Eran las seis de la mañana y Sasuke se preparaba para ir a trabajar, trabajaba desde temprano, para luego asistir a la universidad. Luego de un largo fin de semana, tenía que retomar su maldita rutina, aunque está vez él se sentía diferente. «Desde hoy en adelante te enamorarás de mi Sakura Haruno» era lo único que pensaba. Todo el fin de semana sus pensamientos fueron dedicados a la bella pelirrosa, con la que tanto anhelaba conquistar y hacerla suya.

Llegando al club Vermasont uno de sus tantos clubes nocturnos ilegales, a diferencia que este era el más prestigioso y de dónde manejaba el negocio. Era el mas cotizado donde asistían varias personas importantes tanto políticos como diputados y senadores, hasta el mismo jefe de gobierno. La exclusividad del club les ofrecía, completa privacidad para que disfruten sucumbiendo a los placeres mas banales. El trato era muy sencillo y tenían en la palma de sus manos a todos los hombres importantes en el gobierno de Japón, a cambió de que puedan intimar con prostitutas de un gran nivel o simplemente disfrutar de la clandestinidad, que tanto se les cohibía.

Aunque a Sasuke, la idea de obtener un posgrado en Finanzas y Contabilidad le parecía completamente estúpida y patética. Su padre lo obligó a que lo obtenga. Según Fugaku, la educación era una primordial vía de escape para ocultar sus sucios negocios. Sasuke tenía que repartir su tiempo entre su trabajo temprano por la mañana y en las tardes. Para su suerte, la idea de asistir a clases este año le apetecía y mucho, ya que veía en las mañanas a la bella pelirrosa que el sueño le robaba.

Pasada las 8:15 a.m y luego de terminar de revisar los listados de mercancía en entrada y salida, se dirigía en su camioneta. Esbozando una gran sonrisa mientras conducía, sabia que Sasori ya debió haber advertido a los demás de no acercarse a Sakura, si no quería un doloroso y largo castigo o peor aún una muerte lenta por las manos de " La Salamanca".

Luego de su típico fin de semana, los sábados; comer, ver series y estudiar y los domingos; preparar un exquisito almuerzo para compartir con André su vecino. Desde que Sakura llegó a Japón y se instaló en su departamento, su vecino André un moreno de veintidós años con el que compartía piso, fue muy amable con ella y lograron entablar una amistad. André le propuso que los domingos almorzarán juntos, así no pasaba solitaria sus fines de semana, por supuesto el moreno desde que la conoció, rápidamente se dió cuenta que era una chica muy inestable emocionalmente y un poco deprimida, por lo que decidió ofrecerle su compañía y amistad.

Así Sakura y André se hicieron amigos en estos últimos tres meses, pero no era nada más que amistad, ya que el moreno tenía preferencia por su mismo sexo. Lo que para Sakura, le daba más confianza a su amigo. Pero no la suficiente como para contarle de ciertos problemas personales que ella sufría.

La mayoría del tiempo que pasaban juntos, su amigo omitía presionarla para indagar sus problemas. Pero en el almuerzo del domingo se hicieron y muy presentes sus cuestiones acerca de los problemas de la pelirrosa, ya que el episodio que había pasado hace una semana para ser exactos, el viernes por la noche, lo dejaron muy preocupado por su amiga.

Recordando con enfadó como André la interrogó casi todo el domingo, se vestía muy rápidamente para ir al colegio. Para su mala suerte, se había quedado dormida y eran las 8:30 a.m «¿Cómo se llega al colegio en 5 minutos?» era lo único que se le cruzaba mientras salía desesperada de su departamento. Cogió un taxi apenas salió, para llegar más rápido.

Mirando su reloj impaciente y con la mirada fija en la puerta de Institute K.G. ya eran las 8:45 a.m, Sasuke empezaba a perder la paciencia, no le gustaban las personas impuntuales, aún que si lo pensaba detenidamente él no la había citado sólo la estaba esperando «¿Y si ya ha entrado antes? ¿Cómo no se me cruzó por la mente antes? Todo esté tiempo estuve esperando afuera como estúpido»Muy encabronado consigo mismo se dió la vuelta para entrar cuando un diminuto cuerpo lo chocó a sus espaldas.

