PAREJAS: Harry x Draco, Severus x Sirius, Lucius x Remus y Bill x Regulus.
DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling! Yo solo estoy utilizando los personajes por mero entretenimiento sin fines de lucro :3
ADVERTENCIAS: Es un What if,...? (que tal si...?) Hay relación chico-chico, sexo explícito (Si no te gusta el delicioso, ¿que haces aquí? x9), m-preg (embarazo masculino), personajes algo OoC y probablemente palabras altisonantes. Están advertidos!
Como nota extra, les advierto que este fic esta ambientado en lo que sería el 6to libro, tomo casi todo lo establecido del 1-5 como canon (a excepción de la muerte innecesaria de Sirius :'V) y Regulus tampoco esta muerto, ya después explicaré como sobrevivió (y espero que no sea algo tan ambiguo como "un hechicero lo hizo" XD). Si me equivoco en continuidad o las cosas canónicas, me disculpo de antemano!
Notas de la Autora: Hola pequeños, lamento la tardanza (y lo corto del capi) pero esto no quedaba y se me quemó la comida así que fue un caos D:
¿como les va? Espero que muy bien :D Ya casi se acerca algo que estoy segura muchos esperan con ansias xP (así que tengan paciencia porque esto e alargó un poco mas de lo que quise :'V)
Mil gracias por sus hermosos comentarios: cuqui .luna .3 (verdad que si quedo chulo? quería algo tranquilo antes de la llovizna que viene lol), xonyaa11 (esos dos se quieren, pero pues Sev no se deja querer xD y pues si, ahí van las cosas con el Drarry pero no quiero apresurarlo nwn), Cristine Malfoy (cuanto me alegra que te guste querida :D y no, aun no queda embarazado pero ya pronto jeje xP), AnaM1707 (que bien que te gustara n.n) y ribeiro. pipe26(aww me alegra que te gustara pequeño! quise que fuera especial~ :3 y tienes razón, Draco quiere que Potta~ lo quiera como él, eso sería estar celoso de si mismo? pues yo creo que si lol y mientras el caso de Sirius y Cisa si están muy emocionados antes de tiempo, espero que el destino no les tumbe las cosas x.x)
A leer se ha dicho!
Capítulo 35
Todos estaban a salvo y Remus podía tener la consciencia tranquila. No había bajas en la manada y aunque hubo heridos, no pasó a mayores.
Calentó en el fogón lo que restaba de la comida que Sirius les dio para llevar y ya iba siendo tiempo de ir a comprar provisiones.
-Y Dumbledore ni sus luces- musitó acomodando perfectamente en el centro la única foto que tenía con sus padres.
Era navidad y tenía apenas cinco años. El árbol pequeño resplandecía con pequeñas luces flotantes y todos sonreían a la cámara. Eran felices en sus austeras costumbres, tan unidos y amorosos antes de que el malnacido de Fenrir lo atacará al poco tiempo.
Aquella maldición no solo acabó con la vida normal que debió tener, sino que terminó por desgastar y marchitar antes de tiempo la energía de sus padres quienes con tristeza en sus semblantes, partieron de esta vida lamentando su cruel desgracia.
"Aunque no hay nada que lamentar" se dijo sacando el ultimo chocolate que le quedaba en los bolcillos y se lo echó a su boca. Tal vez no tenía la idílica vida que como padre uno espera a su hijos, pero la fortuna le sonrió más de una vez y estaba agradecido por ello.
Escuchó un gruñido proveniente del sofá y en su rostro se dibujó una media sonrisa.
Sus caderas dolían y nuevamente no supo cuánto tiempo duraron en esa exquisita danza de endemoniado placer animal; era difícil llevarle un rastro al tiempo cuando el deseo se repartía sin medida. Se entregó como en el ayer y Lucius fue recíproco; ansioso, dulce y violento.
Debería sentirse renuente a renovar aquella complicada relación que tenían, pero si de algo le había servido estar en aquella cabaña por una semana, fue a darse un momento para pensar.
¿Cuánto tiempo tenían en realidad? La guerra se desataría más pronto de lo que pensaba y ¿luego que pasaría? Podría morir cualquiera de los dos en batalla, quedar maltrechos o en estado vegetativo. Nada garantizaba que las cosas iban a salir bien; no había garantía.
