Resumen: Después de perder a sus padres, Katsuki se siente completamente solo, así que deja de hablar con los demás y se encierra en su dolor. Debido a que ahora nadie puede hacerse cargo de sus estudios, Katsuki es adoptado por Enji Todoroki, por lo que se ve obligado a pasar su verano en la casa de esa familia. Sin embargo, los cuidados de Shoto lo ayudarán a comprender que, tal vez, no estaba tan solo como creía. Mientras tanto, una mujer manipula el destino para lograr que Katsuki se una a los villanos.
Advertencias: OoC, ligero drama. No hay lemon.
Pareja: TodoBaku — Seme(activo)/Seme(pasivo)
Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Horikoshi Kohei.
La historia es completamente mía. No acepto que sea utilizada sin mi permiso por otras personas ni resubida en otras páginas. No acepto las adaptaciones.
|Di no al plagio, haz trabajar tu imaginación y crea tus propias historias. Las felicitaciones y votos por algo que no hiciste, ¿en realidad son para ti?|
.
.
No estás solo
Capítulo Final — No estás solo
Al día siguiente, Bakugo y Todoroki fueron llamados a la dirección junto con varios de sus compañeros para que dieran declaración sobre lo que sucedió.
Shoto explicó como no recordaba nada de lo que había pasado durante toda la semana, además explicó su relación con Katsuki y como nunca se enamoraría de la chica con la que estuvo saliendo, por lo que era una manipulación a su conciencia.
Katsuki explicó la forma de actuar de Shoto durante toda la semana, y como de pronto había lo dejado de lado, aunque él sabía que Shoto nunca actuaría de esa manera.
Iida y Midoriya contaron sobre el instante en que Todoroki se perdió a sí mismo y realizó actos que no estaban en su personalidad.
Kaminari, Kirishima y Mineta contaron como fueron testigos de la confesión de la chica y como Katsuki la rechazó. Además, Mineta se aseguró de aclarar que él había visto la expresión en la cara de la chica y que no se veía para nada feliz.
—Todo lo que le pasó a Shoto podría ser considerado una violación a su libertad, ¿no es así? —preguntó Katsuki—. El uso de esa clase de kosei está permitido en las batallas, pero ¿es permitido privar a alguien de sus sentimientos solo por un rechazo estúpido?
—No lo está —respondió el director—. Ningún alumno tiene permitido el uso de su kosei fuera del horario de entrenamientos o en las prácticas de héroe. Mucho menos para atacar a otros alumnos.
—¡Él se lo merecía! —dijo de pronto Akiko Rozumori, quien había estado callada todo el tiempo—. ¡No fue un rechazo estúpido, fue un rechazo frío! ¡No tenías derecho a rechazarme de esa manera!
—Señorita Rozumori —advirtió el director.
—¡Yo era el mejor prospecto para ti! ¡Está más que claro que no encontrarás una mejor mujer que yo!
—Pero Bakugo ya encontró un prospecto, y no entre las mujeres —secreteó Kaminari.
—Escogió los penes en vez de las bubis —respondió Mineta, también en secreto.
Pero todos habían podido escucharlos.
El director tosió con incomodidad.
—¡Te lo merecías! ¡Así ibas a saber lo que se siente cuando la persona que te gusta te rechaza fríamente! —continuó Akiko.
—Lo que Shoto y yo tenemos es muy diferente a lo tuyo —A Katsuki ya no le avergonzaba hablar de sus sentimientos frente a las demás personas. Había decidido que no tenía nada por lo que avergonzarse—. Lo que tú tienes es una ilusión infantil. Pero eso te hizo lastimar a Shoto y no te lo voy a perdonar.
—Ya es suficiente —regañó el profesor Aizawa, quien estuvo todo el tiempo en silencio junto a los alumnos. También estaba allí el encargado del grupo en el que estudiaba Rozumori—. Clase 2°A, párense junto a la puerta.
Los chicos obedecieron y se alejaron del escritorio en el que estaba el director, y cerca del cual estaba Akiko.
—Entonces, voy a decir el castigo que se le impondrá a la alumna —inició el director—. Estás suspendida de las clases durante un mes. Vas a realizar labores de limpieza en tus dormitorios. También, tendrás prohibido acercarte al área de los héroes. Y espero que no vuelvas a usar tu poder contra uno de tus compañeros. Tú solicitaste entrar al departamento de gerencia, tu deber no es usar tu kosei. No lo uses a menos que estés en peligro.
