¡Hola, hola mis bellas y divinas lectoras! Les dejo el capi recién salidito del horno.
Cap. 2
Subí a mi habitación y aventé mi saco y el resto de mis cosas. Miré por el gran ventanal de mi cuarto y ante mí se mostraban grandes edificaciones, imponentes y elegantes en su mayoría, las luces bañaban el cielo y el movimiento de la vida diaria continuaba.
Mis pensamientos me llevaron al momento en que volví a verla y la sensación en mi pecho, como si mi corazón se descongelara, como si el sólo mirarla se eliminara una capa de hielo que ni siquiera sabía que estaba y todo se llenara de calor. Las punzadas que sentí cuando Jacob llegó con ella, al escucharlos hablar de sus planes de boda y la dulzura que utilizó Bella en algunos momentos. El dolor que creí haber superado después de haber recibido los papeles del divorcio volvieron y se hicieron más fuertes cuando ella manifestó su interés por terminar con todo esto lo más pronto posible ¿Qué significaba todo esto, el maldito ardor electrizante que recorrieron mi cuerpo nada más con verlo?
Fui al minibar de la habitación y tomé la pequeña botella de whiskey, me senté frente a las luces de la ciudad, el alcohol me ayudó a perderme en mis recuerdos:
Forks, trece años atrás
— ¿Estás segura de esto, cariño? —le pregunto mientras tomo sus manos y beso ambas.
—Quiero esto para toda la vida, tú y nada más que tú al amanecer —dice Bella mientras entrelaza nuestras manos, después se sube sobre mi cuerpo, la sabana resbala y deja al descubierto sus pechos—. ¿Acaso te estás arrepintiendo?
—Por supuesto que no, pero tu papá…
—Mi papá no se casará contigo —me corta.
—Gracias a Dios —empezamos a reír—. Lo que digo es que realmente aprecio a tu padre, ambos sabemos lo que él piensa de mí y hacer esto a escondidas de él no…
—No me importa lo que él diga, el miedo a perder a su hija es lo que habla por él, pero en el fondo él sabe que eres el indicado para mí.
— ¿Y tú, en verdad lo crees?
—No aceptaría hacer esto a mis dieciocho años con alguien más. Dime cómo no podría creer que eres el indicado con esa forma de mirarme, con esa pasión con la que me amas, cuando te desvives por hacer cualquier cosa por hacerme feliz, pero sobre todo con este amor que despiertas en mí. Me haces tan feliz Edward Cullen.
Se inclina y me besa a profundidad, sus manos se apoyan en mi pecho y las mías van hacia sus caderas. No puedo creer que esta mujer se vaya a convertir en mi esposa, la miro y veo al hermoso ángel que está a unas horas de unir su vida a la mía para siempre y mientras continuamos haciendo el amor hago un par de promesas silenciosas a ella y a mí mismo: prometo hacer cualquier cosa por ella, para hacerla sentir dichosa y amada cada día de mi maldita vida; asimismo, prometo realizar todo a mi alcance para hacerle ver a Charlie Swan que soy capaz de cuidar de ella y que puedo ser merecedor y digno de este bello ser.
Fin del flashback.
Al final no cumplí con ninguna de esas promesas. Mi relación con Charlie era buena, me dejaba ayudarle en la estación de policía mientras me ganaba algunos centavos, era bastante amable conmigo, me compraba el almuerzo aún cuando insistía en que no lo hiciera porque eso me hacía sentir incómodo; pero, todo eso cambió cuando me enamoré de su hija, cuando él se enteró de nuestra relación mostró sin temor alguno su descontento ante la situación, siempre me dejó claro que no creía que un muchacho simplón fuera digno de ella.
Forks, trece años atrás
—Edward, sé que eres un buen muchacho y sé lo mucho que te esfuerzas por salir adelante, pero…
—Pero aún así no considera que sea digno de Bella.
Soltó una gran bocanada de aire y sus hombros se hundieron.
—No, no creo que seas un buen partido para Bella. No tienes mucho que ofrecerle y sé que son jóvenes todavía y que eres un par de años mayor que ella, pero no creo que eso vaya a cambiar y no quiero ver a Bella sufrir.
—Señor, usted me conoce. No soy culpable de mi situación, no soy culpable de tener por padre a un hombre borracho e irresponsable que abandonó a su familia, pude no haber nacido en una cuna prometedora y está en lo cierto con que no tengo nada que ofrecerle a Bella, no puedo ofrecerle cenas caras, regalos en cada cita, pero le juro que lo que puedo darle es con todo mi amor.
—Y para mí eso es suficiente —dice Bella apareciendo detrás de mí—. Papá, no podemos forzarte a que te agrade nuestra situación, pero te pido que respetes mi decisión.
—Bella, sólo quiero lo mejor para ti.
—Lo mejor para mí no es lo material ni económico. Papá, deberías de estar feliz de que tengo a alguien quien me cuide y ame.
