A seguir, tal vez solo sean un par más de capítulos y fin.
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"Ice Shell…" susurró sintiendo enfermarse de solo pensar en que fuera verdad pero sabiendo mejor, sabiendo dentro suyo que lamentablemente sí lo era… cerró los ojos unos breves segundos buscando confianza dónde no lo tenía. Al abrirlos solo se enfocó en Lyon, en Lyon y su hermoso rostro cubierto por grietas de hielo "¡¿Verdad?!" gritó exigente, al ver sus facciones cambiar tuvo que contener el aliento. Fue por un breve momento pero sus ojos se abrieron antes de volver a esa mascara gélida que era su rostro y fue indicio suficiente para ella de que tenía razón.
Retrocedió un par de pasos conmocionada, su mano en su pecho ante la presión de su corazón, una sabor amargo en la boca.
Al cabo de unos segundos de silencio por el albino, este ladeo la cabeza alzando una ceja desinteresado "Que inteligente de tu parte" respondió volviendo a su posición de antes pero cruzándose de brazos.
No era suficiente… ¡No es suficiente!
Negó con la cabeza decidida "¡Responde!" exigió dando un paso sin embargo, se había olvidado el yeso y la tierra húmeda debajo suyo por tanto casi se fue de frente al suelo, logró evitarlo acomodando su otra pierna a tiempo.
Lyon no intentó ayudarla.
Apoyó ambas manos en sus rodillas disgustada con tener la razón, enojada por el cambio de actitud del albino "Ice Shell…" escupió con asco "De todas las cosas… Lyon… ¿por qué…?" alzó la vista con la furia haciendo hervir sus venas "¡¿QUÉ MIERDA ESTABAS PENSANDO?!"
Volvió a tomar impulso y caminó a él cerrando la distancia, pegando su cuerpo al de Lyon y a pesar de tener que alzar la vista para poder mantener el contacto visual, no iba a retroceder, no iba a detenerse hasta escucharlo.
¿Por qué Lyon? ¿Por qué arriesgarte así?
"Ambos estamos vivos ¿te parece que fue el Ice Shell?" respondió con aburrimiento en la mirada, desinteresado en el actuar de ella. En ese momento, Lyon volvió a ser ese joven arrogante del pasado, ese que en la Isla Galuna intentó revivir a Deliora por pura ambición de superar a su maestra Ur y no el hombre que le había besado en la penumbra de su muerte.
A pesar de que sus palabras la habían descolocado, no mordió el anzuelo. Firme en donde estaba y lo que buscaba demostrar, asintió con la cabeza ante su desafío obvio. Este era un duelo de defectos; Lyon siendo orgulloso, ella siendo terca. Suspiró y sujetó su sien con la mano izquierda "Sabes bien a que me refiero Lyon" negó con la cabeza y se alejó de él nuevamente, cada paso costándole horrores realizar "El concepto es el mismo pero cambiaste algo ¿verdad? Lo editaste tú mismo"
"Sí" fue lo único que dijo, demostraba no querer decir más pero no daría su brazo a torcer, dónde ella pone el ojo, pone la bala. Se le quedó mirando por varios minutos, dejando que la lluvia continuara empapando a los dos, dejando que el tiempo transcurra, sabiendo que en algún punto se daría por vencido… esperando que fuera así.
Lo único que le quedaba era la esperanza que el Lyon de ahora no fuera tan diferente al Lyon que la sujetaba con fuerza, que la mantenía con vida en cavernas oscuras susurrándole dulces promesas.
