Se reclinó nuevamente en la silla y dejo escapar un enorme suspiró. No tenía idea alguna qué era esa nueva sensación que despertaba en su interior ¿Furia? ¿Orgullo? ¿Amor? ¿Negación? ¿Qué maldita sea significaba esa sensación?.

Miro su reloj en su muñeca [07:44a.m] frustrado se levantó de la silla giratoria de su oficina. Capaz no sabía a qué nuevas sensaciones y sentimientos se embarcaba al abrir por primera vez las puertas de su corazón a una mujer, su mujer. Cómo tampoco sabía qué clase de persona se convertiría al ser dentro de dos meses el nuevo líder del Clan.

Claro, había una enorme diferencia entre manejar el negocio junto a su hermano y volverse el dueño del Cartel. Pues lo que más le perseguía era el poder que cargaría en sus manos, todo estaría bajo su control como un maldito rey. Las personas a su lado ya no lo verían como antes, un desquiciado asesino de la familia Uchiha, ahora daría un enorme paso y formaría parte de su tan honrado linaje.

De ahora en más sería el líder del Clan, el jefe de jefes, quién tiene la última palabra, quién todos respetan. El poder en sus manos era lo que sus antepasados produjeron con tanto empeñó. Pero el no los defraudaría, el aumentaría ese poder, extendería sus negocios tanto como pudiese y dejaría bien en alto el apellido Uchiha,esa siempre fue su meta desde pronta edad.

Tomo el ascensor y tocó el botón que direccionaba al subsuelo, saco su celular mientras negaba con la cabeza. ¿En qué momento se había convetido en chófer particular? No lo recordaba, pero si recordaba muy bien la llamada de Suigetsu ayer por la noche. ¿Acaso Sakura creía que él no supo lo que hizo a noche? Lo sabía a la perfección, aún que de ves en cuando le gustaba jugar con las personas ¿Por qué no hacerlo con su pequeña y futura esposa?. Pareciese que así había que tratarla para ver si de una vez entendía que su vida posiblemente corría peligro Ay Bambina.

Se volteó y su brazo accidentalmente cayó en la cara de su acompañante de cama, la cuál emitió un quejido, el celular no dejaba de sonar se sentía como una maldita trompeta en el oído. Tanteo sobre el colchón en dirección al sonido y lo único que hizo fue deslizar para atender el móvil cómo pudo.

- Buona giornata cara - saludó una voz muy sensual que ya conocía, sonrió por inercia olvidando su profundo dolor de cabeza y su horrible malestar de estómago.

- Amor ... - susurró.

- Cara paso por ti en media hora.

- De acuerdo cariño - la llamada se cortó y Sakura se echó de espaldas suspirando embobada. ¿Por qué Sasuke era tan perfecto?. - Levántate zorra - empujó a Hinata la cuál sólo le gruño en respuesta.

- Vamos tenemos clases perra... Además Sasuke vendrá por nosotras - comentó enamorada. - No iré - contestó con enfadó.

- No, no, no, tus pendejadas te las guardas porque si irás - reprochó sentándose de volcon para verle la cara. - No hablas en serio ¿O si? - argumentó Hinata, su cabeza iba a explotar en cualquier momento pero la maldita resaca era preferible antes que ver a la cara a Naruto. Maldito Naruto.

- ¿Acaso te olvidas como termine la última vez que fuí trasnochada? - inquirió entrecerrando sus ojos. Sakura se echó hacía atrás y bufó - De acuerdo - pronunció indignada, capaz no le vendría mal a su amiga descansar un poco y además así podría interrogar a su primo, sonrió con audacia - ¿Tienes un uniforme demás? - pregunto.

- Si, en el tercer cajón... Me quedaba chico pero puedes usarlo, de seguro te quedará a la perfección - dijo riéndose. - Zorra ¡Yo no soy ninguna plana! - chilló mientras se dirigía al bañó.

- Pues no lo eres... Pero yo le pediría a tu perfecto futuro esposo que te operé esas dos - añadió intentando contener la risa, pero de ver a su amiga meterse al baño frustrada estalló.