La chica agachó la cabeza y ya no dijo nada.
—Yo voy a encargarme de que cumpla, señor director —dijo el profesor de gerencia.
—Regresen a su edificio —ordenó Aizawa.
Katsuki miró mal a la chica antes de salir de la oficina del director con Shoto tras él. Los demás los siguieron.
—No me parece que sea un castigo justo —mencionó Kaminari en el camino.
—El director sabe lo que hace —dijo Midoriya—. Tal vez no sea un castigo que a ustedes les parezca suficiente, pero recuerden que ella tiene prohibido utilizar su kosei. Esta vez el director va a estar monitoreando su comportamiento y ya no podrá lastimar a nadie más.
—También debes recordar eso, Bakugo. Cumple tus propias palabras y deja de utilizar tu kosei para lastimar a los demás —regañó Iida—. Recuerda que el kosei solo se puede utilizar en las batallas y en los entrenamientos.
—Lo haré —gruñó Katsuki.
Todos regresaron a su edificio. Shoto y Katsuki subieron a la habitación. Los demás se quedaron abajo siendo interrogados por sus compañeros sobre lo que pasó con esa chica.
Más tarde se enteraron que la chica a la que Todoroki se le declaró había estado involucrada en la manipulación de este. Ambas chicas habían estado enamoradas de los dos chicos y se pusieron de acuerdo para realizar ese plan. Una obtenía al chico que le gustaba y la otra obtenía su venganza.
Los dos fueron castigadas y sus hojas de recomendación obtuvieron marcas rojas. Ya no podrían aplicar para empleos en grandes empresas.
Katsuki no supo si eso era suficiente para eliminar el resentimiento que sentía contra esas tipas que se habían puesto de acuerdo para arruinar la relación entre Shoto y él.
Con el paso de los días, los recuerdos de Shoto iban regresando. Recordaba todo el tiempo que pasó con esa chica y las cosas que le había dicho.
También recordó las veces que hizo sufrir a Katsuki. Esa vez en que le dijo que no quería volver a verlo. Recordaba la expresión en el rostro de Katsuki; sus ojos a punto de derramar lágrimas provocadas por las palabras de Shoto, aun cuando él se había prometido no hacerle daño jamás.
Mientras Katsuki sacaba el uniforme para vestirse, Shoto lo volteó de frente y lo abrazó contra él.
—Lo lamento Katsuki. No voy a volver a lastimarte nunca —susurró contra el cabello rubio.
Katsuki lo abrazó también —Ya sabes que no es tu culpa —le recordó.
—Aun así, déjame disculparme hasta que me sienta mejor.
Katsuki suspiró y acarició la espalda de Shoto.
—Si te hace sentir mejor, entonces te perdono por algo que no hiciste, idiota. Te perdono por seguir culpándote y por insistir en sentirte mal por eso —aclaró Katsuki—. Y si tanto te hace sufrir lo que me hiciste a causa de esas tipas, entonces remédialo abrazándome y besándome mucho.
Shoto lo miró con sorpresa —¿De verdad puedo abrazarte frente a los demás? —preguntó.
Katsuki apretó los labios, pero asintió —Lo permitiré solo porque tienes que recompensarme. Cuando ya me sienta conforme, volveremos a comportarnos con normalidad.
Shoto sintió que, más que una recompensa para Katsuki, era una recompensa para él. Sin embargo, eso lo hizo sentir un poco mejor y la culpa comenzó a disiparse. Se alegraba de tener a Katsuki a su lado.
—Eres tan benevolente, rey Bakugo —dijo Shoto.
Katsuki lo miró con altanería —Es una molestia para tu rey el mostrar afecto frente a los demás. Espero que valores el sacrificio que estoy haciendo —respondió siguiendo el juego.
—Oh, lo valoro señor rey —finalizó Shoto, luego fingió una reverencia, después atrajo a Katsuki hacia él nuevamente y lo besó—. Lamento mi comportamiento, señor rey. Este plebeyo no pudo contener sus sentimientos ante tan imponente hombre —continuó el juego.
—¿Plebeyo? Pero si tú también eres un rey. Idiota, pero rey al fin y al cabo —se burló Katsuki—. Y eres el único rey que tiene permitido liberar sus impulsos ante el gran rey Katsuki.
