Resumen: Después de perder a sus padres, Katsuki se siente completamente solo, así que deja de hablar con los demás y se encierra en su dolor. Debido a que ahora nadie puede hacerse cargo de sus estudios, Katsuki es adoptado por Enji Todoroki, por lo que se ve obligado a pasar su verano en la casa de esa familia. Sin embargo, los cuidados de Shoto lo ayudarán a comprender que, tal vez, no estaba tan solo como creía. Mientras tanto, una mujer manipula el destino para lograr que Katsuki se una a los villanos.

Advertencias: OoC, ligero drama. No hay lemon.

Pareja: TodoBaku — Seme(activo)/Seme(pasivo)

Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Horikoshi Kohei.

La historia es completamente mía. No acepto que sea utilizada sin mi permiso por otras personas ni resubida en otras páginas. No acepto las adaptaciones.

|Di no al plagio, haz trabajar tu imaginación y crea tus propias historias. Las felicitaciones y votos por algo que no hiciste, ¿en realidad son para ti?|

.

.


No estás solo

Capítulo 6 — Una persona con la que es fácil sentirse cómodo

Katsuki estaba sentado en el pasillo exterior, al lado de Todoroki. Ambos compartían una enorme sandía que Endeavor había llevado el día anterior. Era demasiado dulce y fresca, perfecta para los días calurosos en ese lugar.

—Shoto, chico Bakugo —se escuchó tras ellos.

Cuando Katsuki volteó, vio justamente al héroe número uno caminando hacia ellos.

—Padre, llegaste temprano —respondió Todoroki.

—Solo vine a decirles que pueden venir a mi agencia a entrenar. Ya informé a los héroes que trabajan conmigo, ellos se harán cargo de las misiones por hoy, así que puedo vigilar su entrenamiento —informó el héroe, orgulloso.

Katsuki miró a Todoroki, dudando sobre qué debía contestar. No se moría de ganas por convivir con más gente.

—Creo que sería tonto desaprovechar esta oportunidad —decidió Todoroki.

Katsuki suspiró. Ahora no podía negarse a ir.

Endeavor los llevó en auto hasta el enorme edificio que hacía de agencia para él y sus héroes de apoyo. Cuando entraron, Katsuki ocultó su impresión mientras miraba a todos lados; era un lugar extraordinario con muchos héroes profesionales que estaban esperando para rescatar a las personas en cualquier momento. Algún día, él también estaría en una agencia y usaría su poder para salvar a las personas.

Como estaban de vacaciones, los estudiantes no podían usar su traje de héroes, así que ellos llevaban en sus mochilas alguna ropa deportiva que les permitiera entrenar sin problemas.

—Jefe —saludó uno de los héroes, acercándose hacia donde ellos estaban—, ¿ellos son los chicos de los que habló?

—Él es mi hijo, Shoto —presentó Endeavor—, y el otro chico es Katsuki Bakugo. Voy a llevarlos a la sala de entrenamiento, no quiero que nos molesten a menos que sea importante.

—No se preocupe, nosotros nos encargamos de todo —respondió el héroe.

Endeavor asintió y luego comenzó a caminar nuevamente; ellos se apresuraron a seguirlo, pasando entre todos los héroes que los miraban con curiosidad, como si nunca antes hubieran visto a chicos de dieciséis años. Subieron al elevador y bajaron hacia el campo de entrenamiento, que estaba debajo del edificio, y fueron hacia los vestidores para cambiarse.

Katsuki volteó hacia Todoroki, mientras este se quitaba la camisa que llevaba antes de cambiarla por una playera deportiva. Dudó si debía preguntarle lo que rondaba en su mente, sin embargo, él ya había sido testigo de muchos de sus momentos más vulnerables, así que decidió que era su momento de saber algo acerca de él.

—¿Ya has decidido si vas a trabajar aquí cuando salgas de la academia? Estoy seguro que Endeavor quiere que tú heredes la agencia.

