Sus delgadas manos tomaron la delicada taza de porcelana, bebió un poco del té y la colocó nuevamente en el plato. Suspiró profundo admirando la bella mañana veraniega, una leve brisa corría removiendo su larga y oscura cabellera.

Hoy sería un día espléndido. Esbozó una sonrisa victoriosa, hoy sería el día en que le daría la gran noticia a su hijo menor. Llevaba tantos años esperando este momento, hacía tan solo un par de años había perdido rastro alguno de la futura prometida de su hijo.

- ¡Ay bella Bambina! - musitó con anhelo, a su investigador privado le costó mucho trabajo encontrar a esa chiquilla. Recordaba con ensueño el día que comprometieron a su pequeño Sasuke con esa dulce muchacha. - ¡Oh cariño! ¿Crees que Sasuke se acuerde de ella? - pregunto tomando su mano.

Su marido, un hombre rígido y esbelto como mástil con carencia de simpatía y humor, respetable, frío y sólido ante el mundo. Uno de los capos más temidos en Italia, Ojo Negro, Fugaku Uchiha - Mikoto - llamó y soltó un largo suspiró. No le agradaba quitar las esperanzas a su tan amada esposa - Recuerda que Sasuke tenía tan solo 6 años cuando lo comprometimos, no creó que se acuerde de aquella chiquilla - inquirió en tono de reproché.

Mikoto bufó - Lo sé, lo sé... Pero es que ¡Mírala! - chilló alzando la foto y apegando la misma a su rostro - ¿No sé volvió una mujer bellísima y hermosa? - musitó ensoñada - Estoy más que segura que Sasuke caerá rendido ante su belleza... Ella es perfecta para él - afirmó con seguridad.

Fugaku vió la foto por unos segundos más observando minuciosamente a la bella mujer que sería la esposa de su hijo, futuro líder del Clan en Japón - Definitivamente - aseguró - Elegiste bien Mikoto, sin duda alguna es perfecta para Sasuke- le dió la razón. Ya era momento de que hijo tomara una esposa ante de asumir el cargo como líder, siempre tener un heredero asegurado soslaya toda incógnita o sospecha del Capo al mando del Clan.

Sintió prender fuego todo en su interior, era demasiado intenso y apasionado, su respiración se agitaba y sentía el placer recorrer todo su cuerpo - Ahh - jadeó excitada. Sus ojos adormilados comenzaron a abrirse lentamente, su mano fue hasta su seno derecho y sintió una enorme mano sosteniéndolo.

- Mmm - escapó un gemido de sus labios ante el placer, terminó de despertarse ¿Qué clase de sueño erótico había tenido? La mano que sentía en su seno pellizcó su pezón produciendo un exquisita sensación, fue en ese momento que terminó de observar que no era ningún sueño.

Volteó su rostro hacia atrás y divisó a Sasuke besando sus hombros - Cariño - jadeó. Que bien se sentía maldita sea. - Ahh - jadeo al sentir una profunda y lenta estocada.

- Buona giornata cara - saludó con su voz ronca, miró hacia abajo viendo su unión y volvió a penetrarla suave y lento. Que dulce agonía, desde que se levantó y la vió durmiendo pacíficamente a su lado no aguanto la cruel tentación de despertarla haciéndole el amor.

- Acuéstate boca abajo amore - pidió, Sakura apoyó su pecho sobre el colchón y el se subió encima suyo ¿Acaso le haría el amor de esa forma? Se auto cuestionó al sentir el enorme cuerpo de Sasuke encima suyo.

- Cari... - se vio interrumpida al sentir como volvía a penetrarla lentamente - ¡Ahh!- gimió. Era tan relajante y rico, se sentía embriagada en fuego cada que Sasuke la tocaba. Un sonoro gruñido escapo de su garganta tenia tantas ganas de desquiciarse y follar como locos, aunque la exquisitez de hacerlo lento era una agonía tan sádicamente placentera.

La tomo de las caderas y continuó con sus lentas y profundas estocadas, Sakura gemía como guillada apretando las sabanas - ¡Ahhh! Sasuke - gritó al sentir el orgasmo aproximarse, Sasuke bajo hasta su oído para susurrar - Vente para mi amore - pidió con su voz estruendosamente excitada. ¿Acaso estaba disfrutando hacerla agonizar de tanto placer?.

Sentía como se aproximaba a su orgasmo pero le encantaba ver a su dulcinea romperse en mil pedazos por el placer que él, él le producía. Inerte aceleró un poco el ritmo, Sakura apretó las sabanas con sus manos y echó su cabeza hacia atrás - ¡Ahhh, cariño! - jadeó teniendo su orgasmo. ¡Oh si! ¡Oh si!. La dichosa melodía que llenaba de felicidad su rostro al oírla, solo unas estocadas mas y al fin pudo llegar a culminar el placer.