Shoto le sonrió nuevamente y volvió a besarlo, esta vez profundizando el beso. Sentía como si tuviera mucho tiempo sin besar a Katsuki, aunque hace poco lo había hecho. Se alegraba de que Katsuki fuera la persona de la que se había enamorado. Solo él lo comprendía.
—Te amo Katsuki y nunca voy a amar a nadie más que tú —prometió.
Katsuki se sonrojó pero respondió con burla —¿No es muy pronto para decidirlo?
—No necesito pensarlo más. No tengo dudas sobre mis sentimientos —declaró Shoto.
Katsuki se puso serio y miró a Shoto a los ojos —Yo tampoco tengo dudas sobre mis sentimientos. Sé que tú eres el único a quien voy a poder amar en lo que resta de mi estúpida y jodida vida. Espero que estés conforme con este chico tan jodido que tienes por novio, porque no pienso permitir que me cambies por nadie más.
—Estoy completamente conforme. Te quiero completo, incluyendo tu pasado, tu sufrimiento, tus miedos, tus rencores y tu ira. Ya he sido testigo de todo eso, no hay nada que pueda sorprenderme a partir de ahora.
Katsuki sonrió, porque definitivamente Shoto era el único que iba a comprenderlo en lo que le restaba de vida.
—También te amo Shoto.
Kaminari estaba tirado en el piso de la habitación de Kirishima. Leía una historieta mientras su amigo se daba un baño rápido.
Desde que escuchó que Todoroki era la pareja de Bakugo, Kaminari comprendió por qué Kirishima se había rendido. Se veía que nadie podría interponerse jamás en la relación que esos dos tenían, así que era imposible para cualquiera el intentar enamorarlos. Por suerte, Kirishima lo tenía a él. Aún no lo sabía, pero iba a ser su novio.
Kaminari se carcajeó con diversión.
—¿Qué te da tanta risa? —preguntó su amigo, saliendo del baño en ese momento.
Kaminari se sentó asustado y volteó a verlo. En ese momento, su mirada se atoró en el abdomen de Kirishima. Siempre lo veía sin camisa, pero esta vez él era el único que tenía la oportunidad de verlo. Ese abdomen marcado, con gotas de agua que aún escurrían entre las divisiones de cada marca.
«Maldito Kirishima» pensó «¿Cómo se atreve a restregarme ese cuerpo en la cara? ¿Cree que soy inmune? ¡Soy un chico completamente sano!»
Kaminari se levantó con decisión.
—¡Luchas! —gritó, luego se lanzó sobre Kirishima.
Su amigo no cayó al suelo. Como era de esperarse, el peso de Kaminari no era nada para él. Kaminari se sintió agradecido cuando el cielo lo recompensó; ahora abrazaba felizmente el abdomen de Kirishima. Casi llora de felicidad.
—¿Qué haces? —preguntó Kirishima, mirándolo desde arriba.
—Estoy jugando a las luchas —respondió Kaminari, sin intención de soltarse. Por eso, fingió que aun intentaba tirarlo.
—Ah. Está bien.
De pronto, Kaminari sintió su cuerpo moverse y, en un instante, se encontraba en el suelo con su amigo sobre él. Su rostro se puso completamente rojo al observar la posición en la que se encontraba.
—Gané —sonrió Kirishima, mostrando sus dientes puntiagudos.
Kaminari se le quedó mirando fijamente a Kirishima y después cerró los ojos, listo para entregarse completamente a él. No había nada que pensar. El chico que le gustaba estaba sobre él, sujetando sus muñecas contra el suelo, y casi desnudo. Era el momento.
—¿Kaminari? —preguntó su amigo.
Kaminari se impacientó esperando el beso que nunca llegaba. Entonces sintió que Kirishima se apartaba, así que abrió los ojos.
—¿Qué pasa? —preguntó confundido.
Kirishima se tapaba la cara con una mano y miraba hacia otro lado —No es nada —respondió.
Kaminari lo miró fijamente y se dio cuenta que su amigo evitaba mirarlo a la cara. En ese momento, una sonrisa comenzó a extenderse por el rostro de Kaminari, porque el sonrojo de Kirishima y su evasión solo podían significar una cosa: Kaminari había comenzado a resultarle atractivo.
—Kirishima —canturreó este completamente feliz—. Oye, voltea a verme —insistió.
—Vamos a jugar a otra cosa —dijo su amigo, volteando a verlo por fin.
Pero no pudo terminar su frase, porque un manchón amarillo saltó sobre él y comenzó a besarlo.
