Mientras observaba detenidamente su vaso con Brandy, divagaba en sus pensamientos. «Hija de Kizashi Haruno, según recuerdo ese hombre trabajaba con Minato. Tenían un gran negocio eran los segundos más respetados en Japón, aún que su mayor negocio estaba en el Sur Polaco. ¿Cómo es que terminó muerto un capo tan poderoso como él?»
- Sasuke - Suitgetsu lo saco de sus pensamientos.
- Hmm...
- La mercancía llega el domingo - informo.
- Ya lo sé, Suigetsu. ¿Qué quieres?.
- ¿Acaso no escuchaste todo lo que te dije antes?- reclamó enfadado.
- No, estaba pensando en algo importante - mintió.
- ¿Quién es?- burló a su jefe.
- ¿De qué hablas? - cuestionó alzando una ceja.
-No te hagas cabron... ¿Es la pelirrosa que me pediste que investigará el otro día? Porque si es ell...
- Ni se te ocurra terminar la frase - respondió con enfado.
- ¡Vaya! - dijo haciendo un silbido - Te tiene como loco ¿Qué acaso te rechazó?- pregunto burlando su mal humor.
- No - respondió secamente.
- ¿Y...? - replicó para obtener respuesta.
Suspiró, realmente Sasuke anhelaba mucho a Sakura, desde que la conoció ya ninguna mujer le llama la atención o simplemente les faltaba algo. Les faltaba... Les falta ser Sakura. Esa mujer se consternó en que cada parte de su cuerpo se enamoré de ella, la desee y se resigne ante su presencia. Esas piernas largas, ese cabello tan bien perfumado y cuidado. Su piel suave y brillante, su rostro tan delicado y perfectamente acondicionado por sus facciones. Esos ojos que representan la inocencia pura, sus caderas. «Pareciera que Sakura fue echa específica para mí. Diablos». Se maldecia Sasuke porque un enorme calor crecía en sus pantalones. «Bambina si así me pones con solo imaginarte».
- Sigamos con la faena. ¿Qué me replicabas tanto? - cuestionó Sasuke.
Suigetsu bufo, Sasuke sin dudas por más años que lleven conociéndose era la persona más fría y cerrada emocionalmente que conocía. Suigetsu y Juggo conocian a Sasuke desde sus trece años cuando comenzó a trabajar en el Sur, de eso hacia ocho años. Siempre fue un bastardo serio y sin emoción alguna, muy pocas veces se abría con temas particulares, ya fuera para hablar sobre un buen polvo o algún imbécil que quiera matar.
- ¿Recuerdas a tu tío Indra? - preguntó.
- ¿Acaso yo no debería preguntarte sobre si recuerdas a mi tío? - bufó.
-Hmm... Los Uzumaki acudieron a tu tío. Ya que últimamente han tenido problemas con "Okrąg" - hizo una pausa. - Al parecer quieren expandir sus negocios a Japón y buscaban ayuda de los Uzumaki en Italia.
- Maldita sea esas ratas polacas- gruño.
- Eso no es todo Sasuke, mataron a Danzo Shimmura- dijo serio.
- Hmm... Yo quería acabar con esa rata - suspiro levantándose de su silla caminado hacia el ventanal de su oficina - Si Danzó está muerto. Explícate.
- Jefe, mataron a Danzo para robarle el mando. Okrąg, tiene un nuevo líder - respondió.
- ¿Quién?.
- La única información que tenemos es que se hace llamar Zabija Kobiety.
- Hmm. Tendremos que encargarnos de la nueva rata. Hazte cargo ve con Shisui y Óbito a investigar.
- Si jefe- dijo saliendo de la sala.
Zabija Kobiety, qué significará. Si estos polacos me siguen dando problemas tal vez tenga que aprender un poco de su idioma. Y creo que conozco a la profesora perfecta. Sonreía victorioso y sumergido en sus pensamientos cuando su teléfono celular vibró.
*Beep beep* * beep beep*
-¿Qué quieres Ino?.
- Deja de calentarte pensando en Sakura y cuéntame cómo te fue hoy- sin dudas su prima Ino le leía la mente.
- No mucho, la lleve a su departamento y la obligué a darme su número.
-¿Y te funcionó?.
- ¿Qué parte de la obligué no entendiste?.
- Cógete por culo Sasuke.
- Hmm. Capaz lo consideré- dijo y termino la llamada.
Sakura se alistaba para dormir, con una gran sonrisa. Se sentía un tanto confundida, Sasuke sin duda alguna le atraía pero no de una forma normal, su cuerpo lo reclamaba y le respondía a él perdiendo la razón, sus ojos la dominaban y ella actuaba sin pensar. Le dolía, Sasuke sin dudas era un hombre peligroso si lo que Murabi le dijo era cierto, pero su estúpido corazón, no razonaba. Lo que más la atormentaba era retomar caminos que la envuelvan en su pasado, ¿Debería darle una oportunidad a Sasuke para que le demuestre lo contrario?. «Tal vez no sea tan mala idea.»
