"Deja que emane que emane que emane
Que corra que escurra que brote que fluya
Como emana el llanto y se convierte en rió
Que desemboca en el mar del olvido
Donde se ahogan ¡El dolor y el grito!"
Era un día normal aparentemente por una librería, una mujer rubia había entrado sin esperar ver algo que la dejo atónita: un cuerpo cubierto de sangre con muchos cortes tirado en el piso y de espaldas a una mujer con un cuchillo en mano.
-¿En q-que puedo ayudarla? -Hablo la joven de cabellos rosas revelando su rostro salpicado de sangre mezclado del horror y miedo.
-Yuzu-san -Pronuncio Yoko al borde del colapso mirando a una pequeña más baja contra la pared entre lágrimas y pánico a lo que decidió salir y tomar su celular sabía qué hacer en un caso así. -Yuya cielo, ven rápido... es sobre Yuzu... mato a su esposo.
-.-.-.-
Después de un largo día de trabajo Michio bebía una copa de vino cómodamente en su sillón hasta que el timbre suena y arruina su momento de dejar su copa en la mesa, se dirige a la puerta viendo a una chica rubia con su mochila y uniforme escolar.
-Hola Michio ¿Esta mi mama? -Pregunto la joven asomándose discretamente.
-No, no están ellas aquí -Respondió el mayor con una sonrisa.
-Vine porque pensé que estaba con Yuzu -Hablo mientras se acercaba de forma seductora.
-Pues si quieres pasar mientras las "esperas" -Invito mientras le seguía la corriente.
A lo que no perdieron tiempo uniendo sus labios en un fogoso beso y cayendo juntos en el sofá, una rutina ya común para la vida de Michio Mokota, quien era un importante chef por toda Maiami city, dueño de 6 cadenas de restaurantes gozando del éxito y fortuna aunque la compartía con su esposa, no la chica en turno que besaba, ella estaba lejos como siempre ciega de todo o eso creía él.
-.-.-.-
-Muchas gracias por su compra ¡vuelvan pronto! -Grito alegre una mujer de cabellos rosas con una sonrisa cálida.
No había hecho la gran venta pero estaba feliz de que al menos vendió uno que otro libro a 5 personas, sobre todo si de trataban del libro de recetas de su marido, se sintió feliz pero no tranquila siempre miraba a cada momento el reloj arriba de la puerta, como si esperara algo y eso era volver a su casa.
Trataba de que el tiempo fuera rápido solo faltando 2 horas para cerrar pero hacia todo barriendo los pasillos, acomodando más de una vez los libros por colores o alfabéticamente, contando dinero y tomando una pastilla.
-Vamos por favor... -Suplico en voz baja y ya eran las 7 debería que cerrar tomando sus cosas y apagando luces y computadora para al fin cerrar la puerta e irse a casa. -Tranquila Yuzu. -Trato de calmarse ella misma.
-.-.-.-
-¿Quieres algo para tomar... un refresco? -Invito el peli-naranja rosa besando los cabellos de su amante.
-Prefiero un café -Respondió la menor con una sonrisa empezando a vestirse.
-Como tú desees linda -Se levantó el mayor mientras se vestía para ir a la cocina.
¿Cómo la conoció? fácil, su "amada esposa" Yuzu era amiga de sus padres, Yugo LeBlanc un excelente turbo duelista reconocido nacionalmente y Rei Saotome profesora de escritura tradicional en la primaria de la ciudad ellos se casaron años antes que él y tuvieron a Mikiyo una joven rubia muy hermosa tanto quien no evito darle una "mirada" y ver que ella lo aceptaba para ser su amante teniendo solo 14 años pero aparentando ser mayor por el físico.
-¿Te lo preparo en polvo?
-Claro…
-¿Con todo y crema?
-Me encantaría... cariño.
-Oye en la alacena esta la crema ¿Puedes ir por ella?
-Enseguida voy.
Al llegar a la alacena en un intento de ir por el recipiente alzaba mucho su trasero que no pasó desapercibido por Michio, quien sonreía para luego voltearse, no estaba bien ni menos para Yuzu. Pero no lo evitaba Mikiyo tenía algo que le encantaba que su mujer le faltaba: sensualidad.
-¡Ah mi ojo! -Se quejó la joven tapándolo con su mano algo había caído encima de su cara.
-¿Estas bien amor? -Empezó a revisar su ojo llevándose la sorpresa de recibir un suave beso en sus labios quien enseguida correspondió.
-¿Le puedes poner azúcar? -Pidió al terminar el beso con una sonrisa.
-Claro -Alejándose para terminar el café de la menor y entregárselo mientras se recargaba en la mesa.
-¿Supiste que abrieron una nueva cafetería por mi academia? -Sacando un poco de plática.
-¿Si, porque?
-Pues pensé que podríamos vernos ahí mañana ¿te gustaría?
-Claro que si -Apunto de a rozar sus labios hasta que volver a escuchar un timbre. -Debe ser ella ve por tus cosas.
-Si en eso estoy -Pronuncio mientras terminaba lo que quedaba de su café.
-Oh hola Mikiyo -Saludo apenas sorprendida la peli-rosa abriendo la puerta viendo a la hija de su amiga en su casa.
-Hola Yuzu-san ¿Y mi mama? pensé que venias con ella.
-Si ella creyó que venían juntas querida.
-No la he visto seguro debe seguir en la escuela calificando exámenes o ya llego a tu casa.
-Bueno creo que debo irme igual muchas gracias por el café señor Mokota, estuvo muy delicioso.
-Adiós y cuídate, Mikiyo.
-¿Quieres que te acompañe?
-Claro señora Yuzu.
-Si vamos... -Finalizo muy extrañada Yuzu y más en cómo se iba de inmediato su marido a su oficina algo había pasado en su ausencia.
-.-.-.-
-Estuvo raro ¿no? -Comento Judai viendo con pena al cadáver, sobre la plancha del laboratorio donde trabajaba su esposo forense.
-¿Porque raro amor? -Pregunto el azabache quitando las cortinillas y empezaba a buscar su bisturí.
