PAREJAS: Harry x Draco, Severus x Sirius, Lucius x Remus y Bill x Regulus.
DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling! Yo solo estoy utilizando los personajes por mero entretenimiento sin fines de lucro :3
ADVERTENCIAS: Es un What if,...? (que tal si...?) Hay relación chico-chico, sexo explícito (Si no te gusta el delicioso, ¿que haces aquí? x9), m-preg (embarazo masculino), personajes algo OoC y probablemente palabras altisonantes. Están advertidos!
Como nota extra, les advierto que este fic esta ambientado en lo que sería el 6to libro, tomo casi todo lo establecido del 1-5 como canon (a excepción de la muerte innecesaria de Sirius :'V) y Regulus tampoco esta muerto, ya después explicaré como sobrevivió (y espero que no sea algo tan ambiguo como "un hechicero lo hizo" XD). Si me equivoco en continuidad o las cosas canónicas, me disculpo de antemano!
Notas de la Autora: Hola pequeños, ya estoy aquí con el capitulo nuevo. Me disculpo nuevamente. Mil gracias por comentar tan pronto Abyss Black(Ay nena no llores, si lloras, yo también:'V jeje y si me hago responsable, pero prometo que cuando regresen de vacaciones volverán a estar juntos :D y no sabía eso! :O claro, siéntete libre de recomendarme canciones *W* y te agradezco tus palabras, realmente lo hago son un bálsamo... me he sentido bastante decaída que no he escrito mucho estos días... y también me mando muchos besitos y abracitos n. n cuidate mucho~) y cuqui. luna. 3 (claro que siempre le dará lecciones :') aunque esta herido, siempre será el amor de su vida~ tu también cuídate pequeña n. n)!
Va para ustedes.
A leer se ha dicho.
Capítulo 32
Conforme los platos chasqueaban contra sí mismo mientras eran acomodados mágicamente en la alacena, Severus refunfuñaba mordiendo el interior de su mejilla.
El libro que Dumbledore muy amablemente le envió con su siguiente tarea levitaba ante sus ojos y pasaba de hoja con parsimonia. Estaba ofendido y de pésimo humor por tal abuso, sin embargo, haría ese nuevo trabajo. Era lo único que podía hacer, porque de lo contrario, la desidia y la traición que crecía en su interior le volverían loco.
"Tan siquiera la casa ya está silenciosa" se dijo tratando de evocar un poco de paz que llenara su interior. Tanto Lucius como Lupin se retiraron a su nueva residencia temporal en la espera de sus siguientes instrucciones, así que ya no habría más tensión o pleitos de lado de Narcisa, lo cual agracia a Merlín, porque una Narcisa enojada y echando humos, era de temer.
Sirius dormía con la cabeza sobre su regazo, acción que no hubiese tolerado en cualquier otro momento salvo por ese.
Entró en shock al descubrir que todo ese nuevo esfuerzo que tendrían que hacer era para arreglar la situación en la que se encontraba su hermano Regulus. ¿Encontrarlo nuevamente solo para perderle? Sirius no le encontraba sentido alguno y de tan apasionado que era su temperamento le ocasionó ponerse en un estado de histeria total, que duró solo hasta que le suministró una poción para dormir sin sueños.
"Yo tampoco lo entiendo…" consideró dejando que sus largos cabellos que le llegaban a la nuca, se desparramaran sobre el respaldo del maltrecho sillón.
"¿Por qué rayos Regulus no me lo dijo en persona?" volvió a preguntarse. Era su amigo por Salazar bendito ¿Por qué no tuvo la confianza de decírselo antes para encontrar una cura?
Siempre pensó que cuando Dumbledore lo encontró en aquella remota cueva lo había regresado sano y salvo; pero no había sido así.
Si bien, Severus comprendía que los inferí eran cadáveres humanos que han sido reanimados mediante magia oscura para servir a un amo; tenía poco conocimiento que dicha condición podía transmitirse como una infección.