*Beep beep* *beep beep*
Corrió rápidamente a atender su celular -¿Si?-
-Zabiję cię głupią suko (te voy a matar perra estúpida)- dijeron del otro lado. Sakura corto el teléfono, comenzando a llorar, ella conocía muy bien esa voz.
Corrió a su cocina buscando un frasco de pastillas. Prefería morir por suicidio, que en manos de esa bestia. Con el pastillero en su mano temblorosa «¿Pero y Sasuke? ... Si me suicidó él tal vez se ponga mal. ¿Cómo se podría poner mal un capo mafioso por la muerte de una estúpida que conoce hace un par semanas?».
Bufo indecisa y carcomida por sus pensamientos, tal vez debería darle aún que sea por esta vez la razón a sus estúpidos sentimientos. Por más que sea un instinto muy pequeño y diminuto, debería confiar en la última esperanza que tenía, la esperanza de amor o mejor dicho su última esperanza de vida. Tal vez sólo tal vez está vez las personas no la desilucionen y pueda reahacer su vida y dejar de atormentarse con fantasmas del pasado.
«Que decisión tan difícil».
Abrumada y lagrimeando, su pasado era pesado para ella. Con tan solo cinco años de edad vio a su padre proclamarse el mafioso más temido y sanguinario en el Sur de Polonia , Kizashi Haruno "El Haruno Petrova", un experto asesinó en tortura que con tan solo veintisiete años fusiló, torturó, masacro y arrebató todo el poder de las ciudades más grandes en Polonia...
...La indignación corría, un extranjero, originario de Japón, que reclamó a la fuerza a su amada de las manos de su mismísimo y más temido hermano mayor, Jacob Haruno mejor conocido como "Zabija Kobiety". Ambos hermanos nacidos en la mismísima miseria en lo más bajo de Japón. Con tan solo diez Jacob y ocho Kizashi, fueron acogidos por la mafia rusa/polaca o mejor conocida como "Profesjonalni Zabójcy". La ex organización soviética polaca-rusa, que a mediados de los 80 era dueña de Rusia, la mitad de Europa y su mayor logro, todo el territorio japonés. Que en esos tiempos, en plenos avances tecnológicos y hasta hoy día actualmente es el país con más población y movimiento urbano. El lugar perfecto para la cuna del contrabando y narcotráfico.
La organización polaca-rusa llegó a su fin a finales del 90 cuando al capo al mando Hirumi Haruno conocido como "Doktor" quién adoptó a Jacob y Kizashi proclamándolos sus herederos acogiendo su apellido e íntegros en el negocio. Fue asesinado por Danzo Shimmura líder de en esos tiempos de la pequeña nueva organización polaca Okrąg. Disolviendo y dejando a la defensiva a la mayor y más temida mafia, las demás organizaciones hicieron sus jugadas para terminar de arrebatarle el poder a la gran mafia rusa. Por un lado los Uchiha, dueños de Italia, se apoderaron de Japón. Los Uzumaki retomaron su poder en Italia asociándose con los más temidos Uchiha, Danzo por su lado retomó el poder en Polonia. O al menos lo que pudo de ella, ya que yerba mala nunca muere, el mayor de los Haruno se apoderó del Sur Polaco.
Mientras que el menor de los Haruno, Kizashi con tan solo dieciochoaños, volvió a Japón, involucrándose junto a su mejor amigo, Minato Namizake, a los más poderosos y temidos que ahora sostenían el poder en el centro de Europa, Italia y en el centro de Japón. Los mismísimos Uchiha, los italianos más temidos por sus largo linaje de capos.
Kizashi al poco tiempo de retomar poder y tener una vida hecha. Una hermosa esposa Mebuki Haruno y su bella y adorable hija Sakura de tan sólo 4 años. Convertido en un gran capo de la mafia en Japón, el tercero al mando en la mafia italiana de los Uchiha en Japón. Tras una noche de descuidó su propio hermano mayor, cegado por la venganza y dolor, abandono el sur polaco para arrebatarle a su amada esposa a su hermano, inherente a sus acciones y provocando su propio fin.
Kizashi abandono Japón junto a su pequeña hija y con toda su organización. Arrebatando el Sur Polaco en busca de su amada, derrocó y asesinó sin piedad a cada miembro de la mafia de su estúpido hermano mayor. Trayendo consigo el negocio con los Uchiha y retomando como hogar Polonia. Mato a su hermano o eso creyó...
Se levantaba del piso, luego de a ver quedado dormida de tanto llorar. Miró su reloj eran las 7:38 a.m, se levantó tambaleando y se dirigió hasta su alcoba para alistarse. Tenía que ir a cursar, se cambió rápido y antes de salir, revolvió un cajón del escritorio sacando un calibre treinta y ocho. Se la ajusto con un lazo en la pierna derecha, bajo su falda. «Es solo por precaución» se repetía en mente.
