Soledad.

El sitio estaba lleno de personas, pero aun así sentía la soledad, bajo su vista avergonzada pero la evidencia que tanto evitaba ahí estaba. Sangre. Roja y oscura, con su delicado espesor cubría sus manos. Manchadas en sangre, sus manos, su culpa.

La sangre seguía su rumbo inundando el salón, donde yacían los cuerpos sin vida ¿Por qué? - ¡Yo no fui! - gritó al aire pero su voz no se oía. Corrió, con desespero hacia la salida, en sus pisadas retumbaba el charco de sangre. Tac, tac, tac. Los pasos cada vez se inundaban mas y mas. El pequeño charco se convirtió en una gran marea - ¡Auxilio!.

- Nadie oirá tu voz - dijeron de repente, volteo sobre si para buscar al dueño de su tormento - Esto te mereces por todas tus masacres... Sakura.

- ¡No!... Tú hiciste esto, tú - sus lágrimas evocaban en la gran marea que intentaba ahogarla.

- ¡No! - su gritó retumbó en la solitaria alcoba, su respiración agitada, sus manos temblorosas, las pequeñas gotas de sudor que resbalaban por su sien.

¿Por qué?.

El tormento de su tío nuevamente la inundaba, toda la maldad que desató en ella. ¿Por qué? ¿Por qué?...

... Tan sólo tenía 12 años, aún no superaba la trágica muerte de su mejor amiga. ¿Por qué? ¿Por qué este mundo era así? ¿Por qué su padre tenía que estar involucrado en esta clase de negocios peligrosos? ¿Por qué su padre no entendía qué cavaba su propia tumba junto al diablo?.

El recuerdo de las súplicas de su amiga Ludovica Keslavia la aterrorizaba en sus sueños, recordándole su voz, rogando por su vida, indefensa.

Esa noche desde el principio infligió aparentar ser una de las tantas que pasaban juntas en su casa, los padres de Ludovica, Adolf y Kassia eran personas maravillosas siempre la recibieron como una hija más. El cálido cariño que ellos le brindaba la hacían sentir como en su hogar, hogar que fue destruído.

Pasada la medianoche, Sakura y Ludovica veían aterradas "2012", unos leves ruidos se escucharon abajo pero les pasaron desapercibido por la trama tan hipnotizante de la película. Eran 7 en total, se infiltraron en la mansión de los Keslavia, los primeros en sufrir fueron Adolf y Kassia, quienes se encontraban en el comedor.

Minutos luego la puerta de la alcoba dónde se encontraban se abrió de golpe, entrando cinco hombres armados. Agarraron sin ningún tipo de delicadeza a Ludovica arrastrándola fuera de la habitación, los gritos de ambas en busca de auxilió eran en vano.

Llevaron a ambas jóvenes a la sala de estar donde se encontraban los ya fallecidos padres de su amiga, con el horror en sus manos y el corazón palpitando frenéticamente, no pudo evitar sentir que todo esto era culpa de su padre. Su padre y sus sucios negocios.

Un esbelto hombre apareció en el lugar, vestía prendas elegantes y caras, era rubio y tenía una enorme cicatriz en su rostro. Si algún día le hubieran preguntado cómo era el diablo encarnado, Sakura hubiera respondido; Él, él es.

El silenció aparcó en la sala y nunca olvidaría sus palabras ; " ¡Oh! Buenas noches, creo que nadie nos ha presentado. Mi nombre es Jacob... Jacob Haruno". Lo que siguió fue peor, dos enormes hombres que acompañaban al señor retuvieron a su amiga sosteniéndola de sus extremidades. La amordazaron cruelmente y la torturaron, cortes en sus brazos y piernas, puñaladas siniestras en su abdomen. ¿Por qué? ¿Por qué a ella? ¿Qué querían?.

El tiempo se hacía infinito y la agonía de no poder actuar para ayudar a su amiga le quemaba todo en su interior. ¿Por qué era tan débil? Si hubiera puesto más atención en las prácticas que le dió su padre podría hacer algo ¿O no?.

Cuando al fin dejaron de torturar a su amiga, el despiadado hombre rubio desfundo su calibre y disparo justo entre sus ojos. El grito desgarró sus cuerdas vocales produciendole un ardor en la garganta.

" Escúchame bien, Sakura. Si no quieres qué a tus padres les pase lo mismo harás al pie de la letra lo que te digo."

Dolor. Dolor insoportable la aturdía ¿Cómo ella era tan débil? ¿Cómo pudo quedarse quieta? "¿Quién eres?". Le interrogó al sujeto "Tu tío pequeña, y más te vale que me hagas caso", esa frase había quedado guardada en cada rincón de su mente.

El fomento luego de esa horrible noche fue aún peor, las atrocidades que su tío la obligó a hacer a cambio de no asesinar a sus padres eran desagradables, traumáticas y espantosas.