"Sí que es muy curioso" meditó escuchando como el vuela pluma que Narcisa le obsequió dos navidades atrás golpeteaba con fuerza el pergamino en perfectos garabatos que tendrían sentidos una vez que los terminara de analizar.
Estaba tan cansado de todo lo que estaba pasando, el caos, la incertidumbre, pero en especial, estaba cansado de fingir.
Fingir que podía hacer todo en un santiamén cual erudito, que su corazón no ardía por Sirius con la misma intensidad que en su adolescencia; fingir que estaba confiando al pie de la letra en Dumbledore, fingir que seguía leal a Voldemort, pero sobre todo, fingir con Narcisa que estaba trabajando sobre el problema con su hijo era lo peor…
Suspiró cansino acariciando los rebeldes cabellos de Sirius. Suaves y gruesos al tacto. En sus años mozos hubiera sido el nirvana tenerle así de esa forma; pero a esas alturas, no tenía tiempo para apreciar lo que el destino le estaba ofreciendo a manos llenas.
Necesitaba seguir trabajando con rapidez.
Casi fue una pérdida de tiempo trabajar en una poción para Draco, que seguía calándole duro no encontrar la respuesta al enigma imposible. Su querido niño tendría que apañárselas para soportar lo que le esperaba, que solo deseaba, no fuera demasiado duro para él.
Su lado optimista siseó tranquilo, dándole ánimos al saber que no estaba todo perdido. Aun podía trabajar en un placebo para el señor tenebroso que luciera exactamente como la poción que le había pedido y salvar momentáneamente su propio pellejo.
"Y con seguridad este problema es menos complicado que el anterior…" se dijo comenzando a realizar gramaje e ingredientes posibles para su nuevo trabajo.
Con una nueva semana iniciando, más de una vez Draco se sorprendió a si mismo observando las acciones de Potter con mucha atención como si sus ojos grises por voluntad propia lo seguían, pendientes y atentos a lo que sea que este hiciera como si fuera fascinante.
"No es como si me importara…" se dijo jalando sus piernas al pecho, dejando que su cabeza se balanceara sobre sus rodillas. Algo que si era tenía que darle crédito era lo estructurado que era su horario y que apenas tenía tiempo para un respiro "Bueno, al menos el enigma de porque tiene ojeras ya se resolvió" se dijo impresionado.
Se levantaba muy temprano en la madrugada dejando su lado de la cama frío. Luego de dos horas, regresaba cuando comenzaba a clarear el horizonte a través de las cortinas y se acurrucaba muy cerca sin hacer apenas ruido. Buscaba su mano por debajo de las sabanas y la sostenía con cierto cariño que le era imposible apartarla.
A las 8 de la mañana realizaba una enérgica serie de levantamientos y ejercicios "Y yo aquí pensando que seguía siendo la escuálida lombriz de primer año" se dijo notando como sus músculos lucían más firmes y tonificados a través de esa delgada playera sin mangas que siempre usaba. Subía y bajaba de una viga y sus pectorales se hinchaban y relajaban a un rítmico tiempo que era hipnótico.
"Que exhibicionista es" meditó comenzando a acalorándose como ya era el pan de cada día.
Tras desayunar, volvía a desaparecer por un par de horas e incluso podía verle correr por los terrenos sin perder velocidad. Iba en serio con su entrenamiento y lo seguía al pie de la letra, lo cual era admirable.
Si estaba tan ocupado ¿porque seguía empecinado en pasar tiempo con él? Hizo una comisura recargándose en el resquilo de la ventana sin dejar de verlo.
¿Acaso era porque no podía dejar de verlo o no quería? ¿Qué sentía por él? Su mente aguda y recta chocaba contra esas y demás preguntas que sus intentos de analizar otras cosas se volvían fútiles.
