Tuve que hacer un poco de investigación para poder hacer este capítulo, espero que dentro de todo, este bien y lo más acorde al manga o anime.
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Se sentía flotar en la nada sin cuerpo, sin alguna contención física. No había dolor, no había cansancio, no había hambre, nada… absolutamente nada. Si pudiera seguro sonreiría, si pudiera, estiraría su cuerpo entero sintiendo cada músculo perder tensión, se reiría como loca y giraría mil veces llena de gozo. Era feliz, feliz por dejar atrás tanto sufrimiento.
No entendía mucho, no sabía dónde estaba ni quién era exactamente pero ¿Importaba? No, para nada porque no había preocupaciones ¿Qué eran preocupaciones? Oh, cómo quiso reírse de ello… Era feliz de dejar de sufrir ¡Sufrir! ¿Sufrir de qué?
¿Sufrir de qué…? La confusión la mareó. Había algo, estaba segura de que había algo, algo que había pasado… ¿Qué? ¿Quién? ¿Dónde?
De repente algo frío comenzó a rodearla. Pronto volvió a tomar forma, sintiendo como dicho frío marcaba cada una de sus curvas, se metía entre sus dedos y cabellos. Quiso gritar, pero no podía, le dolía, le dolía tener cuerpo, le dolía ser atrapada nuevamente, los ojos le quemaban por la luz que parecía había cerca por lo que luchó. Luchó por volver a ser libre.
Libre… quiero ser libre…. ¡Quiero ser libre!
Alguien la sujetó de una pierna arrastrándola hacia la luz. Sintió que todo pasaba a toda marcha, como si ella estuviera dentro de un tobogán de agua y la llevaba sin pausas a un destino que no conocía, que no quería ir, quiso aferrarse a algo pero no podía.
¡No, no, no!
Sus sentidos se recobraron, cansancio volviendo a sus hombros, frío calando a sus huesos, su boca áspera, su piel hormigueante. Podía escuchar un silbido demasiado agudo que le taladraba la cabeza, la luz estaba demasiado cerca para su gusto…
"¡AHHHH!" gritó con fuerza al momento en que caía hacia lo que se sentía era un charco de agua gélida.
"¡Lucy!" miles de voces gritaron a la par. Dando inicio a un dolor de cabeza monumental.
Sintió unos cálidos brazos envolverla "Luce…" pronto el agua que la rodeaba comenzó a desvanecerse, su cuerpo recuperaba temperatura y eso le agradaba, abrió los ojos sintiendo el golpe de la luz cegarla. Pestañeando a toda velocidad logró distinguir una cabellera rosada frente a ella, ajustó su cabeza a la altura de este tratando de recordar cómo hablar.
Se pasó la lengua por los labios sintiendo demasiada sed "¿N-Natsu…?" susurró molestándole la vibración que causaba el hablar en su garganta.
Su sonrisa era enorme, sus ojos verdes parecían tener lágrimas sin derramar. Su mirada se debatía que mirar primero: si sus ojos, su boca o algo en su mejilla, ella ladeo la cabeza confundida por su reacción y se ganó un fuerte abrazo por parte de su mejor amigo que distorsionó todo para ella al teñirlo de un color verdusco.
"Con cuidado Natsu-san, todavía no está del todo recuperada" escuchó una suave voz.
Nuevamente intentó enfocar su mirada a la dirección de la voz, su pequeña figura aún una mancha en su mundo borroso. Recostó su frente en lo que esperaba fuera el hombro de Natsu e intento recuperar fuerzas, con su mundo dando vueltas y sus recuerdos una laguna en su mente, no se sentía del todo capacitada para conversar con sus amigos… ¿Qué carajos había pasado?
"¡Lushiii!" una pequeña voz exclamó a la par que una pequeña bola cálida se chocaba contra su espalda.
"¡Ou!" se quejó ante el dolor sorpresivo de tan débil impacto.
"¡Hey, Te dijo que tuvieras cuidado!" le regaño otra voz masculina.