-¿Que lo hayan matado así y que la madre de Yuya, la señora Yoko lo encontró ya muerto? -Hablo Yuma quien también estaba con ellos observando el cuerpo.
-Lo verdaderamente raro es que les parezca raro. -Respondiendo buscando sus guantes. -¿Seguro que eras uno de los mejores tenientes del DIEH Yuma? ... ¿Ishizu?
-Sorprende que con este elemento lo mato descontando el cuchillo -Mostrando en una bolsa unas agujas largas cubiertas de sangre como en otra donde estaba el cuchillo.
-Sorprende que ustedes están trabajando conmigo hoy... ¿Qué más trajeron?
-Los demás aún siguen trayendo más pistas.
-.-.-.-
Durante la noche Yuzu terminaba de hacer la cena ya que por esa semana era su turno de estar en la cocina aunque nunca pudo superar al talento de su esposo.
-Aquí tienes amor -Decía la oji-azul sirviendo una porción en su plato.
-Gracias ¿Y cuando viene Olga?
-En 2 semanas más.
-¿No te hace falta?
-Pues sí pero puedo sobrellevarlo solo somos los 2 así que no es mucho trabajo -Dando un pequeño bocado al Kare Raisu.
-¿Me puedes servir más agua?
-Claro -Entregando sin emoción el jarro para llenar el vaso, veía que la cena parecía un funeral a lo que decidió sacar algo de "platica". -¿Qué raro lo de Mikiyo verdad? -Pregunto con una agria sonrisa.
-¿Por? -También pregunto alzando una ceja mientras por dentro se puso nervioso.
-Es que ella sabe que su mama y yo no nos reunimos hoy ¿Esta muy raro no "a-mor-ci-to"?
-¿Vendiste mas hoy en la librería Yuzu? -Esquivo con otra pregunta ya sabía ese juego y sabía cómo atacar -¿Aunque sea un libro o un pastelillo?
-Pues si uno que otro cliente y los pastelillos pues se vendieron bien.
-Solo eso no vendiste más -Siguió muy serio enfocando en su mirada. -Pues si sigue así...
-Apenas estoy empezando Michio a un negocio se le tiene que invertir mucho tiempo y dinero.
-Pues si Yuzu pero tengo que pagarle a Olga y Shinji, como pagar la renta de tu librería y mis restaurantes y también a Akari la enfermera de tu papa parezco burro de carga Hiragi -Reclamando mientras veía que su mujer suspiraba y ponía una mano en la frente en señal de estar harta. -Y para colmo no cuento contigo para nada ni como -Mirándola de arriba a abajo- Mi esposa y no es que te quiero cobrar nada, pero francamente no somos nada.
-Ya sabes que te agradezco por lo que haces por mi papa y su diabetes... también sobre la librería, ya te dije que es cuestión de tiempo... además me dijiste que no era solo un negocio, tú me lo pusiste para que me distrajera de todo
-Para que te distrajeras con dinero, clientes, dando pláticas sobre mis recetas o que se yo no para que te la pases deprimiendo te mas ... mira no me importa que cosa quieras Yuzu lo importante es que te distraigas y si de paso si no me cuesta pero me da dinero ¡Que mejor! -Finalizo aliviado ya así podría quedarse callada para no reclamarle lo que hacía o no en la casa. -Ya termine.
Al salir del comedor solo se quedó mirando su plato casi lleno lo que debería que guardar en el refrigerador para no tirar nada mientras salían lagrimas pequeñas de sus ojos.
-.-.-.-
Las manos de Michio eran muy hábiles como sus labios, viajaban tocando su espalda, sus piernas, sus pechos, hasta su trasero, por todo su cuerpo, se sentía muy bien debía admitir que su marido sabia como tratarla en la cama, como hacerla mujer ahí como lentamente su ropa se iba directamente al piso, pero de un momento a otro sus ojos se llenaban de lágrimas, otra vez se sintió insegura y asustada lo estaba recordando otra vez.
-.-.-.-
Una noche en épocas navideñas Yuzu estaba bien abrazada de su ahora esposo dormida, tenía solo 5 meses de embarazo únicamente sus amigos y su padre sabían de la noticia, aunque Michio ya quería que los medios supieran que su Yuzu, esposa del chef estrella estaba en espera de su hijo pero había decidido respetar la decisión de su esposa para esperar en dar la noticia lo importante era vivir felices.
Aunque esa noche los marco para siempre, cuando la peli-rosa sintió unas punzadas de dolor puro como de cuchillas atravesaran su vientre, a su hijo, sintiendo un líquido recorrer sus piernas y se alarmo asustada.
-Mi-Mi-Michio despierta cielo.
-Ahora no princesa, tengo una entrevista mañana.
-Estoy sangrando querido... ¡EL BEBE!
Ante lo último despierta para quitar la cobija, era cierto una enorme mancha de sangre estaba abajo de su esposa a lo que ni lento o perezoso llamo a uno de sus amigos llamado Sho quien era ginecólogo, para que fuera a la mansión de inmediato para no crear escándalos en cuanto llego de inmediato el joven le pidió que se saliera del cuarto pasando 2 horas en ellos, también estaba el padre de su mujer Shuzo Hiragi.
-Espero este bien mi hija.
-Yo igual lo quiero creer, señor Hiragi.
Cuando Sho abrió la puerta, tenía la cara descompuesta en tristeza y pena a lo que significaba una cosa: Había perdido al bebe.
-Lo siento mucho Michio y señor Shuzo pero no pude hacer nada fue demasiado tarde.
Después de aquel horrible trago y los procedimientos médicos, empezaron con los preparativos del funeral no pasando desapercibido esa triste situación siendo la más destrozada Yuzu quien estaba desecha en los brazos de su papa llorando.
-.-.-.-
- ¡NO PUEDO HACERLO! -Grito con mucha fuerza arruinando el momento una vez más cubriendo su rostro con las manos dándole la espalda a su esposo.
Otra noche que recordaba con dolor que había perdido a su hijo o hija, no sabía que iba ser, pero estaba muerto como su deseo de ser madre.
-.-.-.-
-¿Oye has visto mi camisa azul? -Pregunto el peli-naranja y rojo mientras se vestía.
