Mi capitán

Capítulo 4: ¿Te estás muriendo?

Disclaimer: One piece ni sus personajes me pertenecen

OEEEEE, ISLA A LA VISTA. -Gritó usopp, que estaba de vigía.-

Me activé al instante al oír eso. No me esperaba encontrar una isla en estos momentos, aunque seguramente Nami ha dicho algo y yo no me he enterado. Me puse de pie rápidamente y observé como una silueta de una pequeña isla se veía a lo lejos.

Oe Nami, qué isla es esa.

¿Eres tonto? Ya lo he explicado antes -Me miró con cara de pocos amigos y resopló.- Vamos a ver, idiota. Al parecer esta isla se llama Ishi Island, y según tengo entendido es famosa por la cantidad de buenos médicos y científicos que hay en dicha isla. Pararemos ahí ya que Chopper quiere conocer el lugar, además de que nos hace falta algunas provisiones. ¿Lo has entendido?

Sí, Entendido.

Sin darme cuenta una tenue sonrisa se me había dibujado en la cara. ¿Una isla famosa por buenos médicos y científicos? Estaba claro que esto era obra del destino. Ahora sí que no podía rendirme, no saldría de esa isla sin encontrar una cura. En cuanto ponga un pie en la isla empezará la misión… salvar a Luffy.

POV Zoro

Cuando ya nos estábamos acercando a la isla Nami nos llamó a todos y nos colocamos haciendo un círculo con ella en el centro.

—Bien, escuchadme todos atentamente -Habló con autoridad la navegante-

No tenemos mucha información de esta isla y creo que no hace falta recordar que nuestras caras están por todo el mundo.

Nami no mentía, y es que luego de derrotar a Kaido y a su banda nuestras recompensas eran exageradamente altas. La mía de hecho había subido a unos 1,000,000,000 ฿, y por no hablar de la de Luffy, la cual era difícil hasta de leer. Pero es que no era para menos, acabamos de derrotar a Kaido, el ser más fuerte sobre la tierra, todo el mundo estaba hablando de nosotros. Luffy era considerado oficialmente como un Yonkou y no uno cualquiera, los periódicos habían llegado a decir que después de esa hazaña era el mejor posicionado para convertirse en el rey de los piratas incluso por encima de Kurohige, el cual hacía ya un tiempo que no hacía ningún movimiento.

—Es por eso por lo que tenemos que ir con extremo cuidado. No tenemos mucho que hacer aquí, solo comprar algo de comida y un par de cosas para el barco, así que cuanto menos tiempo pasemos aquí, mejor. Ahora diré lo que hará cada uno… Sanji-kun, tú irás con Brook y Chopper a comprar comida. Jinbei, Usopp y Franky, vosotros buscaréis la carpintería de la isla, comprad todo lo necesario para el barco. Luffy tú… intenta no meterte en ningún lío y sobre todo, que no te reconozcan. Yo iré con Robin a comprar unas cositas que nos hacen falta y creo que ya está. Quedaremos en el barco dentro de 3 horas, ¿Entendido?

Todos asintieron con la cabeza a lo que dijo la navegante.

—Falto yo, idiota.

Me pronuncié al percatarme de que no me había nombrado, es raro que a Nami se le pase algo por alto cuando de organizar se trata.

—Tienes razón. Tú te quedarás cuidando del barco, no veo ningún sitio seguro donde dejarlo.

—Que se encargue otro, tengo cosas que hacer en esta isla.

—¿Cosas como qué? -Pregunto Nami con curiosidad.-

—Nada que te importe.

Le respondí seriamente y con frialdad. No podía quedarme protegiendo el barco, tenía que investigar y encontrar algo para ayudar a Luffy.

—Vaya, parece que alguien se ha levantado malhumorado de la siesta. Escuchame imbécil, eres el más adecuado para proteger el barco. Si te dejo ir por ahí a ti solo te vas a perder y tendremos que ir a buscarte.

—¿¡Qué has dicho!? ¿Por qué no te quedas tú, eh? ¿Qué es eso de comprar unas cositas que te faltan? ¡Estoy seguro que lo único que quieres es irte a comprar ropa!

