Sakura intento moverse sobre la cama pero un peso entre sus caderas se lo impedía. Adormilada abrió sus ojos aturdida por los cálidos y luminosos rayos de sol, volteo su rostro de lado donde sentía un ligera y pasiva respiración. Sasuke dormía plácidamente atado a ella, con un brazo y pierna encarcelándola por la cadera, impidiendo que se apartara de su lado, se movió ligeramente para observarlo en mayor detalle sin evitar que una sonrisa cubriera su boca.
La profunda respiración de Sasuke y su bellísimo rostro, Sakura adoraba verlo dormir, inevitablemente se cuestionaba una y otra vez; ¿Cómo Sasuke se había fijado en ella?. Teniendo suficientes mujeres por elegir, fijo su vista en ella...
- Si me sigues viendo así te voy a follar - murmuro con voz gruesa de repente. Aun tenia sus ojos cerrados pero al sentirla removerse todos sus sentidos se dispersaron. Sakura soltó una leve risa que lo incitaba a querer abrir sus ojos para ver su blanquecina dentadura al sonreír.
- Sasuke - susurro.
Lentamente abrió sus ojos complaciéndose la vista con el brillante verde de su mirada, sostuvo con ternura y amor sus ojos fijos en ella antes de que su libido despertara y lo cegara por completo. Los recuerdo de la noche anterior lo azotaron con ferocidad recordando como había tomado a Sakura e inevitablemente se sintió como un bastardo, orgulloso pero lamentablemente bastardo. Ambos se habían desatado con fiereza y se saciaron del uno con el otro, o eso creía.
Pero el sentimiento seguía abarcado allí, había culpa en su excitante recuerdo que lo aturdía de solo rememorar como Sakura se había sometido tan dócil y activa para el. Había sido rudo, si, y casi un sádico pero ella no había rechistado se excuso en su momento. Ahora solo ansiaba acallar aquellos sentimientos haciéndole el amor, dándole placer, recordándole cuanto la amaba tenerla entre sus brazos y estar dentro suyo.
Su mano acaricio su mejilla estremeciéndola ante su tacto, un tímido jadeo escapo de sus labios. Continuo el recorrido deslizando sobre su sensual y femenina figura, obsesionado por sus curvas, toco sus pechos y Sakura instintivamente se arqueo para el disfrutando del placer. - Dolcezza - murmuro Sasuke.
- Cariño... Espera - dijo en un leve susurro casi inaudible incluso para ella. ¿Acaso así estaba intentando detenerlo?. Pero su cuerpo no le permitía echarse para atrás ante su cercanía, no le respondía a las cohibida insistencias que hacia su cerebro porque Sasuke se detuviera.
Cuando su mano bajo por su vientre, Sakura gimió alto; - ¡Ahh! - chillo excitada, sus ojos estaban cerrados y Sasuke se sorprendió por la reacción, era tan receptiva ante sus caricias que lo excitaba en demasía. Luego su mano se escabullo sigilosa en dirección a su monte anhelando sentir su humedad con sus propios dedos, pero cuando bajo, el primer ligero roce entre sus labios Sakura inmediatamente hizo una connotable mueca de molestia provocando su preocupación.
Sasuke suspiraba sobre su oreja. - ¿Qué pasa amore? - interrogo.
Sus mejillas tiñeron un color carmesí y cuando el se distancio para encontrar su mirada ella se la esquivo avergonzada. Sasuke retiro su mano de su entre pierna y ella anhelo que no lo hiciera quería sentir mas de su calor. - Sakura - musito en el tono de aspereza que ella tanto odiaba que utilizara con ella.
Emitió un bufido resignada y encontró su mirada. - Es que... Anoche... - Sakura resoplo indecisa por como abarcar el tema.
Sasuke la tomo por la barbilla obligándola a verlo fijamente. - Cuéntame cara... Sabes que nunca te juzgare - replico con decisión provocándole un estremecimiento que le erizaba sus pezones.