-¿Esa de tono suave sin bordes ingleses? -Cuestiono mientras se cepillaba su cabello en el espejo. -¿Esa te vas poner para ir al restaurante del muelle?
-Si Yuzu, esa me voy a poner ¿Para eso sirve no?
-Espera -Dejo su cepillo para ir al armario y buscar por su propia cuenta la dichosa camisa para entregársela de un golpe. -Ahí tienes...
-Gracias además hoy es el cumpleaños de Hakuto y acordamos de vernos y beber unas copas -Comento frente al espejo acomodándose la camisa junto a la corbata.
-Espera no me habías dicho nada ¿A dónde van a ir? -Pregunto seria pero sorprendida.
-No se algún restaurante mío o un bar a él le gusta el buen lujo, Yuzu.
-¿Y vas a venir a cenar?
-No se mejor ni me esperes, Yuzu.
Al ver ir sin ni quiera la beso para despedirse, solo se dispone a seguir con su labor con su cabello eligiendo usar un broche azul y hacerse una coleta baja para irse a la librería.
-.-.-.-
Ahora estaba más ansiosa que nunca acomodando a su alrededor hasta los programas de la computadora y terminando con empezar a tejer una bufanda roja mientras tomaba otra pastilla.
-.-.-.-
En las afueras de la cuidad cerca de una cafetería local a una "pareja" estaba disfrutando la estancia del lugar aunque uno no mucho lo hacía…
-Si viniste -Saludo la chica de ojos cristalinos ante el dueño de muchas cadenas de restaurantes complacida.- ¿Ya conocías este lugar amor?
-A veces, venia en ocasiones cuando me iba a ver los restaurantes de aquí.
-¿Seguro?
-Si... -Tomando un leve sorbo al café sorprendido en como la más joven empezaba a sacar un cigarro y prenderlo, pero no era nadie para juzgarla solo es su amante. -¿No fuiste a la escuela hoy?
-Pues sí pero las clases son aburridas -Confeso mientras liberaba una gran calada de humo del cigarro. -¿Que pasa no estas a gusto? -Pregunto.
-Si -Contesto con duda mirando alrededor pues no tenía ventaja de ser alguien conocido y casado. -No estamos haciendo nada.
-Porque tú no quieres bebe... -Rozando su pierna casi al descubierto sobre la del mayor.
-.-.-.-
Ahí estaban en un cuarto de cualquier hotel, Michio le encantaba el calor que emanaba el pequeño cuerpo de Mikiyo, llenándolo de una ternura indescriptible y clamando le la ansiedad. Jamás se había sentido tan feliz y satisfecho como aquella ocasión en los labios de la rubia, se fundían en un beso y que sus sombras se hacían una ¿Realmente Yuzu perdió ese encanto al pasar los años? la respuesta era un si enorme.
-.-.-.-
Sentía mucho dolor tras sentir una cortada que se había hecho al cortar las espinas de las rosas que tenía en el mostrador para adornarlas en ese lugar en un florero rosa que tenía guardado, aunque sintió más dolor por algo que no sabía pero estaba consiente en ello.
-.-.-.-
Su cuerpo masculino empezaba a elevar sus instintos de fuego y pasión, la acorralo en la cama muy deseoso y fue ahí que con mucha dulzura lamió los labios ya expertos de esa niña quien, ya era toda una mujer para sus ojos.
-Michio...
-Te amo Mikiyo...
-.-.-.-
Otra pastilla más estaba tomando era ahora para dormir, desde aquel incidente tomaba cada noche una pastilla para caer profundamente dormida aun con la venda que tenía en su mente y en el día tomaba 1 o 2anti depresivos, aunque eso provocaba problemas en cuestión de intimidad.
-.-.-.-
-Y ¿Cuándo nos volvemos a ver? -Pregunto la rubia aun la cama cubierta con la sábana blanca.
-El martes -Dijo como si nada ya vistiéndose tenía que volver a su casa, a dormir.
-¿El martes de la próxima semana? no, este viernes aquí me oyes o en la cafetería -Reclamo la más joven sobresaltada ante la respuesta del mayor.
-No sé, si voy a poder -Intento poner una excusa pero no lo logro.
-Si vas a poder -Amenazo con seriedad también empezando a vestirse.
-.-.-.-
-Si vas a poder...
Las palabras de Mikiyo estaban en su mente una y otra vez mientras dormía junto a Yuzu, quien estaba profundamente dormida gracias a las pastillas si no ya estaría preguntándole donde estaba o porque apenas venía a las 4 de la madrugada ahí, debería pensar en un plan para ver a Mikiyo a espaldas de la peli-rosa.
-.-.-.-
-Si nos vieran hacer esto en la librería como un curso de repostería ligera llegarían muchos clientes por ahí, no ahora que ya está cerrado Yuzu -Comento Rei mientras batía los ingredientes en un tazón.
-De todos modos no podría hacerlo ahí con mi dolor de cabeza ¿Y Mikiyo? -Interrogo mientras empezaba con el glaseado de color rosa.
-Tienes razón es muy tarde -Dijo la peli-azul mirando su celular. -No me gusta que este sola por ahí después de clases... mira te gustaría ¿Que tuvieran alguna decoración más?
-De todos modos, son horrorosos Rei -Fue directa mientras ya vertía el glaseado a los que ya horneados.
-¡Ay Yuzu! como eres -Reclamo. -Estos pastelillos se ven muy bonitos para un baby shower y saber que esperaran una niña aún recuerdo cuando Yugo lloraba de la emoción cuando supimos que Mikiyo era niña -Sonrió con ternura con aquel recuerdo con su marido, pero también en la cara de disgusto de Yuzu. -Bueno tal vez a ti no por como nunca tuviste bebes... -Soltó sin más recibiendo una miraba de enojo de la oji-azul. -Perdón.
-Y ¿Cómo esta Mikiyo?
-Bien ya sabes que está bien hace lo que quiere -Suspiro batiendo más mientras oía un timbre -Oh debe ser ella yo abro.
-No yo lo hago Rei... sigue con esto por favor -Se ofreció de inmediato quitándose el delantal que estaba haciendo.
-¡Hola Yuzu-san! -Saludo alegremente la joven con una cálida sonrisa.
