- Las finanzas son al menos de 43%...

Carajo. Oía una y otra vez la voz de su hermano, pero aún que quisiera su mente solo divagaba en ella. Sus pequeños espasmos sobre su pecho se habían quedado grabados, al igual que la imagen de Sakura al llorar.

No había logrado pegar ojo en toda la noche y para su afán tenía una reunión de contabilidad a las siete de la mañana para hablar sobre la nueva extensión a España. Sasuke miro de reojo a su hermano que analizaba y explicaba con sumo cuidado a todos los presentes en la mesa la cuenta de inversiones que había devaluado para el proyecto.

Itachi era una persona sumamente astuta y prodigia en las matemáticas y economía, a diferencia suya Sasuke durante su largo trayecto de vida tomo diferentes cursos sobre contabilidad, cálculo, estadística, matemáticas financieras , macroeconomía, economía de libre mercado, socialista y planificada.

Aún así cuando tras suficiente esfuerzo logro alcanzarlo, siempre seguía rondando por su mente la mayor de sus preguntas; ¿Por qué Itachi había rechazado la sucesión de su padre?. Por más orgulloso que fuese, sabía admitir las cualidades que tenía su hermano y también aceptar que Itachi era superior a él en varias perspectivas...

... Desde sus diez años, Sasuke, comenzó a prepararse para él puesto. Ese día quedó en su memoria, su padre Fugaku había roto la mesa de la cocina de un puñetazo, hasta ese entonces no era tal conciente de la fuerza que él poseia.

"Itachi ha rechazado el puesto" gritaba cuando su mujer lo intentaba tranquilizar. Su valentía había caído abajo cuando vio con sus propios ojos romperse en dos la mesa, corrió hacia el jardín tan rápido como sus pequeñas piernas se lo permitían y desde allí se oían los gritos eufóricos de su padre.

Intentó tapar sus oídos con sus manos haciendo fuerte presión para no escuchar más. Se sentía nervioso y asustado, su padre realmente estaba enojado. Un sentimiento de angustia lo invadió al pequeño Sasuke, siempre escuchaba a su papá hablar maravillas de su hermano mayor Itachi haciéndolo añorar superarlo, y por más que se esforzará en sus entrenamientos su padre solo tenía su vista puesta en él.

"No te angusties cariño, tu padre los quiere a los dos por igual" "Es porque eres más pequeño, ya verás cuando crezcas" eran los consuelos que su madre le daba, él sabía que no era verdad. Itachi era un prodigio perfecto, todo en él encajaba a la perfección, su combate, su inteligencia, sabía negociar y hablar con total formalidad, además tenía cierta fluidez para persuadir a las personas. Él era perfecto, por eso su padre lo adoraba más, y el sentimiento de vacío cada día crecía más y más en Sasuke sintiéndose menospreciado e incluso rechazado.

Pero desde ése día todo cambio. Por la noche su padre había ido a su cuarto y por primera vez habían tenido una charla entre padre e hijo. Esa vez su padre no lo había buscado para hablar de Itachi y su perfeccionismo. Fugaku le contó varias de sus propias peleas con uno de sus peores enemigos, Danzou Shimura, también le relató ataques que realizó a demás mafias junto a sus dos socios y mejores amigos, Minato y Kizashi.

Sasuke escucho sus anécdotas con gran emoción hasta que sus sentidos se lo permitieron. Fue en la última historia que su padre le relataba cuando sus ojos cada vez pesaban más y mas "Tú no me fallaras Sasuke... Tengo fé en tí" escucho a su padre musitar antes de caer rendido al sueño.

Tras ese día todo fue diferente, su propio padre se encargaba de sus entrenamientos personalmente, enseñándole cada estrategia y movimiento que sabía. También sus estudios poco a poco fueron volviéndose más pesados y extensos. Su hermano Itachi se había ido de la casa luego de que rechazó la sucesión a su padre, él escándalo se había exparcido por toda la familia y muchos parientes en Scilia tacharon a Itachi cómo renegado.

Meses después tras los insoportables discursos de Mikoto, su padre volvió a contactar a Itachi para que arreglarán sus conflictos. Itachi accedió volver a trabajar para él a cambio de que el mismo de ahí en adelante se ocupará en entrenar a Sasuke. Tanto él como Fugaku sabían que era lo correcto, Itachi disciplinaria a la perfección la técnica de combate de Sasuke y con mano dura puliria su carácter como capo...