Kaminari se abrazó a su cuello y lo besó con todas las ganas que había tenido desde hace tiempo. Se sintió más que feliz cuando Kirishima le correspondió y apretó su cintura contra él. Cuando Kaminari se separó, miró a su amigo con diversión.
—Estuve esperando esto por tanto tiempo que comenzaba a hacerme viejo —se quejó—. Al fin te fijas en alguien más que no es Bakugo. Yo también soy tu tipo.
Kirishima lo miraba completamente confundido —¿Por qué me besaste? —preguntó.
—Porque me gustas —obvió Kaminari—. A partir de ahora voy a encargarme de que solo te fijes en mí, y vas a tener que recompensarme por demostrarte que soy el indicado para ti.
Kaminari volvió a besarlo y Kirishima lo permitió nuevamente.
El peso del otro chico sobre Kirishima no era nada para él; incluso, se sentía muy bien, como si estuviera amoldado a su figura. Kirishima se preguntó por qué nunca se había dado cuenta que Kaminari estaba allí. Era como si hubiera estado cegado ante lo mucho que Bakugo le gustaba. Pero, ahora que había dejado de quererlo, de pronto podía ver a las demás personas que estaban a su alrededor.
—¿De verdad vas a hacer que te quiera? —preguntó con un poco de timidez.
El otro se rio —No —respondió. Kirishima lo miró asustado—. Voy a hacer que te enamores de mi —finalizó Kaminari.
Kirishima lo miró con cariño y decidió que, si había alguien a quien podía confiarle su corazón, esa persona era Kaminari. No creía que se tardara tanto en cumplir su promesa.
El fin de curso llegó nuevamente a Yuuei y todos los alumnos volvieron a sus hogares.
Por supuesto, Katsuki regresó al lugar que ahora era su hogar. Esta vez iba feliz, al lado del chico al que amaba y con el hombre que le había demostrado que no era malo confiar en los héroes. Esta vez, no iba a comportarse como un idiota e iba a agradecerle a la familia el haberle permitido vivir con ellos.
Katsuki acomodó su ropa en el closet de su habitación y miró al rededor; ahora esa era su habitación y dormiría en ella cada que visitara ese lugar.
Extrañaba a su familia demasiado. Si ellos estuvieran allí querría que conocieran a los Todoroki, tal vez se llevaran bien. Pero eso nunca lo sabría, porque ellos ya no estaban con él y no regresarían jamás.
Agitó la cabeza para eliminar esos pensamientos, luego salió de la habitación para buscar a Shoto. No quería estar solo más tiempo, quería estar con él.
Lo encontró sentado en el pasillo exterior, ese que permitía ver el área de entrenamiento y que ellos tantas veces habían usado para ver las estrellas en la noche, o para disfrutar del sol mientras comían algún postre. Katsuki se sentó a su lado y miró hacia el cielo que ya comenzaba a oscurecer.
—Hace un año estábamos sentados en este mismo lugar —mencionó Shoto—, pero no éramos más que dos compañeros que apenas comenzaban a conocerse.
—Te equivocas. Éramos dos chicos con problemas emocionales, uno más jodido que el otro. Ninguno de los dos pensaba que fuera posible enamorarse —aclaró Katsuki.
—No pensábamos que pudiéramos enamorarnos, pero pasó —sonrió Shoto—, y me alegra mucho eso. Si no te tuviera, creo que no podría haber superado mis propios traumas. Ver lo mal que estabas me hizo darme cuenta que también estaba mal. Ayudarte a ti me ayudó a mí.
—Gra-Gracias —susurró Katsuki con las mejillas sonrojadas.
—No, yo te agradezco a ti por llegar a mi vida —dijo Shoto, tomando la mano del otro y mirándolo hacia los ojos.
Katsuki volteó a verlo y recordó cuanto le gustaba mirar a Shoto; era demasiado guapo. ¿Realmente estaba bien que no tuviera hijos propios? No habría más bebés de ojos bicolor, o de rostros hermosos. Katsuki se sonrojó aún más por el camino que estaban tomando sus pensamientos.
—O-Oye —llamó con timidez—. Hay muchos niños como yo que perdieron a sus padres, ¿no es así?
Shoto asintió —Si, los hay. Ojalá que puedan encontrar alguien que los ame tanto como nosotros nos queremos.
—¿Y si... nosotros le damos nuestro amor a uno de esos niños?