¿Realmente valía la pena mantener esa condena en su mente contra Lucius el resto de su vida? Y la respuesta fue no. Tal vez se lo merecía, pero no quería. Había tenido pocos momentos de verdadera felicidad en su vida y estando a su lado fue uno de ellos. Siendo falso o efímero, fue su decisión y mientras tuviese algún aliento en sus pulmones lucharía por la causa y disfrutaría lo que el destino había vuelto a poner en su plato.
La tetera silbó regresándolo de regreso al presente y apagó el fuego dando una profunda inhalación al aromático té de melisa.
Con forme las nubes se disipaba, dejando que los últimos rayos del sol tras la colina desangraran el trémulo crepúsculo, supo que ya no tardaba para que la luna llena tomara posesión del firmamento; no era necesario verlo ya que lo sentía quemando en sus huesos, tan claro como siempre, empero era una esplendorosa vista desde esa ventana.
Lucius abrió los ojos rascando su cabeza.
-¿Qué hora es? La cabeza me está matando…-
-Bastante tarde- musitó Remus quitándose nuevamente la camisa. No necesitaba romperla más de lo que ya estaba. Como si estuviera abasto de ropa –en unos minutos te sentirás más desorientado de lo que estas, así que vete acostumbrando- Lucius se asomó por la ventana e hizo un amargo gesto.
-Rayos… detesto estos días del mes-
-Y a mí me encantan- ironizó para las pulgas del rubio quien bufó por sus fosas nasales –es lo que hay y no se puede cambiar… diría que tengo la ventaja al tener más años que tú con este problema, pero siempre es tan doloroso como la primera- Se aproximó a besar sus labios y le desabotonó su camisa que estaba hecha girones –aunque se podría decir que la ventaja es que estamos juntos y dos lobos es mejor que uno-
"Al menos que nos desviemos al pueblo, eso sería una catástrofe" se dijo tratando de alejar los pensamientos nocivos.
-Creo que sigo en un sueño…- cerró los ojos y las pestañas pálidas acariciaron su piel.
-¿Te molesta?-
-Para nada…- exhaló un reproche y Remus supo exactamente porque, él mismo tenía esa sensación de quiebre y re-acomodo de huesos en su interior que le hacia doblarse de dolor.
En momentos como ese, siempre regresaba a su mente aquel peculiar cuento del "anillo del rey" y las sabias palabras que su madre repetía tras la puerta en esas noches de luna. "Esto también pasará, Remus… vas a estar bien"
Al terminar la transformación en lobo, cualquier rastro de humanidad saltó por la ventaba a esconderse y con el instinto depredador en mente, comenzaron a correr tras la luna llena.
Estaban sentados en ese mullido sofá reclinable con las piernas entrelazadas mientras hacían sus deberes. Draco ya llevaba más de 30 centímetros de pergamino en la tarea de pociones y los libros no dejaban de acumularse a su lado.
El cálido fuego a sus pies y el chocolate caliente cosquilleaba sus sensibles sentidos, alertas y en sintonía. Estaba enamorado de Draco y este también tenía fuertes sentimientos por él ¿Qué más podía pedir?
Después de esa gloriosa culminación en nochebuena, todas las noches sin falta se dedicaban a conocerse y amarse de todas las formas posibles. Draco era más ferviente y atrevido de lo que esperó, pero como le gustaba que tomara la iniciativa cuando quería algo. Besos, caricias y hacer el amor hasta el amanecer, era una realidad que no se esperó que sucedería ni en sus más locos sueños.
Sus manos se rosaban cada que el rubio pasaba de renglón y Harry sonreía sin dejar de leer el libro que Hermione le regalo por navidad. No era nada que no supiera de los horrocruxes, pero más información nunca estaba de más; o eso siempre le hacía de hincapié Raven.
Esa cercanía era embriagante y tan perfecta que más de una vez se sorprendió pensando que tal vez se trataba de una ilusión.
-¿Qué es eso que lees todos los días?- cuestionó Draco examinándolo por arriba de su libro con sus brillantes ojos grises.