... Pero aún así, superior a él, Itachi era quien estaba sentado en los costados de la mesa y no en la punta, como él. Aún siendo mucho más inteligente y mejor forjado qué él, Itachi se limitaba a aceptar el simple puesto como su Consigliere en vez del mando, como él estaba a punto de asumir. ¿Por qué su hermano había rechazado el puesto?.

- ¡Carajo! - gritó exaltado. Se talló sus ojos con fervor ¿Por qué había vuelto a soñar lo mismo?. Soñar con una persona tan seguido solo podía significar dos cosas; un amarre o ese hombre estaba maldecidamente irresistible. - ¿Qué? - murmuró confundido al notar la pierna entrelazada entre las suyas.

Sus ojos azulados viajaron hacia la delicada figura femenina que yacia a su lado. Una larga cabellera oscura se desparramaba en su almohada, su rostro era sereno al dormír y la pierna desnuda entre las suyas era una intrusa.

- ¡Maldición Hinata! - mascullo empujando su pierna a un costado. - Ya te dije que no soy tu pinche perrito faldero para que te acurruques contra mí - protestó, pero Hinata era innerte a sus palabras mientras dormía plácidamente.

Deidara se levantó de la cama molestó. Uno de los motivos principales era que su noche se arruinó, el segundo y causante de su tan malhumor, dormía sin culpa en su cama. Para su desgracia, la peda que tenía Hinata ayer por la noche era tal que cayó inconsciente, definitivamente no llevaría a su amiga en esas condiciones a su casa y tampoco la desecharía en la intemperie para que se digne por sí sola.

La mejor opción resultó ser traerla a su casa, y aún que no detestaba la compañía había pasado por alto lo cariñosa e invasora que era Hinata durmiendo. Entro a su baño con desdicha, lo tercero y que más lo agobiaba era sus extraños y repetitivos sueños.

¿Por qué lo soñaba tan seguido? ¿Por qué él?. De todas las personas que habitan en la faz de la tierra consumiendo y destruyendo el planeta, deliberadamente tenía que ser él. ¿Él? ¿En serio?.

- Esto debe ser una puta broma - exasperó viendo su propio reflejo en el espejo, luego escupió el dentífrico para enjuagarse. - ¿Por qué? - le preguntó a su reflejo, como si en el encontrase una respuesta.

Miro en detalle su rostro, su pelo, sus ojos. Y aún qué así fuera ¿Por qué un hombre como él se fijaría en él? ¿O simplemente por qué un hombre como él tendría ese tipo de orientación?. Todo esto era una simple fantasía, pero ¡Wow! ¡Que fantasía!. Se sentía tan real, pero no lo era, ni lo sería. Él era un macho, no cualquiera, uno chapado a la antigua y con sus estúpidas costumbres extranjeras y ridículos modales, era poco dar por sentado que un hombre como él no tuviese la vida hecha.

Su puesto, su título, su poder, su arrogancia son cualidades que se las gano con la mano y la mente. Él no era un hombre "con gustos raros" o "esa clase de gustos". Definitivamente él nunca, pero nunca podría asemejarse a más que una relación de oficio con él. - Maldita sea - repitió al espejo negando con su cabeza.

- De todas las putas personas me tenía que enamorar de tí - susurró con tristeza.

Malditos. Malditos. Malditos. Ojalá la sociedad fuera orientada sexualmente hacia los mismos sexos que a los contrarios, de serlo así sería todo mucho más fácil. Porque cubrir sentimientos tan anhelantes por tu propia integridad era jodidamente fastidioso. ¿Por qué carajos se fijó en él? ¿En ese maldito, estúpido, orgulloso y macho? ¿Por qué? ¿Por qué de todas las putas personas se enamoró de él?. Itachi... Uchiha Itachi.

- Malditos Uchihas - protestó apretando el puño.

No podía olvidar su jodido rostro, esculpido por los mismos dioses. Sus ojos eran lo más sexy de ese hombre, negros, tan oscuros que te hiela. Tan solo lo había visto tres veces a causa de la reuniones por Akatsuki y nunca habían tenido más diálogo alguno que de simple ofició.

Pero eso era más que suficiente para penetrarse en sus sueños todas las noches y hacerlo anhelar por él. No importaba que fuera mayor, ni tampoco que su mentalidad no fuera abierta, no había nada en él mundo que anhelaba más que probar sus labios, sentir su tacto. ¿Por qué? ¿Por qué se enamoró de él?.

