PAREJAS: Harry x Draco, Severus x Sirius, Lucius x Remus y Bill x Regulus.

DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling! Yo solo estoy utilizando los personajes por mero entretenimiento sin fines de lucro :3

ADVERTENCIAS: Es un What if,...? (que tal si...?) Hay relación chico-chico, sexo explícito (Si no te gusta el delicioso, ¿que haces aquí? x9), m-preg (embarazo masculino), personajes algo OoC y probablemente palabras altisonantes. Están advertidos!

Como nota extra, les advierto que este fic esta ambientado en lo que sería el 6to libro, tomo casi todo lo establecido del 1-5 como canon (a excepción de la muerte innecesaria de Sirius :'V) y Regulus tampoco esta muerto, ya después explicaré como sobrevivió (y espero que no sea algo tan ambiguo como "un hechicero lo hizo" XD). Si me equivoco en continuidad o las cosas canónicas, me disculpo de antemano!

Notas de la Autora: Hola estrellitas! Aquí estoy nuevamente y espero que les guste esta nueva actualización. Como que a esta historia le faltaba más delicioso, así que aqui viene el de otra muy querida pareja ojojo *¬*

Mil gracias por sus comentarios: Cristine Malfoy (me alegra que te siga gustando :D y pues lo de Draco es por el hechizo que tiene encima u.u), Abyss Black(descuida alguien con complejo de héroe llegará a su rescate XP y no lo descubrirán por el momento, no aseguro nada el siguiente capi lol), Kaorugloomy (cuanto te extrañaba! te mando inbox para explayarme :9) y PipeMalikMalfoy (que comes que adivinas? :P y pues los chicos me encantan pero pues no los odies demasiado ya que aunque son unos bobos, también el hechizo de Draco los hace que se comporten mas bajo -w-U y si te llegó mi mensaje por inbox? aunque ya tengo tiempo en esta plataforma, casi no le saco jugo asi que no se si se mandó o no XD)! Les mando muchos besitos :D

A leer se ha dicho!


Capítulo 17

Con la llegada de la noche, el entrenamiento de quidditch terminó con una exitosa práctica de la cual estaba orgulloso, podrían ganarle con facilidad a los Ravenclaw y comenzó a despedirse de sus demás compañeros de equipo con efusividad como el capitán que era.

Ginny estaba colgada a su espalda jugueteando con el astra anima que bautizó como "Tobby". No es que Harry haya tenido ganas de nombrar un hechizo temporal y generar un apego emocional innecesario, pero a las chicas del equipo y en general de la torre de Gryffindor les fascinaba la pequeña criatura alada que ya estaba tan grande como su meñique gracias al fortalecimiento de su propia magia.

Ambos caminaban junto a Katie, Angelina y Ron de regreso a su sala común compartiendo una aliviada conversación que drenaba las horas de ejercicio y el agotamiento físico. Que bien le sentaba ese rato de relajamiento después de una muy pesada mañana llena de intriga y sospecha.

Harry escuchó un sonido de impacto proveniente del lado contrario del campo de quidditch que le hizo detenerse al instante y ponerse en guardia. Su pequeño astra anima revoloteó lejos de las manos de Ginny, inquieto de su hombro izquierdo al derecho y supo que también él lo sentía. "¿Pero porque los demás no?" se cuestionó con curiosidad al notar que sus amigos seguían conversando como si nada.

-Chicos adelántense, creo que tengo… yo… olvidé algo- exclamó dejando a Ginny en el suelo.

-¿A donde vas Harry? ¡Harry!- Se escabulló sin mirar atrás los reproches de su amiga pelirroja ni la aprensión de los demás que llamaban a gritos su nombre. No tenía tiempo que perder ya que ese ruido no le gustaba.

"Suena a una pelea..."

–Tu también lo sientes ¿verdad?-

Se sentía raro hablando con un animalillo tan pequeño como aquel, pero sentía su magia vibrar sensible como un nervio y como se movía nervioso y errático. Era una sensación extraña, pero sentía que se debía a que era mucho más fuerte que antes y su magia captaba las cosas de un modo distinto.

-¡Gregory!- escuchó la voz y su cuerpo tembló al reconocer a quien pertenecía.