- Me duele - murmuro con vergüenza.
- ¿Te duele? - pregunto confundido. Ella asintió desconcertándolo mas.
- Anoche... Fuiste un poco rudo cariño - admitió de una vez. - Tu.. tu siempre - Sakura suspiro con pesadez antes de seguir; - Tu siempre me tocas y me excitas antes de... - desvió la mirada avergonzada.
- Perdona - disculpo Sasuke. - ¿Te he lastimado? - cuestiono con preocupación. Sakura ligeramente negó con su cabeza. - Solo has sido un poco rudo..
- Lo siento amore, no volverá a suceder.
- ¡No! -protesto aterrorizada. Sakura se había fascinado por como la había tomado ante noche, aun que usualmente le agradaba que hicieran el amor, la forma en que Sasuke la poseyó la había descolocado anhelando mas de ello.
Rápidamente se ruborizo por su comentario; - Es decir.. Me gusto... y mucho - lo ultimo lo dijo casi en un susurro provocando una sonrisa en el. - Pero creo que deberías ser... ¿Un poco menos rudo al inicio? - sugirió. Sasuke sonriendo asintió varias veces para luego abalanzarse sobre ella para regocijarla en besos.
- ¿Sabes?... Ya quiero que nos casemos, algo me dice que nuestra luna de miel va a ser sensacional - musito a escasos centímetros de su boca provocándole un gran sonrojo.
Normalmente disfrutaría los días domingos junto a su familia, un ligero almuerzo junto a su hermana, su padre y su primo Neji. Luego, disfrutaría el día restante con Hanabi, su hermana, viendo thrillers o se dignaría a escabullirse junto a Sakura y Deidara. Pero ese domingo no era el usual de siempre, tampoco la ayudaba el día lluvioso ni en especifico la fecha.
Hinata se sentía devastada, sola y ultrajada. Hoy se cumplía un aniversario mas sin la calidez de su madre, el dolor con los años cesaba lentamente y dejaba florecer el bello recuerdo de su compañía. Ya no dolía, pero el frio que atormentaba justo en esa fecha siempre la abrazaba y le hacia pesar con mayor notoriedad la soledad que ella había dejado. Una lagrima abandono sus perlados ojos, también le dolía que el no la hubiera llamado.
De repente las lagrimas se intensificaron creando un caudal de emociones, había oído los consejos positivos de sus amigos e intento memorizarlos al punto de focalizarlos en su estrecha linea de la realidad. Pero su corazón la golpeaba atrozmente con la alusión de sus caricias y sus besos, de sus palabras en sus oído y de su mirada mientras la reclamaba como suya. Ahora se percataba como un simple objeto el cual habían tomado sin permiso y utilizado para satisfacerse.
Le había prometido llamarla y no lo hizo. Y la agonía que mas la torturaba era el miedo de que no la contactaba porque le hubiese pasado algo. Se retorció sobre la cama dejando el llanto implorar por la necesidad de el. ¿Cómo estaba?. ¿Estaría bien?. ¿El pensaría en ella como ella en el?. ¿Y si le había ocurrido algo horripilante?.
- No - sollozo resignando ese pensamiento, el solo imaginar a un hombre como el tan fuerte y valiente, herido o aun peor muerto le desequilibraba sus emociones. Hinata se levanto de la cama y corrió directo al baño a tomarse una ducha. Primero necesitaba despejarse, se cambiaria y arreglaría para salir, luego llamaría a Sakura o Deidara.
- ¿Me dirás donde iremos? - cuestiono con picardía.
- Es una sorpresa - respondió.
Sakura fijo sus luminosos ojos en su mirada mientras mordía su labio inferior, estaba ansiosa y desesperada odiaba el suspenso. Desde que habían salido del ático por la mañana, creía con absoluta fe que irían a almorzar a casa de los padres de Sasuke. Grande fue su sorpresa ver como abandonaban la gran ciudad y se dirigían hacia otro lugar.