Se acomodo un poco su falda para luego alzar bien en alto su cabeza. Debía aparentar normalidad, como si ante noche no hubiese ocurrido nada. Por la mañana se había levantado temprano y el lugar en la cama al lado suyo estaba vacío.

Dio dos ligeros toque en la puerta y espero ansiosa con una sonrisa. Una señora de unos cincuenta años abrió la puerta dejando entre ver su rostro amable - ¡Oh! - exclamó la señora. - Tú debes ser Sakura.

- Buenos días - saludó con cortesía.

-¡Adelante, adelante bambina!. La señora Mikoto te espera en el jardín - musito comenzando a guiarla por la enorme mansión. - ¿Sabes?... Eres más guapa de lo que te habían nombrado - halagó.

Sakura se sonrojó y desvió la mirada - Gracias - murmuró provocando una risa a la señora.

- ¡Ay bambina! - exclamó luego de su carcajada - Eres tan adorable... Ahora veo porque Sasuke se interesó en ti.

Tras unos segundos de silencio llegaron a un deslumbrante jardín que se daba paso a partir de la puerta trasera. Había kilómetros y kilómetros de estancia verde con una diversa flora y bien cuidada. Sakura se quedó en el marco asombrada, siempre añoro desde pequeña tener un jardín enorme, en el cuál distraerse y liberarse de sus problemas.

- ¡Bambina! - el gritó de su futura suegra la saco de sus ensoñaciones.

- Oh.. - exclamó divisando a Mikoto sentada en una mesa para té.

- Allí te espera - dijo la criada. Sakura la volvió a mirar y le sonrió amablemente - Disculpe... No le pregunté su nombre.

- Mi nombre es Karla, un gusto señorita Sakura - saludó con respeto, Sakura le devolvió el saludo y con delicadeza se encaminó hacia la mesa.

- Bambina - exclamó con alegría Mikoto levantándose de su asiento para besarla en la mejilla. Sakura se había preparado mentalmente para ésto, puesto que desde su última visita le dió un itinerario de comidas y fue muy estricta con ella por estar tan flaca. ¿Acaso tenía algo de malo ser de complejidad delgada?.

De todas formas prefería escuchar sus reproches por su alimentación que tener en mente los sucesos de ayer. Desde que despertó en la mañana el dolor seguía ahí, impregnado en su corazón. No dejaba de rondar en su mente "¿Qué hubiera pasado si llegaba minutos más tarde?" ¿Acaso Sasuke la hubiera engañado?.

Su madre siempre le advirtió y aconsejó desde sus 14 años, en el mundo de la mafia había dos clases de mujeres; las esposas y sus amantes. Y por más que ser una persona crudamente realista no se asemejaba a sus principios, sabía muy bien que en cualquier matrimonio pasaba dentro u fuera del ámbito en que ellos vivían. Pero, lo que en verdad dolía era la imagen de Sasuke, todo este tiempo se cegaba, lo veía a sus ojos con el amor más profundo olvidando en la persona que se estaba convirtiendo.

Tanto deseo y amor estancaron su realidad, y eso era lo que dolía ver qué su propia historia de amor no era tan romántica como siempre soño. Sasuke en menos de un mes se convertiría en un jefe de la mafia, su tiempo sería limitado, sus problemas en aumentó, su carácter se forjaría, y la historia de sus padres que siempre presenció y odió; ver cómo su padre pasaba horas y horas lejos de su hogar y familia por dirigir el negocio, esa maldita historia, nuevamente se repetiría. ¿Sería así?.

Mikoto hablaba sin cesar de todo tipo de cosas triviales, era ameno el tiempo de calidad con ella su cálida compañía te reconfortaba con sus aires maternales e inevitablemente sus sonrisas se contagiaban. Pero ese día Sakura observaba el jardín rebuscando entre la diversidad de colores una respuesta.

- Sakura - llamó con suavidad, Sakura poso su mirada jade en ella. Mikoto tomó su mano contagiandole su calor - ¿Me quieres contar que te tiene tan distraída? - preguntó con una sonrisa.

Sakura la observó con desesperó, mientras su ojos comenzaban a titubear, intento pasar salivar para relajar sus facciones pero el nudo que poco a poco se formaba en su garganta no se lo permitía. Mikoto apretó ligeramente su mano demostrando su apoyo y fue suficiente para que los recuerdos de anoche la atormentaran en un estruendoso llanto.

