Después de leer un comentario tan… inspirativo, tenía que continuar escribiendo.
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Natsu se quedó conmigo lo que restaba del día, de la semana. Todo el tiempo hasta retornar a casa no pude volver a ver a Lyon; no desde esa noche bajo la lluvia y francamente, creo que era lo mejor. Estos sentimientos no tenían cabida, menos cuando las cosas con Natsu estaban tomando un rumbo que era esperado por todos y, siendo honesta consigo misma, ella esperaba llegaran en algún punto de sus vidas.
Suspiró por quinta vez desde que se subieron al tren. Natsu yacía acostado en su regazo, Gray se había ido con Lyon para dejarlo en su gremio junto a Wendy. Erza era su única compañía pero incluso su amiga parecía algo distante, perdida en sus pensamientos… tal vez porque ella misma estaba callada.
"Erza yo-"
"¿Qué fue lo que sucedió?" preguntó la pelirroja cortándole de una. Sus ojos castaños fijos en ella, analizándola metódicamente como en varias ocasiones le había visto hacer en el campo de batalla.
Se quedó sin palabras ante el cambio rotundo de actitud por parte de su amiga. Hasta el momento todos habían respetado su reticencia y en más de una ocasión incluso fingieron que nada malo había pasado, que todo era solo un gaje del oficio… Sin embargo frente a ella, había una persona totalmente diferente; Erza estaba en modo alerta, su mirada era serena pero fría, su cuerpo estaba tenso como una cuerda pero a pesar de sus intentos, si se concentraba lo suficiente, vería la arteria en su cuello saltar por las verdaderas emociones de esta.
"No quiero hablar de ello" respondió suavemente volviendo la mirada a sus ojos "No porque no confié, sino porque no quiero revivirlo…" necesitaba aclararlo, necesitaba que al menos eso supiera de ella…
"Entonces si recuerdas todo" afirmó cruzándose de brazos. Happy, quien estaba sentado a su costado, tenía ya lágrimas juntándose en sus enormes ojos, obviamente afectado por el hecho de que ella les hubiera mentido. Era bastante desgarrador lo que estaba siendo testigo, su amiga más íntima… fría con ella, su pequeño felino amigo al borde de las lágrimas, lastimado por su mentira.
Le daría pesadillas este momento, lo sabía.
"Sí" confesó cerrando los ojos unos minutos buscando calma de dónde sea, tratando de sacar fuerzas del mismo aire porque ella no los tenía "Recuerdo todo" abrió los ojos y espero que en esos momentos, sus emociones no puedan ser filtradas, que por un momento su rostro no fuera un libro abierto sino su escudo contra todo el remolino de emociones que estaba experimentando "Recuerdo el dolor, recuerdo la desesperación y la agonía" su voz estaba tan cargada que hasta para ella sus palabras sonaron bruscas "Por tanto discúlpame pero no quiero hablar de ello ahora" sentenció con más rudeza de la pretendida.
El silencio ocupo la cabina del tren por varios largos minutos, su mirada jamás abandono la de la maga de Reequipamiento, convencida que esta no era solo una pregunta o preocupación de amiga. No, conociendo a la Titania, estaba buscando confirmar que su amiga, seguía siendo la fuerte maga que ellos tanto creían que era, esto era un desafío que ella necesitaba pasar.
Una mierda que fuera fuerte.
Al cabo de unos segundos, la mayor asintió una vez con la cabeza "Entiendo" respondió siendo ella la primera en cortar la conexión para bajar la mirada a sus guantes metálicos "Sólo quiero que sepas que para cualquier cosa, aquí estaré" al momento de alzar nuevamente la mirada, sus ojos estaban cargados con el entendimiento que solo la experiencia podía darte. Un escalofrío le recorrió el cuerpo ante el recuerdo del pasado de la Titania.
"Y-Yo también Lushy" dijo bajito el felino logrando que ella bajará la mirada a él con pena, el felino había optado por mantenerse al margen y se lo agradecía "Natsu y yo…" no pudo continuar porque su mandíbula ya se encontraba temblando por el llanto.
