PAREJAS: Harry x Draco, Severus x Sirius, Lucius x Remus y Bill x Regulus.
DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling! Yo solo estoy utilizando los personajes por mero entretenimiento sin fines de lucro :3
ADVERTENCIAS: Es un What if,...? (que tal si...?) Hay relación chico-chico, sexo explícito (Si no te gusta el delicioso, ¿que haces aquí? x9), m-preg (embarazo masculino), personajes algo OoC y probablemente palabras altisonantes. Están advertidos!
Como nota extra, les advierto que este fic esta ambientado en lo que sería el 6to libro, tomo casi todo lo establecido del 1-5 como canon (a excepción de la muerte innecesaria de Sirius :'V) y Regulus tampoco esta muerto, ya después explicaré como sobrevivió (y espero que no sea algo tan ambiguo como "un hechicero lo hizo" XD). Si me equivoco en continuidad o las cosas canónicas, me disculpo de antemano!
Notas de la Autora: Hola pequeños, ya me siento algo mejor (Al menos comparando con como estaba jeje) muchas gracias por sus palabras de apoyo, su aliento y cariño... es muy fácil romperme y hacerme dudar sobre lo que hago (¿han tenido un mazapán en la mano y lo difícil que es quitarle la envoltura sin partirlo? así soy yo QoQ) Sin embargo con un mejor animo me puse a escribir estos nuevos capítulos que espero sean de su agrado~
Aun no decido si seguir escribiendo después de este traspiés en mi serenidad; me gustaría hacerlo, ya que aun tengo varias historias planteadas sin desarrollar, pero no creo ser lo suficientemente fuerte. Tengo que seguir pensando, pero cuando llegue mi decisión final, se las haré saber mi querido pequeño publico :3
Mil gracias por sus comentarios:
*Kaorugloomy (nena, te contesto por PM :D),
*Abyss Black (como me gusta a mi también que hayas encontrado mi historia y tenerte aquí :') y ya estoy de mejor humor! gracias n.n y me gustaron las canciones que me sugeriste! definitivamente mi favorita fue 21st century girl, no se, me motivó bastante a no rendirme *W*cuidate tu tambien! :* ),
*cuqui. luna. 3 (puedes apostar que aunque tiene el mundo sobre sus hombros, Sev encuentra fortaleza en Sirius, pese a no decirlo :') y muchas gracias por tus palabras la verdad adoro escribir, me encanta hacerlo e imaginarme cientos de escenarios distintos, sin embargo me falta la fortaleza para ser un teflon y que se me resbale lo que dice la demás gente :'V ),
*AnaM1707 (Me alegra que te gustaran :D si lo planea Dumbly no puede ser nada bueno -_-U y ¿sabes? me hiciste reír con tu comentario, pero estas en lo correcto, estoy pensando en ponerlo de mantra para recordarlo cuando me deprima x'3 te agradezco mucho que pienses eso!~),
*Cristine Malfoy (totalmente de acuerdo! a esos dos aun les falta bastante por avanzar, pero ya es algo que se hayan acercado otro centímetro :'D y gracias nena por tus palabras, intentaré ignorarlos para que ya no me afecten :*) y
*ribeiro .pipe26( te respondí por PM ;3)
A leer se ha dicho!
Capítulo 33
Esa nochebuena, Harry estuvo más ocupado de lo que planeó con el cambio de tierra de los bulbos rebotantes, la poda anual de la mimbulus mimbletonia y los últimos toques de su máximo opus. Estaba seguro que a Draco le encantaría la sorpresa. Tenía la cooperación de Dobby y Winky en los menesteres culinarios, así que solo esperaba que todo estuviera en orden y a la hora planeada.
No mentiría; estaba nervioso.
"Si no le gusta, al menos le parecerá lindo" se dijo esperando que fuera adecuado como Seamus le hizo hincapié en más de una vez antes de irse. Nada debía salir mal.
Como si no tuviera suficiente, aún tenía presente en cada fibra de su cuerpo la noche en el baño de prefectos, que el estremeciendo y los vellos erizados no se iban con nada por mucho que intentara no dejarse llevar por aquellas maravillosas sensaciones.
Pudo sentir su suave piel cuando le echó los brazos al cuello, cálido y ardiente. Sus cuerpos se friccionaron contra sí y el espacio era inexistente entre ambos.
