Mi Capitán
Hey, que tal. Vuelvo a escribir este fic que dejé sin terminar. Esta vez prometo acabarlo. He borrado el anterior ya que leyéndolo de nuevo, me he dado cuenta que hay cosas en la historia y en la escritura que no me convencían, por lo que la voy a publicar desde el principio con algunos cambios. Cualquier duda o sugerencia, podéis dejar una review. Gracias y espero que te guste.
Tres semanas han pasado desde que la banda de los sombrero de paja consiguió derrocar a los piratas bestia y a Kaido, liberando así al País de Wano del régimen del Shogun Orochi y completando de esta manera la venganza de Kozuki Oden. Wano había vuelto a ser el país próspero y honorable que fue en antaño.
Está de más decir que no fue una tarea sencilla, hubieron muchas bajas en ambos bandos y fue necesaria la ayuda de numerosas alianzas para poder derrotar al ya ex-yonkou Kaido.
Como no podía ser de otra manera el encargado de derrotarlo, o al menos de dar el golpe definitivo, fue el capitán de los sombrero de paja Monkey D. Luffy. Evidentemente este acontecimiento puso patas arriba el mundo entero, no todos los días cae un yonkou como Kaido.
Piratas, Marines, revolucionarios, el gobierno mundial… todo el mundo estaba hablando de lo sucedido en Wano, y al ser los mugiwara la cabeza de todo, sus caras estaban literalmente en todos los periódicos.
Estos ya habían zarpado de Wano rumbo a su siguiente destino, no podían permitirse el lujo de quedarse mucho tiempo en esa tierra, ya que en ese momento eran la banda de piratas más buscada del mundo. Más allá de una pequeña celebración con toda la gente en Wano, partieron en cuanto todos habían recuperado la consciencia.
La alianza con Trafalgar Law ya había completado su objetivo, por lo que después de mucho tiempo los Mugiwara estaban solos en el Thousand Sunny, y qué mejor manera de celebrarlo que hacer una fiesta en el barco. Bebieron, comieron, bailaron, rieron… sin duda alguna una increíble noche que olvidó todo el infierno pasado en la tierra de los samuráis.
Eran aproximadamente las 4 de la mañana y todos estaban durmiendo. El barco estaba hecho un desastre, había botellas de sake y restos de comida por todos lados, por no hablar del mal olor proveniente de la habitación donde dormían los hombres de la banda. Entre todo ese estropicio se encontraba un chico con un sombrero de paja en la cabeza. Este estaba sentado en la testa del león situado en la parte delantera del barco y que tanto caracterizaba a este.
Él, como no podía ser de otra manera, era Luffy. Si ya de por sí era extraño que sea el único que estuviese despierto a esa hora después de semejante fiesta, la situación se tornaba todavía más atípica cuando notabas la expresión de seriedad que tenía en el rostro. Pocas veces se le podía ver así, y más teniendo en cuenta lo feliz que estaba hace escasas horas.
Luffy se puso repentinamente de pie y pegó un salto a la parte central del barco, procurando no hacer demasiado ruido para no despertar a ningún miembro de la tripulación. Acto seguido empezó a andar lentamente en dirección a una pequeña mesa, lugar donde uno de sus nakamas se encontraba durmiendo plácidamente. Al llegar al sitio, se agachó y se dispuso a dar suaves toques con la mano en su torso, con la intención de hacer que este se despertara.
—Oi Zoro, despierta.
El capitán de los mugiwara estaba intentado hacer que el espadachín de su banda, Roronoa Zoro, despertara de ese profundo sueño que estaba teniendo. Como era de esperarse, no iba a ser tarea sencilla hacer que el chico de pelo verde volviera en sí. Se había quedado dormido con una botella de sake en la mano y por cómo sonaban sus ronquidos, no iba a responder fácilmente.
—Bien, en ese caso… -Luffy le arrebató la botella de sake que tenía bien agarrada en la mano y se acercó a su oído poco a poco.-
—Oe Zoro, alguien te ha robado el sake.
En ese instante un escalofrío recorrió el cuerpo del espadachín, haciendo que este abriera los ojos rápidamente y comenzará a mirar a todos lados.
—Q-Quién me ha robado el sake…-Fue lo primero que dijo luego de despertar. Al notar que todavía era de noche y que solo su capitán se encontraba enfrente de él, supo que algo extraño estaba pasando.-
—Shishishi Nunca cambiarás Zoro. Tengo yo tu bebida, no te preocupes.