Tantas personas inocentes que con sus propias manos arrebató sus vidas, todo por servirle a su tío. ¿Cómo ese monstruo podía llamarse tío? ¿Qué clase de tío te obliga a hacer eso?...

Temblorosa se acurruco en ovillo en la enorme cama, miro de reojo el reloj en la mesa de luz [6:45a.m] aún sentía el calor de Sasuke en la cama y ansiaba que el estuviese a su lado consolándola. ¡Shannaron! Maldito trabajo.

A pesar de la brisa matutina que anunciaba la llegada del invierno, los días permanecían con un radiante sol que tal pareciese no querer despedirse de su estación. Luego de una fastidiosa mañana y por qué no decir madrugada, su fastidioso hermano con los años tornaba cada vez más en seguir los mismos pasos que su padre, lo cual lo enorgullecía tanto como lo entristecía.

Horas y horas reenovando los acuerdos con la prestigiosa empresa hotelera española Magallanes, extender sus condominios legales al Sur de la unión Europea les traería más beneficios de lo que ya habían planificado. El asombro al ver los pasos firmes y agigantados que tomaba Sasuke en el negocio, cada día lo sorprendían más, sin dudas su padre lo supo disernir modestamente en el labor de ser un temerario, inteligente y asombrosamente planificador capo.

Pero la congruente duda picaba en su interior, era inevitable e irritable descartar la idea de que sus pasos se volvieran ambiciosos y avariciosos, que el firme camino se tornara gélido.

Itachi entró en la cafetería, impresionado por los cambios de la misma se encaminó dentro de ella mientras observaba atentamente las modificaciones que fueron hechas. - Pareciera que viste un fantasma, y éso que aún no me miras- esa reconocida voz le quitó una sonrisa. Extrañamente sentía que estaba conociendo un lugar completamente nuevo, y no el cafe-bar que frecuentaba habitualmente en su juventud junto a sus amigos.

- Si te miro me espantó - acortó la distancia con un par de pasos, sonriente tomo asiento enfrente de esa persona - Kisame- pronunció sonriendo.

- ¿Sabes Itachi? Comencé a creer que te habían matado de una buena vez - dijo con una media sonrisa. Kisame Hoshigaki, era particularmente esbelto y poco robusto, sus facciones descuidadas endurecían aún más su expresión convirtiéndolo en un rostro verdaderamente serio y temerario.

- ¡Oh!... Pues no te creo, sabes muy bien que si muero serías el primero en ir a bailar sobre mi tumba bastardo - contestó con ironía, una mesera castaña se acercó desfilando sus caderas con movimientos sensuales, les tomo la orden a ambos hombres para retirarse con una bella sonrisa.

- ¿Y a qué se debe está importante reunión? - preguntó con curiosidad, desde su llamado no pudo resistir intrigarse aún más en el tema.

- Créeme, no te va a gustar - respondió cuando la mesera trajo sus cafés y los depósito en la mesa. - No, no me voy a casar Kisame - dijo tras ver la siniestra sonrisa que su amigo le regalaba.

- Pues deberías - musito mientras agregaba azúcar a su café - Hablando de mujeres... ¿Cómo está mi hermosa Mikoto? - dijo mientras con sus labios tiraba pequeños besos con los ojos cerrados.

- Me das asco - repuso Itachi con desden - Akatsuki necesita volver - confesó. Los ojos de su acompañante se abrieron en asombro, podía esperar cualquier otra petición de su parte menos una atrocidad cómo esa.

- Definitivamente estás loco - menosprecio continuando con su desayuno. Itachi desganado prosiguió - No es cómo si hubiera otra opción. Es necesario - replicó.

- De acuerdo - dudo por unos instantes - Comencémos con Pain. ¿Ya hablaste con él? - reprochó, Kisame sabía que era un punto desagradable para él hablar de su ex amigo y colega, al ver la mula expresión en su rostro concluyó - No lo hiciste - rió por lo bajo.

- Los Namikaze se encargarán de Pain - respondió, la atención de su amigo se centro completamente en él . - ¿Qué tan importante es para que vuelva Akatsuki? - su ceja se frunció en leve desconcierto.

- Mucho, sólo espero tu respuesta - concluyó quitándole importancia al asunto. Kisame soltó una ligera carcajada - ¿De qué me perdí?.

- Créeme, de mucho - musito - Mi hermano se va a casar - anunció, el café caliente que bajaba por su garganta repentinamente quería devolverse al exterior. - No hablas en serio Itachi - afirmó con espantó.

- Ni yo lo creí y aún tengo mis serías dudas de que mi padre este detrás de ésto - su negativa enmarcada en cada tono de sus palabras. - Vaya... Pobre la estúpida que se case con él - dijo negando con su cabeza.

