Resumen: Después de perder a sus padres, Katsuki se siente completamente solo, así que deja de hablar con los demás y se encierra en su dolor. Debido a que ahora nadie puede hacerse cargo de sus estudios, Katsuki es adoptado por Enji Todoroki, por lo que se ve obligado a pasar su verano en la casa de esa familia. Sin embargo, los cuidados de Shoto lo ayudarán a comprender que, tal vez, no estaba tan solo como creía. Mientras tanto, una mujer manipula el destino para lograr que Katsuki se una a los villanos.
Advertencias: OoC, ligero drama. No hay lemon.
Pareja: TodoBaku — Seme(activo)/Seme(pasivo)
Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Horikoshi Kohei.
La historia es completamente mía. No acepto que sea utilizada sin mi permiso por otras personas ni resubida en otras páginas. No acepto las adaptaciones.
|Di no al plagio, haz trabajar tu imaginación y crea tus propias historias. Las felicitaciones y votos por algo que no hiciste, ¿en realidad son para ti?|
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Advertencia: En este capítulo hay un personaje que hace comentarios agrediendo el amor de las parejas homosexuales. Aclaro que yo no pienso así y jamás insultaría a nadie solo por la persona a la que aman. Si los comentarios molestan a alguien, siéntanse en el derecho de insultar al personaje, siempre teniendo en mente que es solo un personaje de la historia.
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No estás solo
Epilogo — La vida no se detiene y la soledad se queda atrás
Cuando la generación de Katsuki se graduó de Yuuei, él junto con Shoto entraron a la agencia de Endeavor. Ambos estaban listos para ser héroes.
Sin embargo, ya no querían vivir en la misma casa que el héroe número uno, necesitaban su propio espacio y su privacidad, por lo que compraron la casa que anteriormente había pertenecido a la familia Bakugo.
Katsuki estaba muy feliz de poder crear nuevos recuerdos felices en ese lugar. Ahora estaba al lado de Shoto y ambos podían iniciar una vida juntos como la familia que ya eran.
Cuando se casaron, invitaron a todos a su boda y celebraron felices, con todas sus personas importantes que los habían apoyado en esos años. Ambos se fueron de viaje durante un mes y regresaron listos para continuar con su labor como héroes.
Dos años después de empezar a trabajar y haberse acoplado a esa vida, Shoto pensó en lo que Katsuki le había dicho una vez antes de iniciar su tercer año en la academia.
Ese día se levantó temprano y se arregló. Katsuki tomaba café en la cocina, listo para iniciar el día libre que tenían.
Shoto se sentó frente a la barra y tomó entre sus manos el café que Katsuki había preparado para él.
—Quiero que vayamos a un lugar —dijo con tranquilidad.
Katsuki lo miró con curiosidad, luego se terminó su café de un trago y dejó la taza en la barra.
—¿A dónde?
—Es sorpresa. Solo deja que yo te lleve y lo descubrirás cuando lleguemos.
Katsuki frunció el ceño con recelo, pero aceptó y siguió a Shoto hasta el auto, quien condujo en silencio hasta un lugar a las afueras de la ciudad.
Cuando estacionó el auto, Katsuki miró por la venta con sorpresa. Era una casa hogar. Inmediatamente volteó a ver a Shoto con la pregunta en el rostro.
—Creo que ya estamos listos para ser padres —explicó este con simpleza.
Katsuki sonrió con emoción y se inclinó en su asiento para abrazarlo.
—Gracias Shoto. Verás que seremos aún más felices. Y ese niño también será feliz. Yo estoy agradecido de que tu padre me permitiera encontrar una nueva familia, sé que él lo estará también.
Shoto sintió algo muy cálido en su corazón al escuchar esas palabras. Nunca se había puesta a pensar en lo que hubiera sido de Katsuki si su padre no se hubiera permitido tomarlo a su cuidado. En realidad, era gracias a él que ambos estaban juntos. Quería hacer lo mismo por otro niño que también necesitara amor.