–¿Luffy? ¿Qué hora es? -Preguntó Zoro mientras se rascaba el pelo y bostezaba.-
—Pues… no lo sé, pero están todos durmiendo. He sido yo quien te ha despertado…
—Oh, ya veo… ¿Y por qué lo has hecho si puede saberse?
—Verás… ¿Tienes un momento?
Luffy empezó a andar a paso lento hacia la parte frontal del barco, esperando que el de pelo verde se incorporara y lo siguiera. Zoro, sin entender mucho lo que estaba pasando, se puso de pie y siguió el camino que su capitán había trazado.
—Vamos Zoro, sube. -Le invitó el pelinegro, quién hace un instante se había sentado nuevamente en la cabeza del león.-
El espadachín, algo confuso, pegó un salto y se puso de pie sobre la testa del felino. No entendía muy bien que estaba pasando, no era muy común que Luffy estuviera despierto tan tarde y tampoco sabía qué era lo que tendría que tratar con él. También se había percatado de la seriedad que tenía su capitán, sin duda eso era lo que más extraño le parecía. Por algún motivo el ambiente era extremadamente tenso e incómodo, quizás esto era provocado por el aura de seriedad que rodeaba a Luffy. Ambos se quedaron contemplando el cielo lleno de estrellas por unos minutos. Zoro estaba cada vez más confundido, Se estaba empezando a cansar de que nada ocurriese
—Zoro, ¿Puedo hacerte una pregunta?
Y al fin Luffy rompió el silencio. Su expresión pasó de ser seria y reflexiva a ser a una que reflejaba tranquilidad, nostalgia y… ¿Tristeza? El espadachín no sabía muy bien cómo describir la cara de su capitán en ese momento. Pocas veces le había visto así, sin duda era una situación de lo más singular.
—Qué quieres.
Zoro tampoco es que titubeara ante la tensa situación, sabía mantenerse firme y serio ante esas circunstancias. No por nada era por muchos considerado el vice-capitán de la banda.
—Este sitio es genial, ¿No crees? -Expresó el azabache refiriéndose al lugar dónde estaban situados actualmente. Desde que dejaron el Merry y cogieron el Thousand Sunny, esa cabeza de león había sido su sitio predilecto.-
—Supongo que no está mal… Pero dudo que ese sea el motivo por el que me hayas despertado.
—Shishishi eres muy listo Zoro
—Ve al grano Luffy, quiero dormir.
El espadachín no había cambiado su seriedad en ningún momento. Él de por sí ya era alguien serio, pero era consciente de que la situación no era para hacer bromas. En ese momento Luffy se colocó el sombrero y fijó su mirada en un punto fijo del mar. De repente una sonrisa apareció en su expresión. Era de lo más normal que él estuviera sonriendo, lo hacía todo el rato, pero esa sonrisa definitivamente no era la suya. Esa sonrisa expresaba tristeza y melancolía, sentimientos totalmente ajenos a Luffy.
—Tú… ¿Nunca has pensado en ser el capitán?
Esa pregunta descolocó por completo al espadachín. Se esperaba cualquier cosa menos eso, Nunca se imaginaría que su capitán, Monkey D Luffy, le preguntaría algo así. Por su parte Luffy no se había inmutado al hacer la pregunta, él seguía mirando a un punto fijo en el mar, pareciera que su vida dependía de mirar a aquel punto.
—¿Comer tanta carne te ha afectado al cerebro? Yo soy el espadachín de tu banda y tú eres mi capitán, Luffy. Sabes de sobra que no aceptaría ser un pirata con algo que no sea eso.
Zanjó Zoro. Luffy seguía a lo suyo, sin mover ni un músculo y mirando al mar. El de pelo verde esperó para ver una reacción por parte de su capitán, quería ver que iba a decir luego de la respuesta que él le había dado.
Luego de que pasaran unos segundos, Luffy pegó un suspiro y volteó su cabeza para mirar directamente a los ojos de Zoro. Ahora su semblante era mucho más tranquilo, tenía una enorme sonrisa dibujada en el rostro y su expresión ya era algo que se asemejaba más a lo que era normalmente el capitán.—
—No lo has entendido, Zoro. Yo... Me estoy muriendo.