Jadeando se apoyo sobre su espalda - Mmm... - ronroneó Sakura - Cariño eso fue..- rebuscó la palabra perfecta para poder describir la clase de sensaciones que había experimentado. - ¿Tan pasional? ¿Perfecto? ¿El mejor sexo en toda mi vida? - completo Sasuke, abrió sus ojos con sorpresa quería voltear a ver su rostro para ver si había sinceridad en sus ojos ante lo dicho - Definitivamente fue las tres cara - concluyo, cayendo de espaldas a su lado en la cama.

- Sasuke - susurró aturdida Sakura, aún no podía creer sus hermosas palabras. Él la observo y rápidamente movió sus cejas de arriba a abajo - Mmm cara - dijo lascivamente, Sakura al ver sus intensiones lo pecho del hombro - ¿Acaso solo piensas en sexo? - reprochó Sakura ¿Cómo podía pasar de ser tan tierno a un completo bastardo?.

La tomo de la mano y de un jalón la acerco a su pecho - ¿Un rapidito?... Di que sí cara - inquirió con una sonrisa, Sakura se sonrojo, Sasuke no era una persona expresiva siempre estaba rodeado por un aura de frialdad, pero sorpresivamente en momentos con ella se comportaba tan diferente del como lo hacía con el resto.

Su celular en la mesada de luz comenzó a vibrar, rápidamente disipó sus añoraciones con Sasuke y lo miro con reproche - ¡No! - rugió con desdén, él se tiro pesadamente sobre el colchón, Sakura alargo su brazo y tanteo su móvil en la mesada. Miro el identificador de llamadas y contesto con una sonrisa acostándose al lado de su amado.

- Bueno, bueno, bueno - saludo jocosamente - Arriba arriba que el día es bello... Como tu mensaje que nunca llego, Hinata - concluyó en reproche.

Una risita se oyó del otro lado - Estaba ocupada - aclaró - Además... Quién me trajo se encapricho en besuquearnos.

- ¡Oh! - exclamo dramáticamente en un suspiro - Zorra mal parida, yo toda la noche preocupada por ti y tu de novela. - Sasuke a su lado se rió por lo bajo - Vaya que si, te preocupaste demasiado- susurró para sí, Sakura lo miro enfadada y le lanzo la almohada - Tú cállate.

- ¡Ay ya! - dijo Hinata por el móvil, captando su atención nuevamente.

- ¡Habla y ahora! - dijo Sakura sentándose de golpe.

- ¿De qué hablas Sakura?

- Deja de hacerte la estúpida zorra, dime qué te dijo Naruto - musito con enfado.

- Ah.. - bufó - Se enojo conmigo por salir con Toneri.

- ¡¿Qué?! - chilló, su vista lentamente miro a su amado quien tenia los ojos cerrados.

- Si, lo sé ... Oye hoy vente ¿quieres?.

- De acuerdo, bye perra. - dijo colgando la llamada.

Sakura giro su rostro hacía Sasuke - Cara - llamó él - Hoy te llevaré a casa de mis padres - avisó.

Padres...

Mis padres ...

¡¿QUÉ?!

- ¿Qué? - preguntó un tanto abrumada ante lo dicho. Sasuke se sentó a su lado y miro su cara detenidamente con preocupación - ¿Y no pensabas decírmelo hasta ahora? - gritó saliendo de su pequeño asombró.

- Ahh.. - expiró frustrado - Cara son mis padres - obvio levantándose de la cama. Se encaminó hacia el baño desnudó, Sakura observó su trasero bien contorneado y su esbelta espalda sonrojándose, llegó al marco de la puerta y se volteó - Además eres mi mujer - rugió serio.

Sakura se tiró rendida en la cama - Sasuke... - llamó, el frunció el ceño cada que Sakura lo llamaba por su nombre estaba enojada o diría algo serio - ¿Y si... Y si no les agradó? - pregunto con preocupación.

Sasuke a enormes zancadas se acercó a la cama, cada pisada resonaba por su peso y en ellas se oía la furia que traía consigo, Sakura lo miro confundida - ¡Merda merda! Sono stufo della tua bassa autostima (¡Mierda mierda! Me tienes harto con tu baja autoestima) - gritó exasperado.

- Sakura - dijo en un tono helado - No te quiero volver a escuchar hablar así - escupió astiado. Sakura volteo la cabeza entendiendo a qué se refería. Si, otra vez, arruinado todo.

Una lágrima rodó por su mejilla cayendo sobre las blancas sábanas de la cama, seguido un sollozo que le hizo ablandar su fría postura - Cara - se sentó en la cama y la atrajó hacia su pecho, acunandola con sus brazos. Tan frágil, tan delicada, por momentos se olvidaba de lo vulnerable que era su dulcinea. - Lo siento - sollozó Sakura en un débil intento por hablar claramente.

- No te disculpes, sólo deja de des-valerte así - Sakura se aferró más fuerte al abrazó impidiendo que separen. - Venga vamos - pidió levantándose de la cama.