—Oe oe, estúpido marimo, no le hables así a Nami-swan si no quieres comerte mi zapato. -Salió Sanji en defensa de Nami-

—Hmph, aquí te espero pervertido.

Entonces Sanji se acercó a mí y me intentó dar una patada a la altura de la cabeza, pero yo la bloqueé sin mucha dificultad con una de mis katanas. No estaba de humor para peleitas con ese idiota, y como me siguiera molestando un poco seguramente no consiga contenerme. Todos los de la banda nos miraban, aunque obviamente nadie estaba sorprendido. Estas peleas eran más que habituales, raro era que en todo el día no hubiese habido alguna.

—Te enseñaré a tratar a las mujeres como es debido, cabeza de musgo.

—Tsk…

Sanji puso más fuerza en su pierna y yo hice lo mismo con la katana. Ya me había cansado, no estaba para jueguecitos. Saqué otra katana con la mano que tenía libre y la puse junto a la otra bloqueando su pierna. Con una fuerte estocada con ambas espadas me deshice del choque, haciendo que Sanji cayera hacia atrás por inercia. Eso sí que sorprendió un poco más a la banda, ya que normalmente estas peleas acaban en nada con ambos separandonos para que las cosas no llegasen a más, pero esa vez fue distinta. Guardé mis katanas y me giré hacía Nami con cara de pocos amigos.

—Escuchame Nami. Si digo que tengo cosas que hacer es porque tengo cosas que hacer. Así que se tendrá que ocupar otro del barco.

Por algún motivo el ambiente se tornó algo tenso. Dije eso con absoluta seriedad y la gran mayoría no entendían por qué me estaba comportando así. Sanji, quien seguía sentado en el suelo, se levantó rápidamente y fue a por mí con cierto enfado, pero Franky y Usopp estuvieron rápidos para agarrarlo y evitar que empezara otra pelea.

—¡Soltadme ahora mismo! ¡Este idiota quiere que le patee el trasero!

Sin duda había conseguido enfadar a Sanji. Yo por mi parte ni me giré a ver lo que quería el cocinero, seguía esperando la respuesta de Nami con la misma expresión de seriedad que tenía antes. Nami tampoco se achicaba. aunque le estuviera sorprendiendo como a todos mi actitud, no era de las que se achantaba fácilmente. La navegante dio unos pasos al frente y puso su cara a escasos centímetros de la mía. Tenía cierto enfado en su rostro, al parecer no iba a ceder rápidamente. Cuando ya estaba a punto de abrir la boca y decir lo que sea que fuera a decir, se escuchó una risa que hizo que todos dirijamos nuestra atención a esta.

—Shishishi Estais todos muy enérgicos hoy. Yo lo haré Nami. Si Zoro dice que tiene cosas que hacer no podemos obligarlo a quedarse aquí. Además tengo un poco de sueño, no me vendría mal descansar un poco.

—L-Luffy… ¿Estás bien? ¿Me estás diciendo que no quieres ir a explorar la isla?

—¡Estoy perfectament…

El capitán no acabó la frase ya que se había quedado dormido. ¿Cómo alguien es capaz de quedarse dormido mientras habla? En fin, Tampoco es que fuese la primera vez que le pasaba de todas formas.

—Luffy… -Dijo Nami algo preocupada. Cada vez se olía más que algo raro estaba pasando- Bueno, así al menos no podrá armar jaleo. Bien, podrás hacer eso tan importante que tienes que hacer Zoro. Ya casi hemos llegado así que id preparándoos.

—Nami, yo prefiero quedarme en el barco con Luffy. Yo también quiero descansar un poco… además, quiero acabarme este libro -Le dijo Robin a Nami levantando dicho libro con la mano derecha-

—Mmm… ¿Estás segura Robin?

—Sí, lamento dejarte sola en tus compras.

—No pasa nada, descansa si así lo necesitas. Y ya que estás échale un ojo a Luffy...

¿Que robin quería quedarse en el barco con Luffy? Seguramente que ya se huele algo.

Tras eso Franky y Usopp se llevaron a un Sanji enfurecido lejos de ahí. Ese idiota no sabía aceptar una derrota. Todos los demás se fueron a coger lo necesario para explorar la isla y cuando yo me disponía a hacer lo mismo, noté como una mano se posaba sobre mi hombro derecho.