Eran las 11 de la mañana cuando Hinata se sentaba junto a Sakura en los asientos traseros del enorme patio escolar. - ¿Irás a la cena de esta noche? - preguntó Hinata mientras revolvía desganada su desayuno.

- Tengo qué - protestó - Aún que no quiero, irá mi tío Minato. ¡¿Cómo le diré que me comprometí con Sasuke?! - exasperó frustrada.

- Pues no suena mal... " ¡Oh! ¡Tío! Cuánto tiempo ¿No?. Tanto que olvide llamarte para contarte la gran sorpresa. ¡Me casaré con Sasuke Uchiha!" - recitó Hinata con un sutil tono de voz.

- Eres una zorra Hinata -dijo Sakura, agarro una frutilla de su ensalada y se la arrojo. - ¡Oye! La comida no se desperdicia - dijo mientras se llevaba a la boca el fruto rojo.

- Mmm - exclamo en aprecio - ¡Deliciosa!... Ya Sakura quita esa cara, no creo que tu tío se enoje - musito en apoyo.

- Ya lo se... - pronunció Sakura con su voz estremecida, le preocupaba mucho que la idea no le agradece a Minato, ni a Naruto... Conociendolos se pondrían como locos de seguro. Y el solo hecho de pensar en estar lejos del lado de Sasuke la aterraba.

- Cambiando de tema ¿Toneri te ha vuelto a hablar? - inquirió curiosa, Hinata se sonrojo y desvió la mirada viendo a lo lejos una larga cabellera perfectamente cuidada de color rubio acercarse. - Hemos hablado por mensajes, esta ocupado con el trabajo - respondió volviendo la mirada a Sakura.

- ¿Hablaban de mi? - ambas sonrieron.

- ¿Dónde está tu perrito faldero Dei? - inquirió Hinata, la sonora risa de Sakura le produjo más molestia.

- ¿Y tú de qué te ríes? Yo no veo al tuyo por ningún lado Sakura - dijo Deidara, su acento inglés remarcaba en cada una de sus palabras en castellano.

- ¡Es verdad! - apoyo Hinata volviendo la vista a Sakura- ¿Y Sasuke?.

- Tenía una junta de negocios - respondió.

- ¿Así le dicen ahora? - atacó Deidara, odiaba a ese arrogante y maldito Uchiha. Hinata explotó una carcajada.

- ¿Qué insinuas arpía?- contraatacó Sakura cruzándose de brazos.

- Cambiando de tema - intervino Hinata en una posible discusión entre Sakura y Deidara - Necesito un vestido para esta noche... ¿Vamos de compras? - preguntó viendo a ambos.

Deidara sonrió - ¡Claro!.

- ¡Por supuesto! - siguió Sakura, miro a Deidara y el le guiño un ojo cómplice, ella simplemente tuvo que contener una risa malvada.

Destruída.

Profundamente destruída. Mientras sus manos temblaban contra el volante las lágrimas no dejaban de abandonar sus celestinos ojos. Ino miraba desde la ventanilla del auto a su novio Sai salir junto con una voluptosa mujer de cabello castaño de un lujoso motel.

En cualquier otra ocasión hubiera recalcado lo bella y bien vestida que iba esa explosiva castaña, pero en está solo era una simple víbora arrastrada, embustera y roba hombres.

¿Cómo Sai podía engañarla así?. Después de todo el amor que ella le ofrecía, tanto como las oportunidades que se abrió en los negocios de su familia gracias a ella ¿Cómo ese maldito bastardo podía ser tan alimaña de clavarle un puñal por la espalda.

Ambos pararon en una esquina para darse un fogoso beso. Maldito puerco. Tenía tantas ganas y una inmersa necesidad de arrancar el carro y atropellarlos a ambos. Pero su maldito corazón, se había enseñado en añorar y amar a ese bastardo.

Con su corazón latiendo lentamente trato de controlar su respiración. ¿Y ahora qué haría?. Las lágrimas no cesaban, ni tampoco el semejante dolor que la invadió tras afirmar el engaño. ¿Que haría?. Su vida estaba destruida, ya no tenia rumbo alguno. Su lamentable futuro estaba perdido.

¿Donde estaban sus parias amigas cuando más las necesitaba?.

Seco sus lagrimas con valentía y firmeza, sujeto el volante decidida; primero abandonaría a Sai, segundo se follaria a alguno de sus amigos y tercero - Bueno ese paso todavía esta indefinido- dijo, arranco el automóvil para dirigirse a su casa.

- ¡Maldición! - mascullo al frenar en un semáforo. Esa misma noche tenía la maldita cena que organizó su tía con los Hyuga, lágrimas amargas comenzaron a caer nuevamente.

¿De dónde sacaría fuerzas para fingir amor?.