Esa mañana se levanto mas temprano que lo habitual, hacia tiempo que no visitaba a sus padres pero esa emotiva razón no era la peculiar visita. ¿Faena o familia?. Que ridiculez ¿No?. Ciertamente la familia siempre estaba primero, en el caso de Itachi, aun que en este sucio trabajo. Si no cuidas la faena cae la familia.

Recordaba de una rata traicionera, que con la cola entre las patas huyo del sur polaco, abandonando y traicionando a su propia organización, Okrag. Fushin, había llegado hace 3 años a Japón, llorando como cachorro sin alimento pidió ayuda al Clan Uchiha a cambio de información.

Fingieron su asesinato y le quitaron toda la información posible, obviamente sobre Danzō. Actualmente, Fushin, trabajaba en la inspección de las cocinas no era un trabajo fácil, además de siempre tener que estar viajando para inspeccionar cada una de ellas en todo el país, también tenía que procurar el bienestar y circulación de las mismas desde su seguridad hasta la producción del mercado; metanfetamina, cocaína y el más vendido, crack.

Zetsu su fiel subordinado, a quien confinó como segundo al mando en el Norte, encargado de la mercadería y su traslado, aparcó el automóvil casi enfrente del desolado río.

- Avísale a Juugo que nos demoraremos - ordenó Itachi antes de bajar de la camioneta. La mayoría de las cocinas eran ubicadas en lugares distantes y lo mayormente posible ocultos, a su suerte Fushin estaba de inspección en una de las cocinas cerca de la Ciudad de Kōbe.

Camino unos cuantos metros alrededor del río encontrando la entrada subterránea de un ex central de cuenca hidrográfica del río, dónde tenían una de las cocinas más grandes de metanfeta del país gracias a los respiraderos de la central subterránea.

Giro la horrorosa y desgastada puerta de metal y se encaminó por las escaleras en mal estado a oscuras entrando con sigilo a la cocina.

La mayoría de los empleados voltearon a ver al mayor de los Capos Uchiha - Buenas tardes - saludó en voz alta a todos los empleados presentes. Con firmeza, y como habitualmente acostumbraba, se encaminó por el enorme sitio buscando con la mirada a Fushin. Bingo.

- Jefe - llamó, una sonrisa se dibujo en su mandíbula y tomo camino hacia Itachi para saludarlo. - ¿Qué lo trae de visita en un día tan espléndido como hoy a estás depresivas cocinas? - cuestionó mientras apretaban sus manos en forma de saludo.

- Hmm - musito, Fushin a pesar de su corta edad de 23 años, había demostrado tener una eficiencia impresionante en su labor aparte de una gran fidelidad al Clan - Necesito información - respondió.

Las facciones de Fushin se fruncieron al oírlo - ¿Sobre...? - inquirió. Itachi comenzó a caminar y Fushin le comenzó a seguir el paso - Háblame de Zabija Kobiety - pidió.

Detuvo su paso al escuchar pronunciar ese alías - Jefe - exclamó - No se cuál sea su interés en ese hombre... Pero... Con todo respeto, no creo que quiera meterse contra él - dijo con cierto nerviosismo.

Itachi se detuvo exasperado, aparentemente todos sabían quién era esa puta rata polaca y le temían como si fuera el mismísimo diablo. - Lamentó informarte que no has respondido mi petición - soltó desganado, ya le fastidiaba de sobre manera tanto puto misterio - Hablame de esa cucaracha arrastrada de una vez - ordenó con advertida furia en su voz.

Sabía muy bien del paso de su jefe, tanto como de sus asañaz y por lo tanto no quería ser parte de una de ellas - De acuerdo... - dijo en un suspiro - Cuándo yo lo conocí apenas y tenía 17 años...

... Hacia tiempo su jefe, Danzō Shimura había comenzado un negoció con un nuevo socio. Ex miembro de la mafia rusa, uno de los más temidos, Zabija Kobiety.

Muy pocos conocían su verdadero nombre, pero todo el mundo lo conocía por Zabija, la conclusa información que rondeaba sobre el nuevo socio no tardó en llegar a los oídos de Fushin, quién en ese momento trabajaba como encargado de la mercadería que salía del país.

A simple vista era de hacerse temer un hombre rubio con ojos negros alto y de cuerpo muy fornido, cualquiera con dos ojos de frente sabría que no debía meterse con él, tenía una enorme cicatriz en su ojo izquierdo que por los rumores e historias que escucho su propio hermano se la hizo.

Otro de los rumores que había oído Fushin, era que había desaparecido del radar de la mafia hacia 7 años atrás pero repentinamente volvió al negoció. Y uno de sus principales objetivos al volver era eliminar y quitar a los dueños de la mitad de Polonia, los Haruno.