El no poder o no querer a esas alturas perdían significado. ¿Para que debía ahondar en ello si no quería saber la respuesta? Con todas sus fuerzas quería que las cosas se mantuvieran de aquella forma, estable e invariable porque de hacer algo, todo cambiaría.
-¿Porque sigues durmiendo aquí?- preguntó cruzándose de brazos cuando el moreno se deshizo de su gruesa chamarra de baja calidad y se acomodó en el lado contrario de la cama.
—Porque me gusta estar aquí. Tú, la cama matrimonial, ¿porque regresaría a la torre donde estoy prácticamente solo? Además, de aquí me queda más cerca mis asuntos - sonrió ufano tomando su mano con delicadeza.
-¿Qué asuntos?- Draco le regresó el apretón en su mano.
-Solo asuntos…- se alzó de hombros quitándose las gafas con la mano libre.
-Ya...- su corazón latía acelerado, inquieto. No quería acostumbrarse a su presencia, pero Harry Potter jamás aceptaba un rotundo no por respuesta.
Acabando de hacer el ejercicio que Raven le ordenó hacer todos los días en completa soledad, regresó al cuarto de Draco.
Siempre se sentía muy cansado tras hacerlo y percibía que su cuerpo pesaba como una tonelada. "Si me dijeran que soy un golem de piedra, podría creerlo sin duda alguna" se dijo haciendo un par de estiramientos al aire y la sensación no parecía esfumarse.
Claro que escribía cosas en ese bendito pergamino cuando entraba en una especie de trance, pero no tenía idea que era. Por alguna razón pensó que sería como hablar parsel. Hablarlo y sentir que estaba hablando con normalidad. Nada más alejado de la realidad ya que esos garabatos que hacía, estaban en algún extraño dialecto que le enredaba la lengua.
"Es mejor no pensar eso…" se dijo dejándose caer en la cama matrimonial que olía a manzana verde como Draco. Un exquisito aroma que podía manipularlo a niveles que desconocía, pero que lo relajaba y lo estimulaba en partes iguales.
Acomodó sus lentes y notó que Draco estaba de mal humor recargado en la puerta de su baño privado. Parecía que estaba a punto de explotar y era contagioso.
-¿Y ahora qué te pasa?-
-No tengo agua caliente… eso es lo que me pasa- puso sus brazos en jarra y desde donde estaba, podía jurar que veía el humo salir de sus orejas -¿Por qué los malditos elfos o el infeliz de Filch no hacen su trabajo?- estaba que echaba fuego que el moreno con precaución se acertó a menos de metro y medio de él.
-Hace un frío del carajo y el castillo es enorme para que este revisando cada tubería no se congele- trató de razonar.
-¿Y ese es mi problema?-
-No, pero es algo que puede pasar…- tentó su suerte dando un paso hacia él y notó que estaba intacto "Si está enojado, pero no demasiado. Menos mal" -Ya suficiente del mal humor- dio un nuevo paso hasta quedar a un palmo frente a él. Tomó sus codos para que quedara a la par de él. La diferencia de altura seguía siendo un problema para Harry, pero no se intimidaría. Incluso aunque Draco era más alto que Lynci, le gustaba todo de él.
-¿Entonces tu que sugieres? No pienso ir a las benditas duchas en el campo de quiditch con este frío del demonio-
-No iba a sugerir eso ya que se me ocurre algo mejor por hacer- el rubio arqueó la ceja entrecerrando los ojos.
-Espero que no sean majaderías tuyas porque ahora si tendré que darte una tunda- sus mejillas se colorearon deliciosamente que tuvo que carraspear para concentrarse y robarle un beso.
-Claro que no… bueno, no precisamente- Draco lo miró escéptico, pero Harry estaba seguro que aunque reticente, aceptaría su idea.
