Hola, hola chicas ¿Cómo van? Sin más que decir les dejo para que lean. Disfrútenlo porque el final les encantará... creo ;)

BPOV

—¿Y entonces qué pasó? ¿Por qué dudaste tan fácil de él?

La pregunta de Irina me demolió. Trajo a flote la culpa y el dolor que había tratado de controlar en las últimas horas. Con aquellas palabras había dejado en evidencia lo cobarde que fui para enfrentar la situación, lo insegura que había estado de mí misma y más aún mi inmadurez. Dejó en evidencia aquello que ya sabía, no estaba a la altura de Edward.

—Oh, mierda —Irina se levantó de su asiento y se sentó a mi lado para abrazarme—. Kate tiene razón y debo aprender a morderme la lengua.

—No, no, está bien.

Esperó unos segundos a que me recompusiera.

—¿Ahora puedes contarme todo?

—Sí, claro que sí. Veamos —tomó su taza de café y le dio un sorbo—. A Edward le conocí días después de que llegó a Seattle, estaba pidiendo trabajo en la cafetería a la solía asistir, ahí mismo escuché que estaba buscando lugares económicos para hospedarse, no tenía mucho dinero y estaba quedándose en un refugio.

Jadeé ante esa información, sabía que no tenía mucho dinero, pero fácilmente podía pagar los primeros meses de alquiler de algún pequeño departamento, sabía que Esme le había dejado algunos ahorros.

—La verdad es que desde que le vi me cayó bien al instante, y bueno, me acerqué a él y le dije que en mi departamento tenía una habitación desocupada con su propio baño. Él siempre creyó que lo hice por ayudarlo, y en cierta forma sí, pero en ese entonces mis papás estaban un poco recortados, así que lo vi como una manera de obtener un pequeño ingreso.

—Pero ¿por qué no rentó un departamento propio? Eso fue lo que me había dicho, que vivía sólo, me dio tu dirección y también fui tonta por no ver que la dirección que me dio correspondía con una zona exclusiva, por eso me sorprendí el día que fui a verlo.

—Yo no sabía que él no te había contado nada al respecto, hasta ese día, entonces entendí por qué siempre era él quien te iba a visitar a Forks y después a Seattle —Irina tomó un sorbo de su café—. La razón por la cual él no te dijo que estaba viviendo conmigo y que rentaba un cuarto en mi departamento fue que él no quería que supieras que estaba ahorrando la mayoría de su sueldo, ese dinero quería usarlo para sacarte adelante y demostrarle a tu padre que podía darte una vida digna. Él se sentía tan angustiado por ello y también herido en su orgullo masculino de que tu padre estuviera pagando tu educación.

—Dios, Edward. Se lo dije, se lo dije millones de veces —solté mi llanto.

—Bueno, ya sabes lo que dicen de los hombres y su estúpido orgullo herido.

No podía creerlo, Edward había sido incapaz de confiar en mí y contarme el cómo se sentía respecto a mi educación, de todas formas ¿Qué se supone que hiciera? No podía pedirle que me ayudara a pagar porque sabía lo que habría hecho, habría renunciado a su sueño de estudiar ingeniería en Columbia con tal de darme a mí la oportunidad de estudiar artes, eso me habría hecho sentir miserable, porque no había nadie más que mereciera cumplir sus metas que él; al final sólo hubiera terminado sintiéndome culpable de quitarle la oportunidad por la que luchó tanto.

—Básicamente eso es todo —murmuró Irina.

—Sólo… sólo me gustaría saber qué fue de él después de esa noche. Es sólo que… —no hallaba las palabras para expresarme porque ni yo misma entendía esta necesidad y frustración por desconocer lo que había sido de él.

Irina entrecerró sus ojos y sonrió de lado, parecía que estuviera dándose una palmadita mentalmente en su hombro como diciendo "Bien hecho" y no comprendía porqué. Lucía bastante satisfecha consigo misma.

—Bueno, creo que debes imaginarte el cómo estuvo los meses posteriores porque me imagino que fue más o menos lo mismo para ti. Te buscó cuanto pudo, viajó a Seattle, se enfrentó a tu padre en Forks, llamó millones de veces, dejó centenares de mensajes de voz, emails e incluso cartas, hasta que entendió que no responderías. Se cansó —paró y por sus gestos adiviné que estaba evaluando si continuar o no—. No quiero hacerte sentir más culpable, pero su depresión fue tanta que perdió su trabajo, después fue recuperándose poco a poco, cuando se graduó papá vio lo valioso e ingenioso que es. Fue un alumno realmente destacado, así que le tendió una mano y lo recomendó con un amigo que vive en Inglaterra, para Edward fue la oportunidad de sellar y dejar atrás su historia contigo, su manera de terminar de sanar. Realmente le he visto poco después de eso, nos mantenemos en contacto de vez en cuando, yo regresé a Seattle después de casarme y él no regresó a Estados Unidos hasta ahora.