—¿De qué hablas? Acabo de comenzar este libro-
-Hablo de ese pergamino feo que traes en el bolsillo. Y ni finjas demencia porque te he visto... – Harry dio un asentimiento. "Hasta se había tardado en mencionarlo"
-Es parte del entrenamiento. Según tengo entendido es para vaciar mi mente… Aunque creo que la llena de algo más... pero no sé qué es...- hizo una mueca al recordar ese extraño sueño que se presentaba sin falta cada que cerraba los ojos.
Una gran habitación a oscuras dibujada en carboncillo la primera vez que leyó ese condenado pedazo de pergamino, una habitación que cada noche aumentaba en nitidez permitiéndole ver a detalle cada cosa que contenía en su interior. Estantes, gavetas, extrañas figuras como aquellas llaves con alas que vio en su primer año y una enorme puerta sin pomo en medio de la estancia. Siempre una puerta cerrada y nada más.
-Por eso murmuras cuando duermes... -
-¿Lo hago? — se quedó pensativo.
—Aja. Bastante debo admitir... murmuras algo que suena a: daravaaja kholo, es sanscrito, si no me equivoco…-
-¿Sabes hablar sanscrito?- arqueó una ceja intrigado.
-Claro que sí, Potter. Los Mafoy sobresalimos en muchos campos y uno de ellos es el lenguaje-
-Creído- sonrió un tanto orgulloso, divertido por el mohín que le dirigió.
-Para tu información, hablo tres idiomas con fluidez y se algo de ruso, alemán, hindi y árabe- alzó su nariz petulante –y eso que dices una y otra vez es "abre la puerta" bastante perturbador si me lo preguntas- el moreno hizo el amago de sacar el pergamino, pero Draco se lo impidió -No. Si tiene tal impacto en ti de murmurarlo cuando duermes, debes mantenerlo oculto a toda costa-
-Es lo que iba a hacer- le contestó poniéndose de pie dispuesto a guardarlo en su mochila. Hasta ese día no había leído lo que había escrito y quería que siguiera siendo un misterio -Tal vez me haga daño tenerlo todo el tiempo, ¿no crees?-
-Lo que no entiendo es porque estás haciendo algo que a todas luces es peligroso. Un hechizo continuo no debe ser bueno, a todas luces es magia oscura-
-No hay magia blanca u oscura Draco, solo es magia. Si algo he aprendido es que la magia se contamina por el uso que le des y su portador… Además confío en quien me lo dio…- pensó en Raven y la teoría de Hermione; si era hermano de Sirius no le haría daño intencionalmente o esa impresión le daba -además Dumbledore cuenta con ello... –
-Ya…- dijo no muy convencido enrollando su tarea concluida –tú y tu fe ciega en la gente... Espero que realmente tengas razón y sean de confianza- suspiró poniendo sus brazos en jarra.
-Vamos Draco, no puedo dudar a estas alturas. Claro que tengo miedo en estar equivocado y que quiero darles mi voto de confianza, pero ¿si mi novio no cree en mi…?- se quedó callado al escuchar lo que acababa de decir.
Más de una vez lo había llamado así en su mente, pero al no haber estado jamás en una relación, no sabía exactamente si aquello solo se daba por sentado o tenía que hacerse una ceremonia o algo por el estilo. "No llegamos a esa lección con Seamus" se dijo deseando darse un par de golpes contra la pared por hablar de más.
-¿Eso somos? Aun no te escucho decirlo-ladeó la cabeza, cruzándose ahora de brazos. No estaba molesto, sino todo lo contrario; sus mejillas tenían un ligero color rosado y sonreía el muy pícaro, divertido por su nerviosismo.
-¿Me vas a hacer decirlo?-
-Dios escucha pero no es adivino. Si tienes algo que decir, dilo en alto-
-Creí que lo era…- musitó por lo bajo el moreno. Estaba avergonzado y Draco lo estaba disfrutando bastante.
-Estoy esperando- dijo un paso más hacia él, que su pulso iba en crescendo.
-Draco… ¿quieres ser mi novio?- aquello le costó más de lo que debió, pero no le gustaba sentirse así de vulnerable.
-Es una proposición harto delicada. Tengo que pensarlo muy minuciosamente—
-Engreído…- sonrió besando su boca que Harry se estremeció al corresponderle.
-Tendré que dejar cientos de corazones rotos, pero… si me gustaría ser tu novio Harry…-
Las usuales costumbres en la casa, el calor familiar conjugado con el olor de castañas rostizándose en el fuego y su agridulce aroma. Era como ser un niño pequeño otra vez.