Lyon suspiró con pesadez y se descruzó de brazos para meterlos a los bolsillos de sus pantalones demostrando que en la batalla de voluntades, ella había ganado "Un ligero cambio, nos congelé a los dos con vida" explicó brevemente, negó con la cabeza mirando el suelo, cuando alzó la mirada había tantas emociones allí que le daban ganas de llorar de solo verlo "Es lo único que importa, que lo logré" se apuntó a sí mismo, comenzando a acelerarse "Yo lo hice Lucy, ¿Crees que de haber sido otra persona estarías aquí con vida? No lo creo, no lo creo remotamente posible" se acercó a ella a zancadas, acelerado, enojado, feroz. La sujetó de ambos brazos y la sacudió con fuerza asustándola por tal agresividad "¡Yo te salvé ¿No lo ves?, nos salvé Lucy!" pasó su lengua por los labios, ojos dilatados como los de un lunático "¡¿Dónde están mis putas gracias?!" gritó con descontrolado agitándola con vehemencia.
"¡Ni si quiera sabías que lo ibas a lograr!" devolvió el grito soltándose de su agarré de un empujón y dándole una bofetada. Lyon abrió los ojos como platos antes de automáticamente retroceder, alejándose de ella como si quemara, lastimándola a ella más de lo que su simple bofetada podría haberle hecho, se escondió de ella dándole la espalda cobardemente "¿Verdad?" preguntó sacudiendo su mano por el hormigueo de haberlo abofeteado "¡No tenías idea de que ibas a vivir!" volvió a gritar importándole un carajo si alguien se despertaba, si alguien venía a verlos.
Lyon continuó de espaldas a ella sin dar respuesta, confirmando con su silencio que todo lo que decía era verdad pero no era suficiente. No, ella necesitaba oírlo, necesitaba que saliera de sus labios, que dijera que lo que había hecho era una estupidez, una reverenda estupidez y que nunca más lo haría. El corazón se le iba a salir del pecho, sus pensamientos aferrados únicamente en la parte de que él podría haber muerto.
Comenzó a negar con la cabeza histérica, asustada de que la realidad fuera que se habían salvado de puro milagro… que pudo haber muerto junto a ella en tan oscuro lugar…
No otra vida, no otra víctima por favor…
Se sujetó la cabeza con fuerza, intentando poner fin de una vez a aquel dolor de cabeza que la agobiaba, deseando una y otra vez que pueda acabar con este capítulo de su vida para siempre…
"¡RESPONDE!"
"¡SÍ!" gritó volteando a verla finalmente, sus miradas chocando con intensidad "¡No tenía idea de qué pasaría!" alzó ambas manos a su pecho retirando por completo las vendas y tirándolas lejos, revelando las horribles marcas largas y gruesas que recorrían su cuerpo como rayas de un tigre "¡¿Y qué?!" desafió estampando una palma en su pecho con fuerza "¡Estamos aquí los dos, LOS DOS, ¿Es qué eso te importa una MIERDA, Lucy?!" un nuevo golpe.
Tomó una bocanada de aire sintiendo que era la primera vez que respiraba luego de mucho, sintiendo que algo había cobrador vida dentro de ella pero sin poder entender el qué…
Ella llevó ambas manos a su pecho y se encorvó hacia adelante, haciendo una reverencia frente a él, dejando que las lágrimas salgan libres "¡GRACIAS!" gritó entre llantos, el golpe de la verdad dejándola incapacitada, liquidando toda emoción salvo una melancólica gratitud. Agotada, se dejó caer al suelo llorando cómo aquella vez en la caverna. Alzó la vista desde el suelo intentando en vano enfocarse en algo que no fuera ese horrible hueco dentro de su corazón que amenazaba con liquidarla aquí y ahora.
Lyon estaba paralizado frente a ella, su rostro desencajado por la sorpresa, brazos abiertos, boca abierta, un pie retrocedido, intentando entender lo que había pasado, intentando comprender su cambio de actitud.
"G-Gracias…" sollozó doliéndole verlo, lastimándole la idea de que Lyon haya tomado tan extrema decisión por alguien como ella "Gracias…" susurró negando con la cabeza, pegó su frente al suelo importándole una mierda la fuerza con la que lo hizo "P-Por fav-vor…" gruñó con fuerza, depositando todas sus energías en sus últimas palabras "¡POR FAVOR, NUNCA MÁS LO HAGAS!" gritó a todo pulmón.