—A ver Nami, qué quieres ahora.

—¿Te crees que soy idiota? Sé que estás tramando algo y lo voy a descubrir.

—No se de que me hablas loca. Si me disculpas tengo que disfrazarme un poco, no querrás que me descubran.

Y tras decir eso me fui de allí dejándola prácticamente con la palabra en la boca. ¿Me había descubierto? eso era imposible. Aunque esa mujer siempre había sido muy lista, estaba claro que tarde o temprano se iba a oler algo.

Fui al baño y me cambié de ropa, me puse una camiseta corta negra y unos pantalones verde oscuro, además de un sombrero y unas gafas de sol para ocultar mi identidad. Mientras llegábamos a la isla me recosté un poco en uno de los bordes del barco, casualidad o no, exactamente en el mismo lugar donde tuve aquella conversación con Luffy la noche pasada. Me paré a reflexionar sobre mi comportamiento de hace unos minutos, seguramente que todos se hayan sorprendido un poco. Por no hablar del hecho de que Luffy se haya ofrecido a quedarse él en el barco cuando normalmente él es con diferencia el que más se emociona cuando llegamos una isla nueva. ¿De verdad tras todo esto ninguno en la banda, además de Nami, está viendo cosas extrañas? me es difícil de creer y más cuando en la banda hay gente como Robin. Aunque bueno, pensándolo bien por mucho que sospechen nunca se imaginarían lo que está pasando realmente. Esto va a ser muy difícil, y más cuando lo llevo todo yo solo. Cada vez veo con mejores ojos eso de decírselo a alguien. En fin, ya pensaré en ello más adelante. Lo único malo por ahora es que tendré que investigar una posible cura para Luffy sin él conmigo, cosa que complica todo aún más. En el peor de los casos creo que tendré que desobedecer la orden y aunque no sé lo que pueda pasar decírselo al menos a Chopper. Él y los supuestos médicos que habitaban la isla seguro que podían encontrar algo… o eso espero.

POV Robin.

Hacía ya más de media hora desde que todos se fueron del barco y yo ya me estaba empezando a aburrir. Me había terminado el libro que me estaba leyendo así que solo me quedaba esperar a que volvieran y pudiésemos zarpar de nuevo. Con suerte Nami encontraría el libro que le pedí que buscara. En ese momento recordé que Sanji me había dejado un pequeño aperitivo en la cocina por lo que sin pensárselo dos veces fui allí y cogí el pastelito que el cocinero me había preparado. Lo puse sobre un plato y me lo llevé a la parte de afuera del barco, para acto seguido empezar a comerlo tranquilamente mirando las olas del mar. Una vez acabado aquel delicioso tentempié me levanté y me dispuse a llevar el plato nuevamente a la cocina, pero unos fuertes ronquidos hicieron que me parara en seco. Casi se me había olvidado que el capitán se había quedado dormido ahí en mitad del barco y en parte eso me hizo gracia. Me acerqué a él y me senté en el suelo mirándolo con una tenue sonrisa en la boca. A decir verdad Luffy lleva comportándose de manera muy extraña un tiempo, aunque tampoco le he dado demasiada importancia. La personalidad de Luffy es impredecible, así que seguramente no sea nada de qué preocuparse. Por algún motivo me pareció algo adorable la forma en la que luffy dormía con esos fuertes ronquidos y tan despreocupadamente, al igual lo haría que un niño. Nadie diría que ese hombre es una de las personas más buscadas por el gobierno en estos momentos. Entré en trance unos minutos mientras lo miraba, y tras eso, pestañee rápidamente y volví en mí, cogiendo el plato del suelo para llevarlo ahora sí a la cocina, no quería que Luffy se pudiese despertar. Cuando me iba a levantar noté como la mano de Luffy se había posado levemente sobre mi pierna. ¿Lo había despertado? No, seguía con los ojos cerrados. Aunque algo había cambiado, había parado de roncar y su expresión pasó de mostrar despreocupación a mostrar inquietud. Seguramente estaba teniendo un mal sueño. Conociéndolo uno en el que toda la carne del mundo se ha acabado o algo por el estilo. Quité su mano de mi pierna y ahora sí me levanté, no sin antes echarle un último vistazo al capitán.