El rumor que más le sorprendió fue el de que tenía un sicario a sueldo, nunca creyó que un hombre tan temerario como Zabija, se tomaría el tiempo de contratar a un sicario para sus labores. Pero toda idea patética se refutó al pasar de los años presenciando como Okrag, arrasaba poder en Polonia y tiraba hilos del mismo gobierno, todo gracias a ese sicario.

Había oído muchas veces de la aprecia del misterioso, también se sorprendió de sobre manera cuando escucho la insinuación de que era mujer ¿Mujer? ¿Acaso estaban locos?. Definitivamente el sicario más sigiloso, precisó y temido en todo Polonia, sobre todo por los políticos, era hombre, definitivamente lo era.

Poison. Así era su alias, nadie le conocía el rostro pero si sus famosísimos asesinatos. No llevaba su apodo por gracia, lo tenía bien jodidamente puesto un perfeccionista del veneno, sigiloso como cobra y ágil a la hora de largalo.

"Zaspani Politycy" le titularon los medios polacos a la gran masacre a manos del sicario más famoso del país, Poison. En el festejo de las elecciones, el partido socialista demócrata había ganado por mayoría en la cámara de diputados. La gran festividad se había realizado en las sede del partido para festejar por otra victoria de sucio y corrupto mandato en el país.

Lo que ninguno de los presentes esperaba era que hasta la misma mísera mafia se había astiado de su corrupción. Poison tomo convicción, unas simples gotas de veneno en todas las bebidas que tomarían los famosísimos diputados de la Nación, para que al otro día en primera plana internacionalmente saliera una de las masacres a manos de la mafia más despiadadas en el mundo...

Itachi lo veía esbelto, aún que no había conseguido mucho de esa rata rastrera, si consiguió un nuevo punto por dónde arañarle las pelotas a Zabija.

La limosina negra y blindada iba bajando por la sexta avenida, Kiba uno de los guardaespaldas de Sasuke iba conduciendo a su lado iba Juugo. Sakura se echó hacia atrás exhalando un suspiro, se sentía muy nerviosa Voy a conocer a la familia de Sasuke ¡Shannaron! Bajo su vista y miro dudosa nuevamente su vestimenta.

Llevaba una minifalda holgada color blanco en conjunto con una simple camisa a juego con la pollera, sus sandalias delicadas y preciosas eran de animal print como su cartera. Se mordió el labio y su vista viajo a Sasuke - Cara - dijo aún escribiendo en su móvil - Ya te dije que estás hermosa, deja de estar tan nerviosa - pidió sacando su vista del celular.

Miro sus oscuros ojos un momento y rápidamente recordó un detallé - ¿Cariño? - inquirió dudativa, Sasuke dejo de lado los asuntos de negocios que estaba arreglando en el teléfono y levantó su vista hacia Sakura ya que su tono fue muy inusual. Dudo por unos segundos antes de proseguir, le avergonzaba la intimidad del tema - Sabes... Necesito comprar... unas pastillas - dijo en un tono de voz bajo.

Sasuke la miro por un instante hasta que logró entender lo que su prometida le pedía, rió para sus adentros por como se apenaba Sakura al pedirle algo tan normal ¿Acaso ella creería que él deseaba tener hijos ahora mismo? Pues no Señor. Por el momento no, aún que sea hasta que terminen el estúpido colegio.

Rozo con sus nudillos su mejilla - No te preocupes cara - dijo con delicadeza, Sakura sonrió sintiendo el apoyo de Sasuke amaba cuando la trataba así, se sentía una niña consentida justo y tal como su papá lo hacía cuando era pequeña. - Juugo - llamo en un tono demandante, la pequeña ventanilla que separaba los asientos traseros de los del conductor se bajó dejando ver a Juugo.

- Para en una farmacia, necesito comprar unas cosas - ordenó. - Si jefe - acató volviendo a subir la ventanilla, Sasuke poso una mano en su rodilla desnuda.

- Cara - dijo y suspiró - Tienes que saber algo - advirtió, las facciones de Sakura se endurecieron temiendo por las palabras que diría - Mi madre... - y eso fue suficiente para que el pánico la inundara.

Su madre. ¿Qué tenía su madre? ¿Acaso era una mujer cruel y horrible? Bajo la vista, ya presentía que la felicidad que sentía no duraría tanto como todo en su vida - Mi madre querrá ayudarte a realizar los preparativos de la boda... Ya sabes siempre quiso una niña - bufó frustrado de solo imaginar como su madre sofocaria a Sakura con halagos y propuestas.

- Sólo... - musito con pesadez, no podía creer lo que estaba por pedir - No dejes que te convezca de realizar la boda en Sicilia. Per l'amor di Dio, no dejes que te convezca - exasperó casi suplicante. Lo último que necesitaba era casarse en su propio país natal, no seguiría esa ridícula tradición. No, no lo haría. ¿Por capricho? Quizás.

Sakura sonrió sonrojada y tomo la mano de Sasuke sobre su rodilla - Oh - rió tímidamente - Sasuke... ¿Sabes? No hemos hablado sobre ese tema - mordió su labio mientras lo observaba.