A su suerte no había tráfico y ella vivía un poco cerca del instituto, el taxi demoro diez minutos. Bajo rápidamente para entrar, pero en un despiste por ver la hora en su reloj se chocó contra una persona.

-Disculpa- dijo avergonzada Sakura que había caído de espaldas por el choque. El azabache de espaldas a ella se volteo lentamente para encontrarse con esa hermosa pelirrosa.

«Lo que me faltaba, chocarme con Sasuke Uchiha, ahora de seguro me va a menospreciar por torpe» se regañaba en su mente.

- Te estaba esperando- mientras le tendía su mano a Sakura para ayudarla a levantarse.

-¿E-esperandomme?- balbuceó sonrojada y atónita a la ayuda que Sasuke le ofrecía.

-Si, déjame ayudarte- se inclino para recogerla, ya que la pelirrosa se mostraba perpleja a la situación. La rodeo con sus brazos por la cintura elevándola lentamente hasta que apoyara sus pies.

-¿P-por qué me esperabas?- preguntó sonrojada mirándolo fijamente.

- Quiero hablar contigo - respondió con seriedad.

-¿De qué?- cuestionó temerosa, ya que sentía que algo malo iba a decirle.

- Verás, he visto que te vas caminando a tu casa sola todos los días... Pues a decir verdad no me gusta para nada. Así que de ahora en adelante yo te llevaré - se excusó, ya que realmente no sabía que decir para acercarse a la pelirrosa. En cualquier otra mujer hubiera servido uno de sus simples comentarios pervertidos para tenerla rendida, pero Sakura no era ese tipo de mujeres y tendría que ser algo cuidadoso para conquistarla.

- Me gusta caminar - respondió molesta.

- Hmm - comentó con una sonrisa de lado ante no tener una respuesta a su petición -¿Entonces aceptas?.

- No lo sé, no quiero molestarte ni ocupar tu tiempo - pronuncio tímidamente mientras volteaba la mirada.

- No lo haces - dijo serio - A partir de hoy te llevaré a tu casa - dijo comenzando a caminar al interior del instituto.

Sakura atónita ante la situación y muy avergonzada se adentro siguiendolo, aun que compartian un par de clases. Sakura no sabia que carrera seguia Sasuke, quien iba años adelantado. «¿Por qué Sasuke estaba siendo amable con ella? ¿Acaso era un tipo de juego? ¿Por qué se ofreció a llevarla? Mejor se hubiera ofrecido a traerla, a ver si alguna vez llegaba temprano». Mientras caminaba un paso detrás de Sasuke, comenzaba a preguntarse qué excusa le diría al profesor está vez «¿Vómito?. No seguro pensarían que está embarazada. ¿Diarrea?. Eso es vergonzoso.¿Resfrío?. No lo aparentaba sería una mentira muy obvia... ¿Un choque en la calle?. Esa idea era perfecta». Sonreía triunfante mientras se adentraba al salón atrás de Sasuke. Esperando la cuestión del profesor, que nunca llegó, el profesor se quedó mudo y ni siquiera los regaño. «¡Vaya el lujo de tener plata!» pensaba mientras veía a Sasuke caminar hacia su asiento, después de todo si obtenía un beneficios por su presencia no era tan mala idea.

Se sentó en su escritorio al lado de Ino, la cuál no demoro ni un segundo en indagar la repentina llegada junto a su primo.

- Sakura - dijo en susurro.

- ¡Sakuraaa! - susurro más fuerte.

- ¿Qué?- ladro la pelirrosa a su nueva amiga.

- Que humor - burló en susurró. - ¿Qué se traen mi primo y tú? - pregunto curiosa.

- Luego te cuento puerca - susurró, volteando su vista para prestar atención a la clase.

