Resúmen: Después de perder a sus padres, Katsuki se siente completamente solo, así que deja de hablar con los demás y se encierra en su dolor. Debido a que ahora nadie puede hacerse cargo de sus estudios, Katsuki es adoptado por Enji Todoroki, por lo que se ve obligado a pasar su verano en la casa de esa familia. Sin embargo, los cuidados de Shoto lo ayudarán a comprender que, tal vez, no estaba tan solo como creía. Mientras tanto, una mujer manipula el destino para lograr que Katsuki se una a los villanos.
Advertencias: OoC, ligero drama. No hay lemon.
Pareja: TodoBaku — Seme(activo)/Seme(pasivo)
Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Horikoshi Kohei.
La historia es completamente mía. No acepto que sea utilizada sin mi permiso por otras personas ni resubida en otras páginas. No acepto las adaptaciones.
|Di no al plagio, haz trabajar tu imaginación y crea tus propias historias. Las felicitaciones y votos por algo que no hiciste, ¿en realidad son para ti?|
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No estás solo
Capítulo 1 — La pérdida que llega tras una catástrofe
La clase de Present Mic siempre era muy movida, con su forma alegre de hablar y su personalidad, no permitía que nadie se quedara dormido mientras él enseñaba nuevas palabras en inglés.
Fue por esa razón que, cuando Aizawa entró al salón, todos estaban prestando atención.
—¡Eraserhead! —llamó Present Mic animado—. ¿Qué haces en mi hora de clase y con esa expresión tan oscura?
—Vengo a llevarme a Bakugo —informó con seriedad.
—¿Qué hiciste ahora Bakugo? —preguntó Iida volteando a ver a su compañero.
—No hice nada, mierda —gruñó Katsuki.
—Toma tus cosas y ven conmigo —ordenó Aizawa, luego salió del salón.
Bakugo tiró sus cosas a la mochila y salió molesto tras el profesor.
Cuando se fue, todos comenzaron a verse entre sí, preguntándose que había hecho esta vez su problemático compañero.
—¡Vamos a continuar con la clase! —continuó alegremente Present Mic y todos regresaron su atención hacia él.
Bakugo no regresó en lo que restó de la clase y tampoco estuvo presente en las que siguieron a esa. Cuando le preguntaron a Ectoplasm les dijo que Bakugo tenía permiso de ausentarse, y que él no sabía nada más.
Eso aumentó la curiosidad de los chicos.
Cuando las clases terminaron y regresaron a los dormitorios, se dieron cuenta que Bakugo tampoco estaba allí. Kirishima incluso subió a su habitación para buscarlo, pero no estaba.
Todos se sentaron en la sala para ver juntos la televisión.
—Tal vez hizo algo malo y logró que lo expulsaran por fin —dijo Mineta.
—¡Bakugo nunca haría nada que ameritara una expulsión! —contradijo Kirishima con molestia.
—Tienes razón —concordó Midoriya—. Kacchan valora mucho sus estudios en esta academia. No es alguien capaz de hacer que lo expulsen, sobre todo teniendo como meta ser el héroe número uno.
Todos se quedaron en un silencio que fue ocupado por el sonido del televisor.
|En otras noticias, se reportó hace unas horas un ataque perpetrado por un grupo villanos en el centro de la prefectura de Shizuoka. Hasta ahora, han podido identificar varios cuerpos sin vida en el lugar del ataque, además de varios heridos. Los héroes pudieron detener el suceso antes de que generara mayor…|
—Vaya, hubo un ataque —dijo Ashido con sorpresa.
—Y dicen que murieron personas —dijo Sero con preocupación.
—Es una suerte que los héroes hayan detenido el ataque antes de que muriera más gente —comentó Iida—. Algún día ese será nuestro deber, pero ahora no podemos hacer nada.
Todos asintieron y volvieron a la razón de la desaparición de Bakugo.
Al día siguiente All Might, en su forma de civil, acudió a cubrir las clases de Eraserhead.