Estiro un brazo con recelo queriendo que su extremidad se pudiese extender mas de lo que habitualmente podía, volvio a su postura habitual y dejo caer su espalda sobre la silla de su extensa oficina. Giro sobre la misma y encaro su vista al enorme ventanal de la habitación, la vista era espléndida y lujosa, Cracovia a la luz del dia destallaba las enormes y puntiagudas edificaciones. Cada edificio era mas alto que el otro sin excluir su impresionante arquitectura gotica y barroca, la semejanza que admiraba solo era una simple nimiedad de todo su poder.

Zabija, fijaba su visión mas allá de la esbelta ciudad. Destronar a Danzō fue mas facil que chasquear sus dedos, sin embargo el poder de Polonia no era muy avaricioso debido a su demografía pero el territorio era impecable y sorprendentemente enorme. Debía conseguir a toda costa que Okrag hiciera negocios con Rusia, sonrio con malicia. La mafia rusa-polaca volvería.

Su funesto por obtener poder se veía pausado durante el momento, ya que si se hablaba de dominio no era sopresa saber que el Clan Uchiha estaba entre los tres Carteles mas jerárquicos en el mundo de la mafia, que aparte de poder en las ciudades mas pobladas tenían extensos negocios tanto en América como en Asia. Eran unos bastardos sin dudas, cada perverso capo que lideró ese maldito Clan era peor de ambicioso y temerario que el anterior,su aborreció hacia el famoso Cartel Siciliano esta vez se conmutaba ya que el futuro líder del Clan repentinamente había captado mucho su atención y sin duda alguna era un objetivo a tener en cuenta.

Sasuke Uchiha. Cuando a penas y lo conocio era un crio pero su mirada era oscura y no precisamente por su iris ocular. Siempre se predijo que seria igual o mejor de prodigio que su hermano, Itachi, pero grande fue su sorpresa al enterarse que el pequeño crio ahora era un hombre, un capo, y de los mas temidos. Tener negocios con esa sabandija le daría mayor rapidez e incapié para lograr una alianza con los rusos, ya que el bastardo había puesto bien en alto a su Clan y por la información que recolecto estaba consiguiendo negocios y territorios en Sudamérica, la cuna de la coca.

Pero su beneficiario plan, quizás y en un futuro no lejano se vería deslucido todo y por una estúpida niñata, Sakura Haruno. Cinco bajas en una semana ¿Por qué esos estúpidos Uchiha estaban tan empeñados en velar por ella?. Había algo que pasaba por alto, conocía muy bien al ambicioso de Fugaku y sabia a la perfección que tras la muerte de su imbécil hermano el compromiso había sido cancelado. Fugaku no perdería el tiempo con una chiquilla abandonada en la miseria, huérfana, con su nombre manchado y sobre todo sin ningún privilegio que les diese la unión de compromiso a su favor.

Exhaló más frustrado de lo que anteriormente se encontraba. Maldita sea. Necesitaba a esa estúpida niñata para su plan, pero tampoco tenia una posición tan segura como para enfrentarse a un Cartel tan grande como el Clan Uchiha, sin embargo lo que mas lo hastiaba era el hecho de que gracias a esa pequeña había tenido contiendas con los mismos, por lo que su plan de alianza quedaba totalmente descartado. Ellos le ganaban en poder, terreno y hombres, seria entrar a la boca del dragón sin armadura. Tal vez no podría enfrentarlos directamente pero si podía mover sus hilos y joderles la vida tanto como su exitoso negocio. Sonrió orgulloso, tenia que apretar los puntos exactos para que en el primer despiste tomase a esa niñata malcriada para tenerla bajo su poder.

La puerta de su oficina se abrió lentamente dejando entrar una cabellera rubia - ¿Habló? - le cuestionó al recién llegado. - No, ni una palabra - respondió desinteresado, colocó sus manos en sus bolsillos y se apoyó sobre el marco de la puerta.

- No me sorprende. Ofrecele un trato, después de todo es Danzō - replicó sin importancia. El hombre apoyado en la puerta se enderezó - No creo que sea buena idea, recuerda que supuestamente esta muerto y...

Un fuerte golpe en la mesa lo irrumpio - Cee... No pedí tú opinión, haz lo que te digo - espeto con enmarcado tono de seriedad. - De acuerdo, papá - contestó, en su usual tono se remarcaba su acento polaco, distinguido y elegante, lo que le daba una apariencia de mayoría.

- Escúchame bien Cee - dijo - En dos días partiras a Japón...

