Sakura iba deprisa hacia la universidad, ya iba con cinco minutos de demora, apresuró su paso por los largos pasillos del instituto perdida entre tantos salones, y al fin logrando

encontrarlo. Suspiró y tocó la puerta, detrás de ella la abrió un hombre mayor, de aproximadamente unos 35 años tenía el cabello castaño y la recibió con una gran sonrisa.

- Tú debes ser Sakura - saludo, con expresión alegre se hizo a un lado para darle lugar a la joven - Adelante.

- Disculpe la demora - dijo adentrándose al salón.

- No hay por qué, seguro te fue difícil encontrar el salón - musito con un tono amable y compasivo. - Yo soy el profesor de Economía Social, Iruka - se presentó cerrando la puerta - ¡Jóvenes, ella es su nueva compañera Sakura Haruno! - gritó el profesor, poniendo todos los presentes sus ojos en ella.

- Toma asiento, Sakura - pidió dirigiéndose a su escritorio.

- ¡Sakura! - un grito descolocado y de una voz que reconocía a la perfección la hizo voltearse, ahí estaba, Naruto. Le hacía raras señas en señal de que se acerque. Sin más ella se adentro entre los escritorios recibiendo una que otra mirada. «Mierda, que chismosos» . Llegó hasta el pupitre dónde estaba su sonriente primo, quién se levantó y la estrujó en un abrazo.

- ¿Cómo estas? - pregunto mientras acariciaba su cabello.

- Oye me asfixias.

Al alejarse de su agarre, la risa de un grupo detrás suyo se hizo presente, por la burla que le hacían supuso que Naruto los conocía. - Sakura siéntate, luego te presento a estos inservibles - dijo serio dando una mirada llena de odio a sus amigos.

Sin importancia ante la escena, simplemente se sentó. Durante la clase perdió la paciencia, toda una maldita hora y media de; Que es gestionar y organizar los distintos recursos e instituciones económicas priorizando el interés social y equitativo. Lo único que rondaba por su cabeza eran eternas maldiciones a su elección de universidad. ¿Acaso era tan estúpida e inservible para siquiera elegir una carrera universitaria con dignidad?. Aun que el folleto de esa institución no solo garantizaba un semejante aprendizaje con los mejores médicos cirujanos del pais, si no que, también incluía un sustento de los dos primeros años con diversas clases que ayudan a los alumnos un aprendizaje sobre economía y contabilidad.

Luego de un largo análisis sobre su decisión con respecto a su elección universitaria sonó el timbre, anunciando el termino de hora. Naruto la jaló del brazo ofreciéndose a enseñarle toda la edificación, desde dónde quedaban situados los baños y la cafetería, hasta las instalaciones deportivas exteriores e interiores.

Tras un recorrido interminable se acercaron a una mesa del patio exterior, dónde estaban sentados un grupo de personas. - Muy bien... ¡Chicos ella es mi prima Sakura! - gritó haciendo que todos los presentes posaran sus miradas en ella. Podía sentir como era escaneada cual producto de mercado.

-Sakura... El es Sai- presentó señalando a un joven pálido y de pelo negro, se veía normal y de una actitud completamente serena. Aun asi por experiencia en su anterior escuela, dos celulares en mano era el signo presente; "¡Ey, soy diler!".

- Sasori - señaló a un muchacho pelirrojo. Demasiado guapo para ser real. - Ino - señalo a una rubia que le esbozo una sonrisa, inmediatamente se la devolvió se veía muy simpática ojalá y lo fuese, no como las perras de su anterior pais.

- Hinata - era una muchacha azabache, se veía delicada y afligida escribiendo en su cuaderno. Hinata levanto su vista de sus papeles sonrojada ligeramente y le sonrió con dulzura, una sonrisa que le transmitió tranquilidad.

- Deidara - señalo a un chico rubio que estaba texteando en su móvil a toda velocidad, su cabello dorado era muy largo y se veía bastante cuidado. Era envidiable.

- Y mi mejor amigo Sasuke, Sasuke Uchiha- se arrimo a un azabache que estaba serio al teléfono, hablaba en otro idioma. Era lindo muy lindo pero su apellido le resultó muy familiar. Apenas colgó para deshacerse del agarre de Naruto con fastidio. Lentamente se volteo y le dirigió una mirada llena de repulsión, sus ojos fríos y sólidos de rabia. No dijo una sola palabra, pero su mirada, le incómodo tanto, le atrajo recuerdos que la estremecieron.

