Resumen: Después de perder a sus padres, Katsuki se siente completamente solo, así que deja de hablar con los demás y se encierra en su dolor. Debido a que ahora nadie puede hacerse cargo de sus estudios, Katsuki es adoptado por Enji Todoroki, por lo que se ve obligado a pasar su verano en la casa de esa familia. Sin embargo, los cuidados de Shoto lo ayudarán a comprender que, tal vez, no estaba tan solo como creía. Mientras tanto, una mujer manipula el destino para lograr que Katsuki se una a los villanos.

Advertencias: OoC, ligero drama. No hay lemon.

Pareja: TodoBaku — Seme(activo)/Seme(pasivo)

Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Horikoshi Kohei.

La historia es completamente mía. No acepto que sea utilizada sin mi permiso por otras personas ni resubida en otras páginas. No acepto las adaptaciones.

|Di no al plagio, haz trabajar tu imaginación y crea tus propias historias. Las felicitaciones y votos por algo que no hiciste, ¿en realidad son para ti?|

.

.


No estás solo

Capítulo 16 — Seguiremos siendo amigos

Katsuki tocó la puerta de la habitación de Shoto y esperó a que se abriera. Unos segundos después esta se abrió y Deku apareció bajo el marco.

—Voy a hablar con Iida-kun. Nos vemos, Kacchan —se despidió este y salió de la habitación.

Katsuki lo observó irse y luego entró.

Shoto lo miró desde su sitio en la cama, con un gesto lo invitó a acercarse. Katsuki obedeció y fue a sentarse a su lado.

—¿Estás bien? —preguntó Shoto.

Katsuki volteó a verlo con seriedad —Tu eres el que estaba más lastimado —en ese momento recordó como se había sentido cuando vio a Shoto de esa manera, completamente herido y con la ropa sucia. Sin poderlo evitar, se abrazó contra su pecho.

Shoto lo abrazó también y ambos duraron un rato de esa manera.

—Tuve... mucho miedo. Creí que iba a perder a alguien más. No quiero volver a perder a nadie —dijo Katsuki.

Shoto acarició su cabello con cariño antes de hablar —Pero así es la vida, Katsuki. Nadie puede evitar la muerte y, tarde o temprano, perderás a alguien más, pero así les pasa a todos. Lo único que podemos hacer es aceptar lo que está destinado a suceder y disfrutar el tiempo que tenemos con cada uno de nuestros seres queridos.

Katsuki se quedó pensando en eso. Era cierto que los únicos que podían engañar a la muerte eran los villanos más peligrosos. Evitar la muerte no era algo que debiera hacerse, por eso todos estaban obligados a pasar por ello tarde o temprano.

—No quiero perderte, Shoto —rogó Katsuki.

Él se quedó en silencio por varios segundos, luego levantó el rostro de Katsuki para que lo mirara a la cara.

—Me llamaste Shoto —le hizo ver.

Katsuki se dio cuenta y se preguntó desde cuándo había comenzado a llamarlo así. Sus mejillas se sonrojaron un poco debido al reciente descubrimiento.

—Está bien, llámame así. Quería que lo hicieras desde hace mucho. Somos más cercanos que unos amigos, llamarnos por nuestros nombres es normal —aclaró Shoto.

Katsuki se sintió extraño al recordar que eso que tenía con Shoto era más fuerte que todas las relaciones que había tenido antes, las cuales eran solo de amistad. Shoto era la primer persona que amaba, y era el primero ajeno a su familia a quien le permitía llamarlo por su nombre. Era el único al que había besado y era el único con quien se comportaba distinto a lo normal. Shoto era su pareja, aquel que lo comprendía y compartía sus sentimientos.

Katsuki sujetó su rostro y lo atrajo hacia él —No quiero perderte, nunca. Si tienes que irte, nos iremos juntos —amenazó.

Shoto lo miró fijamente por varios segundos —Me gustaría que te quedaras aun cuando yo no esté —dijo en voz baja.

—Entonces me iré antes que tú.