—¿No está sudando demasiado?

Dije en voz alta al ver como las gotas de sudor caían por su cara. No es que hiciera mucho calor precisamente, la temperatura era más bien fresca. Pensé que a lo mejor podía tener fiebre así que puse mi mano sobre su cabeza, y si, su temperatura corporal estaba lejos de ser la de una persona normal. Rápidamente fui a la habitación dónde Chopper preparaba las medicinas y le cogí un termómetro para ponerselo al capitán. Se lo coloqué en la boca y luego de esperar unos segundos el termómetro me sacó de dudas, marcaba 41 grados. Sin alarmarme mucho cogí a Luffy y lo llevé hasta su cama, no podía dejarlo dormir ahí afuera. Lo dejé con suavidad y me senté en una silla mientras lo observaba nuevamente. De todo esto me habían sorprendido dos cosas, la primera era que a Luffy le hubiera dado fiebre, era la primera vez que veía que se ponía enfermo. Y la segunda y la que más me había impactado era la fragilidad que presentaba su cuerpo. Cuando lo cogí en brazos noté sus músculos excesivamente débiles, algo para nada normal teniendo en cuenta su fuerza y lo bien definido que tenía estos. En fin, también hay que tener en cuenta que hace no mucho había derrotado a un Yonkou, al final de cuentas y aunque a veces no lo parezca él también es humano. Lo miré con cierta preocupación cuando vi que empezó a jadear, ¿Tan malo era ese sueño? y la cosa no mejoró cuando me percaté de que tenía toda la cara empapada de sudor. Lo mejor que podía hacer en ese momento era ir y buscar un paño húmedo, y eso hice. Le coloqué una toalla doblada y mojada con agua fría en la frente y le puse una manta por encima, aunque su cuerpo y frente estén ardiendo él seguramente sienta frío en estos momentos.

—Tiene sudada hasta la camisa… -Dije al tocar a Luffy nuevamente.-

Sin duda alguna esa fiebre no era normal. Tenía empapada la camisa e incluso los pantalones de sudor, por lo que tendría que quitarle al menos el atuendo superior. ahora mismo cualquier cosa con la que él estuviese mejor era mi deber hacerlo. Así que le destapé un poco de la manta y le empecé a desabrochar uno a uno los botones de la camisa. Cuando quité el último botón y su torso quedó al descubierto mi cuerpo se paralizó por completo. Vi un enorme agujero que ocupaba gran parte de su pecho ¿Desde cuándo tiene esa herida? No sabía como reaccionar, eso no era una cicatriz o una herida normal y corriente. Ninguna persona humana podría estar viva con eso en el cuerpo. En ese momento empecé a atar cabos… nunca había oído hablar de eso a nadie de la banda y era la primera vez que lo veía por lo que tendría que ser reciente. Si a eso le sumamos su extraña personalidad en estos últimos días… definitivamente algo está pasando. Reflexioné sobre todo durante unos 5 minutos hasta que una voz hizo que saliera de mis pensamientos.

—No… por favor… no quiero morir… quiero ser el rey de los piratas… quiero a mis nakamas…

Un escalofrío pasó por todo mi cuerpo al oír eso. No es que el capitán hubiera despertado ni nada por el estilo, más bien estaba hablando en sueños. Pero eso no era lo importante en ese momento, lo importante era lo que acababa de decir. Como que no quiere morir… ¿Es que se va a morir? si no hubiera visto esa herida seguramente hubiera pensado que simplemente estaba teniendo una mala pesadilla, pero ese agujero me daba mucho en lo que pensar. Esperé y esperé durante unos 15 minutos mientras que mi cabeza no hacía más que hacerse preguntas. Me dió por medir la temperatura nuevamente de Luffy, quería que despertase cuanto antes para hacerle un par de preguntas. Para mi sorpresa el termómetro marcaba 36 grados, como es posible que a una persona se le quite la fiebre en tan poco tiempo. Le quité el paño de la frente, el cual ya se había secado, y fui al baño para ponerle otro con más agua fría, pero cuando volví a la habitación me encontré con luffy sentado en la cama y con los ojos abiertos. Se había despertado.

