Resúmen: Después de perder a sus padres, Katsuki se siente completamente solo, así que deja de hablar con los demás y se encierra en su dolor. Debido a que ahora nadie puede hacerse cargo de sus estudios, Katsuki es adoptado por Enji Todoroki, por lo que se ve obligado a pasar su verano en la casa de esa familia. Sin embargo, los cuidados de Shoto lo ayudarán a comprender que, tal vez, no estaba tan solo como creía. Mientras tanto, una mujer manipula el destino para lograr que Katsuki se una a los villanos.

Advertencias: OoC, ligero drama. No hay lemon.

Pareja: TodoBaku — Seme(activo)/Seme(pasivo)

Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Horikoshi Kohei.

La historia es completamente mía. No acepto que sea utilizada sin mi permiso por otras personas ni resubida en otras páginas. No acepto las adaptaciones.

|Di no al plagio, haz trabajar tu imaginación y crea tus propias historias. Las felicitaciones y votos por algo que no hiciste, ¿en realidad son para ti?|

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No estás solo

Capítulo 2 — Adoptado por una persona cuyas intenciones son desconocidas

Ese día Bakugo se levantó temprano, se vistió completamente de negro y se quedó sentado en su cama en silencio.

Estuvo de esa manera por casi media hora, hasta que se puso de pie por fin y salió de su habitación.

En la entrada de los dormitorios se encontraba el profesor Aizawa, quien lo estaba esperando.

Ese día se iba a llevar a cabo un pequeño evento en conmemoración a todos los civiles que habían fallecido en el ataque en Shizuoka. El director le había permitido a Bakugo asistir, así que el profesor Aizawa iba a acompañarlo.

Bakugo no sabía si tenía ganas de ir.

Ya había enterrado a sus padres y no quería revivir el momento.

Llegó hasta el profesor quien lo miró fijamente por unos segundos y luego se dio la vuelta hacia la salida.

Bakugo odiaba esa mirada. Una mirada de pena y lástima. No le gustaba que las personas lo miraran así, nunca le había gustado. La diferencia era que antes podía gritarles unas cuantas cosas y demostrarles que no era alguien que necesitara lástima; pero ahora, no tenía la fortaleza de hacer eso. Cada vez que pensaba en hablar, inmediatamente sentía esa sensación que lo hacía quedarse en silencio. No podía hablar.

Caminaron hasta las puertas de la academia en donde se encontraba una camioneta; en ella viajarían hasta el lugar donde realizarían el evento.

El camino fue silencioso.

Iban hacia el lugar donde Bakugo había crecido; donde había tenido tantos recuerdos felices con su familia; hacia el lugar donde sus padres habían sido asesinados. Ahora, todos esos recuerdos felices eran reemplazados por ese horrible dolor que sentía al pensar en sus padres. Un dolor que solo conocían aquellas personas que habían perdido a alguien a quien amaban.

Después de casi dos horas de viaje llegaron a su destino.

Bakugo entró con el profesor al edificio de ceremonias y observó a las otras personas que, al igual que él, habían perdido algún familiar.

El interior del edificio era blanco y el suelo estaba alfombrado en rojo. Al frente del amplio cuarto, había un estrado en donde se encontraba una enorme mesa sobre la que estaban las fotos de las víctimas del accidente.

Bakugo subió, tras las otras personas que también habían asistido a la ceremonia, y observó las fotos de sus padres. Ambos sonreían.

Él no pudo sonreír como ellos, porque no se sentía para nada feliz.

Bajó del estrado y se metió entre el montón de gente que esperaba en silencio el inicio de la ceremonia.

Después de varios minutos, un héroe subió y comenzó a hablar acerca de lo lamentable que era perder a alguien importante; lo valientes que debían ser las personas que se quedaban atrás sufriendo la pérdida; y otro montón de cosas superficiales que a Bakugo no le interesaban. No aminoraban en nada su dolor.

Podía ver a muchas personas llorando a su alrededor.

Bakugo suspiró. Iba a ser un día muy largo.


Endeavor llegó al edificio en donde se llevaba a cabo el evento de conmemoración. El director le había pedido que fuera. Solo lo hacía porque le quedaba cerca.

Cuando entró, observó a todas las personas que lloraban después de haber perdido a alguien a quien amaban. Lamentaba no haber acudido a salvar a esas personas, pero como había aprendido desde sus primeros años como héroe, no siempre podría salvarlos a todos. Había otros héroes que también estaban allí para proteger a los civiles, y él debía permitir que ellos también hicieran su trabajo. Sin embargo, esta vez había víctimas que no pudieron ser salvadas. Siempre era una lástima, sobre todo, al ver a las personas que sufrían por su pérdida.