Shoto negó —Me iré contigo. Nos iremos juntos. Pero eso será en muchos, muchos años más. No hay porque preocuparse ahora. Estaremos juntos por muchos años. Te lo prometo.

Katsuki asintió y aceptó la promesa. Él también quería creer eso. Aun les quedaban muchos años por vivir.

Shoto atrajo a Katsuki hasta su regazo y luego lo besó, cerrando con eso el trato que ambos habían hecho.

Shoto se tiró hacia atrás, con Katsuki sobre él y luego se rodó, dejándolo debajo de su cuerpo. Siguió besándolo y acariciándolo, y con cada caricia, Katsuki comprendía que no quería separarse jamás de él, porque era una de las pocas cosas buenas que el destino le había dado después de tanto dolor. Y, gracias a Shoto, Katsuki ya no estaría solo nunca más.


Enji sonrió cuando vio a los dos chicos entrar a su habitación en el hospital. Después del entrenamiento contra ese tipo, había sido llevado al hospital y habían tratado sus heridas. Ahora solo descansaba por pedido del doctor. Le habían dicho que no iba a poder presentarse en la premiación debido a sus heridas recientes, y en realidad a él no le importaba, no había sido lo suficiente héroe como para proteger a su hijo y a Bakugo.

—Padre —saludó Shoto—, ¿cómo están tus heridas?

—Yo estoy bien, tú eres quien debería estar descansando. Ese tipo también te lastimó —regañó Enji.

—Ya estoy bien, fue a ti a quien más atacó.

—Pero tú eres menor, yo ya soy un adulto y puedo aguantar el dolor.

—Yo también estoy capacitado para aguantar el dolor.

—Los dos deben de descansar, ninguno de los dos aguanta el dolor. Si quieren comprobarlo, yo puedo ayudarlos con eso —amenazó Bakugo mostrando sus manos explosivas, finalizando así el enfrentamiento familiar.

Los dos Todoroki se quedaron en silencio.

Endeavor miró a Bakugo y se sintió feliz de haber desarrollado esa confianza que había sido tan difícil lograr cuando este llegó.

Bakugo miró hacia otro lado, luego dijo de pronto —Lamento haber estorbado. Si no hubiéramos estado, habrías ganado sin dificultad.

—Era inevitable —respondió Enji—. Eso estaba en el plan del villano. Quería tenerlos como carnada porque sabía que nunca usaría todo mi poder estando ustedes en peligro. Lo que deben hacer de ahora en adelante es obedecer las reglas. Aizawa tiene un castigo para ustedes y yo no voy a interferir, tendrán que aceptarlo como responsables que son.

Ellos asintieron sin poner objeción.

—Dijiste algunas cosas graciosas cuando estabas al borde de la muerte —le recordó Shoto.

Enji frunció el ceño; su hijo no se limitaba a la hora de burlarse de él.

—No dije ninguna cosa graciosa —regañó el mayor—. Solo dije verdades.

Shoto desvió la vista con incomodidad. Para ellos era extraño el decirse que se amaban, porque jamás lo habían dicho en todos esos años que llevaban siendo una familia.

—Yo también —dijo de pronto su hijo, en una voz muy baja.

Enji y Bakugo voltearon a verlo con sorpresa, sin comprender a que se refería.

—Digo que... yo también lo que tu dijiste —repitió Shoto—. Bueno, ya me voy —se despidió tranquilamente y salió de la habitación.

A veces lamentaba haber criado a su hijo tan inexpresivo, le gustaría ver más facetas de él al igual que el niño que era antes, pero él se había encargado de eliminar todo eso.

—Creo que se refiere a que también te ama —aclaró Bakugo, luego salió también del cuarto.

Enji suspiró. Tenía a su cuidado a los dos chicos más difíciles de todos los adolescentes.

Sin embargo, una sonrisa apareció en su rostro, porque así los amaba a los dos. Con sorpresa, descubrió que quería a Bakugo igual que a su hijo. Esperaba algún día lograr que ambos lo quisieran como a un padre.