- Bambina - musitó Mikoto nerviosa, el llanto de Sakura era muy preocupante. La atrajó hacia sí con su mano - Ven - pidió con preocupación, sentó a Sakura sobre su regazo y la consoló cariñosamente, la pobre se veía devastada haciéndole preocupar qué la tenía tan angustiada.

- ¿Te sientes un poco más calmada? - le pregunto tras unos minutos cuando el llanto se había calmado, ella asintió entre ligeros espasmos.

- Cariño cuéntame qué pasa - pidió Mikoto.

- Es... Es que..

- Tranquila Sakura puedes confiar en mí - le alentó.

- A- anoche... Anoche salí con Sasuke - Mikoto frunció su ceño al instante ¿Acaso su hijo la había lastimado?. - ¿Qué te hizo ese desgraciado? - pregunto con enojó.

- Es que e-el... Y-y lo ví... Y.. - intento pronunciar Sakura entre lágrimas, pero le dolía tanto recordar que le era casi imposible relatar sin romper su llanto. - Fuimos a un club... E-el tenía una reunión de trabajo.. yo... Y y-yo me reuní con mis amigos - musitó como pudo, luego Mikoto sobó su espalda relajándola para continuar - Pero luego... Luego cuando fui - intento explicar con tristeza mientras lágrima tras lágrima abandonaban sus ojos - E-el estaba con.. con.. una mujer... Estaban muy cerca... Y...

- Ya, ya, ya - le consoló nuevamente mientras sobaba su espalda, la tristeza que derramaba le afligía tanto el corazón. No podía creer lo que sus oídos estaban escuchando.- ¿Qué pasó luego?.

- Luego discutimos - respondió secando sus lágrimas - El me intento convencer de que no fue así, de que ella se le insinuó... Pero, no... No lo sé... Duele tanto - murmuró ya cansada de llorar, sintió un gran peso menos sobre sus hombros al hablar.

Mikoto suspiró frustrada mientras aguardaba a qué Sakura se terminará de tranquilizara. Luego de unos minutos, su llanto había cesado y volvió a su lugar ya más tranquila. Mikoto le sirvió un té de lavanda especialmente hecho por ella para que se calmará, entendía su frustración y angustia. Ya había vivido situaciones similares con su marido, diferentes mujeres se habían insinuado con un completó descaro y en varias ocasiones en su propia presencia. A diferencia de Sakura, Mikoto no permitía ese tipo de indecencias y ponía en su lugar a cada mujer de las peores formas posibles, humillandolas hasta avergonzandolas en una que otra ocasión. "Rompe familias" les gritaba histérica. Y en ese entonces agradecía estar embarazada y con su vientre abultado pues completaban la escena en su mayor expresión.

- ¿Sakura? - habló mientras ella sorbía el té.

- ¿Si?.

- Ahora que estás mucho más relajada... ¿Podemos hablar? - Sakura asintió - Escucha cariño... A veces los hombres como mi esposo, mis hijos, como tú primo y tú tío Minato... Ellos son personas frías ¿Sabes a lo que me refiero?... Por su ofició, forjaron ese carácter y actitud; serios, conservadores, orgullosos, arrogantes, posesivos e incluso machistas... La lista es bastante larga bambina - Sakura le sonrió en comprensión, Sasuke denotaba todas esas cualidades.

- Pero, son hombres leales, cuando deciden abrir su corazón a una mujer logran afligirse con ella... La eligen como su persona, dónde depositan su confianza, amor, cariño y dónde resguardan sus más profundos secretos... Y lo más importante. Sus sentimientos...

- Sakura... He visto como te mira mi hijo, y también como se comporta contigo... Si a alguien conozco mejor que a mí misma es a mi propia familia... Sasuke te adora, él sería incapaz de lastimarte conscientemente, no desconfíes... El te sabrá cuidar y amar, y mi hijo es muy orgulloso como para faltar a su propia palabra - musito con confianza mientras le sonreía. Sus ojos jades volvieron a lagrimear ante sus palabras.

- Siempre habrá mujeres que lo desearán, pero el sólo tiene ojos para tí bambina... Sasuke te ama, y por más que varias decisiones a lo largo de su vida no me hagan sentir orgullosa... Que te haya elegido a ti para mí es la mejor de sus decisiones... Confío en tí Sakura, se que harás a mi hijo muy feliz y lo amarás como lo merece - Sakura asíntio con una sonrisa, se sentía mucho más confiada en su relación por sus palabras y varias de sus dudas fueron acalladas.