Para mal estar de Ino y la curiosidad que la carcomía, la hora de la clase se hacía eterna, no podía dejar de preguntarse una y otra vez en su mente si su querido primo ya se había declarado ante Sakura. Aún que ella mejor que nadie sabía que eso no había pasado. Sasuke es una puta mierda para intentar hablar de sentimientos. El era una mezcla entre cemento y hielo por su lado emocional, «Capaz necesite un empujoncito» pensaba con una gran sonrisa, viendo cómo el reloj apuntaba las diez en punto y luego sonaba el timbre.

Sakura e Ino se miraron y se pararon discretamente para salir sin levantar sospechas del azabache. Por más que llevaban poco tiempo conociéndose, la conexión y confianza entre Ino y Sakura era muy grande, ambas se entendían muy bien.

- Ya cuéntame - grito Ino, mientras se encerraban en el cuarto de limpieza.

- Ino... ¿Por qué vinimos aquí? - preguntó la pelirrosa inspeccionando el lugar.

- Pues aquí tendremos privacidad. ¿No es obvio?... Si afuera alguna de las estúpidas enamoradas de Sasuke nos escucha hablar de él, se esparcirá el chisme. Ya sabes cómo son- explicó Ino haciendo una pausa.

- ¡Chismosas! - dijeron en unísono las dos, por su comentario no se hicieron esperar las risas.

- Ya déjate de pendejadas y cuéntame.

- Bueno... Yo venía rápido ya que llegaba tarde y en la entrada me choque contra él - dijo haciendo una pausa e Ino la miraba asintiendo. - Cuando me caí, el me ayudó a levantarme y me dijo que me estaba esperando- explicó.

-¿Esperándote? ¿Para qué? - preguntó con una gran sonrisa.

- Pues me propuso o mejor dicho me ordenó, que me llevaría a mi casa todos los días - dijo y suspiro.

-¡Wow! En serio no puedo creerlo- dijo riendo. - Me imagino que aceptast. - cuestionó arqueando una ceja.

- No lo sé Ino... ¿Y si es una broma?. Y solo me quiere hacer pasar vergüenza... Además desde que lo conozco el no ha sido muy gentil conmigo - dijo triste.

- ¡Ay frentona! ... Como se nota que aún no conoces a Sasuke - dijo suspirando.

- Tu solo acepta, si el te hace una broma o te hace pasar un mal rato, dímelo y yo me encargaré de él - dijo segura, Sakura suspiro y asintió a su amiga. - Ahora vamos quiero comer - exclamó Ino abriendo la puerta para salir.

Se adentraron a la cafetería buscando qué desayunarían a media mañana la rubia eligió un batido de fresas, mientras que Sakura cogió una ensalada de frutas, su favorita. Caminaban hacia la mesa donde se encontraban sus amigos Sai, Deidara, Neji, Temari y Shikamaru, obviamente no faltaba la presencia del pelinegro, que la miraba atentamente a Sakura en cada uno de sus movimientos desde que entró a la cafetería.

Sasori caminaba para sentarse en la mesa y se topo con la rubia y la pelirrosa. Para su mala suerte, el estúpido que Sasuke lo dejo torturando safo un buen puñetazo en su cara por lo que un gran moretón irradiaba en su cara.

-¡Sasoriiii! - chillo Sakura preocupada. -¿Qué te pasó, estás bien?- cuestiono mientras observaba el rostro del pelirrojo. Este intimidado por su cercanía, dirigió una leve mirada a Sasuke, quien tenía sus ojos puestos en él.

- Nada de que preocuparte, fue por un problema en el negoció, ya sabes... - respondio.

Sakura sabía bien a qué se refería, desde que Sasori se le acercó, ella rápidamente se dió cuenta por su actitud de qué negocio trabajaba. Nada que la sorprenda, ya que ella estaba muy familiarizada con el tema, después de todo su padre fue un capo de la mafia muy temerario. Por otro lado Ino miraba la escena intentando no explotar de la risa, sabía muy bien que su primo tenía mucho que ver con la paliza de Sasori. Aún que por más que las ganas la tentaran de querer burlarle en la cara, debía contenerse, ya que seguro abrumaría a su amiga diciéndole que su primo es muy posesivo y más cuando hay sentimientos de por medio.