Midoriya levantó la mano —A-All Might, ¿puedo hacerle una pregunta?
—Claro, joven Midoriya —aceptó el héroe.
—¿Por qué no vino el profesor Aizawa?
All Might pareció atrapado —Bueno… está ocupado con otros asuntos, cuando esté todo resuelto, regresará —contestó.
—¿Está bien el profesor? —preguntó Yaoyorozu preocupada.
—Él está bien, no se preocupen. Pronto volverá —contestó All Might con su usual sonrisa, luego se volteó rápidamente y continuó anotando en el pizarrón.
Los chicos se miraron entre ellos con curiosidad, preguntándose si la liga de villanos había vuelto a atacar y el profesor Aizawa estaba en problemas.
Bakugo tampoco había regresado ese día y nadie sabía que había pasado. Ningún maestro quería decirles nada y eso solo despertaba más su curiosidad.
Al cuarto día, mientras se preparaban para ir a desayunar, todos vieron a Bakugo entrar al edificio. Kaminari intentó hablarle, pero Bakugo los ignoró y se metió al elevador que lo llevaba a su habitación.
Cuando entraron al salón de clases, notaron que Bakugo no estaba allí.
Ese día, el profesor Aizawa por fin se presentó a sus clases.
Cuando entró, lo observaron con atención mientras él se paraba frente a todos y los miraba con seriedad.
—Quiero que presten atención —inició, pero todos ya estaban en silencio a la expectativa de lo que tenía que decir. El profesor suspiró y se decidió a continuar—. Como sabrán, recientemente hubo un ataque de villanos en la prefectura de Shizuoka. Muchos civiles murieron.
Todos miraban al profesor con el cuerpo tenso, notando la atmosfera de intensa seriedad que había. Ninguno se atrevió a interrumpir mientras el profesor hablaba.
Aizawa continuó —Los señores Bakugo fueron unas de las víctimas. Ellos fallecieron durante el ataque.
El corazón de todos se detuvo.
—¿Los señores… Bakugo? —dijo Midoriya con sorpresa.
El profesor asintió —Bakugo está pasando por un momento muy difícil y necesitará del apoyo de todos. Él ha decidido permanecer en silencio. No ha dicho ni una palabra desde que le dimos la… amarga noticia, y es comprensible. No lo obliguen a hablar si no quiere, déjenlo decidir por sí mismo cuando hablar, y tengan mucho cuidado con lo que mencionan a su alrededor. Mañana regresará a clases, así que, espero su comprensión. Sé que son un buen grupo y sabrán apoyar a su compañero. Ahora, continuemos con las clases.
Todos se miraron con preocupación.
Y, mientras Midoriya pensaba en lo horrible que era que eso les hubiera pasado a los señores Bakugo, Kirishima se preocupaba por su amigo y lo mal que debía estar.
En ese momento, todos compartieron el sentimiento de tristeza y preocupación.
Cuando las clases finalizaron, todos los maestros se reunieron en la oficina del director. Cada uno tenía una expresión de seriedad en el rostro. Sabían la razón por la que habían sido llamados.
El director Nezu miró a todos los profesores antes de hablar:
—Como ya están informados, lamentablemente la familia Bakugo murió en el accidente que hubo recientemente. El joven Bakugo quedó huérfano. Debido a que aún es menor de edad necesita que alguien se haga cargo de él. Los Bakugo no tenían mucha familia, pero preguntamos a los pocos que tenían. Sin embargo, el joven Bakugo tiene una personalidad muy particular, y a todos ellos les es imposible cuidar adecuadamente de él. Las vacaciones de verano están cerca y los alumnos tendrán que volver a sus hogares; es imposible que el joven Bakugo se quede solo en la academia.
Los maestros lo miraron con seriedad, aguardando a que dijera lo que ellos también pensaban.