En una fracción de segundo analizó la situación y una fuerza escapó de su varita en una esfera brillante que dejó inconsciente a Warrington en primer instancia, no fue difícil ya que el Slytherin reaccionó demasiado tarde que ni tiempo le dió de pronunciar su hechizo.

Siguió con Nott y Pucey quienes lucharon por defenderse con un confringo y un confundus cada quien que para Harry fue pan comido. Neutralizó el peligroso confringo de un solo movimiento y regresó el confundus como un potente bumerang a ambos chicos que terminaron abrazados en el piso.

Dio una profunda bocanada antes de finalizar con Zabinni quien acababa de lanzar un evertestatum contra un malherido Crabbe; ya tenía algo mejor que el expelliermus que tan bien dominaba y le dio de lleno en el pecho.

El moreno fue a dar contra la pared inconsciente y regresando a una postura de descanso, Harry guardó su varita en el bolsillo.

El peligro pasó y todo estaba bajo control. El astra anima reposó sobre su hombro observando a todos lados con sus enormes ojos circulares como si nada hubiese pasado y Harry se deslizó en el suelo llegando hasta la chica arrodillada junto a un colosal Gregory Goyle quien respiraba copiosamente.

Si en la mañana sintió recelo y suspicacia en su contra, aquello se desvaneció nada más ver sus ojos grises inundados de tristeza. ¿Porque era tan doloroso para su corazón verla así? Era tan clara la respuesta que molesto, lanzó un bufido al aire. Estaba colado por ella, ya no había duda y nadie podría persuadirlo de lo contrario.

-¿Estas bien Lynci?- fue lo único que pudo preguntar sin sonar como un completo pelmazo.

-Greg no responde…-

-Descuida, lo llevaremos a la enfermería- exclamó levantándolo con un rápido hechizo de camilla y con la mano libre la ayudó a levantarse.

El exquisito movimiento de bailarina que hizo generó que sus rodillas temblara. "Puedo luchar contra cuatro chicos sin pestañear, pero si ella hace algo, pierdo el sentido del norte. Estoy perdido..." estaba verdaderamente preocupado por si mismo y su seguridad tanto física como mental.

–Ehh… Crabbe ¿tu estas bien?- el chico más bajo asintió sin decir palabra tomando su brazo izquierdo haciendo muecas de dolor.

Llegando a la enfermería desierta, Madame Pomfrey los regañó por estar fuera de sus casas a esa hora y algo que le costó trabajo ponerle atención pero le sonó a "chiquillos irresponsables que se la pasan peleando, tienen suerte que no hubiera ningún prefecto a los alrededores o algún maestro que pudiera bajarles puntos" pero no podía concentrarse en la hábil sanadora; Lynci estaba conmocionada y con cariño tomó su mano esperando que eso pudiera tranquilizarla un poco.

Claro que la sanadora no tardó ni cinco minutos en curar a Crabbe entre regaño y regaño. Goyle era otro cantar ya que insistió que tenía que tener reposo porque sus niveles de magia se encontraban inestables.

-Señorita Malfoy, le hago hincapié que regrese a sus aposentos de inmediato- Harry miró con curiosidad a una y luego a la otra. ¿Que era esa súbita alarma que notó en la enfermera?

-Ya tienes que irte. Yo me quedaré con él… ehh... Lynci…- Crabbe frotó su frente donde tenía un chichón que Madame Pomfrey en seguida le puso una compresa de mala gana –Potter, cuida de ella ¿quieres?-

-No tiene que ha…-

-Lo haré- la chica mordió su labio mirando al lado contrario y comenzó a alejarse de la enfermería a gran velocidad que Harry tuvo que dar la zancada más larga para alcanzarla.

-Gracias por ayudarnos…Potter. Ese imbécil de Zabinni se hubiera salido con la suya si no hubieras llegado…-

En cualquier otro momento hubiera preguntado a que se refería con salirse con la suya ya que por la escena de derrota contra Crabbe y Goyle era inminente su victoria, pero hubo algo que le hizo mella en su mente que lo obligó a sonreír al instante.