Sakura se quedó de pie mirándolos conmocionada por la repentina sensación que la atrapo, sus pies fijos sobre el suelo se negaban a moverse hasta un asiento. Los recuerdos y palabras la atropellaban en su mente, tanto tiempo tapados con cemento hasta ese momento. Naruto rompió el silencio - ¿Sakura? - inquirió, su semblante era preocupado. Molesto codeo a Sasuke y pudo oír como murmuro; - Imbécil por qué la miraste así, la hiciste sentir incómoda.

Sasuke volteo a mirarla aún peor a la anterior vez hacia ella, su mirada trasmitía odio y oscuridad, la presencia de Sakura no fue de su agrado, ya que había colgado una importante llamada de negocios en España para escuchar a su estúpido amigo presentar a su maldita prima. No me interesa pensó, pero a su afán tampoco le agrado que la misma fuera exóticamente hermosa y caliente.

- ¿Qué tanto miras?. - ladro, todos lo miraron expectantes, no dijeron nada ante sus frías y duras palabras, mostrando respeto y miedo.

Sakura paso saliva al oírlo, dio su última mirada a Naruto quien tenía sus ojos llenos puestos sobre su amigo lleno de coraje. Volteo y se fue caminando con prisa, al perderse de su ángulo visual comenzó a correr hasta el baño. Entro desesperada por cortarse, su suave navaja al rozarla por sus muñecas le trasmitía alivió a sus pensamientos. Era una navaja inglesa, su papá se la había obsequiado cuando volvió de un viaje de Rusia, tenía tan solo diez años y estaba aprendiendo a usar y lanzar cuchillos. Cuando tuvo esa navaja en sus manos su padre le dijo; "... Está navaja nunca va a perder el filo, siempre que la uses va a cortar a tu gusto... " .

Y en eso nunca le mintió, cada vez que la usaba sobre sus muñecas, seguía el ritmo de su pulso ni menor ni mayor presión de la pulsada, al cortar la sensación de la sangre derramarse la relajaba como si los problemas se fuesen con ella. Ahogaba sus gemidos de dolor sobre la chaqueta, tenía que ser prudente, un grito o gemido muy exaltado y podría llamar la atención. Solo unas tres cortadas relajaron la impaciencia.

Se lavó y cubrió con su chaqueta, mientras salía del baño sonó el timbre de cambio de hora, a paso calmo se dirigió al salón, minutos después se comenzaba a llenar el salón por sus compañeros. Naruto al entrar se arrimó a ella con preocupación - Sakura ¿Estás bien? -pregunto, su tono sonó alarmado

- Oye disculpa a Sasuke... A veces tiene problemas y se desquita con cualquier persona - pronuncio Ino terminando de asomarse a su lado.

- Estoy bien, me fui porque me dieron náuseas... Su amigo no me intimido, no hay de que preocuparse - dijo sin emoción alguna, sintió una fría mirada fija detrás suyo. No le hizo falta darse vuelta para saber quién era, esa sensación de repulsión la había vivido unos instantes antes.

Durante el resto del día Sakura se limito a observar en silencio, incomoda. Llegado el horario de salida salió deprisa ignorando y evitando a su primo, mientras iba de camino a su departamento un automóvil detrás suyo se freno.

- ¡Oye Sakura! - gritaron captando su atención. - ¡¿Quieres que te llevemos?! - Sakura perpleja volteo divisando a su compañera Ino, se veía simpática. Sakura se acerco hasta el móvil para responder, pero de frente en el le pareció una completa y estúpida idea. En la lujosa Jeep iba Ino en el copiloto y a su izquierda Sasuke Uchiha conduciendo. Mejor otro día o mejor nunca pensó. En cuanto estaban frente a frente de la ventanilla el la miró, nuevamente con repulsión, sus fríos ojos negros despertaban la incomodidad e indiferencia en su corazón, quemando con su mirada.

- No gracias - disculpo en un débil susurro, el auto aceleró a fondo para irse, ni siquiera alcanzo a despedirse de Ino cuando divisaba la patente alejarse mas y mas. Suspiró con pesadez, no iba a ser otro buen año en su vida y si creía que sus años anteriores eran peores, capaz este les ganaría. Muy en el fondo su corazón latía lentamente, en señal de no querer seguir latiendo. Y pronto, le iba a ayudar.