El transcurso del camino fue silencioso y se sentia una inminente tension - Sasuke - llamo Sakura delicadamente, comenzaba a exasperarse por el ambiente. No pronuncio palabra alguna seguia con su vista al frente y conduciendo, el camino esta vez no era precisamente al maldito colegio. Giro en la avenida 67 y a Sakura le pareció conocido el recorrido - ¿A dónde vamos? - interrogó, los vestigios de su trasnoche y el silencio de Sasuke solo le provocaban fastidio.

Callo. Sasuke estaciono la camioneta justo enfrente de su ex-departamento - Bájate - ordenó. En silencio se quedo observándolo, la confusión por su repentino comportamiento le había removido el estómago y un escalofrío recorrió su piel. Se comenzó a sentir helada, fría, muy fría como la enorme soledad - No lo volveré a repetir bájate Sakura - esta vez él si fijo su vista en ella, deslumbrando sus negros ojos en los cuales ahora habitaba un destello sombrío, oscuro.

Sakura abrió la puerta dejando que una ligera brisa invadiera de golpe contra su rostro, temblorosa y casi inmutada de sus movimientos logro abandonar el carro, tras cerrar la puerta detrás suyo sintió mas connotada la brisa, la cual era provocada por los autos que pasaban a gran velocidad por la Avenida.

Lentamente rodeo la camioneta ¿Acaso esto era un abandonó? ¿Así de poco le duro el amor que el tanto le profesaba?. Al llegar al otro extremo se encontró con un esbelto cuerpo el cuál miraba en dirección al hotel, Sasuke la tomo de su muñeca y la arrastró hacia el interior - Suéltame - exigió en un grito, en la recepción del mismo solo estabala recepcionista atendiendo una llamada, su trabajo en el hotel era muy limitado, cobrar la cuota mensual a los huéspedes y suministrar a los empleados de limpieza.

Ingresaron al ascensor y ahí finalmente Sasuke la soltó - ¿Qué carajos te pasa? - chilló empujando su hombro. - Callate Sakura... Dime ¿Qué tal la pasaste anoche cara? ¿Te divertiste saliendo a bailar? - su rostro desfiguró su notable enojo cambiando a un enorme asombro - Tú... - señaló, su voz era quebrada pero no sé permitiría ver así de vulnerable en este momento.

- Cállate Sakura - sentenció con desden en cada modulación, su postura era tan decidida desde su mirada la cuál irradiaba su oscuridad llena de sangre y dolor, hasta su esbelto cuerpo el cuál estaba sereno sin ningún tipo de tensión como si esperase la muerte con los brazos abiertos.

Las puertas se abrieron en el décimo piso, está vez él se encaminó esperando sentir unos pasos detrás suyo, Sakura lo siguió con su mirada al piso y un terrible dolor en el pecho. El silenció. Lo conocía tan bien, siempre fue confidente del mismo siempre se apoyó en él, pero ahora que creía que ya no necesitaba de él como una coraza protectora de la vida, de su pasado, del mundo que la juzgará o aún peor la dañará, ahora mismo que creía que al lado de Sasuke capaz ya no hiciese falta el silenció. Ahora mismo él se lo ordenaba, que se callará.

Abrió la puerta del departamento y ella lo siguió, no duro mucho el silencio, tras escuchar el portazo y en ese mismo instante Sakura levantar su vista. Enfrente suyo no tenía a su amado prometido, está vez tenía enfrente suyo a un sicario. Su mirada, sus ojos, eran rojos, la sangre de sus manos que creía haber lavado luego de matar se había filtrado dentro suyi resguardandose y aseguradose en su penetrante mirada para así atormentar a su futura víctima. - Te lo diré una vez cara - advirtió, su tonalidad está vez era más áspera - ¿Sabes quién soy muñeca? - interrogó.

Comenzó a caminar por la entrada del departamento sus pasos que aparentaban ser vacilantes simplemente eran su propia fachada para enrredar en sus garras a su presa. Sakura veía sigilosa sus movimientos sin siquiera contestar su interrogario - No - afirmó Sasuke - No lo sabes preciosa, sólo sabes dichos y comentarios... Déjame presentarme - inquirió, Sakura dudó y dió un pequeño paso hacia atrás no sentía miedo tenía enfrente suyo a un asesino profesional el que no dudaría en hacerla desparecer de la faz de la tierra ¿Pero por qué el miedo no la atormentaba? Un latido dentro suyo, sabía que él la amaba.