Deslizó un mechon rosado por detrás de su oreja - Pues si gustas puedes encargarte de ello, cara... De lo contrario me encargaré de conseguirte a los mejores organizadores para que cumplan con tus gustos - musito con delicadeza, si pudiese poner el cielo a sus pies, lo haría.

- Cariño - susurró por la demandante sobre atención - Aún no puedo creerlo - expresó tímidamente. Sasuke se acercó sonriente a sus labios y los beso con delicadeza - Mia dolce principessa, mi rendi così felice (Mi dulce princesa, me haces tan feliz) - susurró en sus labios.

Cuando divisió desde su enorme ventanal de la pieza la limosina de su hijo llegar, bajo entusiasmada por las escaleras del tercer piso de su mansión. Estaba completa y puramente impregnada por una felicidad que nada, ni nadie le podía quitar. Hoy le diría a su hijo favorito que tenía una hermosa y bellísima prometida.

- Mikoto - suspiró frustrado, sabía que atormentaria a Sasuke con el tema del matrimonio y eso sólo provocaría que rechace o haga de mala gana el compromiso, así era la actitud de su hijo menor que bien él conocía. - ¡Ya! - reprochó a Fugaku quien la veía desde el aparador de entrada, siguió bajando lentamente las escaleras - No lo sofocare - repitió.

Fugaku suspiró nuevamente y miro a su esposa bajar las escaleras con suma elegancia. La puerta de entrada se abrió de repente dejando ver al futuro líder del Clan y a una bella jovencita quien lo acompañaba tomado de la mano - Buongiorno ¡Mamma! ¡Papà! - saludó con entusiasmo Sasuke al entrar.

Mikoto y Fugaku se vieron fijamente unos segundos con sorpresa para luego ver de nuevo a los recién entrados - Mmm curioso di non perdere un ... Questa bellezza è mia (Mmm curiosos no se les escapa una... Está belleza es mía) - musito sorprendiendolos a ambos - Mia moglie, la mia fidanzata, Sakura Haruno (Mi mujer, mi prometida, Sakura Haruno)- presentó orgulloso a sus padres.

Sakura miraba aterrada en nervios a los presentes sentía sus piernas flaquear y que en cualquier momento vomitaria. - Parla in spagnolo per favore (Hablen en castellano por favor) - agregó al ver la cara de horror que se cargaba Sakura.

Mikoto con una gran sonrisa terminó de bajar las escaleras, miro a su hijo y luego a Sakura - Bambina - pronunció alegré la tomó de la mano y hizo dar un lento giro - Fugaku mira esta chiquilla lo guapa que es - halagó con entusiasmo.

- Soy Mikoto Uchiha, pero dime Mikoto - musito, Fugaku se acercó sigiloso a su lado, tomó la mano de Sakura y beso la palma delicadamente - Buona giornata Sakura, soy Fugaku Uchiha, dime sólo Fugaku - se presentó cortésmente.

Sasuke la miro y asíntio dándole su aprobación - Buenos días soy... Soy Sakura Haruno - se presentó con voz temblorosa. Mikoto extendió aún más su sonrisa - Vaya - dijo Fugaku captando la atención de todos - Tienes la misma actitud que tú padre, eso es innegable - recordó con una sonrisa.

Abrió sus ojos con asombró ante lo dicho - Tus padres fueron grandes amigos nuestros - concluyó Mikoto al comentario. Sakura suspiró pesadamente, últimamente todos en Japón conocían a sus padres, sonrió nostálgica.

El día transcurrió espléndido conoció a una parte importante de la familia de Sasuke, a sus tíos Obito e Indra, como a sus primos Shisui, Nagato y para nada le sorprendió ver a Ino junto a Sai. La madre de Sasuke se mostró sumamente amable y cariñosa con ella algo que le produjo cierta felicidad que ya creía no recordar, casi cómo lo hacia su madre. Una caricia en el hombro, un ligero abrazó, una radiante sonrisa.

- ¡Ahhhhh! - gritó sobre la almohada para ahogar el gritó desgarrador de furia. ¿Por qué todo el puto día tenía que estar llamandola?. Hinata saco su cabeza del almohadón frustrada y miro el móvil en el cuál entraba una llamada de nuevo.

Enojada se sentó en la cama y deslizó para atender - Y hasta que me atiendes - rechistaron del otro lado.

- ¿Qué quieres Naruto? - preguntó colerica.

- Hinata, por favor perdóname.

Silenció, callaba su enorme furia en silenció ¿Perdón? Esa palabra no existía en la nueva Hinata, y menos en un bastardo que la quería manipular a su gusto - No Naruto.

- ¡Hinata!... Por favor, ayer me comporté como un

Hinata rápidamente lo irrumpio - ¡¿Cómo un tarado, estúpido, un maldito macho...?! Déjame en paz Naruto.