Fue lo suficientemente intenso para que perdiera el suelo y que una tonta sonrisa se dibujara de oreja a oreja. Si antes tenía duda de su propia existencia y la mala suerte que representaba cada una de sus etapas vividas, ahora podía decir que estaba agradecido porque sus padres le hayan dado la vida.
Era de noche y solo podía escucharse en el pasillo un tímido grillo perdido que cantaba su melancólica canción.
"Es ahora o nunca" se dio valor comenzando a caminar por aquel camino tan familiar que podía recorrerlo con los ojos cerrados, solo sintiendo esa hebra que tiraba de él, pálida y frágil, pero tan querida que lo llamaba.
Esperaba que el atuendo que Seamus le escogió entre su desastroso guardarropa bastara para darle una buena apariencia, pues su cabello ganó esa afrenta contra el cepillo y acondicionador de Hermione, así que contar con un peinado de altura, estaba descartado.
Draco miraba de un lado a otro con el ceño fruncido. Traía ya puesto su usual pijama violeta cubierto con su bata de dormir oscura de entramados plateados que tanto le gustaba a Harry y por un momento pensó que había sido demasiado su atuendo, pero ya era tarde para cambiarse.
Le parecía tan adorable como mirada al pasillo desierto y regresaba a ver el reloj de pared, que sin aviso y en máximo sigilo, Harry se quitó la capa de invisibilidad para besar apenas sus labios.
-¡Tonto! ¡Me asustaste!- chilló con los pelos de punta haciendo reír a Harry - ¡así que así es como te escabulles de las represalias para hacer lo que quieras!- señaló ofuscado a su capa de invisibilidad.
-No es la primera vez que la uso para venir aquí ¿Apenas te das cuenta que tengo una? Que observador— ironizó para la molestia del rubio.
—Lo lamento, pero no todos estamos al pendiente de lo que hace el sacrosanto héroe del mundo mágico las 24 horas del día - alzó su nariz con arrogancia que tuvo que contenerse de rodar los ojos -¿Por qué estas vestido así? Por lo visto no vamos a entrenar- se cruzó de brazos.
-¿Quieres acompañarme?— le extendió la mano en el aire y percibió como a última instancia, se contuvo de corresponderle.
—¿Planeas secuestrarme?-
—Si lo hiciera, no te lo preguntaría- Draco amargó el gesto, dejando caer su mano sobre la suya.
-Touché…- no con muchas ganas permitió que lo cubriera con la capa y podía escuchar como bufaba exasperado -¿es necesario esto?-
-Tal vez, nunca sabremos con quien podríamos toparnos- exclamó con tal inocencia que no convenció del todo al Slytherin, pero no por ello lo dejó colgado. Al parecer, finalmente picó su curiosidad.
Caminaron juntos sin apenas decir palabra, con sus respiraciones revoloteando bajón la capa de invisibilidad. Claro que no era necesario andar así con la escuela casi desierta y con las labores de prefectos pausadas, pero era parte de como Harry lo planeó y estar así de cerca de Draco no dañaba a nadie.
Draco entrecerró sus ojos a la luz brillante que tenían delante.
El Gryffindor estaba actuando de modo extraño "Bueno, más de lo habitual" se dijo súbitamente interesado en lo que no podía esperar por mostrarle.
Supuso que planeó algo interesante por la festividad, pero hasta que finalmente se acostumbró a esa claridad, supo la magnitud de lo que se trataba. Hacía calor y el aroma era deleitante a Narcisos frescos, justo como era en los huertos que tenía su mamá en casa.
Había decenas de rosas ardientes esparcidas de aquí allá y geranios colmilludos en hileras de diversas jardineras, mientras que a una distancia prudente se encontraban diversos arbustos de semillas de fuego incendiándose lentamente. Todo era un desfile de aromas, colores, formas y tamaños que robaba el aliento, era mágico.
-¿Dónde estamos? — ni siquiera podía parpadear ya que de hacerlo, con seguridad se perdería algo de esa magnificencia. No daba crédito a lo que veía. Era maravilloso.
—Es el invernadero especial de la profesora Sprout. Lo he estado cuidando todas las mañanas y realmente no es tarea fácil- jugueteó con la manga de su túnica –me sorprende como Neville lo armó casi el solo de la nada; debe de gustarte mucho las plantas para soportar el levantarse a las cuatro de la mañana, cargar costales de abono, regar… aunque creo que la vista si lo vale…-
Draco asintió lentamente con la cabeza-
Había una mesa dispuesta a la sombra de un arce azucarado con dos sillas frente a frente y platos de cerámica blanca que aún desprendían vaporcillo.
