Capítulo 3
Cuéntame de ti
Yamato estaba comenzando a impacientarse, había dicho que le daría su espacio a Taichi, que esperaría, pero estaban iniciando la segunda semana y Tai al parecer no pretendía contarle nada.
Era domingo por la tarde, los miembros de la banda de Matt se encontraban en la sala afinando sus instrumentos porque tenían pendiente el arreglo de una pieza, y creían que podían tenerla lista para el viernes si retocaban detalles. La melodía era una balada, por lo que el ruido sería mínimo y no molestarían a los vecinos.
Taichi por su parte se encontraba en la cocina, preparando bebidas y bocadillos que ofreció hora y media después como un buen pretexto para que tomaran un descanso.
Yamato por un momento pensó que sus compañeros harían algún comentario, o hasta se burlarían de ver a Taichi Yagami viviendo en su casa y actuando como una buena esposa; sin embargo, ninguno dijo nada, como si el ver al Yagami atendiendo a las visitas de Matt fuera completamente normal. Hablaban con Tai cual si fuera un miembro más de la banda y pedían su opinión que Taichi no dudaba en dar con total honestidad.
—¿Escuchaste Matt? —pregunto Akira tomando el bajo. —Es una muy buena observación no crees…
Yamato parpadeo sin comprender pues había perdido el hilo de la conversación hacía rato al estar divagando en sus pensamientos.
—Taichi propone que aceleremos el ritmo de la melodía por la mitad para darle un giro inesperado. Yo también pensé que era demasiado sosa, pero no encontraba como mejorarla, es decir el ritmo y la letra me gustan, pero como que faltaba algo… —comento Yuu con entusiasmo colocándose detrás de su teclado.
—Entonces intentemos tocarla de ese modo —aprobó Matt sonriéndole a Taichi.
Yamato abrió la melodía con un arpegio doble de cuerdas que hizo vibrar el corazón de Tai, luego su voz a capela lo desarmó al grado que tuvo que buscar sostén en el primer asiento que tuvo cerca, y entonces todos los instrumentos entraron en un ritmo casi melancólico que acentuaba la historia de amor fallido que contaba la letra de la canción.
Los versos relataban el amor de una pareja unida por el destino, y justo ahí a la mitad del relato en donde el chico con la promesa de amor de su amada como única esperanza decide luchar, la guitarra de Yamato toma fuerza, parece gritar que ese amor no morirá, que superara todo obstáculo, al final, la guitarra guarda silencio dejando que solo el teclado acompañe la voz de Matt para las dos últimas líneas.
—… tomados de las manos ascienden al cielo, mientras en el ultimo latido de sus corazones se dicen, te amo.
Taichi se pone en pie y aplaude como loco, sus ojos están a punto de llorar.
—Ha sido hermoso —felicita Taichi.
Los chicos celebran que su nueva canción al fin este concluida.
A eso de las diez todos se han ido. Matt limpia su guitarra diligentemente antes de guardarla en su estuche. La acaricia recordando el día que la compro, la emoción que sintió cuando su peso se posó sobre sus brazos y sus dedos rasgaron las cuerdas.
—¿Esta todo bien? —cuestiono Taichi. —Hoy te note algo pensativo.
Matt elevó los ojos para encontrarse con la mirada un tanto triste de Tai. Ya no puede seguir conteniéndose, debe saber lo que esta pasando.
—La verdad es que no he parado de preguntarme, ¿por qué estas aquí? No has dicho absolutamente nada acerca del porque no puedes volver a casa y yo… quisiera saber, quiero comprender. Le dije a papá que tú casa estaría en remodelación por dos meses, pero… ¿Qué pasara cuando el plazo concluya y no te vayas? Como voy a explicarle el hecho de que le mentí.
Taichi bajo la cabeza apenado al comprender que realmente había colocado, sin quererlo, en un predicamento a Yamato.
—Lo lamento Matt
—No quiero una disculpa, lo que quiero saber es que esta ocurriendo. Tai, somos amigos, se supone que los mejores amigos. ¿No confías en mí?
—Lo hago…
—Pues no lo parece.
—Le dijiste a tu papá que solo me quedaría dos meses ¿no es así? —Yamato asintió con la cabeza. —Pues entonces en dos meses me iré de aquí.
—Y a donde ¡¿eh?!
—No me menosprecies Matt —tajó Taichi molesto. —No he estado de brazos cruzados, esta ultima semana hice todo el papeleo para darme de baja del equipo de futbol porque he conseguido un trabajo de medio tiempo. La paga no es mucha lo sé, pero me dará lo suficiente para pagar mis gastos de manutención mientras estoy viviendo aquí, ya luego puedo pedir que extiendan mis horas laborales para costear los gastos de la universidad. —Taichi se desplomo junto a Matt en el sofá, mirando a la televisión apagada porque no tenía el valor de verlo a la cara. —Cuando recibí mi carta de admisión, hace mes y medio no dudé en solicitar de inmediato un dormitorio en el campus, tuve suerte y me asignaron uno de los últimos que quedaban. Como vez no tienes que preocuparte por mí. Voy a estar bien.
—Maldición Taichi —gruño Matt apretando las manos en puños y afilando la mirada. —Lo que quiero saber es que demonios ocurrió para que escaparas de casa. Porque una cosa es dejar a tus padres, pero amigo mío, si piensas que voy a creerme el hecho de que te separaste de Hikari, la niña de tus ojos así como así, estas muy equivocado. Te conozco lo suficiente como para saber que nunca, escúchalo bien, jamás te apartarías de Kari como no sea por causa de fuerza mayor.