- Yo soy tu futuro esposo cara, aún qué eso ya lo sabes a la perfección - un sutil sonrisa en su rostro se adorno - También sabes que soy un capo - ladeó su cabeza mientras seguía caminando - Y también... Quién es mi familia, por supuesto cara eso sí que lo sabes. Lo que tú no sabes es quién soy yo... Hmm.

Sus paso se dirigieron hacia ella no eran rápidos eran lentos y tranquilos, sus ojos subían y bajaban por su delicada figura. Sakura comenzó a retroceder bastaron tan solo tres pasos para chocar su espalda contra la fría puerta - Me gustaría ser un simple capo como hasta hace unos años, encargarme de una zona o región, mantener el control, trasladar mercadería y pasta, matar y espantar ratas , y alguna que otra solo por diversión propia - pronunció con cierto descaro, se detuvo a escasos centímetros suyo - Pero mia cara... Desde que nací mi destino está predestinado y si esperas que te diga que me disgusta estás muy equivocada... Dentro de unos meses seré el líder del Clan, de todo mi Clan.

Sakura lo observó detenidamente y su mano comenzó a temblar, aún que intentaba y algo dentro suyo ardía porque alzará la mano y se defendiera, porque levantará más allá su vista y lo enfrentará, no podía, no quería. Era Sasuke, era amor, no le interesaba qué tan horrorosa bestia o demonio le lamiera el cuello y lo incitara a quedarse en la fría y sólida oscuridad, en convertirse en un ser despreciable y temido por todos, en un sucio vándalo de esos hombres que tú papá te advierte cuando pequeña. Ella lo amaba, su corazón latía Gracias a él. - Bambina mia, ti sei comportato male e ci sono conseguenze (Pequeña pequeña mía, te has portado mal y hay consecuencias) - corrió un ligero mechon rosado por detrás de su oreja.

- Sakura, Sakura... ¿Acaso te tengo que dejar aquí una noche para que sepas los peligros que te asechan al estar a mi lado? - lo miro impregnada en dudas, su corazón latía ferozmente casi como el de un caballo de carrera, sus ojos ardían y rogaban por qué dejase salir sus amargas lágrimas - Cara, te lo diré una vez - un suspiro escapó de sus labios - Eres mía, completamente mía, nunca nadie te hará daño porque yo siempre velare por ti amore - una mano se poso en su mejilla - Así qué comportate y no actúes a mis espaldas, porque de esa forma yo no podré velar por tí - espeto sin nada de delicadeza y mirando sus ojos con resentimiento.

Su orgullo rugió, ella nunca pero nunca en su vida se dejaría cortar sus alas de libertad acepto un matrimonio no una esclavitud - ¡No me puedes prohíbir salir o vivir mi vida! - gritó con una remarcada furia, la mano en su mejilla bajo hasta su hombro y en un intento por controlar un grito suspiró y exhaló. - Sakura, no te estoy prohibiendo ni reprimiendo de tu vida... ¡Sólo te pido que no actúes a mis espaldas ! - gritó.

- ¡¿Qué?! ¡¿Quieres una maldita agenda con todos mis putos movimientos?! ¡¡¡Espero que me disculpes si no te escribo puntualmente el horario en que vaya al baño!!! - gritó eufórica empujando sus hombros, una adrenalina dentro suyo al tocarlo se exparcio por todo su cuerpo y se sintió extremadamente patética por querer que le hiciese el amor salvajemente su amado.

- ¡Maldita sea Sakura! ¡No te comportes como una estúpida niñata! - gritó sus ojos destallaban furia reprimida y estrés - ¿Acaso no entiendes qué clase de trabajo tengo? Soy el líder de un Cartel muy importante, mi negocio es aborrecido y envidiado... ¿Tú qué crees, que las demás organizaciones en la mafia me envían flores y chocolates felicitándome? ¡No Sakura! Me quieren asesinar y tomar lo que es mío y no dudarán un maldito instante en asesinarte para hacerme caer - gritó golpeando la puerta, se detuvo a mirar sus ojos jades de los cuales resbalaban unas descaradas lágrimas que salían sin consentimiento alguno.