Para ese entonces mis lágrimas estaban por todo mi rostro. Él había sufrido tanto o más que yo, fui yo quien lo había llevado a eso, fui yo quien incluso puso en peligro sus metas.

—Creo que debo irme —le dije mientras tomaba mis cosas.

No me sentía para nada bien.

—¿Quieres que te acompañe? No te ves para nada bien.

—No, me gustaría estar sola.

—Está bien. Yo realmente lo lamento.

—No tienes que disculparte, supongo que nos vemos en el juzgado.

Ella torció la boca.

—Espero que no —sonrió—. No me mal entiendas, pero creo que tu historia con Edward no ha terminado.

—No, terminará dentro de poco más de una semana en tu sala.

—No me refería a eso, Bella tengo la sensación que las cosas entre ustedes no están del todo dichas y cuando eso suceda se darán cuenta que su historia vale realmente la pena.

—Se te olvida un detalle —levanté mi mano izquierda donde se encontraba mi anillo de compromiso.

—Eso es sólo una nimiedad. Un par de palabras y todo termina.

—No creo que sea así de fácil.

—No creo que debamos complicarnos la vida más de lo necesario.

Mordí mi labio ante el hecho de no saber qué responderle. No podía creer que sólo pensara en que no podía terminar con Jacob porque me era difícil enfrentarme a él y no por mis sentimientos hacia él ¡Estaba tan confundida! Me resultaba confusa toda esta situación, por un lado tenía toda esta verdad revelada y las consecuencias de aquella noche, todas esas dudas que implicaban el "y si" o el "¿qué hubiera pasado si…?", por otro lado mi relación con Jacob ¿Qué implicaba todo esto en mi compromiso con Jake?

Tomé mis cosas y salí de la cafetería después de despedirme de Irina. Estuve caminando por la ciudad por un largo rato, preguntándome y recriminándome ¿Qué podía hacer ahora? Y más importante aún ¿Qué quería hacer?

Llegué hasta Kerry Park y me senté en una banca, frente a mí tenía todo Seattle, bañada por la luz del sol en pleno crepúsculo con la circulación de las personas que regresaban de sus trabajos o simplemente habían salido a dar un paseo, me quedé admirando el horizonte, con esa iluminación la vista me transmitía una sensación de paz, justo lo que necesitaba en ese momento. Admiré cómo poco a poco se iba ocultando el sol, cómo las luces comenzaban a aparecer en las grandes edificaciones de la ciudad remplazando los rayos del astro, la calma me llevó a uno de los recuerdos más felices de mi vida.

Flashback

—¿Todavía sigues aquí? —le pregunté cuando entré a la oficina de mi padre, ya era tarde.

Él dio un respingo al escucharme, no se había dado cuenta que había entrado. Me volteó a ver y me dedicó una sonrisa que le llegó hasta los ojos, marcando pequeñas líneas de expresión alrededor de sus ojos.

—Yo sólo termino de ayudar a tu padre a archivar estos documentos —levantó la carpeta que tenía en su mano.

—Me quedé esperándote afuera de la escuela —le dije mientras me acercaba a él—. Dijiste que irías, que tenías algo importante que decirme.

La sonrisa de hace unos momentos desapareció y se transformó en una mueca de desilusión. Se veía realmente triste ¿Acaso le había pasado algo a Esme?

—¿Esme está bien?

—¿Mi mamá? Oh sí, ella está muy bien.

—Entonces esa cara a qué se debe.

Torció un poco su boca y miró a todos lados, menos a mí.

—Vamos, Edward ¿Qué pasa? Estuve esperándote por más de una hora.

—Yo sí fui, pero estabas con tu novio, no quise molestar.

—¿Mi novio? ¿De qué estás hablando?

—El chico alto y moreno que vive en La Push. Yo lo siento, sé que luego viene a buscarte por acá, pero nunca creí que fuera tu novio.

—¿Por qué lo sientes?

—Bella, perdón, yo lo que quería decirte… ¡Dios, soy un idiota¡

Lo miré tirarse del cabello, me pregunté qué sería aquello que lo tenía tan nervioso y enfadado al mismo tiempo.