Endeavor se quedó al fondo de la habitación desde donde podía ver al chico que el director le había mencionado. Su rostro se veía molesto. Él comprendía la razón, después de todo, su hijo también había muerto; Endeavor sabía que era su culpa y ninguna de las palabras de aliento que le dieran podría ayudarlo. Probablemente el chico se sintiera de la misma manera y no necesitara escuchar el monologo de un héroe que no había salvado a sus padres.

Endeavor reprimió una sonrisa; no era correcto que sonriera en un evento así, pero no pudo evitar el sentimiento de diversión, porque ese chico le recordaba demasiado a él.

Probablemente, cuando se graduara de la academia, ese chico sería un gran héroe. ¿Era correcto permitir que el futuro de ese chico se destruyera justo después de haber perdido a sus padres? Si permitía que eso pasara, probablemente el chico se derrumbara en su miseria.

Pero Endeavor ya tenía un hijo a quien entrenar y a quien quería convertir en el mejor héroe. Si se hacía cargo de ese chico solo estaría aumentando la competencia para su hijo.

Endeavor se dio la vuelta y salió del edificio.


Todoroki caminaba hacia la cafetería después de entrenar. Le había dado hambre y quería ver si conseguía un poco de soba frío para comer antes de ir a su habitación. De pronto, desde un lado del camino, observó que alguien se acercaba.

Cuando observó mejor, Todoroki se dio cuenta que esa figura solitaria era Bakugo. No era extraño que estuviera solo, pero después de saber acerca de lo que les había pasado a sus padres, Todoroki sabía que la razón por la que estaba solo ya no era la misma que antes. Él nunca había sido cercano a Bakugo y solo habían convivido algunas veces, pero eso no era suficiente para acercarse a él en un momento tan difícil como este, y se imaginaba que Bakugo tampoco querría su compañía. Todoroki siguió su camino hacia la cafetería decidiendo no entrometerse en la vida de los demás.


El director Nezu miraba con una sonrisa a Enji Todoroki, quien se había presentado hace unos minutos en su oficina. Por supuesto que él ya sabía a qué iba, no por nada lo había invitado a la conmemoración. Por esa razón, el director se sentó tranquilamente en su silla esperando que el hombre frente a él se decidiera a hablar.

Endeavor pareció decidido al fin y levantó la vista hacia el director.

—Está bien —dijo con voz molesta—, cuidaré al mocoso.

El director sonrió satisfecho. Estaba feliz de poder mantener en su academia a uno de los mejores estudiantes, pero lo más importante, era que el joven Bakugo no vería su sueño truncado.

—Me encargaré de arreglar todo para que puedas ser legalmente el nuevo tutor del joven Bakugo. Solo necesitas firmar los papeles —informó el director.

Endeavor asintió. Ahora iba a hacerse cargo de un chico más y ni siquiera sabía si él era el indicado para hacerlo, solo contaba con lo que el director le había dicho; pero tener una personalidad parecida a la de ese chico no significaba que pudiera ayudarlo a superar su dolor.

El director le dedicó una mirada comprensiva —Solo faltan algunos días para las vacaciones, durante ese tiempo ambos podrán conocerse mejor y adaptarse a las costumbres de cada uno. Verás que eso también será beneficioso para ti y tu familia.

—Eso espero —finalizó Endeavor con incertidumbre.


Al día siguiente, Bakugo fue llamado a la oficina del director.

Cuando entró, se dio cuenta que no solo era el director quien lo esperaba; en la oficina también se encontraba el actual héroe número uno: Endeavor. Bakugo se preguntó que hacía allí, sin embargo no dijo nada y se sentó al lado del hombre mayor.

—Joven Bakugo —inició el director Nezu—, debido a la triste situación por la que estás pasando, actualmente no tienes a nadie que se haga cargo de ti. Las normativas de la escuela indican que es necesario que los alumnos menores de edad estén a cargo de un adulto.

Bakugo frunció la boca y luego sonrió con burla. Era lo único que le faltaba para hacer su vida más miserable: ser expulsado. Aunque actualmente no le parecía algo tan malo.

—Por suerte, el señor Todoroki accedió a ser tu tutor hasta que cumplas la mayoría de edad. Vas a poder seguir estudiando en la academia y él se hará cargo de todo lo que necesites; no dudes en informarle de cualquier cosa —dijo el director alegremente.

Bakugo lo volteó a ver. ¿Qué significaba eso? No lo entendía.

—Aun puedes convertirte en héroe —dijo el director, después de ver la confusión en el rostro del menor.

Pero… ¿aun quería ser un héroe?