No resistió la tentación de tenerlo enfrente suyo con una faceta tan descarada y desquiciada que estremecía hasta su punto más ciego ¿Por qué? ¿Por qué maldita sea lo amaba? - Cara por favor no lo hagas más difícil de lo que es - pronunció más calmado - Sólo es hasta que solucioné los problemas que tengo por favor mía cara - rogó, rogó porque al ver la calidez de sus ojos se derritió como si su enojo y desespero por hacerle saber que podría perderla ya no existiera y solo existiera el deseo por tomar sus carnosos labios.y saborearlos.

Se acercó en sigilo a su boca poniéndose en puntillas por la diferencia de estatura, tomo con sus finas manos su cara y beso sus labios, fríos y descuidados todo lo contrario a los suyos. Sasuke no tenía tiempo alguno para cuidar sus labios, su tiempo era precisó y lo utilizaba para los negocios, era un hombre un fervil y apuesto hombre. Él deslizó sus manos hacia su cadera atrayendo su cuerpo al suyo, anhelando su calor.

- Por favor - pidió distanciando el beso, y él no dudo ambos lo necesitaban, se necesitaban, desde que se sumergieron juntos al mundo del placer y confinaron ciegamente sus cuerpos entre ellos, la tentación y la necesidad por sentir sus pieles cada día se intensificaba sin ver culminación.

Apoderó su boca con desperacion profunda y la acorraló con su peso en la puerta, sus manos ansiosas por deshacerse de las prendas estorbosas bajaron a su trasero estrujandolo con verocidad. Sakura enrredo sus piernas en su cadera para sentir mejor la cercanía su cabeza cayó contra la puerta cuando los labios de Sasuke bajaron por su garganta. Ansioso los traslado hacia el lugar más cercano, cayendo en el sofá con ella encima.

Desabrochó los botones de su camisa sin dejar de besarlo, el instinto casi primitivo por sentir su piel había inundado todo su interior, deslizó sus manos por su esbelto y fornido pecho, su tersa y cálida piel la cuál ansiaba sentir apretar su propio pecho. - Sasuke - gimió al sentir como sus dedos ansiosos rozaban su intimidad - Desnúdate cara, no aguanto más quiero follarte hasta el último centímetro de tu vagina - gruñó, provocando un elixir de exitación en ella, esas sucias y rudas palabras que desataban lo más erótico del sexo.

Torpemente se quitó sus prendas mientras la mirada atenta de Sasuke se la comía, quitó su sostén y bajo sus bragas con suma delicadeza como cada uno de sus movimientos, Sasuke tomo sus mano y la jalo encima suyo atacando sus senos. Cremosos y suaves, endurecidos pidiendo de su especial atención, la necesidad de estar enterrado dentro suyo era irritable ¿Acaso ella sabía el poder que tenía en él?.

Mientras Sakura genia arriba suyo rápidamente se despojo de su pantalón deslizó hacia abajo su boxer, rozo con la punta su entrada provocándole mayor exitación. Sakura lentamente bajo sus caderas para sentirlo pero más rápido fue Sasuke quién de una estocada profunda los unió - ¡Ah! - gritó Sakura, está vez la intromisión era más profunda que las anterior veces sentía cada centímetro de él adentro suyo. - Mierda cara - jadeo Sasuke consumido por las sensaciones, tan estrecha, tan adentro.

Sakura elevó su cadera y nuevamente cayó provocando a ambos un gemido estruendoso, Sasuke deslizó sus manos de sus piernas a sus caderas para ayudar con los movimientos, nuevamente elevó sus caderas para comenzar un vaivén. Hacia arriba y abajo cada movimiento adquiría mayor rapidez, dejó caer su cabeza hacia atrás mientras el constante rebote la llenaba, Sasuke la atrajó hacia sí ayudando con sus caderas a penetrar mejor - ¡Más rápido! - gritó Sakura consumida por la exitación.

Aferró en sus espalda el agarré y hundió su cabeza en sus pechos mordisqueando y chupandolos, Sakura enrredo sus brazos alrededor de su cabeza para sostenerse mejor. Ambos sumergidos en una fiebre de placer, sudando y gimiendo - ¡Ah! Sasuke - sus ojos se cerraron con fervor mientras el orgasmo la inundaba. Sasuke no aguantaba más, elevó sus caderas un poco más y sus estocadas se volvieron salvajes y rápidas, su frente sudaba por el sobre esfuerzo. Sakura abrió sus ojos con asombró sintiendo el próximo orgasmo - Vamos cara ¡Correte para mí! - gruño sobre su pecho.