El baño de los prefectos era tan amplio, cálido y más estético de lo que esperó que fuera. Los amplios ventanales de vidrio dejaban entrar la luz nocturna dándole una sensación más íntima al ambiente. La bañera que distaba tanto de su nombre era una perfecta piscina con cientos de grifos dorados con piedras de diversos colores y formas incrustadas en cada uno. Había decenas de frascos con sales, aceites y polvos de baño que no pudo contener una amplia sonrisa que se expandía en su rostro. Casi como estar en casa.
Así como la felicidad llegó se esfumó al recordar su suerte haciéndole detestar aún más lo que Voldemort le había hecho. De no haber tenido un año que estuviese catalogado "dentro de lo normal", estaba seguro que hubiera sido el candidato ideal para ser prefecto, en lugar de molón comelibros de Nott.
Tomó una toalla del enorme estante que estaba acomodado a su diestra y trató de apartarse de aquellos pensamientos imposibles.
-Aquí sí que se siente agradable el ambiente- sonrió el moreno dejando su ropa lo más alejada del agua y Draco asintió. Harry comenzó a abrir los grifos dorados, apilados unos sobre otros y comenzó a manar maravillosa agua caliente que despedía vapor y espuma.
Para la capacidad de la bañera- piscina, esta si que se llenaba con mucha rapidez.
Harry ya estaba en el agua y parecía solo una cabeza flotando entre toda esa espuma. Decidió unirse.
"Morgana, se siente delicioso…" se dijo enajenado. El agua estaba a una temperatura ideal y casi se deja flotar por ella.
-No recordaba que fueras prefecto… bueno, la verdad a mí nunca me interesó ese puesto insulso ni quienes fueron los sorteados para hacerlo, así que si escuché quien formaba parte del escuadrón maravilla lo ignoré- se alzó de hombros restándole importancia, lanzando una esfera azul que le pareció olía bien.
-No. No soy parte del escuadrón maravilla. Ron y Hermione lo son. Pero soy capitán del equipo y tengo ciertos beneficios- sonrió con inocencia –Sin embargo casi no me gusta venir aquí, el eco puede ser brutal a ciertas horas y ya ni hablar de los invitados inesperados…- pudo notar un escalofrío recorrer su espalda.
–Además la contraseña que le di a Boris el Desconcertado, no fue la que me dieron a mí. Digamos que tomé prestada la contraseña de Ron y Boris también es despistado, así que…-
-¿Se la robaste a tu mejor amigo? Eso sí que eso va contra tu imagen de San Potter…-estaba fascinado y tan relajado, que incluso en ese ambiente húmedo, con el cabello oscuro desparramado, le parecía inusualmente atractivo.
-No es como si se la hubiera robado. Perdí la mía y solo le hice una copia al pergamino de Ron para ya no mover el original de su lugar. Hay que ser precavido… - los ojos de Draco se abrieron deslumbrados por sus palabras que provocaron un tirón agradable en su cuerpo.
-Resultaste más pillo de lo que esperaba… creo que podría gustarme esta faceta de chico malo…- besó su labios en un arranque ajeno a sí mismo. El ojiverde no tardó en corresponderle ansioso y hambriento de sus labios.
Le gustaba esa sensación al besarlo. Dulce, ansioso, electrizante y trepidante, agradable pero al mismo tiempo tan abrazador. Era tal y como le había dicho sobre la magia; como puede abrigar y potenciar con tal gentileza que lo liberaba y era justo eso. Una agradable paz y fuerza invisible que energizaba y levantaba todo su cuerpo en una corriente eléctrica. Tal cual el corazón del Gryffindor que le gustaba mucho.
-Te has vuelto bueno en esto…-
-Es que mi amigo Seamus me ha enseñado una que otra cosa… además he practicado un poco- una punzada de celos nació en la boca de su estómago y lo fulminó con la mirada.
-¿Quién rayos es Seamus?- Tenía que tener mucho cuidado con lo que decía a continuación y el moreno pareció comprender el mensaje porque sonrió divertido.