-¿Y cómo estás? -Pregunto amablemente mientras regresaba a la cocina.
-Bien ¿y tú te ves muy cansada? -Pregunto también viéndola a la cara, realmente esperaba no verse así al crecer.
-Hola corazón -Saludo Rei besando la mejilla de su hija.
-Lo siento me duele la cabeza ¿y tú que cuentas? -Comento Yuzu al volver a su labor del glaseado.
-¿De qué? -Pregunto la "niña" al pasear por la sala de estar del lugar.
-No sé si estas contenta estas saliendo con alguien -Siguió como si nada con su labor pero observando los pasos de la menor.
-Pues si más o menos si estoy saliendo con alguien
-Oye a mi o tu papa no nos dados nada hija -Hablo de inmediato la peli-azul sorprendida.
-Si mama, lo hablamos luego.
-No hay nada de malo salir con alguien, siempre y cuando no sea casado.
-Yuzu.
-¿Y vive por aquí cerca?
-Si de ¿Cuándo es esta foto tuya? Yuzu.
-Antes de que tu nacieras -Decía con una leve sonrisa al observar la foto ¿Realmente su carita de niña había envejecido en el silencio de su dolor?
-En serio ¡NO ME CREO! luces igual de hermosa claro sin ojeras -Dijo con ligero toque de burla que Rei oyó bien.
-¡Miki! -Llamo la atención molesta Rei.
Antes de seguir regañando a su hija, abrían abierto la puerta saliendo de ella, un joven peli-naranja y rojo.
-Hola cariño, Rei... Mikiyo -Saldo el mayor ante las mujeres.
-Hola cielo ¿cómo te fue? -Intento recibir a su esposo con un beso en sus labios pero opto mejor que por su mejilla.
-Bien florecita ¿y todo esto?
-Este... Una chica me pidió que si le hiciera un pedido de pastelillos para un baby shower para el domingo.
-¿Ya estará la cena?
-En este momento termino...
-Nosotras ya nos vamos, Yugo llega hasta la noche si quieres puedo llevarme la receta para hacer unos 14 o 19 además Mikiyo tiene exámenes -Hablo Rei quitándose el delantal para tomar su bolso.
-¿Estas en exámenes y no me dijiste? -Pregunto Michio a la rubia, quien se quedó muda.
-¿Porque te lo tiene que decir querido? -Cuestiono Yuzu casi cerrando los ojos.
-Oh es que a veces nos vemos mucho cuando salgo de una visita de un restaurante a otro -Pudo excusar.
-Bueno ya nos vamos Yuzu nos vemos mañana -Despidió la peli-azul con la mano saliendo de la casa.
-Adiós -Se despidió la rubia con un beso al aire, algo que a Yuzu no le gustó nada.
-.-.-.-
-Entendido gracias amor... también te amo...- Decía Sera colgando el celular y ver que Atem llegaba al laboratorio.-Doctor ya Yuya, Reiji y Emma fueron por las evidencias faltantes ya vienen para acá.
-Gracias Teniente de Sakaki... ¿Fudo?
-Bueno lo primero que hizo fue clavarle las agujas Ishizu la réplica por favor -Pidió el azabache a su compañera para seguir. -Gracias... con todas sus fuerzas hasta introducirlo a su hígado de forma dolorosa a 20 centímetros...
-Pero Yusei, las agujas de tejer no pueden traspasar el tejido humano se doblan y rompen.
-Las de antes si pero las de ahora no en especial esta alemana que es ultra ligeras y resistentes.
-Debió tener mucho dinero ese hombre para complacerla -Comento la castaña oyendo la conversación.
-Demasiado pero no para llevarla al psicólogo... Atem ¿Hace cuánto que no tejes? -Pregunto en forma de burla a su jefe y mejor amigo.
-Hace mucho que no tejo Fudo -Decía Atem tomando la aguja. -Pero contigo me gustaría volver a practicar -Finalizo apuntándole con la aguja al pecho. -A trabajar los demás con los interrogatorios.
-Si Doctor Atem -Dijeron al unísono aguantando la risa ya que ni era el momento o lugar para hacerlo.
-.-.-.-
-¿Y no le interesaría mejor este libro señora Sakaki? -Ofreció la peli-rosa tomando un libro que tenía en un mostrador cercano.
-Si Yuzu-san me gusta... pero en realmente quería comprar el otro libro porque venía ese procedimiento para hacer un patrón para botitas de bebe, tenía su cobertura de color turquesa -Explico una mujer rubia mayor.
-Oh vaya... ¿Sabe qué? Puede llevarse ese y si no encuentra el procedimiento para "eso" se lo puedo cambiar con mucho gusto si encuentro el que quiere ¿Le parece? -Invito con una sonrisa aunque casi le daba nauseas al oír "bebe".
-¿De verdad? Muchas gracias Yuzu, eres alguien muy linda.
-No se preocupe, que le vaya bien.
-Claro cuídate -Despidió la mayor tomando el libro café que le había ofrecido Yuzu, encontrándose a un hombre de mirada cristalina con una caja blanca en manos, entrando a la librería.
-¡Hola señora Sakaki! -Saludo el hombre con una sonrisa.
-Hola Yugo, mira lo grandes que estas ¿Cómo te fue por Italia? -Pregunto Yoko muy feliz de ver a quien, cuido de niño en su juventud junto a sus 2 hijos como si fueran los 3 hermanos.
-Muy bien quede en primer lugar en la copa ¿Y cómo están los chicos?
-Se encuentran bien, Yuto y Serena se fueran a Canadá con su hijo Tatsuya, hace como un año a Yuto le ofrecieron trabajo como crítico de cine.
-Que bien por él y Serena ¿Y sobre Yuya?
-Ya sabes, es uno de los mejores tenientes de Japón dentro de los departamentos del DIEM, junto a su esposa Sera.
-Eso suena maravilloso Yoko-sama, la veo luego espero que nos veamos otra vez.
-Eso espero y me saludas a Rei.
-Claro le dará gusto saber eso, adiós -Se adentró en el negocio acercándose al mostrador dejando la caja frente a la dueña.