Inevitable sus gemidos se convirtieron en gritos que llenaban su departamento, cada estocada se volvía más ruda y profunda que la anterior, rasguñó su espalda y el orgasmo la abandonó de una manera impresionante, Sasuke siguió con sus estocadas tan demandantes, apretó con fuerza las caderas de Sakura y se dejo caer bruscamente en el sofá. El orgasmo lo abatió como nunca antes, sintió como si vaciaran su interior.

Su respiración aún no se regulaba pero le era inevitable expresar su sentimientos - Cara - dijo apenas audible, su voz sonaba como si hubiera corrido un maratón - ¡Te amo! - musito bajando su rostro para verla descansando en su pecho.

Sakura elevó su torso y lo observó con cariño - ¡Te amo Sasuke! - confesó con la mirada impuesta en la suya, intentando trasmitir todos sus sentimientos en sus ojos.

Se sentía como un negro en una estúpida película de suspenso, como si todo connotara en su contra para que cayera directo en el hoyo. Odiaba encerrarse en una oficina para dirigir negocios, éso nunca fue lo suyo, a él le gustaba sentir el aire chocar en su cara, subirse a una moto y acelerar sin fin, la adrenalina de una persecución o aún mejor desquitar la furia con una sabandija.

Naruto miró los papeles nuevamente y dudó, si firmaba, quizás se sentenciaba a pasar su vida siendo un hombre de negocios, si por experiencia sabía que no se pasaría su vida en una simple oficina. Pero la tentación de la acción lo atraía, lo llamaba, de todas formas no podía abandonar el negocio familiar y avergonzar a su familia así por no querer aceptar el puesto de su padre.

Su mano firmó sobre él papel, sin interés alguno aún creyendo que el destinó podría cambiar su rumbo aún que las decisiones ya estén tomadas. Apartir de ahora el se haría cargo de los negocios de su padre, de ahora en más el sería el capo de la familia Namikaze, sería un orgullo levantar más lejos de lo que estaba su apellido, ver una sonrisa orgullosa de su padre y una consentida de su madre.

Y aún que le produjera alegría su nueva decisión, no dejaba de rondar por su mente un nombre. Hinata. ¿Por qué ahora se sentía así? ¿Cómo si necesitará de su compañía?. Era una ridiculez, completa y extraña sensación que lo carcomía, era eso una simple estupidez. Hinata estuvo a su lado desde su infancia y era una gran amiga, era por eso mismo que sentir como lo ignoraba le dolía.

¿Por qué lo hacía? ¿O por qué necesitaba de su atención? De todas formas el malestar que lo atormentaba por haber reaccionado tan violento en su último encuentro, no lo dejaba descansar en paz, día y noche pensaba en su reacción, había culpa detrás de sus dudas.

Era Hinata, su amiga, sólo eso y todavía no comprendía por qué le molestaba más el hecho de haberla visto con Toneri Ōtsutsuki, que el de que lo ignorase.

Usualmente no frecuentaba a tener reuniones de trabajo a las 11:30 p.m, mucho menos porque en ese horario el club Vermasont se encontraba poblado por la muchedumbre de personas que ansiaban pasar la noche en uno de los clubes más prestigiosos y elegantes de todo Japón.

Terminó de subir las escaleras a su oficina y abrió la puerta doble de mármol - Buona notte - saludó tras cerrar la puerta. Enfrente suyo, Itachi y Shisui Uchiha se miraron complices ambos a pesar de su frío y aterrador carácter, además de una personalidad particularmente sombría y sería, a puertas cerradas su mayor hobbit desde la infancia era ni más ni menos molestar a Sasuke Uchiha.

- Buenas para tí - pronunció Itachi. - Últimamente te ves más feliz de lo normal querido primo - acotó.

Sasuke cruzó la oficina en dirección al mini bar cogio tres vasos y su amado brandy. El golpe de los vasos y la botella al colocarlos en la mesa de juntas paso desapercibido por la música del club, la cuál a sus pies retumbaba por su alto volumen y se escuchaba casi como un eco no tan lejano.