Sin más los tres se arrimaron en silencio a la mesa para desayunar. Sakura se sentó enfrente de Sasuke, quien en todo el tiempo no le despegó un ojo encima a la pelirrosa intimidándola con sus ojos negros. Mientras los demás presentes charlaban, se burlaban y reían sobre el repentino acercamiento entre su primo Naruto y Hinata la prima menor de Neji.

- Déjenos solos - ladro Sasuke sin apartar por un segundo la mirada de Sakura. Rápidamente sus amigos se levantaron y se fueron dejando solos al pelinegro y una pelirrosa muy avergonzada e intimidada.

-¿Por qué hiciste eso? - cuestionó un tanto enfurecida.

-Hmm- exclamó con una media sonrisa arrogante. - ¿Consideraste mi propuesta bambina?.

«¿Bam-bambina?» pensaba Sakura mientras se sonrojaba en varias tonalidades de rosa por su comentario.

- S-si- balbuceó sonrojada.

- ¿Y bien? - cuestionó con una gran sonrisa victoriosa en su rostro.

- Acepto, pero... - hizo una pausa y el azabache asintió. - ... Serás gentil conmigo a partir de hoy, no me dirás comentarios hirientes y mucho menos intentas sobrepasarte conmigo, por tu bien no lo intentes por qué se defenderme - amenazó sutilmente , mientras que al azabache le esbozo una ligera sonrisa a su comentario. «Que sonrisa... Por Dios pero ¿Qué carajos estoy pensando?» pensaba detenidamente.

- De acuerdo - respondió, sonó el timbre de cambio de clases. - Vamos - dijo levantadose del asiento y esperando a que imite sus movimientos.

Sakura suspiro y se levantó para ir a clases en compañía de Sasuke, mientras caminaban en silencio por el pasillo hacia el salón, no pudo evitar cuestionarse una y otra vez qué significaba bambina.

- ¿Qué significa bambina? - pregunto rompiendo el silenció ya llegando al salón. Sasuke paro el paso en la puerta del salón.

- Es italiano - dijo haciendo una pausa volviendo su mirada a sus ojos jades. - Significa"niña" - respondió abriendo la puerta para adentrarse al salón.

Entraron al salón y la pelirrosa vió varias miradas que se posaban sobre ella. «Malditas chismosas». Aún que también supuso que no era solo por chisme, verla dos veces entrar junto a el Uchiha en un día hizo que la envidia y celos se hicieran presentes en las demás mujeres hacia la pelirrosa.

Nerviosa, veía el reloj en la pared que parecía avanzar los minutos con mayor velocidad de lo normal. Maldecía para sus adentros, el intimar a solas con Sasuke se le hacía por algún motivo muy desconocido algo muy incómodo y también la atraía de cierta forma, aún que su pequeño orgullo no lo quiera admitir.

Sonó el timbre de salida, justo cuando el reloj marco las 12:30 p.m. Sakura guardo sus pertenencias en su mochila e Ino le coloco su mano en su hombro esbozándole una de sus mejores sonrisas. Haciéndola entender que no había por qué temer. Sakura le devolvió la sonrisa, ahora un poco más confiada ya que recibía el apoyo de su nueva amiga, ambas se despidieron de un abrazo y se separaron, Ino yéndose con su novio Sai y Sakura terminando de acomodar sus cuadernos.

Al alzar la vista con su mochila preparada se encontró con unos ojos negros que la miraban detenidamente, esos ojos que desde hace unas semanas la atormentaban haciéndola sentir pánico al revivir recuerdos de su horrible pasado. Pero que también en el fondo de su torpe y sensible corazón despertaban una sensación de anheló hacia ese hermoso azabache, para no hablar de sus atribuciones físicas que más de una vez se sonrojo al verlo detenidamente en una que otra ocasión. Sin duda alguna Sasuke Uchiha, era un hombre muy apuesto y con un carácter que para la mala suerte de la pelirrosa era lo que su estúpido corazón a estado buscando todo este tiempo.