—Luffy… -Dijo robin con una voz calmada.-

—¿Robin? ¿Qué hago aquí? juraría que me había quedado dormido fuera… -Expresó Luffy mientras bostezaba y se rascaba un ojo-

—Te dio algo de fiebre así que te llevé hasta aquí.

—Oh, ya veo… te lo agradezco. ¿Dónde están los demás?

—Están explorando la isla, se han ido hace ya un rato.

—Cierto, lo había olvidado…

Lo miré con una expresión calmada y tranquila, no podía alarmarme por lo que había visto. Al parecer Luffy no se había dado cuenta de que tenía la camisa desabrochada y que se le podía ver con total facilidad esa semejante herida. Me le quedé mirando fijamente a los ojos con total seriedad, cosa que al parecer le sorprendió un poco

—¿Ocurre algo Robin?

—Capitán, entonces… ¿Te estás muriendo?

POV Normal

A Luffy se le revolvió un poco el estómago cuando oyó la pregunta de su nakama. En ese momento se dió cuenta de que tenía el torso al descubierto y en un acto casi reflejo se lo tapó rápidamente con la manta, aunque ya era demasiado tarde. Sabía perfectamente que Robin ya se lo había visto.

—¿L-lo dices por esto? -Dijo Luffy señalándose la herida- cl-claro que no… esto en dos días se me cura ¿C-como me voy a morir yo por esto?

Si había algo que a Luffy se le diese realmente mal era mentir. Como no podía ser de otra manera empezó a sudar y a mirar a otros lados nerviosamente, hasta un niño de 5 años podría darse cuenta de que estaba mintiendo.

—Luffy no me mientas, qué es esa herida.

Por su parte Robin estaba completamente seria, rara vez se le podía ver así. No era algo de lo que se pudiera bromear y ella estaba realmente preocupada. Luffy notó esto y supo que ya no había vuelta atrás. Él no quería que más de la banda a parte de Zoro lo supieran, pero tampoco podía mentirle a un nakama. Se quitó la manta que lo cubría y dejó todo su pecho al descubierto, dejando ver aquel enorme agujero.

—Esto me lo hice en la batalla contra Kaido... y sí, me estoy muriendo.

—...

—Moriré en unas tres semanas.

—...

Robin no mostró ningún tipo de reacción por unos 10 segundos. Su mirada estaba vacía y sin sentimientos, se había quedado realmente en shock. Podría pensar que estaba bromeando, pero no, ella sabía perfectamente cuando su capitán estaba de broma y cuándo no y desgraciadamente en estos momentos iba completamente en serio. Quería hacerle muchas preguntas más, pero sencillamente no le salían las palabras, más bien lo único que le empezaban a salir eran las lágrimas. No eran muy exageradas pero sí las suficientes como para que Luffy se percatara de estas. Lo único que Robin pudo hacer fue abalanzarse sobre él y darle un fuerte abrazo el cual Luffy recibió con mucho cariño y con algo de dolor, aunque eso no es que le importara mucho. Se quedaron así unos 3 minutos, sin decir absolutamente nada, solamente abrazados, sintiendo el cuerpo del otro, hasta que Luffy la cogió de los hombros separandola un poco de él, la miró con esa sonrisa que tantas alegrías le había dado a Robin y abrió la boca para romper el silencio con una voz seria y cortada.

—Lo siento.

—…

–Yo…

–Eres un idiota.

Luffy y Robin se quedaron en esa habitación por más de 30 minutos. Luffy le explicó todo lo que pasaba mientras que Robin se concentraba en controlarse y no romper a llorar, cosa que le costó y bastante. Una vez Robin estaba enterada de todo, ambos se levantaron y se fueron al exterior del barco. Se sentaron cerca de la cabeza de león y se limitaron a contemplar las olas del mar, a mirar cómo cada vez el sol se iba poniendo más y más, era un crepúsculo digno de una película de romance.

—Robin, te ruego que no se lo cuentes a nadie.

—… -Robin no respondió-

—Te lo agradezco.