"Por eso esta tan elegante" se dijo mordiendo su labio algo nervioso. Se veía bastante bien con ese traje azul índigo y su camisa de un tono más claro que obligaba a regresar la mirada a sus vivaces ojos verdes.
-¿Por qué no me dijiste antes? De haber sabido me habría puesto otra cosa- bufó –no es que me vea mal; un Malfoy siempre se ve elegante con lo que use, pero…-
-Quería que fuera una noche especial. Ansiaba que tuvieras una buena navidad, eso es todo y si te lo hubiera dicho antes, ya no habría sido sorpresa. A juzgar por tu expresión, valió la pena el esfuerzo-
-¿Hiciste todo esto por mí? —
-No, por el calamar gigante que ya no tarda en llegar a la cita- sonrió apenado doblando su capa de invisibilidad para guardarla –claro que fue por ti…- Draco tomó su mejilla con una mano y vio como Harry se recargó en ella cerrando los ojos, disfrutando de su cercanía y lo besó.
-Eres un gran bobo tan...- se interrumpió volviendo a besarlo, esta vez con más fuerza tomando su rostro con ambas manos -gracias-
Ya se había hecho a la idea de no celebrar el Yule o el año nuevo ya que ¿cómo celebrar la melancolía de su maldición aunado con el primer año que lo pasaba sin la compañía de sus padres?
Su madre le devolvió el alma al cuerpo al decirle que ya había visto a su padre y que estaba en buen estado; una pequeña victoria para levantarle el ánimo, pero no era suficiente; o eso pensaba hasta que vio ese maravilloso lugar en el que Harry trabajó secretamente durante días.
¿Por qué seguía esforzándose tanto por él? Decía que lo quería pero ¿era eso el amor? ¿Dar sin esperar nada a cambio por la felicidad de alguien más? Era difícil de comprender porque nunca lo sintió antes o al menos, no por alguien ajeno a su familia.
Su corazón latió alborotado calentando con lentitud su cuerpo. Se sentía diferente, de eso estaba seguro. Pensaba en él con frecuencia, sus prístinos ojos verdes, sus gafas torcidas, ese nido de pájaro color azabache y el más mínimo roce de su mano siempre conseguía hacerle temblar.
"Al menos ya no debería sentirme avergonzado porque le compré un obsequio de navidad, al cuatro ojos" se dijo sentándose con elegancia a la mesa.
-No está nada mal… claro para alguien con mal gusto-
-Gracias, tus agradables palabras, siempre consiguen entibiar mi pecho- ironizó para diversión del Draco –sé que no es mucho comparado con las ostentosas fiestas que da tu familia y que aparecen cada año en el periódico, pero es de corazón-
-Vamos, no es como si estuviera juzgando- su lengua lo traicionaba y notó como el moreno arqueó una ceja –es, encantador para haberlo planeado tu solo- carraspeó con dificultad ¿Por qué era tan difícil hacerle un cumplido? –Me gusta- sentenció decidido a cambiar de tema al instante.
La siguiente hora charlaron de nimiedades. La escuela, bordeando ligeramente el tema de sus odiosos amigos y lo mucho que los estimaba, las vacaciones y cosas que al analizarlas carecían de profundidad.
Draco disfrutó gratamente de la comida; el pudin de yorkshire relleno de carne molida, perfectamente preparado con aquel sabor hogareño extrañamente familiar; el pollo a la naranja con un suave puré de patatas con gravy a un lado y de guarnición unas chispas de verduras con hierbas italianas.
Con elegancia tomó su copa que tenía ponche de huevo y recordó cuando era niño, cuanto le encantaba esa bebida que siempre relacionaba con la navidad o el año nuevo; inexistente en cualquier otra temporada.
De postre apareció ante sus ojos un bowl de cerezas jubile y cuatro tartas tatin individuales, pero lo que más le fascinó fue la tapioca con canela espolvoreada y medias lunas de manzana verde como corona.
No sólo le importaba, sino que Harry le había puesto atención a cada una de sus palabras.
Cuando agarró la cuchara sobre el vaso de la tapioca, notó un extraño hilo satinado que a contra luz desaparecía por momentos.