—Bella…
—No, Edward —levanta su mano haciéndome callar— ¿Respetarás mi decisión o a partir de hoy me desconocerás como hija? Porque no voy a terminar con Edward.
Charlie nos mira primero a uno y luego a otro, da un golpe a la pared que se encuentra a su lado y sale de la oficina.
—Bella, no debiste de hacer eso.
— ¿Por qué no? Voy a defenderte, a ti y a nuestra relación. Estoy harta de que juzgue mis decisiones. Es mi papá y lo amo, pero esto es lo que quiero para mí. Tú a mi lado, para siempre.
Se acerca a mí y envuelve mi cintura con sus delgados brazos.
—No eres el único que puede ponerse duro para defender lo que ama, Cullen.
Deja un beso en mi pecho y después me mira fijamente.
—Deja que sea yo quien se preocupe de mi relación con mi padre. Lo conozco y sé que poco a poco lo aceptará.
Fin del flashback
Es por demás decir que Charlie Swan nunca cambió de idea, no volvió a hacer nada o decir algo sobre nuestra relación, pero encontraba maneras para hacernos saber su descontento. Solté un suspiro ante los recuerdos, el papá de Bella estaría más que contento por la situación, al final él tuvo razón.
Dejé el vaso con el licor en la mesita de noche, no hizo mucho con el dolor en el corazón, seguía ahí, después de tantos años en los que creí haber sanado la herida. Sonreí al pensar que al padre de Bella le gustaría mucho más el tal Jacob Black para pasar el resto de su vida con ella y sin querer terminé sentado frente a mi computadora escribiendo el nombre del susodicho en el buscador y de inmediato me arrepentí de hacerlo. Lo primero que vi fue un par de fotos de ambos, una de ellas del día de su compromiso, Bella apoyaba su mano izquierda en el pecho de Jacob mientras ambos se sonreían ampliamente, él la sostenía pegada a su costado. Como vil masoquista hice más grande la foto y me centré en ella, en su hermoso rostro, en su belleza angelical, en sus ojos llenos de carisma y valentía, en su sonrisa pulcra y tierna. Ella lo amaba.
Continué buscando y hallé que su prometido era un pequeño empresario de Seattle que diseña hardware personalizados, se encontraba en vías de expandir su negocio a otros estados del país, provenía de una familia acomodada que emigró desde sur del país. Definitivamente era un hombre perfecto.
—Por fin tienes a alguien quien te merece, Bella —murmuré mientras veía la foto tomada el día de su compromiso, después cerré la laptop de un manotazo.
Me desperté temprano para salir a correr, necesitaba descargar todo lo que sentía de alguna manera y el hacer ejercicio siempre había funcionado. Comencé a correr hasta llegar a Waterfront Park, lo recorrí un par de veces y después me dirigí hacia el acuario. De pronto escuché que alguien me gritaba.
— ¡Hey, Edward!
Me giré hacia donde provenía la voz y me encontré con la asistente de Emmett, Tanya, quien se dirigía hacia mí mientras se quitaba sus audífonos.
—Nunca pensé en encontrarte por acá.
—Necesitaba hacer un poco de ejercicio —comenté.
—Me alegro de haberte encontrado —dijo mientras acariciaba mi brazo—. Podemos seguir juntos si gustas.
—Sólo iba a darle una vuelta al acuario antes de regresar al hotel.
—Perfecto, te acompaño.
Continuamos con nuestro recorrido y debo admitir que la charla con la señorita Denali ayudó mucho a mantener mis pensamientos bloqueados.
—Supongo que hasta acá llegamos —dijo mientras veía el hotel.
—Sí, debo arreglar unos asuntos ahora que sé que debo quedarme por lo menos dos semanas.
—Bien, nos vemos en tu audiencia, supongo. De corazón espero que todo salga bien y se arreglen las cosas con la señora Cullen.
—Eso ya no tiene arreglo —dije con pesar.
— ¿En serio? No me pareció eso ayer, bueno quizá sólo es cosa mía. Nos vemos, Edward, Emmett estará esperándome —se puso de puntitas y dejó un beso en mi mejilla.
La miré mientras se iba trotando y cruzaba la acera.
— ¿Ella es la nueva conquista? —escuché esa voz inconfundible.
—Bella —es lo único que digo.
—Nunca pensé que la asistente de tu abogado fuera tu pareja. Entiendo que debe de tener un particular interés en este caso.
—Supongo que el mismo que Jacob debe de tener.
No pasé desapercibido el pequeño mohín que hizo al escuchar a su prometido. Curioso.
— ¿Qué haces por aquí?
Bella se mordió su labio inferior y miró lo alto del edificio antes de mirarme nuevamente.
—Sólo pasaba por aquí —respondió—. Así que aquí te hospedas. Te fue bien después de todo, sabía que lo lograrías.
—Siempre tuviste fe en mí, a pesar de todo.