Mientras ojeaba el catálogo de ropa de invierno, meditaba sobre su último encuentro sexual. Lin Tyok era un maldito salvaje en la cama y lo que más le gustaba de él era su sumisión ante el sexo. Y aún que siempre le gusto tener el control, por momentos fastidiaba su vida.

Quería intensidad, pasión, lujuria en cada caricia y mirada, un amor de esos que te desquician la emociones y te aceleran el corazón. Un amor irremediable, dónde ambos corazones sientan lo mismo, y sobre todo dónde hagan el amor.

- Dei ¿Qué te parece? - la delicada voz de Sakura lo saco de sus pensamientos. Levantó la vista para ver el impresionante atuendo. - ¡Wow Pinky! - musito enderezandose, bastaron cinco pasos para llegar a su lado - Ahora veo porque tienes atrás tuyo a ese Uchiha.

Sakura miró por el espejo el rostro de Deidara, aún en el poco tiempo que llevaba conociendolo sabía muy bien sus sentimientos, lo veía en sus ojos. Era la misma mirada que ella cargaba hace años atrás, cuando callaba.

- La cena terminará temprano - anunció desinteresada acomodándose el vestido, la preciosa seda color beige que estaba adornada con strass por encima, el escote en v hasta el ombligo y sin mangas, para finalizar su caída desde las caderas en campana hasta los muslos.

- Podrás follar toda la noche - inquirió mientras buscaba unos tacos adecuados. Sakura rió por lo bajo - Quizás... Aún que quiero ir a bailar - dijo para voltearse hacia él.

- Tengo una reunión - informó, siguió mirando los tacones y sonrió con audacia al encontrar el par perfecto. Los tomo con delicadeza y se acerco hacia Sakura - Pero me desocupó temprano...¡Toma! - le extendió las finas sandalias de tacón bajo color beige y con strass.

Sakura se sentó para colocarse los zapatos - ¿Una reunión? - cuestionó. - Ya sabes faena - respondió quitando importancia al asunto.

- En ese caso, nosotros tres podemos salir - dijo Sakura con picardía. Deidara amplio su sonrisa - Vaya ¿Tu novio te aburre?.

Se levantó del asiento con toda la delicadeza fémina que siempre la rodeaba, y camino de nuevo hacia el espejo - No, me mantiene muy ocupada - pronunció sensualmente - Pero tú y Hinata necesitan un buen amante - protestó con sus manos en la cintura.

La carcajada de Deidara resonó en toda la tienda de ropa - Estás de remate muñeca - dijo con una sonrisa.

Hinata salio del vestuario y se acerco hacia ellos con timidez, ese atuendo no era lo que usualmente usaba, ni mucho menos su estilo propio y en ese preciso instante se arrepentía de haber invitado a sus dos amigos.

Ambos voltearon boquiabiertos a ver a Hinata - ¡No! - espeto ella ante sus miradas - Este atuendo me queda espantoso - chilló con su cara horrorizada.

El delicado vestido negro de un hombro hasta los muslos, que acentuaba a la perfección con su cabello, era apegado completamente a su sensual y femenina figura. El vestido tenía una ligera abertura del lado izquierdo dejando a la vista parte de su cadera y su muslo.

- ¡Estás preciosa! - exclamó Sakura fascinada. Hinata solo hizo una mueca de fastidió - ¡Hinata! - reprochó Deidara.

Ella suspiró con desasosiego y se colocó enfrente del enorme espejo - No lo sé - confesó, el vestido de seda al principio le fascino pero al colocarse la prenda rápidamente se arrepintió de su elección, de solo pensar en los comentarios que le haría su padre o su primo Neji por vestirse así...

- Estás hermosa - alentó Sakura con una sonrisa por el reflejo del espejo. - Además - inquirió Deidara - Naruto vera de lo que se perdió - sonrió con malicia, no había cosa que deseará más que le patearan el culo a ese par de arrogantes.

Sasuke Uchiha y Naruto Namikaze era los bastardos más ególatras y alimañas en todo Japón, mujeriegos que menospreciaban a las mujeres como objetos solo para satisfacer sus primitivas necesidades. Además de sus espantosas actitudes machistas del siglo XVI. Por Kami esas sucias víboras eran de las peores personas en la sociedad sin alucir que gracias a personas como ellos la sociedad era un desastre.

Aún que la idea de patearles el trasero él mismo, y más aún sabiendo que los sucios ojos de esos bastardos se posaron con interés en sus dos nuevas amigas. Era consiente de que meterse con los Uchiha era cavar su propia tumba.

- De acuerdo - accedió Hinata resignada.

Comenzaba a frustrarse, Sasuke inhaló profundo y exhaló frustrado. En ningún momento detuvo sus resonantes pasos a lo largo del pasillo, Minato Namikaze lo esperaba en la puerta de la sala de juntas texteando en su móvil.

Al oír unas pronunciadas pisadas cerca suyo levantó la vista. - Sasuke - musito sonriente pero al observar mejor su rostro prosiguió; - ¿Mal día?.