Shoto se le quedó mirando en silencio durante varios segundos, inseguro de que, lo que él estaba entendiendo, era lo que Katsuki estaba sugiriendo.
—Podríamos pensar en adoptar a un niño. Claro, si tu... quisieras tener descendencia —continuó Katsuki—. ¡Si no quieres no es necesario! ¡Y de todas formas aún no nos graduamos!
—Katsuki —interrumpió Shoto, luego sujetó la barbilla del otro para que lo mirara de frente—, si tú quieres adoptar un niño podemos hacerlo. Sería muy feliz si criara un niño o niña contigo.
Katsuki lo miró asombrado, nunca imaginó que Shoto aceptara, porque estar juntos y tener un hijo eran dos cosas completamente diferentes.
—¿Estás seguro? —insistió.
—Lo estoy. Ya te dije que quiero pasar toda mi vida a tu lado, y si quieres compartirla con alguien más que también necesite amor, yo estoy de acuerdo contigo.
Katsuki abrazó a Shoto con fuerza. No podía creer que el destino le permitiera ser feliz con quien amaba.
—¿Por qué eres tan complaciente, idiota? ¿Acaso quieres que me enamore más de ti?
—Si puedes enamorarte más, entonces eso quiero —respondió Shoto, luego alejó a Katsuki y dejó un beso en sus labios.
Katsuki lo miró con todo el amor que ya le tenía y le devolvió el beso, Shoto lo apretó contra él y Katsuki le mordió los labios para provocarlo. El otro sonrió entre el beso y ambos siguieron besándose con amor.
Enji caminaba hacia la cocina después de darse un buen baño; quería algo que le quitara la sed que tenía desde hace rato. Antes de dar vuelta al pasillo escuchó las voces de su hijo y del chico Bakugo.
—¿Por qué eres tan complaciente, idiota? ¿Acaso quieres que me enamore más de ti?
—Si puedes enamorarte más, entonces eso quiero.
Enji se quedó quieto. ¿De qué estaban hablando su hijo y Bakugo?
Decidió que se estaba imaginando cosas, así que dio la vuelta pensando en invitarlos por un helado, pero él fue quien se quedó helado.
Su hijo estaba besando a Bakugo.
Enji regresó por donde vino. Cuando llegó a su habitación se sentó en su sillón en silencio. ¿Desde cuándo? Eso era lo único que quería saber. Bueno, eran dos adolescentes que estaban solos la mayor parte del tiempo y que pasaban por la etapa más hormonal de sus vidas. Sería normal, si fueran un chico y una chica, pero eran dos chicos.
Enji se preguntó si eso representaba un problema y la única respuesta que encontró fue un "no" rotundo. Definitivamente no le molestaba que los dos fueran pareja, porque Enji había visto lo mucho que se preocupaban el uno por el otro cuando sucedió el secuestro de Shoto. Ahora entendía muchas cosas, como la razón de que se escaparan juntos esa noche. Probablemente querían pasar un tiempo a solas en ese país que era una novedad para ambos. Debería llevarlos alguna vez para que sus memorias de China no quedaran enturbiadas con esa experiencia traumática.
Enji asintió para sí mismo, comenzando a pensar en los lugares a los que quería llevarlos en un futuro. Incluso se olvidó que acababa de descubrir la relación de su hijo y su hijo adoptivo.
A Enji solo le importaba que ambos fueran felices juntos, pero eso no necesitaba preguntárselo, ya lo había confirmado después de ver lo mucho que ambos habían cambiado apoyándose el uno al otro.
El día había amanecido soleado y agradablemente fresco. Las hojas de los árboles se movían con el ritmo del viento y los transeúntes paseaban con ropa ligera.
Katsuki caminó con los Todoroki por los pasillos del cementerio.
Hace un año sus padres lo habían dejado. Él no había podido darse el tiempo de visitar sus tumbas hasta ahora que estaba de vacaciones. Había tenido miedo de ir y quebrarse nuevamente, pero Endeavor le había sugerido ir y él no había podido negarse.
Sin embargo, la familia se había ofrecido a acompañarlo y Katsuki había aceptado.
La hermana de Shoto llevaba unas flores que había comprado para colocar en las tumbas y también algo de comida —Fuyumi le había preguntado a Katsuki sobre la comida favorita de sus padres y ella la había preparado personalmente—.