- Últimamente pasan mucho tiempo juntos, deberían buscarse una mujer ambos antes de que se ponga en duda su sexualidad - espeto Sasuke con una sonrisa sinica. - ¡Vaya! Que hablador estás... ¿Tú dulcinea prometida acaso sabe del sida que te traes?- comentó Itachi tomando el vaso de brandy enfrente suyo, una carcajada de parte de los tres se escuchó. - Ya Sasuke dinos ¿Es una loca en la cama o es pura pasión? - cuestionó Shisui.

Sasuke miro a su hermano y su primo negando la cabeza, qué les hacía creer que daría detalles de su dulcinea en la cama, y aún que a veces sentía la necesidad de gritar a los cuatro vientos lo bien que lo hacía sentir la posesividad que formaba parte de su estricto carácter no se lo permitía, el sería el único que supiese lo pasional y sexy que era su mujer. - ¿Qué te hace creer que te contaría sobre el sexo con mi futura esposa? - cuestionó con poco interés.

- Pues... - Shisui miro a Itachi y luego sonrió - Lindas piernas - dijeron al unisono. - Maldita sea, cállense - agregó Sasuke arto de que el centro de atención sea Sakura. - Que va Sasuke, elegiste bien. ¡Te felicito! - dijo Shisui sonriendo.

- Dejando de lado... Hay asuntos importantes - inquirió tomando un semblante más serio - Shisui ya lo decidí, quiero que partas a Argentina el jueves por la noche. El viaje ya está programado, decide quién te acompañará - ordenó.

- Espera ¿El jueves? - cuestionó acomodándose en la silla - ¿Por qué adelantaste todo? Se supone que lo haría cuando asumieras el mando definitivamente.

- Es mejor apresurar las cosas Shisui, algo me dice que esos polacos no se rendirán tan fácil- explicó Itachi - Además, de todas formas tomar territorio en América no será fácil, es mejor empezar desde ahora - agregó.

- Escúchame Shisui... No dudo de tu experiencia ni mucho menos de tu seguridad, pero tienes que saber que allá es muy diferente.

- No te preocupes, he estado investigando a los cárteles de la zona y he ideado un plan, aún que creo que ahora tendré que adelantarlo más de lo que tenía planeado- musito.

- Explícate - ordenó Sasuke. - Pues nuestro contacto Cariel, tiene ciertos problemas con un capo de la zona. Como sabrán allí tienen el mismo sistema de distribución por lo qué investigue, pero no son leales.

- ¿A qué te refieres? - pregunto Itachi. - El narcotraficante del país es Gómez Ricardo pero le conocen como "El Tigre", el maneja la droga en Argentina, Uruguay y Paraguay, también tiene negocios con Kambra el cártel actual de Brasil- hizo una pausa y suspiró - Todos lo respetan y no sólo por su poder, pero los compradores y dueños de zonas o provincias no se respetan entre sí, por más que trabajen para la misma persona ¿Entienden?.

- Sí pero no entiendo tú plan - comentó Itachi. - Cariel tiene problemas con un capo de la zona y por zona me refiero a una gran ciudad.

- ¿De qué ciudad estamos hablando? - interrogó Sasuke. Shisui sonrió con audacia - El conurbano bonaerense, es la cuna del país. Si ayudamos a Cariel a quitar a esa rata de su zona, lo tendremos a nuestra merced. - explicó.

- Y luego lo ayudarás a tomar poder - añadió Itachi sonriendo. - ¿Y hasta que punto lo piensas ayudar? - pregunto Sasuke. - Hasta tomar toda la provincia, si lo hacemos El Tigre se verá acorralado, Buenos Aires es la cuna de su negocio si se lo arrebatamos tendrá que movilizarse para no perder lo que le quede de poder.

- Es riesgoso, un paso en falso y te duermen Shisui - dudo Itachi - Aún que si sale bien, tener Argentina va a ser nuestro mejor territorio, incluso mejor que Japón.

Los tres se miraron en silencio, el negocio familiar estaba en sus manos y los tres tenían la misma expectativa dejarlo bien en alto aún que el riesgo fuera muy peligroso.

- El jueves partes- concluyó Sasuke, seguido se una sonrisa triunfante.