Todoroki volteó a verlo en silencio, pensó un poco y luego respondió.

—Antes pensaba que no quería estar en el mismo lugar que mi padre, porque le guardaba rencor, pero ahora, solo quiero pasar con él todo el tiempo que pueda. Lo... que te sucedió, me hizo comprenderlo.

Katsuki asintió. Valoraba ese pensamiento, porque él ya no iba a recuperar a su familia, pero Todoroki si podía.

Ambos terminaron de cambiarse y salieron hacia el campo. Allí los esperaba el héroe, quien estaba en medio del enorme lugar, vestido con su traje de héroe.

—Hoy, ambos van a hacer equipo para derrotarme —anunció Endeavor en cuanto los menores llegaron frente a él.

Katsuki asintió y volteó hacia Todoroki, quien asintió también.

—Bueno, pues empiecen —exhortó el héroe.

Ambos se movieron hacia los lados y se prepararon para atacar. Ya habían luchado juntos aquella vez, cuando viajaron a Estados Unidos para el evento de premiación a los héroes, ahora ya sabían cómo luchar juntos.

Todoroki inició el ataque, congelando el suelo bajo los pies de Endeavor, este lanzó una llamarada para derretir el hielo y, en ese momento, Katsuki se lanzó con una explosión hacia el héroe número uno.

Sin embargo, la agilidad del mayor no debía subestimarse; en unos segundos esquivó la explosión de Katsuki y lanzó un golpe hacia él. Katsuki se movió en el aire con una de sus explosiones y evitó el golpe.

Todoroki creó una llamarada de fuego en dirección del héroe mayor. Este la evitó con su propio fuego y Katsuki aprovechó para atacar otra vez. Sin embargo, su brazo fue atrapado antes de lograr crear una explosión. Endeavor había llegado velozmente hacia él, moviéndose con ayuda de su fuego, luego tiró de Katsuki hasta que estuvo frente a Todoroki y sujetó su brazo izquierdo.

Ambos habían sido atrapados y no podían hacer movimiento alguno, porque Endeavor había doblado el brazo de Katsuki hacia su espalda y Todoroki solo podía usar su poder de fuego, el cual era inútil contra el héroe mayor. Endeavor los soltó y se alejó un poco.

—Aún les falta entrenamiento para poder derrotarme. Ambos tienen debilidades que son fáciles de descubrir. Si un villano los atacara, estarían perdidos —dijo el número uno—. Shoto, te concentras en el ataque a distancia y eso te hace débil en un ataque cercano. Bakugo, tienes buen balance entre tus habilidades a larga u corta distancia, pero necesitas mejorar tu velocidad de ataque. Si te hubieras tardado un segundo menos, me hubieras golpeado directamente y ambos tendrían una oportunidad.

Ambos chicos asintieron.

—Hoy pueden practicar esas habilidades. Tienen todo el campo para entrenar —Endeavor se volteó hacia su hijo y le dijo con indecisión—. Si quieres, puedo enseñarte algunos movimientos de defensa.

Todoroki asintió y la expresión de Endeavor se relajó.

Katsuki se dio cuenta que esa visita no había sido casual; probablemente el héroe número uno quería pasar tiempo con su hijo y mostrarle que realmente se preocupaba por él, aunque en realidad era muy torpe para lograrlo. Eso lo hizo sentirse más identificado con él, porque ambos eran malos para demostrar cariño a las personas que amaban. Él también necesitaba comenzar a cambiar.

—Bakugo —llamó Endeavor—, no te quedes allí, ven a entrenar. Quiero enseñarte algunas técnicas para mejorar la velocidad de tus movimientos.

Katsuki volteó a verlo con sorpresa y asintió. Tal vez, la visita no era solo para pasar tiempo con Todoroki.

Cuando el entrenamiento terminó, todos fueron a darse una ducha y cambiarse de ropa. Al subir al primer piso, algunos héroes se acercaron a ellos mientras caminaban a la salida.