Las vacaciones habían terminado. Los cuatro chicos involucrados en el escape habían sido castigados durante los días restantes y seguirían castigados cuando regresaran a la academia.

A Katsuki ya no le importaba, lo único importante era que habían sobrevivido y que Shoto estaba con él nuevamente.

Ya habían hecho las maletas para regresar a Japón. Mientras caminaban hacia el autobús que los llevaría al aeropuerto, Katsuki observó nuevamente a Shen Yang mirando molesto a todos los fans que lo rodeaban.

Al final, Katsuki no había podido conseguir su autógrafo, pero ya lo haría en otra ocasión, cuando realmente fuera merecedor.

—Katsuki, nos vamos —llamó Shoto.

Katsuki volteó a verlo y asintió. Se moría por regresar a Japón, quería descansar después de tan exhausto viaje.

Durante todo el camino en el avión, Katsuki durmió. Ni siquiera fue consiente que hace mucho no tenía pesadillas, incluso si Shoto no estaba a su lado. Él seguiría necesitando a su pareja aun cuando ya no tuviera ningún problema.

Cuando llegaron a la academia, Katsuki lanzó su maleta al suelo y se aventó de espalda a la cama; después de unos minutos, Shoto llegó a su habitación y entró, cerró la puerta con candado y se acostó sobre él. Lo miró desde su posición, luego besó su mejilla y le sonrió.

—Ya regresamos. Estamos de nuevo en Japón, en tu habitación. Ya podemos dormir juntos de nuevo —Shoto recostó la cabeza entre el cuello de Katsuki y luego recordó algo—. ¿Pudiste dormir cuando estabas allá?

Katsuki, que ya se estaba quedando dormido, abrió nuevamente los ojos para mirar el cabello bicolor de su novio.

—Creo... que si —respondió.

—Está bien. Eso significa que ya estás mejor. Pero aunque ya no me necesites, por favor, sigue durmiendo a mi lado.

—Siempre voy a necesitarte, idiota. Eres... mi novio —dijo Katsuki con vergüenza. Por suerte, Shoto no podía ver su rostro sonrojado.

—Lo soy. Pero algún día seremos más que eso —decidió este.

—¿Más que eso?

—Si. Podemos ser esposos, y así, podemos ser una familia real.

Katsuki sintió su rostro calentarse aún más. Si le estaba proponiendo matrimonio, entonces... no podía negarse.

—Aunque aún es muy pronto para decidirlo, pero cuando salgamos de Yuuei hablemos de eso —Shoto levantó la cabeza y besó a Katsuki—. ¿Estás cansado?

—Un poco. El viaje en avión fue pesado.

—Entonces descansemos un rato y más tarde vamos a comer.

Katsuki asintió, completamente sumiso debido al sueño que ya pesaba en él.

Shoto levantó la cobija y los cubrió a ambos, luego abrazó a Katsuki contra él y ambos se durmieron.


Katsuki entró al comedor para desayunar. Habían pasado varios días desde que regresaron a la academia y las clases ya habían comenzado.

El profesor Aizawa los había castigado después de lo sucedido en China. Deku y Kirishima habían sido obligados a realizar labores de limpieza en el dormitorio, pero esta vez no les habían prohibido asistir a clases. Sin embargo, Shoto y Katsuki tenían que realizar limpieza en toda la escuela ayudando a los empleados; debían hacerlo antes y después de clases hasta que terminara el horario diario y fuera hora de dormir. Sin embargo, también debían cumplir con todas las tareas que les dejaban sin fallar en ninguna. Todo eso debían hacerlo por un mes completo.

Debido a eso, ambos tenían que desvelarse para hacer sus tareas y casi no tenían tiempo para dormir o estar juntos.

Katsuki desayunó con prisa para poder ir a ayudar a lavar los platos. Eso era lo que debía hacer todas las horas de comida. Shoto había sido asignado a otro lugar, así que comía y luego salía apresurado para cumplir con su trabajo.

Cuando terminó de lavar los platos, Katsuki corrió hasta su salón de clases y entró antes de que llegara el maestro. Shoto ya estaba allí. Nadie en toda la escuela sabía la razón por la que habían sido castigados, los héroes les habían prohibido decir cualquier cosa relacionada a China, así que ellos no habían dicho ni una palabra.