Cuando Yuzu se dio la vuelta se sorprendió al ver a Yugo ahí quien de inmediato le dio un abrazo de bienvenida, llevaban 3 meses sin verse, se conocían cuando iban en secundaria.
-Hola Yuzu, traje los pastelillos que Rei hizo este fin de semana, para ese pedido aquí ¿Y los tuyos?
-Ya están el mostrador del otro lado ahí puedes dejarlos -Indico la oji-azul al sitio. -¿Y cómo está tu hija Mikiyo? ¿Salió ya de clases?
-Yo creo, ya debe estar por ahí con sus amigas o que se yo -Comento mientras colocaba la caja.
-¿Nunca le preguntas nada sobre que hace luego de clases?
-Ya sabemos o bueno debes saber cómo son los jóvenes a esta edad.
-¿Y supiste que está saliendo con alguien?
-Pues como me dijo Rei, se hizo la misteriosa...
-Entonces ¿No sabes de quien se trata?
-No pero que importa, ya está creciendo rápido, creo que una de tus ventajas de no tener hijos es aguantarlos Yuzu, son terribles nunca te dicen nada, ni aunque le apuntes un arma o algo, pero bueno, Rei se emocionó y te ayudo con 30.
-Maravilloso ya te pago para que se lo des a Rei -Comento a punto de abrir la caja registradora.
-No déjalo Yuzu, sabes que ni aceptara, lo toma como un pasatiempo para quitarse el estrés del trabajo ¿Y cómo va este lugar?
-Pues lo normal, casi nada arriba de 10 clientes por día.
-Yuzu... si Michio te puso este negocio fue para que te relajaras y ganaras dinero por tu...
-¿¡Y la ves feliz!? -Pregunto de repente casi asustando a Yugo.
-¿Quién? -Secundo tragando saliva.
-¿A Mikiyo? ¿La vez feliz?
-Más bien rara, pero yo creo que por su edad, todos los jóvenes son así Yuzu.
-¿Y no tienes miedo de que un hombre mayor se aproveche de ella? -Pregunto aun nerviosa.
-Dios Yuzu, que cosas dices, Mikiyo sabe lo que hace ya sea bueno o no ¿Te tomaste tus pastillas? -Cuestiono sutilmente el oji-cristalino.
-Claro trátame de una estúpida loca -Pensó en sus adentros tomando un vaso para llenarlo con agua, ella no estaba loca. -A eso voy.
-Pero en serio a Miki le gusta de su edad, le gusta los jóvenes quizás de prepa pero hasta ahí, bueno debo irme quede de verme con Carly para una entrevista por Satélite, nos vemos luego Yuzu-san.
-.-.-.-
-Me extrañaste -Pregunto la menor besando la espalda de Michio.
-Si - Respondió con cansancio mirando abajo.
Habían tenido otro encuentro más, ahora con más precaución ya que el padre de la menor, Yugo estaba por la cuidad ya sea por el taller o dando paseos por ahí y eso era un problema.
-¿Qué? -Reprocho la menor alejándose de el, tomando su celular.
-Que si te extrañe -Confirmo aun con la voz apagada del sueño.
-Hoy falte a la escuela así que más te vale que me enseñes algo -Orden con mucha arrogancia dejando el aparato en la mesita.
-¿Y qué quieres que enseñe?
-No se algo nuevo... algo que la vieja aguada de Yuzu no sepa hacer.
-.-.-.-
Sus manos temblaban, trataba de concentrarse en tejer esa bufanda pero no podía, algo en su mente la estaba atormentando con fuerza, no sabía que era, pero tenía miedo de que fuera real, ¿Era cierto que las mujeres tenían ese "instinto"?
Hasta que la puerta principal se abre llegando de ella, su "amado esposo" quien lucía cansado del ¿trabajo? eso quería creer.
-¿Qué haces? -Pregunto al verla en el sillón, luciendo ansiosa con unas agujas y unos estambres.
-Te estaba esperando -Decía la mujer rosa caminando hacia el poniendo sus manos en sus hombros. -¿Vamos a cenar?
-Voy a bañarme primero -Dijo Michio mientras sutilmente le alejaba de su mujer.
-Tu nunca te bañas a esta hora -Cuestiono molesta encarando a los ojos a su marido.
-No, pero me quiero bañar me siento "sucio" querida -Aclaro su garganta aun estando a la mira de Yuzu. -Estas algo nerviosa ¿Ya te las tomaste? -Dijo serio mientras se iba.
Cada día más se desgastaba su matrimonio ¿Que debía hacer?
-.-.-.-
Estaba ante el gran espejo del cuarto matrimonial, mirando su "rostro acabado", aquel rostro que casi todas envidiaban antes, la belleza que tenía y enamoraba a muchos y ahora ya estaba marchita, se sentía acabada, vieja, carente de alguna facción fina y delicada, acariciando con sus manos toda su cara.
-¿Que tanto te haces? -Escucho una voz, era su esposo quien estaba detrás de ella acariciando su cuello y dándole un beso ahí estremeciéndola en el proceso. -Estas hermosa, mas que eso eres preciosa, eres toda una belleza juvenil... ¿Quién es mi esposa? ¿Dónde está la Yuzu Hiragi con la me case?
-M-michio... N-no se -Cuestiono dejándose tocar por aquel hombre al que juro amar hasta la muerte.
Pero ante el "momento romántico" se escucha la llamada de un celular, era de Michio, quien se alejó para ir a responder a su oficina y decidió seguirlo.
-¿Porque me llamas aquí?... Mira estoy ocupado, así que te respondo mañana adiós -Colgó.
-.-.-.-
-Mira lo bien que te pagaron por el encargo deberías aceptar más de esos pedidos para ganar más dinero -Comento Rei sonriendo. -Por cierto ayer fue tu cumpleaños.
-De verdad ni me di cuenta porque he estado ocupada en esto y el negocio. -Dijo alzando la mirada, mientras veía que su amiga sacaba de su bolso, una caja bien envuelta. -No debiste Rei.
-A mí me encanto cuando lo vi -Respondió muy feliz esperando a que la oji-azul abriera su regalo.