Su padre jugando con sus cachivaches muggle regados en el sofá, su madre apurada revisando las cacerolas humeantes mientras vigilaba que los platos fueran a parar en el lugar deseado para guardarse; todo sucediendo en su usual rutina.
Había sido un hermoso yule como todos los anteriores con agradable comida, anécdotas y risas por montón. De sus hermanos sólo faltaba Percy, el tema tabú que los hermanos se prometieron no hacer mención frente a su madre para no hacerle llorar.
Todo parecía igual que siempre salvo por el hecho de que ya no era un niño y sus hermanos tampoco; aunque en grandes pláticas se encontraban, ya nada era lo mismo como aquellos años donde la vida transcurría sencilla y pacífica.
Afuera seguía nevando con lentitud y nuevamente se encontró pensando en Regulus. Le había mandado un tarjeta de navidad, pero de ahí a fuera no se había comunicado en absoluto.
Casi podía verlo ahí solo en los aposentos en las mazmorras, con una copa de alcohol en la mano, contemplando la quietud de las páginas de algún libro. Pensamientos inescrutables y sus ojos amatista con ese ensueño de soledad que asomaba la primera que lo vio.
"¿Porque nunca dices lo que hay en tu cabeza, Reg?" se preguntó sabiendo la respuesta, sin que ello doliera menos.
Quería creer que pese a que su relación no tenía nombre, no tenía atadura, había algo más ahí bajo la superficie; tenía que haber algo más ya que lo sentía quemante en su interior. Llegar a conocerlo, pasar el tiempo con él; carajo que se había enamorado de él sin proponérselo o pensarlo siquiera.
"Estoy jodido" se dijo "Tan simple como eso…" negó con la cabeza lamentándose de sí mismo ya que una vez conocer sus sentimientos, las cosas ya no serían como antes.
-Ya deja las palomillas, maldición Ginny. Me estás mareando - chilló Ron golpeando con la mano los pájaros de papel que volaban alrededor de su hermana y se dejó caer teatralmente sobre la mesa.
-¿Qué puedo hacer? Michael tiene ganas de platicar- contestó ufana abriendo su correspondencia-no es mi culpa que tu novia sea una sosa insípida que ni una línea te puede mandar-
-¿Segura que sabe escribir?- picó Charlie comiendo una de las frutas garapiñadas de su madre.
-¡Oye, cuidado con lo que dices! Romi es especial- refutó ofendido el pelirrojo abrazando una almohada que tenia la inscripción "R & R" dentro de un corazón.
-Ohh "Romi" dice él-
-Won-won está enamorado– exclamaron a la vez los gemelos antes de seguir buscando conque burlarse de un sonrojado Ron que sólo hacía gestos y daba manotazos al aire para que lo dejaran en paz.
-¿Porque no le dicen nada a Ginny? Ella también tiene nuevo novio, de hecho lo cambia cada semana...-
-Porque ya la molestamos en la mañana y rompió nuestras últimas provisiones para sortilegios Weasley. Muy mal hermanita- sentenciaron con falso dolor los gemelos. Todos sabían que Ginny no era conocida por su paciencia a las bromas en su contra.
-Yo les había dicho que se metieran en sus propios asuntos, así que no es culpa mía- sonrió mandando a volar la respuesta a su novio.
-Y por eso cambiamos de blanco, Ronny-
-Suficiente los 5. ¿Ya hicieron las tareas que les dejó mamá? – Bill se puso de pie. Nuevamente era el hermano mayor que tenía que poner en regla a sus hermanos. Era exhaustivo.
—¿Quién te hizo tanto daño Bill? Ya no eres divertido como antes- Fred recargo su codo sobre su hombro, con verdadera lástima.
-¿Problemas con Flegggrrr? — ironizó la chica atrapando la nueva palomilla de papel.
-Nada más alejado de la realidad, Gin- exclamó tomando por los hombros a sus dos hermanos haciendo que ambos se dieran un cabeza -y Flegggrrr ya es cosa del pasado- suspiró tomando una foto mental a aquella grata escena. Si tan solo pudiera mantener la inocencia de sus hermanos un poco más, pero ya no era posible. Tenía algo que hacer y ya no podía quedar en casa para año nuevo.
