Resumen: Después de perder a sus padres, Katsuki se siente completamente solo, así que deja de hablar con los demás y se encierra en su dolor. Debido a que ahora nadie puede hacerse cargo de sus estudios, Katsuki es adoptado por Enji Todoroki, por lo que se ve obligado a pasar su verano en la casa de esa familia. Sin embargo, los cuidados de Shoto lo ayudarán a comprender que, tal vez, no estaba tan solo como creía. Mientras tanto, una mujer manipula el destino para lograr que Katsuki se una a los villanos.
Advertencias: OoC, ligero drama. No hay lemon.
Pareja: TodoBaku — Seme(activo)/Seme(pasivo)
Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Horikoshi Kohei.
La historia es completamente mía. No acepto que sea utilizada sin mi permiso por otras personas ni resubida en otras páginas. No acepto las adaptaciones.
|Di no al plagio, haz trabajar tu imaginación y crea tus propias historias. Las felicitaciones y votos por algo que no hiciste, ¿en realidad son para ti?|
.
.
No estás solo
Capítulo 7 — Cuidar de alguien más no es tan malo como se pensaba
Katsuki despertó rodeado por los brazos de Todoroki. Durante un par de minutos se quedó paralizado, sin saber que hacer para salir de allí. Sin embargo, había dormido bien; las pesadillas no habían llegado a su mente en toda la noche. Se sentía tranquilo y, lo más importante, era que se sentía menos solo. Todoroki le había dicho que iba a estar allí cuando lo necesitara. Un sentimiento cálido llenó su pecho al pensar en eso.
Inmediatamente, la lucidez apareció a su mente. Katsuki se deslizó hacia abajo y llegó al final de la cama, por donde pudo escapar. Volteó hacia Todoroki una última vez, pero este seguía dormido, así que Katsuki tomó sus pantuflas y escapó hacia su habitación.
Durante todo el día Katsuki no habló con Todoroki, aunque este intentó acercarse a hablar, pero Katsuki no tenía ganas de hablar de su recaída. Sabía que aún no superaba la muerte de sus padres, era imposible olvidar su dolor de un momento para el otro; pero siempre lloraba frente a Todoroki y ya era suficiente de eso. No quería mostrar su debilidad todo el tiempo.
Esa noche decidió dormir solo nuevamente.
Sin embargo, apenas cerró los ojos e inmediatamente volvió a abrirlos. Volteó hacia el reloj para ver la hora, y con sorpresa descubrió que apenas eran las doce de la madrugada. Solo había dormido dos horas y él sentía como si hubiera pasado un día entero en su pesadilla.
Suspiró con cansancio y se levantó de su cama, luego salió de su habitación y caminó en silencio por el pasillo. No podía dormirse otra vez; iba a tener la misma pesadilla y estaba cansado de eso. Katsuki llegó hasta la sala y se sentó en el sofá. Todas las luces estaban apagadas, así que él se quedó solo en la oscuridad. Pero el sueño lo reclamaba y él no podía evitar que sus ojos se cerraran, así que lentamente se quedó dormido de nuevo en una posición incómoda.
Cuando la pesadilla estaba de regreso, se despertó de golpe. Alguien había tocado su hombro. Cuando sus ojos enfocaron, descubrió que Todoroki estaba de pie frente a él.
—¿No puedes dormir otra vez? —preguntó este.
Katsuki suspiró y volteó la cabeza hacia otro lado. ¿Cuántas veces más iba a mostrar su lado vulnerable frente a Todoroki?
—Ayer dormiste bien, ¿no es así? ¿Por qué no viniste a mi habitación?
—¿Cómo supiste que estaba aquí? —preguntó Katsuki, cuestionándose como es que ese tipo siempre sabía cuando él estaba mal.
—Escuché el sonido de tus pasos en el pasillo. Creí que ibas a ir a mi habitación, pero no lo hiciste, así que vine a buscarte.
—Eres un idiota —se quejó Katsuki.
¿Quién era tan tonto como para dejar su agradable sueño y levantarse en mitad de la noche a buscar a otra persona? Sobre todo, si esa persona no era más que un simple estorbo en la casa.