Ambos se bajaron del auto y caminaron hasta la entrada, donde registraron sus identidades y les entregaron un gafete de identificación. Estaba muy bien controlado el acceso a ese lugar para la seguridad de los pequeños.
Los hicieron pasar hasta una oficina en donde se encontraba la directora del lugar.
Al verlos entrar, la mujer saludó —Buenos días señores...
—Shoto Todoroki.
—Katsuki Bakugo.
Se presentó cada uno.
La mujer los miró fijamente mientras se sentaban frente a ella.
—Ustedes son...
—Esposos —aclaró Katsuki.
La mujer se quedó en silencio durante unos segundos, luego continuó —¿Y ustedes quieren adoptar?
—Si. Creemos que estamos listos para darle una familia a uno de los pequeños de este lugar —respondió Shoto.
La mujer miró sus papeles unos segundos, luego levantó el rostro con seriedad.
—Normalmente solo permitimos que los niños se integren a parejas normales.
Katsuki se congeló unos segundos después de escuchar eso, luego preguntó lentamente —¿A qué se refiere con parejas normales?
—Me refiero a las familias conformadas por un padre y una madre —dijo la mujer con tranquilidad.
Katsuki volteó a ver a Shoto y este se dio cuenta que su pareja estaba a punto de cometer un asesinato. Colocó la mano sobre la de Katsuki y la apretó con fuerza para detenerlo.
—Escuche, estos niños están solos. No creo que a ellos les importe si tienen dos padres o dos madres, o un padre y una madre; ellos solo quieren una familia que los ame y que estén dispuestos a darles el amor que necesitan —mencionó Shoto, intentando hacer entender a esa mujer que ellos eran la mejor opción—. Ambos somos héroes y ganamos un buen salario, también tenemos una casa grande en la que mi esposo se crio y vivimos en una zona llena de otras familias, con escuelas alrededor y fácil acceso a ellas.
—Ese no es el problema, el problema es la educación del niño. ¿Qué educación recibirá si ustedes le enseñan que debe amar a un hombre?
—Creo que nuestro hijo no será un idiota y podrá elegir de quién quiere enamorarse sin que ideales estúpidos intervengan en su decisión —gruñó Katsuki.
La mujer frunció la boca y luego se puso de pie —Aun así, no puedo permitirles adoptar. Por favor, retírense de este lugar.
Katsuki se levantó amenazante y la mujer tembló, pero Shoto lo tomó del brazo y lo sacó de la oficina. Casi tuvo que arrastrarlo hasta la salida para evitar que Katsuki regresara a insultar a la directora.
Cuando estuvieron en el auto, Katsuki rugió molesto.
—¡Maldita tipa! ¡¿Cómo se atreve a decir esas idioteces?! ¡¿Qué va a saber ella sobre la educación que le daremos a nuestros hijos?!
—Solo está haciendo su trabajo, tal vez, si hablamos con alguien más… —inició Shoto, intentando tranquilizarlo.
Katsuki interrumpió —¡Está claro que lo que dijo fue con intención de hacernos sentir mal! ¡No intentes defenderla! —luego se cruzó de brazos y se negó a mirar a Shoto.
—Katsuki —llamó este, pero no recibió respuesta—. Oye.
—Nadie va a dejarnos adoptar —susurró Katsuki—. Nunca podremos tener un hijo.
Shoto sujetó el hombro de Katsuki y lo volteó hacia él. Se encontró con unos ojos llorosos y unos labios temblorosos. Una ternura enorme apareció en su corazón al ver la expresión de Katsuki y sintió unas enormes ganas de apapacharlo y darle todo lo que él deseara en el mundo. Lo atrajo hasta él y lo abrazó contra su pecho.
—Nadie va a impedirnos tener un hijo. Vas a ver como se arreglará esto. No es la única casa hogar que hay, en algún otro lugar nos permitirán adoptar.