El profesor llegó y la clase comenzó.

Katsuki notó de nuevo eso que últimamente estaba molestándolo. Desde que regresaron, Kirishima se estaba comportando raro con él; solo le hablaba lo necesario y estaba muy distanciado, como si ya no quisiera... ser su amigo. Lo peor de todo era que ya no tenía tiempo para emboscarlo y hablar con él. Quería saber que le pasaba.

Cuando el maestro salió, Katsuki aprovechó para acercarse a Kirishima.

—Oye...

—¡Ah! —gritó de pronto su amigo—. Tengo que ir al baño. Ya vuelvo.

Katsuki lo observó irse y una vena palpitó en su frente.

—Ese maldito pelo puntiagudo —gruñó con molestia.

—Tal vez deberías... dejarlo solo un tiempo —dijo de pronto Kaminari.

Katsuki volteó a verlo con curiosidad —¿Por qué debería? ¿Hay algo que no sepa?

Kaminari se puso completamente rojo —No, no es nada —respondió apresurado—. Yo no sé nada, te lo juro.

Katsuki lo observó huir del salón y regresó a su asiento con frustración. ¿Qué sabía Kaminari que él no? ¿No se suponía que él era el mejor amigo de Kirishima? Le había prometido que iba a confiar en él si tenía algún problema y ahora, quién sabía sobre su problema era Kaminari.

Tenía que arreglar eso pronto. Decidido, se levantó y salió tras los dos tipos molestos que se suponía eran sus amigos.


Kaminari llegó al baño y encontró a Kirishima mirándose en el espejo con curiosidad.

—Por más que te mires, la cicatriz va a seguir en el mismo lugar que ha estado siempre.

Kirishima volteó asustado y se tranquilizó al ver que era Kaminari y no alguien más, luego preguntó —¿Qué haces aquí? El maestro ya va a llegar al salón.

—Tu fuiste quien se salió primero —se quejó Kaminari, luego se acercó al espejo y observó su cabello despeinado—. ¿Vas a seguir huyendo de Bakugo? —preguntó con curiosidad.

Kirishima suspiró y miró a su amigo con culpa —No puedo verlo hasta que esté seguro que ya no siento... eso por él.

—¿Por qué te gusta? —volvió a preguntar Kaminari.

Kirishima lo pensó un poco y luego respondió —Es bueno conmigo. Comprende que todos tenemos un pasado que nos atormenta, pero que no debe convertirse en nuestro futuro. Y... no sé, de pronto me di cuenta que me gustaba.

Kaminari observó con molestia el rostro sonrojado de su amigo —Yo también te trato bien —dijo en voz baja.

—¿Dijiste algo? —preguntó Kirishima.

—¡Nada! —se excusó rápidamente—. Y si te gusta tanto, ¿por qué no se lo dices?

—No puedo, él ya tiene a alguien más.

—¿De verdad? —se sorprendió el chico eléctrico.

—Olvídalo, solo es imposible. Estoy seguro que en unos días volveré a verlo como el amigo que siempre ha sido para mí. Mejor hay que regresar a clases, estoy seguro que Bakugo ya se olvidó de esto.

—De acuerdo —aceptó Kaminari.

Sin embargo, se alegraba interiormente de que Bakugo tuviera a alguien más. Lo sentía mucho por Kirishima, pero Bakugo no era para él; por otro lado, Kaminari estaba seguro que él era lo que Kirishima necesitaba. Cuando se enamorara de él, ambos iban a divertirse juntos y seguirían siendo amigos de Bakugo.

Kaminari sonrió, completamente confiado en que su plan de enamorar a Kirishima sería un éxito. Por lo pronto, seguiría siendo su confidente y ganaría terreno en el noble corazón del tierno chico musculoso.

Kaminari se carcajeó solo y Kirishima volteó a verlo con curiosidad mientras regresaban al salón.