—Yo malinterpreté todo, yo pensé… creí que te gustaba como tú me gustas a mí y quería ir a decírtelo. Tenía planeado llevarte a comer y hablar contigo, pero vi que estabas con Sam. Lo siento.

Entonces recordé que mientras esperaba a que Edward apareciera, Sam llegó para entregarme un libro que le había prestado, me había mandado mensaje durante las clases para preguntarme cuándo podía entregármelo; él llegó justo cuando Mike pasaba y comenzaba a hacerme uno de sus comentarios desagradables, Sam para alejarlo y que me dejara de molestar me abrazó y besó mi mejilla, probablemente en ese momento había llegado Edward.

—No, Edward. Sam no es mi novio ni nada por el estilo, solamente somos buenos amigos de la infancia —me acerqué a él y tomé una de sus manos, era tan varonil, con sus venas marcadas—. Eso es lo único que has malinterpretado.

Me miró asombrado a los ojos.

—Sam me abrazo porque Mike había comenzado a hacer sus comentarios insistentes como siempre. Te estuve esperando porque no sé, me imaginé que irías a decirme algo importantísimo.

Di otro paso, nuestros cuerpos quedaron pegados, su rostro había comenzado a inclinarse hacia el mío.

—¿Qué querías decirme? —susurré al sentir su aliento chocando con el mío.

—Bella, yo… Tú me… Es decir…

Lo interrumpí enredando mis manos detrás de su cuello y atrayéndolo hacia mí para unir mis labios a los suyos. Gemí al sentir el contacto, era realmente dulce, era mejor que mis fantasías. Sus brazos rodearon mi cintura, su agarre firme se vio reflejado en su respuesta al beso, sus labios tiernos se volvieron firmes y demandantes. Comenzó a acariciar con la punta de su lengua mi labio inferior, me abrí para él y comenzamos a explorarnos. Me impulsé en un salto y él me tomó de mi trasero para poder montarme en sus caderas. Jaloneé su cabello, él soltó un jadeo. Después de algunos segundos nos separamos, nuestras respiraciones agitadas, nuestros corazones acelerados. Ese había sido nuestro primero beso ¡Vaya primero beso!

Fin del flashback

Me di cuenta que ya había oscurecido por completo, tomé mis cosas y regresé a casa. Mi cabeza era todo un caos; tantos pensamientos venían a mí a la vez y ni hablar de mis sentimientos. Había cometido tantos errores y la consecuencia de ello fue haberme separado del amor de mi vida, porque sí, Edward siempre ha sido eso para mí, incluso desde que empecé mi relación con Jacob lo supe.

Me acosté sin poder conciliar el sueño, mis sábanas terminaron revueltas, así que cuando me desesperé de estar en cama me levanté y preparé café.

—¿Insomnio? —preguntó mi mamá.

—Sí, soy toda confusión.

—Cariño —suspiró y se sentó a mi lado—. Hace unos años, antes de que tu padre muriera él me entregó esto —dijo colocando sobre la mesa un sobre amarillento por el paso de los años, incluso se veía que el papel estaba un poco tieso por el polvo—. Me dijo que te la entregara en su momento, le pregunté cuándo era eso y él sólo respondió que yo sabría y creo que este es el momento. Tengo una corazonada de que se trata sobre toda esta situación.

La miré a los ojos interrogante, pero me di cuenta de que ella tenía las mismas dudas que yo sobre por qué papá me habría dejado ese sobre y por qué se lo había dejado a ella después de años de no hablarse. Temblorosa, tomé el sobre y lo abrí; dentro se encontraba una carta perfectamente doblada, sin abrirla aún pude notar en el papel la caligrafía de mi padre marcada en esa página.

Saqué la hoja y la desdoblé preguntándome qué podría ser aquello que debía esperar a que mi madre creyera que era un buen momento. Antes de comenzar a leer mis ojos se empañaron por las lágrimas que se acumularon, me limpié con el dorso de mi mano y proseguí a leer.

Mi dulce hija

Le pedí a tu madre que te entregara esta carta el día en que ya no estuviera, pero que esperara al momento en que sintiera ella que debía entregarla, me imagino que al igual que ella debes de preguntarte a qué me refería y la respuesta es Edward ¿Que cómo estuve tan seguro que sucedería tu reencuentro con él? Porque sus destinos están unidos, porque cuando dos personas se amaron de la manera en que ustedes lo hicieron no existe otro camino que no sea juntos.

