Capítulo 3


El martes empezó con el jefe sermoneándolos por distraerse en horario laboral, así que no fue hasta el almuerzo que Hange se enteró de las novedades.

—¿Y cómo resolviste lo de las fotos, eh? —le preguntó ya en el comedor del cuarto piso.

—Puse algunas reglas.

—Me imaginaba. ¿Puedo saber cuáles? ¿Él las aceptó o ya te dejó de hablar?

Mientras corría su bandeja hacia la siguiente sección y se servía ensalada, Levi le dirigió una de sus típicas miradas asesinas.

—Por supuesto que aceptó, no soy tan poco interesante como para que me descarten al primer traspié.

Su amiga se tapó la boca con una mano para evitar soltar la risotada. Con la otra, llevó una diminuta gelatina hasta su bandeja. ¿Acaso hacían estos postres para gnomos o qué? Pensó que si Levi agarraba una, le haría el comentario, pero desgraciadamente no lo hizo.

—¿Hablás en serio? Hace 35 años que vienen "descartándote".

Sinceramente herido, Levi le pisó un pie con todas sus fuerzas.

—Quizás soy yo el que los descarto, ¿no lo pensaste, cuatro ojos?

—Claaaaaro, sos muy exigente en tus elecciones, por eso yo, una friki nerd cuyo olor corporal odiás y con quien no tenés nada en común, soy tu única amiga.

—Quizás valés más de lo que pensás —admitió él, con cierta dificultad.

Hange casi salta de la alegría, pero estar llevando una bandeja llena de comida en medio de un pasillo repleto de gente la hizo pensarlo dos veces.

—Awww es lo más lindo que me hayas dicho en… en todo el tiempo que llevamos de conocernos.

—Memorizalo, porque no lo repetiré.

Ya sentados en una mesita del fondo, lo más apartados que pudieron del resto de sus colegas, Hange se lanzó sobre su plato.

—Qué raro que no hayas querido sumar a ese amiguito tuyo.

—¿Quién? ¿Moblit?

—Ese.

—¿Estás bromeando? Me muero de ganas de saber más sobre tu nueva "conquista". Te conozco y sé que delante de Moblit serías una piedra hasta que tu bandeja vacía te permitiera retirarte.

—Bingo.

Mientras que Levi solo hablaba con Hange en toda la oficina, ella, con su espíritu dicharachero*, había hecho varios amigos que casi no dialogaban entre sí y con los que se turnaba para almorzar por separado o compartir un after office los viernes. Su favorito, después del enano gruñón, era evidentemente Moblit, con quien Levi sospechaba que tenía algún tipo de affaire que, no sabía por qué, le ocultaban. Fuera eso u otra cosa, el punto es que la presencia del hombre le causaba resquemor y, si habitualmente no era muy hablador, frente a Moblit se convertía en una tumba.

—Bueno, bueno… ahora explicame qué reglas le impusiste al pobre pibe*.

—No es pobre, si juega al tenis y se va de vacaciones, no es pobre.

—Lo dije en sentido figurado.

Levi movió la mano en el aire, como para espantar comentarios innecesarios que le hicieran perder el tiempo.

—La regla fue simple. Nada de fotos de rostros o cuerpo entero, solo fotos fragmentadas, nada artístico ni con filtros ni cosas raras.

—¡Ay, partes del cuerpo, qué atrevido! —aplaudió ella. —¿Y qué le mandaste?

—Un hombro.

—¿Un hombro? ¿Qué clase de foto sexy es esa?

—No trataba de que fuera sexy.

Hange se puso de pie de pronto y apoyó ambas manos en la mesa como para resultar más impactante.

—Levi, tenés que conquistar a este chico, es la primera persona en años que tiene deseos reales de hablar con vos por más de diez minutos sin que yo le haya pagado o ganado alguna apuesta, por lo menos hacé un intento de gustarle, por dios.

Durante un momento, él se quedó quieto, no sabiendo qué reacción era la más adecuada. Consideró si hacer un escándalo porque su amiga lo usara de prenda en sus apuestas. Pero luego decidió que eso no era lo fundamental del asunto.

—Pero ya le gusto —señaló. —No sé bien por qué, pero es así. Nunca en mi vida me habían elogiado tanto un hombro.

Las fruncidas cejas de Hange mostraron incredulidad.

—¡En serio! Incluso luego me pidió otra.

—Y claro, a ver si lograba que le mandaras algo razonable. ¿Qué fue la segunda?

Levi se señaló la nuca, justo en el lugar donde terminaba su corte taza y comenzaba la rapada.

—Mi cabello.

—Pfff. Cada vez mejor.

—Si hubieras leído su respuesta, no estarías tan decepcionada.

—Y mostrámelas.

—Ni loco le muestro nada de Eren a una depravada como vos.

Su amiga no se ofendió, al contrario, pareció encantada con su insulto.

—Ajá. Así que ya le llamamos Eren, ¿eh?

—¿Y cómo querías que le dijera, "mi cariñito"?

El jugo que escupió Hange al escuchar eso roció el rostro de Levi como para ganarse un pase VIP al infierno.

—¡Mi cariñito! ¡Por todos los santos, nunca olvidaré tu cara diciendo "cariñito"! ¡Gracias diosito por dejarme vivir estas cosas!

Pasándose una servilleta por la cara, Levi reflexionaba sobre si matar a su amiga ahora o dejarlo para más tarde. Sin embargo, observó que la luz verde de su celular, indicadora de que le estaban escribiendo por el Messenger, se encendía de pronto y eso le hizo olvidar rápidamente incluso que Hange existía. Aunque su cara pegada a la de él intentando espiar la conversación que se abría lo trajo a la realidad.

—¡Ya soltame, cuatro ojos!

—Es Eren, ¿verdad? ¿Qué dice?

"¿Cómo se encuentra mi capitán hoy? Estoy ansioso por ver más fotos, puede imponerme las condiciones que quiera".

Con el rostro morado, Levi dio vuelta el celular sobre la mesa para que Hange no pudiera leer el mensaje.

—Nada. No dice nada. Solo que… le gustó la foto de mi cabello.


*dicharachero: parlanchín, hablador, de buen ánimo, de conversación banal y divertida. Se refiere a que Hange es… bueno, la Hange que todos conocemos xD

*pibe: forma coloquial y vulgar de decir "chico" o "muchacho". Puede referirse a un niño, un adolescente o simplemente a alguien más joven que la persona que habla (en este caso, Hange y Levi).

Eso es todo por hoy, ¡perdón por la brevedad! Les agradezco profundamente sus reviews, follows, favs y recomendaciones. Leo todo cuidadosamente y tengo en cuenta sus opiniones. Me hacen mucho bien y me dan ánimos para seguir. Nos vemos el próximo sábado :)