Erza había sufrido mucho cuando niña y había crecido en más de una forma con el correr de los años, encerrándose en sus propios pensamientos y recuerdos, buscando tal vez solo esconder sus demonios del mundo entero. Por tanto el que ella ahora quisiera simplemente, no traer a flote el momento más terrible de su vida, era algo que solo Erza podía comprender.
Sonrió con ternura a la par que pasaba sus dedos por la melena rosada de su mejor amigo… ¿Estaría bien decirle mejor amigo luego de todo lo que ha pasado? A la par que sus dedos se enterraban en su cuero cabelludo, continúo observando las emociones a flor de piel de sus amigos, feliz de tenerlos con ella. Suspiró y cambió su semblante por uno más alegre, sabiendo que de esa forma era fácil para ellos creerle que estaba bien.
"Estoy bien, todos lo estamos" afirmó con bastante convicción.
La escarlata le sonrió de vuelta, estirando un brazo para sujetar su mano izquierda con delicadeza "Siempre" reafirmó susurrante.
Happy voló levemente para poder darle un pequeño abrazo y un beso en la mejilla antes de volver al costado de la Titania y enrollarse para dormir. Nuevamente todos en sus debidos puestos pero el silencio no tan cargado o pesado como antes.
No quería mentirles, no quería preocuparles pero al mismo tiempo… solo necesitaba su espacio. Quería estar enojada, estar deprimida, asustada y hasta de luto. Quería dejarse sentir todo lo que había pasado con ella de forma que luego pudiera seguir adelante… pero con sus amigos constantemente sobre ella, intentando velar por su bienestar… era asfixiante, muy abrumador hasta el punto del fastidio…
Se sintió ahogar ante el rumbo de sus pensamientos.
Los amaba. No había duda de ello. Respira Lucy, respira hondo.
Lo sobrellevaría como fuera, lastimarlos con su mal humor no era una opción para ella. Así necesitará su espacio, jamás los empujaría lejos, jamás los haría sentir innecesarios. Son su familia, sus amigos, sus seres más queridos a parte de sus llaves, la idea de que ellos sufrieran era motivación suficiente para que ella entrara en modo errante y destruyera más cosas que el mismo Natsu.
Iría hasta el fin del mundo por ellos… moriría por ellos…
De entre la nube de sus pensamientos, el rostro inmóvil de Morgan volvió a acecharla. A pesar de la gran ansiedad que ello le provocaba, no aminoró su sonrisa ni su semblante tranquilo. Morgan la observaba desde su sitio de muerte, ojos brillantes en medio de la oscuridad, sonrisa congelada en el tiempo, cabello blanco teñido de rojo… susurrándole constantemente que ella era su asesina.
Sí, ella es una asesina.
Comenzó a tararear una canción de cuna mientras la voz de Morgan seguía susurrando desde las esquinas de su mente. Sabía que esto sería su pan de cada día por tanto era mejor comenzar a acostumbrarse a esa presencia, a ese ser que le recordaba el peor error de su vida.
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En alguna parte, en un camino de tierra rodeado de árboles, un coche de madera era tirado por caballos, traqueteando de tanto en tanto por el desnivel del camino, el conductor, un joven delgado pequeño, cuidaba las riendas de los dos animales.
El viaje era silencioso. Gray siempre ha sido una persona callada y reservada, la pequeña Wendy intentaba como sea llenar los vacíos pero en algún punto, captó el ambiente gélido entre los dos magos de creación de hielo y decidió en uno de sus descansos, ir a caminar junto a su Exceed blanco.
"Bueno, escupe, ¿qué rayos te sucede?" preguntó al moreno una vez supo la menor estaba a una distancia suficiente para que su alto sentido de audición no captara su conversación.
"Nada" respondió quitándose la chaqueta distraídamente. Caminó hacia el menor conductor, dándole una señal para que también fuera a estirar las piernas, guardaron silencio en lo que este se alejaba probablemente para ir al baño. Las manos de Gray comenzaron a acariciar los costados de uno de los caballos.