—Por esa razón, les pregunto esto a todos ustedes. ¿Alguno está dispuesto a cuidar del joven Bakugo hasta que cumpla su mayoría de edad? —finalizó el director.
Todos se quedaron en silencio unos segundos, pensando en lo que el director acaba de preguntarles. Una mano se levantó desde uno de los asientos.
—Yo… creo que podría hacerme cargo del joven Bakugo —dijo All Might.
Las carcajadas de Present Mic sonaron de pronto —Ese bad boy te destrozaría. No creo que pudieras controlar su carácter. Sería fácil para él manipularte. Yo pienso que Eraser sería una mejor opción —ofreció.
—Yo estoy de acuerdo con Present —concordó Midnight—. Eraserhead es el único que puede controlar la personalidad de ese chico.
All Might bajó la cabeza, avergonzado.
Eraser Head suspiró —Por mí no sería problema cuidar de Bakugo, pero… en realidad, no creo que ahora mismo tenga la capacidad de ser padre. No creo poder educar adecuadamente a Bakugo y tampoco tengo un lugar para él. Vivo en un apartamento pequeño. Él necesita un cuarto para dormir y no un simple sofá.
—Estoy al tanto de que ninguno de ustedes tiene hijos porque no se sienten capaces de criarlos —intervino el director—, pero el joven Bakugo necesita un hogar. Si ninguno de nosotros se hace cargo de él, lo hará el gobierno, y ellos lo mandarán a un orfanato hasta que encuentre una familia. Su educación en la academia se detendrá durante ese tiempo y eso es lo que el joven menos quiere después de todo lo que ha pasado.
Todos se quedaron en silencio, pensando en el pobre chico que acababa de perder a su familia y que, además, corría peligro de perder la oportunidad de seguir estudiando para ser un héroe.
—En realidad —volvió a hablar el director—, creo que hay alguien capaz de domar el carácter del joven Bakugo y que, además, le ayudaría en su camino a ser un mejor padre.
Todos lo voltearon a ver con curiosidad.
Bakugo miraba el techo de su habitación recostado en su cama.
Estaba de regreso en Yuuei para continuar sus estudios de héroe.
¿Por qué quería ser un héroe?
Quería que todos vean que él era el mejor. Quería que se dieran cuenta que era fuerte y capaz de detener a los villanos.
Pero sus padres ya no estaban allí.
Ellos eran los únicos que lo apoyaban y lo aceptaban como era.
Su madre lo regañaba y ambos se peleaban demasiado, pero era la personalidad de los dos y nunca había sido un problema en su lazo familiar.
¿Qué sentido tenía ser un héroe ahora que ya no tenía a nadie?
Estaba completamente solo.
Bakugo se giró hacia la pared y tiró de una almohada hasta sus brazos, luego cerró los ojos con fuerza y puso la mente en blanco para evitar pensar en más cosas dolorosas. De esa manera se quedó dormido.
Al día siguiente, los alumnos del grupo "A" del departamento de héroes, vieron a Bakugo ingresar al aula de clases. Entró tranquilamente y se acomodó en su asiento sin hacer ni un ruido. Todos lo miraron con pena.
Kirishima quería acercarse y hablar con Bakugo, pero no sabía que decir. Sabía que, en esta situación, ninguna palabra de apoyo que le pudieran dar ayudaría a mejorar su dolor. Era imposible que alguien que no haya pasado por eso antes, comprendiera como él se sentía en esos momentos.
Kirishima apretó los puños con frustración. Él, sentado en uno de los asientos pertenecientes a los estudiantes para héroe, no se sentía para nada como uno de ellos. Era un cobarde que no sabía ni siquiera como ayudar a su amigo. Un verdadero hombre, como Crimson Riot, sabría qué hacer.
«Eres un cobarde. Un cobarde» pensó Kirishima con enojo.
Al final, no se atrevió a acercarse a Bakugo y las clases comenzaron.
En realidad, nadie se acercó a él.
Midoriya también había tenido miedo de decir algo incorrecto y prefirió guardarse sus palabras.