Ante la emoción de la peli-azul, Yuzu abría la caja viendo en ella un conjunto de baby doll rosa trasparente con algunos detalles negros, que provocaron un ligero rubor en la mujer de cabellos rosas guardándolo de inmediato a la caja.
-Es muy lindo gracias Rei pero yo no u-uso esas cosas... No van conmigo -Intento excusar aun con el rubor en la cara.
-Deberías Yuzu-san, a los hombres hay que calentarlos -Explico igual de sonrojada pero feliz. -¿Cómo crees que seduzco a Yugo a la cama? Que deseen hacerlo cada vez más y más, tu úsalo ademas fue una idea fresca fue idea de Miki-san.
Ante oír el nombre de esa "niña" decide irse acomodar unos libros de un estante.
-Por cierto dale las gracias a Michio, por haberle comprado el libro que necesitaba, no debió molestarse. -Comento sin más, provocando la mirada de Yuzu hacia ella.
-No sabía nada de ese libro -Dijo con un toque enojada e insistente.
-Sí, parece que se encontraron y le comento sobre ello... Me pareció lindo, siento que Michio aun desea ser padre...
-No me dijo nada -Insistió molesta.
-Ya conoces a mi hija, es una igualada, seguro le estuvo insistiendo a tu esposo y lo hizo.
-Si de seguro -Expreso entre dientes llenando su vaso con agua.
-.-.-.-
-¿Qué haces aquí? -Cuestiono Michio apenas saliendo del auto viendo a su amante en la entrada.
-Me dijiste que me ibas a llamar, idiota -Dijo sin importarle nada recargada en ese lugar.
-Estaba en una junta en el centro del restaurante con temática italiana.
-¿Dónde nos vemos?
-Mañana te llamo.
-¡No quedemos ahora!
-Mañana en esa cafetería a las 6.
-A las 7 -desistió la menor con arrogancia.
-Es muy tarde y tengo que regresar a mi casa Miki... -Pero fue interrumpido por esos labios que tanto le encantaba.
-A las 7, mi amor -Dijo con ternura mientras se iba del lugar con una sonrisa triunfal.
-.-.-.-
Las cosas se ponían cada más tensas, ahora Mikiyo se creía su esposa y no lo era, ella era solo su pequeña amante, pero cada vez que estaban juntos empezaba a tomar más y más poder de su relación mientras pensaba en su situación sin darse cuenta que ya estaba ahí su verdadera esposa, recargada en la pared.
-¿Pasa algo? -Pegunto el mayor al percatarse de su presencia.
-¿Eso te pregunto a ti? ¿Pasa algo? -Regreso la pregunta Yuzu guardando su enojo.
-¿De qué hablas?
-De Mikiyo.
-¿Qué pasa con ella?
-No se tu dime.
-No entiendo ¿De qué hablas?
-¿No sabes? -Pregunto con sarcasmo.
-Mira si me vas a molestar con la hija de tus amigos, ahórrate tu tiempo... -Hablo fastidiado.
-Le compras un libro -Soltó aun con enojo. -¿Para qué le compraste un libro? y ¿y cuando la viste para dárselo?
-Me la encontré... me pidió dinero para un libro... -Intento aclarar a su mujer. -Yo no se lo compre, solo le di el dinero, además ¡Es la hija de unos amigos tuyos, no míos!
-Es una niña -Soltó de pronto.
-A mí me dijo que ya estaba demasiado grandecita... por favor ya deja de estarme interrogando.
-Te pregunto porque quiero... ¡PORQUE ME DOY CUENTA EN COMO MIRAS A ESA NIÑA!
-¡ESA NIÑA YA NO ES UNA NIÑA, ES UNA MUJER!... perdóname si a mí me gustan las verdaderas mujeres -Confeso molesto saliendo del lugar dejando atónita.
-.-.-.-
-Hola Yuzu -Saludo Rei llegando al negocio en compañía de su marido.
-¿Te pasa algo Yuzu? -Pregunto Yugo al ver el estado de la peli-rosa.
-Nada... -Respondió de forma seca y directa.
-Te traje lo que me prestaste esa vez para el pedido... -Pero fue interrumpida.
-¿Su hija anda con mi marido? -Pregunto de una forma nerviosa y asustada.
-¿Qué? -Solo pudo decir Rei sorprendida.
-¿Disculpa Yuzu? -Hablo Yugo serio.
-¿Que si su hija anda con mi marido? -Hablo entre dientes acorralándolos a la pared.
-¿De qué hablas?
-¿De dónde sacas tantas estupideces?
-Mi hija es una niña...
-¿Su hija es una niña? -Soltó con sarcasmo como con una sonrisa intimidante.
-Estás loca Yuzu... tanta pastilla que has tomado te ha vuelto loca... ¡Estas enferma!
-Vayámonos de aquí Rei... -Tomando del brazo a su mujer salen del lugar muy perturbados.
-.-.-.-
-Mikiyo ya no podemos vernos tanto... ya Yuzu está sospechando... tu sabes que te amo mucho pero estas muy chiquita... -Dijo Michio vistiéndose para luego sentarse en la cama.
-Para acostarte conmigo no te importo mi edad... mis padres preguntaron muy serios...
-¿Qué cosa?
-que nosotros salíamos... ¿Y sabes quién le dijo? Yuzu... Yuzu ya sabe...
-No sabe pero sospecha...
-Lo que sea... se va a enterar... siempre se terminan enterando.
-No si hacemos bien las cosas -Finalizo saliendo de ese cuarto.
-.-.-.-
El timbre ya anunciaba el final de clases, ya muchos alumnos estaban caminando de regreso a casa platicando entre ellos o dirigiéndose a comer algo en la cafetería, en ello iba caminado Mikiyo con celular en mano sin percatarse de que una mano le tapa la boca y la conduce a un callejón sin salida sintiendo algo largo y metálico rozando su piel era un cuchillo a lo empezó a llorar al ver quien lo sostenía.
-Y-yo... yo... -Entre lloriqueo y jadeo.
-¡Cállate! -Ordenando Yuzu con frialdad.
-Yo no hice na-ada... M-michio... Michio me dijo... que iba a comprar mi libro y me llevo a casa... -Trato de explicar para salvar su vida
-Shh cállate...