- Muy bien - dijo - Ahora... ¡Déjate de menospreciar bambina! - le reprochó en tono elevado.

- Debes aprender a marcar tu lugar, de lo contrario no podrás superar situaciones como estas... Se qué es difícil, pero tu podrás... Confío en tí.

- De acuerdo - respondió con ánimo y sintiéndose renovada. En algo tenía razón y ahora las palabras de su madre tenían un poco de sentido gracias a su suegra. Debía dejar de lado sus inseguridades, Sasuke no necesitaba de una esposa afligida a su lado. Debía aprender a marcar su territorio y dejar bien en claro a las mujeres que se le insinuaran que Sasuke era suyo.

- Bien - dijo Mikoto con una sonrisa. - Ya que superamos ésto... Creo que es momento de ir a lo importante - Sakura sonrió asintiendo.

- Está bien... Sakura

- ¿Si? - respondió ya un poco más animada. Mikoto respiró profundo antes de hablar, la noticia no le caería del todo bien a Sakura y lo sabía. Debía ser directa y rápida.

- Sakura, la boda será dentro de dos semanas - soltó sin ímpetu observando los detalles de su rostro.

- ¡¿Qué?! - chilló alarmada. ¿En dos semanas? ¿Cómo se suponía que tendría todo preparado? Ni siquiera había pensado dónde le gustaría que fuese, los nervios se esparcieron por todo su cuerpo. Cuando le advirtió que la boda debía ser pronto Sakura no imagino ésto.

- No te alarmes bambina.

- ¡No!.. No podemos ¡Necesito más tiempo!... La decoración, las invitaciones y... y... ¡La comida! ¿Qué comerán los invitados?... Son demasiadas cosas ¡¡Para dos semanas!!- exaspero frustrada.

- ¡Bambina! - le reprendió Mikoto ante su escena - Tranquila Sakura - pidió.

- Es que... Es demasiado para mí - murmuró colapsando entre nervios. No podía casarse en dos semanas, necesitaba más tiempo.

-Cariño... Tu solo preocúpate por conseguir tu vestido de ensueños, yo me encargare del resto.

- ¡No!.. No puedo dejarle toda esta carg..

- Shhh - exclamó poniendo un dedo en sobre sus labios. - Cariño... ¿Sabes cuanto desee tener una hija para poder hacerme cargo de eventos como estos? - dijo Mikoto. Sakura la miró afligida y bajo su vista.

-Pero... Yo.. Yo..

- Tranquila Sakura, no temas... ¿Sabes?. Cuando yo me case pase por la misma situación- Sakura agrandó sus ojos al oírla captando su atención. - Si bambina... Cuando contraje matrimonio con Fugaku, ni siquiera lo conocía - pronunció con melancolía - Mis padres habían llegado a un acuerdo nupcial con Madara Uchiha, el padre de Fugaku...

Sakura se llevó la mano a sus labios horrorizada, no podía creer lo que escuchaba - ¡Oh Mikoto! - murmuró con un dige de tristeza. - ¿Y no tuvo miedo? - preguntó con curiosidad.

- Muchísimo - respondió. - Me habían anunciado de mi compromiso un mes antes de la boda... Tenía tanto miedo, lloraba por las noches desconsoladamente por temor a que mi futuro esposo fuera un horripilante señor de mayo edad y pervertido - exclamo con una cara de disgusto provocando la risa en Sakura.

- ¿Y se conocieron antes de la boda?.

Mikoto sonrió negando con su cabeza, Sakura era una joven muy inocente y delicada que había sufrido mucho a causa de los errores de su padres. Una muchacha como ella era tan frágil para el mundo de la mafia. - No cariño... El dia que conoci a mi marido fue el mismo dia de la boda. Aun recuerdo a la perfección aquel día - musito enamorada.

Sakura sonrió ansiosa por oír más. - Ese dia, no quería cruzar las puertas de la iglesia mientras mi madre me suplicaba desesperada... Luego de media hora y sin lograr mi cometido por cancelar la boda... Mi propio padre se arto de mis berrinches y me obligo a entrar arrastrada de su brazo - recito indignada su anécdota.

- ¿Qué ocurrió luego?.

- Cuando llegue a su lado enfrente del sacerdote, Fugaku tomó mi mano volteandome hacia él dispuesto a levantar mi velo... Cuando mire fijamente sus oscuros ojos mi corazón se paralizo y no podía creer lo guapo que era.