-¿En serio me estas agradeciendo? ¿tu?-

-No, la vieja de la esquina. Claro que te lo estoy agradeciendo ¿Por qué no? ¿Es tan raro?-

-¿La chica que prefiere mandar al averno antes de dar las gracias? Lo es. Lo que hace que me pregunte ¿tienes alguna contusión invisible?- quiso tocar su frente, pero la chica le dio un manotazo.

-Tonto- quiso decir algo, pero negó con la cabeza -Parece que siempre llegas en el momento oportuno Potter; justo cuando estoy en un apuro…- hizo una pausa sin disminuir su velocidad -como si tuvieras una bola de cristal o algo así. No que sea algo malo pero... ¿porque siempre estas en el momento y lugar del suceso?-

-No lo se, pero me alegra poder ayudarte- se mordió la lengua recordando lo que discutió con Hermione en la mañana; tener cuidado. Aun no sabía quien era ella ni que era lo que planeaba. "Podría no ser nada malo" decía una voz confiada en su cabeza, pero por seguridad, debía ser precavido con lo que hacía o decía -Hice lo que cualquier haría en mi lugar-

-No cualquiera. Ya vez esos imbéciles. Eran cuatro y nosotros tres. No era una pelea justa y aun así lo hicieron...-

-Realmente te importan mucho. Me refiero a Crabbe y Goyle- desvió la conversación para no mostrar su descontento. Era cierto lo precipitados que se ponían los hombres a su alrededor que dudaba poder abordar el tema sin exasperarse.

-Claro que si. Son unos completos imbéciles, mastodontes comelones que conozco de toda la vida… pero son mis mejores amigos… bueno… los de mi hermano y también son míos- esbozó una sonrisa.

Lo que pasó a continuación jamás en su vida lo hubiera podido anticipar... de hecho ¿Quien podría anticipar algo con esa chica que seguía siendo un enigma con todas su letras para Harry?

Interrumpiendo lo que estuvo apunto de decir, los labios de Lynci se posaron sobre los suyos. Solo fue un segundo, a lo mucho tres, pero fue suficiente para turbarlo y hacer que se perdiera en una densa bruma de encanto, paraíso y fragancia a manzana, como si su cerebro hubiera dejado de funcionar. Si ya el solo roce de su mano era electricidad bella y pura para su sistema, aquello fue 10 veces más fuerte. Sus labios eran dulces y tan suaves que de solo pensarlo le recordaba a un flan delicioso y tan cremoso que con gusto se abalanzaría sobre ellos ya que una probada no era suficiente.

Cuando finalmente abrió los ojos, notó que estaba solo en el pasillo oscuro.

¿A dónde se había ido?


Abrió la puerta de su escondida habitación sin importarle la diatriba del caballero panzón del cuadro y su galante habla medieval. Sus pies finalmente se detuvieron una vez que estuvo en terreno seguro.

El palpitar de su corazón no parecía disminuir pronto y con creciente temor se llevó las manos a las mejillas que ardían como brasas en invierno. ¿Qué acababa de hacer?

"Finalmente pasó, la última fibra de conciencia me abandonó" consideró sintiendo que las fuerzas le fallaban y que sus piernas no podrían sostenerle por mucho tiempo más. Maldijo por lo bajo, dejándose caer hasta el suelo de incomoda piedra dura.

Había regresado con el tiempo comiendo su seguridad, rayando el limite de las ocho de la noche que estaba seguro que de haber demorado un segundo más, Potter habría descubierto su verdadera identidad.

-¿Por qué jodidas besé a Potter?- chilló recargando la cabeza contra la puerta ahora cerrada.

Todo había sido culpa de Zabini y su estúpida cuadrilla que quisieron aprovecharse de él.

-Si- se dijo convencido con esa idea –solo fue una forma de quitarme sus sucios gérmenes de mi boca… tal vez Potter no es un Adonis o alguien con clase o estilo o dinero, pero es diez veces mejor que ese troll imbécil de Zabinni que se hacía llamar mi amigo... - mientras mas lo decía en voz alta, más sentido le encontraba -¿Por qué otra razón haría tal atrocidad?-


Recordaba aquellos momentos de su juventud cada que veía las gotas del lluvia golpetear contra los arboles, las formas que generaban cuando chocaban y explotaban las unas con las otras y como se perdían al llegar a la tierra.