- Sasuke - repitió con ansias.
La limosina comenzó a descender la velocidad y los ojos esmeraldas de Sakura veían todo a su alrededor. Sasuke levanto su mirada del celular para observar con minucia a su futura esposa. - ¿De compras? - pregunto desorientada al observar como el automóvil aparcaba en un estacionamiento reservado enfrente a una inmensa sucursal de Hermes.
- Si dolcezza mia - musito Sasuke con una sonrisa socarrona. Sakura se sonrojo al instante ante su intensa mirada. - Ven - dijo tomándola de la mano. Al bajar, el la guio hacia adentro del establecimiento.
- Sasuke... - llamo con inseguridad, la enorme tienda de ropa con aproximadamente siete pisos de alto estaba completamente vacía de personas. Sakura se atemorizo al instante. ¿Cómo una tienda tan prestigiosa y enorme como ella estaba vacía a plena luz del día?. Un escalofrió de advertencia la socorrió temiendo a que fuesera un trampa de su tío, su corazón comenzó a bombear con fuerza mientras con su vista intentaba divisar una posible amenaza.
- ¿Hmmp? - emitió en incógnita con toda su atención puesta en su celular, Shisui le había enviado hacia dos horas un informe reportando los negocios que había asociado en Latinoamérica gracias a su contacto. El listado de nombres rondaba los cinco mil y simplemente eran asociados de preventa en un solo área. Le parecía casi inmutable el manejo y comercio de droga, la distribución que ellos utilizaban era directa; lo cual significaba que no implicaban gastos de por medio para que otros hombres esparcieran la mercancía. Un vinculo directo entre el capo o socios y su vendedor, era extremadamente peligroso, según Sasuke, si se razonaba desde el plano convencional para el jefe. Pero la atribución que se ganaba gracias a ello era una considerable ganancia.
- Creo... Creo que no hay nadie - pronuncio con duda. Sasuke levanto la mirada de su móvil confundido y miro a su alrededor para luego soltar una carcajada. - ¿De que te ríes? - chillo alterada.
- Ay delizia mia - murmuro con vos gruesa, su mano tomo su mentón. - Cara... ¿Tu crees que te traería con este lugar lleno de personas? - pregunto con aspereza y Sakura sintió que con cada palabra su voz se volvía mas ronca y gruesa.
Trago saliva antes de contestar.
- No entiendo... - musito. - ¿Alquilaste el lugar? - pregunto con su sencilla voz llena de dulzura provocándole a Sasuke que su sonrisa se ensanchara. - Si tu quieres llamarlo así ... Aun que yo prefiero decirle.. Mmm - pronuncio con una mueca. - ¿Lo solicite?.
- ¿Solicitar? - replico Sakura, luego soltó un bufido indignada y su mirada recorrió a su alrededor. ¿Cómo podía haber sido tan estúpida por creer que Sasuke alquilaría un establecimiento?. El no pedía, el tomaba. Si lo quería se lo llevaba sin permiso, Sasuke era esa clase de hombres que siempre tenían lo que querían. ¿Mansiones, hoteles?. Los tenia si quería. ¿Autos?. También. ¿Mujeres?. Eso ni siquiera era necesario cuestionarlo, con solo fijarse en su apariencia de macho, esbelto y seguro de si mismo era mas que suficiente para saber que las tenia. Y no solo eso, era un especialista en salirse con la suya, siempre lo hacia y esta vez le había dado justo en el clavo.
- Hmmp... ¿Acaso prefieres que te mienta Sakura? - cuestiono guardando su móvil en el bolsillo de su pantalón de vestir gris. Sakura volteo de prisa y lo desafío con la mirada - No me mires así cara..
- ¿Disculpa? - respondió dispuesta a comenzar una discusión sin sentido.