"¡Cállate hielera con patas! Happy solo está feliz" respondió Natsu. Sintió la vibración de su gruesa voz retumbar en su pecho.
"Todos estamos felices Natsu pero hay que darle su espacio" reprochó la única e inigualable Erza.
¿Qué había sucedido? ¿Por qué ella estaba en un charco de agua? ¿Por qué sentía como si un tractor le hubiera pasado por encima… unas doscientas veces? Nada de esto tenía sentido y no le gustaba estar a oscuras.
Estaba por dar voz a sus dudas cuando sus recuerdos volvieron a ella repentinamente, dejándola sin aliento. Siendo que literalmente, el oxígeno había sido extraído de sus pulmones, se apartó del pecho de Natsu, para comenzar a boquear cual pez fuera del agua.
"¡Lucy!" gritaron todos.
Fue extraída de los brazos del peli rosado con fuerza, pero ella comenzó a sacudirse sujetando con fuerza su cabeza, pateando a todo aquel que intentara acercarse, las lágrimas corriendo por su rostro mientras las imágenes de todo lo vivido cruzaban a toda velocidad en su mente, dejándola sin oportunidad a prepararse. Dejándola sin forma de defenderse de tal tortura que era recordar lo que uno no quiere recordar…
No había forma de escaparse.
Lo recordó todo de la peor forma. La única forma que se merecía y era tal cual cómo debía ser, sufriendo. Entre más golpes y patadas, gritos de sus amigos e intentos de ayudarla, recordó con su cuerpo, sus memorias de una mente fragmentada…
Su corazón comenzó a latir a toda velocidad… La caída.
Un dolor comenzó a descender por su cuerpo…. Su pierna rota.
Una confusión extraña se apoderó de su corazón… La conversación con Morgan.
Su pecho le oprimió con fiereza… La muerte de Morgan.
Otro grito desgarrador suyo amenazó con romperle las cuerdas vocales… El dolor de su muerte.
Sus sentidos entraron en corto circuito… La soledad y desesperación.
Incapaz de gritar, comenzó a gruñir… La caída de alguien.
Finalmente, su cuerpo se detuvo abruptamente… La ilusión.
Las voces desaparecieron para ella, el mundo desvaneciéndose a pesar de tener los ojos abiertos…
La resignación a la muerte.
En ese estado, su cuerpo quedó desconectado de su mente, sus brazos incapaces de moverlos, sus piernas dejando de sentirlas… pero su mente seguía trabajando en sus recuerdos… trabajando en que ella no pueda olvidarse de nada, castigándola a recordar con cada detalle lo que había ocasionado.
Entre todo ese martirio un rostro preocupado apareció en su mente. Con unos cabellos albinos, unos ojos oscuros que parecían mirar a través de su alma…
Lyon…
Gritó a todo pulmón clavando su cabeza al suelo y dejando que su cuerpo se arquee por completo, talones contra el suelo, puños cerrados clavando sus palmas. Gritó con cólera, con pánico, con dolor, con furia. Cada músculo le dolía, cada vena las sentía por explotar, su cuerpo rechazando sus recuerdos y de igual forma, su mente intentando sujetarse a ellos…
Estaba demasiado asustada de todo lo que su mente le estaba haciendo procesar, asustada por la opresión en su pecho ante el recuerdo del albino… asustada de ella misma… en ese momento, en esa cúspide de agonía, flotaron las imágenes de su ángel caído del cielo, su caballero de brillante armadura…
Lo revivió todo, cada caricia, cada susurró, cada sensación que solo él pudo generar en ella en ese momento.
Lyon preocupado observando su rostro por primera vez, Lyon cuidándola examinando sus heridas, Lyon meciéndola mientras ella lloraba desgarrada, Lyon consolándola y llenándola con promesas en susurros y caricias suaves… Recordó sus ojos oscuros, su piel pálida y fresca, su cabello alborotado, su voz, su tacto… el beso… el frío y la nada misma a la que éste la llevó.
