- No es necesario que me lleves... - susurró por lo bajo mientras él conducía. Shisui bufó y apretó el volante de su auto Maserati MC20 - ¿Disculpa? No te oí - preguntó con desden.
En realidad si la había oído, fuerte y claro, su suave voz no pasó desapercibida por encima del ruido del motor, como tampoco su actuar desde que la saco del club. Hinata iba en completo silenció, la rapidez con la que manejaba la intimidaba - Shisui.. - llamó en voz baja.
La miró de reojo mientras aceleraba la velocidad, su dulce rostro de muñeca tenía una ligera expresión de pena - Iremos a mi hotel a hablar - contestó sin ninguna delicadeza.
- ¡¿Qué?! - chilló Hinata con sus mejillas sonrojadas.
- Ahí hablaremos - respondió con su voz sombría causándole un ligero escalofrío. ¿De qué quería hablar?.
Bastaron tan sólo un par de minutos para llegar a uno de los hoteles más lujosos en Kōbe. Hinata observó desde la ventanilla el enorme edificio de por lo menos 57 pisos, mientras se adentraban en la cochera.
- ¡Baja! - ordenó mientras le abría la puerta, Hinata se estremeció y delicadamente bajo del móvil aparcado. ¿Qué estaba haciendo?. Yendo al departamento de un desconocido por simple atracción, si su padre y su primo se llegarán a enterar la descuartizarian viva por su indecencia.
Shisui miro detenidamente la cara de pánico en el rostro de Hinata y ablando un poco su actitud. Con gentileza le ofreció su mano para guiarla, la suave y fría mano de ella se poso sobre la suya impregnando una corriente de calor sobre él.
- Ven - invitó mientras la guiaba por el estacionamiento, Hinata observaba con desconfianza todo a su alrededor aún que la calidez que Shisui le ofrecía la relajaba. Se detuvieron enfrente de las puerta de un ascensor.
Shisui colocó una llave por encima del botón del ascensor y luego lo presionó, se abrieron las puertas del mismo dando paso al interior del ascensor. Se humedecio sus labios mientras rezaba a Dios porque su mano no comenzará a sudar a causa de sus nervios.
- Hinata - hablo rompiendo la tensión del momento. Ella dirigió su mirada a sus oscuros ojos, al verlos pudo ver su oscuridad dentro, intento retroceder pero Shisui se lo impidió sosteniendola aún por su mano. - ¿Qué hacías con Toneri? - interrogó.
Tragó en seco antes de alentarse a responder - Él... Es amigo mío - respondió intimidada Vaya amigo se auto-reprendió.
Suspiró pesadamente antes de volver a hablar, la poca distancia atormentaba con despertar sus oscuros deseos. - Mírame Hinata - pidió cuando ella apartó su vista rompiendo la conexión, y era inevitable, sus ojos desprendían una insípida invitación al pecado, al deseo. Su corazón latía rápidamente y temia porque el pudiese oír su fuerte pulso, lentamente conectó de nuevo con sus ojos y casi cautivada por el fuerte olor a menta mezclado con cigarrillo que arremetió en su olfato, solo en ese instante fue conciente de la cercanía que había entre ambos.
Sus piernas comenzaban a flaquear, mientras un ligera vibración recorría por su estómago despertando emociones tan necesarias y anhelantes.
*Din*
El elevador privado abrió sus puertas en el último piso del edificio, dando paso al penthouse del hotel. El momento casi eterno llegó a su fin cuando Shisui se enderezó y poso su amplía mano en su espalda baja, para así adentrarla a su hogar. No le sorprendía en absoluto que uno de los capos de la mafia europea más temida y extensa vivieran en un lujoso hotel así, ni mucho menos que su penthouse ocupará los últimos tres pisos completos
Él desinteresado, la guió a través del lugar observando al detalle sus gestos. Con caballerosidad, un gesto muy particular en él, le ofreció tomar asiento en su cómoda sala de estar. - Hinata - hablo rompiendo el incómodo silencio, la tensión en el ambiente era casi palpable. Ella lo había dejado manipularla a su antojo desde que salieron del club, era una muñequita tan factible y dominable, eso le agradaba.
- Quiero hablar contigo - musito con una sonrisa a la vez que sus largas y tonificadas piernas se cruzaban. Ese vestido le quedaba sensacional, resaltaba su espléndida y femenina figura, desde el inició de la noche en que tuvo la gratificante oportunidad en conocer a Hinata, no podía sacar de su cabeza lo exitante y sensual que sería en la cama.
- ¿Sobre qué? - preguntó intimidada, aún no podía dejar de reprenderse en su decisión.
Cuando abrió sus ojos lo primero que sintió fue la cegadora luz brillante del día, rechistada y con una jaqueca casi insoportable volteó sobre la amplia cama en busca del calor de Sasuke. - Mamma le parlerò (Mamá yo hablaré con ella) - escucho la queja de su voz .
Abrió sus ojos lentamente y vio a Sasuke sentando en la cama al teléfono, aún que no entendía por completo nada de lo que hablaba ciertas palabras las lograba reconocer por su dialecto. -Va bene, diglielo - bufó frustrado y despidió cortando la llamada.
Sakura lo observó detenidamente, por momentos no podía creer que se casaría con un hombre tan apuesto y que la ame por completó pareciese que estuviera viviendo en un sueño. Sonrió con adoración al ver el pecho desnudo de él - ¿Te gusta lo que ves? - dijo Sasuke con arrogancia provocándole un sonrojó en sus mejillas.
Rápidamente se mordió el labio y desvió la vista intimidada. - Cara cara cara - llamo Sasuke mientras se recostaba sobre un brazo y posaba su mirada hambrienta sobre ella. Llevo su mano a su frágil rostro mientras con sus dedos rozaba su mejilla - ¿Por qué eres tan hermosa?.
- Sasuke - susurró ella, le agradaba el calor cariñoso con el que él siempre la acariciaba como si fuese delicada porcelana. Acunando su suave mejilla el acercó su rostro para depositar un suave beso. Sakura sintió vibrar su vientre, una electrizante corriente se encendió dentro de ella pidiendo más, anhelando más que ese dulce beso.
- Buongiorno dolcezza - musito Sasuke al separar sus labios, bajo su vista para recorrer con la mirada su bella figura femenina cubierta por la fina sábana de seda. Una sonrisa ególatra se dibujo en su boca al fijar dos puntos bien erectos sobre su pecho. - Mmm - gruño él volviendo a mirarla, Sakura sintió sus mejillas arder. - Y sólo fue un beso- susurró él.
- Sabes amore - prosiguió, Sakura poso su vista en sus ojos. - Anoche te portaste muy mal - dijo mirando fijamente a sus ojos, su gruesa mano se deslizó desde su mejilla hasta su cuello. Su palma rodeaba con suma sencillez todo su cuello, y solo en ese instante Sakura observó con más detalle la gran diferencia que Sasuke le sacaba en tamaño corporal.
De un movimiento se encimo arriba suyo - Sasuke - susurró, el agarre en su cuello se tensó ligeramente y se avergonzó de ella misma porque ese gesto la excito. - Dime algo cara - pronunció en su oído - ¿Acaso te aburro cuando te hago el amor? - cuestionó mientras deslizaba lenta y sigilosamente su rodilla entre sus piernas.
- Ah - gimió y arqueo su pecho contra el suyo al sentir su rodilla rozando su entrepierna. Se sentía embriagada en excitación, que le era imposible responder y disculparse por haberse quedado dormida mientras hacían el amor anoche.
- Forse posso vendicarmi (Quizás pueda tomar venganza) - susurró para luego bajar hasta su cuello. Sakura gimió cuando sintió sus labios succionar su cuello y su mano apretarlo, era un deliciosa caricia.
Su boca bajo hacia su pecho dejando un rastro de chupetones, lo que más amaba de la piel de Sakura era la facilidad con la que podía dejar marca. Cuando llegó a sus senos se vio obligado a soltar su cuello para poder tocarla. - Mmm - gimió desesperada cuando Sasuke mordisqueo la punta de su pezón, chupo y apretó con anheló sus pechos y cuando creyó que no podría aguantar más y explotaría en un orgasmo, Sasuke los soltó y continuó bajando, frustrando su orgasmo y dejándola ansiosa. Maldito
Sintió el más dulce de los afectos cuando beso con suma delicadeza su vientre, se sentía amada, adorada. Sasuke besos sus muslos provocándole aún más frustración sin tocarla dónde más lo necesitaba. Él lentamente bajo por su muslo izquierdo y cuando Sakura menos lo espero el paso su lengua por sus labios. - Mmm, Sasuke - chilló exitada arrancándole una sonrisa egocéntrica.
Con su lengua succionó y separó sus labios mientras su pulgar frotaba su clítoris, calentandola al máximo. - Ah.. ¡Sasuke más! - pidió entre jadeos, tomó con sus dos manos sus nalgas reteniendo su cintura y abriéndola cuál flor para explorar con mayor munición la zona.
Sakura paso sus piernas detrás de sus hombros y elevó sus caderas dejándose a merced suya, entregando su cuerpo en bandeja de plata. Sasuke la sostuvo más fuerte y arremetio con su lengua más rápido, ella gemia como guillada mientras agarraba las sábanas con fuerza, como si el alma se le fuese a escapar.
Estaba agonizando del placer y no resistiría ni un segundo más, nunca creyó que sólo con su lengua la haría alcanzar un orgasmo. Era una sensación tan nueva y placentera, cada que Sasuke la tocaba le enseñaba una nueva forma de placer que la hacia delirar.