—Ven a dormir conmigo, no voy a decírselo a nadie. Las habitaciones de padre y mi hermana están en el otro pasillo; ni siquiera sabrán que nos levantamos en la noche —invitó Todoroki.
Katsuki se respondió que allí había una de esas escasas personas que dejaban su comodidad para ayudar a los demás. Se quedó en silencio por varios segundos, negándose a aceptar la idea de depender de alguien más para poder dormir.
—Bien —dijo al fin.
No tenía otra opción.
Ambos caminaron hacia la habitación de Todoroki y entraron en silencio. Ninguno dijo otra palabra mientras subían a la cama. Cuando la cabeza de Katsuki tocó la almohada, escuchó un susurro a su lado.
—Bakugo, antes cuando creí que éramos amigos y te lo mencioné, tú me dijiste que no lo éramos. ¿Ahora ya podemos ser amigos?
Katsuki le dio la espalda a Todoroki, pero luego recordó que solo había dormido bien estando abrazado de él, así que se volteó de nuevo se acercó un poco a él, solo lo suficiente para no tener pesadillas. Todoroki se había quedado en silencio, al parecer, esperando una respuesta.
Katsuki resopló y respondió con una voz muy baja, pero que Todoroki alcanzó a escuchar —No necesitas preguntarlo.
Después de eso, Katsuki cerró los ojos y comenzó a hundirse en la inconciencia. Alcanzó a escuchar un suave "gracias", antes de que su consciencia se apagara.
Los días habían sido más relajados para Katsuki después de aceptar que solo podía dormir al lado de Todoroki. Las pesadillas fueron dejando de aparecer y Katsuki dormía mejor, eso lo tenía de buen humor. Aunque, aún era raro despertar abrazado por Todoroki, sin embargo, nadie iba a enterarse, aunque eso no evitaba que se avergonzara frente a él.
En ese momento ambos estaban solos como todos los días; pero esta vez Endeavor iba a trabajar por la noche y la hermana de Todoroki había salido en un viaje de la escuela en la que daba clases, no iba a volver en un par de semanas.
Katsuki estaba en la habitación de entrenamiento, practicando sus movimientos de combate contra el muñeco de práctica. No quería estar cerca de Todoroki tanto tiempo, tenía suficiente con dormir junto a él y despertar abrazados, así que había escapado hacia ese lugar.
Ahora estaba completamente sudado y ya era hora de comer, por lo que salió hacia el baño para darse una ducha y luego caminó hacia el comedor. Tenía que cocinar porque Todoroki no era bueno en eso, además, él no quería comer algo asqueroso.
Cuando pasó por la sala, encontró a Todoroki recostado en el sofá. Katsuki decidió dejarlo dormir un rato más, así que se fue a la cocina y preparó algo delicioso para quitarse el hambre, luego regresó a la sala para llamar al otro y que fuera a comer.
—Todoroki —dijo en voz alta, a un lado del sofá.
—¿Qué pasa? —respondió el otro con voz débil.
Katsuki frunció el ceño y se agachó para verlo mejor. Notó que su rostro estaba sonrojado y su respiración era dificultosa, aún no abría los ojos.
—Oye, no pienses mal, pero voy a tocar tu cara —advirtió Katsuki, antes de colocar su palma contra la frente de Todoroki, este soltó un quejido débil.
Tenía calentura, y era alta. ¿Qué debía hacer?
Miró hacia el reloj digital esperando que fuera la hora en que el héroe mayor regresaba, pero luego recordó que iba a trabajar toda la noche; además, la hermana mayor estaba de viaje. ¿A quién debía llamar?
Tomó su teléfono del bolsillo y buscó información en internet. Lo primero era llevarlo a un lugar cómodo. Sentó a Todoroki y luego se agachó de espalda frente a él, atrajo los brazos de este hacia su cuello y sostuvo sus piernas, después se puso de pie con él recostado contra su espalda. De esa manera lo llevó hasta su habitación y lo recostó en la cama. Todoroki tembló y se quejó nuevamente.