-Y me llevo a tu cuarto... ¡Y ME VIOLO! -Grito soltando más lagrimas vacías. -En tu cama... primero entérate como son las cosas...
Ante tales palabras solo cubrió su boca con su mano libre y metió el cuchillo en su bolso para salir corriendo de ahí, lo sabía algo le había hecho su esposo a esa niña, aunque esa no era verdadera verdad.
-.-.-.-
-Violaron a mi hija... teniente ese maldito violo a mi bebe... -Hablo entre lágrimas Yugo, frente al albino con lentes, quien lo miraba de forma neutra.
-¿Presentaron la denuncia? ¿Le hicieron exámenes? -Pregunto sin emoción alguna.
¿Exámenes de qué? Teniente, si mi hija está diciendo que la violaron, que la destinaron, yo le tengo que creer...
-No podemos descartar la posibilidad de su hija, haya presentado un falso testimonio...
-¡Usted no puede dudar de lo que diga mi hija! -Grito con enojo encarándolo de cara, quien Reiji no se inmuto.
-Puedo eso y más señor LeBlanc... puedo llamar a un médico legista que le haga un análisis ginecológico en este momento y no necesito de su consentimiento ni el de su mujer para ello.
-Teniente -Dijo en seco, cuando Reiji saco su celular y marco a un número que fue atendido de inmediato.
-Hola Mai oye necesito tu presencia aquí en el DIEM... si quiero que me ayudes con un análisis ginecológico a una menor de edad... en una hora... me parece bien si yo le digo a Ishizu, esta noche ¿No?... ahí estaremos... llamaremos a la niñera de Gakuto... cuídate adiós...-colgó aun mirándolo, lamentando lo que le estaba pasando y más a Yugo.
-.-.-.-
-¿Te contó o no te contó? -Rompió el silencio en el auto. -Tu vieja mugrosa casi me mata... Hoy a plena luz del día saco un cuchillo de cocina y me puso al cuello y me siguió y casi... -Empezó a llorar.
-A ver, ver cálmate por favor y vamos por partes...
-¡Divórciate! divórciate y mándala a pudrirse en la cárcel -Amenazo a gritos la menor.
-Cálmate Mikiyo por favor -Siguió tratando de calmarla.
-No vas a hacer nada verdad... pues y si... ¡¿NO TIENES MIEDO DE QUE ME HAGA ALGO?!...¡ME PUSO UN CUCHILLO A MI GARGANTA!...
-No te va a hacer nada...
-Que no me va hacer nada... -¡EL ÚNICO QUE NO VA A HACER NADA AQUÍ ERES TU! ¡ERES POCO HOMBRE E INFELIZ! claro para cogerte a una niña eres bien macho... pero para enfrentarte a tu mujer eres incapaz ¡VETE AL CARAJO! -Grito con ira mientras trataba de abrir la puerta del auto hasta que el mayor la detiene.
-Tú te quedas, esto lo arreglo yo... -Empezando a conducir con seriedad, no tenía idea de lo que le esperaba en la librería.
-.-.-.-
El momento de encarándola había llegado, sabiendo que no habría nadie, abre la puerta encontrando a Yuzu tejiendo muy nerviosa detrás del mostrador sin ni siquiera mirarlo.
-¡¿Que le hiciste a Mikiyo?! La amenazaste con un cuchillo -Reclamo de inmediato.
-¿Y tú que le hiciste? -Pregunto con la voz apagada pero sombría.
-.-.-.-
Los resultados habían llegado, a lo que Reiji se paró de su silla y tomo la carpeta revisándola primero para después dársela al padre de esa mentirosa.
-Este es el dictamen de la médica legista Mai Valentine, su hija no fue violada y su cuerpo no presenta ningún signo de violencia, así que cerrando este caso, su hija también tendrá un castigo.
Yugo solo se quedó en silencio mirando el papel, lamentando lo que paso y más en ¿Que hizo mal como padre? ¿Acaso estaba pagando algo que hizo mal en otra vida? no lo sabía, las lágrimas salían de sus ojos con dolor, a lo que Reiji solo le dio unas suaves palmadas en su hombro lamentando lo que le toco al hombre vivir.
-.-.-.-
-¿Que yo la viole? bueno que te estas volviendo loca... las pastillas esas ya te volvieron loca... como se te ocurre pensar algo así.
-Porque me lo dijo... me lo dijo ella -Señalo Yuzu a la recién llegada.
-Te dije que te quedaras en el auto... Sabes Yuzu dice que yo te viole...
-Porque Michio porque me hiciste eso...-Empezó a llorando tapando sus manos al rostro, bajando su cabeza.
Michio solo que quedo sorprendido ¿Lo estaba traicionando por no cumplir sus caprichos tontos?
-¿Porque? ¿Porque abusaste de mí?... ¿Yo que te hice?
-Mikiyo...
-Y tu asesina... Por eso me querías ¡MATAR ASESINA!... -Alejándose lentamente hasta topar con un estante de libros, los señalo con el dedo. -Los 2 están igual de locos... tu estas enferma de la cabeza vieja horrenda del demonio y tu -Hablándole al hombre. -Eres ¡UN CERDO! abusaste de una niña tan hermosa y valiosa como yo... Debí haber llamado a la policía cuando pude...
-Miki tu no entiendes... -Intento acercarse pero es detenida por su esposo.
-Espera Yuzu ¿Que no ves lo que esta niña está tratando de hacer? aquí la única loca ¡ERES TU! -Acuso Michio a la menor, quien estaba contra el estante. -Quiere destruir nuestro amor, nuestra última oportunidad en este marchito matrimonio... ¿No me pedías que me divorciara de ella para hacerte mi esposa y a Yuzu mandarla a la cárcel?
-¡¿Cómo?! -Exclamo la peli-rosa de la sorpresa.
-No... Yo...
-¿NO ME ACABAS DE DECIR EN EL CAMINO QUE LO HICIERA? ¡LO DIJISTE O NO LO DIJISTE!
-¡NO LO DIJE!