Cuando llegaron al lugar en que sus padres estaban enterrados, Katsuki sintió un enorme vacío en su corazón. Las fotos de sus padres sonrientes destacaban a plena vista. ¿Por qué estaban allí, si eran tan alegres y lo amaban tanto? Su corazón estaba doliendo nuevamente. Quería tomar la mano de Shoto y que este lo abrazara con fuerza, pero no podía porque estaba frente a los Todoroki.
Sintió una mano en su hombro y, cuando volteó, Shoto lo estaba mirando con preocupación. Katsuki le sonrió para demostrarle que estaba bien, pero Shoto lo conocía y sabía que era una sonrisa falsa.
Todos se inclinaron ante la tumba y presentaron sus respetos a los Bakugo.
De pronto, Endeavor se adelantó, hizo una inclinación más y comenzó a hablar:
—Probablemente estaban preocupados por su hijo y los problemas que el futuro le pueda traer, pero no deben preocuparse más, él está en buenas manos. Pueden confiárselo a los Todoroki. Él no se va a quedar solo. Bakugo —Endeavor negó con la cabeza—, Katsuki ya es parte de la familia.
Shoto volteó a ver a Katsuki y le sonrió, mientras este miraba hacia el suelo para intentar retener las lágrimas que querían escapar.
—De cualquier manera —agregó el mayor—, en un futuro, Katsuki se convertirá legalmente en un Todoroki cuando se case con Shoto.
Katsuki y Shoto miraron a Endeavor con sorpresa. Incluso Fuyumi lo miró confundida.
—Papá, ¿estás bien? —preguntó la hija mayor.
—Claro que lo estoy, solo confirmo un hecho y doy mi aprobación frente a mis consuegros.
—Tú... ¿desde cuándo sabes? —preguntó Shoto.
—Desde hace unos días. Debieron habérmelo dicho —regañó Endeavor.
—¿No te molesta?
—Claro que no me molesta, siempre y cuando ustedes no se metan en problemas. No quiero que sus peleas sean un problema en la familia.
—No lo serán, porque no nos vamos a pelear. Los dos nos comprendemos bien y no vamos a dejar que algún pequeño desacuerdo nos separe.
Katsuki estaba completamente rojo mientras escuchaba a Endeavor y a Shoto hablar de su noviazgo tan tranquilamente.
—Eso espero —amenazó el mayor, luego se volteó hacia la tumba nuevamente—. Su hijo no está solo, todavía tiene una familia —después volteó hacia Katsuki—. Me siento feliz de que llegaras a mi familia. Gracias a ti pude mejorar como padre y pude recuperar la familia que perdí a causa de mi mal comportamiento. Tú también eres parte de esta familia, por eso no debes sentirte solo nunca más, nosotros siempre estaremos contigo.
Katsuki sintió como todos sus miedos se esfumaban. Era cierto, ya no estaba solo, ahora tenía una nueva familia que estaría con él. No reemplazaban a sus padres, simplemente lo integraban a esa familia, y él estaba más que contento de estar con ellos. Shoto tomó su mano con cariño y Katsuki sonrió, luego miró las fotos de sus padres mientras hablaba con ellos en sus pensamientos.
«Ya no estoy solo, y no volveré a estarlo.»
Duraron un tiempo más en la tumba de sus padres y luego decidieron regresar a su casa.
—Katsuki no será un Todoroki, seguirá siendo un Bakugo —aclaró Shoto ante la molestia de Endeavor.
—¿Qué? Pero si es normal que cambie de apellido después de casarse.
—No voy a cambiar de apellido viejo, voy a seguir con el apellido de mis padres —se quejó Katsuki mientras caminaban lejos—. Además, solo las chicas toman el apellido de sus esposos, los chicos no tienen...
Cuando la familia se alejó, el marco que contenía la foto de los Bakugo reflejó la luz del sol y, las sonrisas de ambos adultos, parecieron iluminarse. Tal vez, en algún lugar, ambos estaban felices de que su hijo ya no estuviera solo.
.
.
FIN
.
.
.
Nota: Este es el final que tenía pensado para la historia, porque es perfecto. Es muy nostálgico y saca algunas lágrimas, les prometo que tengo los ojos llorosos después de leer el capítulo por segunda vez. Por suerte, no me gusta quedarme con finales abiertos, así que les voy a dar un epilogo que las hará felices y borrará todas las lágrimas. Nos leemos cuando terminen de leerlo.