—¿Que es esto? — cuestionó tirando de él, notando como estaba amarrado y se dirigía a una rama del arce azucarado y seguía de largo por el pasillo entre la flor voladora y el gurdirraíz.
—¿Porque no lo sigues? —
—¿Otra sorpresa? — arqueó su pálida ceja sin poder contener la sonrisa que pintaba sus labios.
—Averígualo por ti mismo- resopló siguiéndole el juego y caminó tras el hilo que se extendía a lo largo de las enredaderas y más allá al sur.
El invernadero era más grande de lo que parecía a simple vista que no le cabía duda que quienes trabajaron en él, habían hecho su mayor esfuerzo.
-¿Son...?— contuvo el aliento deteniéndose al instante.
Colocado con cuidado en un jarrón en el suelo, notó que aquello no era algo vegetal, sino una pieza completa de arte en cristal. Ocho flores traslucidas estaban acomodadas a la perfección emitiendo entre destellos diversas coloraciones como un caleidoscopio.
-Lo siento si no son flores esqueleto, pero Neville no las conocía como para darme una idea clara… err… y lamento si no son una docena como en el cuento, rompí por accidente cuatro- respondió llevando su mano a su nuca como cuando estaba apenado.
-Es asombroso… incluso mejor de lo son las flores esqueleto- exclamó tomando del suelo su obsequio.
-Feliz navidad, Draco…- rodeó su cintura con sus manos y recibió un beso en la mejilla consiguiendo que el calorcito se expandiera por todo su rostro.
-Gracias... Harry… por todo-
Regresaron tomados de las manos. Si habían querido ir de incógnito cuando salieron del cuarto, esta vez no les importó. Iban en su pequeño mundo de ensoñación que no había temor de por medio.
Ambos ardían por el otro en su interior sintiendo esa sensación de plenitud y pertenencia; que de separarse nuevamente, sería como si les privaran de aire.
Harry jugueteó con su mano, entrelazando sus dedos, deslizándolos con los suyos, sin mucho afán de soltarle.
Había sido una noche para recordar, que cuanto deseaba que el tiempo se congelara en ese preciso instante para que el momento no terminara nunca.
-Creo que debería…- se interrumpió cuando vio como Draco se inclinaba nuevamente que Harry tembló de anticipación, empero el rubio se detuvo a medio camino ofendido.
-¿Porque nunca inicias tú? Pareciera que yo soy el necesitado- Harry negó tomando esta vez sus dos manos con cuidado para que no dejara caer el jarrón de rosas de cristal que se llevaron 15 horas de su vida.
-Siempre que estoy contigo muero por besarte, Draco. No sabes cuánto me gusta hacerlo, una y otra vez hasta que me duelan los labios. Rayos, que nunca me había sentido de esta manera pero… no quiero presionarte e imponerte mis sentimientos– volvió a juguetear con sus manos -Yo solo quiero hacer lo que te haga feliz... Además a ti no te han dicho que haces mucho ruido al besar- ironizó eso ultimo haciendo reír a Draco.
-Era solo una observación que puedes tomar como un cumplido...- se alzó de hombros dejando en su mesa de noche su arreglo de flores de cristal -así que ¿te gusto mucho, huh? —
—No solo me gustas... te amo...-Se aproximó sin temor hacia sus deliciosos labios y Draco le correspondió.
Se besaron de tantas maneras que Harry perdió la cuenta de cuantas veces fueron. Suavemente con inocencia, en el único sofá de la estancia, pidiendo permiso a su santo de devoción; lento y sin prisa como la cadencia de un mar en calma; dulce, fuerte e intoxicarte que sus labios quemaban contra los de Draco y finalmente ahí pudo escuchar algo que desequilibró su templanza mental.
Gimió tan quedo, pero tan encantador, que todo su autocontrol se había tirado por la borda. Era más de lo que podía soportar.
Era mucha el deseo ¿Quién necesitaba respirar de todos modos? Tenía a Draco en sus brazos y estaba completo.
-Harry…- espiró recostándose en su cama con las mejillas arreboladas y una expresión de placer, que Harry sintió un tirón en su cuerpo.
¿Cuánto más podía querer a una persona? Hasta ese momento lo supo. No era posible saberlo, porque podía ser infinitamente.