"No creo que sea nada" dijo suspirando "Vamos, habla de una vez"
El moreno detuvo sus caricias y caminó lentamente hacia él, pasando por su costado aún sin vociferar sus pensamientos, una vez frente suyo pero a distancia de tres pasos, volteó a verlo.
"¿No que estabas enamorado de Juvia?" preguntó atrapándolo con su mirada.
Se quedó quieto en su sitio, tratando de buscar una respuesta que no tenía aún a una pregunta que él mismo se había hecho hacía varios días... ¿Estaba enamorado de ella de verdad? Al final y al cabo, lo había proclamado a los cuatro vientos cada que podía y había estado en una pelea constante con su hermano menor desde el inicio. Sin embargo en estos momentos, todo aquello le parecía un acto de inmadurez. No, con todo lo que ha vivido, todo su pasado se tornaba en un constante acto de rebeldía infantil.
"¿Eso que tiene ver?" preguntó relajándose un poco, que Gray lo viera tenso sería motivo de burla más adelante y de sospecha en estos momentos.
El moreno lo quedo viendo unos segundos, negando con la cabeza al suspirar "Me sorprende que si quiera intentes esquivarlo" respondió sentándose en un tronco cercano, fatiga en el rostro "El hecho de que no lo afirmaras rotundamente es prueba suficiente" alzó la vista lo suficiente para verlo pero no para que parezca amenazante. Aun cuando su mirada decía lo contrario.
"¿De qué, hermanito?" se hizo al tonto, comenzando a tomar interés en sus botas sucias por la tierra, sacudiendo una pelusa imaginaria de su chaqueta.
"Qué Lucy es quién está en tu mente" dijo con el tono de voz de calma antes de la tormenta. Volvió la mirada a su hermano, su mandíbula estaba tensa, sus hombros cuadrados pero igual, intentaba mantener una postura tranquila, probablemente para que si la menor volviera, no pensara que estaban discutiendo.
"¿Me culpas por ello?" contraatacó perdiendo la calma, el tono de voz del hada resultándole irritante "Casi morimos los dos, ¿Tan bajo piensas de mí como para creer que lo olvidaría tan fácilmente?" unas ganas de golpearlo comenzando a darle comezón en sus palmas, necesitando abrirlas y cerrarlas un par de veces para liberar tensión.
"Ah" exclamó con mofa, su paciencia agotándose con cada nueva mueca de Gray "Pero si el que puso su vida en la línea por Lucy, fuiste tú" las palabras parecían darle placer al salir de su boca, se tomó la libertad incluso de pasar su lengua por su labio inferior con soberbia.
Definitivamente quería golpearlo. Su sangre comenzaba a hervir en sus venas pero no le daría el gusto, no señor, el moreno tenía que aprender a respetarlo.
"¿Querías que la dejará morir?" escupió con más veneno del pretendido.
Cualquier rastro de satisfacción se borró de su rostro, se puso de pie y en un par de pasos lentos, ya se encontraba frente suyo, toda la irritación del mundo cargada en sus ojos oscuros "Vuelve a repetirlo, bastardo, y veremos a dónde te lleva" frío comenzó a emanar de su pecho expuesto, frío que no lograría nada en él.
"Entonces deja de decir estupideces" respondió inmutable por su arranque y evidente amenaza, alzó una ceja ante su capricho y volvió a negar con la cabeza, como regañando a un niño "Hice lo que tenía que hacer y estoy pensando en lo que cualquier persona pensaría, deja de tocarme los huevos y solo acéptalo" su voz era dura pero no por ello diría cosas en son de herirlo. No cuando se trataba de un tema delicado. En cierta forma, se estaba arrepintiendo de lo que acababa de decir. Así tuviera que pasar por lo mismo, volvería a salvarla…
Fue su turno de irse a recostar en el tronco, sintiéndose repentinamente fatigado. Lucy era todo lo que tenía en la mente desde que despertaba por las mañanas hasta al ir a dormir por las noches, e incluso en sus sueños la rubia lo acechaba con sus ojos chocolate, su melena rubia bañada en rojo, el aroma a sangre tapándole las fosas nasales. Una y otra vez, en un ciclo infinito, la veía morir en sus brazos, sentía el calor de su frágil cuerpo desvanecerse y nuevamente su corazón latía desesperado por hacer algo.
