La imaginación es algo incontrolable.
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No. No era posible. Bueno, nada era imposible pero esto era definitivamente, algo difícil de aceptar; todo había salido bien, absolutamente bien… pero claro, no existe lo absoluto, como prueba de ello, ella terminó varios pisos por debajo del suelo, sus llaves lejos de su alcance, su tobillo en un ángulo extraño y ella al borde de la inconsciencia.
Definitivamente, ninguno de los escenarios más horribles que habían podido pasar en sus pesadillas, terminaba con ella en ese estado. Tiró la cabeza al suelo y se dejó envolver por el sonido de su respiración trabajosa, a pesar del cansancio el dolor y el frío, había algo manteniéndola despierta y alerta, con la adrenalina bombeando su cuerpo logrando hacer saltar sus venas.
Su enemigo no estaba muerto.
No, claro que no, porque ella era Lucky Lucy Heartflia, así que de suerte no tenía nada. Dio un golpe al suelo con su cabeza frustrada buscando recuperar compostura. Serenó su respiración, cerró los ojos en busca de calma, puso su mente en blanco y se concentró en su alrededor buscando un movimiento, un sonido, un aroma… sin embargo su mente no cooperaba, dando vueltas en sus recuerdos… sintió la caía nuevamente, recordó lo sucedido antes de terminar cómo estaba.
Antes de lo que parecía su muerte segura.
Hubo un enfrentamiento con un Gremio Oscuro… Oh, como lo recordaba todo a detalle ahora… BlackHeart, gremio de magos despiadados que utilizaban la naturaleza del lugar a su favor para liquidar poblados enteros en una sola noche; situado al norte de Fiore, en la cordillera más alta y nevada del lugar. Naturalmente ese tipo de lugar frío era famosamente conocido por sus tempestades y avalanchas constantes, el gremio oscuro estaba situado en el mejor lugar para esconderse y el peor lugar para realizar una batalla.
Una defensa natural impenetrable.
Todo parecía estar a favor de ellos, sin embargo la magia de Natsu era su debilidad y su carta de triunfo, quien a pesar de su impulsividad demostraba gran utilidad para poder sobrellevar el camino cuesta arriba.
Era una subida demasiado empinada, con un vacío a su izquierda cada vez mayor con cada metro que recorrían, los vientos gélidos amenazaban con botarlos, silbando a su costado por donde parecía una caída a la nada, la nieve a la altura de la cadera podría haber sido una desventaja si no fuera por Natsu, quién abría el camino frente a ellos, derritiendo la nieve para que pudieran caminar sobre tierra, más que nunca la desastrosa personalidad pirómana del peli rosado, mantuvo al grupo cálido y lejos de cualquier peligro.
Tampoco es que a Gray le molestase en lo más mínimo dicho ambiente, caminaba con normalidad por encima de la nieve, como si esta se doblara a su antojo y por ello fuera capaz de soportar su peso sin hundirlo, el mago de creación de hielo fue el guía para subir hasta el pico más alto de la montaña, dónde, obviamente BlackHeart había decidido asentar su territorio y gremio.
Todo bien por el momento, se quedaron en el perímetro del enorme edificio de hielo que los esperaba, ellos tenían que planear el ataque y Erza comenzó con una estrategia razonable; Natsu y ella irían directo a la cabeza, Gray como segundo apoyo, Wendy y ella como primer grupo de ataque, para abrir paso a los demás.
Sí, todo había sido bien planeado pero claro, nada podía ser tan simple como llegar, emboscar y ganar, porqué había un factor común en todas sus misiones… que los planes se terminan al garete gracias a Natsu. Lo típico realmente. Sería una misión más en su historial de victorias relativamente exitosas.
O eso creyeron… o eso creyó ella… tan, tan equivocadamente…
Entre las líneas de magos de hielo y agua que aparentemente conformaban la totalidad del gremio, su Maestro tuvo que salir siendo un mago de tierra, y ella tuvo que ser la sorteada en enfrentarlo.