Draco le quitó las gafas y volvió a sostener su rostro sin dejar de besarle. Su lengua era traviesa y atrevida que le hizo suspirar.
Hacia tanto calor que apenas notó en qué momento se desprendió de su bléiser y Draco de su elegante bata.
-¿Que sientes por mí? — preguntó en un hilo de voz mientras besaba su cuello percibiendo el estremecimiento que generaba. Era demasiado sensible que le fascinaba.
—¿Tu qué crees?-
-Que te gusto, aunque sea un poquito...- el beso en su cuello comenzaba a tornarse en un brillante color carmesí y observó su obra satisfecho -Pero si me equivoco y solo es lastima o agradecimiento, no será nada agradable... -
-Mírame. ¿Crees que te dejaría estar así si sintiera alguna de esas cosas? ¡Merlín que no me conoces!- se recargó sobre sus codos para darle una mejor vista -Si sintiera lástima, te usaría para mandar mis cartas o hacer la limpieza como un elfo doméstico y si quisiera ser agradecido te dejaría cargar mis libros...-
-Entonces vuelvo a preguntar: ¿que sientes por mí, Draco? ¡Me matas!– su pecho subía y bajaba presuroso y sus piernas ambos lados de su cuerpo las podía sentir incluso envueltas en esa sedosa tela.
-¿Vas a hacerme decirlo?...- Ambos sabían la respuesta a eso y Draco con reticencia, desvió la mirada -Yo te... quiero... -
—Que tacaño eres- musitó pegando su frente contra la suya.
-Y tu muy codicioso...-
-Es navidad… ¿se vale soñar, no?-
-Pues sigue soñando, soñador…-
Se siguieron besando profundamente, dejando que sus cuerpos junto con sus lenguas se recorrieran y se abrazaran entre sí, conociéndose, disfrutándose entre la pasión y fuego que destilaban; la mecha estaba lista y solo faltaba la chispa para que estallara en una llamarada.
Harry deslizó sus manos dentro de su pijama satinado, sintiendo como ardía su pálida piel. Era lo único que necesitaba para estimularlo porque en ese instante su aliento tibio chocó contra su rostro, y su respiración se tornó copiosa y errática.
-Oye... Mmm... - Su cuerpo vibró haciéndose para atrás, pero no le dejaría escapar-¿qué haces? -
—Quiero llegar más lejos que Greengrass... ¿Te molesta? —
—¿Sigues con eso? Solo pasó una vez... - cerró sus ojos y aquello fue un incentivo para navegar aún más profundo en su piel. Tocar su pecho plano y sus suaves pezones.
-Quiero dejar mi marca en ti... Para que no recuerdes a nadie más... –
-Que celoso resultaste... – echó la cabeza hacia atrás.
-Haces que descubra cosas de mi que no sabía que tenía dentro... - se volvieron a besar. Iba enserio en marcar su piel, que abriendo finalmente la camisa de su pijama, se dio la tarea de continuar su camino y seguir besándolo.
Un nuevo gemido trató de escapar, pero Draco se lo impidió cubriendo su boca con amaba manos.
-Déjame oírte...- pidió atrapando su pequeño y rosado pezón con los dientes. Era delicioso como su olor natural a manzana, o incluso mejor.
Gimoteó tomando sus cabellos, pese a los tirones, Harry no desistió de su tarea. Estaba haciendo un desastre de él y no quería detenerse; le estaba gustando tanto que decidió arrastrarlo aún más al límite.
De su ombligo, pasó a al inicio de su pelvis, siguiendo ese pequeño y casi inexistente camino de vello que ocasionó que se le secara la garganta, Draco se estremeció.
Estaba seguro que si a Draco no le gustaba la dirección que estaban tomando, lo detendría; solo esperaba que no fuera a darle una patada que lo dejara sin descendencia.
Su propio pene estaba tan hinchado y húmedo en sus pantalones, que se moría por el domino de su instinto primitivo, pero quería que Draco estuviera cómodo, que disfrutara tanto como él lo hacía al darle ese placer innombrable.
Las dos pequeñas lecciones de Seamus estaban resultando más prolíficas de lo que esperó. El éxtasis de Draco también crecía y se multiplicaba, estaba también duro como él y sin deseos frenar lo que estaba sucediendo.