"¿Qué hacías allí?" preguntó Gray, sintiendo que era momento de un poco de verdad sin tanto preámbulo.
Con su dedo índice y pulgar, sujetó el puente de su nariz "Ya les explique todo antes" respondió con dolor de cabeza, no que no lo tuviera al momento de quedarse a solas con Gray pero sintiendo agravarse con el transcurso de la conversación.
"Dijiste que tuviste una misión en la zona" repitió el mago acercándose "Jamás nos dijiste cómo fue que caíste allí"
Suspiró irritado, comenzando a creer que conseguiría una migraña como siguiera evitando al entrometido de su hermano "¿Me culpas por ser torpe y caer en un estúpido hueco?" volvió a mirarlo con bastante aburrimiento.
"Te culparía si eso fuera verdad"
Lo observó unos momentos, intentando saber cómo rayos es que Gray estaba sacando tantas conjeturas demasiado acertadas para su gusto. Sabía que él no era un idiota y que era un excelente mago en batalla pero que fuera capaz de sonsacar información de él sin que si quiera haya dicho o hecho algo… hasta lo asustaba. Concluyó que no había nada más que pudiera hacer para evitar la conversación. Gray era el tipo de persona que cuando cogía el hueso, no lo soltaba.
"Estaba por subir la montaña cuando vi a una persona caminando por allí" respondió con la verdad "Mi misión era simple, un grupo de bandidos robando a las personas que pasaban por el bosque al pue de la montaña, no tenía un rumbo exacto y la tormenta no ayudaba" guardo silencio un momento recordando su propio ego ganarle y dejarle deambular despreocupado "Quería saber si era parte del grupo de bandidos, por tanto comencé a seguirlo" se pasó una mano por la nuca frustrado, esa parte de la historia irritándolo "Supongo que estaba cansado por no dormir en varios días o tal vez sí soy un idiota pero… no me fije en el hueco" las imágenes de ese día comenzaron a cobrar vida como sus creaciones de hielo y su corazón comenzó a latir acelerado "Lo seguí y en algún punto lo perdí de vista" volvió a observar sus manos, mesmerizado por las marcas gélidas que un lado tenía "Comencé a correr detrás de él, no tenía nada en mente salvo encontrarlo, por alguna razón creí que había salido del bosque y seguí corriendo, antes de darme cuenta… simplemente me caí" tragó saliva incapaz de luchar con la sequedad de su garganta ante tal confesión.
Los ojos del moreno brillaron ante sus palabras y antes de que si quiera pronunciara una palabra, él ya sabía que diría "Si eso fuera verdad, ¿Por qué no usaste tu magia para sujetarte a algo y evitar caer?"
Esa misma pregunta se había hecho a sí mismo todas las noches, recapitulando cada movimiento, cada paso y cada decisión que tomo esa noche, esta trágica noche ¿Por qué no lo hizo?
En ese momento jamás cruzo por su mente la idea de usar su magia para evitar su descenso, simplemente siguió cayendo todo el trayecto hasta esa cueva, estirando los brazos intentando sujetarse de las paredes sin ningún éxito. A pesar del miedo a lo desconocido, de la desesperación en sus gritos y aleteos de sus brazos, nunca pensó en hacerlo… por algún motivo, no uso su magia.
¿Destino?
No, eso era absurdo y bastante infantil de pensar por su parte. Esas cosas no existen, su realidad era otra y aceptarlo fue parte de su crecimiento, así haya tomado decisiones incorrectas en su vida, jamás se ha dejado simplemente… caer. Cada paso que daba, cada palabra que salía de su boca, era algo que ya había sido procesado y analizado antes de darles vida. Cómo sus amados animales de hielo, aquellos que solo él podía traer al mundo, que salían no solo de su mente sino de su propio corazón.