- Y desde ese dia, no dejo de estar completamente enamorada de mi esposo - concluyó sonriendo amigablemente a Sakura.- No temas bambina, entiende que el mundo de la mafia es así. Ellos tienen la última palabra en la mayoría de las decisiones - dijo entristeciendo más a Sakura.

- Pero... ¿Es necesario que sea tan pronto? - Mikoto asintió con pena.

- Sakura, bambina... Es por seguridad entiende.

Sakura suspiró y puso nuevamente su mirada en el inmenso jardín. Tenía miedo, de su futuro, de sus decisiones. Su corazón latía fuertemente por Sasuke y lo amaba como a nadie en el mundo, no sabía si hacía o no lo correcto pero si sabía con total plenitud que no imaginaba un futuro de su vida sin Sasuke a su lado.

Eran las ocho de la noche cuando volvía eufórico, se desanudo la corbata mientras subía las escaleras con fastidió. Tayuya lo saludo amablemente al llegar y el solo emitió una mueca con desgano, estaba jodidamente cabreado. Había una lista muy larga para ello, pero la principal, era que hacía dos malditos días que no tenía sexo con Sakura. Si llegaba a pasar un día más sin tocarla su miembro explotaría por falta de atención.

Todavía se sentía culpable por lo de ante noche y recordar el rostro lloroso de Sakura no ayudaba con sus sentimientos. Sakura se sentía herida por él, y era algo que tenía muy en cuenta; la había lastimado. Ella era frágil y sensible, y sus sentimientos muy profundos ,no era algo que Sakura le perdonaría tan fácil. - Mujeres- chisto con fastidió mientras se dirigía a su habitación.

Aún así, enojada, no podía negarle el sexo. No. No podía, se repitió creyendo sus propias palabras. La necesitaba y eso era lo que más le frustraba. Necesitaba tocar cada parte de su cuerpo y succionar cada rincón con su boca, también quería hacerla agonizar de placer y darle orgasmos con su propia lengua para tomar sus deliciosos y dulces jugos. La erótica imagen de sus senos rebotando encima suyo lo estuvo atormentando durante todo el día, y en más de una ocasión se puso duro como roca por recordar sus gemidos. Maldita sea. En serio la necesitaba.

Había terminado de bañarse y envolvió su cuerpo en una toalla, el espejo del baño había quedado empañado al igual que las paredes por la ducha caliente. Sakura salió del baño tarareando y con el peine en su mano comenzando a desenredar su cabello, luego del incidente con los subordinados que Zabija envió por ella, su hermosa y larga cabellera había quedado justo a la altura de sus hombros. Se sentía devastada, llevar el cabello de esa forma no era su estilo y aun que Sasuke le dijera lo contrario necesitaba de su pelo largo. Se quedó muda observando la ventana mientras se cepillaba recordando las dulces palabras de su futuro marido, y no fue hasta que la puerta se abrió de un fuerte empujón que se despabiló respingando.

Sasuke se detuvo en el umbral observándola, complaciendo su propia visión por tan agradable vista, terminó de entrar a la habitación y le colocó seguro a la puerta determinado en reclamar lo suyo. Durante segundos casi eternos el la observo contemplando con minucia cada parte de ella. - No te acerques - advirtió Sakura al verlo dar un paso.

Se cruzó de brazos dispuesta a protestar contra el, primero; no aguantaría de nuevo una escena como la de anoche ¿Tan poco respeto tenía hacia su persona para coquetear descaradamente con una mujer en presencia suya?. Segundo, explicaría a pie de letra lo que significa comprometerse en un relación.

Sasuke dio dos pasos mas hacia ella. - ¡No te acerques! - grito esta vez mientras retrocedía dispuesta a encerrarse en el baño si fuera necesario. No le permitiría el lujo de tocar su cuerpo. Sasuke se enfureció por su tono y termino de acortar la distancia entre ellos en grandes zancadas.

- Te dije...- acuso levantando el dedo intentado reclamar pero con fuerza abrupta Sasuke la pego a su pecho tirando de su muñeca, su cálido aliento chocó por encima de su cabello estremeciéndola, había mucha cercanía, más de la que había planificado interponer entre ellos esa noche. El plan era sencillo; reclamar, reprender y solucionar ¿Qué estaba fallando?.

- No estoy de humor muñeca - advirtió con voz pausada.