- ¡No! ¡Hinata escúchame, maldición! Perdóname en serio, me molestó verte con Toneri - admitió con pesadez.

- Ya déjate de excusas mi primo no te hará nada Naruto, él no lo sabe ni lo sabrá.

- Pero...

- ¡Ya basta! Basta Naruto - dijo y un sollozó escapó de sí - Deja de fingir interés en mí, me... Me lastimas - lágrimas rodeaban sus mejillas ¿Por qué era tan difícil hablar de sentimientos?.

- T..toda mi vida he... He estado enamorada de tí - reunió el mayor valor posible para continuar hablando sin tartamudear - Y tú... Tú nunca me viste así... Así que por favor... Déjame - sollozó. ¿Por qué tenía que doler tanto? Cortó la llamada sin esperar respuesta alguna, su corazón dolía y estaba confundido.

Sasuke la acorraló en el asiento trasero de la limosina los besos demandantes junto a las caricias que recorrían todo su cuerpo comenzaban a exitarla - Cariño - jadeo al sentir como su mano acariciaba su monte de Venus sobre sus bragas.

- Cara, cara. Hoy no estarás conmigo déjame disfrutarte por favor - suplicó besando su cuello, como anhelaba hacerle el amor toda la noche. Maldita Hinata. - Eres deliciosa - susurró en su oído.

Cayó hacia atrás sobre el asiento y se dejó manipular por su prometido, cómo era posible que alguien manejara tanto tus decisiones y pensamientos. Una repentina inseguridad la inundó. ¿Acaso estaban siendo muy precipitados? Pues si se lo pensaba momentáneamente, sí.

Casarse, vivir juntos, confiar mutuamente, tener hijos, formar una familia. No sonaba para nada mal, claro en unos ¿5 años más?. Sintió el pánico sucumbir su cerebro. Mierda. - Sasuke - susurró con sus ojos llenos de miedo.

El detuvo sus ansiosas caricias para mirar fijamente su rostro - ¿Qué ocurre cara? - interrogó. Tragó en seco intentando utilizar las palabras adecuadas - No crees qué estamos siendo apresurados con él compromiso - cuestionó incómoda.

Sasuke se sentó y la observó detenidamente intentando encontrar una respuesta en su rostro - ¿A qué te refieres? - su voz sonó completamente fría, sin ninguna expresión de cariño como usualmente le hablaba sólo a ella.

Sakura aún recostada en el asiento se apoyo en sus antebrazos para verlo mejor - Quiero decir... ¿No tienes miedo? ¿Qué hay si en algún momento descubres algo de mí o una actitud que no te agrade? - tiró la ficha de duda como apostador lanza a su suerte.

- Cara - dijo un poco más calmado - Eso no pasará, créeme - expresó rozando su mejilla - ¿Qué puedo hacer para calmar tus inseguridades? - pregunto delicadamente. Sakura suspiró sintiéndose incomprendida, amaba ciegamente a Sasuke pero temia por la rapidez en qué avanzaba su relación. O mejor dicho, temia porque ambos descubrieran que no era amor sólo deseo. Que sea amor, que sea amor.

Sakura se echó sobre la enorme cama de su amiga, no podía dejar de llorar. Abrazó a Hinata quién lloraba abrazada a la almohada ¿Cómo terminaron así? Si sólo habían dicho unas cuantas e inofensivas quejas de sus amados ¿Por qué maldita sea los hombres influian tanto en sus sentimientos?.

- Lo odió - gritó en un sollozó - Por qué me tuve que enamorar tanto de él - lloró aún más desgarrando todo en su interior. Sakura la abrazó más fuerte sus lágrimas estaban mojando la espalda de su amiga, pero a ninguna de las dos les importaba que tan ridículas e indefensas se veían llorando por los responsables de enamorar a sus corazones.

- Hinata - llamó Sakura teniendo una dislumbrante idea. Hinata se acostó de espaldas en la cama y la miró - Vamos a salir - ordenó. - ¿Qué? - interrogó con repulsión, se sentía destrozada en mil pedazos y su zorra amiga solo pensaba en salir a tirarse a una tarima y emborracharse.

- Eso haremos - declaró con firmeza - Saldremos a tomar y bailar, definitivamente eso nos ayudará - explicó levantando un dedo. Sí, claramente Sakura había pasado demasiado tiempo con Ino para volverse estúpida de la noche a la mañana. La miro unos segundos y se resignó, de todas formas estaría deprimida, que más. Sólo asíntio en forma de respuesta, Sakura chilló y la arrastró de la mano hacia el enorme placard.

Eran las [11:37p.m] cuando entró sonriente a Hiroshi ese club era el que habitualmente visitaba por unos buenos tragos o para llevarse un buen ligue a la cama. Aún que está noche era diferente, había recibido una llamada de su primo Hidan, la cual lo dejo bastante satisfecho.