Eso era lo que Bakugo se preguntaba todas las noches desde que sus padres se fueron para siempre.

Endeavor se le quedó viendo al chico que tenía a su lado. Podía observar en su mirada ese sentimiento que él también había sentido una vez. Pensó que, tal vez en realidad podía ayudar al chico.


Sin saber cómo, la noticia de que Endeavor se iba a hacer cargo de Bakugo corrió por los pasillos de la academia y ahora todos estaban enterados.

Todoroki no sabía que pensar. Su padre nunca había sido bueno con ellos, no sabía cómo cuidarlos; y ahora se iba a hacer cargo de otro chico más. De Bakugo. ¿Qué planeaba su padre con eso? ¿Acaso pensaba pasarle el destino que antes pesaba sobre sus hombros ahora que él ya no lo obedecía?

Decidió averiguar más para poder salvar a Bakugo de un destino horrible. No le deseaba a nadie lo que él pasó.

El entrenamiento físico estaba por iniciar, así que Todoroki se dirigió al campo de entrenamiento en donde ya se encontraban todos sus compañeros. Midoriya e Iida lo recibieron con la sonrisa de siempre. Inevitablemente la mirada de Todoroki se desvió hacia Bakugo, quien permanecía en silencio apartado de todos. Kirishima parecía querer acercarse a él, pero inexplicablemente no lo había hecho. Todoroki se preguntaba por qué, si antes siempre estaban juntos.

All Might apareció por fin, dando inicio al entrenamiento. Les explicó que iban a replicar el entrenamiento con robots que habían tomado para ingresar en la academia. De esa manera, verían todo el progreso que habían tenido durante ese tiempo en que habían aprendido de los profesores y sus experiencias.

Todoroki asintió con decisión al escuchar eso. Estaba decidido a triplicar su primer puntaje. Sabía que podía hacerlo. Al observar los rostros de los demás se dio cuenta que pensaban lo mismo que él.

Cada uno fue colocado en lugares diferentes para poder iniciar con objetivos individuales. Un sonido les indicó el inicio y Todoroki saltó, comenzado a deslizarse por el hielo. Los enemigos aparecieron frente a él y esta vez no dudó en usar su fuego para detenerlos. Sonrió al ver que ya no temía a su otra mitad, después de todo era parte de él.

Todoroki derrotó un enemigo más y entonces se detuvo.

Vio como Bakugo derrotó a un robot; de pronto cayó de pie en medio del campo y se quedó quieto.

—¿Qué está haciendo? —se preguntó Todoroki.

Un enorme robot apareció en medio de dos altos edificios. Se dirigía hacia Bakugo, pero este no se movía.

—¡Bakugo, ten cuidado! —gritó Todoroki, pero el otro pareció no escuchar.

Todoroki se lanzó hacia abajo, creo un puente de hielo y llegó rápidamente hasta el robot, después, fácilmente congeló la cabeza metálica hasta que esta explotó por la presión. Cuando el peligro estuvo eliminado, volteó a ver hacia el chico tras él que aún no había dicho ni una palabra.

Bakugo levantó la vista por fin, luego se dio la vuelta se alejó del lugar.

Todoroki se preguntó que le pasaba, ¿por qué no estaba luchando?

Observó como el otro chico se alejaba, y cuando ya no pudo verlo, decidió seguir con su entrenamiento y se dirigió hacia otro lugar.


Cuando todos regresaron a la meta, encontraron a Bakugo sentado en el suelo junto a la pared.

Los puntajes aparecieron en una pantalla y todos se acercaron a verificar sus resultados. Habían mejorado demasiado, pero el puntaje de una persona estaba en blanco.

—Profesor —llamó Kaminari—, ¿por qué el puntaje de Bakugo no apareció?

All Might dudó antes de responder —El joven Bakugo fue descalificado porque se retiró del entrenamiento, así que no tiene una puntuación.

Todos se voltearon a ver sorprendidos.

—¿Kacchan? ¿Por qué? —preguntó Midoriya, mirando con preocupación a su amigo de la infancia.

Pero Bakugo no le respondió, en cambio, se puso de pie y salió del edificio.

Todos se quedaron preocupados por la actitud que su compañero estaba mostrando. Comprendían el problema por el que había pasado, pero abandonar uno de los entrenamientos era demasiado.

—Muy bien jóvenes, pueden volver a sus habitaciones —dijo All Might.

Todos se dirigieron a tomar sus cosas y comenzaron a salir del edificio, pensando en tomar un buen descanso.

Kirishima recogió su mochila y salió corriendo.