- ¿Hablaste con Pain? - interrogó al llegar a su lado, Minato asíntio. Luego abrió las puerta de la sala y se adentró junto a su padrino, allí presentes vio a su padre, su hermano, su primo y su mejor amigo.

En completo silenció cruzó hasta la punta de la mesa donde tomo asiento. Miro con desden a los presentes preguntándose realmente si está reunión era necesaria.

- ¿Y bien? - mascullo observando a su izquierda donde se encontraba Minato. - Pain accedió - respondió dejando sorprendidos a los presentes - Su condición dijo que la hablaría con Itachi - informó Minato.

Sasuke repuso su mirada al otro extremo de la cuadrada mesa donde estaba su hermano mayor. - Invitalo a la cena de esta noche padrino - emitió Sasuke.

- Es mala idea - aconsejó Naruto quién se encontraba a su lado derecho. Sasuke solo suspiró, había muchas cosas que eran mala idea, como llevar a Sakura a la cena de hoy por la noche, a la cuál gustosamente hubiera obviado de necesitar su presencia de no ser por la enorme insistencia de su madre porque la llevase.

También era mala idea estar pensando en su dulcinea desnuda, ya que debía enfocar toda su atención en la reunión, pero esas imágenes tan eróticas del sensual cuerpo de Sakura abajo suyo gimiendo y gritando su nombre, pidiendo por más y sus pechos rebota...- Da igual - se auto interrumpió de sus eróticos pensamientos con aspereza y toda su fuerza de voluntad posible por evitar que sonara como un gruñido su respuesta.

- Mientras arreglen cuentas antes mejor - añadió - Necesitó que vayas a esa cena Itachi - ordenó.

- De acuerdo - respondió - Madara llamó - informó cambiando el rumbo total del tema.

- ¿Qué quería? - hablo por primera vez Fugaku.

- Fue breve - continuó Shisui - Desde hace dos semanas está de cacería en Venecia... Por lo que pudieron identificar son rusos y están intentando entrar a Italia un nuevo producto - concluyó fijando su vista en el futuro líder.

Sasuke miro detenidamente por el gran ventanal de la sala ¿Por qué los rusos querrían Italia, cuando Japón les queda más cerca?. - ¿Qué producto? - interrogó Sasuke.

- Eso es lo de menos - exclamó con fastidió Itachi ante su ridículo interés en la mercancía y no en los avariciosos rusos que querían entrometerse en sus terrenos.

- Le dicen Kryształ - informó Shisui, Sasuke tentativamente volvió su mirada de la ventana a su primo - Repitelo - ordenó con su voz saciada en furia.

- Kryształ - repitió confundido. Sonaba como veneno. Esa maldita palabra, en realidad era su pronunciación o su maldito acento o su maldito orígen. Engañen a quién engañen, pero a él no, ese maldito acento polaco estaba grabado hasta en su malditos sueños eróticos. Nunca lo pasaría por desapercibido y gracias a la resplandeciente compañía de Sakura aprendió a distinguir la acentuación léxica del lenguaje.

Sonrió con audacia ya que los motivos por querer la cabeza de Zabija cada vez iban en aumentó, si ese maldito creía que hacerse pasar por rusos lo distraería para así contraatacarlo estaba muy equivocado. No sabían quién ni cómo era Zabija, pero algo que sabía Sasuke era la inteligencia de aquella rata y también le costaba admitir que tenía pelotas, nadie se metía con la mafia siciliana, pero ese estúpido polaco sí.

- Quiero una muestra - concluyó Sasuke, hizo un ademán con la mano y los primeros en retirarse fueron Itachi y Shisui.

- ¿Invitaste a Sakura? - interrogó Naruto con euforia en su voz, luego que se habían retirado Itachi y Shisui. Un ligero silenció se instalo en la sala donde las miradas estaban fijas en Sasuke. Con todo su pesar evadió la pregunta y sonrió; - ¿De una vez por todas te decidiste hacer cargo del negocio?.

La interminable furia que aguantaba estaba a punto de explotar. No le importaba que Sasuke fuera su maldito mejor amigo, era Sakura su prima, frágil, desamparada por la vida y con una enorme mochila que cargaba en sus hombros por la injusta vida, y el bastardo de Sasuke la lastimaria. - No respondiste mi pregunta - acotó.

- Tú tampoco- respondió, las miradas de sus progenitores se cruzaron y decidieron intervenir en la estúpida riña de gallos.

- Sasuke - llamo su padre, con mucho esfuerzo apartó la vista de su amigo para dirigirla a su padre. - Creo que hay que hablar sobre un asunto - hizo ademán con su mirada.

Sasuke fervilmente se levantó de su asiento y maldijo mentalmente en italiano, castellano, japonés e inglés a todos los malditos dioses que se profesaban por no avariciar un poco de suerte de su lado.