"No lo sé" confesó distraído, su mirada puesta mucho más allá que el coche frente suyo, su mente volando aún más lejos "Pero no me arrepiento…"
Gray se sentó a su lado, palmeando su espalda con bastante incomodidad "Mira, no me malinterpretes, todos estamos condenadamente agradecidos contigo por salvar a Lucy pero hay cosas que no entiendo…" retiró su mano y apoyó sus ante brazos sobre sus muslos juntando sus palmas fuertemente "No me ayuda en nada que Lucy tampoco quiera hablar de ello…" agachó la mirada ocultando su rostro entre los mechones de su cabello.
A la mención de la rubia, su corazón comenzó la carrera nuevamente, cada grieta en su cuerpo tomando una temperatura elevada que a veces le hacía creer que podría descongelarse y morir. Lucy traía consigo un fuego voraz que lo atemorizaba.
"Hay cosas que no se quieren recordar" respondió melancólico, la rendición en sus ojos chocolate volviendo a observarlo desde la profundidad de sus recuerdos "Hay momentos que nos marcan y queremos simplemente dejarlos atrás…"
"Lucy no es cobarde" respondió Gray. Lyon casi se parte el cuello volteando a verlo furioso por si quiera insinuar que él haya dicho eso "Ella no huye de las cosas, puede que sea reservada y hasta bastante testaruda pero ella no se rinde"
El pelinegro soltó sus manos para observarlas por varios segundos, copos de nieve comenzaron a formarse sobre estas, antes de sacudir las manos con aburrimiento para deshacerse de estas "Pero ella se rindió" cerró sus manos en puños, sus nudillos volviéndose blancos "Ella se rindió y tú ofreciste tu vida a cambió de otra oportunidad…" su voz vibraba con emociones contenidas. Su furor previo desapareció y un fuerte sentimiento de protección hacia el moreno se instauro en su pecho.
"Estamos vivos Gray, ¿No es eso suficiente?" repitió con más calma las mismas palabras que le había dicho a Lucy, buscando calmar el tormento que veía en el rostro de su hermano… el mismo que la maga había tenido esa noche bajo la lluvia.
"No" se puso de pie, sacándose los pantalones a una velocidad pasmosa "Los dos pudieron haber muerto… los dos…" se alejó lo suficiente antes de detenerse espaldas a él, por primera vez notó lo grande que su hermano era realmente, su cuerpo temblaba a causa de sus emociones, agachó la cabeza y lo vio perder la batalla dejando nuevamente su cuerpo lánguido y falto de voluntad "Pude haberlos perdido a los dos…."
Se quedó callado procesando los cambios súbitos que Gray le estaba demostrando. Siempre lo había visto como una persona estoica, misteriosa y hasta un idiota si se le dejaba pero ahora mismo, frente a sus ojos, se encontraba un hombre en sincronía con sus sentimientos, dejando que estas no le ganen pero trabajen con él mano a mano. Sus batallas las libraba en silencio pero a plena vista para que cualquiera que lo viera, no solo notase su fuerza en batalla pero también su fuerza como persona. Se sintió orgulloso de él, de llamarlo hermano, de haber crecido con él.
"Estimas bastante a Lucy, ¿Verdad?" preguntó sonriendo levemente, sabiendo que este no lo vería.
"Ha aceptado más cosas de mí que cualquier otra persona" respondió pasando una mano por sus cabellos a la par que volteaba a verlo cansado, una sonrisa leve dibujándose en su rostro ante su propia confesión "Juvia siempre me dice que eso es algo que uno no debe olvidar…"
Ahora entendía de dónde venían tales cambios de su hermano. La peliazul a pesar de sus comportamientos peculiares, había logrado hacer mella en las murallas del mago y ahora podía lucir una versión mejorada de sí mismo. Una versión que probablemente solo pueda verse perfecta con ella a su lado.