Suspiró resignada ante su suerte en la vida. Sintiendo calor propagarse por la pierna herida, dentro de poco, el poco calor que había en el lugar devolvería las sensaciones a su cuerpo, con ello todas las heridas y golpes que probablemente tenía…
Abrió los ojos nuevamente, observando su ingreso y única salida, cansancio era lo único que esto le generaba, pensar en subir la cansaba… cerró los ojos hundiéndose en sus recuerdos nuevamente…
Natsu cargó de lleno contra todos quienes le rodearan, Erza fue la única en cumplir con lo acordado y fue de frente a buscar al Maestro del gremio junto a Gray, quién podría darle apoyo con su magia de hielo. Wendy y ella se quedaron apoyando a Natsu o por lo menos, contra todos los que quisieran atacarlo mientras estaba concentrado.
Ella en su Star Dress de Taurus para mayor poder, golpeaba a quien se atreviera acercarse, para los que estuvieran lejos usaba con maestría su látigo y de verse acorralada, una buena patada al suelo que removiera la tierra debajo de sus enemigos le ayudaba, sin embargo Wendy se vio relativamente contenida, siendo su magia de viento podía llegar a ser peligrosa en el lugar en que estaban, bastante destructiva así sea alguien moderado como ella, lamentablemente esto lo sabían sus enemigos, sus rostros macabros hacia la menor lo demostraban, su objetivo era la peli azul.
Pero Wendy no estaba sola, por supuesto que no, Carla estaba con ella, dando pelea a quién se acercara demás, era un dúo sincronizado, peleaban con gracia y armonía, entendiendo los movimientos de una y la otra, defendiendo los puntos ciegos de la otra, sin embargo se notaba el impedimento, se notaba la sensación de incomodidad, por lo que se abrió paso hasta ellas y espalda con espalda demostraban que no se dejarían vencer.
Rápidamente la situación se agravó; aún podía sentir el temblor bajo sus pies, la corriente de aire cambiar dirección, las risas de sus oponentes…
Intentaron derribarlos de la montaña con una avalancha, sabiendo que ellos podrían sobrellevar el impacto y esperando que nosotros no; Natsu con un rugido de fuego evitó que pasara a mayores, logrando derretir y partir justo en el centro la ola de nieve pero Wendy y ella no lograron llegar al punto seguro a tiempo y fueron separadas por culpa de uno de los bordes de la avalancha, Carla, habiéndose transformado de nuevo en Exceed logró salvarse.
"¡Wendy!" grite a todo pulmón estirando el brazo hacia la peli azul, sin embargo, su pequeña estatura hizo que fuera fácil hundirse en la nieve. Ella por su parte, sintió el impacto de la avalancha directo contra sus costillas, esto le quitó el aire de los pulmones y se sintió ahogar.
"¡Luceeee!" escuchó a Natsu llamarla, intentó decir algo, estiró los brazos lo más que podía pero no había piedad, no había forma, lo último que vio fue a su mejor amigo intentando correr hacia ella pero sus enemigos no le daban tregua. Happy tuvo que alzar en el aire al peli rosado para evitar que una lanza de hielo lo atravesara.
No tenía tiempo para ir a buscarla, tenía demasiados enemigos por delante.
Quiso patear algo, su mente se congelaba junto a sus músculos, era demasiado trabajo ir contra aquella corriente gélida, se sentía más cansada cada que movía los brazos, agitaba las piernas pero era ir contra una pared.
Comenzó a sentir pánico.
Logró salir a flote, aún con la nieva ingresando por su garganta junto fortaleza "¡Natsu!" gritó con fuerzas sintiendo la nieve ahogarla en el proceso, siendo arrastrada a gran velocidad y sin posibilidad de evitarlo, se volvió a hundir en la nieve.