Agarró su oscuro cabello con bastante fuerza, jalandolo sintiendo ya cerca el mejor orgasmo de toda su vida. Pero Sasuke se detuvo y se volvió hacia ella con la mirada, la cuál irradiaba burla. Sakura lo miro consternada ¿Por qué paraba? - ¿Y esa cara amore? - le preguntó con desafío en sus ojos.
Su respiración agitada no hacía más que alentar a desatar el nudo que se provoco en su garganta. Una pequeña lágrima escapó de su ojo izquierdo deslizándose a lo largo de su mejilla. ¿Por qué le hacía esto? Mostrarle el cielo con sus manos y negandole el placer de entrar allí mismo. La respuesta era sencilla y eso era la razón que más le molestaba; Él estaba jugando con ella.
Sasuke se afligió un poco al ver su reacción, paso por alto la fragilidad emocional que Sakura tenía y se aborreció cuando ella intento safarse para salir de la cama, en ese instante entonces la sujeto con rudeza y la obligó a mantenerse en su lugar - ¡Suéltame! - chilló y de sus ojos caían un par de lágrimas.
Continuó con la que estaba apretando fuerte su agarré para que no se escapara, solo cuando sintió como se entregaba sumisa a sus caricias aflojó su la fuerza de sus manos. Separó bien sus labios y con su lengua entraba u salía sin cesar, sus gemidos inundaban la habitación Sakura estaba tan deseosa esa mañana que el solo hecho de pensar que ella esperaba un encuentro así lo ponía tan caliente que sentía su líbido explotar.
Cuando sus gemidos se hicieron más agudos y rápidos, llevo su pulgar a su clítoris y lo gritó rápidamente haciéndola romperse en añicos con el orgasmo. - ¡Ahh! Sasuke - gimió aferrándose a sus hebras negras con gran fuerza y estallando en su boca. El succionó y devoró sus fluidos con placer degustando su sabor femenino, como todo en ella.
No podía regular su respiración, había sido tan intenso que las piernas no le dejaban de temblar. Si así la haría sentir cada que se quede dormida en pleno sexo lo haría más seguido Definitivamente
Sasuke se irguió hasta su rostro mirando sus ojos cerrados y su femenina boca ligeramente abierta regulando su respiración aún abatida por el fuerte orgasmo. Dirigió su mano hacia abajo y tomo su miembro entre sus manos colocándolo entre sus labios aún hinchados. Sakura gimió cuando sintió la punta de Sasuke frotando su entrepierna. Cerro sus ojos y dejo escapar un jadeo - Mmm - gimió, nunca podría cansarse de él.
- Dio mio - musito Sasuke que la miraba fijamente mientras frotaba su miembro en ella - Tus reacciones ante mis caricias me hacen agonizar de placer cara - dijo sensualmente mientras descendía hacia su suave cuello. Ella se estremeció entre sus brazos dejándose dominar por las sensaciones.
Sasuke comenzó a entrar lentamente disfrutando de lo lubricada que estaba, sería tan fácil deslizarse en ella. De solo pensar que así de resbaladiza lo monte como anoche... Dio mio se dijo cuando solo había metido la mitad y Sakura había de una estocada arrancando un gemido de ambos. Sakura se aferró de sus hombros como si su vida dependiera de ello, estaba tan aturdida aún no se recuperaba del orgasmo y Sasuke ya la estaba complaciendo de nuevo. Moriría de placer.
Saco hasta la punta pero antes de volver a arremeter con ferocidad recordó la deliciosa sensación de Sakura arriba suyo, cabalgando sobre él y sus senos rebotando. - Te quiero arriba mío - oyó y todo paso de repente.
Sintió como la tomaban fuerte por la nuca y la cadera, Sasuke rodó en la cama y termino arriba suyo sintiendo muy adentro suyo como se había arremetido su miembro con ferocidad - ¡Ahhh! - chilló y cerro sus ojos con fuerza, había sido muy bruto pero nuevamente no decifraba porque le gustaba que él en la cama lo fuera.
- Oh mio Dio! Mi farai impazzire donna ... Muoviti per il mio amore Ho bisogno di essere dentro di te (¡Oh, Dios mio! Me vas a volver loco mujer ... Muevete para mi amor necesito estar muy dentro tuyo) - pronunció con su voz ronca, Sakura no entendió más que amor y Dios mío pero eso no le importó porque había logrado identificar que cuando Sasuke hablaba en italiano mientras lo hacían significaba que no se podía controlar. Y una sensación reconfortante la abrazaba al saber que ella le producía las mismas emociones y descontrol que él le producía a ella.
Apoyo sus manos en su fornido y fuerte pecho comenzando a mecerse de arriba a abajo con la ayuda de sus manos en su cadera. Ambos gemian exitados, el colchón rebotaba con sus movimientos y los jadeos se oían en toda la habitación.
Mientras tomaba las sábanas recién planchadas subió por las escaleras, en su mano desocupada llevaba los utensilios de limpieza que necesitaría y uno en específico, el aromatizante de ambientes olor a bambú. Siempre que limpiaba esa habitación en las mañanas había olor; a S E X O.
Le impresionaba que esos chiquillos se la pasarán tan bien, era verdad que las generaciones cambiaban pues ella a sus 28 años de edad solo había consumado de forma tan pasional con su primer novio, el cuál la engaño y traicionó de la forma más cruel. Abrió la puerta sin tocar, pues ya sabía sus horarios el joven Sasuke salía temprano por la mañana y su hermosa prometida, quién aún asistía a la universidad también salía temprano. Así que ese horario era el ideal para ordenar esa habitación.
- ¡Ahhh! - gritó al abrir la puerta y volviendo a cerrarla de un golpe, con las mejillas sonrojadas y sintiéndose una intrusa gritó; - ¡¿Acaso no conocen el seguro?! - y se volvió hacia su dirección donde venía.
Sakura escuchó un grito pero cuando quiso distraerse de su tan agonizante placer, sintió una vibración en su vientre echó su cabeza hacia atrás gustosa por recibir la oleada del orgasmo, Sasuke tomo el control y se enderezó sujetándola fuerte por sus caderas y arremetio en ella más rápido - ¡Sasuke! ¡Ahh! ¡Ahh! - gimió.
El orgasmo la partió en dos se sentía desgastada por completo todas sus energías estaban agotadas y su cuerpo sudoroso por tanto esfuerzo. Sasuke siguió y lentamente alcanzó el orgasmo dentro de ella - Mmm - gimió ella cuando sintió como acababa dentro suyo era tan cálido y rico cada que lo hacía.
- Dio mio - susurró Sasuke con su cabeza entre sus pechos - Me haces perder el control cara - musito levantando su vista, ella tenía sus ojos cerrados y en su cara se notaba su cansancio. Lentamente se recostó con ella en su pecho hacía atrás. -Perché? Perché sei così dolce e allettante? (¿Por qué? ¿por qué eres tan dulce y tentadora?)- le susurró mientras acariciaba su cabello.
Sakura que aún se sentía atónita rió con dulzura cuando lo escuchó hablar - Cariño... Sabes que no entiendo nada de lo que me dices ¿verdad? - dijo mientras oía los latidos de su corazón.
- Lo sé cara. Te podría enseñar - sugirió.
Y aún que la oferta fue tentadora su mente recordó el grito que escucho mientras estaban teniendo un encuentro tan apasionado - Sasuke - llamo con voz preocupada, se levantó sobre sus codos para mirarlo a los ojos - Creo... Creo que Tayuya entró.. mientras... Mientras nosotros - dijo con sus mejillas sonrojadas.
Sasuke se echó a reír, sí, había visto muy bien la cara y oído a la perfección el grito de Tayuya al entrar y verlos en plena follada. Pero más risa y ternura le daba Sakura quién aún se avergonzaba al hablar de sexo, eso era algo que disfrutaba mucho ella era tan tímida en el lenguaje erótico y persuasivo del coqueteo, no era muy buena seduciendo pero si algún día se lo proponía sería de las mejores. Pero en la cama cuando él le hacía el amor, ella era tan pasional y abrasadora quemaba con su tacto y su gemidos.
- Si crees bien - respondió con una sonrisa.
- Pero Sasuke ... ¡Que vergüenza!- chilló indignada.
- Dio mio amore... Yo me encargó descuida - pidió con dulzura.
- ¡Le dirá a tu madre! - exclamó ella escandalizada provocándole una carcajada, si ella se lo diría, Tayuya siempre le contaba a su madre si hacia algo indebido. Pues por más que tener sexo con tu futura esposa sea de lo más normal, para ellas dignas italianas y con un pensamiento un tanto ambiguo para el siglo XXI , no lo era. Por eso y mucho más, cada que Tayuya lo veía teniendo un comportamiento indebido con una mujer lo acusaba con su madre... Que per l'amor di Dio a su madre no le interesaba qué fuese un magnate mafioso, ni un temible asesino. Ella se creía digna de pegarle la regaña de su vida siempre y que podía.
- ¡Sí! - contesto pero al ver la cara de horror en ella se arrepintió - Cara yo me ocupó, no dirá nada - dijo intentando calmarla.
Sakura se echó a su lado en la cama y bufó frustrada - Cara conozco desde hace años a Tayuya y se cómo convencerla de vez en cuando - la relajó.