Las dos cabelleras rubias en cada uno de sus lados eran llamativas y peculiares, ambas de lejos tenían los mismos rasgos, pero observando de cerca se notaba con mayor claridad los diferentes tonos de ambas, tanto como su espesor y volúmen.

- Padrino... Naruto - llamó - Me gustaría hablar con ustedes sobre un tema en particular - pronunció.

- Pues habla - bramó Naruto, sus ojos dilataban furia.

Sasuke volvió a concentrar su mirada de fastidió en su amigo. ¿Qué mierdas se traía entre manos?. Fugaku decidió proseguir; - Como saben no es noticia, que Sakura Haruno, la hija de Kizashi está en la ciudad - dijo con su total serenidad captando la atención de ambos rubios.

- ¿A qué viene esto? - inquirió Minato. Sasuke retomó su compostura dispuesto a continuar - Esperó una buena respuesta porque no me gusta que metas a mi sobrina en los negocios - concluyó Minato posando su vista en Sasuke.

Al fin mostraba sus garras, Sasuke sonrió con audacia. Toda su vida se cuestionó cómo sería el lado tan temido de su padrino, quién siempre se mostró tan alegre y comprensivo en su presencia. - Iré al grano, odio el melodrama - musitó Sasuke lanzando una mirada reprobatoria a su padre.

- Sakura se casara conmigo - confesó con frialdad.

Lo que le siguió no fue lo peor, pero si una gran molestia, el arrebató de su amigo explotó. Naruto echo una furia con ansias de sangre se levantó de sentón al ataque de Sasuke.

Un fuerte empujón y varios puños logro esquivar con agilidad, pero uno de sus puños fue más rápido estampandose en el estómago de Sasuke. Él con un quejido se reincorporó rápido y lanzo un demoledor rodillazo que atino en la mejilla izquierda de Naruto.

Los primeros en entrar a separar la gran pelea fueron Juugo junto tres subordinados más. Luego de retener entre varios a ambos robustos amigos, Minato se llevó a su hijo a rastras sin dirigir comentario alguno.

Fugaku miro a su hijo de manera reprobatoria dispuesto a hablar pero se vio interrumpido por las feroces palabras del capo; - Ni una puta palabra - espeto con regocijo, para luego retirarse con hambrio enojó.

Al ver a su hijo salir sonrió con malicia, Sasuke al contrario de Itachi fue siempre muy fácil de refraccionar. Por lo tanto, si pudo manipularlo para ser el tan temido, audaz e inteligente capo en que se había convertido. Ayudarlo a ser un respetable líder y pulir su falta de imposición hacia los demás serían un mínimo detalle. Sabía reconocer que Sasuke tenía el carácter bien forjado tanto como su macabra malicia... Pero el pequeño detalle de la imposición era primordial para ser un buen jefe, de lo contrario no lo sería.

Su increíble y desbrochante molestia que había cargado durante el resto del día, desapareció al ver bajar a Sakura por la escaleras. Las belleza inmaculada que irradiaba despertaba un instinto primitivo en todo su cuerpo, la simple idea de que alguien la mirase despertaba en todo esplendor al asesino dentro. Necesitaba gritarle al mundo que esa hermosa y perfecta mujer era suya. ¡Solo suya!.

Nadie podía mirarla, tocarla, ni mucho menos desearla, ella era completamente suya. - ¿Cómo estoy? - pregunto con su dulce y delicada voz al llegar al último escalón, su mirada escandalizaria a cualquier hombre.

Su verde jade brillaba resplandeciendo su inocencia, inocencia que era solo de y para él, sus ojos opacaban el resto de ella. Su ojos siempre brillaban. - Eres perfecta cara... ¡Estás radiante como el sol! - musito besando su mano.

Sonrió al ver cómo las delicadas mejillas de Sakura se tenían color carmesí, alegrandose por la intimidación que provocaba en ella. Sólo con ella era así, un poco sensible y gentil. Pero... ¿Cómo no serlo?. Si Sakura era una muñeca de porcelana delicada y frágil, todo lo contrario a él.

La tomo por la espalda baja y la guió al ascensor, contuvo con toda su fuerza de voluntad por comportarse como un caballero y no como el hombre de las cavernas que urgía por salir. Pero su autocontrol derrumbó en el auto, el escote se ese vestido lo incitaba a gritos a qué besara y tocará para comprobar que no traía sostén.

- Sasuke - gimió Sakura cuando sus labios bajaban por su garganta, sus manos expertas tocaban cada parte de piel expuesta disfrutando de la cremosidad de la misma. Sakura era tan pasional e intensa, un virtud innata de ella la cuál contrastaba a la perfección con su personalidad.

- Te deseó - jadeo cuando subió para besar sus rosáceos labios de nuevo. A él mismo le impresionaba lo que Sakura producía en su conducta.