Agridulces instantes, manos tímidas buscándose en la oscuridad, miradas cargadas de anhelo que pasan desapercibidas para la muchedumbre; su corazón saltando emocionado y caricias que esparcía por su cuerpo con dulces besos que cosquilleaban su piel.

Abrió los ojos antes de que se terminará de formar aquella súplica infantil que ahora tan mal le sentaba. Una sola palabra que era la desesperante plegaria por algo que no pasaría.

"Quédate"

Negó con la cabeza y tiro sus cabellos entrecanos y castaños con molestia. Su propia voz adolescente ahora era irreconocible.

La tarde llegaba a su fin y con ello llegaban nuevas preguntas por contestar. La manada se acercaba cada vez con más seguridad buscando el concejo del líder que era a sus ojos y con animo optimista sentía que estaba haciendo un buen trabajo pese a jamás haber pertenecido a una manada de hombres lobo. Ya no había miedo palpable o recelos evidentes; vaya diría incluso que pasó una especie de prueba a la que lo sometieron sin saberlo y había aprobado porque finalmente tenía el reconocimiento de todos.

"Algo menos de que preocuparse" se dijo mas confiado en ese rubro regresando a ver a cierto rubio que ahora volvía a ser su problema numero uno.

Lucius estaba cada vez más inquieto y huraño que apenas podía lidiar consigo mismo y era natural con la luna llena prácticamente sobre sus cabezas, la cual sellaría su destino con su primer transformación.

Entre cada comida le suministraba pequeños tragos de la pócima mata lobos para que fuera más llevadera su situación y no tan dolorosa como era la primera vez de todo hombre lobo juvenil .

Como si no fuera lo suficientemente difícil lidiar con un primerizo, había algo mal con sigo mismo que lo hacía estar cada vez mas molesto y nostálgico. Dos sensaciones a las cuales generalmente no les gustaba unirse, pero ahí estaban ambas combinándose en su interior poniéndolo de muy mal humor segundo a segundo.

"¿Porque no puede dejar de recordar aquello?" se cuestionó irritado cambiando de postura, observando como Lucius refunfuñaba en su improvisada cama.

Hacía años que sepultó en lo más profundo de su subconsciente aquellos recuerdos de su juventud pero, ¿porque justo en ese momento volvía a resurgir con una nota de desesperación en su mente? Sonaba y repicaba cómo una tortuosa amenaza de tormenta que se dejaría caer sobre su horizonte.

Detestaba a Lucius y todo lo que representaba, pero había algo que le impedía apartar la mirada. Odiaba su largo cabello platinado y desaliñado, pero su propia mano actuando en su contra se estiraba para tomar uno de esos mechones. Detestaba su pálida piel ahora cubierta de cicatrices y marcas indelebles, pero desprendía una fragancia acalorada que lo llamaba incitante.

Su instinto lobuno parecía comprender mejor la situación que él mismo ya que gruñía y se expandía en su cuerpo la percepción de Lucius. Su aroma fresco y fuerte de vainilla recién cortada invadían sus fosas nasales que solo podía inhalar con profundidad, embebiéndose en la experiencia.

Sus propias manos temblaban descontroladas y escocía la parte baja de su abdomen. Una persona sensata se mantendría en sus cabales, pero el deseo era mas fuerte que él mismo.

Todo lo que era, todo lo que conocía y representaba se desdibujaba en precipitados trazos dejando que solo una palabra llenara su mente.

"Mío" sonó con fuerza en un eco que se repetía una y otra vez. "Mío"

—¿Qué haces?— cuestionó el platinado al notar la expresión de su rostro -Creí que no querías acercarte mas de lo necesario, Remus... como si fuera un maldito leproso- musitó con las mejillas encendidas.

Tal parecía que él también lo estaba sintiendo tanto que el lobo aulló en su pecho y destrozó cada parte de su racionalidad transformando en añicos su más grande barrera. Tenía que ser suyo pese a que cada gramo de su integridad le decía que se alejara y no repitiera el error del pasado.

—No me llames así- bufó apretando sus parpados -No se ni que estoy haciendo, pero no significa nada... -

Se abalanzó sobre él hambriento, lo deseaba tanto que lo volvía loco.