Robin era una mujer inteligente, muy inteligente de hecho, y sabía que, a pesar de que le duela, por el momento no podía decírselo a sus nakamas. También se puso en la piel de Luffy y ella sabía que lo último que quería era que la banda pasara sus últimos días de vida llorando e intentando hacer lo que fuese para salvarlo. Esto tampoco quería decir que ella ya haya aceptado que Luffy se va a morir, obviamente iba a mover cielo y tierra para que esto no suceda, estábamos hablando del hombre que le cambió la vida... pero de todas formas también era consciente de que era muy difícil. Si él, que siempre es el primero que cree que no hay imposibles y que ha logrado en muchas ocasiones hacer cosas que rozan lo absurdo, ya lo tiene tan asumido, es que realmente no había mucho que se pudiese hacer. Iba a intentar salvarlo, pero también quería disfrutar al máximo de estas semanas. En resumen, tenía un lío muy grande en la cabeza, así que lo mejor era no pensar y dejarse llevar, ya pensará en todo cuando llegue el momento. Miró con cierta ternura a su capitán y se recostó por unos minutos sobre su hombro mientras que miraba como los últimos rayos de sol iban muriendo cada vez más. Por alguna razón se sentía como en una nube. Seguramente no tendría que estar así, debería estar pensando en maneras de poder evitar la muerte de su capitán, pero lo único que ocupaba su cabeza en esos instantes era el deseo de que ese momento durara para siempre… aunque desgraciadamente todo tiene su final.

–¡Oeeee! ¡Luuuffy! ¡Rooobiin!

Aquel grito hizo que la arqueóloga se separará del hombro de su capitán. Era Usopp, que junto a Sanji y Chopper habían llegado ya al barco. Chopper y Usopp fueron al lugar donde los anteriores se encontraban sentados, mientras que Sanji se fue directamente a la cocina a dejar las bolsas de comida y a organizar todo en los estantes.

—Si que habéis tardado. -Les dijo Robin con una voz calmada-.

—Si… Hemos tenido algún problema para encontrar las tiendas. De todas formas…¿Hemos sido los primeros en llegar? -Preguntó Usopp al darse cuenta de que el barco estaba vacío-.

—Pues sí, nadie más ha llegado.

—Que extraño… creo que han pasado ya más de dos horas, hemos venido corriendo porque creíamos que llegábamos tarde. No queríamos ver a Nami enfadada y ahora la que llega tarde es ella. Si es que... esta Nami.

—¿Tienes algún problema Usopp?

—¿¡Nami!? N-No…N-ningún problema… De hecho justo ahora estaba hablando de lo maravillosa y puntual que eres siempre.

Nami había aparecido de la nada justo detrás de Usopp. Echó un vistazo rápido a Robin y Luffy y notó que el ambiente estaba extraño. No sabía muy bien lo que era, quizás sea su intención femenina, pero tenía la corazonada de que algo había pasado en el barco en este rato.

—¿Y bien? ¿Que habéis hecho este tiempo? -Preguntó Nami mirando a Luffy y Robin-.

—Nada en especial, solo esperar a que vinieseis -Le respondió Robin con una sonrisa algo traviesa.-

—Ya veo…

—¿A qué se debe la pregunta Nami?

—Nada, era solo por preguntar.

Robin se río de forma pícara y acto seguido miró a Luffy, quién no entendía nada de lo que estaba pasando. también se podía notar un tono juguetón en la voz de Robin, al parecer le hacía gracia que Nami le hiciera esas preguntas. Después de eso, aparecieron en escena Brook y Franky cargando grandes cantidades de madera y diversos materiales para arreglar los desperfectos del Sunny. Dejaron todo en su sitio y fueron ambos al sitio donde estaban todos reunidos a excepción de Sanji, quien seguía encerrado en la cocina.

—Bien, ya estamos todos. -Dijo Nami tras la aparición de Franky y Brook-.

—Creo te estás olvidando otra vez de alguien... -Le cuestionó Usopp-.

—Zoro… ¿Por qué siempre se me olvida ese idiota? en fin, no nos queda otra que esperar. Conociéndole seguro que el muy imbécil se ha perdido… mira que le di un mapa. No sé en qué momento dejamos que se fuera él sólo.