Katsuki se limpió las lágrimas en la camisa de Shoto antes de responder con un asentimiento.
—¿Quieres ir a visitar la que está en la otra ciudad? —preguntó Shoto.
—Está muy lejos.
—No importa. Tenemos que buscar información. Si no nos dejan adoptar en ese lugar, debemos buscar más sitios.
Katsuki estuvo de acuerdo por fin y Shoto manejó hasta la siguiente ciudad para visitar la casa hogar.
Cuando llegaron, pasaron por el mismo proceso que en la anterior casa hogar hasta que entraron con la directora del lugar.
Antes de sentarse, Shoto se aseguró de mencionar:
—Nosotros somos un matrimonio y queremos adoptar.
La mujer los miró con sorpresa, pero luego asintió.
—Yo no tengo permitido dejar que las parejas homosexuales adopten —informó. Katsuki apretó los puños y se dio la vuelta para salir de ese lugar antes de escuchar palabras que lo harían enojar, sin embargo, la mujer continuó hablando—. Pero hay una casa hogar en Niigata que permite las adopciones igualitarias. Aquí está la dirección.
Shoto tomó la tarjeta que la mujer les entregó y la observó con sorpresa.
—Espero que puedan darle amor a uno de los tantos niños que están solos. Ellos solo esperan que alguien los ame y no les importa su género. Lamentablemente, las leyes apenas están cambiando y solo hay un lugar que les permitirá ser padres.
Katsuki miró a Shoto con esperanza. No podía creer que tuvieran la oportunidad de ser padres.
—Muchas gracias —dijo Shoto con todo el agradecimiento que jamás había sentido.
La mujer les sonrió con amabilidad —Espero que sean los mejores padres que algún niño pueda tener.
Shoto asintió y tomó la mano de Katsuki, de esa manera ambos salieron del lugar y caminaron hasta el auto.
—Es en Niigata —mencionó Shoto una vez que estuvieron sentados.
—Quiero ir —dijo Katsuki mirando a Shoto con decisión—. No quiero esperar más, quiero ir y verificar con mis propios ojos que no es una mentira. Que realmente nos permitirán ser padres.
Shoto asintió con tranquilidad —Pidamos unos días libres y vayamos.
Su felicidad estaba cerca. No podían esperar más por tomarla entre sus manos, porque podrían arrebatársela en cualquier segundo. Tenían que ir ya.
Al día siguiente, ambos tomaron el tren rápido para llegar a Niigata.
Katsuki suspiró y entró con Shoto a la última casa hogar que visitarían; si no podían adoptar en ese lugar, ya no habría más opciones.
Cuando estuvieron sentados frente a la directora, esta les sonrió con amabilidad.
—Mi colega me llamó y me dijo que ustedes iban a venir. No tienen que preocuparse más, esta vez van a poder adoptar un niño. Obviamente hay papeleo que llenar, pero no creo que tengan mayores problemas con eso.
Shoto le sonrió a Katsuki después de escuchar esas palabras y ambos supieron que al fin habían alcanzado esa felicidad.
Después de hacerles varias preguntas y pedirles los papeles que Shoto y Katsuki ya habían preparado con anterioridad, la mujer por fin les permitió visitar el patio de juegos en el que se encontraban todos los niños.
Ambos entraron, sintiéndose como aquella vez que tuvieron que hacerse amigos de los niños de kinder, esa vez cuando tuvieron su examen para obtener la licencia de héroes en primer año. Los niños jugaban contentos en los distintos juegos que estaban distribuidos por el patio: columpios, resbaladillas, pasamanos. Shoto y Katsuki observaron fijamente a todos los niños.
Parecían alegres de estar todos juntos. Katsuki miró a cada niño alegre y sonriente del lugar, y comprendió que no podía cuidar a ninguno de ellos. Esos niños necesitaban padres alegres que pudieran abrazarlos constantemente y hacerlos reír. Siendo honesto, ni Shoto ni él eran los más alegres; la mayoría del tiempo se la pasaban serios, o hablando de cosas que a un niño le aburrirían. Cualquier otro padre querría a alguno de esos niños sonrientes.