Ella lo miro con sus ojos llenos de satisfacción y lujuria, Sakura también lo deseaba. Casi suplicante lo besó - Está noche - pronunció él deteniendo la erótica sesión que tenían - Está noche me encargaré de regocijar lo que tanto deseamos mia cara - dijo para colocar un delicado besos en su labios.

- Sasuke - susurró ella cuando el se apartó un poco, como si su calor le faltará y sorprendida por sus tan eróticas y tiernas palabras.

El se acomodo en el asiento de la limosina y volvió la vista hacia ella - Tengo una reunión después de la cena - aviso él con su habitual tono frío - Es en mi club - prosiguió mirándola.

- ¿Me estás invitando cariño? - pregunto Sakura con una sutil sonrisa. - No cara, te estoy avisando - respondió.

Sakura bufó rodando los ojos. ¿Cómo podía pasar de ser tan pasional a un completó bastardo?. - Irá Deidara, no te quiero con él - continuó, ella volvió la vista con sus ojos sobre abiertos - No me mires así Sakura - espeto suspirando.

- ¡Tú no me puedes prohíbir con quién juntarme Sasuke! - contradijo elevando su tono de voz. - Sakura, Sakura, Sakura - pronunció él - Muñeca, entiende... El no tiene buenas intenciones contigo.

Sakura frunció su ceño - ¿Disculpa? - cuestióno confundida, la limosina comenzó a llegar a un barrio donde se situaban enormes mansiones con jardines extensos.

- Cara - dijo cerrando sus ojos y dando un suspiró, la sola idea de imaginarlo le hacía correr una desquiciadas ganas de matarlo por las venas - Ese bastardo te quiere seducir. ¡Entiende! - gritó con furia.

Sakura comenzó a reírse a carcajadas, podía esperar cualquier estúpida excusa por su parte. - ¡Ay cariño! - dijo limpiando las lágrimas que desprendió por risa - No lo dijiste de verdad ¿O si? - pregunto al ver su rostro serio.

- Sakura.

- Definitivamente tú estás mal - lo interrumpió - Primero, no me puedes ordenar éso - contestó con su voz sería - Segundo, no se si te diste cuenta pero Deidara no tiene interés sexual en mi... Ni mucho menos en la mujeres - concluyó obviedad.

- ¿Qué? - respondió frunciendo el ceño, Sakura lo volvió a mirar inquisitivamente pero antes de acotar el auto se detuvo enfrente de la enorme mansión Uchiha.

Al entrar recibieron infinitos saludos y regocijos de la mayoría de los invitados. Sakura cada vez se sorprendía más por los halagos que recibía ¿Tan extraño de ver a Sasuke con una mujer? ¿O lo realmente extraño era que sentará cabeza?.

Cuando se acercó hacia sus tíos la mirada fría de Naruto hablo por si sola. Kushina se lanzo entusiasmada a recibir a su sobrina, siempre quiso una hija y para su mala fortuna tuvo dos hijos, Naruto y Menma.

Respiró varias veces para bajar del auto, las manos le temblaban y no podía dejar sus labios quietos. Sorpresivamente su padre no la reprochó al ver su tan ajustado y precioso atuendo el cuál no paso desapercibido por su primo Neji, quién solo le dió una mirada reprobatoria.

Ambos eran muy sobreprotectores con ella y su hermana menor Hanabi, les limitaban las salidas tanto como sus juntas. Siempre eran muy precavidos con sus cuidados, las trataban cuál pedestal con diamante. No mirar, no tocar, y cuidar mucho. Si tan solo su madre aún viviera, todo sería muy diferente...

Con un fuerte suspiró se despabilo y decidió bajar, la enorme mansión Uchiha parecía una palacio. Por más que viviesen hace años en la hermosa y tradicionalista ciudad de Japón, Kōbe. Los Uchiha eran tan orgullosos y auténticos con sus raíces italianas, que el enorme palacio donde vivían tenía una arquitectura sorprendentemente bella al estilo romano.

Con su sutileza habitual entró a la mansión, a su suerte su padre y su primo se habían retirado antes ya que tenían asuntos que tratar antes de la cena. Nada la alegraba más de desplazarse con total libertad.

Un elegante empleado le abrió la puerta de entrada con una sonrisa persuasiva que no pasó desapercibida para ella. Continuó su recorrido hasta el salón principal recibiendo varias miradas. ¿Acaso tenía algo en la cara?.

Al llegar al salón varias vistas se pusieron en ella pero lamentablemente y para la mala fortuna de los casanovas presentes que la veían con hambre, ella tenía la vista fija en una sola persona la cuál la miraba fijamente con la misma intensidad. En ese preciso instante el mundo para ellos, se detuvo.

Sus ojos brillaron con anheló, los de él con una sutil petición.