—¡Bakugo! —gritó Kirishima corriendo hacia su amigo, pero el otro no se detuvo. Kirishima corrió más rápido, hasta que pudo sujetar el hombro del otro chico—. ¡Espera! ¡Necesito hablar contigo!

Bakugo se detuvo por fin, pero no volteó a verlo.

Kirishima apretó los puños. Había decidido hablar con su amigo y no podía echarse atrás.

—Bakugo, no puedo comprender como te sientes aunque me esfuerce tanto. He pensado que es lo que podría decirte sin que sonaran como palabras vacías, pero simplemente no encuentro nada. Lo único que puedo decirte es que estoy aquí para ti. Soy tu amigo y puedes contar conmigo... incluso, si tú quieres, puedes considerarme tu hermano. Perdóname por no haberme acercado a ti antes.

El otro chico volteó a verlo por fin, sin embargo, no dijo nada y continuó su camino hacia los dormitorios.

Kirishima suspiró.

Quería ayudar a su amigo. Ya lo había decidido y pensaba conseguirlo. Quería que Bakugo volviera a carcajearse durante sus batallas.


Bakugo llegó a su habitación y se sentó en la cama a pensar.

Apreciaba el intento de Kirishima por acercarse a él. No por nada era de los pocos a quienes consideraba sus amigos.

Tal vez no estaba tan solo como pensaba, aun así, no se sentía con los ánimos de hablar con nadie. Sabía que si intentaba decir una sola palabra, él...

Suspiró profundo y cambió sus pensamientos.

Últimamente estaba descuidando sus estudios, pero no sabía en realidad si quería seguir en ese camino. Ni siquiera recordaba porqué había elegido ser un héroe para empezar.

Si hubiera estado con sus padres en ese momento...

¿De qué le servía ser un héroe si no podía salvar ni a su familia?

¿A quién quería impresionar?

Las vacaciones estaban cerca, pero él no sabía a donde iba a parar. Había sido adoptado por Endeavor, pero no sabía para qué ni porqué.

Se tiró en la cama, decidiendo dejar que el destino lo llevara a donde quisiera.


Las vacaciones llegaron al fin y todos se prepararon para regresar a sus casas. Los dormitorios solo eran para los días en que tenían clases. Ahora que tenían vacaciones largas, iban a dejarlos volver a sus hogares; normalmente los llevaban a un campamento especial, pero después de lo que había pasado en el anterior campamento, habían decidido cancelarlos hasta nuevo aviso.

Shoto cerró su maleta y tomó su celular para releer el mensaje que su padre le había enviado.

"Trae al chico Bakugo. Los esperaré en las puertas de la escuela."

Suspiró fuertemente y salió de la habitación. Bajó hasta el segundo piso y caminó hacia la habitación de Bakugo.

No se oían ruidos desde el interior. Se preguntó si estaría allí o habría bajado a la sala, aunque era improbable, dadas las circunstancias actuales.

Tocó levemente y esperó.

La puerta se abrió después de varios minutos. Un Bakugo con apariencia cansada lo miró sin su habitual expresión molesta.

—Ende-Mi padre —corrigió—, dijo que nos esperaría en las puertas de la academia.

Bakugo bajó la vista, luego regresó por su maleta y salió de la habitación.

Shoto bajó con él por el ascensor y llegaron hasta la primer planta, allí encontraron a todos sus compañeros despidiéndose unos de otros.

Shoto pensó si debía acercarse a ellos o irse de una vez con Bakugo, quien parecía no querer atraer la atención de los demás; al final, Shoto decidió que más tarde mandaría mensajes a Midoriya e Iida.

Bakugo lo siguió hasta la entrada de la academia, en donde Hound Dog vigilaba la salida de los alumnos.

Fuera de la academia se encontraba Endeavor recargado en el auto. Shoto guio a Bakugo hasta él y su padre los ayudó a guardar las maletas, luego subieron al auto y comenzaron el largo viaje hasta su hogar.

Shoto observó a Bakugo a través del espejo retrovisor; el otro chico miraba por la ventana en silencio como últimamente lo hacía. No podía creer que había aceptado ir con ellos sin queja alguna. Había tratado con él durante las clases extra para obtener su licencia de héroe y, ahora que era diferente, extrañaba su antigua personalidad.

Volteó hacia Endeavor, quien manejaba sin apartar la vista del camino. Aún tenía que descubrir qué era lo que planeaba y porqué había decidido hacerse cargo de Bakugo. Esa persona, que decía ser su padre, no hacía nada sin una intención oculta.

—¿Cómo les fue en el último entrenamiento? —preguntó de pronto Endeavor.

Shoto volteó hacia la ventana y decidió ignorarlo.

El resto del camino, lo pasaron en un silencio oprimente.