Katsuki miró hacia el fondo del parque y vio a un niño solo, sentado junto a un árbol mientras miraba a los demás en silencio. ¿Qué hacía solo en ese lugar, mientras los demás niños jugaban? Sin poder evitarlo, Katsuki se acercó a él. Shoto lo siguió en silencio.
—Oye, ¿por qué no estás jugando con los demás? —preguntó Katsuki, como si fuera una pregunta sin importancia.
—¿Por qué tengo que estar con ellos? Son escandalosos y solo hablan tonterías. No quiero juntarme con ellos —respondió el niño.
Katsuki lo miró con una extraña sensación de déjà vu.
—¿Entonces que preferirías hacer?
—Quiero ser más fuerte —gruñó el niño, luego se cruzó de brazos.
—¿Para qué quieres ser fuerte? Los mocosos solo deben preocuparse de jugar y divertirse.
—¡Tú no lo entenderías! —gritó el niño, luego se paró, corrió hacia la puerta del edificio y se metió.
Katsuki lo miró con curiosidad.
La directora se acercó a ellos y los llevó de regreso a la oficina.
—¿Hicieron lazos con alguno de los niños? —preguntó la mujer.
Shoto miró a Katsuki, esperando que sea él quien decida.
—¿Qué pasa con ese niño? El que estaba sentado solo.
La mujer lo miró con sorpresa y luego respondió —Él se llama Norio, llegó aquí hace un par de años. Lamentablemente, sus padres fueron asesinados por un villano y él y su hermano menor quedaron huérfanos. Tuvimos que separarlos porque es muy difícil que una pareja acepte adoptar a ambos. Pero Norio no deja que nadie se acerque a él —mencionó la directora—. Ha sido adoptado por dos parejas, pero siempre lo regresan porque Norio se porta mal. No quiere irse hasta que encuentre a su hermano. Dice que se hará más fuerte para poder convertirse en un héroe y traer a su hermano con él para protegerlo.
—¿En dónde está su hermano? —preguntó Shoto.
—Está en otra casa hogar, en Tokio.
—¿Cree que pueda traerlo a este lugar si una pareja está dispuesta a adoptarlo junto a su hermano?
Katsuki miró sorprendido a Shoto.
La mujer los miró con emoción y asintió feliz. Todo sea porque los pequeños tengan una familia y puedan vivir felices. Conocía a esos dos hombres y sabía que eran de los héroes más populares en la actualidad. Los niños estarían felices de vivir con ellos.
—Puedo arreglarlo, solo tengo que hacer unas llamadas. Esperen aquí —respondió apresurada, luego se puso de pie y salió de su oficina.
—Shoto, ¿qué haces? —preguntó Katsuki con preocupación—. No podemos adoptar a dos niños.
—Pero tú quieres adoptarlos, ¿no? Tienen una historia parecida a la tuya, y sé que quieres cuidarlos. Te preocupa Norio y quieres ayudarlo a que ya no se sienta solo.
Katsuki se quedó mirando a Shoto con asombro. A veces se preguntaba cómo es que lo conocía tan bien. Pero, tal vez esa solo era una prueba de lo mucho que lo amaba. Katsuki también lo amaba mucho.
—Gracias —dijo con cariño.
Shoto le sonrió y se acercó a besarlo. Ambos se separaron cuando la directora regresó.
—Me dijeron que pueden arreglar su transferencia a este lugar, pero va a tardar una semana. No estoy segura si Norio quiera irse con ustedes antes de que su hermanito regrese.
—¿Puedo hablar con él? —preguntó Katsuki.
La directora pensó que era una buena idea y los llevó a otra sala, donde se sentaron a esperar que trajeran al pequeño Norio de ocho años.
