manera por la que romperán a Hiro y por primera vez, veremos la desesperación en los ojos de nuestro protagonista. Pienso que llegados a este punto, Lucia será demasiado importante para él. Así que también pienso que entre los dos se estarán apoyando para poder salir adelante. Y como ustedes lo saben muy bien, apoyo la pareja entre ellos dos así que, es un premio doble.

It's time to read!

It's showtime!


Aclaración: Shadowverse (TV) no me pertenece. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.

Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.


En el momento que Hiro escucho sobre el pasado de Lucia de sus propios labios, no pudo evitar sentirse un poco triste, no pudo evitar aquel usual dolor en su pecho en el momento de ver aquellos ojos rojos como preciosos rubíes brillar con tristeza y aquella ira reprimida, como prácticamente en aquel pálido rostro, es que era imposible que una gran sonrisa pudiera aparecer en su lugar, era imposible que la misma regresara después de tanto sufrimiento, después de tanto dolor que sentía, sus hombros pesarían cada vez más al igual que su corazón no podría resistirlo y en cualquier momento, explotaría y ahí terminaría una persona más cuyo único pecado, fue ser un niño. Como los nudillos de su mano se volvían cada vez más blancos al estar apretados con fuerza mientras, probablemente, se encuentre peleando internamente por todo lo sucedido en su pasado, culpándose de todo. Que con solo verlo, lograba afectarle, no podía evitar preocuparse más.

No pudo evitar sentir aquella tristeza, aquel dolor por el que paso desde el momento que sus padres murieron y él solo se quedo a cargo de todo, de su mismo hogar, del dinero que les había dejado sus padres como de su pequeña hermana que de un momento a otro se enfermo y por culpa de la crueldad de las personas con quienes fueron a parar, es que ahora no tenían nada, es que ahora se quedaron en la calle y sin la oportunidad de ofrecerle mejores servicios de salud a su pequeña hermana. Hiro subió su mano a su pecho, sintiendo como su corazón se estrujaba, como empezaba a doler, tuvo que morderse los labios para evitar llorar en ese momento. Lo que menos quería, era la compasión de su rival.

Movió su cabeza de un lado a otro. No necesitaba mostrar esa cara.

Comprendía aquellas veces en las que prefería el cobijo de la noche, donde la luna era su única amiga, sin importar si se moría de frio, solo le importaba estar en la oscuridad, solo le importaba en aquel vacio lugar para que nadie sea capaz de escuchar sus quejidos, para que nadie vea las lagrimas de dolor que es capaz de soltar. Para que nadie le sintiera lastima, para que ya no sintiera dolor. Y es que era cada día, en cada amanecer, que aquel corazón se congelaba más, aparecía más aquella coraza de hielo que le impedía ver la luz del sol, que le impedía sonreír y sentir la calidez del mundo.

Nadie había sido bueno con Lucia, nunca nadie lo fue. Todo el mundo era capaz de ver a un niño con lastima, hasta con asco, como si un niño no tuviera la oportunidad de opinar porque todos piensan que los niños son unos mentirosos que nacen así. Es por eso que los adultos eran demasiado crueles con los niños, porque nadie era capaz de creer en aquellas nocentes palabras. Nadie era capaz de brindarle una mano para ayudarle a levantarse, nadie era capaz de brindarle un abrazo para cobijarlo y hacerle sentirse querido. Nadie era capaz de sonreír y jurar que las cosas serían mejor, sin importar si tropezaba y caía en el momento, sin importar que tan oscuro puede llegar a ser, las cosas en algún punto de la vida, mejoraran y se podrá vivir en la luz como siempre se ha deseado.

Las personas que simplemente se encargan de decir todo lo contrario para desilusionar, están más podridas de lo que uno puede pensar y es por eso, que son capaces de creer que en el mundo, deberían de existir más personas como ellos y nadie que quiera soñar alto. Pues ellos se encargarían de cortarles las alas.

Y desgraciadamente.

Es que Lucia tuvo que aprender a vivir de esta manera por culpa de esas personas.

Es que tuvo que crecer tan rápido y darse cuenta que nadie le iba ayudar.

Maduro tan rápido que no tuvo tiempo de darse la oportunidad de disfrutar de la vida, no tuvo la oportunidad de disfrutar de ser un simple niño que su única obligación, era ser feliz.

Que nadie sería bueno con un niño que solo buscaba por todas partes, que alguien le ayudara, que alguien tomara su pequeña mano como la de su hermana, para ayudarles a salir de aquella horrible pesadilla.

Lucia Yonazuki comprendió que el infierno existía y era ese mismo donde estaba viviendo.

Hiro rasco su nuca un tanto nervioso, sin saber cuáles podrían ser las palabras que le podía decir en ese momento para animarlo, para ver como alzaba aquel rostro con decisión y tratar de levantarse una vez más, como siempre ha sido desde que lo conoció. No pudo evitar desear en ese momento, que si tan solo hubieran estado a su lado, en todo momento que se sintiera mal, en todo momento que empieza a llorar, incluso en ese momento cuando Lucia era un pequeño niño, poder brindarle una mano, ser ese hombro donde pueda apoyarse y evitar que aquella hermosa sonrisa, desapareciera de su rostro, evitar que aquel brillo de la vida, se desvaneciera.