Shisui había llegado temprano, normalmente era el último en llegar. Tenía la mala costumbre de ser un impuntual, asunto que su padre Indra nunca pasa por desapercibido para reprocharle.

Pero ese día fue diferente, se sentía diferente. Una gran vibra positiva lo rodeaba, sentía que algún acontecimiento pasaría y rogaba que fuese un asesinato. Últimamente Sasuke e Itachi se dejaban toda la diversión para ellos y lo excluían de una interesante matanza.

Su positivismo no decayó durante la llegada de los invitados, por lo general ese era el motivo porque siempre era tardío. Odiaba saludar y presentarse quisquillosamente entre los invitados, lo cual según él era una completa pérdida de tiempo.

Mientras hablaba con Obito e Itachi, sentía un completó magnetismo. Cómo si esa vibra que sintió durante todo el día lo guiará, innerte se volteo por instinto propio. La nada misma, solo gente estúpida y sin sentido que fingían para agradarle a la sociedad.

Una milésima de segundo antes de volver la vista a los dos que tenía a su lado, una maravillosa mujer apareció por la entrada del salón. Cautivado por la preciosa y delicada figura de esa fémina le fue inevitable mirar a los ojos a quien lo había dejado completamente embobado.

- Los ojos más hermosos del mundo - susurró casi inaudible mientras daba un paso. Le sorprendió que ella posará su vista en él, entra tantos hombre que la persuadian con la mirada, sus ojos perlados se postraron en los suyos. Simples ojos negros, característicos de su linaje.

La conexión fue casi instantánea, tanto que ardía la piel aún en la distancia. Hinata bajo los pocos escalones de la entrada al salón y con timidez se adentró, sus ojos no podían abandonar los de ese hombre quién se acercaba al mismo paso hacia ella.

¿Acaso era real o simplemente alucinaba?. Pasó a segundo plano la masa de invitados, lo único que existía en ese precisó instante eran ellos dos. Bastaron unos pasos más para encontrarse frente a frente.

Alto, increíblemente alto y fornido era ese hombre esculpido por los dioses enfrente suyo. Su rostro era serio y tenía facciones endurecidas pero perfectas, su cabello negro era mucho más oscuro que el de ella y sus sensuales ojos oscuros los cuales brillaban, no fue hasta que su vista se poso en sus labios los cuales cargaban una pequeña sonrisa. - Tentativa, ardiente, prometedora y con un poco de perversión - si le hubiesen preguntado que pensaba esa respuesta hubiera sido la perfecta se auto-respondió mentalmente.

De repente el hombre se movió lentamente tomando su delicada mano - Shisui Uchiha - se presentó besando su palma. Una ardiente corriente le recorrió el vientre provocando que sus labios se entre abrieran. Su masculina voz y la calidez de su labios la dejaron atónita.

Enfrente suyo veía con mayor atención la exquisitez femenina que lo observaba casi pasmada. Un rostro precioso cuál muñeca y su sensual figura, grandes pechos y unas caderas de reloj, por no hablar de sus llamativas piernas. Se estremeció al sentir con sus labios la piel de ella, suave, pálida y con olor a vainilla. Era la invitación perfecta para degustarla.

- H-Hinata - balbuceó ligeramente sonrojada. - ¿Disculpa? - pregunto él intimidandola con una persuasiva sonrisa.

Hinata paso por despercibido que él aún sostenía su mano - Hinata Hyuga - respondió con más claridad, su mejillas ardían y no podía distinguir si su mano temblaba o no, ya que el calor que ese hombre desprendía la hipnotizaba.

- ¡Que nombre tan hermoso! - musito volviendo a besar su muñeca. Mejor dicho perfecto, se reprendió mentalmente, nunca había conocido a alguien que su nombre encaje tan bien con su rostro.

- ¡Hinata! - llamo Sakura arrimándose a su lado, él la miró fijamente a los ojos y con toda la delicadeza del mundo soltó su mano. - ¡Oh! ¡Estás divina! - exclamó Sakura al llegar.

- ¡Tu también lo estás! - respondió con una sonrisa, despejando con toda su fuerza de voluntad la atención del apuesto hombre enfrente suyo.

- Ven te quiero presentar a alguien - pidió Sakura tomandola de la mano. Hinata dudó, vio a Sakura y luego a Shisui el cuál sonrió y le guiño un ojo, ella sonrojada simplemente siguió a su amiga con el corazón descolocado de tanto latir.

¿Qué fue eso?. Se preguntó, sentía la piel erizada y agradecía que el vestido fuese negro porque juraría tener los pezones erectos. ¿Qué había sido esa sensación embriagante que tuvo?. Y ahora que se detenía a pensar, había sido algo tan extraño pero placentero ¿Acaso fue mutuo? Se preguntó. ¿El habrá sentido lo mismo?.