—A pesar de todo, por lo menos no me equivoqué en eso contigo.
—Me hubiera gustado que me dejaras demostrarte que no te equivocaste en lo absoluto conmigo —comenté—. Bueno, al final Charlie murió satisfecho de no verte casada con un hombre sin futuro.
—Creo que a Charlie lo que terminó de decepcionarlo fue tu aventura con Irina.
No pude evitar soltar un risa amarga.
—Estoy seguro de que a tu padre eso le alegró, fue lo último que necesitaba para hacerte ver lo equivocada que estabas por seguir a mi lado.
—No puedes decirme que no es cierto.
—Creí que me conocías mejor —suelto herido—. Creí que el tiempo juntos te había mostrado quien soy, pero vi que tu confianza resultó débil. Ahora que lo veo, quizá sólo fue un capricho o una muestra de rebeldía de tu parte.
— ¿Disculpa?
—Quizá todo se trató de una manera de rebelarte ante tu padre, nunca fue amor y sólo fui el medio para hacerle ver a tu padre que eras capaz de tomar tus propias decisiones.
— ¿En serio lo crees? —preguntó herida.
Por supuesto que no lo hacía, pero el resentimiento ocasionado por su desconfianza me hacía hablar buscando que ella se sintiera de la misma manera.
— ¿Por qué no? Para ti fueron las cosas así, para mí ahora las cosas son así.
—Sí, quizá fue así, después de todo no te fue tan mal, el que saliera corriendo esa noche ayudó en tu fortuna, te hizo bastante bien nuestro divorcio.
En ese momento me llené de ira contra ella por subestimar el dolor que me causó su partida y su silencio, su desconfianza y todo lo que conllevó. Pasé días, semanas encerrado en el departamento de Irina, no acudí a clases, perdí mi trabajo; lo único que hacía era escribirle email, cartas, llamé millones de veces, grabé centenares de correos de voz y ni uno solo tuvo respuesta. Sentí día tras día como una pequeña parte de mí moría, mi vida perdió sentido por años; el trabajo y cruzar el océano me ayudaron a continuar.
—No tienes idea de lo que dices —me acerqué a ella y la tomé de los brazos—. Quizá para ti fue fácil el ir y encontrarte a Jacob. Quizá para ti es así de fácil el botar los sentimientos en un par de días. No te atrevas, sólo no te atrevas a referirte a mi dolor de esa manera.
Sus mejillas estaban rojas, pero no era su sonrojo lleno de ternura, no, ella estaba realmente molesta.
—Vaya, veo que me han hecho caso —escuchamos a Irina detrás de nosotros, así que la solté y me aparté de ella—. Y yo que vine a presionar un poquitín, pero veo que no es necesario.
— ¿Qué haces por acá, Irina? —le pregunté mientras me pasaba la mano por mis cabellos.
Ella nos miraba de manera intermitente.
— ¡Qué grosero te has vuelto, Edward Cullen! —otra voz femenina apareció.
— ¿Kate? —miré a la otra chica rubia que traía en brazos a una pequeña con cabellos castaños claro, con ojos azules iguales a los suyos.
—La misma que viste y calza. Irina me dijo que se pondrían de acuerdo, pero ya me conoces.
—Por supuesto que sí. Supongo que esta preciosura es Carmen —dije mientras acariciaba la suave y sonrojada mejilla de la niña en brazos. La pequeña tiernamente me dedicó una sonrisa.
— ¿Acaso no es un encanto? —levantó su mirada y se encontró con Bella—. Disculpa, es que no he visto a nuestro padrino de bodas desde hace años. Soy Kate, esposa de Irina —le tendió la mano a Bella.
Bella comenzó a ponerse blanca, miraba a Kate como si estuviera mirando un fantasma. Kate apartó la mano cuando Bella no respondió el saludo.
—Es… espera, no… ¿qué…? ¿has dicho su esposa?
Uff, Bella se está dando cuenta que metió la pata y hasta el hondo ¿Qué sucederá ahora? No sé ustedes, pero Irina me cae muy bien. Me encanta la parejita de Irina y Kate :3
Antes de despedirme, me gustaría agradecerles por la calidez con la que han recibido ambas historias. Son unas DI-VI-NU-RAS, así con maúsculas porque son doblemente divinas.
Y como siempre gracias y besos por sus reviews: Camila, CHRCullen, Leah De Call, Jade HSos, miop, Lizdayana, Clary, Lidia Withlock, Tina Lightwood, liduvina, Mar91, Lore562, LUZ. C.C., OnlyRobPatti, Adriana Molina, rjnavajas, Esal, Adriu, cary, Jeli, ariyasy, saraipineda44, angryc, Melina, damaris14, torrespera172, patymdn, Liz Vidal, Car Cullen Stewart Pattinson y todas las lectoras anónimas.
Espero sus reviews, ya saben más revies igual a escritora contenta lo que equivale a más inspiración :D
¡BESOS!