—Jefe, trajo a unos chicos muy prometedores —mencionó uno de los héroes, el cual llevaba un traje gris.

—Y hacen buen equipo. Sus kosei son compatibles —dijo otra de las heroínas.

—Deberían considerar entrar a esta agencia, sería bueno tenerlos en el equipo —dijo nuevamente el primer héroe.

—Ya decidirán cuando se gradúen, por lo pronto, tienen que concentrarse en entrenar y mejorar sus habilidades —intervino Endeavor.

Los otros héroes estuvieron de acuerdo y regresaron a sus tareas. Katsuki vio como algunos se dirigían a escritorios y otros eran llamados por los héroes de los escritorios.

—En esta agencia nos turnamos el trabajo de campo y el trabajo de oficina —dijo de repente Endeavor—. Los héroes de los escritorios reciben las llamadas de emergencia y le asignan la misión al compañero que crean más adecuado y que tenga el kosei adecuado para resolverla. Los héroes de campo van al lugar que se les asignó, resuelven el problema y, al regresar, tienen que hacer papeleo para registrar todo lo sucedido durante la misión. El héroe del escritorio se encarga de archivar los papeles. Nadie se salva de un día de papeleo.

—Supongo que es justo —mencionó Todoroki.

Katsuki sintió escalofríos; con lo mucho que odiaba quedarse sin hacer nada mientras los demás hacían misiones. Aunque, después de todo, ser un héroe no era solo el salvar vidas, también debían registrar los sucesos para tener antecedentes de los villanos. Katsuki suspiró. Tenía que acostumbrarse porque, en el futuro, no podría escaparse del papeleo.

Endeavor los llevó de regreso a su casa en el carro y, después, les dio dinero para que ordenaran comida.

—¿Qué se te antoja? —preguntó Todoroki, una vez que tuvo el teléfono a la mano.

Katsuki lo pensó seriamente, pero no quería ninguna comida de esas que vendían en las tiendas y que siempre venían tibias en vez de calientes.

—¿Puedo cocinar? —preguntó con duda.

—Si eso es lo que quieres, puedes hacerlo. Si necesitas algún ingrediente, puedes decirme y yo puedo conseguirlo de la tienda —aceptó Todoroki.

Katsuki aceptó y caminó hacia la cocina para preparar una de esas comidas que su mamá lo había obligado a aprender. Era extraña esta situación. Iba a cocinar para Todoroki, el tipo a quien odiaba en la escuela, pero que lo había apoyado demasiado recientemente. Mientras preparaba una tortilla casera con arroz y salsa natural, Todoroki se quedó junto a él, mirando como cocinaba. Sorprendentemente, no se sentía incómodo con él observándolo, era muy callado y ayudaba cuando se le pedía. Era raro, pero Katsuki sentía que era fácil sentirse cómodo con Todoroki.

Comieron solos en la mesa, como ya se habían acostumbrado, y luego pasaron el resto del día juntos, mirando algunos programas que a Katsuki le gustaban y que Todoroki miraba por primera vez.

Katsuki se sintió tranquilo, como hace mucho no se sentía.


Katsuki llegó a su casa después de un pesado día de clases. All Might los había hecho entrenar demasiado y lo único que quería era descansar.

—¡Vieja bruja, ya llegué! —gritó cuando abrió la puerta.

—¡¿Cómo te atreves a decirme así, mocoso del demonio?! ¡Ven aquí y veremos quién es una vieja bruja! —retó su mamá desde la cocina.

—¡Solo hay una vieja en la casa! —respondió Katsuki, dejando los zapatos en la entrada.

Caminó con decisión hacia la cocina. Su mamá siempre peleaba con él, pero aun así, lo recibía con una comida picante que quitaba todo el cansancio de su cuerpo. Katsuki ya quería comer, se moría de hambre. Ya podía oler ese rico picante, así que entró con la decisión de comerse dos platos.

Pero en la cocina solo encontró el cuerpo de su mamá en el suelo, lleno de sangre.