Entendimiento luego de tanto tiempo de rivalidad inmadura con él llegó a su alma, aclarando tanto su corazón como su mente, sonrió con libertad a la vista del mago fuerte de Fairy Tail frente a él. Juvia le hacía bien a Gray, así este aún no quiera recibirla por completo, algún día… algún día ambos tendrían un final feliz…
"Estamos bien Gray, no nos has perdido, ¿Puedes aceptar eso?" respondió colocándose de pie para poder pararse a su costado, habiendo notado que el joven cochero volvía de entre los árboles y sintiendo la magia de cierta persona comenzar a acercarse, se cruzó de brazos observando a la menor volver lentamente a la distancia. Agradeciendo mentalmente el hecho de que los presentes hayan podido darles un momento para poder liberar sus pensamientos.
"Lo intentaré…" susurró antes de percatarse de su falta de prendas y comenzar a agarrarlas del suelo para cambiarse.
Lucy tenía un efecto en las personas que lo pasmaba tanto como lo cautivaba. Lo más curioso de todo ello es que ella no tenía idea de lo que generaba en las personas. No la conocía demasiado, para ser exactos solo recordaba de ella las peleas en las que estuvieron y que era amiga de su hermano pero ahora… Ahora solo podía comenzar a desquebrajar cada recuerdo de ella en su mente para poder resaltarla. Notando cosas que antes no había notado.
Si se concentraba lo suficiente, aún podía sentir su cuerpo entre sus brazos, sus labios sobre los suyos… sus manos recorriéndole la espalda y… Dio un pequeño brinco justo cuando Wendy estaba frente suyo sonriendo levemente, la única que lo notó fue la Exceed quién lo miró escéptica. Wendy pareció percatarse de lo ligero que era el ambiente ahora entre los dos hombres y sonrió con alivio.
No era momento ni era adecuado pensar en Lucy de esa forma pero… sus manos bajo la lluvia, su voz cargada de sus emociones… sus ojos observándolo solo a él como si fuera el único ser sobre la tierra… lo alteraba y encendía llamas en su cuerpo. Todo de ella lo hacía. Cada mueca, cada palabra, cada momento a su lado… aún le retorcía el estómago el recuerdo de Lucy con la frente pegada al suelo rogándole que no lo vuelva a hacer.
En ese momento lo había tomado tan fuera de foco que se cayó de trasero al suelo, mareado por la actitud de ella y la fuerza en sus palabras, la palabra convicción personalizada había estado frente suyo y había sido demasiado para él. Esa suplica le caló tanto hasta los huesos que hasta hoy no había querido usar su magia, por el miedo de hacer algo estúpido. Aunque no usarlo era en realidad lo estúpido.
Ella irradiaba un aura tan magnánima que podía quitarte hasta el aire de los pulmones, gritando con fuerza y pasión, dejándote en claro lo que sentía hasta que uno mismo lo sentía en carne propia… había tanto en ella que… asustaba. Tenía miedo de lo que ella podía hacerle… si ella le decía algo con esos rosados labios, esa terciopelada voz… lo haría sin rechistar. Iría hasta el infierno si se lo pedía… moriría por ella…
Y justamente eso había hecho.
Aprovechando que retomaron rumbo hacia su gremio y que todos prefirieron mantener un silencio calmo hasta su siguiente parada, cerró sus ojos y dejó que sus recuerdos cobraran vida en todos sus sentidos.
La caída había sido exactamente lo que había esperado. Dolorosa, movida y para nada fácil. A pesar de haber podido evitar lo peor al usar la rampa de hielo, el golpe en su cabeza lo dejó desorientado, a sus ojos le costaba acostumbrarse a la poca iluminación del lugar y su cuerpo se sentía maltratado. Aun así a los lejos sintió el calor de magia llamarlo, atraerlo, perturbarlo. Había un aroma rancio en el lugar pero igual trato de caminar lo más derecho posible hacia la fuente de dicha magia, su hombro izquierdo lo tenía ligeramente fuera de lugar por tanto lo sujetaba lo mejor posible.