Sé que te resultará confuso todo esto que estoy escribiendo debido a todas aquellas ocasiones que traté de hacerte entrar en razón o convencerte de que ese muchacho no era para ti y eso es lo que realmente pensaba, no porque Edward fuera malo, sino porque su vida ha sido difícil y porque no quería verte siendo infeliz, no quería que vivieras lo que yo pasé, mi experiencia me llevó a actuar, cuando seas madre entenderás que lo que quieres es evitar cualquier daño o dolor a tus hijos, sobre todo si tú lo has vivido, pero eso mismo me cegó y no me dejó ver que te estaba causando el mismo daño que tus abuelos me causaron y te estaba perjudicando de la misma manera en cómo nos afectaron a tu madre y a mí; es por ello que después de tantos intentos por entregar los documentos para tu divorcio me di cuenta que debías ser tú quien lo decidiera y cuando quise hacerlo y entregártelos para que buscaras a Edward ya estabas con Jacob, vi que por fin volvías a sonreír un poco, una pequeña chispa de tu luz había vuelto, sin embargo, nunca fue como cuando estabas con Edward.

Bella, sé que cuando decidas casarte con Jacob descubrirás todo y creo que es una oportunidad que tendrás para pensar las cosas, para encontrarte de nuevo con Edward y quizá puedas remediar nuestros errores. Sé que buscarás continuar con tus planes hasta el final porque has dado tu palabra, pero ¿qué vida piensas tomar? Quizá puedas mentirle a los demás, incluso a tu madre, pero sabes, dentro de ti, que jamás llegarás a amar a Jake como lo amas a él.

Hija, discúlpame por haberte robado la vida que yo tuve, ese es el más grande remordimiento que me llevaré a la tumba, pero si puedes hacerme un último favor después de todo, sólo te pido que seas feliz.

Te ama, tu padre.

¡Dios! —sollocé— ¿Qué hiciste, papá?

—¿Qué sucede, hija? —me dijo mi mamá abrazándome.

Le tendí la carta esperando a que terminara de leerla mientras me preguntaba cuántas ocasiones tuvo la oportunidad de decirme que no había mandado los papeles de divorcio, él mismo dudaba de que Edward hubiera hecho aquello y aún así decidió no decirme nada de sus dudas, pero tampoco debía ni podía culparle porque fui yo quien dudó de él y no le di la oportunidad de explicarme lo que había sucedido.

—¿Hablarás con Edward? —me preguntó mi mamá.

—Creo que es lo que debo hacer si quiero cerrar todo este asunto.

—¿Eso es lo que quieres, Bella?

La miré a los ojos, no sabía que responderle porque sinceramente ya no sabía qué hacer con todo esto ¿Acaso había otra opción que no fuera aclarar todo y firmar el divorcio de una buena vez y continuar con mis preparativos de la boda? ¿Qué otra opción tenía? Edward firmaría y regresaría a Londres; lo máximo a lo que podía aspirar era a obtener su perdón.

—No sé si es lo que quiero, pero sí lo que necesito para tener paz.

Ella sólo asintió mostrando de esa manera su apoyo, posteriormente me dejó sola para hacer la llamada, llamada que no hice por cobarde y que sólo me quedé con enviarle un mensaje, mismo que escribí una y otra vez, tratando de encontrar la manera más adecuada de poder dirigirme a él.

"Edward, ¿crees que podamos encontrarnos mañana para platicar? Atte. Bella"

Pulsé enviar y esperé a que me llegara su respuesta. Poco más de diez minutos hicieron falta para ello.

"Por supuesto, dime la hora y el lugar".

Mordí mi labio varías veces y le envié la dirección y la hora, sería a la hora de la comida. Después me di cuenta que quizá no sabría dónde se encontraba el lugar y decidí mandarle la ubicación exacta. Ya no obtuve respuesta

—¿Te fue difícil llegar?

Él soltó una risita amarga que se me clavó en el corazón.

—Parece que se te olvidó, las veces que venía a verte veníamos aquí a comer.

Bajé la mirada a mis manos que se encontraban unidas sobre mi regazo, me sentí una idiota.

—Lo siento —murmuré.

—No tienes porqué, el que yo lo recuerde no te obliga a ti a hacerlo —su voz era dura e hiriente— ¿Tu prometido sabe qué estás aquí?

Negué con la cabeza únicamente, de pronto me sentí tan pequeña frente a él, me intimidaba su postura y todo él. Es como si hubiera venido a la defensiva e incluso listo para atacar, su torso hacia delante y firme. Jamás me había sentido de esta manera con él, por el contrario, siempre me hacía sentir protegida y me daba confianza.

—¿Qué quieres hablar? —me preguntó.

—He hablado con Irina.

—Por supuesto, no confiabas en mi palabra —sentenció— ¿Has comprobado que he dicho la verdad?