—Yo… Matt por favor déjalo así, por favor…
—Puede que Matt decida ya no preguntar, pero yo sí que estoy interesado en saber —argumenta Hiroaki parado en el recibidor. Ninguno de los dos muchachos lo había escuchado entrar. —Así que será mejor que nos cuentes la verdad si no quieres que ya mismo le hable a tus padres y les pida la explicación a ellos.
Taichi lo miraba con terror, la sangre había dejado de circular por sus venas y Matt se acercó a su amigo solo como mera precaución pues parecía que se desmayaría de la impresión.
—No lo haga, se lo suplico…
Hiroaki suspiro cansado tomando el lugar justo frente a Taichi y Yamato, mientras su mano derecha peinaba sus cabellos de la frente hasta la nuca, luego del bolcillo de su pantalón extrajo una caja de cigarrillos, ya solo le quedaba uno. Sin nada de elegancia lo coloco entre sus labios para encenderlo.
—Y bien. Estoy esperando.
Taichi tembló levemente, con gesto vacilante se hizo de valor para sostenerle la mirada a Hiroaki, un segundo después Yamato le sujeto la mano dándole su entero apoyo.
—Yo… aunque no puedo decirle el motivo —comenzó Taichi con las manos apretadas, pero sintiendo el tacto de Matt sobre una de ellas. —Si puedo contarle que… discutí con mis padres, no fue uno de esos desacuerdos triviales que se olvidan con el tiempo, sino una pelea real, una en donde yo sólo quería defender… pues, mi futuro. Ellos no quisieron saber nada, se negaron a mirarme —confesó Tai mientras la voz comenzaba a fallarle. —Les supliqué que me escucharan. Que intentaran comprenderme —dijo al tiempo en que la primera lágrima resbalaba por su mejilla. —Mi padre simplemente me pidió que me fuera. No quería volver a verme o a saber de mí. Sali de mi casa a las tres de la madrugada, y pase lo que restaba de la noche en el parque cerca de la escuela. Lo demás es historia… yo, no quería causar molestias, pero no sabía que más hacer, a quien más recurrir.
—Pero y el dinero que me diste para tus gastos, además de los materiales de la escuela… ¿de donde ha salido? —pregunto Matt bastante conmocionado apretando con mayor fuerza la mano de Taichi que sin darse cuenta había cambiado de posición, entrelazando sus dedos, en un intento de transmitirle confianza y fuerza.
—Son mis ahorros. Pero ya no me queda mucho, por eso conseguí el trabajo y…
—Mira Tai —Hiroaki resoplo cansado. —Tu eres el mejor amigo de mi hijo, los he visto atravesar situaciones en las que un adulto moriría de miedo, los he visto crecer y se que si en algún momento Yamato requiriera ayuda tu no dudarías en darlo todo por él; eso te convierte automáticamente en parte de la familia. Las puertas de esta casa siempre estarán abiertas para ti, pero aun eres un niño y creo que lo mejor es que hablemos con tus padres y…
—No —grito Taichi poniéndose en pie —No lo haga, por favor. Yo, estoy dispuesto a hacer cualquier cosa. Digo… sé que estoy pidiendo demasiado, pero le aseguro que es lo mejor. Le prometo que en dos meses más no tendrá que pensar en esta eventualidad. Tampoco es como si fuera a despeñar mi vida. Voy a ir a la universidad, me graduare y seré un hombre de provecho. Así que… por lo que más quiera, no les pregunte nada. Eso solo complicaría más mi situación. Confíen en mí.
—¿Tu que dices Matt? —pregunto Hiroaki a su hijo.
—Yo he puesto mi vida en sus manos, así que mi respuesta es más que obvia papá.
—Entonces todo esta dicho, vamos a descansar —acoto Hiroaki soltando un enorme bostezo, se puso de pie para dirigirse a su recamara y darles a los muchachos algo de privacidad, estaba seguro que su hijo aún tenía un par de palabras para Taichi.
—Matt, yo…
—No digas nada —corto Yamato, —estoy molesto contigo.
—Lo sé y prometo compensártelo, yo…
—No, no sabes nada. Estoy molesto porque Taichi, te echaron en medio de la noche y no me llamaste. ¡Demonios! cuantas veces debo decirte que si tienes problemas debes venir A MI —grito Yamato conteniendo las lágrimas.
—Lo siento
—Deja de disculparte. No quiero una disculpa, quiero que me prometas que no lo volverás a hacer. Pudo haberte pasado algo y yo… diantres, eres un cabeza hueca. Yo hubiera ido por ti. Te habría traído y hubiéramos llorado juntos.
—Ya…mato… —gimió Taichi dándose cuenta al fin que, luego de esa primera lagrima al comenzar a contar lo sucedido, no había parado de llorar en ningún momento.
—Una vez me pediste que sujetara tu mano, hoy yo exijo que no me sueltes —pidió Yamato.
Taichi ya no pudo más se lanzó a lo único seguro que le quedaba, temblando del miedo al pensar en perderlo. Podía sentir la firme musculatura del cuerpo cálido de Yamato, su perfume y esencia. El cariño que le brindaba en esa muestra de cariño fraterno mientras le permitía desahogar sus penas.
Como pudo Matt arrastro a Tai hasta su cuarto en donde ambos se dejaron caer sobre el mullido colchón, las manos de Yamato dibujaban círculos inconexos sobre la espalda alta de Taichi tranquilizándolo e invitándolo a caer dormido. Ambos necesitaban descansar.
—Gracias… —susurro Taichi antes de quedarse dormido.
Y Yamato solo pudo sentir el suspiro con el que su amigo quedo dormido, mientras se prometía hacer todo lo que estuviera en sus manos para protegerlo.
Continuara…