Ella lo miro con sorpresa, Sasuke no hablaba mucho de su pasado y aún que ella tampoco lo hacía siempre le contaba anécdotas con sus padres - ¿Si? - Le pregunto.
- Sí - respondió, antes de venir a Japón mi madre la acogió y contrato, ella tenía tan sólo 15 años - le contó.
- ¿Tan joven? - pregunto con interés - Cuéntame Sasuke- pidió con una sonrisa.
- Era la hija de una de nuestras criadas en Scilia. Unos meses antes de venir asesinaron de una forma muy cruel a su madre - dijo con aspereza - Mi madre la acogió y durante los años que vivimos aquí ella estuvo trabajando en uno de nuestros hoteles... Sabes cuándo yo era pequeño y no entrenaba con mi primo, jugaba con ella - dijo con un brillo de melancolía.
- ¿Y a qué jugaban?.
Sasuke rió por lo bajo - A tomar el té - respondió provocando una risa en ambos. - ¿Y que paso después? - cuestióno Sakura.
- Bueno, cuando me mudé sólo a la ciudad mi madre le pidió que trabajará como sirvienta para mí... Y es algo que hasta hoy día lo agradezco... Nunca pensé que sentiría afectó maternal de otra mujer que no fuese mi madre. Tayuya no es solo mi empleada, le tengo mucho afecto aún que no se lo diga..
- Ella lo debe saber - susurró Sakura mirándolo a los ojos con dulzura. No le diría a Sasuke que le fascino como se abrió emocionalmente a ella, pues sabía que él era una persona fría y cuando hablaba de cosas o sentimientos importantes, había que oírlos y añorar ese momento en tu corazón.
Sasuke se acercó a ella para besarla. - ¡Espérate! - gritó Sakura pechandolo, miro la hora en el reloj de la mesa de luz - ¡Tú! - le advirtió.
- ¿Y ahora qué? - pregunto indignado, estaba planeando tener otro round.
- ¿Cómo que qué? ... ¡Sasuke teníamos clases! - dijo obviando la situación mientras se levantaba de la cama.
- Tenías - corrigió el acostado mientras la observaba.
- Tu también asistes - reprochó.
- Bueno en síntesis... Pero hubo un ligero cambio de planes y tuve que terminar antes..
- ¡Espera qué! - dijo deteniendose.
Sasuke la miro, estaba desnuda enfrente suyo ¿Cómo quería que el responda si lo tentaba así? - Solo adelante los papeles de graduación y listo, ya lo termine... ¿Qué tú también quieres? - pregunto mirándola con hambre.
- Si podías hacer éso... ¿Por qué no simplemente lo hiciste con todo el semestre? - pregunto con interés.
Sasuke se levantó de la cama hasta donde estaba ella y la tomo de la mano - Oh, bueno esa era una opción - dijo mientras la llevaba al baño. - Pero por más que mi trabajo sea completamente ilegal, hay cosas que son mejores cumplirlas legalmente - explicó.
Entraron al baño y el abrió la canilla dejando entrar en temperatura el agua - ¿No crees que sería raro, que él hijo y heredero de una de las cadenas de hoteles y casinos europeos más famosas no tenga legalmente terminada una licenciatura en Finanzas y Contabilidad? - pregunto con obviedad.
- Pues sí - respondió ella - Hasta te denunciaría por fraude - burló, Sasuke rió y la tomo de su mejilla para besarla.
- Ahora métete - le dijo.
- ¡Oh, no! - contestó Sakura.
- Cara per l'amor di Dio, no me tengas pudor por bañarnos cuando hasta hace un rato estábamos haciendo el amor - replicó.
- ¡¿Qué?! - chilló - ¡Esto no es por pudor!... Conozco tus sucias intenciones Sasuke - le acuso apuntandolo con el dedo.
- ¿Ah, si? - respondió con una gran sonrisa.
- ¡No! - Sakura que bajaba las escaleras oyó el grito de Tayuya y rápidamente se sonrojo.
- Ya Tayuya - pidió Sasuke - No es para tanto, además es mi mujer- le volvió a arremeter.
Sakura sonrió con gran regocijo, a veces no podía creer la doble personalidad que tenía Sasuke. Con todos era frío y duro, siempre se dirigía al resto con su usual tono de seriedad y enojo. Pero con quiénes tenía cariño era diferente, y con ella más, era todo un italiano.
- De acuerdo - dijo - ¡Oh Bambina! - exclamó Tayuya cuando la vió - Al fin te libera de esa pieza, no hace más que tenerte ahí encerrada - acuso mirando a Sasuke.
Ella se sonrojo y desvió la mirada, acortó la distancia que había entre ellos - Buenos días - saludó con un tono dulce de voz. - Lamento mucho lo de esta mañana Tayuya - se disculpó avergonzada, ella le sonrió con comprensión Sakura era una muchacha tan adorable con todo el mundo.
Sasuke la tomo de su mano y la atrajó hacia él - Saldremos a desayunar - le aviso a su empleada, Sakura se sorprendió por lo dicho ya que creía que Sasuke tenía trabajo.
Mientras desayunaban en "Thou" el famoso restaurante americano de la ciudad un empleado se acercó a Sasuke mientras el observaba a Sakura hablar por teléfono.
- ¡Oh! ¡Hola perrita!... Te iba denunciar como desaparecida si no te reportabas.
- ¡Ash! ¡Callate perra!... Espera qué pongo a Dei.
Se oyó el tono de llamadas hasta cuatro veces cuando al fin atendió; - Hablando de Roma, justo pensaba en mis perras - dijo él provocándoles una risa.
- ¿De qué me perdí? - dijo Deidara al teléfono, recien se levantaba y había tomado dos aspirinetas para la jaqueca que tenía de la borrachera que tuvo anoche.
- Mmm ¿En serío quieren saber? - dijo Sakura.
- ¡Si! - le chillaron ambos ansiosos.
- Estábamos haciendo el am...
- ¡Diu! Pinky no me interesa lo que hagas con tu maldito perro faldero.
- ¡Cállate! - le chilló ella, Hinata se rió - Bueno.. cuestión que la empleada de Sasuke entro mientras nosotros teníamos sexo ¡S-E-X-O! - les recalcó con enojo.
Hinata y Deidara explotaron en risa - ¿De qué se ríen perras? ¡Fue muy vergonzoso!.
- Ya, ya, ya - dijo Hinata - ¡Vamos de compras, necesito muchos consejos!
- Y yo mucha lencería - dijo Sakura.
- Jefe - llamó Suigetsu
- Habla - ordenó Sasuke sin titubeos, odiaba que lo interrumpieran mientras disfrutaba momentos con su dulcinea.
- Es sobre .. - Suigetsu el mayor hombre de confianza en Sasuke miró de reojo a Sakura, quien hablaba avivada mente al teléfono - Sai Yamanaka.
Sasuke poso con interés su vista en él, Suigetsu le había informado hacia unos días que el sucio de Sai engañaba a su dulce hermana Ino, y aún que fuese su prima, el la sentía como una hermana, una hermana menor. Apretó sus puños por debajo de la mesa, anoche le había pedido que los siguiera después de la velada.
- Dilo de una vez - le urgió con voz áspera.
Suigetsu deslizó la tablet que tenía entre sus manos y se la ofreció a Sasuke, eran los vídeos de vigilancia de las cámaras que había mandado a infiltrar en el departamento de Sai, luego de que se enteró de su infidelidad a Ino. Así tendría las pruebas suficientes de convencerla para que lo abandoné de una vez.
Pero lo que no esperaba era ver cómo esa rata golpeaba e insultaba a su querida hermana como si fuera basura. Apretó entre sus manos la tablet y se la devolvió con un gran suspiró a Suigetsu - Llámale a Nagato, Itachi y Shisui - le ordenó, él asíntio y se retiró con suma rapidez.
- ¿Todo bien? - le preguntó con preocupación Sakura cuando se acercó a él.
- Negocios amore... No te preocupes.
Sakura tomo un conjunto entre sus manos y lo observó fascinada, era de encaje negro con detalles sumamente delicados de solo pensar en la reacción de Sasuke sus mejillas se sonrojaban. Dio media vuelta contenta mientras se acercaba a sus dos amigos.
- ¿Se hará costumbre hacer compras excesivas con amigos para descargar tus problemas personales? - soltó Hinata quién observaba cabizbaja un catálogo de lencería.
- No lo sé... Pero es buena terapia - respondió Deidara quien texteaba en su móvil.
Sakura se asomó sigilosa al lado de Hinata y tomo asiento - ¿Todo bien? - le pregunto, Hinata a veces era muy transparente con sus emociones. El silencio de Hinata no hizo más que preocupar a ambos, quiénes posaron su vista en ella con duda.
Hinata suspiró. - Anoche... - balbuceó - Anoche Shisui me llevo a su departamento - susurró.
- ¿Qué? - chillaron ambos, Hinata se mordió el labio.
- Okey - dijo en un suspiro - Luego de que se fueran, Shisui se ofreció a llevarme a mi casa - comento - Por razones que desconocidas terminamos en su hotel...
Deidara y Sakura la veían con asombró - ¿Y? - le alentó Deidara le resultaba más interesante que una novela colombiana. ¿En qué momento le dejo de gustar Naruto?.
- Bueno... ¡Ya no soy virgen! - respondió sonriente y haciendo énfasis con sus manos.