Cuando el niño entró, con su cabello azul completamente despeinado, Katsuki sintió que no había marcha atrás. Norio tenía que ser su hijo.
—¿Qué quieres? Creí que ya te habías ido —preguntó el pequeño, mirando a Katsuki y luego a Shoto. Se sentó en el sofá con reticencia y se cruzó de brazos.
Shoto pensó que le recordaba mucho a Katsuki.
—Me dijeron que perdiste a tus padres a causa de un villano —comentó Katsuki.
Norio lo miró con coraje —¡¿Eso a ti que te importa?!
—¡Claro que me importa, mocoso, mis papás también fueron asesinados por un villano! Dos, dos villanos —rectificó al final.
El niño lo miró con sorpresa —Eso es mentira.
—No lo es —dijo Shoto—. Yo estuve con él cuando eso pasó. Fueron meses dolorosos.
El niño los miró con menos agresión, ahora solo parecía confundido.
—Katsuki puede entenderte. Él puede comprender el dolor por el que estás pasando y ambos podemos ayudarte a ser feliz —continuó Shoto.
—Yo... no voy a dejar solo a mi hermanito. Cuando me haga más fuerte voy a poder traerlo conmigo.
—Tu hermano también va a venir con nosotros —dijo Katsuki—. Los dos... pueden ser parte de nuestra familia ahora.
Norio se sorprendió al escuchar eso. ¿De verdad iban a permitirle tener a su hermanito a su lado?
—Es mentira —insistió.
—No lo es —intervino la directora, entrando a la sala—. Tu hermanito ya está en proceso para venir a este lugar, donde podrá ser adoptado por estos dos héroes profesionales.
Cuando Norio escuchó eso volteó a verlos con admiración. La directora se alegró de haber mencionado su trabajo como héroes profesionales, Norio admiraba a los héroes.
—¿Quieres venir a nuestra casa? —preguntó Katsuki con inseguridad.
El niño dudó unos segundos, luego volteó a ver a la directora y esta asintió con alegría.
—Puedes ir a conocer la casa en lo que tu hermanito llega y enseñarle todo cuando ya esté allí. Quedarás genial ante sus ojos al mostrarle todo lo que ya conoces —sugirió la mujer.
Norio miró a sus pies en silencio y luego susurró —De acuerdo. Iré con ellos.
Katsuki sintió una enorme emoción extenderse por su pecho, pero se aseguró de ocultarla. Iba a ser padre. Ya podía ser padre.
Shoto volteó a verlo y le sonrió. Para Katsuki, esa sonrisa estaba llena de un amor que las demás personas no alcanzarían a distinguir en la expresión de su esposo.
Ese día, ambos se convirtieron en padres.
Norio llegó a su casa al día siguiente. Su actitud no era la mejor y su corazón estaba completamente cerrado hacia los demás. Pero Shoto sabía que podrían abrirse un lugar al igual que lo había hecho con Katsuki.
Norio recorrió cada lugar de la casa y se sorprendió al ver las fotos de la familia Bakugo que Katsuki aún tenía colgadas por toda la casa. También había fotos de la familia Todoroki y algunas fotos de Shoto y Katsuki juntos.
—¿Ustedes... se quieren? —preguntó Norio esa tarde.
Katsuki, quien preparaba la cena, se puso completamente rojo al escuchar la pregunta.
Shoto asintió —Si, nos amamos —respondió.
Norio los miró fijamente y luego volvió a preguntar —¿Y van a querernos a Yuki y a mí?
Katsuki recordó que, cuando sus papás murieron, él tenía miedo de estar solo. Probablemente Norio también tenía ese miedo y quería asegurarse que no iban a dejarlos después de un tiempo. Él también le pedía a Shoto, constantemente, que nunca lo dejara.
—Claro que vamos a quererlos —dijo Katsuki—. Sobre todo Shoto. Si me quiere a mí, con todo y mi personalidad, claro que va a quererlos a ustedes. Y yo también voy a quererlos.