Cayó en seco al suelo, sin cuidado y sin que nadie la detuviera, nadie se atrevió a tocarla, no cuando ella acaba de pasar por el retorno a la realidad más cruel de la historia. El mundo volvió a cobrar sentido. Lo primero que vio fue el techo de la habitación, lo segundo fue sentir la presencia y el calor de todos sus amigos a su alrededor, silencio, nadie decía nada, nadie se acercaba a ella…
Era capaz de sentir su miedo, la tristeza que los carcomía y a pesar de que fueran sus amigos, su familia, no pudo evitar sentirse sofocada por ellos, por ellos y sus sentimientos…
Wendy apareció en su rango de vista, bañada en lágrimas, varias vendas en sus brazos y cuello, estiró ambas manos sobre su rostro, el labio temblándole al abrir la boca "L-Lo siento…" se disculpó a duras penas. Ella cerró los ojos sabiendo lo que venía.
Sintió la magia de la menor recorrer su cuerpo, aliviando los dolores que ella misma se había generado, tratando de arreglar lo que podía pero había un dolor que no podría aliviar, uno que seguía con ella y seguiría por mucho tiempo más… el de su corazón.
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Fingía dormir, sus amigos estaban demasiado conmocionados y no necesitaban más en su plato. Si ella decidiera abrirse y contarles todo lo que había vivido… no, no podría, no lo haría… pero los escuchaba… Oh, como los escuchaba…
"Creí que la habías curado" reclamó Natsu en un susurró, se había metido con ella en la cama y la tenía abrazada a su pecho.
"Eso hice Natsu-san" exclamó enojada la menor "Pero hay cosas que no se pueden curar con magia…"
"¿Qué cosas?" preguntó Erza con seriedad.
"Su mente" susurró. El silencio volvió a teñir el lugar de incertidumbre "Sus recuerdos, sea lo que sea que haya pasado allí…"
"¿No lo puedes borrar?" preguntó Gray, sintió su frío tacto en su pie izquierdo "¿Puedes?" insistió acongojado.
"No" expresó evidentemente dolida "Lo siento…" la escuchó sollozar, unas fuertes pisadas que solo podían pertenecer a Erza y finalmente, la menor calmandose.
La temperatura comenzó a elevarse con rapidez, bajo su mejilla el corazón de su mejor amigo comenzaba a latir a toda velocidad "¿Qué mierda fue lo que pasó allí abajo?" gruñó entre dientes.
"¿Crees que no queremos saberlo? ¿Crees que eres el único frustrado aquí, Natsu?" preguntó irritado Gray bajando la temperatura con la misma rapidez que el peli rosado, comenzando una batalla entre el frío y calor "¡¿Crees que no quiero saber por qué mi hermano arriesgo su vida de esa forma?!" gritó por último dando por vencedor al frío.
Todos tomaron una bocanada de aire, el corazón de Natsu saltando una vez antes de comenzar a desacelerarse. El calor dejando de emanar con tanta fuerza dejándola a ella y a todos desprotegidos del arranque del peli negro.
Su cuerpo comenzó a tiritar pero eso no le importaba. Quería levantarse, hacer callar a sus amigos y calmarlos, hacerles ver que ella… que ella… bueno, al menos hacerles creer que ella estaba bien… Pero no podía, no podía moverse, no podía hacer nada…
"¡Cállense!" gritó Erza "¡La van a despertar!"
"La vas a despertar tú" devolvió Natsu igual de irritado pero por lo bajo "No ganamos nada con esto, Luce es fuerte, sea lo que sea que haya pasado…" silencio sepulcral en la habitación "Lo va a sobrellevar" afirmó con total seguridad, tentando a cualquiera a negarlo, como nadie habló lo sintió moverse, Natsu subió su mano derecha hasta la coronilla de su cabeza para pegarla de ser posible más hacia él "Cuando esté dispuesta a hablarlo, vamos a estar ahí" dijo puntualmente, su seriedad sorprendiendo a todos "¿Verdad?" preguntó amenazante.