Sintió las piedras, las ramas chocar contra ella, sin embargo el frío la adormecía, no había dolor, no había ardor… solo frío, mucho frío… finalmente, sintió la corriente cambiar y una fuerza la succionó hacia abajo, con bastante presión, con velocidad.
En un halo de luz, su más fuerte Espíritu Celestial apareció frente a ella en el momento exacto en que estaba por caer hacia la nada misma, le sujetó del brazo con fuerza, sus clásicos lentes azules cayendo hacia donde podría haber sido su mismo destino, sus dedos le clavaban la piel, de por si sensible por el frío, pero estaba agradecida de ver aquella melena naranja agitarse con el viento.
Le dolían las costillas ante el golpe de la dura nieva, sentía que el aire se le iría en cualquier momento, su cuerpo se balanceaba y la hacía golpearse con el borde, sintiendo su piel arderle por la fricción y temía que sus llaves no estuvieran más con ella pues no sentía su calidez en la cadera.
Aun así, su vista estaba clavada en Loke, quien lucía tan asustado como ella.
"¡Te tengo Lucy, te tengo!" expresó con esfuerzo, en su estado, probablemente era peso muerto contra su sorprendido amigo. Intentó jalar de ella pero la nieva le hacía resbalar, tenía medio cuerpo hacia el vacío, su mano libre intentando apoyarse en algo firme para poder tirar con mayor éxito, podía ver la angustia en cada gesto del peli naranja.
"S-Si…" exclamó asustada, sus dientes temblando por el frío, a pesar de todo confiaba en su fiel amigo. Le sostuvo la mirada en todo el proceso, no por meterle presión sino para evitar que ella sucumbiera a sus emociones.
Una mancha oscura le llamó la atención y volteo la cabeza temblando.
En ese momento fue que lo vio. Parecía que el mundo se había enlentecido y cada latido de su corazón demoraba una eternidad, el frío, el cansancio, el dolor, todo desapareció por completo en esa milésima de segundo. A pesar de la nevisca, no llevaba nada puesto más que un abrigo blanco sobre los hombros, traía lo que parecía unos pantalones cargo oscuro, estaba de pie sobre una roca… que se extendía desde el borde hacia la nada misma.
En su mano, pateando con fuerza, se encontraba Wendy, su melena azul golpeando el pecho de este ante la fuerza del viento, sus ojos cargados de furia y miedo, sus manos teñidas de rojo… Pateaba, arañaba e intentaba emitir palabras, ella peleaba por su vida lo mejor que podía en tan comprometida situación.
Dirigió su mirada por última vez a su fiel amigo, sabiendo lo que debía hacer, a pesar del viento, el dolor y el esfuerzo de sujetarla en el aire, fue capaz de ver en sus ojos, el entendimiento, la comprensión de sus intenciones y sintió pena por su amigo.
"Lucy ¡No!" exclamó, sin embargo el mundo para ella seguía ese curso lento, por tanto sus palabras se estiraron y tal vez, eso fue lo último que vería de él.
Cerró los ojos en el preciso momento en que su mano libre viajó a su cadera. Tomó su látigo con fuerza, con mayor determinación que antes y en un movimiento calculado, tiró de su látigo en dirección a su amiga, haciéndolo girar una vez para obtener el ángulo correcto, con precisión, logró sujetarla de una pierna y tiró con toda la fuerza que tenía apoyando su cuerpo entero contra el borde, quebrando tal vez algunas costillas en el proceso.
En cámara lenta, la vio librarse del agarre del hombre, quién en la sorpresa volteo a verla, su cabellera blanca bailando por el viento con tal gracia que parecía irónico en una situación como esta. La fuerza que utilizó para aquel movimiento, la alejó de las manos de Loke, aun así, sin ningún apoyo, siguió tirando de su látigo hasta ver que el cuerpo de la menor saliese volando hacía tierra firme.