Un trueno retumbo a lo lejos, dando más sentimiento a su reunión clandestina, dando énfasis y seriedad a su petición.
Continuó en esa posición por varios minutos, sintiendo que nada era suficiente para poder expresar su gratitud y su lamento de haberlo expuesto a él a algo tan peligroso como aquel hechizo prohibido. Aquel que ella más que nadie comprendía los dolores que podía generar a sus seres más queridos…
Unos brazos cálidos la sujetaron de los hombros ayudándola a levantar la cabeza. Sollozando aún, alzó la mirada para encontrarse con los ojos verdes de su mejor amigo quién estaba empapado por la lluvia, la abrazaba suavemente pegándola a su pecho, sonriéndole levemente con orgullo en los ojos. Volvió la mirada rápidamente al albino quién para su sorpresa se encontraba sentado en el suelo como si se hubiera caído para atrás. Su pecho subía y bajaba aún ritmo desigual, su rostro estaba congelado con la boca abierta, el ceño fruncido, ojos puestos en ella y sólo ella.
Gray estaba detrás de él con una mano apoyada en su hombro, su mirada únicamente puesta en su hermano mayor, su mirada expresando cosas que ella en ese estado, no podía entender.
Cerró los ojos y alzó la cabeza al cielo tratando de que la lluvia se llevase sus lágrimas, deseando que esta pudiera llevarse su pena y culpa. Pidiendo silenciosamente que el agua pudiera lavar sus pecados y le dieran la segunda oportunidad que tanto necesitaba.
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Lo que pasó después casi no lo recordaba. Un momento estaba bajo la lluvia llorando desconsolada y al siguiente estaba de regreso en su habitación, Natsu al costado de ella en todo momento ayudándola a conciliar el sueño, ayudándola a sobrellevar la pena.
A la mañana siguiente todo se sentía como un sueño. Nada le parecía real, nada lo sentía igual. A pesar de haber podido hablar con su ángel salvador y haber podido agradecerle haberla devuelto a la vida, sentía algo dentro de ella apagado, algo en su pecho que no la dejaba respirar normal, no la dejaba sentirse feliz y la mantenía adormecida.
Se sentó en su cama, su estuche de llaves en mano y observó las marcas que esta tenía con melancolía. Jamás se había puesto a pensar demasiado en todas las situaciones de peligro en las que había estado, todas aquellas en las cuales había terminado con sus llaves lejos de ella. Los cortes y magulladuras que aquel rectángulo de cuero tenía, eran prueba de que a pesar de no haberlas tenido a mano, ella había logrado salir triunfante.
Apoyó el estuche en sus piernas para observar su yeso.
La única ocasión en la que su estuche escapó de sus manos y ella no pudo ganar…
"Hey, ¿estás bien?" preguntó una voz masculina sacándola de sus pensamientos.
Gray estaba en la puerta, medio cuerpo dentro, medio cuerpo afuera esperando que ella le dijera algo, esperando que ella fuera quien decidiera. Asintió con la cabeza una vez y a la par que él entraba a su habitación, ella dejaba sus llaves en la mesa nuevamente con cuidado, con ternura.
"¿Segura qué estás bien?" volvió a preguntar una vez cerca.
No tenía valor para verlo a la cara. No cuando su hermano pudo haber muerto por su culpa, no cuando ella había sido tan descuidad y había causado tantos problemas "Estoy bien" respondió por lo bajo.
Sintió el peso de este sobre la cama, su mirada se mantuvo puesta en sus manos sobre su regazo cuando repentinamente, otro par de manos le sujetaron las suyas. Manos frías como las de cierto albino, con las mismas callosidades que solo un verdadero mago de Hielo podría tener por causa de prácticas incesantes.
"Lucy…" llamó con cuidado, con el mismo cuidado que un adulto tendría con un niño.