-Es un amigo. Ya sabes, Seamus Finnigan, el chico que cada quince días explota un caldero en pociones y que una vez se quedó sin cejas- Draco movió su mano para que llegara al punto porque no veía que caso tenía esa referencia de un tío que no le sonaba ni le interesaba -Y no es lo que tú crees… me ha dado tips de que es lo que se debe hacer para que sienta bien y que no… nada más… Además te recuerdo que una vez me dijiste que parecía que estaba sorbiendo sopa entre los dientes- Draco inhaló aire con dificultad.
-¿Y no has estado practicando con él?- Harry negó con la cabeza produciendo una prematura sensación de alivio -¿entonces con quién?-
-Eres la única persona que me gustas ¿Con quién más practicaría si no es contigo? - Draco sintió su cara arder por esa declaración y por su clara exposición. -¿A caso estabas celoso?-
-Claro que no, bobo…- se sintió avergonzado –solo creo que aprendes muy rápido para solo haber besado a 2 personas en tu vida- se cruzó de brazos deseando poder impedir que su cuerpo temblara cuando el torso de Harry rosó el suyo.
-Claro el conocedor del mundo…- ironizó.
-Para tu información 4 personas me han besado. 2 más que tú, así que si se de lo que hablo- alzó su nariz con prepotencia y ahora fue el turno del moreno de ponerse celoso, acción que extrañamente le era muy satisfactoria.
-¿Así? ¿No querrás decir: que besaste?-
-No. Me besaron. Ellos a mí- sonrió jactancioso –la primera fue Pansy en el baile de cuarto año. Y déjame decirte que es terrible. Incluso peor que tu; hacia una cosa horrible con lengua…- sintió nuevamente escalofrío al recordar como su primer beso había sido robado de la peor forma posible y nadie podía hacer nada para que volviera. "Malditos traumas de los corazones puros" se dijo ofuscado.
–La segunda fue Dafne a inicio de quinto año. Ella sí que es muy buena haciéndolo… sin embargo es muy caliente la tipa, porque cuando menos lo noté ya tenía sus manos bajo mi camisa. Sí que es muy escurridiza- aunque su expresión no lo demostró, en ese pequeño despertar sexual en el cual no tuvo gran participación, llegó a la conclusión que las chicas eran espeluznantes y definitivamente no eran lo suyo –El tercero fue el maldito Zabinni y ya sabes cómo va la cosa…-
La única persona que abiertamente le había confesado sus sentimientos sin dar por sentados los suyos y que lo había tratado de la mejor manera.
-Así que no fui el peor de todos- exclamó claramente molesto. Lucia tan adorable que aunque deseaba molestarlo más, no lo haría.
-No- acortó la distancia y echó sus brazos al cuello.
Claro que tenía miedo de equivocarse con él. Que sus sentimientos no fueran en serio y que todo fuera gracias al hechizo que tenía encima, pero su cabeza decía que con la información que tenía de ese Gryffindor atrabancado, este jamás iba a medias tintas y si se lanzaba a algo, era porque lo quería todo y Draco no esperaba para él nada menos a eso.
-¿Sabes un secreto?-
-¿Qué?-
-Eres al único fuera de mi familia que he dejado dormir en mi cama. Soy muy protector con mi espacio y mi lugar sagrado, así que debes de sentirte orgulloso…-
-Yupi. Soy tolerable. Mejor que Zabinni pero peor que Greengrass- dijo con sorna haciéndole reír.
-¿Y sabes algo más? Eres a la única persona que he besado… y que he querido volver a besar…-
-¿En serio?- si bien Harry podía ser toda fortaleza y un prodigio en la magia, sus ojos eran tan claros y honestos que reflejaban una fragilidad que en años atrás no percibió. Y ahí estaba esos ojos tan verdes como esmeraldas mirándole con ilusión y timidez que era imposible no caer por ellos.
-Tonto…- sonrió sintiendo como lo envolvía en un abrazo y se unían sus labios en un ósculo que no terminaría hasta que le faltara el aire.