Norio los miró durante unos segundos y luego sus mejillas se sonrojaron un poco. Después corrió hacia la habitación que le habían dado y se escondió allí.
Cuando la semana se cumplió, los tres fueron a buscar al pequeño Yuki de seis años y lo trajeron con ellos a casa.
El niño estaba muy feliz de poder estar con su hermano nuevamente.
Inmediatamente se encariñó con Shoto, quien era más tranquilo y se sentaba en el sillón en silencio a revisar la papelería de los villanos a los que atrapaban. También le encantaba abrazar a Katsuki, quien parecía más gruñón a ojos de los demás pero que trataba con cariño a los pequeños.
Yuki no recordaba tantas cosas de sus padres porque era muy pequeño cuando ellos murieron, por eso, se hizo rápidamente a la idea de que Shoto y Katsuki eran sus padres.
Norio, por otro lado, aún no abría su corazón hacia ellos. Sin embargo, Shoto había notado que siempre procuraba estar cerca de Katsuki y le se emocionaba especialmente cuando este vestía su traje de héroe antes de irse a trabajar.
Norio admiraba a Katsuki, y Shoto sabía que lo quería, pero aún no se animaba a decirlo en voz alta.
Su padre estuvo más que feliz cuando llevaron a los pequeños a la casa de los Todoroki. Estuvo decepcionado cuando le dijeron que los niños llevaban el apellido Bakugo, pero comprendió que era algo que sus dos hijos habían decidido y aceptó su decisión. Además, él tendría más nietos con el apellido Todoroki... bueno, eso si su único hijo restante aceptaba ponerles su apellido.
Los niños se emocionaron mucho cuando su abuelo fue a ponerse el traje y Endeavor apareció. Jugaron mucho ese día.
Shoto se sintió feliz al ver a Katsuki completamente satisfecho por ver a los pequeños jugar alegres, después del dolor que habían pasado siendo tan jóvenes. Ambos se habían encariñado con los niños y ahora no podían imaginarse una vida sin ellos.
Los niños cada día se veían más felices y menos solitarios, como la primera vez que vieron a Norio. Shoto sabía que algún día sería un gran héroe y ellos lo apoyarían.
Katsuki ya nunca mencionaba la soledad. Shoto sabía que no había vuelto a sentirse solo desde que ambos se casaron y comenzaron a vivir juntos en esa casa, y la soledad desapareció completamente cuando los niños llegaron.
Todos estaban convirtiéndose en una familia. Shoto sabía que ya nada podría separarlos.
Después de todo, la vida no se detenía y la soledad se quedaba atrás. Muy, muy atrás.
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FIN
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Nota: Desafortunadamente, aun no se legalizan los matrimonios igualitarios en Japón y mucho menos las adopciones igualitarias. Ojalá algún día cambien sus costumbres y permitan que los niños puedan tener una familia que los ame sin importar si son dos padres o dos madres. Hay muchos niños que se quedan solos toda su vida, esperando que alguien les permita ser amados.
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Gracias por leer esta historia. Me encantó escribirla. Hubo mucho sufrimiento, pero sobre todo, hubo mucho amor. Me encanta la relación que se puede desarrollar entre Shoto y Katsuki. Creo que ambos tienen una química espectacular que se puede desarrollar con facilidad.
Espero que hayan disfrutado la historia y lamento las lágrimas que les sacó. Me siento un poco nostálgica al haberla terminado. Insisto que amé escribirla. Me tardé mucho en terminarla porque había veces en que no sabía cómo continuar, por suerte, pude tomarme mi tiempo para pensar y como continuar con la trama sin irme por lugares equivocados. Yo me tomo mi tiempo para terminar las historias antes de publicarlas, así que no se preocupen, nunca voy a abandonar ninguna historia que ya estén leyendo.
Nuevamente, muchas gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima historia.
Espero que sigan disfrutando las historias de esta hermosa pareja, TodoBaku. ❤️