-ENTONCES ¿QUIEN ME ESPERABA AFUERA DE MI MANSIÓN SABIENDO QUE YUZU NO ESTABA? ¿A DONDE ME INVITABAS SALIENDO DE TU ESCUELA, A LA CUAL NI IBAS MALDITA INTERESADA?... Yuzu mi amor no voy a negar mi responsabilidad pero no voy a dejar que esa niña estúpida nos separe...
-¡TU ME VIOLES TU!...
-¿Así? y ¿quién me pedía que le enseñara cosas nuevas en la cama?
Mientras se gritaban y negaban cosas, Yuzu estaba llorando en el piso, tapándose los oídos, deseando no escuchar todo lo que ya sabía ya no podía más, tenía que acabar.
-.-.-.-
-Mikiyo Saotome mintió... su marido nunca la violo -Dijo Atem frente a la peli-rosa con algo de pesar en su voz.
-¿Cómo?
-Sus sospechas fueron correctas, su esposo mantenía una relación de amantes con ella a pesar de ser menor de edad...
-Entonces ¿Estuvo bien que lo castigara?
-No Hiragi, no estuvo bien usted no debió castigar a nadie... y menos como lo hizo...
-Yo no debí castigarle... matarlo... ¿En qué momento escuche a Mikiyo? -cuestionándose sola. -¿En qué momento deje de ver y oír a mi esposo? -Empezando a llorar. -¿En qué momento me quede ciega? ¿En qué momento me quede sorda? -Mirando sus manos pintadas de un roja muy hipnótico y seco. -¿En qué momento se me nublo la mirada con la sangre de Michio?
Atem había decidió salir un rato del cuarto para darle tiempo de aclarar sus recuerdos, observando que estaban Yuya y Sera viendo todo a través de la ventana llamándole la atención lo que la chica tenía en las manos.
-¿Terminaron con los interrogatorios a Yoko Sakaki y Rei Saotome? -Pregunto el mayor a la pareja de tenientes.
-Rei revelo que Yuzu sufre depresión, por un aborto espontaneo, cuando tenía solo 5 meses de embarazo y como recetado tomar antidepresivos y pastillas para dormir -Declaro Yuya entregando su reporte a Atem de forma seria.
-Gracias Yuya, ¿Sera?
-Sí, la señora Sakaki solo estuvo cuando se perpetro el crimen después... me dijo que estaba por matar a la menor al llegar al lugar -Comento sin más la castaña también entregando su reporte.
-Muy bien gracias muchachos pero ¿Sera que tienes ahí? -Pregunto Atem curioso con la caja que tenía su subordinada.
-Un regalo que me dio Yoko-sama -Respondió con una melancólica sonrisa.
-¿Que te dio mi mama?
-Algo para nosotros o mejor dicho... para nuestro bebe... -Sacando de la caja, unas botitas de bebe tejidas a mano.
-¿Cuánto tiempo? -Pregunto Yuya atónito tomando las botitas, al borde del llanto.
-5 semanas, quería darte la sorpresa esta noche en la salida nocturna con los chicos.
-Debo volver al interrogatorio pero muchas felicidades a ambos luego del caso, Sera hablamos de tu incapacidad de los 3 últimos de embarazo.
-Si señor Isthar -Asintió la mujer castaña en afirmación.
-Sera... -Abrazo Yuya a su esposa con fuerza, ahora debía proteger más que nunca a su familia, no iba perder a nadie más, ya no más.
-.-.-.-
-¡ESTAS LOCA!
-¡NO! Me decía que... era su hija... mientras me violaba... me decía que... era la hija nunca le pudiste dar... nunca le pudiste dar...
-Yuzu, mi vida por favor...deja te explico...
Sin esperar nada sintiendo un dolor muy agudo hasta bajar la mirada y ahí estaban 4 agujas clavadas en su hígado, Yuzu le había clavado esas agujas sin compasión en su mirada, que estaba nublada, carente de emociones, mientras tomaba el cuchillo que dejo en el mostrador.
-Y-Yuzu...
-Ese dolor que sientes ahora... es el que yo sen-nti cuando perdí a nuestro hijo... pero al parecer tu nunca lo sentiste... solo yo... -Dijo en un susurro sombrío cortandole el cuello con el instrumento y empezando a darle solo 4 cortadas por su pecho salpicando su rostro con la sangre de su marido, hasta verlo tirado en el piso.
Su cuchillo escurría la sangre de aquel mentiroso como traidor y alzo la mirada a la pequeña rubia que le tuvo apunto de quitar su lugar, ahora era su turno de ser castigada, de morir hasta que...
-¡QUIETOS TODOS Y MANOS EN ALTO! -Escucho un grito masculino que no había oído en años y sabía quién era el dueño de esa voz, el primer hombre que amo, a lo que al voltearse, ahí estaba apuntándole con una pistola junto a 2 uniformados más.
-Yuya...
-Yuzu... baja el arma... -Ordeno el oji-carmín con tristeza. -Estas detenida...
Todo acabo de una forma marchita y sangrienta como su vida, pudo ser diferente desde el inicio ¿Verdad?
-.-.-.-
Yuzu Hiragi Fue declarada culpable de homicidio con saña agravado por el vínculo matrimonial fue condenada a 15 años de prisión.
Sus abogados intentaron declararla imputable de "locura temporal" pero no lo consiguieron.
Recibió terapia psiquiátrica en la prisión por los traumas de su aborto.
Mikiyo Saotome fue condenada a 2 años de reclusorio juvenil, al encontrarse culpable de los delitos de perjurio y falso testimonio como desacato en el tribunal por ser menor de edad.
Yugo LeBlanc no se opuso a la sentencia de su hija, ni pagar fianza para sacarla del reclusorio, tiempo después la envió a un internado fuera del país.
Actualmente Yuzu se quedó con la fortuna de Michio gracias a sus abogados y vive con tranquilidad cuidando de su padre en lo que fue su hogar alguna vez.
-.-.-.-
Yuzu: Mi esposo nunca fue honesto o muy hombre para decirme que tenía una amante más joven, solo porque yo no pude darle algo que tal vez ella sí... ¿O era ella? Merece un castigo.
A veces la confusión y las sospechas pueden ser la peor arma para una mujer.