Ese tono de voz que solo lo había usado para sus enemigos, empujó a los demás a un hilo de aceptaciones y disculpas que llenaron la habitación antes de volver al silencio máximo "Será mejor dejarla dormir…" dijo Wendy suavemente.
"Sí…" respondió Gray.
Estaba haciendo uso de todas sus capacidades mentales para mantenerse quieta, con la respiración controlada, esperando que su corazón no la haya delatado a los dos Dragones Slayers que podían escucharla y sentirla a detalle, que estaban en la habitación.
Finalmente varios pasos se comenzaron a alejar de donde estaba ella, escuchó la puerta abrirse "¿Natsu?" preguntó Erza con cansancio.
Luego de un par de segundos lo sintió suspirar, moverla con el mayor cuidado que había presenciado por parte del peli rosado en todo el tiempo que lo conocía y cuando al fin estuvo en una buena posición sobre la cama, lo escuchó marchar con los demás. El suave click de la puerta al cerrarse la separó de sus amigos por primera vez desde que había despertado.
Se quedó varios minutos más con los ojos cerrados. Tratando de aceptar aquella maldad que estaba haciendo contra sus amigos quienes confiaban en ella ciegamente, quienes esperaban ansiosos por respuestas… sin embargo ella también tenía preguntas rondando su mente.
¿Lyon arriesgó su vida por mí…? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué no lo recordaba?
Se mordió el labio inferior arrepintiéndose automáticamente al sentir una costra terrible sobre este. Estaba segura de que Wendy había hecho un trabajo inigualable pero también sabía que había cosas que simplemente, debía dejar a su propio cuerpo recuperarse.
Suspiró en la soledad de su habitación, ansiosa como estaba no iba a poder dormir nada y su mente seguía trabajando en sus preguntas. Decidió levantarse de la cama y salir a dar una vuelta, necesitando distraerse, necesitando aire fresco para calmar sus nervios y despejar su mente de teorías demasiado sorprendentes como para ser verdad.
¿Morir por mí?
Con la intención de bajar de la cama giró el cuerpo y allí sobre la mesa de noche, yacía su estuche con sus llaves. Pasó saliva con pesadez, una mescla de alegría y tristeza atorándose en su garganta. Con lentitud pasó los dedos por sus clásicas cálidas llaves, ahora frías por su evidente deficiencia de magia. Estando físicamente débil su cuerpo no podría resistir ni si quiera invocar a Plue, mucho menos llamar a sus amigos para decirles que estaba bien y disculparse por haberlos dejado de forma tan abrupta. Suspiró.
Extrañaba a sus espíritus, extrañaba sentir el calor de su magia correr por sus venas pero ahora mismo, sabía que ni aunque ellos quisieran venir a verla, no podrían realizarlo sin necesitar en algo de su magia, por tanto era imposible en estos momentos.
"Pronto…" susurró besando su estuche con cariño.
Recordando con pena, el rostro desencajado de Loke mientras la veía tomar una decisión drástica. Tembló ligeramente ante la imagen de sus ojos tristes. Seguramente estaba enojado con ella, furioso incluso… negó con la cabeza, conociéndolo bien, se le pasaría en el momento en que la viera en una pieza.
Descalza colocó ambos pies en el suelo, solo uno de ellos capaz de sentir el frío del suelo. Observó el yeso en su pierna derecha recordando su caída nuevamente, un dolor fantasma amenazándola con no dejarla salir de cama pero no señores, Lucy Heartfilia no se dejaría vencer.
Asintiendo con la cabeza firmemente, se levantó de la cama con ligero esfuerzo, el dolor a raya, manejable, aceptable "Bien, ahora a caminar…" se dio aliento a sí misma por lo bajo para seguir.
Los primeros pasos le costaron, los siguientes logró darlos con mayor control, acostumbrándose al peso del yeso, a la inmovilidad de su pie. Si alguien la viera probablemente se reiría de ella o quizás se acercaría a ayudarla… Se alzó de hombros y continúo su camino por un largo pasillo. No tenía idea de dónde estaba pero no era algo importante para ella, solo quería aire fresco.