La asistente disponible en el local llego interrumpiendo el momento. - ¡Buenos días Uchiha-sama!.. ¿En que puedo ayudarlo? - saludo con suma cortesía y alegría en su voz. Sakura abrió con sorpresa sus ojos al oír el honorifico.
- Buen día ... Ella es mi mujer, Sakura - presento Sasuke sonrojándola por completo. - Necesita algo de ropa.
La sonrisa de la asistente de moda de ensancho de oreja a oreja y Sakura creyó por un momento, que esa mujer iba a chillar y saltar por la emoción. - Buen día Sakura-san ... ¿Gusta que empecemos por esta sección?- cuestiono con amabilidad, Sakura tímidamente asintió.
Azami, la asesora y asistente en modas, guio a Sakura por todos los pisos del grandísimo establecimiento mientras charlaba a menudamente con ella. Luego, tras obligarla a llevar a los vestidores una cantidad incontable de ropa, lencería, vestidos, faldas, zapatos y tacones, abrigos de cuero hasta blazers de seda y poliéster la hizo subir al ultimo piso donde se hallaban los accesorios y maquillajes.
- Ponte este - animo Azami ofreciéndole una caja cuadrada de madera lustrada color azul. Sakura la tomo y abrió con alegría estaba ansiosa por ver que había adentro. Una fina gargantilla de diamantes rosas rusos pulidos en forma de perla, sus ojos brillaron del asombro y sintió sus manos temblar de solo imaginar cuanto saldría una reliquia como esa.
- Pruébatelo - le alentó Azami.
Sakura negó con una sutil sonrisa y cerro la caja, no podía llevarse algo como ello. No solo por su economía la cual ni siquiera se asemejaba a lo que valía la mitad de ese precioso collar, si no que nunca podría lucir algo tan brillante como ello simplemente lo opacaría. - No es de mi agrado - mintió con pena provocando un suspiro de frustración en la asistente.
Se volvió para mirarse en el espejo a un lado de ella y una sonrisa involuntaria se dibujo en sus labios. El conjunto de vestir que llevaba puesto le lucia a la perfección y se acoplaba a ella haciéndola lucir mas hermosa de lo habitual, el blazer rosa de seda abierto que le llegaba por debajo de los muslos dejaba al descubierto la camisa de tirantes de seda fina blanca. Luego el pantalón rosado de seda hasta los tobillos que hacia conjunto con su blazer se acoplaba a sus piernas como una segunda piel resaltándolas, lo que mas le había agradado fueron los tacones de tacón bajo color blanco y un tira trasparente alrededor de los dedos. Sakura por primera vez se sentía femenina y a gusto con ella misma, cuando algo frio rozo su cuello levanto la vista saliendo de sus pensamientos.
Sasuke le estaba colocando la garantilla de diamantes mientras la veía fijamente a través del espejo. - Per l'amor di Dio mio cuore si supieras todo lo que quiero hacerte en este momento huirías - susurro en su oído estremeciéndola. Sakura cerro sus ojos y gimió internamente sintiendo el pecho de Sasuke sobre su espalda. - No hagas esa cara por favor - suplico aspirando el aroma floral de su cabello.
Sakura a sus ojos era exquisita la manera en que sus brillantes ojos siempre lo miraban destilando ese aire de inocencia atrayéndolo y manipulándolo para que se quedara a su lado. Era irremediable intentar evitar bajarle el mundo a sus pies si con solo una sutil mirada Sakura lograba disipar un incendio dentro suyo. Por momentos, Sasuke, creía una completa locura que alguien se impregnará tanto dentro de su vida sin compartir un vinculo sanguíneo y mucho menos sin conocerlo hacia tiempo. ¿Cómo Sakura despertaba tantas emociones y sentimientos en el?. El instinto de cuidarla, amarla, protegerla como una flor y hacerle sentir maravillas. ¿Acaso era una bruja y lo había hechizado?. Por que si así era, lo había logrado con suma eficacia.