Katsuki salió de su escondite tras el bote de basura y observó a sus amigos alejarse.

Nunca se imaginó que Kirishima se sintiera de esa manera. Probablemente había roto su corazón cuando se enteró que él y Shoto eran pareja. Lamentaba ser tan tonto y no haberse dado cuenta antes. Hubiera hecho lo imposible para no hacer sufrir a su amigo.

Ahora, lo único que podía hacer era darle su espacio para que Kirishima pudiera deshacerse de sus sentimientos. Él esperaría y estaría allí cuando su amigo decidiera volver a hablar con él.

Con un gruñido triste, Katsuki siguió a sus amigos hacia la clase.


Un mes había pasado y el castigo había terminado por fin. También había terminado el tiempo que Kirishima se había tomado para olvidarse de Katsuki y ahora le hablaba normalmente. Katsuki estaba feliz de haber recuperado a su amigo, aunque Kaminari no se despegaba de ellos. Ahora caminaban los tres hacia el departamento de apoyo para hacer algunos arreglos a sus trajes de héroe, era un requisito que tenían que cumplir cada cierto tiempo para comprobar que no había ningún fallo en ellos y no tendrían ningún problema durante alguna batalla.

—¡Espérenme! ¡Yo también quiero ir!

Katsuki gruñó molesto al escuchar la molesta voz chillona del cabeza de chicle.

—Mineta, creí que ibas a venir más tarde con el grupo de las chicas —dijo Kaminari.

—Me dijeron que no querían que viniera con ellas y Ashido me amenazó con derretir mi poster autografiado de Mount Lady —lloriqueó el más bajo.

—Es normal que no te quieran con ellas. Solo querías ir para verlas cuando se probaran el traje mientras se lo modifican —regañó Kirishima.

—¡¿Y qué?! ¡Cualquiera querría aprovechar el momento para ver a las chicas cambiarse! ¡¿Qué ustedes no querrían verlas?! ¡¿No les gustan las chicas?!

Los tres chicos desviaron la mirada y fingieron que no lo habían escuchado.

Mineta iba a seguir quejándose pero, por suerte, alguien lo interrumpió.

—Bakugo. Eres Bakugo, ¿verdad? —llamó de pronto una chica, acercándose a ellos.

Mineta miró sorprendido a la chica que estaba frente a ellos. Tenía un rubio cabello ondulado, y un cuerpo que Mineta clasificaba entre los sobresalientes —porque claro que Mineta tenía una clasificación para cada cuerpo de las chicas que veía, basándose en las calificaciones escolares: Sobresaliente, Notable, Bien, Suficiente, Insuficiente y Deficiente—. Por eso se preguntaba qué hacía una chica sobresaliente preguntando por Bakugo.

—Soy Akiko Rozumori —continuó la chica—, estuvimos en la misma escuela media. Bueno, en realidad tu ibas un grado adelante así que eres mi senpai.

Katsuki la miró sin interés —Estoy ocupado —gruñó, luego siguió su camino.

—Lo que sucede es que yo —siguió Akiko, haciendo que Katsuki se detenga con molestia—... te he estado observando desde siempre. Y quiero preguntarte si tu... quieres salir conmigo —terminó con timidez.

—No —respondió Katsuki. Dio por terminada esa conversación y continuó con su camino. Aún tenía que regresar a su habitación para pasar un rato con Shoto antes de que anocheciera.

—¿No? ¡¿Solo vas a decir que no?! —se quejó la chica.

Con incomodidad, Kirishima y Kaminari corrieron tras su líder. A Mineta no le quedó más opción que seguirlos, pero antes se volteó hacia la chica.

—Si quieres a alguien que si esté interesado en salir contigo, puedes buscarme. Yo me llamo Minoru Mineta...

Pero este cerró la boca en cuanto vio la manera en que la chica miraba a Bakugo. Completamente asustado, corrió para alcanzar a los chicos que podían protegerlo si había algún peligro.

Katsuki sonrió en el camino hacia el departamento de apoyo. Ya quería regresar a su habitación y disfrutar la noche abrazado por Shoto.