Sakura subió su jade mirada hacia su rostro, su tono de voz sonaba diferente, más gruesa de lo acostumbrado y también más pesada. Los ojos de Sasuke bajaron para encontrarse con los suyos, durante unos segundo casi eternos, miro sus oscuros ojos con minución, abrumada por la frialdad que trasmitian impregnando en el aire cierta densidad e intimidación.

Sasuke inclinó su rostro para tomar sus labios pero su suave mano lo detuvo. - No - suplicó en un murmuro, no tenía el autocontrol suficiente para no desistir ante sus caricias, y aunque quisiera y lo propusiera, su cuerpo reaccionaria ante el sucumbiendo al deseo de su piel. - Sakura - advirtió tomándola por su caderas.

- No Sasuke - chisto empujando su pecho con ambas manos, su cuerpo era mas fornido y pesado, dudaba que con su mejor golpe lo hiciera retroceder con facilidad. - No quiero esto.

- ¡¿Puedes dejar tus jodidos caprichos solo por una puta vez?! - ladro perplejando a Sakura. Pasó una mano por sus negros cabello mientras suspiraba frustrado.

- Y tu.. - murmuró peleando contra las lágrimas que querían abandonar sus ojos, Sasuke poso su vista en ella, analizando su descaro por contradecirlo. Y eso era lo que mas amaba de Sakura, podía ser tan sumisa a el como tan contraria cuando se lo proponia.

- ¿Y tú podrías... Dejar tus malditas manías de mujeriego?- musito en un débil susurro. Las lágrimas comenzaron a caer nuevamente mientras su mente revivía el momento, era tan doloroso y aun así no podía dejar de recordar.

- ¡Yo no te jodo Sakura! - contestó colmado de paciencia. - ¡Porque una maldita zorra se me insinué, no significa que te sea infiel!.. ¡Maldita sea Sakura!.

- ¡Pues pon un maldito límite! - exigió sollozando. Sasuke se arrimó hacia ella a grandes zancadas - ¡¿Acaso crees que es la única zorra que se me va insinuar?!. ¡¿Ah, Sakura?!... ¡No es la primera ni tampoco la última perra que intentara follar conmigo!.

- ¡Cállate! - grito eufórica tapando sus oídos, no podía seguir escuchándolo, su fantasía de amor se rompería. - ¡No te quiero oir!.

- ¡Pues lo harás! - Sasuke agarro ambas de sus manos quitandolas de sus oídos.

- ¡Suéltame! - grito desesperada mientras se removía por soltar su fuerte agarre.

- Sakura - gruño y ella aún continuaba batallando por librarse.

- ¡¡¡No me toques!!! - chillo desquiciada cuando Sasuke la tomo en brazos. Sakura pataleaba y se removía peleando por soltarse y correr al baño pero el agarre de Sasuke era fuerte y tenso sobre ella impidiéndole irse

- ¡¿Tanto te cuesta entender que eres la única en mi vida, Sakura?!- musitó calmándola, Sakura desistió a los empujones ya cansada de no obtener resultados, se aferro a Sasuke en busca de consuelo cuando el llanto de frustración y miedo la invadió.

El la cargo hacia la cama sentándose con ella a horcajadas suyo, el llanto desgarrador de Sakura se tranquilizaba poco a poco y el confundido acariciaba suavemente su espalda y cabello tranquilizándola, cierta duda crecía cada día con el tiempo, por momentos intentaba ignorarlo, pero en situaciones tan explosivas la duda acrecentaba. No lograba formular con plenitud la causa pero si observaba y destacaba que ciertas actitudes de Sakura no era propensamente normales. Era consciente de la depresión que cargaba tras la fatídica muerte de sus padres, pero no podía encajar el por que de su hipersensibilidad emotiva. O quizás simplemente él era un desalmado, pensó mientras oía los ligeros espasmos de su futura esposa.

Sakura se alejó de su pecho alzando su rostro para mirarlo - Cara - musito con delicadeza. Sakura llevo su mano a su rostro comenzando a acariciarlo. - Eres la única, confía en mí.. - pidió Sasuke.

- Lo se - susurro observando a pie de detalle sus ojos y largas pestañas. - Nunca me dejes Sasuke... Por favor - dijo con su voz débil.

- Nunca lo haré car..

- No Sasuke - lo irrumpió Sakura - Nunca me dejes, por favor - repitió suplicante.

- Sakura cariño... Te adoro demasiado ¿Entiendes? - pronunció, Sakura frunció su ceja y su rostro se giró lentamente en confusión. - Soy muy egoísta muñeca, no te permitiria irte de mi lado aunque tu ya no me amaras mas - dijo Sasuke completamente serio.