Cuando abrió sus ojos se encontró con la mirada oscura de Sasuke en el espejo quien la veía atentamente. Su mano subió para tocar el resplandeciente collar; - Sasuke - susurro excitada, una descarga la consumió al sentir como colocaba esa joya sobre ella.
- No puedo - murmuro con culpa.
- ¿No puedes? - cuestiono frunciendo el ceño, Sakura rehusó su vista del espejo incapaz de mirar sus ojos.
Con su mano la volteo por los hombros haciéndola enfrentarlo. - ¿Qué no puedes? - replico con molestia en su voz. - Llevarlo - musito en voz baja.
- Te queda precioso amore mio... Por supuesto que lo llevaras -Sakura abrió la boca dispuesta a reclamar pero el la silencio con un beso. Pensó en un casto beso pero al acercar su rostro con el suyo el olor a granada dulce que impregnaba su suave piel lo absorbieron sus fosas nasales con rapidez haciéndolo explotar de placer. Sus manos tomaron su cintura apegándola a su cuerpo, la dureza de su pecho que la acogió la excito y le fue inevitable rodearlo con sus brazos y abrir con disposición su boca para el.
Un jadeo escapo de sus labios y cuando creyó que no podría mas con ello y Sasuke la tomaría allí mismo, el los separo de su caliente beso. Su oscura mirada llena de deseo la devoraba avivando su fuego dentro, necesitaba mas que ese beso para calmar la sed que tenia por el. Sus piernas no dejaban de temblar y su corazón de latir galopado, se sentía aturdida y desconcertada. ¿Cómo podía tener ese efecto en ella con tanta sencillez?. Sasuke le sonrió como si supiera lo que estuviera pensando y el mismo a veces se desconcertaba con la facilidad que ella le hacia perder el control.
- Mmm... Si así me compensaras cada que te saque de compras vete acostumbrando muñeca- gruño Sasuke tomándola por la barbilla.
La ligera risilla de Azami quien se mantenía a lo lejos de la pareja la hizo sonrojar. - Sasuke - reprocho.
- Nos llevamos todo - le ordeno con frialdad Sasuke, Azumi sonrió y asintió dirigiéndose hacia la caja para realizar el pago a uno de sus mejores clientes.
- ¿Que? - dijo confundida Sakura. - Espera cariño... - Sasuke puso un dedo en sus labios.
- Cara, cara... ¿Por que no me dejas mimarte y hacerte sentir deseada? - le recrimino con una ceja alzada. - Vete acostumbrando amore - advirtió. - Porque me fascina verte probar ropa... En especial la lencería - le susurro haciéndola sonrojar.
Un vaso se estampo contra la pared. - ¡¿Que dijiste?! - farfullo en un grito.
- Que fueron atrapados jefe - respondió temblando. - Los Uchiha los descubrieron y los asesinaron por estar en su territorio.
Malditos, pensó.
- ¡Vete de aquí ahora mismo! ¡¡Mierda inservible!! - grito, el subordinado salió corriendo de la oficina. Zabija paso una mano por su cabello rubio exasperado de la frustración. Nuevamente esos bastardos ególatras le pisaban los talones, la alimaña de Sasuke Uchiha era mas astuta de lo que pudo haber imaginado. ¿Tan interesado estaba en esa estúpida niñata?.
- ¡Carajo! - gruño del fastidio.
No podía seguir teniendo bajas por esa maldita zorra, necesitaba tomar poder para poner bien en alto su apellido. El no seria un incrédulo y estúpido como su hermano, Kizashi. No permitiría empatizar y mucho menos trabajar para alguien, el seria el jefe y todo el submundo del crimen temblaría nuevamente al oír el apellido Haruno, no lo mancharía y escracharía como hizo su insolente hermano al casarse con esa sucia puta japonesa y engendrar a esa maldita niña que desde su nacimiento solo trajo miseria a su vida.