—No fue por eso que le pedí hablar con ella, quiero decir, sí, sabía que omitirías cosas para no dañarme, quería saber qué tanto me había equivocado contigo.

—¿Y cuál es tu veredicto?

—Lo lamentó tanto, arruiné todo, nuestra historia, nuestro futuro juntos.

Su rostro cambió, se transformó a un gesto de pesar y nostalgia. Él también se preguntaba qué hubiera sido de nosotros si aquella noche no hubiera sucedido.

—¿Por qué no me dijiste que rentabas una habitación en el departamento de Irina? —nos miramos a los ojos por unos segundos, al final él terminó apartándolos.

—No lo sé, por pena, por orgullo. No quería que tu padre se enterara de aquello, sólo le daría más excusas para seguir presionándote con hacerte ver que habías cometido un error. Al final no tenía nada que ofrecerte, Bella. Ni siquiera podía pagar un lugar al cual llevarte y tener nuestro espacio e intimidad, por eso siempre venía aquí.

—Es que no puedo creerlo ¿para ti era más importante lo que mi padre pensara de ti que yo? ¿Cuántas veces no te dije cuán orgullosa estaba de ti y lo mucho que te admiraba? ¿No era suficiente para ti?

—¡No lo entiendes, Bella! Tú no tenías que soportar esas miradas de desaprobación, esos comentarios haciéndote ver que te estaba llevando por un camino directo a la miseria. Te estaba quitando en lugar de darte.

—Maldición, Edward. No me mal entiendas, sé cuánta culpa tengo en todo esto, pero ¿acaso te das cuenta que tu inseguridad te llevó a ocultarme lo de Irina y que si hubiera sabido eso aquella noche no habría salido huyendo? ¿Qué culpa tenía yo de tu inseguridad y tu búsqueda por la aprobación de mi padre?

—¿En serio? Porque como te dije el otro día, me parece que sólo buscabas la mínima excusa para ir de regreso con tu padre.

—Estás equivocado, sí, fui con mi padre después de eso, pero sólo para pedirle ayuda con el divorcio, después de eso continué trabajando por mi cuenta.

Él me miró sorprendido.

—Sabes qué, al final tampoco sabemos cómo habrían acabado las cosas para nosotros. Quizá nos hubiéramos divorciado por alguna otra razón, quizá… quizá estaríamos juntos. No lo sabemos.

—Te equivocas, Bella, porque yo sé que si las cosas aquella noche hubieran acabado de otra manera tú y yo seguiríamos junto. Lo haríamos y sabes por qué —me tomó de mis brazos y me pegó a su cuerpo—, porque yo te amo más que a nada, porque a pesar de todo este maldito tiempo sigues aquí —tocó el centro de su pecho—, porque no podrá haber alguien después de ti —susurró con sus labios a escasos milímetros de los míos.


¿Qué tal? A Edward se le ha escapado, lo dejó salir. Al final Edward ya ha reconocido que la ama, incluso a sí mismo, ahora falta Bella ¿Creen que estos dos todavía tengan una oportunidad? ¿O los errores de ambos habrán terminado con cualquier posibilidad? Creo que Bella tiene razón, Edward de pronto perdió de vista a Bella y se empeñó tanto por hacer cambiar de opinión a Charlie o demostrarle que era suficiente que se le olvidó que era a Bella a quien debía de preguntarle lo que pensaba e incluso dejó de tomarlo en cuenta ¿Qué piensan de ello?

Como les dije en La Fortezza, este fic se alargará dos o tres capítulos más ¿Qué hacerla? De pronto mi imaginación sacó un par de escenas más y no quiero quedarme con las ganas y dejarlas sin leerlas, así que por lo menos dos capítulos más sí hay.

MIL GRACIAS MIS LECTORAS BELLAS, SABEN QUE SIN USTEDES Y SIN SU APOYO YO NO TENDRÍA NADA QUE HACER ACÁ: cavendano13, patymdn, saraipineda44, Santa, Chiki Garcia, Adriu, Andre22-twi, Lore562, Moni, Liz Vidal, Elizabeth Marie Cullen, cary, Lizdayanna, rjnavajas, Cinti77, , Pameva, miop, Car Cullen Stewart Pattinson, Smedina, ELIZABETH, Mar91, Damaris41, angryc, Esal, jupy, terewee Y TODAS AQUELLAS LECTORAS ANÓNIMAS.

P.D. Pronto habrá nuevo capítulo de La Fortezza ¡No se lo pierdan!

Nos leemos... ¡No olviden dejarme su comentario ;)!