Incluso Mineta había comprendido la situación y no había molestado a Bakugo, como acostumbraba hacerlo con todos sus compañeros.
Iida pensó en lo que les había dicho el profesor Aizawa sobre no molestar a Bakugo y había pensado en cumplir eso, así que dejó a Bakugo tranquilo e, incluso, no lo regañó por la mochila que había tirado descuidadamente en el suelo. Había perdonado esa falta y se sentía orgulloso de su control.
Los maestros dieron las clases con normalidad y tampoco se atrevieron a molestar a Bakugo cuando necesitaban que hablara.
Luego, llegó el descanso.
Todos comenzaron a salir del salón acompañados por los compañeros con los que se juntaban.
Sero volteó hacia Kirishima, quien observaba a Bakugo sentado aun en su pupitre. Estaba cabizbajo y con una expresión de seriedad, como lo había estado todo el día.
Kirishima decidió que no podía ser un cobarde. No sería nunca un verdadero hombre si abandonaba a su amigo de esa manera, así que, con decisión, caminó hacia Bakugo y se paró a su lado.
—Bakugo, vamos a comer —le dijo con temor a cometer un error.
Bakugo levantó la vista y lo observó fijamente. Kirishima le sonrió con timidez. Luego, Bakugo volteó a ver hacia Sero, quien esperaba en la puerta con preocupación. Al verse observado, Sero también intentó sonreír.
—Vamos Bakugo, ven a comer —invitó el último.
Bakugo miró nuevamente hacia la mesa, luego, bruscamente tomó su mochila y se levantó de su asiento. Sin decir ni una palabra, pasó al lado de Kirishima y Sero, saliendo del aula.
Midoriya, quien esperaba fuera junto a Todoroki e Iida, miró preocupado el lugar por el que Bakugo había desaparecido.
—¿Cómo podremos ayudar a Kacchan? —se preguntó.
Kirishima, quien permanecía de pie en su lugar, apretó los puños nuevamente. Una vez más, no había sido capaz de hacer nada por su amigo. Seguía siendo un inútil.
Endeavor llegó a la academia U.A. preguntándose la razón por la que lo llamaban. Normalmente no hubiera abandonado sus deberes como héroe, pero el director le había dicho que era muy importante que fuera y eso lo preocupó. Temía que algo le hubiera pasado a Shoto.
Él no era un buen padre, y lo sabía, pero estaba intentando cambiar. Quería ser aceptado por sus hijos y, algún día, poder obtener su amor.
Entró a la oficina del director, quien lo esperaba detrás de su escritorio.
—Me alegra que hayas venido. Toma asiento —invitó el director.
—¿Qué le sucedió a Shoto? —preguntó Endeavor sin perder el tiempo.
—No te preocupes por él, está bien. La razón por la que te llamé no tiene que ver con tu hijo.
Endeavor lo miró con sospecha y tomó asiento por fin.
El director acercó unos papeles hacia Endeavor —Como estás enterado, hace poco hubo un ataque en la prefectura Shizuoka. Los padres de uno de nuestros alumnos fallecieron en el incidente.
Endeavor tomó los papeles en los que estaba la información de un alumno. "Katsuki Bakugo", el chico contra el que su hijo había luchado durante el festival deportivo. Tenía muy buenas calificaciones y estaba entre los más fuertes de la academia. En pocas palabras, un buen prospecto para futuro héroe.
—¿Qué tiene que ver este asunto conmigo? —preguntó.
—Como sabes, ahora el joven Bakugo es huérfano, por lo tanto, al ser menor de edad, legalmente no pude seguir estudiando en la academia sin un tutor. Y si no cuenta con alguien que se haga cargo de él, el gobierno lo llevará a un orfanato hasta que consiga a alguien y perderá la oportunidad de seguir estudiando para ser héroe —explicó el director.
—Es una tragedia, pero sigo sin entender que tiene que ver conmigo.