El mismo se encargaría de devolverle con sus propias manos el infierno que sufrió por culpa de Kizashi. La humillación que cargo durante años y el arrebato de todo en su vida que tuvo por culpa de su maldita hermano menor. La sangre le hervía del coraje, abrió el cajón del escritorio a su izquierda y tomo entre sus manos una funda de color bordo. Lentamente la desfundo una daga antigua polaca, su padre se la había obsequiado a sus trece años, según Hirumi su padre, esa era una reliquia familiar de sus antepasados. Era de acero forjada al carbono tenia aproximadamente 250 años de antigüedad y el se quería encargar de heredarla a su progenitor.
Desde ese día la sed de sangre se había vuelto insaciable. La tomo por el puño y observo con minucia el ligero detalle de una gota de sangre que tenia tallada en la chuchilla, sonrió complacido porque aquella figura fue el primer incentivo en su primer masacre y sin duda alguna, ahora mismo, volvía a ser un incentivo para matar a esa estúpida cría.
- ¡Huye!... Refúgiate en los brazos de ese estúpido gánster. Escóndete bien pequeña Sakura... Porque cuando te encuentre... Sabrás porque nadie me llama Jacob Haruno, conocerás el verdadero mal del crimen... Escóndete bien, porque yo; Zabija Kobiety te encontrare y te hare pagar por los pecados de tu padre.
La semana había concurrido con mas rapidez de la que normalmente le apetecía. Era jueves por la noche y Sakura terminaba de escribir un informe sobre la biología molecular del sistema, en la cama. Sabia que los dos primeros años de cursado eran parejos a demás carreras para nivelación pero últimamente se lo había replanteado mas de lo normal y su afán por la medicina crecía y crecía, a cada momento le llamaba mas la atención la carrera. La puerta del baño del dormitorio se abrió y de ella salió Sasuke con una toalla rodeando sus caderas.
El se encamino hacia Sakura como depredador, irritado de que su atención se concentrara en esa maldita computadora en vez de el. - Sakura - llamo enfrente suyo, como respuesta solo obtuvo un gruñido. - Es importante - añadió logrando captar su atención.
- ¿Pasa algo? - cuestiono al ver sus facciones endurecida, Sasuke negó con la cabeza. - ¡Oye! - reprocho cuando Sasuke tomo la laptop y la coloco sobre la mesa de luz. - Sasuke - musito con ligera molestia.
- Mi madre organizo una cena mañana por la noche... Quiere celebrar nuestro compromiso - informo con una sutil sonrisa, a Sakura le brillaron los ojos. Realmente adoraba ir a esas fiestas quisquillosas de su futura suegra. - ¿Me estas invitando? - pregunto con inocencia, la mirada de Sasuke recorrió su silueta. Lo excitaba ver a Sakura con esas camisolas para dormir, la fina seda bordo y el encaje negro contrastaban a la perfección con su blanquecina piel haciéndola lucir mas sensual de lo que habitualmente acostumbraba.
Sus ojos volvieron a encontrarse con los suyos y Sakura observo su brillo perverso. - Cariño - exclamo cuando el se abalanzo sobre ella aprisionándola contra el colchón, su nariz acaricio con delicadeza su cuello haciéndola gemir de placer, lo quería sentir nuevamente al calor que la encendía cada vez que Sasuke la tocaba. - No puedo creerlo - murmuro sobre su clavícula.
Su mirada subió nuevamente. - ¿Qué me hiciste mio coure?... - musito sobre sus labios. - ... ¿Me haz hechizado?... No puedo estar dos malditos segundos cerca tuyo sin sentir la irritable necesidad de tomarte... Hacerte sentir como yo me siento, y cuanto te anhelo.