Solo se acerco un poco cuidadoso a Lucia para posar su mano en su hombro, sintiendo aquel frio de ese cuerpo a su lado y como es que este alzaba el rostro para mirarlo con atención. Le dedico una tranquila sonrisa, tampoco quería asustarlo y que huyera de él. Era lo que menos quería hacer, solo sonrió y le enseño lo que mejor sabe hacer.

-Estoy seguro que si te hubiera conocido cuando solo éramos unos niños, me encargaría de no soltar tu mano para enseñarte que a pesar de que se puede caer y las personas a tu alrededor puedan llegar a burlarse de ti, siempre se encontrara una luz al final de todo ese esfuerzo donde podrás sentir aquella dicha en tu pecho y decir abiertamente a todo lo que has sobrevivido -Tomo con mucha seguridad la mano de Lucia aunque el de cabellos blancos, no pudo evitar mirarlo con un poco de pena, aunque realmente, no sabía qué hacer ante aquella declaración.- Si hubiéramos estado juntos cuando solo éramos unos pequeños niños, en ese y este momento te hubiera ayudado a que mantuvieras esa sonrisa pero nunca es tarde para ello

-¿Eh? -Lucia abrió y cerró los ojos al no comprender.

-Puede que el pasado sea cruel pero el futuro que te espera, será mucho mejor porque ahora que yo estoy a tu lado, me encargare de brindarte todo, grandes carcajadas, un gran abrazo caluroso, seré las manos que nunca te soltaran y el hombro donde puedas recargarte -Apretó con más fuerza.- Me encargare de brindarte todos los sentimientos que yo se me de memoria, ya verá que nunca te faltara porque siempre estaré a tu lado, aun cuando no quieras, aun cuando te desesperes de mi y quieres irte, siempre me mantendré a tu lado

Lucia no supo que palabras decir en ese momento, simplemente, se quedo boquiabierto. Pero al mismo tiempo de ver aquellos ojos brillando de Hiro Ryugasaki, no pudo evitar sonrojarse y por primera vez en la vida, sentir que su pecho ardía, sentir como su corazón golpeaba con fuerza y sus piernas se convertían en gelatina. Miro varias veces al chico de cabellos rojos con mechones negros, después volvió a bajar la vista para fijarse la manera tan fuerte en la que tomaba sus manos. Quería hablar pero no sabía que palabras decir en ese momento, las palabras, simplemente se habían quedado atoradas en su garganta que solo atino por desviar la mirada.

¿Cómo tomar esa declaración?

¿Cómo tomar que era por culpa de aquellas palabras que ahora su corazón latiera con fuerza?

¿Eso era lo que significaba el amor?

¿Era así de cálido?

Sonaba tan lejano que simplemente, los recuerdos de la calidez de los brazos y los besos de su padre, volvía a sentirlos en ese momento.

-¿Lucia?

-Gracias -Susurro Lucia.

Hiro sonrió al escuchar aquellas palabras.

Quizá. Fue en ese momento que Lucia comprendió el porqué Hiro era de esa manera. Había escuchado algo en el duelo contra Leo sobre los padres del chico, había quedado huérfano al igual que él y su hermana, se había quedado solo en el cuidado de su abuelo, el único recuerdo que podía mantener de sus padres, era una simple foto y el simple recuerdo de que ellos murieron en un accidente sin saber realmente las razones de la misma. Simplemente le dijeron eso.

Pero eso no era lo importante del asunto.

Simplemente.

El saber de que el tiempo que paso inconsciente, tal vez fue su error al intentar proteger a Hiro y Mauro frente aquella fuerza impresionante que se postraba frente a ellos. Al ser lanzado y golpeado con una pared a su espalda, provoco que quedara inconsciente y no pudiera ayudar al que ahora puede considerar a su mejor amigo por lo que paso. No pudo ayudar para evitar que ese gran corazón que el deck de dragón utiliza, se rompiera en ese momento al igual que esa gran sonrisa, al igual que aquellos grandes sentimientos que tiene por compartir.

Ryugasaki Hiro se pudo reencontrar con su padre pero este no recordaba que había pasado y que no recordaba nada del chico que estaba frente a él, que le gritaba y lloraba que él era el hijo que dejaron atrás. Que simplemente, ver la manera en que quedo destruido al saber que sus padres seguían con vida pero nunca más volverían a ser los mismos. Fue aquello lo que destrozo a Hiro, lo que provoco que aquellos ojos se apagaran y no supiera que hacer.