Ambos se vieron e inmediatamente la interrogaron ; - Cuenta, hasta el más mínimo detalle - dijo Sakura, Hinata bufó sabía que sus amigos actuarían así. Lo que más le dolía de contar es revivir el sentimiento...
...- Quiero hablar contigo - musito con una sonrisa a la vez que sus largas y tonificadas piernas se cruzaban. Ese vestido le quedaba sensacional, resaltaba su espléndida y femenina figura, desde el inició de la noche en que tuvo la gratificante oportunidad en conocer a Hinata, no podía sacar de su cabeza lo exitante y sensual que sería en la cama.
- ¿Sobre qué? - preguntó intimidada, aún no podía dejar de reprenderse en su decisión.
Shisui poso una mano en su rodilla desnuda provocándole un estremecimiento. - De lo hermosa que eres - le halagó sonriente.
Hinata se sonrojo y desvió la mirada, nunca alguien la había mirando así - Yo..-
- ¿Estás nerviosa? - cuestióno al terminar de acortar la distancia en el sillón, trago saliva al oír sus palabras notaba lo grave y ronco que era su tono en diferencia de antes. - Mírame - pidió.
Lentamente volvió su vista hacia él, sintió su respiración fallar al chocar con sus ojos negros su mano sudaba a mares y la sensación que vibraba en su vientre ahora lo hacía con mayor intensidad. Shisui alzó su mano para acariciar su mejilla - Te deseó - confesó, ella abrió sus ojos con asombró ante el descaro pero la mano de Shisui bajo lentamente desde su mejilla hacia sus labios.
- Te quiero en mi cama - continuó - Quiero hacerte el amor Hinata... Eres la mujer más hermosa que he conocido - dijo atrapando su mirada perlada.
Hinata emblesada por sus dulces palabras lo miro con súplica. La vibración de su vientre agonizaba con sus caricias y el deseo de tener más de su calor era muy fuerte. Quería que la tocará sin ningún pudor y la besará desarmandola, algo en su interior le decía que sus labios eran muy, muy suaves. ¿Acaso la había drogado o simplemente se había vuelto loca por desear de esa forma un completo desconocido?.
Shisui la tomo por la nuca y lentamente acercó su rostro, sus labios carnosos pedían a gritos su atención. Se sorprendió el mismo al sentir sus bolas hormiguear por un sencillo beso, esa mujer era de los mil demonios. Su mano rondeaba sin descuidó por su muslo, anhelaba abrir esas piernas y darle bien duro. Ver sus enormes senos rebotar por las fuertes estocadas y que chille como guillada por placer, inundando todo su dormitorio con gemidos.
- Mmm - gruño al separar el beso, lo que vino después la sorprendió aún más. - Espera... ¡¿Qué haces?! - chilló Hinata cuando Shisui la tomo en brazos.
- Tu qué crees muñeca... Llevarte a mi alcoba - pronunció mientras comenzaba a dirigirse hacia las escaleras, sorprendentemente Hinata era más liviana de lo que imagino, su peso era proporcionalmente sencillo para su fuerza detalle que solo lo exitaba aún más.
- P-Pero... Pero - balbuceó nerviosa. ¿Qué estaba haciendo? Se reprendió, una vez que entrará a esa habitación no habría vuelta atrás. - Yo... - miro nerviosa las piezas que se asemejaban al llegar al segundo piso. Su mente la torturaba para que se detuviera pero su cuerpo no reaccionaba, era sumiso al placer. ¿Tan poco autocontrol tenía?. ¿O acaso era él; y su hermosa sonrisa, y su sensual perfume, y sus ásperas manos, y sus embriagantes besos?.
Todo paso tan de repente, cuando volvió de sus pensamientos a la realidad ya se encontraban en una oscura habitación, la única iluminación era la que dejaba la luz de la ciudad y la noche.
- Yo... - repitió cuando al fin él la depósito suavemente en el suelo. - Estás muy nerviosa- comentó con cierta sutileza, su mano comenzó a acariciar su piel desnuda. Cuando sus grandes dedos encontraron el cierre del vestido Hinata se tensó.
- Espera - suplicó - Yo ... Yo.. No estoy muy segura de ésto - dijo en voz baja.
Pero de todas formas el cierre se bajó y su vestido cayó a sus pies. Hinata emitió un leve chillido y por resistencia tapo con sus brazos su pecho desnudo.
- ¿Por qué te cubres? - susurró en su oído, estremeciendola.
De un rápido movimiento la volteó para admirar su enorme belleza, deseoso por recorrer con sus manos su piel suave y desnuda. Tomo sus labios con hambre intentado calmarla. Hinata se embriagó con su boca, dulce, suave y caliente, algo en su cuerpo pedía por más. Sentir sus manos en ella, y sus besos también.
Shisui la alzó por las caderas profundizando el beso, luego sintió caer en el colchón. Y al fin la admiró, era hermosa sencillamente hermosa, sus senos eran un paraíso, eran verdaderamente enormes y naturales podría pasar horas chupandolos. Su ligera cintura delgada eran bien estrecha, perfecta para agarrarla con sus manos.
Lentamente arrojó su saco y corbatas a un lado. - No te cubras - le ordenó, Hinata se resignaba a mostrar su desnudez se sentía muy avergonzada.
Shisui se encimo sobre ella para repartir delicados besos en su rostro mientras una se sus manos posada en su cadera, acariciaba lentamente sobre su suave piel con su pulgar. - Mm - jadeo cuando los besos que él repartía comenzaron a bajar por su cuello, el tomó sus manos apartandolas - ¡No! - se quejó, no quería que la viese era tan vergonzoso.
Haciendo caso omiso a su petición llevo sus besos hacia el nacimiento de sus pechos. Su respiración se aceleró e intentó removerse para que pare, pero cuando sintió como su lengua aparesaba uno de sus pezones gimió de placer - Ahh- jadeo para dejar de reponer resistencia.
Ansioso tomó sus pechos para devorarlos, eran tan cremosos y grandes, lamió y mordisqueo sus pezones exitandola. Su otra mano pellizcaba con sus dedos su pezón rosado eran tan suaves. - Mm - gimió y pasó una de sus manos por sus hombros pidiendo más atención.
Shisui continuó bajando por su cintura, estrecha y delgada, Hinata se tensó nuevamente sus besos la ponían nerviosa. Cuando llegó hasta sus caderas se tapo su rostro con sus manos, no se había depilado. Que vergüenza
- Mírame - ladro con su tono tan demandante, ella negó con su cabeza. - Mírame - repitió.
Hinata bajo lentamente sus manos - Quiero que veas cómo te follo con mi boca - musito estremeciendola por completo. Sus mejillas tornaron color rojo y ardían ¿Cómo se atrevía a decir algo tan sucio?.
Quitó sus bragas con cuidado y las olió, su escencia estaba impregnada en ellas, tan dulce. Al principio se resistió, pero tras un brusco movimiento para que abra sus piernas desistió a la tentación. Él paso su lengua por sus pliegues saboreando su humedad, se sentía tan bien su aliento cálido chocar contra su intimidad.
Luego su lengua se adentró en ella y gimió alto, era tan placentero. Movía su lengua de arriba a abajo y su pulgar rozaba su clítoris, era exquisito. Después su lengua entraba y salía provocando un ruido extrañamente exitante. Hinata deliraba de placer, arqueo su espalda y jalo de sus hebras negras explotando en u orgasmo. - ¡Ahhh! - gimió.
Derretida por el orgasmo e intentado recuperarse, no sintió cuando Shisui se desnudó por completo de sus prendas. Lo observó con asombró, su cuerpo bien tonificado y sexy, brazos largos y fornidos todo en él era extremadamente varonil y hermoso. Cuando llevo su vista abajo se quedó muda ¿Cómo iba a entrar eso en ella?. ¿Así de grandes eran todos?.
Pero sus dudas fueron anuladas por sus cálidos labios que la besaron con dulzura. Hinata sintió como su enorme miembro se frotaba sobre ella, tenía miedo, no estaba completamente segura de hacerlo. ¿Y si dolía?.
Sintió una presión y como todo dentro de ella se desgarraba, era placentero y un poco doloroso. Se aferró por sus hombros ante la presión. Shisui intento ser delicado pero al sentir el delgado himen, arremetio de una certera estocada. - Mm - gimió cerrando sus ojos.
Shisui tomo su labios nuevamente y despacio comenzó a moverse dentro de ella, era tan estrecha que se volvería loco como apretaba su miembro. Comenzó lento entre besos, sus manos buscaron sus cremosos muslos para tomarlos y enrrollarlos en su cadera. Hinata accedió, se sentía tan rico y enorme, él ritmo cada vez era más rápido y sus jadeos más fuerte.
Shisui salió de ella; - Ponte en cuatro - le ordenó.
Hinata lo miro disgustada - Pero.. - se quejó - Así estoy cómoda - dijo. Una sonrisa se dibujo en sus labios, era tan mimada y caprichosa.
- Vamos muñeca - pidió.
Con pesadez se volteo colocándose en cuatro apoyos, el rozo con la punta sus labios y arremetio de una estocada. - Ahh - volvió a gemir.
Comenzó más rápido y en esa posición lo sentía mejor - Más duró - escapó de sus labios, lo quería sentir más fuerte. Shisui la nalgeo y la mano que tomaba sus caderas presionó con más fuerza el agarre, seguro dejaría marca pensó. Mientras lo hacía más rápido su mano deslizó por su espalda hasta sus cabellos - ¿Te gusta? - pregunto.