- ¿Qué va? - saludo a su amigo al llegar a un lado de la mesa donde se reunirían. Deidara miro a Sasori por unos instantes, desde que lo había citado para verse dónde siempre sabía que se traía algo entre manos - No manches ¿Y esa sonrisa? ¿A quién te follaste? - preguntó en forma de saludo.

- Créeme, es mucho mejor - dijo Sasori mientras tomaba asiento, la verdad que tenía muchas ansias por contarlae a su amigo sobre el nuevo negoció. - Habla de una vez Danna - pidió Deidara removiendo su vaso con brandy.

- Hoy hablé con Hidan - Deidara asíntio - Los Uchiha tienen un nuevo negoció - expresó con cautela. Deidara perdió todo el interés, Uchiha malditos Uchiha, aún qué al único que conocía era a Sasuke, el menor, su estúpida actitud lo sacaba de sus casillas. - No me interesa - contestó con despreció.

- Ya marica... No trabajaremos con Sasuke - explicó, a él tampoco le agradaba la idea de volver a lidiar con ese maniático, Sasuke Uchiha definitivamente tenía bien ganado su puesto, era un ser aborrecible a diferencia de su hermano. - Trabajaremos con Itachi... Al parecer tienen un pequeño problema con unas escorias polacas- añadió mientras levantaba la mano para que la mesera se acerque.

Lo miro por unos instantes intentando encontrar una posible respuesta más detallada del trabajo - ¿Y entonces?... Ni modo creo que esos Uchiha nos necesiten para desaparecer a un par de ratas - inquirió obviando una explicación más concreta. Sasori lo miro sonriente luego fijo su vista alrededor de la pista del club buscando un buen cuerpo femenino que cumpla con sus expectativas.

Grande fue su sorpresa encontrar un muy lindo cuerpo pero demasiado prohibido. Hinata Hyuga bailaba junto a la novia del mismísimo diablo, pobre y estúpida Sakura ¿Cómo hizo para terminar en las garras de ese psicópata?. Deidara siguió su vista posada en la pista y sonrió perverso al ver a quién miraba - ¿Por qué siempre te gusta lo que no se puede tocar? Tch tch tch - chastio con la lengua en negación.

- ¿Tú crees qué la este amenazando? - cuestionó miro nuevamente a esa hermosa pelirrosa bailar con un enorme libertinaje como si fuese el ser más libre y dichoso del mundo ¿Cómo una belleza así, tan amable y llena de bondad podía estar al lado de un bastardo tan cruel y manipulador?. El bufido de su amigo lo hizo volver su vista a él - ¿Acaso no sabes quién es?... - las facciones de confusión de Sasori negaron su respuesta - Te puedo asegurar que Pinky es igual o peor que el maniático de Sasuke, créeme... Su padre era el Haruno Petrova.

La volvió a mirar esta vez con más asombró - De acuerdo, no se tú pero yo iré a bailar con esas dos - expresó Deidara levantándose de su asiento - Si no quieres hablar de nada más - dió incapié a la conversación que quedó inconclusa.

- Escúchame bien y más te vale que sepas cerrar tu puto culo gay... Y te comportes para este trabajo- amenazó Sasori. Apretó sus puños por debajo de la mesa intentando disipar su gran enojo, aún que nunca le importó la opinión de los demás eso no significaba que los comentarios de sus seres queridos no chocará contra su ego. Lamentablemente el único que sabía sobre su preferencia sexual era Sasori, y porque él mismo lo encontró con las manos en la masa, a pesar de aquello y la amistad que tenían prevalente de años y años, a veces sus comentarios le hacían chocar junto con la gran pared de homofobia que fingía ignorar y rodearla.

Sasori volvió a suspirar ya perdiendo la cuenta de cuántas veces lo hizo desde que llegó - Trabajaremos con un equipo y es importante - agregó. - Ya dilo maldito me sacas de quicio con tanto drama - rugió Deidara, él negó con la cabeza por estás mismas actitudes le pedía que se controlé - Volverá Akatsuki... Al parecer querían reclutar un par de miembros más e Hidan le habló de nosotros a Itachi - explicó, miro la enorme sonrisa maliciosa de su amigo - Y eso sí, te comportas - le gruño.

- Maldición Danna- reclamó ante sus estúpidas amenazas. ¿Akatsuki?. Una enorme sonrisa se dibujo en sus labios dejando ver sus blanquecinos dientes - Cuenta conmigo - respondió. No podía creer que formaría parte de uno de los escuadrones más temidos de la mafia Italiana. Esos malditos eran una jodida leyenda, Akatsuki, cuántos asañaz oyó y vio publicadas en los medios a manos de esos bastardos, sin duda alguna estaría completamente complacido de ayudar a esos malditos Uchiha - ¿Vienes? - pregunto levantándose de su asiento, Sasori negó con su cabeza luego de la sutil amenaza de Sasuke prefería ver de lejos a Sakura Haruno.