En ese momento no sabía que era el pavor de verdad hasta descubrir que el cuerpo magullado y destrozado en el suelo le pertenecía a la joven maga, la denominada Luz de Fairy Tail estaba en un estado deplorable. Sus miles de heridas abiertas, la mezcla de olores era nauseabundo y aun así, lo único que podía ver entre todo ese terror eran esos bellos ojos chocolates nublados por la confusión y fatiga.
Cualquier dolor en su cuerpo se desvaneció ante la imagen.
La piel de la fémina irradiaba tal calor que hasta con su cuerpo naturalmente frío era capaz de sentirse quemar al tacto. Lucy estaba en tal estado que la muerte parecía lo más efectivo para ayudarla y cortar su agonía pero no pudo… algo, algo dentro suyo se negaba a dejarla ir.
Cuando habló por primera vez… era tan bajo, tan roto que habría preferido que se quedará callada para siempre pero al mismo tiempo quería que siguiera hablando, que siguiera… viva… Él no era un insensible como tanto le acusaban, si fuera una persona desconocida haría exactamente lo mismo, correr a su auxilio y hacer lo posible por salvarla.
Sin embargo, esa mirada, esa voz, esas manos… ese espíritu que ella estaba emanando al haber logrado prevalecer hasta su llegada… lo llenaba de emociones contradictorias. Había sobrevivido, había luchado contra lo fatídico y seguía entre sus brazos respirando… ¿Cómo alguien como ella podría simplemente dejar de existir?
No lo entendía. No había razones para que eso si quiera fuera posible.
Su cuerpo temblaba por la ansiedad y la adrenalina. Tengo que hacer algo. Tengo que hacer algo…
Desesperación y agonía estaba comenzando a nublarle los pensamientos racionales, quería hacerlo algo para ayudarla pero poco a poco sus ojos perdían brillo y el subir de su pecho cada vez más pausado… no, no, no, no… ¡NO!
"Lo siento señorita, voy a tener que hacerlo" dijo una vez acabó con su revisión, cada parte de su cuerpo parecía más rota que la otra pero su pierna… Oh, su pierna era lo peor y lo que necesitaba su atención primordialmente, quiso hacer algo con el dolor que ella experimentaría aún más pero era inevitable "Sólo será un momento, lo prometo…" susurró cerca de su rostro notando que gotas de su sangre caían en su rostro pero no había mucho que pudiera hacer.
Debía ser rápido, debía culminar con su tarea en un movimiento y así lo hizo. Una vez su pierna estuvo en su debida posición, trató de sujetarla mientras ella se retorcía del dolor, sus gritos comenzando a darle ganas de llorar pero se mantuvo firme, su cabeza protegida con su mano para que fuera él quién recibiera los golpes que esta estaba queriendo arremeter contra sí misma, pegando su rostro lo suficiente para que pudiera escucharlo. Sin medicina a la mano, lo máximo que podía hacer era tratar de apaciguarla con sus palabras.
Una vez los gritos menguaron, las lágrimas brotaron. Se sentía impotente y quería saber cómo rayos fue que ella terminó en un predicamento como este pero Lucy no parecía querer detenerse, lloraba todo lo que no había llorado y solo le quedaba sujetarla, mecerla y escucharla. Tomándose las libertades de besar su cabeza, susurrar promesas huecas y ayudarla a vaciar sus emociones en él, dejando también que el tiempo transcurriera entre sus dedos, cada segundo que ella continuaba llorando era un indicio de que ella seguía viva y peleando por mantenerse así.
Al cabo de un tiempo, Lucy guardó calma nuevamente, la recostó en sus piernas e intentó distraerla de la realidad, pensando al mismo tiempo en formas de sacarlos a ambos de allí vivos.