Fue tal vez, en ese momento donde pensó lo mismo que al que consideraba su mayor rival. Si él hubiera estado en su pasado, donde las cosas hubieran sido diferentes y sus padres aun seguirían vivos como su hermana se encontrara mejor de salud. Él le hubiera ayudado para que pudiera llorar y no contenerse aquellos sentimientos. Podrían ser más unidos, podrían ser mejores juntos que separados y arreglar aquella triste sonrisa que por primera vez en su vida, noto en Hiro. Estaba tan distraído que ni siquiera presto atención a las palabras de sus amigos, simplemente se mantenía distante de todos. Le había afectado de tal manera que probablemente, sería imposible sacarlo de ese lugar. Comprendió que si lo hubiera conocido cuando era un pequeño niño que lloraba cada noche por sus padres, que jugaba solo en aquellos columpios y que lo único que quería, era un abrazo, Lucia se lo hubiera otorgado. Lo hubiera tomado entre sus brazos y abrazarle para susurrarle que él iba a estar a su lado y no se alejaría como sus padres.

Aquellos sentimientos que se juntaron en su pecho y que le otorgaba calidez, aquel corazón que ahora se encargaba de luchar para poder salir a la luz, todos los pudo conseguir gracias a Hiro. Era momento de devolverle aquel cálido favor que le otorgo una gran sonrisa en su rostro y que ahora, sus hombros dejasen de doler.

En el momento que Hiro se encontraba solo, se encontraba alejado de todos. Es que Lucia le dio un amigable golpe en la espalda para hacerlo sacar de sus pensamientos. Se dio cuenta que sonreía pero no era aquella misma sincera y gran sonrisa que conoció de él.

-¿Por qué sonríes cuando no te sientes bien?

-¿De qué hablas? -Hablo nervioso Hiro mientras se rascaba la nuca.- Yo siempre sonrió, fue lo que -Se quedo en silencio por unos cuantos segundos.- Fue lo que mis padres me enseñaron

-Pero esa sonrisa es tan falsa como lo que sientes en este momento, no estás siendo sincero por lo que sientes y eso provoca que todos se preocupen por ti -Murmuro Lucia para hacer entrar en razón a Hiro. Observo cómo se quedo en silencio y bajo la mirada. El de cabellos blancos suspiro y se sentó a su lado.- No puedes seguir siendo de esta manera, si te hubiera conocido cuando éramos unos simples niños, estoy seguro que ahora mi hombro te serviría para llorar pero como tú lo dijiste, nunca es tarde para ello

-¿Eh?

Hiro volteo en el momento que Lucia tomo sus manos con fuerza, aquella gran sonrisa de Lucia, provoco que se quedara en silencio, que fuera imposible que alejara sus ojos de él, que su corazón empezara a latir con fuerza su pecho y que sus mejillas empezaran a sentirse calientes.

-Prometo en este momento, ser tu mejor amigo, el que te ayudara a cargar con tus penas y con tu dolor -Hablaba Lucia.- Juro ser ese hombro donde puedas recargarte para poder llorar y ser los oídos cuando quieras contar algo que te molesta, reír a tu lado y aconsejarte cuando tengas algún problema, porque eso es lo que los amigos hacen, prometo no soltar tu mano aun cuando me pides que me aleje de ti, aun cuando me digas que quieres estar solo, me comportare como tu sombra para que puedas tener alguien con quien caer rendido

Aquel fuerte latido en su pecho. Hiro se sintió incomodo ante aquella declaración. Miro a un lado y miro a otro totalmente avergonzado. ¿Esto era lo que significaba el amor? Podía sentir aquel mismo cariño con el que sus padres lo abrazaban y besaban sus mejillas, era un amor que había olvidado pero ahora con ver a Lucia a los ojos, podía recordar.

Se sintió tranquilo, tomo una gran bocanada de aire y lo soltó. Se giro para ver a Lucia y le dedico una gran sonrisa al deck de vampiro.

-Gracias Lucia -Soltó una risita.- Tienes razón, no es momento para deprimirse, aun cuando mis padres no me recuerden, yo me esforzare para devolverlos

-Estaré a tu lado para ayudarte Hiro

-Porque somos amigos

-Si

Ambos soltaron una pequeña risita al estar de acuerdos con lo que pensaban, con lo que sentían y que provocaba que olvidaran donde se encontraba y quienes eran aquellas personas que se mantenían a lo lejos y los veían con mucho cuidado mientras sonreían y daban la espalda para darles su tiempo de arreglar sus corazones heridos. Dejaron de mirar aquellos hipnóticos ojos para sentir el suave viento remover sus cabellos. Sin darse cuenta que sus manos aun se encontraban unidas, ahora lo que importaba, era aquella comodidad. Aquella confianza que cada día crecía más y más hasta, probablemente, convertirse en algo muy hermoso.

No importa si no se conocieron en su momento, no pudieron brindarse aquella mano que siempre necesitaron para saber que se encontraban bien. Ahora que tienen la dicha de caminar juntos, es que pueden cambiar su futuro, es que ambos se apoyaran para poder salir adelante y ver juntos aquella maravillosa vista como en ese momento lo estaban haciendo.

El futuro sería mejor a partir de ese momento.


¡Muchas gracias por leer!

Es una historia linda, realmente adecuada para dos adolescentes o niños como ellos dos. Eso es lo que pienso al momento de escribir una historia para Lucia y Hiro. No me gustaría pasar a otros temas cuando realmente, lo importante de la historia, es la dulzura de los mismos. ¿No lo creen de esa manera?

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¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Lunes 21 de Diciembre de 2020