Con el mapa a un lado de la mesa, tenía vigilados a Harry y Draco en el baño de los prefectos, así que Regulus podía dar su informe que todo iba de acuerdo con el plan.
Bill había regresado a su casa y ya comenzaba a echarle de menos. Su presencia se había ahondado tanto en su día a día que le parecía impresionante como era su vida antes de él. "Probablemente solitaria y miserable…. No que lo hubiera notado antes…" se dijo riendo ante la idea que en verdad la ignorancia era una bendición.
La vela de su lámpara casi terminaba de consumirse, pero aún tenía mucho que estudiar y tan poco tiempo. El libro frente a sus ojos estaba lleno de polvo y con algo entre viscoso y seco que supuso debió de ser sangre hace un par de años, siguió hojeando cuidadosamente el tomo con su varita porque estaba seguro que si sus dedos llegaran a tocar aunque sea el lomo, desencadenaría una maldición.
"Como si necesitara otra" se dijo riendo con amargura ante la mancha en su brazo que ya había incrementado de tamaño.
Los hechizos corruptores era uno de los favoritos de su padre. Todas las posibilidades de control y sometimiento al alcance de la mano, era algo tentador para un hombre deseoso de poder como él.
Era truculento saber las tres bases de dichos hechizos de gran magia oscura. El suspiro tomado, el alma robada y la jaula mental. "Dominio, control y destrucción de mente, cuerpo y alma… eso si es escalofriante…" se dijo tragando saliva con dificultad.
Leyó con cuidado, haciendo sus anotaciones cuidadosas, procurando no decir nada en voz alta para no despertar el libro abierto.
"El primer principio de hechizos corruptores es: El suspiro tomado. También llamado "La muerte susurrante". El segundo principio es: El alma robada, mejor conocido como "la purga abominable". Mientras que el tercer principio es: La jaula mental vulgarmente citado como "el vacío corrupto" Jamás se podrá emplear más de uno a la vez ya que el conjurador podría poner en riesgo su propia vida…"
-Eso no es alarmante en absoluto….- musitó en voz baja cambiando con rapidez las páginas del libro que seguía goteando gruesas gotas de sangre espesa y negra en el suelo de la biblioteca.
Había todo un capítulo sobre cómo crear y comandar legiones de inferis sin raciocinio y sintió escalofrío al pensar que eso le depararía a él más pronto de lo que le gustaría y negó con la cabeza.
"No es el momento de pensar en eso Reg. No debo sentir lastima por mí mismo"
Con alivio encontró lo que estaba buscando y se apresuró a tomar nota de lo que necesitaba.
No creía posible que Dumbledore estuviera empecinado con que Harry utilizara algo tan oscuro como aquello. Era un niño por todos los cielos.
"Tal vez su deber es acabar con el señor tenebroso por obra y gracia del espíritu santo, pero ¿Qué vida quedaría por salvar si la ha consumido con tan terrible maleficio?"
Lo que le dio a Harry como primera estancia era para prepararlo, abrir terreno en su mente y venas para lo que le esperaba. No dudaba que lograría entenderlo y hacerlo a la perfección cuando terminaran las vacaciones pero ¿a qué costo?
Notas Finales: Es todo por el momento pequeños... y debido a que me informaron hace una semana que hay muchas personas que piensas que mis historias son simples y mi forma de escribir es un insulto a la saga... mis ánimos han están por los suelos... agradezco infinitamente a las personitas que siguen por aquí comentándome y que realmente les gusta la historia, pero creo que tardaré un poco más de lo pensado en recomponerme...
Y claro que terminaré la historia, mi mamá siempre dice que tienes que terminar lo que ya comenzaste y esto no será la excepción. Empero, demoraré más de lo que pensaba en terminarlo y probablemente este será mi ultimo fic...
Gracias a los que me leen y comentan, les mando un beso y nos vemos pronto...