Cuando lo más alejado a una risa escapó de sus agrietados labios, su alma comenzó a regocijarse, sintiéndose orgulloso del progreso que estaba teniendo con la rubia, a pesar de su aspecto y condición, a sus ojos ella seguía siendo una mujer hermosa. Por tanto, cuando esta fuerte hada subió su mano hasta su rostro su cuerpo enteró entró en convulsión "Mis manos no están limpias" respondió afónica, el hecho de que aún pudiera formular palabras lo sorprendió pero su mirada se dirigió al lento movimiento de su lengua sobre sus labios quebrados, luego aquella magullada mano pasó por su mejilla y labios dejándolo trastocado por tan íntimo gesto "Pero algo, es algo…"
Estaba demasiado asombrado por la fortaleza de la rubia, a pesar del dolor, a pesar de los golpes y todo los gritos agónicos que habían escapado de su garganta, aquí yacía hablando, respondiendo a sus comentarios y siendo capaz de congelarlo en su sitio al mismo tiempo de encender una llamarada de fuego dentro de él… apremiante, creó un cubo de hielo para poder ayudarla, para que siguiera hablando, para que siguiera escuchando su voz…
Sin embargo, la mención de su muerte lo llenó de pánico "¡N-No diga eso!" reprochó en un chillido para nada varonil, en ese momento su mano perdió fuerza y comenzó a caer pero rápido como una bala él la sujetó para poder pegarla a su mejilla, no queriendo perder el contacto, rehusándose a que sus palabras fueran ciertas "Vamos, t-todo estará bien…" odiaba tartamudear pero era inevitable, él mentía. Sus ojos perdían brillo, su calor era extremo y aun así comenzaba a desvanecerle, a pesar de la poca iluminación, notaba la palidez en su piel acentuarse con cada segundo.
No, no, no… por favor no… ¡NO!
"Hubiera sido lindo darme cuenta antes…" continuó a pesar de sus protestas, quería detenerla, quería que descansara y le diera tiempo a poder sacarla de allí "D-Darme cuenta de lo maravilloso q-que eres…" sus palabras eran cada más susurrantes, su pecho subía y bajaba con más lentitud pero aun así le sonrió y en ese momento, le pareció la sonrisa más hermosa que había visto en toda su vida "Lo amable y a-atento… las sorpresas que puedes tener…" susurró al final, perdiendo la batalla, su sonrisa desvaneciéndose como si solo hubiera sido una ilusión.
Diarrea verbal salió de su boca en un intento de detenerla, de sostenerla, retenerla viva en sus brazos, aferrándose a su palma aún en su mejilla, negándose a dejarla ir así sea a costa de su humillación total "Tan lindo…" susurró desganada, sus ojos opacos, sin vida, sin voluntad.
"No, no, no" repitió negando con la cabeza. No podía ser verdad, no podía ser esto todo lo que haría por ella. Esto no podía ser el final… necesitaba más… más tiempo… más de ella… acelerado y desesperado, tiró de su cabeza para pegarla a su rostro y besarla para traerla a la vida, ella suspiró sonoramente y fue melodía para sus oídos. Perfecto, sigue así.
Pegó su frente al de ella mirándola con la convicción de quién yacía vencedor. Algo dentro suyo le dijo que lo sería, una especie de tirón en su pecho, en lo recóndito de su mente y su respuesta fue clara como el cristal "No." Dijo firme tanto para Lucy como para sí mismo.
Por breves segundos, su piel recupero un color rosado, sus labios rojos por la fuerza del beso previo, sus ojos brillantes como estrellas en el firmamento y esa aura que solo ella parecía emanar cobró vida antes de caer en picada y todo su cuerpo perder el calor abruptamente. Muerta, muerta yacía en sus brazos pero no lo dejaría estar.
Este no sería su final. Necesitaba más tiempo y lo tendría. Cerró los ojos y dejó que su magia corriera libre, queriendo gritar por el esfuerzo y lo drenante que este era pero sin detenerse, sobrepasando sus límites en cuestión de segundos pero siguiendo más… más… mucho más hasta sentir su cuerpo desgarrarse, sus huesos quebrarse y su vida misma correr de él.
En la oscuridad, en el torbellino de su magia, sujetó la energía de vida de la rubia y la congelo con la suya. Perdiendo su consciencia entre las tinieblas de lo desconocido, solo con la esperanza de que en algún momento, más adelante, pudiera volver a encontrarse con esos ojos chocolate…
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Y bueno, ¿Qué tal?