-Niños, alístense, la cena estará lista en 10 minutos... A dónde vas, Bill?- cuestionó su madre mirándolo con preocupación cuando se ajustó la chamarra.
-Al castillo... tengo algo que hacer– contestó desganado. Había tenido aquella sensación en la boca de su estómago justo antes de que lo llamaran al despacho de Dumbledore y en ese momento ahí estaba. Algo andaba mal y tenía que ir a averiguar.
-¿Es por lo de la orden?- su padre se puso alerta y cuanto sabía que habría dado lo que sea por estar en su lugar.
-Algo así... Los mantendré informados-
Cuanto agradecía haber tenido aquella corazonada que lo obligó a regresar a su lado. Ahí estaba tirado en el suelo tan pálido como la cera, que su corazón se encogió en su pecho.
-¿Estas bien, cariño? Te vez pálido...- preguntó en la espera de cualquier reacción, levantándolo con facilidad. Ardía en fiebre y respiraba con dificultad.
La habitación estaba revuelta con libros desparramados en el suelo, pergaminos rotos y cientos de gotas de tinta salpicando por todos lados.
"Apenas y pesa algo…" se dijo molesto por ese condenado afán de hacer todo por su cuenta "Y dices que yo soy el héroe terco…" negó con la cabeza depositándolo en la cama con cuidado.
-¿Dónde estoy? — cuestionó Regulus finalmente dando señales de vida, parpadeando un par de veces. Tras unos momento enfocó su mirada amatista en él y sonrió débilmente –regresaste antes…- sus manos estaban más frías que de costumbre, que con el movimiento de su varita cerró ventana.
-Decidí regresar antes porque por alguna extraña razón, sentí que tenía que volver y tenía razón. Te encontré tirado en el suelo inconsciente-
-¿Una corazonada?- sonrió divertido acomodándose contra la muralla de almohadas que colocó tras su espalda, justo como le gustaba, dormir casi sentado -supongo que tenías ganas de un bueno polvo... vaya milagro navideño... - mostró sus blancos dientes haciéndole reír.
-Querrás decir de año nuevo-
-Cierto... había olvidado en que día estamos, que buen tino...- asintió cerrando los ojos cuando le colocó un paño húmedo sobre la frente -Aunque tendrás que hacerlo tú solo todo el trabajo, estoy casi muerto...- su mano acarició su mejilla con cariño.
-¿Estás loco? No soy tan depravado como crees que soy. Lo único que voy a hacerte es encantar el paño en tu cabeza para que permanezca húmedo, traeré una poción pimentonica y vigilar que no te tragues la lengua -
-Eres todo un caso...- exhaló un suspiro desganado, moviendo su diestra como si espantara moscas. La marca verdusca en su antebrazo aún permanecía y aquello no le gustaba ni un poco. Regulus lo creía torpe y distraído y tal vez lo era, pero no estúpido.
-Y mira quien lo dice…-
-Tienes razón, los dos lo somos- concedió –he estado ocupado con el condenado encargo de Dumbledore que no he tenido tiempo para hacer mucho. Hacía años que no me enfermaba…- tosió un poco cubriendo su boca con la mano –pero era importante hacer las traducciones, verás…-
-Cuando te encuentres mejor, me lo dirás. Ahora duerme, que tienes que recuperar energías- negó con la cabeza haciéndole una seña al otro lado de la cama individual.
-Acompáñame, cariño que tengo frío…-
-Lo dice el tío que sale en shorts y camisas de seda cuando estamos a 5°c. Estas grave- aquello hizo reír de buena gana al del cabello azabache, pero decidió obedecer; adoraba tenerlo ahí entre sus brazos y si eso le ayudaba a dormir, lo haría.
-Cuando te veo me recuerda al poema de un libro famoso: "Tu pelo es fuego de invierno. Rescoldo de enero. Allí arde también mi corazón..."- su corazón dio una maroma que tuvo que contenerlo por su propia seguridad.
-Creo que tienes más fiebre de lo que pensé...-
Notas Finales: Es todo por el momento bebes, espero que estén muy bien y me disculpo de antemano si no puedo venir el próximo viernes, pero regreso a mas tardar 14 días XD
Les mando un beso enorme y un abrazo! cuídense mucho y nos leemos pronto!