- Nos vamos - musito, mientras agarraba la mochila de la pelirrosa y se la colocaba enfrente, comenzó a caminar para que está lo siguiera.

Llegando a la playa de estacionamiento, Sakura se estremeció; -Hmm. Sube- ordenó, mientras le sacaba el seguro a su Jeep todo terreno. Una camioneta tan hermosa y moderna, que de solo pensar las cifras que salió esa belleza le corría un escalofrío. Era negra y alta, relucía el brillo de la pintura negra por el sol. Tenía los vidrios polarizados o eso creía. Sakura abrió cuidadosamente la puerta del copiloto para subirse, encontrándose con un interior lujoso.

Asientos de cuero negro, todo el interior recubierto por cuerina negra, el moderno y táctil sistema del coche, con GPS, reproductor de música, calefacción y aire acondicionado, y una exquisita fragancia a coco. Que rico olor.

- ¿Dónde vives? - pregunto mirando fijamente a la pelirrosa, quién se sonrojo por su intensa mirada.

- En el hotel Miktfords sobre la avenida 67 - respondió sonrojada.

-¿Vives en un hotel?- cuestionó mientras encendía la camioneta, aún que ya había investigado un poco a la pelirrosa, enterarse por su propia boca que vivía en un hotel no le gusto para nada.

- Sí... Me lo recomendó mi tío, ya que es muy bueno - mintió.

- ¿Por qué no vives con tu tío y Naruto? - pregunto, mientras ya se dirigían rumbo al hotel de la pelirrosa.

- No quiero molestarlos, ya sabes- dijo intentando evitar el tema.

- ¿Ya se...?- cuestionó alzando una ceja.

- Pues ellos tienen su vida y una rutina... Capaz mi presencia, los haga amoldarla y no me gustaría ser una molestia - respondió. Al azabache le hervía la sangre, cómo puede ser que tuviera tan poca autoestima «¿Qué le hicieron para qué se odie tanto?» era lo único que pensaba tras oírla hablar estupideces según él.

-Hmm... Pues me quiero encargar de chequear eso yo mismo- ordenó haciendo sonrojar a la pelirrosa.

-¿D-Disculpa?.

-Ya oíste, quiero ver en las condiciones que vives. Que vivas sola y en un hotel, no me gusta y para nada- asintió el tono en las últimas palabras, mientras que frenaba el coche. - Vives muy cerca - dijo, resaltando a la pelirrosa que ya llegaron a su destino.

- Gracias por traerme- musito Sakura desabrochando el cinturón para bajar del auto estacionado. Sasuke se bajó también para acompañarla hasta su apartamento.

-¿Qué haces? - chillo, cuando Sasuke caminaba a su lado mientras entraban en el hotel.

- Oye cara te dije que iba a chequear tu departamento. ¿Pensaste que mentía? - cuestionó.

- Tu no entrarás a mi departamento - exclamó con furia.

-No fue una pregunta- respondió agotado de paciencia, la jaló del brazo entrando al ascensor. -¿Qué número?.

Sakura solo se quedó en silencio, no pensaba responder - Podemos estar toda la tarde si quieres- dijo el azabache.

-El diez- respondió de mala gana, rápidamente Sasuke tocó el n10 del ascensor para que las puertas se cerrarán y cesara el silencio. Un silencio un tanto incómodo para la pelirrosa pero muy placentero para el pelinegro.

Las puertas se abrieron llegando al piso. Mostraba un pasillo no tan largo que dejaba ver dos puertas de departamentos. Sakura comenzó a caminar hacia la última puerta, Sasuke la seguía fijando su mirada en el gran ventanal vidriado que daba vista a la ciudad. Sin dudas es un hotel con buena vista pensó, retomó su vista a la pelirrosa fijando su mirada en sus piernas «Quiero lamer cada centímetro de esas largas y hermosas piernas».

- Aquí es - dijo Sakura abriendo con sus llaves la puerta del departamento. Sasuke se adentro detrás de ella rápidamente. - Oye - reprochó la pelirrosa.