Logró llegar a una abertura del edificio que daba paso a una pequeña plaza con césped y bancas, una fuente en el medio y varias otras aberturas en los cuatro costados de esta. Era muy hermosa y perfecta; probablemente por esa misma razón la construyeron, para darle paz a quién la esté buscando…
Alzó la cabeza al cielo y dejó que el viento le soplara el rostro. Agradeciendo el frío contra su piel, cerró los ojos y respiró el suave aroma a media noche, el aroma que inunda el ambiente cuando se acerca una tormenta… abrió un ojo y en efecto, el cielo estaba nublado y relámpagos iluminaban el cielo silenciosamente de vez en cuando. Cerró nuevamente el ojo para poder disfrutar el momento con mayor plenitud.
"Lucy…" una voz detrás suyo la llamó.
Se volteó pensando rápidamente que excusa dar cuando sus ojos se toparon con unos oscuros, igual o más sorprendidos que ella. Abrió la boca queriendo decir algo pero su mente había quedado en blanco, tan blanco como sus cabellos…
"No debería salir de la cama, Señorita Lucy" reprochó preocupado.
La imagen que tenía frente era distinta a la de sus recuerdos. Si bien su rostro lucía mejor sin toda esa sangre cubriéndola, extrañas marcas recorrían su frente y mejilla izquierda, marcas que brillaban con cada relámpago.
Hielo. Su rostro tenía trozos de hielo.
Sus piernas se movieron por sí solas, corriendo hasta donde estaba parado, varias vendas le cubrían el pecho y brazos. Su corazón latía a toda marcha, ignoró su yeso, ignoró su dolor y miedo, se tiró a sus brazos y escondió su rostro en su cuello, enterrando sus dedos en sus cabellos, el corazón del albino latiendo debajo del suyo.
"Lyon…" susurró en su oído.
Él la había sujetado en el momento en que sus cuerpos chocaron, sus brazos rodeando su cintura y sujetando uno de sus hombros con firmeza "Lucy…"
Se quedaron en esa posición varios minutos, el viento de la tormenta comenzando a sacudir sus cabellos, queriendo asustarlos pero no, ellos iban a seguir sin soltarse. Cuando la lluvia comenzó a caer, Lyon fue el primero en querer quebrar su abrazo "Se va a enfermar"
"No me importa" respondió distraída, el frío de las marcas en su piel comenzando a despertarla.
"No la imaginaba descuidada, señorita" dijo deteniéndose en su intento de cortar el contacto, una leve risa escapándosele.
"Lucy, dime Lucy" le dijo con el amargo recuerdo en la punta de su lengua.
"Te vas a enfermar, Lucy" susurró finalmente dirigiéndose a ella personalmente "Déjame llevarte a tu habitación…"
"¿A dónde?" preguntó con burla, pasando sus manos por su espalda, encontrando puntos dónde el frío era mayor, recorriéndolos para saber la extensión exacta de cada quiebre en su cuerpo.
"A sonado mal pero estoy seguro que usted ha entendido a que me refería"
"¿Volvemos al usted?" preguntó separándose lo suficiente para ver su rostro. Analizando todo, procesando motivos para qué Lyon lucieran tan horribles marcas.
Se quedaron en silencio, observando al otro "No… no volvemos al usted…" respondió finalmente, captando la preocupación de ella y chocando ligeramente sus frentes para detenerla.
"Ya… eso pensaba yo…" susurró ensimismada, hipnotizada por su hermoso rostro que ahora era el único capaz de transmitirle paz. Comenzando a aceptar que los trazos de hielo en su rostro solo lo hacían lucir más atractivo, más misterioso.
Sintió el subir de su mano derecha recorriendo con lentitud su brazo, erizándole la piel, subiendo por su cuello y finalmente despegando un mechón de cabello de su mejilla para llevarlo detrás de su oreja haciéndola suspirar "Lucy, ¿Por qué saliste?" preguntó en un suspiro como el de ella.