Y lo era. Si de algo servía sus acciones previas, era de prueba de que ella era bajo todas las normas, inmadura e inútil. La carcomería para toda la vida el haber terminado como terminó, con sangre en sus manos, con la proximidad de una segunda víctima…
Suspiró una sola vez para darse ánimos y alzó la vista para enfrentarse a su juicio con el pelinegro "Lo estaré un día" confesó relativamente segura.
Gray le devolvió una sonrisa de costado, subió su mano a su nuca y la atrajo así para poder plantarle un beso en la frente "Lo hiciste bien Lucy" dijo con orgullo que ella no merecía "Salvaste a una amiga, te sacrificaste por lo que creías correcto y a pesar de todo, lograste salir viva de todo ello…" resumió con una positividad que le daba asco "Debo ser franco, de haber estado yo en tu posición… probablemente haya muerto…"
"No digas eso" reclamó relativamente molesta "No es verdad y lo sabes" volteó la mirada a la ventana intentando mantener a raya sus emociones "¿Cómo?" preguntó sabiendo que Gray lo entendería.
"¿Sinceramente? No lo sé" respondió simple logrando hacerla volver la mirada con tal rapidez que pudo escuchar el tronar de su cuello "Te lo juro Lucy, no tengo idea de cómo lo hizo"
Le mantuvo la mirada un par de segundos más antes de asentir un par de veces distraída, nuevamente su corazón le oprimía "Lo siento Gray, lo siento muchísimo…"
"No hay nada que lamentar Lucy" le tomó del rostro con ambas manos limpiando lágrimas que no sabía estaba derramando "Están vivos los dos, ¿Crees que eso no me hace feliz?"
"Y-Yo…" quiso decir tantas cosas pero no podía darles voz, no podía contra tan cálidos ojos que le recordaban a los de Lyon. Pegó su cabeza al pecho del mago y lloró en silencio por todas esas posibilidades fatídicas que pudieron ser pero no eran.
Al cabo de unos minutos, ella se encontraba nuevamente recompuesta, observaba la puerta fijamente, pensando en todo y en nada al mismo tiempo "¿Qué fue lo que sucedió Lucy?"
"¿A qué te refieres?" preguntó haciéndose tonta.
Este la apartó de sus brazos para obligarla a enfrentarlo nuevamente.
"Lucy…" su mirada era conocedora, pareciendo leerle hasta el alma "¿De verdad no te acuerdas de nada?" preguntó incrédulo.
"No lo sé Gray, todo es tan confuso" respondió sabiendo desde ya, que era una vil mentira.
"Anoche parecías recordar todo a la perfección…" dijo mencionando lo acontecido anoche en su encuentro con Lyon, que aparentemente Natsu y él estuvieron escuchando. Ella no pudo mantener su mirada por tanto la bajó a su clásico collar. Pensando por unos minutos en seguir fingiendo amnesia pero decidiendo que le debía demasiado como para insultar su rápida percepción de los hechos.
"No soy tonta Gray, podré no ser una maga de creación de hielo como ustedes pero sé su pasado…" le recordó subiendo la mirada a sus ojos oscuros nuevamente "No hace falta demasiado para darme cuenta que solo había una forma de haber podido salir con vida en ese momento…"
Con ello, fue el turno de Gray de quedarse callado, su ceño fruncido, una mirada confusa puesta que le hacía arrepentirse de ser tan cruda con él, su amigo que siempre había estado con ella para cualquier situación. Aquel que siempre había hallado la forma de hacerla sentir aceptada.
"No sé qué fue lo que hizo…" dijo distraído, su mirada puesta en ella pero era cómo si no la estuviera viendo realmente "Yo… sigo dándole vueltas al asunto y no encuentro… no hay…" estaba empezando a perderse, sus ojos moviéndose a la velocidad de sus pensamientos.