—Tengo frio —susurró.
Katsuki notó que estaba temblando, así que sacó su teléfono y revisó la información; no debía cobijarlo para que la temperatura bajara. Miró hacia Todoroki, quien aún temblaba de frio, y se sintió mal por dejarlo sufrir; pero no era su culpa, él solo estaba intentando ayudarlo.
Con un suspiro, Katsuki salió hacia la cocina para conseguir agua y una toalla fresca. Necesitaba bajar la temperatura de Todoroki.
Después de regresar y hacer todo lo posible para refrescarlo, Katsuki se sentó en el suelo, a un lado de la cama. Observó con atención la mueca de desagrado en el rostro de Todoroki. Era raro verlo con el ceño fruncido porque siempre se mantenía inexpresivo, pero allí estaba, esa arruga en su frente que demostraba que también era un chico de dieciséis años. Una sonrisa se formó en sus labios, pero inmediatamente la suprimió y se preguntó porque estaba haciendo esa tontería de sonreír sin ninguna razón.
—Tengo frío —se quejó nuevamente Todoroki.
Katsuki se puso de pie y revisó su temperatura; cuando notó que había bajado, colocó una sábana sobre el enfermo en la cama y volvió a sentarse en el suelo, luego se recargó en el colchón y se quedó pensando en la manera en que se sentía últimamente cada que estaba cerca de Todoroki. Él nunca se sentía nervioso cerca de nadie.
Poco a poco fue quedándose dormido, recargando su cabeza contra sus brazos en el colchón.
Shoto despertó un rato después. Aún se sentía mal y tenía mucha sed. Cuando volteó al lado, encontró a Bakugo junto a la cama, sentado en el suelo y con la cabeza recostada entre sus brazos recargados en la cama.
Shoto recordó vagamente como Bakugo lo había cargado en su espalda hasta la habitación. Debía estar muy cansado por haber cuidado de él durante esas horas en que estuvo enfermo. Se incorporó en la cama con cuidado de no despertarlo y observó el rostro durmiente del chico más gruñón de la escuela.
Durante ese tiempo había tenido la oportunidad de convivir con él más que con ninguna otra persona y, ahora, sentía que lo conocía mejor que nadie. Incluso le había contado cosas sobre él que nadie más conocía. Se preguntaba qué pensaba Bakugo de él. ¿También lo consideraría un buen amigo? Shoto sentía que a Bakugo podía contarle cualquier cosa porque ambos se guardaban los secretos el uno al otro.
Podía confiar en Bakugo más de lo que lo hacía con Midoriya.
Shoto estiró la mano y acomodó el cabello que tapaba la frente de Bakugo, luego sonrió con ternura. Decidido, bajó de la cama y levantó a Bakugo del suelo, luego lo recostó en la cama. Si él se enteraba que lo había cargado como princesa, iba a matarlo. Shoto lo tapó con la sabana y luego suspiró.
Necesitaba un vaso con agua para recuperar el sudor que había perdido con la calentura.
El estómago de Katsuki gruñó y eso fue lo que lo despertó. Abrió los ojos sorprendido de haber dormido tanto; inmediatamente se sentó y miró a su alrededor. Todoroki no estaba por ningún lado. ¿Dónde se habría metido ese tipo cuando aún estaba enfermo?
Katsuki se levantó, listo para darle un buen regaño a esa persona necia, pero al llegar a la cocina tuvo que detenerse ante el olor a comida recién calentada. Su estómago rugió nuevamente, recordándole que no había comido nada en toda la tarde.
Resopló molesto y entró.
Todoroki estaba frente a la mesa, con un plato de comida frente a él.
—Despertaste —fue lo único que dijo este, al verlo entrar.
—Claro que desperté, el que debería estar descansando es otro.
—¿Quién? —preguntó Todoroki con inocencia.
—Tú, maldito —gruñó Katsuki.
—¿Por qué? Ya me siento mejor.
—¡Pero estás enfermo!
De pronto, Todoroki sonrió, sorprendiendo a Katsuki.