Automáticamente cualquiera sea el hechizo que le había puesto, se deshizo con su pregunta. Apartó la mirada avergonzada, incapaz de enfrentarlo, no sabiendo la cobardía que había hecho a sus amigos de años, hacia las personas que más la querían "Necesitaba aire…" respondió susurrando, uno de sus dedos jugando con una de las líneas de su cuello de forma distraída.
"La lluvia no me parece aire" reprochó suavemente tratando de llamar su atención. Lo logró.
Volvió la mirada a su dañado rostro, recorrió el quiebre de hielo de su mejilla con sus ojos, clavando su mirada finalmente en sus labios. Recordando cómo se sentían contra los suyos, recordando cómo su vida acabó en sus brazos "¿Qué fue lo que sucedió?" preguntó volviendo la mirada a sus ojos, subiendo sus manos a sus frías mejillas para sujetarlas con firmeza y evitar que huya.
Fue el turno de Lyon de ponerse incómodo. Posó ambas manos en sus caderas poniendo espacio entre los dos ligeramente y bajó la mirada a sus pies nervioso "¿En qué momento?" preguntó fingiendo no entender.
"¿Qué son estas marcas?" preguntó firme pero respetando su necesidad de mantener cosas para sí mismo, pasó la parte trasera de su mano derecha por su mejilla, notando que el hielo se nivelaba con su piel de tal forma que parecía que siempre había estado allí.
Lyon cerró los ojos y sujetó sus manos para alejarla de su rostro, de sus marcas. Sujetados de la mano los separó más, ella detestando que lo hiciera "No son nada" antes de que pudiera replicar el albino negó con la cabeza "Nada que valga la pena contar" abrió los ojos y la dejó fija en su lugar con la intensidad con la que la miraba "Estás viva, es lo único que importa"
"No" ahora fue su turno de negar, soltó sus manos y dio tres pasos atrás "Necesito una explicación Lyon"
El albino se quedó parado, observándola con la misma intensidad. La lluvia hacía pegar su cabello a su rostro, sus vendas comenzando a perder presión y empezar a soltarse revelando de a pocos, más marcas, marcas mucho más grandes. Negó con la cabeza sin decir una palabra, el movimiento atrayendo la luz de los relámpagos creando un brilló sobrenatural.
Alzó los brazos al cielo exasperada "¡Lo necesito Lyon!" bajó los brazos hacia él "¡Mírate! ¿Qué rayos te sucedió? ¿Qué fue lo que pasó en la caverna?" gritó enfadada "¡Exijo una explicación Lyon!" sentenció cortando el aire con su mano, su respiración era acelerada pero Lyon no daba signos de querer ceder, su arrogancia de antes saliendo a flor de piel.
"Nada importante" respondió firme, sus labios una línea en su rostro, su pecho subiendo y bajando con su respirar acelerado.
Gruñó encolerizada y se tapó la cara con las manos. Era una persona orgullosa cuando quería definitivamente. Se permitió unos minutos para calmarse, sabiendo que no ganaría nada chocando con ese lado de él. Finalmente, dejó caer sus brazos en rendición, su mirada puesta en la tierra mojada, en la lluvia intensa y el viento que la hacía caer en diagonal "Me lo merezco… Lyon"
Alzó la vista con pesar, sus teorías comenzando a tomar más sentido con cada tensar de los músculos del albino frente suyo. Recordando su pasado y las cosas que Gray le había confiado una noche hace muchos años, sabía exactamente lo había pasado… Si sus sospechas eran acertadas, no solo estaba el hecho de que ella estuviera viva a pesar de prácticamente morir en sus brazos. No, también estaba el hecho de que él estuviera con vida, hablando con ella y solo con unas cuantas marcas en su cuerpo como recuerdo.
Necesitaba saberlo. Necesitaba confirmarlo.
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Bueno, creo que todos sabemos a qué me refiero, ¿Verdad? ¿No? Espero les intrigue.