Rápidamente alzó una mano a su mejilla, logrando de esa forma devolverlo a la realidad. Su piel fría le traía a la mente los recuerdos de otra piel igual de fría, igual de tersa como la mejor cerámica del mundo. Sin pensarlo demasiado, le dio un beso en la mejilla, demorando unos segundos de más con intención "Sé que estás preocupado por Lyon y realmente lo siento Gray… solo… lo siento mucho" intentando quitarle las preocupaciones de encima, sonrió de la mejor forma posible.
Al cabo de unos segundos, él le devolvió la sonrisa, le revolvió los cabellos con ternura y la atrajo a sí para abrazarla "No tienes nada de que pedir disculpas, los dos están vivos… es lo único que importa…"
¡Estamos aquí los dos, LOS DOS, ¿Es qué eso te importa una MIERDA, Lucy?!
Las palabras de Lyon hicieron eco en su mente, recapitulando cada segundo de su encuentro una y otra vez. Queriendo retroceder y cambiar tantas cosas, queriendo haberlo enfrentado desde otro ángulo… uno dónde ella no terminaba en el suelo, lejos de él… muy lejos de él…
"Tampoco soy tonto Lucy" comentó Gray aún con ella entre sus brazos, no podía verle pero frunció el ceño pensando en todas las cosas que podrían significar sus palabras "Algo pasó allí, algo que no nos quieres decir…" su corazón comenzó a latir descontrolado, a pesar del frío natural del cuerpo del mago, ella comenzó a sentirse sofocada "Cuando estés listas… aquí estaré…" culminó apretándola con fuerza antes de apartarse, volver a removerle los cabellos y salir silenciosamente, sin esperar una respuesta de ella.
Gray era mucho más perspicaz que Natsu y eso era norma. Podría esquivar las preguntas de Natsu, podría llegar a hacerle creer que ella en efecto, poca memoria tenía sobre el asunto, pero ¿A Gray? No podía ser tan crédula.
Él le acababa de dejar en claro que sabía más pero prefería esperar que ella fuera quién tomase el primer paso… Lo siento Gray, pero no creo llegar a estar preparada para ello nunca…
"¡Luceee!" gritó antes de patear la puerta "¿Ya estás despierta?"
Quiso reírse de su forma tan peculiar de verificar si alguien estaba o no despierto pero le ganó otro sentimiento… "¡Natsu! No puedes ir gritando y rompiendo puertas en hospitales" reprochó levantándose de la cama, un poco más familiar con su yeso "¡Mira lo que has hecho!" chilló viendo las grietas en la pared y la puerta ligeramente doblada "¿Sabes cuánto va a costar reparar esto?" preguntó colocando sus brazos en jarra para poder regañarlo como se debe.
Natsu se la quedó viendo por varios minutos, seriedad completa su rostro "Lo siento…" respondió pasando una mano por sus cabellos. Su respuesta, para nada esperada de él, la sorprendió demasiado, estaba por acercarse a él cuando este caminó hasta ella y le tomó de la mano "Deberías volver a la cama, Lucy" dijo a la par que la guiaba de regreso.
Una vez ella sentada, Natsu arrastró una silla y la puso frente suyo, se cruzó de brazos, alzó una pierna sobre su muslo y continuo mirándola fijamente "¿Por qué estuviste llorando?" preguntó serio.
Ella tiritó del miedo que tal cambio de actitud del peli rosado "N-Natsu basta, me asustas" dijo abrazándose a sí misma, nuevamente iba a comentar algo tonto cómo para hacer volver al Natsu de siempre cuando este en un segundo, la tomó del rostro y desde cerca comenzó a examinar su rostro.
"Sé cuándo haz llorado Lucy, lo huelo en toda esta habitación, lo veo en tu mirada" dijo firme, una vez acabado su examinación sus ojos jade brillaron levemente antes de opacarse por completo "No me mientas Lucy…"
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Cuando menos me di cuenta, habían pasado varios días sin escribir…