- Mmm... Si.. ah - jadeó, tomo sus cabellos con su mano jalandolos hacia atrás y Hinata sintió una corriente eléctrica invadirla. Los movimientos eran cada vez más rápidos y fuertes. - Ahhh - jadeo al llegar el orgasmo, Shisui no tardó en alcanzarla, se vacío por completo en ella había sido uno de sus mejores polvos...
- Cajaro Hinata... ¡Te lo follaste! - dijo con desden Deidara.
Hinata se avergonzó y volteó su vista - ¡Ay cállate! - le reto Sakura. - ¿Después qué pasó? - pregunto con curiosidad.
- Después fue peor - dijo con tristeza. Ambos se miraron confundidos. - Hinata... ¿Qué pasó? - preguntó.
- Al otro día cuando nos levantamos... - sollozó, las lágrimas salían por si solas - Él estaba al teléfono y se oía enojado, después se ofreció a llevarme... Dijo que tenía un trabajó de imprevisto... No.. No lo sé, para mí simplemente se quiso deshacer de mí - musito entre lágrimas.
Sakura paso un brazo por sus hombros consolandola, le sonaba casi increíble que Shisui hiciera algo cómo eso. - Luego... Luego en el auto me contó que se iría de viaje por un tiempo.. ¿Lo pueden creer?... ¡Es el peor rechazo de mi vida!... ¡Solo me usó! - estalló.
Deidara la miraba eufórico, aún que esos malditos Uchiha- fueran manipuladores y pretenciosos no le cuadraba que mezclaran negocios y placer. No eran tan estúpidos. - Hinata - alentó él.
- Hinata, quizás estás malinterpretando - hablo Sakura, busco con la mirada el apoyo de su amigo y el asíntio. - Pero..
- Escúchame - le irrumpio Deidara - Primero que nada, no creo que sea tan estúpido... Es decir, eres la hija de uno de sus más grandes socios... No sé arriesgaría por tentación o placer a perder un socio como tú padre, aún que suene duro... Ya debes saber qué en este negoció, el trabajo está por encima de todo hay que ser precaminosos ... De lo contrario las consecuencias pueden ser muy feas.
Sakura asíntio mientras secaba las lágrimas de Hinata - Es verdad, no eres cualquier mujer que pueda tomar y desechar... Definitivamente él no tiene esas intenciones, porque de haberlas tenido, primero hubiera buscado tu consentimiento o simplemente hubiera desechado la idea de tenerte en su cama, no sería bueno para sus negocios involucrarse de esa forma tan vulgar.
- Dime... ¿Qué pasó luego? - pidió Sakura.
- Después discutimos... Él intentó convencerme de que no me utilizó, me pidió mi número... Después... Me beso, se sintió tan cálido y sincero. Me confunde, me advirtió que no quería que este con ningún hombre y también me prometió que me hablaría todos los días.
- ¡Ahhh! - exasperó - Que machista... Estamos en el siglo XXI. ¡Por Dios! - bufó Deidara.
Sakura lo miro con reproche - No tienes de que preocuparte, pronto lo volverás a ver... Además estarán en contacto - ánimo Sakura.
- Lo sé..
- Encargarte de comprar mucha lencería para darle una buena recibida - susurro Sakura - Y... Podemos salir así se te pasa un poco la depresión amiga.
- ¡Oh sí! ¡Necesito mucho alcohol!.
Hinata le sonrió a sus amigos y asíntio.
Eran las 21:44p.m cuando suspiró cansado mientras entraba al ascensor, tocó el n• 10 dónde quedaba su piso y se relajó en una de las paredes de la cabina. Se sentía muy frustrado y enojado consigo mismo, había intentado llamar a Ino para arreglar las cosas pero cada que llamaba iba directo al buzón y por no hablar de todos los mensajes que le envío y ni siquiera le llegaban.
Cuando saco las llaves y las colocó en su cerrojo sintió un ligero estremecimiento, una advertencia. Tras empujar la puerta para abrir y encender la luz, la advertencia se hizo presente, muy presente.
- ¡Buona notte! - saludó con su típico y asquerosamente maldito acento italiano. Si alguien tenía duda alguna sobre su pronta jefatura en uno de los más renombrados y temidos carteles europeos, debía tan sólo escuchar su siniestra voz la cuál en cada sílaba te hacía recordar el despiadado asesino que era, Sasuke Uchiha.
- ¡Vaya! - dijo con fingida sorpresa - Que sorpresa - pronunció Sai con nerviosismo a ver en su sala de estar a los cuatro primos Uchiha.
- ¿Cómo estás Sai? - habló está vez Itachi.
- Bien - respondió secamente - ¿Que los trae por aquí? - pregunto con cierto interés mientras se terminaba de adentar al salón.
Nagato lo tomo por un hombro invitandolo a sentarse junto a ellos en sus sillones grises gamuzados - Nada cuñadito... Solo queríamos darte una sorpresa - respondio sonriente.
Sai trago saliva, aparentemente Ino no había hablado De lo contrario ya estaría muerto, pero si no era Ino era por los negocios y el lo recordaba haber cometido un error recientemente. Shisui quien se mantuvo silencioso se acerco con sigilo detrás suyo extendiendo de su mano, de un rápido movimiento cubrió desde atrás su boca evitando que emita algún sonido.
Mientras Shisui lo sostenía y Sai intentaba safarse - Vaya pareces una sanguijuela - exclamó Itachi quien terminaba de darle una calada a su cigarrillo.
-Povero povero stupido - exclamó Shisui.
Sai quien luchaba por desistir el agarré solo podía reprenderse una y otra vez mentalmente por haberse metido en este puto lío.
- Sabes todo esto podría haber sido más fácil, si tan solo hubieras seguido con esa ramera barata que te follas... Nosotros simplemente le hubiéramos mostrado las fotos a nuestra hermana y ella te hubiera dejado... Además nos hubiéramos evitado todo este melodrama - hablo Sasuke.
- Pero aparentemente el tiempo que llevas trabajando con nosotros no has aprendido nada ¿Verdad? - Sasuke continuó caminando enfrente suyo, una de sus manos apunto una cámara de vigilancia - Te vimos - dijo finalmente y Sai se arrepintió con toda su alma de haberle levantado la mano a Ino.
Entre los cuartos comenzaron a golpearlo brutalmente, patadas y piñas por todo su cuerpo, la sangre había brotado como si le hubieran reventado la arteria carótida. Y cuando creyó que todo ese sufrimiento era suficiente, en sus últimos segundos de vida le volvieron a demostrar porque eran una de las mafias más temidas.
- Nagato - llamó Sasuke - Termina con él - ordenó. Nagato sonrió con malicia y se acerco hasta donde estaba tendido Sai. Desfundo su arma y le coloco un silenciador, Sai se encontraba demasiado adolorido para lograr decir algo a su favor y evitar ese desastroso final de su vida. Su mamá, su mamá iba a llorar como guillada cuando se enterará. Perdóname mamá
El primer disparo fue en su pulmón, el segundo en su garganta y el tercero fue directo entre sus ojos. - Parece una rata - dijo Shisui mientras encendía un cigarrillo.
- ¿Soy el único que siempre tuvo ganas de matarlo? - pregunto con extrañes Itachi, nunca le agradó ese tipo tenía toda la pinta de ser un fulano y la idea de que saliera con Ino lo cabreaba aún más.
- ¡No! - respondieron los tres.
- Hmp.. Quemen todo - ordenó Sasuke mientras se acomodaba la corbata.
La semana había pasado bastante rápido para su gusto, bueno con Sasuke haciéndole el amor todos los días era casi imposible no distraerse del tiempo. Sakura se sonrojó ligeramente mientras salía del colegió.
Naruto la había llamado temprano esa mañana y le había insistido que quería hablar con ella y pasaría por ella a la salida de sus clases. Aún no creía que Naruto de un día para otro era líder del cartel de su familia, sentía un gran orgullo por él pues de una vez por todas hacia elogió a la gran inteligencia que poseia y a muy pocos demostraba. Pero añoraba que dejara de ser tan galán y casanova con las mujeres, las únicas que trataba como damas eran a las cuales les tenía afectó o respetó como a su madre Kushina. Las demás mujeres con las que se relacionaba las utilizaba o conquistaba para una folladera por la noche y luego las desechaba cuál papel higiénico. Y por más que tuviese el consentimiento de ellas para tener sexo sin compromiso y sin llegar a ser amantes, no estaba demás comportarse caballeroso con ellas no sería un gesto tan inhumano ni que le destruyera el orgullo.
- Bella bella - le saludo Naruto besando su mejilla, sabía todo el cariño que él le tenía, eran más que primos, los unía un sentimiento de hermandad. - Siempre tan bella - le halagó mientras le abría la puerta de su camioneta.
- Te he echado de menos - le dijo una vez que comenzó el auto a andar.
- Yo a tí... ¿Cómo te fue en tu día? - le pregunto con amabilidad.
- Bien.. ya sabes lo de siempre ¿Por qué no me contaste que te graduarías antes? - le reprochó Sakura.
Naruto solto una risota - Pensé que Sasuke te lo había mencionado ya... ¿Cómo está Hinata? - le pregunto con interés mientras aparcaba el móvil.
Sakura volteó su vista a él y lo miro con extrañes, qué se traía entre manos. ¿Por qué estaba tan interesado repentinamente en Hinata?. Por lo poco que sabía de su relación con ella, eran cercanos amigos.