Con su varita musitó el hechizo apropiado y con el más precavido cuidado procedió a introducir en su interior un digito. "Demasiado caliente..." pensó emocionado por lo que estaba sintiendo. Dracó chilló aferrándose a su cuello.
-No... Mgh...¿Sabes... lo que... haces?— sus ojitos grises estaban anegados de lágrimas que motivo a Harry besar sus parados.
-Más o menos-
-Se siente raro...- sus manos ya estaban pálidas de apretar su camisa, pero Harry sabía que había activado algo en el rubio. Cada vez respiraba con más dificultad y sus ojos grises estaban oscurecido.
-Harry... No... Ahh…- mordió su labio y fue el turno de Harry de gemir. Había algo ahí en su interior, algo que hacia vibrar el cuerpo del Slytherin. Podía ser de placer o podía ser de molestia, solo quería saber cuál de las dos era.
-¿Quieres que pare? —
—No, Merlín no...- sollozó besando su boca –Te asesinaré si lo haces... – Harry sonrió en medio de aquel beso, disfrutando como sus dedos ingresaban y se perdían en esa pequeña cavidad y a cada acción producía una peculiar reacción en el chico de sus sueños.
-Jamás una amenaza de muerte me pareció tan dulce... –
Draco se dejó caer hacia atrás, acariciando su propio falo con las piernas abiertas, dándole una de las imágenes más eróticas que había visto en su vida. Ya no podía aguantar más y se desprendió de sus pantalones.
-Ven…- pidió contorsionándose como un pez fuera del agua, respirando con fuerza por la boca. ¿Qué tan adicto podría ser por él? Una sola palabra y saltó sobre su él para seguir comiendo su boca pese a que sus labios ya estaban rojos y adoloridos.
Cerró los ojos cuando entró en su interior. "Que estrecho..." pensó intentando ser lo más cuidadoso que pudo, pero era una sensación abrumadora, dura y tan inmensa que lanzando un gruñido, terminó por correrse al instante.
-Lo siento... - Draco rió con dificultad echando sus cabellos húmedos hacia atrás.
-El héroe más rápido del oeste-
-Cállate...- se besaron con una sonrisa y Harry no demoró en estar listo nuevamente para el siguiente intento.
-Oh... mgh… Merlín…- Draco jadeó con fuerza. Sus cremosas piernas eran tan suaves y firmes que se engancharon al instante su su cintura. Tuvo que meditar un poco antes de comenzar a moverse si no quería volver a hacer el ridículo.
Salió lentamente tomando sus hermosas piernas a modo de soporte, para volver a clavarse en su interior. Se movió con una pausada cadencia. Creía que iba a estallar en llamas su cuerpo.
Jamás sintió algo parecido. Era sublime, imposible y al mismo tiempo glorioso; la forma como lo engullía por completo ese anillo de músculos; caliente y estrecho, que sus caderas comenzaron a marcar un ritmo continuo y certero.
La madera de la cama comenzó a crujir y los resortes chirriaron al ritmo del choque de sus pieles.
-¿Ahí te gusta? — musitó jadeando, sintiendo como el cabello se le pegaba a la frente y el cuello, admirando como subía la marea del placer que desvanecía la racionalidad y solidificaba sus sueños.
—No sé... Ohh Harry si... - mordió su labio con fuerza –ahí… mgh…-
-Te quiero Draco… te amo...– agachó su cabeza percibiendo como cada que lo decía, Draco se estremecía y lo apretaba tan deliciosamente que era una droga volverlo loco – te amo… te amo tanto...-
-Harry...- se contorsionó de placer en ese exquisito clímax que manchó su vientre –Salazar… eres un…- exhaló un suspiro con todas sus fuerzas y a Harry le faltaba poco para llegar a ese glorioso clímax que pintaba su mente en blanco, de brillantes estrellas coloridas.
-Yo también te quiero- rió cuando pudo recuperar el habla disfrutando como Draco tiraba de él para abrazarlo.
Su corazón aleteaba tan rápido como el suyo. Jamás pensó que estarían así de unidos, pero había pasado y no había nadie más feliz en el mundo que él.
-Tonto…- musitó cansado –feliz navidad Harry…- suspiró enamorado y por la mirada que Draco le lanzó, supo que la noche aún no había terminado.
Notas Finales: Se que este capitulo fue 100% Harco (ya que quedó muy largo como para meter otras parejas pff~) así que subiré la siguiente parte en un momento como 2x1 :P