- Es lindo - dijo mirando detenidamente el lugar. - ¿Vives sola? - cuestionó, aún que ya sabía la respuesta.

- Sí - respondió triste.

-¿Y tus padres? .

- Viniste a ver mi departamento, no a interrogarme - respondió Sakura, dejando al pelinegro sorprendido por el gran temperamento que ocultaba hasta ahora. Sin dudas es un tema que Sakura no quería hablar.

- No me gusta que vivas sola- dijo mientras se acercaba a una Sakura, bastante enfurecida y cruzada de brazos sobre la mesada de la cocina.

- No te tiene que gustar a ti. Es mi problema.

-Entiendo- dijo terminando de acercarse a Sakura - Si necesitas algo sólo llámame o escribe - dijo mientras tomaba el celular de Sakura para anotar su número.

- No te daré mi número- rechazaba mientras el azabache le daba su teléfono celular.

-No te pregunté. Dámelo - ordenó

- No.

- Cara, no lo hagas más difícil. Se buena chica ¿Si?... Si no tendré que pedirle a uno de mis hombres que investigué cuál es tu número - suplicó el azabache.

Lo que dejó muy sorprendida a Sakura ya que en el poco tiempo que han pasado en este día ha mostrado varias actitudes que ella creía que esté carienciaba. También sorprendida por el poder que tenía, si podía conseguir información de ella, significaba que tenía poder ¿Quién eres Sasuke Uchiha? pensaba mientras anotaba su número en el móvil.

- Ya. Vete - ordenó la pelirrosa aún furiosa.

- Ciao bambina - dijo el azabache dándole un suave beso en la mejilla a Sakura, haciéndola sonrojar.

Viendo a Sasuke Uchiha retirarse de su propio departamento, no podía dejar de sonreír por su repentino beso. ¿Por qué te comportas así conmigo? ¿Qué quieres de mí?.

*Tono de teléfono*

-Tak? (Sí) -

-To ja, Sakura. Chcę, żebyś zbadał coś dla mojego Mabui (Soy yo Sakura, quiero que investigues algo por mi Mabui)-

-Mała Sakura, mów (Sakura pequeña, habla) -

-Chcę, żebyś zbadał Sasuke Uchiha (Quiero que investigues a Sasuke Uchiha)-

-¿Uchiha? -

- Tak (si) -

-Uchihas są niebezpieczne, wiesz o tym? (Los Uchihas son peligrosos lo sabes ¿verdad?) -

-Nie mam pojęcia kim oni są (No tengo idea de quiénes son Mabui) -

- Uchihas są mistrzami Japonii (Los Uchihas son dueños de Japón) - dijo haciendo una pausa - Jeszcze kilka lat temu Fugaku Uchiha był szefem, ale pozostawił firmę swoim synom Itachi i Sasuke. O ile mi wiadomo Sasuke Uchiha to nieletni znany również jako „La Salamanca" lub „Sangre Rapida". (Hasta hace unos años Fugaku Uchiha era el capo al mando, pero le dejo el negocio a sus hijos Itachi y Sasuke. Por lo que sé Sasuke Uchiha es el menor también conocido como " La Salamanca" o "Sangre Rápida")-

- ¿Salamanca, Sangre Rápida? ¿do czego służą te przezwiska? (¿A qué vienen esos apodos?) -

-Nie wiem, ale uważaj Sakura. Dowiem się o tym. Jedyne, co o nim wiem, to to, że jest szefem mafii i odpowiada za Południową Japonię i jego brata z Północy (No lo sé, pero ten cuidado Sakura. Averiguaré sobre él. Lo único que se de él es que es un capo mafioso y esta a cargo del Sur de Japón y su hermano del Norte) - en realidad Mabui sabía perfectamente porque Sasuke Uchiha tiene ese apodo. Pero hasta no averiguar el repentino interés de su clienta no le contaría la verdad.

-Zadzwoń, kiedy będziesz miał informacje. pa ( Llámame cuando tengas la Información. adiós) - colgó el teléfono.

¿Un capo mafioso?