Se quedó paralizado un momento, luego se acercó a ella y se agachó para moverla levemente.

—¿Vieja? —llamó—. Oye, deja de bromear, eres muy mala para esas cosas.

Su madre no se levantó. Sus ojos lo miraban fijamente, con las pupilas desenfocadas y una horrible expresión de sufrimiento.

—Oye —llamó nuevamente Katsuki, con la voz quebrada. Un enorme nudo se había formado en su garganta.

En ese momento, su papá entró por la puerta. Katsuki lo miró y se levantó para pedirle ayuda, pero su papá retrocedió.

—¿Qué hiciste Katsuki? —preguntó su papá con dolor—. ¿A eso querías llegar? Mataste a tu mamá. ¿Es eso lo que querías?

Katsuki intentó decir que no, que él no la había matado, pero al abrir la boca, no salió sonido alguno. Una enorme desesperación se apoderó de él. ¿Cómo iba a hacer que su papá le creyera?

—¿Por qué lo hiciste, Katsuki? —sollozó su papá—. ¡¿Por qué la mataste?! ¡Ella te amaba demasiado y lo único que tú hiciste siempre, fue insultarla y hacerla sufrir!

Katsuki intentó gritar que no era cierto, pero no podía; su boca se negaba a emitir sonido alguno. Levantó las manos para sujetar a su papá, y entonces, este cayó al suelo, completamente lleno de sangre. Katsuki miró sus manos, manchadas con la sangre de sus papás. Él era el culpable. Él los había asesinado.

Katsuki se despertó completamente sudado. Sus ojos estaban llenos de lágrimas y su pecho dolía demasiado.

—Mamá, Papá —sollozó.

Apretó los ojos para evitar que las lágrimas comenzaran a escurrir, pero no pudo hacerlo. Tenía miedo. Estaba solo.

"No estás solo" recordó. Todoroki se lo había dicho.

Se puso de pie con vacilación y salió de su cuarto, luego caminó por el pasillo y llegó hasta la única puerta que también estaba en ese pasillo. Se preguntó si debía tocar. No revisó la hora, pero debían ser más de las dos de la madrugada. ¿Qué iba a hacer? Tenía miedo de volver a dormirse y de estar solo.

Tomó ese valor que siempre estaba con él y tocó la puerta. Después de un par de minutos, esta se abrió. Todoroki apareció en el umbral, con el cabello completamente despeinado. Su expresión demostró sorpresa al verlo.

—¿Estás bien, Bakugo?

Katsuki no sabía cómo responder. Definitivamente no estaba bien, pero ya había dependido mucho de Todoroki.

—Entra —dijo el otro, sujetando su brazo y haciéndolo entrar a la habitación. Después hizo que se sentara y él se sentó junto a él.

—¿No puedes dormir? —preguntó Todoroki.

Katsuki asintió.

—Una pesadilla —respondió.

—¿Crees que puedas volver a dormir?

Katsuki negó. No quería estar solo.

Todoroki miró hacia el reloj y luego miró hacia él. Katsuki no pudo evitar un bostezo.

—Tienes sueño —declaró el otro.

Ambos se quedaron en silencio por varios segundos. Katsuki creyó que iba a ser echado en cualquier momento, así que se puso de pie, listo para volver a su habitación aunque no pudiera dormir.

—¿Quieres quedarte aquí? —preguntó de pronto Todoroki.

Katsuki volteó a verlo con sorpresa. ¿Quedarse allí? ¿Dónde?

—Puedes dormir aquí si quieres. La cama es lo suficiente grande como para compartirla.

Katsuki lo miró sorprendido.

—No-No digas tonterías —tartamudeó—. ¿Cómo podría do-dormir aquí?

—No le diré a nadie. No voy a revelar tus secretos a las demás personas, eso solo es asunto tuyo. Puedes confiar en mí, te dije que iba a apoyarte en lo que necesitaras. Si ahora me necesitas, no dudes en decírmelo.