—La razón por la que te llame es porque tú eres el único capaz de hacerse cargo del joven Bakugo. Él tiene una personalidad parecida a la tuya y no es fácil para cualquiera el educarlo. Tu eres el único en el que pude pensar para esta situación.
Endeavor dejó los papeles en el escritorio y se puso de pie, antes de hablar —Lo siento director, pero ya tengo suficiente con mis hijos. No voy a agregar a un chico problemático a mi familia. No tengo tiempo de hacerme cargo de él. Tendrá que buscar a alguien más que lo cuide.
—Enji, eres el único que puede ayudarlo ahora mismo. Él se parece mucho a ti. Tiene el mismo objetivo que tú tenías. No abandones a ese joven —insistió el director.
Endeavor miró al director con seriedad y luego salió de la habitación.
El director bajó la cabeza con tristeza y pensó si era correcto dejar que Toshinori se hiciera cargo del joven Bakugo.
Bakugo despertó con el corazón acelerado. Había tenido ese sueño otra vez.
Cerró los ojos con fuerza para reprimir las lágrimas que intentaban escapar. No podía permitirse llorar. No quería pensar en lo que había pasado, necesitaba mantenerse cuerdo. Sabía que, si dejaba a su mente fluir con libertad, él se quebraría. No soportaría los pensamientos que rondaban su cabeza sin parar.
Arrancó las cobijas de su cuerpo y se puso de pie.
Después de darse una ducha y vestirse, decidió ir a comer. El día anterior no había querido comer con nadie, lo único que harían sería intentar hablar con él y decir palabras huecas con el objetivo de consolarlo, pero solo servirían para hacerlo pensar en esas cosas que no quería.
Al ser muy temprano, el comedor estaba vacío y él pudo sentarse en una mesa alejada.
Nadie podría comprenderlo, así que no quería hablar con nadie. Sabía que estaba solo. Ya no le quedaba nadie que lo quisiera como su familia lo había querido.
Frunció el ceño, molesto por ir nuevamente hacia esos pensamientos. Metió una enorme cucharada de comida picante a su boca y se olvidó de la situación en la que ahora estaba.
Cuando la hora del descanso llegó, mientras todos salían a comer, Bakugo recargó los brazos sobre la mesa de su pupitre y se acostó. No quería que nadie lo molestara.
De pronto sintió como alguien se acercaba hasta él. Algo fue deslizado bajo su brazo y luego, la persona se alejó nuevamente. Bakugo levantó la cabeza y observó a Kirishima salir del salón.
Una barra de calamar picante se encontraba en su mesa, esperando ser devorada por él. Era su botana favorita, y Kirishima lo sabía, porque Bakugo pasaba tiempo con él y los otros tipos.
¿Por qué le había dado eso?
Bakugo notó que también había una nota. La abrió para leerla y encontró la descuidada letra de Kirishima.
"Ven a comer con nosotros cuando quieras. Siempre habrá un lugar para ti en nuestra mesa, así que no lo pienses antes de venir. Somos tus amigos, recuérdalo."
Bakugo se quedó mirando la nota por un rato, hasta que decidió ponerse de pie y buscar un lugar para esconderse.
Cualquier sombra bajo un árbol estaría bien.
Las vacaciones estaban cerca y, muy pronto, no tendría que ver a sus compañeros por un tiempo. No se sentía capaz de hablar con ninguno de ellos y las vacaciones serían una excusa perfecta para alejarse.
Tampoco sabía que quería hacer con su vida. En estos momentos no tenía nada claro.
Encontró por fin un lugar alejado de todos y se sentó. No tenía ganas de comer, pero se comió esa barra de calamar picante y eso le hizo extrañar los días en que todo estaba bien.
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Nota: Espero que disfruten mi nueva historia. Estaba ansiosa por terminarla para que pudieran leerla. Van a llorar un poco, pero saben que odio los finales tristes así que no teman por eso. Gracias por leer.