Todos se dispersaron en el barco y ya solo quedaba esperar a que el espadachín regresara, cosa que no iba a tardar precisamente poco. Casi tres horas han pasado ya desde que llegaron todos y Zoro seguía sin aparecer. La banda se estaba empezando a desesperar, sobre todo cierta navegante que estaba a punto de estallar de ira.

—¿¡En qué piensa ese maldito espadachín de pacotilla!? ¿¡No ve que estamos siendo perseguidos por medio mundo?! ¡Deberíamos habernos ido de aquí hace horas!

—Nami-san, no merece la pena enfadarse. Vayámonos sin él y ya está.

—No digas tonterías Sanji-kun. ¿Te crees que ese idiota podría encontrarnos si nos movemos lo más mínimo?

—Tsk. Con suerte le han capturado y no lo volvemos a ver.

—Ya te gustaría maldito Ero-Cook.

Zoro por fín llegó al barco y se posicionó detrás de Sanji, quien enfurecido se dio la vuelta y lo miró con desprecio. Al parecer seguía descontento con los acontecimientos de hace unas horas.

—Tch, ya tenía esperanzas de no volver a ver ese pelo de mierda que tienes.

—¿Qué pasa? ¿Quieres que te dé otra paliza como la de esta tarde?

—Esa vez jugaste sucio… ¡Peleemos ahora! ¡Ya verás como te quito ese ego que tienes de una patada!

—Lo siento, No estoy para tus jueguecitos de niño pequeño...

Zoro, quien normalmente aceptaría la oferta de Sanji sin pensarselo dos veces, lo dejó con las ganas y se fue directamente al baño para ducharse. Tenía toda la ropa llena de musgo y barro, se había pasado todo el día perdido en aquel frondoso bosque de árboles interminables. A pesar de los gritos amenazadores de Sanji desde fuera el espadachín hizo oídos sordos, se desvistió y se dio una refrescante ducha. Se puso una vestimenta cómoda para dormir y se fue directamente a la cama, sin cenar y sin hablar absolutamente con nadie. A todo el mundo le sorprendió la actitud de Zoro, encima de que le habían tenido que esperar durante horas él se iba a dormir tan tranquilo sin dar ningún tipo de explicación. La banda se quedó hablando de ello un rato, hasta que al cabo de una media hora se fueron todos a dormir ya con la vista puesta en la próxima isla, la cual según palabras de Nami era una pequeña isla de descanso que era desconocida hasta para el gobierno mundial. Ella la conocía gracias a información que le dio Rayleigh, quien mencionó que a ellos le vino muy bien para descansar unas semanas luego de una dura batalla, y que si en algún momento necesitaban un tiempo de descanso sin estar presionados por el gobierno mundial, ese lugar era el indicado. Nami era consciente de que todavía había secuelas tras el enfrentamiento contra Kaido, así que sí o sí necesitaban tomarse un respiro. Además, había ciertas cosas dentro de la banda que le estaban resultando demasiado extrañas, entre ellas la pasividad y los cambios de humor de Luffy, el extraño comportamiento de Zoro y… Robin. No sabría decir muy bien el qué, pero veía algo en ella que simplemente le disgustaba. Estaba viendo como había secretos entre la banda y para ella, eso era inadmisible si querían seguir siendo la familia que eran. Esa isla le vendría bien para tener todo controlado y dejar las cosas en orden antes de continuar el viaje.

Unas horas antes...

En ese momento Zoro terminó por alarmarse. Esa niña había nombrado a su capitán, y eso significaba que sabía quienes eran. Desenvainó su katana y apuntó con esta hacía la niña.

—No soy tu enemiga. Solo vengo a decirte que no deberías pensar tanto en él, tú puedes cambiar el mundo.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Y hasta aquí el capítulo 4. Antes de nada, decir que sí que habrá romance en el fic, pero sin querer dar spoilers, no sé si de la forma en la que pensais.

En fin, nada más. Si tenéis alguna duda, sugerencia, crítica, o simplemente queréis dar vuestra opinión agradecería que dejarais un review.

Nos vemos.