Katsuki se quedó en silencio. Realmente no quería estar solo. No esta noche. Tenía miedo de volver a tener esa pesadilla.

—Más te vale que no le digas a nadie —intentó amenazar, pero lo único que salió fue un susurro.

—Lo prometo —respondió Todoroki, luego abrió las cobijas y volteó nuevamente a verlo—. ¿Qué lado prefieres?

Katsuki dudó, pero dormir con Todoroki era la única solución que podía pensar en esos momentos. Estaba demasiado cansado y exhausto por la pesadilla; lo único que quería era dormir.

Sin pensarlo más, se quitó las pantuflas y trepó a la cama, luego se acostó con la cara hacia la pared. A su espalda, sintió como Todoroki se acostaba a su lado y los tapaba a ambos con las cobijas, luego las luces se apagaron.

—Buenas noches, Bakugo —escuchó, pero no respondió.

Poco a poco fue quedándose dormido, hasta que su mente se apagó.

De pronto se despertó nuevamente. Estaba totalmente sudado y su corazón latía con velocidad.

—Bakugo —escuchó a su lado.

Katsuki volteó y se encontró con el rostro de Todoroki muy cerca de él.

—¿Estás bien? —preguntó el otro—. Estabas quejándote entre sueños.

Katsuki recordó la pesadilla que había invadido su mente. Suspiró con cansancio; ya no quería volver a soñar con sus padres muriendo. Quería dormir tranquilo.

—Es mi culpa que mis papás murieran, por eso mi mente me lo recuerda todo el tiempo —dijo con tristeza.

—¿Quién te dijo eso? Tú no eres responsable del accidente.

—Pero si hubiera estado allí, podría haberlos salvado —sollozó, luego apretó los ojos con molestia; el nudo había regresado a su garganta. Ya no quería llorar.

—¿Cómo podrías haber estado allí? No hay manera de que eso pasara. La única forma sería estando con ellos todo el tiempo y nunca alejarse, pero nadie hace eso. Los accidentes suceden sin que nadie pueda evitarlos —regañó Todoroki.

Katsuki sollozó nuevamente, sin poderlo evitar.

—¿Por qué tuvieron que morir? Aún los necesito —se quejó, sintiendo como las lágrimas comenzaban a escapar de sus ojos sin poderlo evitar.

Todoroki acercó una mano a su rostro y limpió una de las lágrimas, luego lo atrajo hacia él y lo abrazó contra su pecho.

—Cuando era un niño, mi papá no me dejaba jugar con mis hermanos porque quería que entrenara todo el tiempo para hacerme más fuerte —comenzó a contar en voz baja—. Yo realmente quería jugar con ellos, pero no podía y eso me hacía sentirme demasiado triste y solo. Después, mi mamá fue alejada de mí porque mi papá creía que podía hacerme más daño, y él quería que yo estuviera sano para poder cumplir su objetivo de ser el mejor héroe. Pero no se daba cuenta que yo estaba completamente solitario. No tenía a nadie con quien hablar, a nadie con quien jugar, ni a nadie que pudiera demostrarme afecto. Cada que me sentía solo, lo único que deseaba era que alguien pudiera abrazarme hasta que mi corazón se sintiera cálido.

Katsuki comenzó a adormecerse con la voz tranquila y suave de Todoroki, además, aunque no quisiera admitirlo, se sentía agradable el ser abrazado de esa manera.

—No quiero que te sientas como yo me sentía en ese entonces, por eso, voy a estar para ti. Si necesitas ayuda, yo te la daré. Si necesitas un abrazo, también puedo dártelo; no me avergüenzo de eso porque es algo que todo el mundo necesita y que debería ser normal. Y tampoco me da vergüenza admitir que... también necesitaba un abrazo.

Katsuki estaba completamente adormecido, por eso, ni siquiera lo pensó dos veces antes de rodear con sus brazos a Todoroki. Después, se quedó profundamente dormido.