- Bien... - respondió sin dar muchos detalles.
Ambos bajaron y se adentraron al viejo restaurante familiar que se encontraba en la esquina de la Avenida 7 y calle Tuikomi, era un lugar que transmitía tan calidez.
- ¿Y bien? - dijo Sakura cuando ya habían traído sus órdenes, adoraba reunirse a solas con su primo porque siempre se dedicaban tiempo de intimar anécdotas del pasado.
Naruto comió bocado del filete de carne que había pedido ¿Cómo le diría? Tuvo días, pero lo único que replanteo fue enumerar las perversas intenciones que Sasuke podría tener con ella. - Sakura - llamó, y ella dejo los cubiertos en el plato posando su vista con preocupación, la última vez que Naruto le había hablado en ese tono era para avisarle que su abuela materna había fallecido.
Y por más que ya no tuviese más familia de sangre, aún tenía la fortuna de su tío Minato, Kushina y Naruto. - Mira... ¡Carajo! Es difícil decir esto - musitó con fingido dolor, sabía que Sasuke seguro se cabrearia como los mil demonios por intentar alejar a Sakura de su lado. Pero ella no se merecía el sufrimiento que el bastardo de su mejor amigo le haría, era un mujeriego al igual que él , lo llevaban en la sangre y nunca se les tacharía.
- Naruto - pronunció Sakura con severa preocupación tomando su mano sobre la mesa.
- Mira Sakura, sabes que te adoro como mi hermana menor y que nunca permitiría que alguien te lastimé - dijo apretando su mano con cariño - No te puedes casar con Sasuke - arremetio con aspereza.
Sakura se tensó al instante y sintió un enorme nudo en el estómago, de repente perdió el hambre - ¿Q-qué? - pregunto aturdida ¿por qué debería alejarse de Sasuke?.
- Sakura, Sasuke es un mujeriego y te va a lastimar. Quizás ahora se comporte como todo un galán caballeroso, pero eso no va a durar mucho tiempo... Es difícil decirte esto, le tengo un gran aprecio es mi mejor amigo. Pero mi familia está por encima y no quiero que el te lastimé, así que Sakura por favor no te cases con él ¡Por favor!.
Su respiración se agitó y separó la mano de la suya - ¿Qué dices Naruto? - le reprochó - No soy tonta, se que hubo otras mujeres antes que yo... Pero yo sí creo y siento que él está enamorado de mí - le explicó con sus cejas fruncidas.
¡Carajo!. Sakura era terca como una yegua - Sakura... Él te va a lastimar créeme - repitió cerrando sus ojos.
- Pues yo si confío en él y su amor Naruto. ¡Deberías intentar respetar mi elección!.
-¡Y tu deberías tomar mis consejos!. Sakura conozco a Sasuke y se sus intenciones contigo - reclamo en tono elevado.
- Se que tú lo dices por mi bien, pero yo tengo una elección tomada Naruto. Yo lo amó, el me ama y creo en su amor. ¿Por qué no le das una oportunidad? - le pidió con ojos esperanzados.
- Sakura... - suspiró frustrado, no tenía planeado utilizar este recurso. Bueno quizás sí, pero como el último de todos, aún que destrozaría a Sakura. - Él se va a casar contigo por tu apellido- dijo mirando fijamente sus verdes ojos.
*Tch*
La cachetada resonó en todo el restaurante y varias mesas guardaron silencio al ver semejante escena. Sakura negó varias veces con la cabeza mientras sentía sus mejillas humedercer por las lágrimas - ¿En serio Naruto? - le recriminó con ofensa, tomo su bolso y se apresuró a salir de allí. Naruto sentía su mejilla arder y suspiró con enorme pesadez.
Se acomodo en la silla y continuó almorzando. Bien. La primera parte de su plan había sido un éxito, al parecer. Ahora había que pasar a la fase dos, y eso sería un poco más difícil... Pero no imposible.
Cuando Sakura llegó se sentía más calmada, tuvo que llamar a Juugo para que la pasará a buscar. Durante el resto del día se dedicó a mirar películas el día estaba fresco y con todas las probabilidades de que lloveria. Días así la ponían melancólica y extrañaba con sumo dolor el calor familiar de su hogar en Polonia.
Por eso miraba películas, era algo muy habitual que en días lluviosos, su padre hiciera tiempo en su trabajo para pasar un poco de tiempo con su esposa e hija viendo una película. Siempre los extrañaba, no fueron los mejores padres, esa clase de padres no existían en el mundo pero si fueron buenos y amables con ella. No tenían tiempo de disfrutar el día a día en familia debido al trabajo que ellos tenían y con los años éso siempre terminaba siendo un problema, la distancia se hacía más y más grande. Y por más que una película en familia no tachará esa ausencia paterna, si ayudaba como telón de ignorancia para cubrirla y no afrontar el dolor.
Pero ahora era diferente, en las noches no la invadía esa cruel soledad porque en las noches se despertaba abrazada aún cuerpo cálido y reconfortante. Sasuke...
- Espero que estés pensando en mí... Porque si no te voy a follar aquí mismo - dijo una voz seductora a su oído.
Sakura se sobresalto y al instante sus mejillas tornaron enrojecimiento - Sasuke - balbuceó.
- Eres tan hermosa cara - le halagó para luego besar con anheló sus labios, Sakura se entrego embriagada por su masculino olor tan digno en él, era un aroma impetuoso a menta fresca mezclado con dulce almizcle.
- Mmm... Me encanta cuando te pongo caliente - le susurró sobre sus labios.
- ¡Sasuke! - chilló Sakura, el soltó una carcajada.
- Bien... ¿Quieres ir a cenar amore? - le invitó con un brillo exitante en sus oscuros ojos, una tentadora invitación que prometía una noche llena de placeres.
Sakura le sonrió; - Pues me encantaría cariño... Aún que ya quedé más tarde con Hinata y Dei... No te molesta ¿verdad? - respondió mirándolo con inocencia.
Sasuke tensó la mandíbula - Dio mío no me mires así amore - pronunció con dificultad.
- Me puedes acompañar - invitó.
- ¡Oh! - exclamó enderezandose - ¿Acaso me estás invitando cara? - le pregunto con una sonrisa.
- Claramente te acompañaré, o ... ¿Acaso no recuerdas como terminas cada vez que sales con ellos? - le reprochó.
Sakura se llevó la mano al pecho y lo miro insultada - ¡Sasuke! - respondió con ofensa en su voz.
- Me vas a volver loco - dijo negando con la cabeza.
- Habla - ordenó al atender la llamada.
- No fue muy difícil - se aludió - Verás... Al parecer tenías razón con el niñato. Ya es todo un hombre - soltó una ligera risa - De sólo oír lo que hizo con nuestros estúpidos hombres me da mala espina... También... Hay un tema que no te va gustar.
- Cee no des vueltas, dime toda la información que has conseguido.
- No mucho, jefe... Va a ser más difícil de lo que creíamos infiltrarnos, estos bastardos tienen ojos por todos lados... Un mal movimiento y nos la harán peor que los descerebrados que enviaste antes.
- ¡Controla tu tono! - amenazó - ¿Conseguiste información de esa maldita?.
- ¡Ja!... Está, es la mejor parte, esa perra se hace la mosquita muerta y se la ha ligado desde arriba... ¿Estás seguro que ella no sabía nada sobre el matrimonio arreglado que tenía con el Uchiha?.
- Si. Ella no lo sabe yo me encargue de ello, queme todos esos putos papeles y el estúpido de mi hermano nunca le dijo algo al respecto. De él, no sabría con sensatez... Lo último que los Uchiha sabían de la familia Haruno es que los mataron a todos, incluyendo a esa niñata. Debieron dar por anulado el compromiso hace años.
- Pues déjame decirte... Que esa puta zorra se va a casar con La Salamanca ¡Futuro Capo di capos! - exclamó imitando el acento italiano.
- ¿Qué tan segura es esa información?.
- ¿Qué qué tan segura?... No te culpó yo tampoco me lo creí a la primera, si gustas te envío unas fotos... Pero te lo aseguró, estoy viendo justo con mis propios ojos como tiene a ese bastardo besando por donde pisa como un maldito pollerudo... ¡Hasta yo envidio la maldita suerte que tiene esa perra!. Ahora mismo, están cenando en Birgolionte... Estos putos italianos han contaminado Japón con su maldita gastronomía europea.
- ¡Carajo! - gritó - ¿Cuándo se casan?.
- Mmm... Te lo digo cuando me llegue la invitac..
- ¡Por un carajo Cee, no hagas perder más mi paciencia!.
- ¡Ya! ¡Ya!... No han anunciado fecha aún. De todas formas, los seguiré vigilando mientras mis hombres buscan más información... En una semana te tendré un informe más completo... ¡Oh! Si tan sólo vieses como la besuquea, parece un adolescente con hormonas alborotadas y no el estúpido psicópata que es.
- ¡Esa perra!.. Carajo Cee no me falles - amenazó.
- Si... Oye, oye.. Deja en mis manos ésto.. papá. Yo te llevaré esa perra de vuelta a Polonia.
- Lo sé hijo... Confío en ti.
Zabija colgó la llamada y se levantó rápido de su despacho. Al parecer Sakura sabía lo que le convenía y que esos malditos italianos la protegerían. Pero eso no dudaría por mucho tiempo ¿Qué le dolería más a una estúpida niñata depresiva que enterarse que el asesino de sus padres ahora trabajaba para él?.