Por más que Sakura fuese una experta en combate y defensa, tanto como en armas y asesinato sigiloso, nunca gustó de hacerlo y aún de solo pensar de lo que ella podría ser capaz, se estremecía. Muy pocas veces tenía momentos de valentía para afrontar su lado violento y ponerlo en práctica, siempre lo rechazó y negó, nunca se sintió digna. Mientras salía rápidamente de su departamento su móvil comenzó a sonar.
*Beep*
Sasuke: "Te estoy esperando abajo. Apresúrate porque no me gusta la impuntualidad."
Al leer el mensaje se sonrojo y no pudo evitar sonreír, parece que después de todo no tomo una mala decisión. Se apresuró a buscar en su bolso un brillo labial que aplicó en sus rosados labios finos y delicados, luego se esparció un poco de su perfume y para finalizar se colocó en su rostro su crema de rosa mosqueta, que le dejaba un aroma muy rico y peculiar en su brillante y delicada piel.
Un poco avergonzada mientras se abrían las puertas del ascensor, comenzó a caminar lentamente para salir del hotel. Apenas cruzó las puertas, localizo rápidamente a un azabache reclinado sobre su camioneta con su mirada fija en ella. Comiéndosela con la mirada como si fuese su presa. La pelirrosa se acercó hasta el mismísimo diablo encarnado.
- Dijiste que solo me traerías- reprochó.
- Pues cambie de opinión - dijo acercándose a ella.
- Buona giornata piccolina (Buenos días pequeña) - dijo dándole un suave beso en la mejilla provocando que la pelirrosa se sonroje. - Vamos- ordenó. Sasuke abrió la puerta del copiloto y Sakura se adentro, dió la vuelta lentamente al coche y se subió. Arranco el auto para dirigirse al colegio.
- ¿Por qué eres amable conmigo? - preguntó mirando fijo por la ventana.
- ¿Te molesta que lo sea? - respondió con la vista aún al frente.
- No - dijo con una gran sonrisa - Juguemos - exigió.
-¿Jugar? - cuestionó alzando la ceja y volteando su mirada hacia ella.
- Sí. El juego es así, elegimos un modelo de auto, el que vea uno tiene que decir el color y pegarle en el ante brazo, el que más veces pegué gana - explicó entusiasmada.
-¿Y que gana?- preguntó con una sonrisa de lado.
- Un almuerzo- contesto muy sonrojada. «Pero qué acabo de hacer».
- Bueno. El auto será ése modeló- señaló un auto varado a un costado, un Ford Fiesta - Azul - grito y le pegó en el antebrazo a la pelirrosa.
-¡Oyeeee! - reprochó, haciéndolo reír por su enojo.
- Hmm. 1 a 0, ve buscando un lugar dónde sirvan "la migliore pizza napoletana " - pronuncio en un perfecto italiano.
- Que buen italiano manejas- musitó viendo al frente para encontrar un auto.
- Soy italiano, aún que la mayor parte de mi vida he vivido aquí - respondió, dejando sorprendida a Sakura, Sasuke no era una persona de muchas palabras y las pocas que pronuncia eran para hacerte fastidiar o provocar.
-Rojo - chillo golpeando rápidamente el ante brazo de Sasuke - Vete buscando un buen restaurant que haga "najlepsze pierogi"- burló, impresionado al azabache.
- Capaz me puedas dar unas clases de polaco - dijo con una mueca.
- Gris - respondió evadiendo el tema.
- Si me sigues golpeando así de fuerte, me quedaré sin brazo cara... Y éste brazo lo uso mucho - dijo sonriendo, haciendo sonrojar a Sakura.
Perdidos en su divertida conversación, llegaron al instituto. Ambos se bajaron y Sakura se adelantó. Sasuke iba detrás de ella contemplando esas hermosas piernas «Quiero lamer cada extremo de esas piernas, hasta que me supliques que te haga mía».
- Rojo- grito el azabache dirigiendo su golpe a su nalga izquierda.
- ¡Sasuke! - chillo dándose vuelta completamente roja y con la mano dispuesta a aterrizar en la cara del azabache. Sasuke tomo de su muñeca evitando el golpe. Ambos frente a frente tan juntos el uno contra el otro, como si el tiempo se detuviera y la mente se les nublara.
-¿Interrumpo? - dijeron atrás de ellos.
- Hmm... ¿Qué quieres Karin? - ladro Sasuke, soltando delicadamente a Sakura de su agarré.
- Quiero hablar con mi amiga maldito emo - respondido furiosa.
-¿Se conocen? - confundida veía a ambos.
- Si gatita... Sasuke es el jefe de mi novio - entonó sus últimas palabras.
- Ven, necesitamos hablar - tendiéndole una mano a la pelirrosa.
- D-de acuerdo- Sakura y Karin se fueron dejando a un azabache atónito y enojado por haberle arrebatado su pequeño momento de cercanía con su amada.