Se observaron durante varios segundos mirándose fijamente a los ojos. Sakura bajo la vista a sus labios deseando probarlos abrió su boca dispuesta a hablar y Sasuke tomo el costado de la toalla que rodeaba su figura quitandola de un fuerte jalón. Sus jades se abrieron en asombro por su brutalidad pero su boca fue tomada con desesperación.

Sakura embriagada por su instinto salvaje se dejo tomar mientras las desesperadas ganas por sentir su cuerpo la inundaban. Sus manos viajaron rápidamente a su camisa desprendiendo los botones con velocidad. Las manos de Sasuke bajaron por su espalda hasta su trasero tomándolo con fuerza y restregandolo en su dura erección. - Mmm - gimió Sakura deseosa.

Sasuke la acostó sobre las suaves sábanas y comenzó a quitar rápidamente su ropa, Sakura besaba y acariciaba sus pecho con ansias, necesitaba sentirlo dentro suyo. Quitando su última prenda revelando su excitado miembro se encimo arriba suyo, un instinto arrasador lo consumía cegando sus sentidos. -Sasuke - susurro al sentir como froto su miembro en su entrada. Sasuke arremetió sin nada de delicadeza en ella - ¡¡Ahh!! - grito Sakura aferrándose de su espalda por la rudeza, sus ojos se cerraron intentando retener el ardor. Sasuke era muy grande y siempre el mismo se encargaba de lubricarla con suma delicadeza encendiendo fuego todos sus sentidos.

Pero esa noche era completamente diferente, luego de unos instantes Sasuke comenzó a mecer sus caderas con rapidez soltando suspiros y gemidos sobre los hinchados labios de Sakura. - ¡Ahh.. Sasuke! - gimió cuando el ardor pasó a segundo plano y la invadió la excitación, enrosco sus piernas sobre sus caderas mientras Sasuke la tomaba con dureza.

Sasuke tomo su barbilla con rigidez estremeciedola por su intensa mirada; - Este coño es mio... Solo yo lo follo- advirtio exitandola.

Se inclinó hacia atrás tomando sus torneadas y blanquecinas piernas posando cada una sobre sus hombros, Sakura tomó entre sus dedos las sábanas sintiendo como sus paredes se contraian por las fuertes e intensas estocadas. Sasuke no disminuia su ritmo y cada que entraba su miembro sentía como llegaba mas y mas adentro.

- Si... Ah... Ahh - jadeo sintiendo el orgasmo aproximarse. Sasuke se inclinó hacia adelante y sus manos tomaron el barandal de la cama apoyando su peso sobre ellos, Sakura abrió sus ojos y boca con pasmo sintiendo su miembro en todo su interior. - ¡Ahh! - estalló arqueando su espalda por el fuerte orgasmo.

Sasuke seguía bombeando en ella con ferocidad. - Sasuke - gimió cansada ante el placer.

- Ponte en cuatro nena - dijo en un gruñido tomando con su mano su cadera. Sakura lentamente se volteo entumecida, sentía su cuerpo pesado y cansado. Sasuke tomo sus caderas y entro nuevamente en ella bombeando con mayor ferocidad, sus enormes manos viajaban por su trasero y espalda. - ¡Sasuke! - chillo cuando sintió como con su pulgar tocaba su orificio anal.

El pánico la había sucumbido y se removió con inquietud. - Sasuke - repitió, Sasuke chisto frustrado y continuó moviéndose con rapidez dentro suyo. El placer la arraigó otra vez y se devastó en un fuerte orgasmo gritando su nombre seguida de la semilla caliente de Sasuke al acabar dentro suyo. Ambos cayeron rendidos sobre la amplia cama de dosel.

La fuerte mano de Sasuke se posó sobre su nalga desnuda - Te amo - susurro en su oído mientras Sakura lo oía adormilada. Cuando su mano bajo hasta su raya trasera y se deslizo en ella Sakura respingo - Sasuke - susurro alarmada.

- Necesito esto - exigió tocando con su dedo índice su orificio trasero arrancándole un gemido. - Aun no estas lista para mi cara... Pero necesito tomarte, que seas mía en todos los sentidos.

Sakura lo miró consternada, con su delgada mano toco su mejilla susurrando ; - Soy y sere tuya... Sasuke. - prometió mientras el sonreía cual diablo.