Confiando en que Loke la rescataría, ella comenzó a caer sin intentar salvarse.
Su cabello le golpeaba el rostro y baila frente a sus ojos, podía sentir el correr del tiempo volver a la normalidad, su látigo seguía en su mano y el enemigo observaba con sorna su destino, la victoria dibujada en su pose y sonrisa.
No, no señor, esto no es lo único que puedo hacer.
Lleno sus pulmones de aire, gritó con fuerza y poder, sintiendo la magia de Taurus aún correr por sus venas, giró nuevamente su látigo en el aire una, dos, tres veces y antes de perder mayor distancia, logró sujetar al enemigo del torso, se dibujó una sonrisa en su rostro y jaló con fuerza de él, dejando que su látigo se escape de sus manos detrás de ella, observó al enemigo caer hacía ella a toda velocidad.
Gritos por todos lados, el silbar del viento contra sus oídos, el frío cortándole la piel, todo volvió a la normalidad… ella cayendo al vació, el enemigo encima de ella con un rostro de incredibilidad y pánico.
Finalmente, sus cuerpos chocaron, incapaz de rendirse aún a segundos de su fin, se aferró a su cuerpo con brazos y piernas, para evitar que este hiciera algo aún en su caída libre, sintiéndolo forcejear con ella, sabía que había logrado inmovilizarlo. Satisfecha con todas sus acciones, se aferró con fuerza y cerró los ojos dejando que las lágrimas brotaran libres.
Todas sus aventuras pasaron por su mente, cada sonrisa de sus amigos, cada derrota contra un enemigo, los momentos tristes, los momentos buenos… finalmente, una única imagen capaz de calmarla… Natsu y Happy durmiendo en su cama, uno hecho una pelotita sobre su almohada, el otro con medio cuerpo fuera de la cama… roncando a todo volumen con una sonrisa… se había enojado en ese momento pero ahora, justo ahora, le ayudó a aceptar su muerte.
Su sonrisa pacífica. Sus bromas de mal gusto. Su energía inagotable. Su sobreesfuerzo en situaciones de peligro. Su confianza infinita. Su instinto protector.
Natsu era su familia.
Las lágrimas se congelaban contra sus mejillas, su cuerpo se sentía al límite pero no se soltó. Así como sus amigos y compañeros del gremio, Lucy no se rendiría y daría lo mejor de sí misma aún ante las puertas de la muerte.
La magia de Taurus se desvaneció de su cuerpo en un brillo capaz de penetrar sus ojos cerrados, físicamente ya se sentía desfallecer pero era necia, no haría caso a su propio cuerpo porque su espíritu tenía mucho más por demostrar. Faltaba poco para tocar fondo, lo sabía, lo sentía, las quejas del hombre que sujetaba eran sonidos sordos, en su cabeza retumbaba las risas de sus amigos, de su familia…
Por último, deseó que sus amadas llaves lleguen a una buena persona, alguien que los cuide como se merecen, que los respeten y más que Espíritus Celestiales, los considere familia… no podría despedirse físicamente de ellos pero, ellos aún podían sentirla, escuchar sus pensamientos… Los amo… los amo más que a nada… lo siento, siento no ser más fuerte, no ser capaz de compartir más aventuras con ustedes… un hueco en su pecho comenzaba a quitarle el aire… Adiós…
Un estruendo.
Abrió los ojos al instante y se separó lo suficiente para ver el rostro del hombre, era hermoso… de una forma osca y hasta bruta, cejas gruesas, cabello albino, ojos azules… seguía en su rostro la sorna del vencedor, lo vio tiró la cabeza para atrás y con fuerza le atinó un golpe en la frente. Fue tan fuerte que su cuerpo entero se sacudió, sumado a su agotamiento, su agarre perdió fuerza, ya libre, estiró ambas manos detrás de ella, casi abrazándola.
