Argentina [2040]
- Tu decides.. - dijo, su voz era tan gruesa y profunda, calaba huesos y te sudaba frió de solo oírla - O te quedas a mi lado... ¡O te vas! - grito exasperado.
Sus ojos acuosos decían la verdad, ella lentamente se acerco hacia el, en cada paso que daba todo su interior intentaba detenerla pero aun así algo tan fuerte en su corazón la obligaba a seguir su rumbo. Se detuvo enfrente suyo y miro sus ojos, esos ojos grises que tantas veces miro con ternura, con amor, con deseo... Ante el mundo los ojos de uno de los peores asesinos, ante ella los ojos de su vida, con quien su corazón se conecto, los ojos de su amado.
- No me iré... - murmuro en un sollozo. - Porque te amo - coloco una mano en su mejilla - Te amo - volvió a susurrar.
- Di que eres mía - ordeno, la calma volvería con solo oír esas simples palabras. - ¡Dilo! - gritó intentando callar las voces en su mente que lo convencían de lo contrario.
- Soy tuya - respondió mirando fijamente sus ojos - Completamente tuya - su mirada llena de amor le provocaba un ardor en su corazón. ¿Por qué lo amaba? ¿Por qué ella?. Ella, tan dulce y fresca, llena de amor y compasión, quien no discrimina ni juzga, quien su corazón es tan grande que reparte de su cariño a quien mas lo necesita. Ella lo amaba, a él... Un sucio gánster mafioso, quien no se arrepentía de sus crueles asesinatos ni de su cruel negocio.
- Si bella, eres mía - musito, su acento argentino hacia sonar mas sensual a los fonemas que abarcaban "Ll". Lentamente una sonrisa placentera adorno en sus labios, era suya y el era demasiado egoísta como para apartarla de su lado, la tomo posesivamente de la cintura y apego su cuerpo desnudo a el provocándole un respingo. Acerco su delicado rostro al suyo - Eres mía ... Eres mía Kushina Uchiha - tomó su boca con desespero olvidando que el mismo diablo lo perseguía.
Kōbe, Japón [2013]
Era viernes por la noche y comenzaba a despertar, una ligera incomodidad en su brazo la obligo a abrir sus ojos, tenía un suero conectado y un médico le estaba haciendo varias revisiones.
- Hasta que al fin despiertas - exclamo el doctor viéndola de reojo mientras continuaba cambiando el suero, un débil suspiro escapo de sus labios, se sentía abrumada; su intento de suicidio fallo, otra vez.
- ¿Cuándo me puedo ir? - cuestionó con pesadez su garganta estaba seca y ardía provocando que su voz sonara mas grave de lo normal, aun así no le importaba nada más que desparecer de ese lugar.
- Mañana en la mañana... Pero me gustaría darte una cita con el psiquiatra, si estás de acuerdo- ofreció amablemente.
- ¿Quién me trajo? - pregunto confundida mediante analizaba la situación, de que realmente se encontraba en un hospital. Su ultimo recuerdo era borroso, era temprano por la mañana y había recibido una extraña llamada, luego, tomo la decisión. Cansada de su vida tomo el largo cuchillo para picar verduras y tallo con fuerza sobre su brazo, un grito escapo de sus labios ante la herida. Diviso la enorme cantidad de sangre que derramaba y todo se volvió borroso después de ello.
- Tu vecino, dijo que oyó gritarte - respondió. Claro, su vecino André, hacia unos meses se había mudado a ese departamento y André era bastante atento con ella, habían logrado estrechar una amigable relación entre ellos.
- ¿Necesitas que llamemos a alguien? - cuestiono, ella simplemente negó con la cabeza -¿Segura? Necesitamos que un mayor firme para que te puedas retirar, pequeña.
- Tengo 18, soy mayor de edad - contesto con desdén, el doctor asintió y se retiró del lugar.
Al otro día la joven se encontraba en un taxi yendo a su departamento, era el último fin de semana de vacaciones de verano, el lunes comenzarían las clases de retorno. Este seria su primer año universitario, a mitad de semestre pidió una beca de intercambio aun que solo faltaban un par de meses para terminar el semestre anual, prefería mil veces cambiar su rumbo. Su universidad anterior era una puta mierda solo le traía malos tragos y recuerdos, hace dos años habían muerto sus padres y su peor pesar era que eso no la deprimía, sus padres nunca fueron santos ni mucho menos atentos u esenciales.
Los habían asesinado en una emboscada comandada por la peor de las amilamañas en la mafia, Danzou Shimura. Sus padres eran capos de la mafia se ocupaban del sur polaco, que mal negocio y desesperado habían implementado para mantener a la familia.
El año pasado se había quedado a cargo de su tía, María, una mujer brava la maltrataba verbalmente y en varias ocasiones le pegaba. No se defendía de las agresiones de su tía materna ya qué en cierto punto anhelaba morir. Cansada de la situación se esmero en sus calificaciones y pidió una beca al extranjero en un instituto terciario prestigioso de Japón, hablaba la lengua así que eso favoreció a la petición del intercambio.
Sakura Haruno, desprendía en cada parte de su figura su descendencia polaca; su cabello rosa, sus ojos jades, un hermoso y curvilíneo cuerpo, un rostro con facciones delicadas y femeninas, piel lisa y de color nívea. Sakura era una mujer demasiado atractiva y hermosa, su belleza irradiaba un carisma pacifico y lleno de tranquilidad, algo que esperarse de una polaca.
Como elección de intercambio había elegido Japón, dado que allí era el único lugar donde tenia familia. Naruto, era su primo no sanguíneo, sus padres se conocían de toda la vida y tenían una fuerte hermandad entre ellos, la amistad entre su padre Kizashi y su tío Minato era irrompible. Tras la muerte de sus padres, Minato, se ofreció a cuidar de ella pero se le fue absolutamente denegado a causa de no tener parentesco familiar ni mucho menos un acuerdo previamente legal en caso de la muerte de los señores Haruno.
Su tío era un capo de la mafia japonesa, durante varios años trabajo como consigliere del capo al mando en Japón "Ojo Negro", lo poco que Sakura conocía de ese hombre eran tres cosas. Era conocido por ser despiadado y cruel, además de pertenecer a la mafia europea, la mas extensa y temeraria. También sabia que su padre era su socio y amigo, durante varias ocasiones sus padres viajaba a Japón de visita, y lo que mas le aterraba ser consiente era la cantidad de asesinatos despiadados y crueles que en su negocio había llevado a cabo.
Ya era lunes por la mañana, para ser exactos las 7 a.m, y aquí comenzaba su nueva vida, aún que el nueva vida no le apeteciera a Sakura. Sus pensamientos no estaban ni cerca a lo que le esperaba por vivir...