Recordó con familiaridad el tacto de su piel. Como se erizaba sus vellos al más leve roce y temblaba con antelación a las figuras que trazaban las yemas de sus dedos.

Nunca fue bueno tomando el control cuando los roles se invertían de tan tímido e inexperto que era, pero en ése momento su instinto sabía exactamente qué tenía que hacer para someter a su presa.

Sus uñas se clavaron en sus muslos y acarició su piel en forma ascendente.

-Remus... - murmuró quedó como en el antaño, tan sumiso como estaba seguro nadie jamás lo vio. Sentía un extraño placer de verlo así de perceptivo y frágil. Con que facilidad podría romperle.

Desgarró su raída ropa de un tirón, no había tiempo para reparar en aquello que se interponía en el contacto de sus pieles desnudas. Separó sus nalgas con ambas manos y las apretó. Cuanto deseaba hundirse profundamente en su interior. Su pene pulsó en su dolorosa erección que demandaba ser atendida. Estaba tan húmedo y caliente que con una mano, sometió a Lucius contra la esquina izando ambas manos sobre su cabeza.

Se quejó débilmente moviendo sus caderas, haciendo que su sensible piel quemara. El deseo era innegable y ahora en sintonía los afectaba a los dos.

-Deja de moverte...- musitó en una voz gutural, tan ajena y extraña a su persona que en otro momento le hubiera asustado -luego no te pongas de llorón...-

-¿A quien llamas...?- no pudo continuar del dolor en sus entrañas que sintió y que tensó su cuerpo -Aghh... eres un... mghh..- se quejó colgando su cabeza y apretando su polla con sus glúteos.

-Mierda... tan estrecho...- arrastró las palabras chocando su frente contra su espalda. Ese abrumador placer hacia años que no lo sentía que temió poner los ojos en blanco. Necesitaba más.

Eso iba más allá de su comprensión y no era más que su propia aceptación y derrota al lado bestial de su mente.

Su aroma se intensificaba y la vainilla florecía intoxicandolo. Tal vez murmuró algo más Lucius, pero no podía escucharlo. Su pelvis comenzó un marcado vaivén, abriéndose paso en su interior, tan rico era ser engullido por ese anillo de músculos que lo apretaban y lo recibía ansioso; casi tanto como lo sentía en su propio ser.

El rubio buscó sus labios, pero el castaño desvío el rostro. No se lo permitiría. Sin importar lo que pasara o que tanto lejos podrían llegar esa noche, no se lo permitiría. Era lo único a lo que podía aferrarse que tenía sentido en esa maraña de sensaciones y sentidos primitivos.

Haría algo mejor que un beso vacío y sin corazón, algo que el lobo esperaba que hiciera de buenas a primeras y que no sonaba tan descabellado en ese instante.

Mordió su cuello marcándolo como suyo, sin dejar de entrar y salir de él, tan fuerte que lo hacia gritar. Era dolor y éxtasis, impetuoso ardor carnal.

Algo más que la casualidad obró entre ellos esa tarde de luna llena, algo que estaba predeterminado a pertenecerle y que nadie podría frenarlo una vez que estuvo en movimiento y seguiría así hasta el amanecer.


Notas Finales: Es todo por el momento pequeños míos! Espero que les haya gustado y si es así, espero con ansia sus comentarios :D ¿a que no se esperaban eso? Pareciera que Remus ahora si le dijo a Lucius "¿cual gracias? encuerese" xD

Si con esto les surjan dudas (y aunque no lo hayan preguntado xD) les recuerdo que mis posiciones favoritas (y que verán a lo largo del fic) son: Harry, Bill y Sirius son TOP, mientras que Remus y Lucius permanecerán como versátiles (así fueron y así seguirán por los siglos de los siglos :v)

Se que el capi estuvo corto en comparación del anterior pero pues es que el anterior fue una rara excepción. Además siento he estado algo triste y deprimida que apenas y puedo escribir algo coherente :( espero que ya se me pase y no les quede mal ya que aunque tengo el siguiente capitulo en fase de últimos retoques, el que le sigue esta super incompleto y de ahí no tengo nada más :S espero recuperar la paz mental y que las musas regresen para poder seguir con la historia y no retrasarme x.x

Les mando un besito y que estén muy bien! Nos leemos el próximo viernes n.n