Le costaba recomponerse, su respiración agitada, su mente volando a mil por hora… No, ya estamos a metros de la tierra, haz perdido… negó con la cabeza varias veces, desafiándolo con la mirada, queriendo arañarle el rostro por la frustración.
Sin embargo, la tierra al fin llegó. Fue un leve golpe, casi como caer de una silla pero al mismo tiempo se sintió caer dentro de arenas movedizas, si bien igual sentía el choque contra esta, era amortiguado por el mover de la tierra. Ambos siguieron cayendo y cayendo, era tal la altura de donde cayeron que la tierra suelta era incapaz de detener por completo su caída.
Tenía los ojos fuertemente cerrados, podía sentir el cuerpo de su enemigo aún encima suyo, sujetándole de la cintura mientras se adentraban más y más bajo tierra, no sabía por que motivo la sujetaba, pero no se dejaría pasar ese detalle. Por miedo tal vez a la situación, ella misma se aferró a su cuerpo, pegó su rostro a torso sintiendo su piel extrañamente cálida contra su mejilla, intentando cómo sea que la tierra no entrase en sus ojos ni boca o nariz.
Finalmente, el mundo le pareció abrirse debajo suyo, fue un paso a una nueva caída libre, su corazón rebotando contra su pecho, abrió los ojos asustada, peleando por ser liberada del agarré del albino, comenzó golpeando su pecho, agitando las piernas intentando atinarle a la pantorrilla. Este sin dudarlo, la soltó empujándola en el proceso, ella volteo en el aire para observar que habían ingresado en una especie de caverna subterránea, sus ojos abiertos como nunca antes, abrió la boca de la sorpresa pero se arrepintió rápidamente. Un aroma rancio propio de un lugar como este, cargaba el lugar y el polvo guardado de probablemente años la golpeo de lleno, quiso vomitar en el momento pero algo era más importante, algo que colocaba en segundo plano todo ello.
El suelo estaba cada vez más cerca.
Con velocidad, intentó enderezarse lo mejor posible en el aire, cerró los ojos y esperó caer lo mejor posible de pie. Estúpido sí, pero preferible a un golpe mortal a la cabeza o un golpe más a su maltratadas costillas.
Lo escuchó más que sentirlo. El momento exacto en que su hueso se quebraba, era un sonido hueco pero al mismo tiempo seco y certero… gritó con dolor al sentir un calor explosivo en su pierna derecha, lo siguiente fue su cuerpo caer al suelo, un solo golpe, sin rebotar, sin freno. A pesar de todo, estiró los brazos para amortiguar en algo el impacto, sus manos raspándose en el proceso.
Finalmente, se detuvo y el silencio llenó la cueva. Incapaz de abrir la boca, escuchaba el latir de su corazón retumbar en su cabeza, todo a su alrededor en completa oscuridad pero su mente procesaba los segundos, minutos que había pasado suspendida en el aire… Estaba viva.
Estaba viva.
Finalmente, abrió la boca y dejó que sus pulmones accionaran desesperados por obtener oxígeno, a bocanadas descontroladas sus brazos se rindieron, su mejilla golpeo el suelo, con parsimonia obligó a su cuerpo a girar para mirar desde dónde había ingresado. Allí, en lo alto de toda esa nube de polvo y penumbra, pudo observar un hueco en la caverna, probablemente unos 100 metros de alto.
A pesar de la profundidad, del agujero lograba entrar una corriente de nieve que se quedaba suspendida en lo más alto, a su alrededor una especie de fitoplancton bioluminiscente daba mayor claridad, lo suficiente al menos para observar el hueco sobre ella. De igual manera, sus ojos necesitarían varios minutos para acostumbrarse realmente.
Estaba acabada. Así sea que por un milagro de la vida ella había llegado a sobrevivir la caída, a solas con su enemigo… definitivamente moriría…
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Por el momento es esto. Mis disculpas para los que siguen mi otra historia, la imaginación e inspiración son cosas que uno no maneja.