Deidara inmudato se encaminó por la extensa parte del bar caminando con su propio estilo y mirando altanero a quién se le cruzase, por más estúpidos comentarios ofensivos cualquiera que conociera a Deidara sabría muy bien las razones para no meterse con él. Bajo las escaleras de la parte del bar y se encaminó por la pista de baile buscando con la mirada a esas dos futuras muñequitas de la mafia. ¡Ay que embrollo! Si supieran dónde metieron la cabeza.

- Buenas noches señoritas - saludó llegando a su lado fijo su vista en Hinata, definitivamente había un gran cambio en ella ¿Dónde estaba la estúpida niñata que se sonrojaba y tartamudeaba? De los años que la conocía y podría asegurar que nunca la vió así vestida - Estás de los mil demonios Hinata - una ligera risita escapó de la primogénita Hyuga.

- Hola Dei - saludó Hinata, Sakura sonrió enormemente al verlo - Hola ¿Cómo va? - gritó para que su voz se escuchase por encima de la estruendosa música . Deidara miro a Sakura y sonrió ampliamente, cómo el bastardo Uchiha no andaría como lobo detrás de ella - Vaya Pinky, definitivamente estás radiante- halagó - ¿Quieren bailar perras? - invitó con su típica facha egocéntrica y altanera. Ambas se miraron con picardía y respondieron - Obvio Dei.

Miraba la hermosa noche estrellada mientras una simple brisa corría la cuál advertía el fin del verano y la llegada de un prometedor otoño. Su balcón en el tercer piso de la mansión tenía una hermosa y amplia vista, le gustaba por lo general salir a disfrutar de la noche allí, en su pequeño espacio personal.

Unos brazos le rodearon la cintura provocándole un pequeño respingo por la sorpresa - ¡Ay querido! - dijo en un suspiro. Su esposo apoyó su varonil cabeza en su hombro y miro con sutileza la cara que cargaba su mujer - Mikoto... ¿Tú crees que hicimos bien en no decirles? - cuestionó con precaución.

Mikoto se dió la vuelta para mirar a los ojos a su tan querido esposo, acarició su mejilla con cariño mientras el tomaba sus caderas, Fugaku a pesar de sus 49 años seguía manteniendo su cuerpo tanto como su duro rostro en perfectas condiciones como si el paso de los años no le afectase - Yo creo que es lo mejor querido... Se veían muy enamorados ¿No crees? - Fugaku lentamente asíntio - Además si les decíamos que ya estaban comprometidos de hace años capaz no se lo tomarían bien.

- Quizás no... Pero en algún momento tendremos que decirles la verdad Mikoto - advirtió en reclamó. - Lo sé Fugaku, pero por el momento es mejor que no lo sepan y disfruten de su juvenil amor... No sé si habrá sido el destino o una simple casualidad de qué se volvieran a encontrar - musito con una sonrisa.

- Es el destino que los quiere juntos, son tal para cuál - expresó Fugaku. - Aún recuerdo cuando los comprometimos... Verdad que Sakura sigue igual de hermosa como cuando tenía tan sólo 4 años - comentó con ensoñación.

- Definitivamente Sakura Haruno, es y siempre fue una muy bella flor... Querida si Kisazhi estuviese aún presenté estaría muy feliz por que nuestros hijos estén juntos - confesó Fugaku. Una ligera lágrima abandonó su ojo y rodó por su mejilla, de solo recordar aquel día...

... Sí, sí, sí. Simplemente sí, habían llegado hace unos meses a Japón, la última vez que vió a los Haruno fue antes de volver a Italia por precaución de su embarazo. Extrañaba mucho al matrimonio amigo y socio de la familia, la amistad que afianzó con Mebuki Haruno era fuerte y especial.

A pesar de los años y las pocas oportunidades que tuvieron para lograr encontrarse durante ese tiempo, siempre mantenían el contacto por teléfono, y las hermosuras que oía hablar a Mebuki de su pequeña hija siempre la fascinaban y hacían añorar que algún día uno de sus hijos se case con una muchacha como ella.

No fue hasta el reencuentro de las tres familias, los Uchiha, Haruno y Namikaze, que supo que Sakura Haruno era la mujer perfecta para su pequeño hijo menor Sasuke. Le impresionó la conección que habían tenido ambos niños, aún que Sasuke le llevará dos años a la pequeña Sakura de cuatro, él había demostrado un gran interés y amabilidad con la pequeña.

Tras comentarlo todo el día, se animó a dar la propuesta, sabía ella sabía con todo su ser y apostaría toda su fortuna que esos dos chiquillos eran él uno para el otro. Fue difícil convencer a Kisazhi, él cuál al ver lo bien que se trataban los pequeños niños y tras unas largas súplicas de parte de Mikoto Uchiha, accedió a comprometer a su pequeña hija al hijo menor de los Uchiha, y que por su bien esa rata tratase y amase a su hija en un futuro no muy lejano...