Sonrió con audacia mientras bajaba por las escaleras de su enorme mansión. No, no sería fácil domar al estúpido de Danzou, pero tenía un buen incentivo; terminar su venganza contra los Haruno, con su última sobreviviente. La maldita de Sakura Haruno, definitivamente con eso lo convencería.
- Sakura - Sasuke la llamo.
Ella elevó sus jades hacia su mirada - ¿Qué pasa amor? - pregunto con dulzura provocando una calidez en su corazón, la sensación llenadora de ella era inmutable. Despertaba diferentes emociones y sentimientos que él nunca creyó sentir, en la cama lo descontrolaba haciendo perder la razón de su juicio, en la pequeña intimidad cotidiana que iban creando con el paso de los días, Sakura, lo regocijaba en plenitud, creaba un ambiente cálido lleno de confianza y tranquilidad dónde no le juzgaban, ni mucho menos le temian.
- Mi madre quiere hablar contigo mañana... ¿Te molestaría ir a verla? - le pregunto mientras se acomodaba en la silla del restaurant, la comida había sido espléndida y llena de charlas animadas, como siempre que estaba con ella.
- Está bien - le respondió con una sonrisa - ¿Sabes de qué quiere hablar? - cuestionó con una mirada pícara, aún que rápidamente cambio sus expresiones a pánico. - ¡Oh! ¡Oh, no Sasuke! - balbuceó con preocupación - Y si ella ... Y si ¡Tayuya le contó!... Y ahora ella... ¡Me va a regañar Sasuke! - chilló Sakura horrorizada.
Sasuke se echó a reír, realmente se había quedado paranoica con la escena de hace unos días. - Cara... Tayuya no dijo nada, puedes calmarte - le consoló.
- ¿Estás seguro? - pregunto con angustia.
- Si amore - contesto con una sonrisa de labios. - ¿Por qué Naruto no te trajo hoy, después de su almuerzo? - interrogó desprevenidamente, desde que Juugo esa tarde le informó que la fue a retirar le pico la duda. Durante el resto del día no quiso atormentarla con ello, pero ahora que estaban en un ambiente muy relajado decidió investigar.
Sakura se mordió el labio y desvió la vista - Es que... Naruto tuvo una urgencia - mintió.
- ¿Una urgencia?... ¿Y es que acaso le era imposible llevarte de vuelta?.
- Bueno... No es lo que piensas Sasuke - protestó - Yo le ofrecí que se fuera y que Juugo pasará por mi - contesto, no tenía ánimos de seguir mintiendo a Sasuke y la idea de hacerlo no le agradaba. La poca relación que llevaban y ella ya le había ocultado muchas cosas de su vida, mientras que él era tan sincero con la suya, ella le mentía y ahora lo hacía por su estúpido primo.
Sasuke la miro vacilante e inconforme, sabía que ella mentía lo veía en sus ojos, esa era una de las tantas cualidades que aprendió con el tiempo. Sin embargó, presionar a Sakura no era buena idea, las última experiencias que tuvo en ello no fueron muy sensatas y agradables. Así que por el momento respetaría la privacidad de Sakura y quizás en una sesión de sexo la torturaria con placer y le quitaría la verdad. Carajo se recriminó, de sólo pensarlo y le hormigueaban las bolas.
- Bueno... ¿Y nos dirás de una vez qué le hicieron a esa maldita rata? - sugirió repentinamente en la conversación. Sasuke sonrió, ya había comenzado a hastiar sus oídos escuchar a Suigetsu hablar de Karin y sus fastidiosas escenas que le dramatizaba. Su poca paciencia comenzaba a colmarse y también su imaginación, admiraba a su amigo y socio por soportar a esa insoportable mujer chillona, sólo oír su voz le causaba irritación.
Sasuke alargó su esbeltas piernas y echó una mirada por encima de su hombro en el club, intentando localizar a cierta pelirrosa. Sin resultado alguno volvió su vista a su amigo, quién le dió charla animada desde que llego al club junto a Sakura, a su mal gusto ella se fue con Hinata y el maldito travesti de Deidara. Diablos, en serio odiaba a ese tipo.
Miro su reloj antes de contestar, eran las 00:27 a.m y a la 01:00 tenía una reunión junto a Anko Mitarashi, encargada de las strippers y prostitutas en casi la mitad de sus clubes. - Hmp.. Créeme, te hubiera encantado ver cómo lloriqueaba - respondió.
Suigetsu sonrió mostrando sus ratos dientes puntiagudos. - Oye ... ¿Y si Ino se entera? - pregunto con curiosidad - Ya sabes cómo son las mujeres, quizás intente volver con él... O saber algo de él - prosiguió.
- No lo hará - dijo con firmeza.
- ¡Ahhh! - exhaló frustrada. - ¡Carajo Hinata! - se quejo está vez Deidara.
Salir y emborracharse para ayudar a su amiga con su dolor sonaba convincente. Aún que después de diez tragos y que Hinata se tomará una petaca entera de vodka puro, no era tan alentador.
Sintió verdadera lastima y euforia por su amiga, primero odiaba que estuviera triste por un hombre, suficiente había tenido con estar enamorada la mitad de su vida de su estúpido primo Naruto, él cuál sólo la desvalorizo. Y segundo, le molestaba que se embriagara así.
- ¿Y qué hacemos con ella? - gritó Sakura por encima de la música.
Deidara miró frustrado sobre la pista, Hinata estaba inconsciente de la peda y ahora ellos debían hacerse cargo. "¡Esta noche perreamos!" había gritado emocionada Hinata antes de comenzar a beber, pues qué perreo. Tan solo había durado una hora consciente antes de caer en la peor borrachera del año. Maldita ebria.
Por más que buscará con la vista todos los malditos antros y mesas estaban ocupados, no había lugar donde poder llevar a Hinata para darle agua. Y ni modo que iría a dónde estaba ese maldito Uchiha. Bufó frustrado - Creo que ser mejor que la lleve a su casa - gritó Deidara.
Sakura lo miro indecisa y disgustada apenas eran la 01:20. - Y si...-
- ¡Ni se te ocurra! - la irrumpio, sabía su patética propuesta y su respuesta era no. No iría con ese maldito Uchiha, era demasiado orgulloso. - ¡La llevaré a su casa! - aviso - ¡Tú quédate!... Te aviso cuando llegué - dijo Deidara.
- Okey - respondio no muy convencida - ¡Oye cuidado que está lloviendo! - pidió para luego besar su mejilla y ver a sus dos amigos irse. Sakura bufó aburrida y decidió ir a buscar a Sasuke, quizás ya había terminado esa dichosa reunión y si lo convencía podría hacerlo bailar, sonrió con emoción.
- Déjanos solos Suigetsu- pidió Sasuke.
- De acuerdo jefe.
- ¿Y bien? - pregunto.
- Siempre tan caballero, Uchiha- recalcó la mujer que se encontraba a un lado suyo en el amplió sofá del antro. Anko Mitarashi era encargada en reclutar y procurar el bienestar de sus strippers y prostitutas, era una mujer robusta pero con una figura bien delineada para sus 30 años. Su cabello violeta y sus ojos negros eran una inusual pero sexy combinación, aún que ahora comprada con Sakura no tenía mucha certeza en lograr decifrar por qué se la follo. Definitivamente no era su tipo, nunca tuvo un tipo de mujer particular, le gustaba la variedad a veces pechos grandes, otras mucho culo, rara vez ambas nunca fue caprichoso con sus conquistas. No, hasta que conoció a Sakura y repentinamente ella concordaba a la perfección con las cualidades de figura femenina que buscaba.
Su cabello rosa y largo, rostro bellísimamente delicado y cuidado, cuello largo y suave al igual que su piel. Pocos pechos, lo suficiente para que quepan en sus manos, piernas largas y tersas, cintura pequeña ideal para sus manos. Y un culo. Carajo. De solo pensar en sus trasero y recordar cómo se sentía en sus manos, tan perfecto, grande y cremoso, fácil de apretar y al igual que su piel fácil de dejar marca.
Sakura era definitivamente perfecta y el leve estremecimiento en sus bolas se lo afirmaba. - Anko... Sabes que no soy una persona paciente - advirtió.
- De acuerdo, de acuerdo Sasuke... Investigué lo que me pediste - informó - De todas mis chicas y las nuevas que llegaron no hay ninguna que sea polaca... Tampoco estuvieron, ni conocen a alguien allí.
- Hmp... Continúa
- Y lo segundo que me pediste... No puedo hacerte ese favor Sasuke. Itachi se daría cuenta y va a arremeter contra mí ¿Entiendes?... ¡¿E yo que puedo decirle?!. ¡Oh.. Tu hermano me pidió que te envié un par de putas!- respondió con dramatismo.
- Anko. ¿Qué te hizo creer que era un favor?. Fue una orden - contestó impaciente, esa mujer era muy chillona para su edad. Además Itachi necesitaba una buena orgía para que se le vaya esa depresión que cargaba.
Anko se estremecio levemente por su voz - ¡Ya! - chilló.
Luego se acercó a su lado como un gato a un pájaro - ¿Así qué es verdad lo que rumorean? - pregunto posando una mano en su muslo.
Sasuke miro su mano con asco, quizás hace un par de semanas atrás se la habría llevado a la cama solo para desestresarse del trabajo. Pero ahora, el único tacto que le agradaba era el de Sakura. ¿Qué le estaba haciendo esa mujer? Se estaba convirtiendo en un maldito sentimental afeminado.