—Gracias por preocuparte por mí, Bakugo.
Katsuki gruñó y caminó hacia la estufa dispuesto a servirse de comer; pero en realidad, intentaba ocultar el sonrojo de sus mejillas. Se preguntaba porque reaccionó de esa manera ante la sonrisa de ese tipo.
—No pienses que te ayudé porque estaba preocupado por ti —aclaró Katsuki en un murmuro—, solo hice lo que un héroe debe hacer.
—No se lo diré a nadie, así que no debes preocuparte. Esta vez, voy a permitir que ocultes tus verdaderos sentimientos frente a mí, pero con las demás personas debes ser honesto. Recuérdalo —intervino Todoroki.
Katsuki volteó a ver su espalda con molestia, pero ya no sabía que excusa poner, así que se quedó callado. Luego de servirse, se sentó frente a Todoroki y lo miró con molestia.
—Idiota —dijo con tranquilidad.
Todoroki solo sonrió y no le respondió.
Esa noche, Shoto permitió que Bakugo durmiera con él nuevamente. Al siguiente día, Bakugo volvió a dormir con él. Y al siguiente, y al siguiente.
Shoto notó como cada vez Bakugo ponía menos queja a la hora de dormir y ya no se escondía de él durante el día. Además, ya no se quejaba cuando Shoto lo abrazaba durante la noche.
En esos momentos, Shoto sostenía entre sus brazos el cuerpo dormido de Bakugo, quién respiraba con tranquilidad. Llevaba días sin tener pesadillas y Shoto se sentía feliz por él. Sin embargo, se había acostumbrado a dormir abrazándolo y no sabía que iba a hacer cuando ya no pudieran dormir juntos.
Las clases estaban a punto de iniciar y ellos iban a tener que separarse. Ya no podrían pasar tanto tiempo juntos y, sobre todo, ya no podrían compartir habitación. Además, sabía que Bakugo no iba a aceptar que los demás se enteraran de como ambos se llevaban. ¿Bakugo permitiría que ambos siguieran siendo buenos amigos?
Sin darse cuenta, Shoto apretó más a Bakugo contra él. No quería perder esa relación que habían desarrollado en esos meses. Nunca había sido tan cercano a nadie y no quería alejarse de él. No creía que pudieran recuperar su relación si esta desaparecía.
Shoto suspiró y acercó sus labios al oído de Bakugo, luego susurró, como si de esa manera pudiera grabar sus palabras en la mente de este —Por favor, no te olvides de mí.
Después se acomodó contra las almohadas sin soltar a Bakugo, y comenzó a dormirse por fin.
Katsuki se quedó quieto entre los brazos de Todoroki. Tenía miedo de moverse y descubrir ante él que estaba despierto. Había escuchado lo que susurró en su oído y no sabía que pensar.
¿Por qué había dicho eso? Él no pensaba olvidar nada. ¿De qué tendría miedo?
Se quedó pensando durante varios minutos, hasta que la respiración de Todoroki se hizo profunda, demostrando que estaba dormido.
Él era la única persona que había sabido como tratarlo durante sus días de sufrimiento por la pérdida de su familia. Aunque no quisiera aceptarlo, estaba muy agradecido con él. Además, cada que lo cuidaba de esa manera lo hacía sentirse bien, como si en realidad le importara a alguien. Como si Todoroki pudiera cuidarlo y ayudarlo a superar todos sus problemas. Eso era raro, porque Katsuki nunca dependía de nadie y siempre resolvía todo por su cuenta; pero ahora, sabía que había cosas que no podía resolver por sí mismo y que necesitaba la ayuda de alguien más, y esa persona era Todoroki. Él era el único en el que podía confiar y a quién podía contarle sus preocupaciones y temores.
¿Cómo iba a olvidarse de él, si no había nadie más que lo comprendiera?
Katsuki rodeo con sus brazos a Todoroki y enterró la cabeza contra su pecho.
Nadie debía enterarse de lo protegido que se sentía siendo abrazado por el mitad-mitad.