- ¿Es verdad que te casarás Sasuke? - susurró en su oído - No te va la fidelidad ¿Te han dicho?... Seguramente pronto de aburrirás - dijo mientras su mano subía.
Sasuke volteó su rostro para encarar su cara, tenía tanto maquillaje para tapar sus imperfecciones que se cuestionó ¿Cuánto demoraría en hacer ello?. Pero antes de responder con algún hiriente comentario para que se apartase sintió su corazón estrugirse y una sensación de abandono. Dirigió su vista a la pista buscando con la mirada a Sakura y encontró sus verdosos ojos mirándolo con decepción.
Aún no podía creer lo que veía. ¿Era real? Sasuke no era así debia ser una confusión, pero al ver cómo se veían fijamente a los ojos como el lo hacía cada vez que hacían el amor lo entendió. Y lo que más dolió era que Naruto tenía la razón, y aún así ella lo defendió con uñas y garras como si fuera su tesoro más preciado.
Pues lo era, era su chaleco salvavidas en el mar, cuando pensó que se hundiria Sasuke llegó a su vida para darle felicidad, amor y hacer que después de años su oxidado corazón latiera. Sintió calor y consuelo, que al final fueron una farsa como todo en su vida.
Se abrazo así misma y negó, negó con dolor no podía seguir viendolo. Tampoco podía seguir su juego, el la había conquistado y mentido todo este tiempo, solo la quería por su apellido. ¿Pues quién no?. Los Haruno fueron de las peores y más temidas mafias. Corrió sin mirar atrás.
Sasuke empujó a Anko al ver irse a Sakura. - ¡Oye! - chilló ella. Se levantó de sentón y salió a toda prisa de ahí, definitivamente Sakura había malinterpretado todo, desde el principio supo que debía poner un límite de espació pero siempre tuvo ese maldito fetiche de querer ver hasta donde son capaces de llegar las personas por algo que quieren.
Al poner un pie fuera la tormentosa lluvia la empapó pero eso no le importó, Sakura corrió por la calle alejándose lo más posible de aquel lugar. Las lágrimas caían por sus rostro mientras que la lluvia cubría su cuerpo. Se negaba a aceptarlo, Sasuke le había mentido todo ese tiempo había parecido tan real.
Cómo la besaba, como la tocaba, como la trataba como si la amara. Entro en un pequeño callejón para respirar, el dolor punzante en su corazón provocaba que sus piernas y manos temblarán. ¿De nuevo sufriría otro abandono?.
- ¡Sakura! - gritó, no había nadie en la calle solo el ruido de la lluvia caer y las personas que observaban desde adentro de los restaurantes que la lluvia parará. Sasuke corrió en dirección a dónde Sakura rogando poder encontrarla, mientras atravesaba el club la había intentado llamar al móvil pero el mismo sonó en su propio saco.
Se sentía nervioso y preocupado, le angustiaba esa nueva emoción la última vez que la tuvo fue cuando a sus diez años mato a tres hombres para salvar a su mamá. Corrió con rapidez y a lo lejos divisó un callejón, decidió entrar ahí para llamar a Suigetsu y ordenar que la buscarán.
Su corazón se estremecio al verla allí, apoyada sobre a pared y llorando con desconsuelo. - Sakura - llamó, ella lentamente elevó su rostro de sus manos para verlo y nuevamente sus ojos verdes lo miraron con dolor.
- Sakura - hablo e intentó acercarse a ella.
- ¡No te acerques! - gritó frustrada. - ¡Eres.. eres..
- ¡Sakura! - gritó Sasuke perdiendo la poca paciencia, un rayo cayó a metros provocando un fuerte estruendo.
- ¡¿Para qué quieres que me case contigo Sasuke?! ¡¿Ah?!... ¡¿Acaso es un tipo de amenaza o advertencia de que casandote conmigo tienes más influencia y poder en tus negocios?! - le recriminó.
- ¡¿De qué estás hablando?! - le gritó.
- ¡¿De qué más?!. ¿Te crees que soy estúpida y no se que te casarás conmigo solo por mi apellido?.
Sasuke se acercó a enormes zancadas a Sakura y con ambas manos golpeó sobre la pared detrás de ella. - ¡Carajo Sakura, deja de hablar estupideces!.
- Pues no creo que lo sean, solo me utilizas - sollozó - ¡Tú no me amas! - gritó llorando.
- ¡Sakura deja de decir estupideces! ¡Tú sabes que te amo!... ¡Lo sabés! - la tomo por sus mejillas para ver sus ojos, Sakura de rehusó a abrirlos no quería creer ni una sola palabra de él, era un mentiroso.
- ¡¿Y si tanto me amas, qué hacías con esa mujer?! - acuso.
- Es mi empelada, te avise que tenía una reunión de trabajos... ¡Sakura, por favor! ¡Mírame!.
- N-no puedo.. - sollozó, se sentía tan débil sus piernas no dejaban de temblar y su corazón le pedía a gritos el calor de Sasuke.
- Sakura, por favor... Te amo demasiado, nunca te engañaría ni te lastimaria - confesó desesperado necesitaba ver sus ojos para encontrar la calma.
Sakura lentamente abrió sus ojos rendidas, no sabía si era por el frío que comenzaba a tener o por qué era tan estúpida para caer fácilmente en sus juegos. Le sostuvo la mirada por unos segundos para luego abalanzarse sobre sus brazos a llorar, le dolía, le dolían sus mentiras y también la poca resistencia a sus encantos. Pero lo necesitaba, su consuelo, su calor era lo escencial para obtener la calma y se odiaba por ello.
Sasuke la estrecho entre sus brazos mientras llamaba a Juugo que viniera por ellos, en cuestión de minutos la limosina negra se aparcó en la calle. La tomo en sus brazos, y fue sorpresa ver qué no reechistara ni opusiera resistencia. Entro con Sakura cargada en brazos al móvil, en ningún momento se despegó de sus brazos, sentada sobre su regazo oía sus sollozos y tan solo podía abrazarla e intentar consolarla.
De a poco fueron convirtiéndose en una ligera respiración, cuando llegaron al hotel Sakura se había quedado plenamente dormida, con cuidado la cargo hasta el ascensor en ningún momento se despertó ni cuando llegaron a su departamento, ni cuando subieron por las escaleras a su habitación. Su rostro se veía cansado, al entrar a su cuarto la llevo hasta el baño si no se daba un baño se enfermaría, la bajo con cuidado intentado despertarla.
- Sasuke - susurró adormilada, sentía su cuerpo pesado miro de reojo donde se encontraban. Sintió como Sasuke bajaba lentamente su vestido y sin rechistar se dejó. Se sentía muy débil para hacerlo ella misma.
La despojo de sus prendas y también de las suyas, con sumo cuidado la metió en la ducha - Ahh - jadeó Sakura cuando el agua tibia cayó sobre sus cuerpos. Tomo el shampoo y puso un poco en su cabello rosado, comenzó a lavarselo luego enjabono su cuerpo. Sakura estaba inmóvil y no emitía quejas, sintió una terrible punzada de dolor al verla así tan frágil y vulnerable. Sakura estaba demasiado rota y está vez era por su culpa.
Tras una ducha la envolvió en una bata y la llevo afuera del baño. La lluvia había cesado un poco, ahora solo caían una leve llovizna. - Sakura - hablo por primera vez desde que llegaron, ella se rehusó a voltear, miraba parada enfrente a la cama algún punto fijo.
Sasuke se acercó a ella - Cara mírame por favor - pidió.
- N-no puedo - susurró con voz quebrada - Sasuke... ¿Yo te gustó? - pregunto con miedo a su respuesta.
De un tirón él la volteó para que viera su rostro,una pequeña lágrima abandonaba su ojo - Escúchame - pidió - Lo que hoy viste fue una confusión Sakura... Tú no solo me gustas, me encantas todo de tí. Eres hermosa y perfecta, y te amo... Tanto que me sorprende - confesó mirando fijamente sus ojos, con cuidado tomo su mano y la colocó en su pecho desnudo.
- Solo tú me causas estás sensaciones - musito, sintió como su pulso era acelerado y se estremecio cediendo. Lo necesitaba. - Solo te amo a tí - concluyó.
Los ojos de Sakura brillaron con dulzura, Sasuke la tomo por el mentón y la besó suavemente. Sus lágrimas no dejaban de caer y él con sus pulgares se las secaba. - Sasuke - sollozó en un susurró.
- Shh... Está bien - dijo y Sakura comenzó a llorar sobre su hombro nuevamente. Se sentía eufórico, consigo mismo, lastimó a Sakura.
La cogió en brazos para depositarla en la cama, Sakura seguía llorando en su pecho, y tan solo podía acariciarla para que su llanto cesará, se sentía tan inservible. - Non piangere più principessa. Mi prenderò cura di te (No llores más princesa. Yo te cuidaré) - susurró.
¡Que intenso!
¿Algún día Sasuke se enterará del pasado de Sakura?
¿Sakura va a perdonar a Sasuke?.
¿Tayuya le dirá a Mikoto que los vio en plena follada?
¿Qué va a pasar con Shisui y Hinata?. ¿Y Naruto?
¿Naruto se enterará de que Hinata lo olvidó?.
XOXO. Gracias por leerme, pronto actualizaré Perdón si ven errores gramaticales o de ortografía, no tuve tiempo de corregir detalles pero en la semana los iré corrigiendo