- Sasuke - susurro con voz temblorosa, una lagrima abandono su ojo. No podía resistir sus emociones a sus palabras. - ¡Oh Sasuke!... Te amo tanto, tu me haces sentir igual cariño - confeso mirándolo a los ojos mientras ligeras lagrimas caían. Sasuke sonrió orgulloso de su felicidad momentánea, su mano la acaricio con delicadeza; - Te voy a hacer muy feliz Sakura... Te lo prometo.
Miro por el retrovisor por quinta vez. ¿No podía? ¿O no quería?. Movió su cabeza aligerando la tensión, no se sentía listo esa era la respuesta. Podía y quería, pero la mísera vida no era tan fácil. Deidara bajo de su automóvil, su traje de tres piezas negro siempre lo ayudaba a aparentar mayor edad. La noche era mas fría de lo normal, el otoño había comenzado hacia dos días y ardiente verano se fue dejando solo mas problemas de los que alguna vez inquirió cargar.
Tiro la colilla de su cigarrillo antes de comenzar a caminar, Pain había establecido su club nocturno Moxt como centro de reuniones de Akatsuki. Se encamino hacia la puerta trasera del establecimiento donde se encontraba uno de los guardaespaldas mas temidos del Cartel Uchiha; Juugo Bilancia. Deidara adoraba a ese fortachón, su apariencia era idéntica a Ricardo Fort. «A diferencia que este mandilón es homofóbico» se burlo en sus pensamientos.
Al entrar atravesó la mitad del resto-bar, luego subió por una escalera caracol que si mal no recordaba aquella lo llevaba directamente al pasillo donde se encontraba la enorme oficina de Pain Namikaze. «Namikaze». Realmente le fastidiaba ese apellido, pero usualmente hacia excepciones del mismo como ahora con su dictador nuevo jefe, Yahiko Namikaze a diferencia de las demás escorias que cargaban ese apellido y conocía, era un hombre sumamente respetuoso, temido y honesto. Todo lo contrario a su dichoso primo y nuevo líder de su clan, Naruto Namikaze quien en cambio de dirigir su negocio y poner en alto su apellido, usaba sus pelotas para lastimar a su amiga, Hinata.
- Carajo - maldijo por lo bajo antes de abrir la puerta de la sala de juntas.
Detrás de ella se encontraban Pain, Sasori, Hidan, Kisame y su peor tormento, Itachi Uchiha. «Mas carajo» gruño. - ¡Oh.. ven, ven! - dijo Hidan. - Únetenos Deidara, no seas tímido - pronuncio con una sínica sonrisa en su rostro fastidiándolo.
Malhumorado se dirigió hacia al asiento prosiguiente a su amigo. Realmente esperaba zafar de reencontrarse a Itachi, mas aun después de sus sueños controversiales. ¿Cómo podía siquiera mirarlo a los ojos?. La mirada que el cargaba te desnudaba el alma, no había mentira que no arremetieran sus ojos. Si osaba a mirarlo, perdería por completo el sentido, la necesidad y su poca estabilidad emocional. ¿Desde cuando una mirada lo intimidaba?. ¿En que momento empezó esa súbita tortura de inseguridad que ahora lo avasallaba pidiéndole ocultarse del mundo?. ¿O siempre estuvo ahí? Aterrándolo, y aun así el la ignoro, la repulso contra una esquina para dejar brillar su orgullo.
- Muy bien - exclamo Pain, desconcentrándolo. - Antes de empezar... ¿Itachi tienes todo listo?- pregunto con fastidio dirigiendo su avellana mirada hacia el Uchiha. Itachi lo observo con seriedad y levemente asintió. ¿Qué hacia aquí? Aparte de salvarle el culo a su estúpido hermano, no encontraba otro motivo interesante. Con el pasar del tiempo, los años, los días todo comenzaba a apestar mas y mas.
Las horas eran aburridas, aun con compañía. El sueño solo era pasajero, lo desconectaba de su mundo para inundarlo con fantasías, fantasías inalcanzables. El poder que cargaba era diminuto para sus sueños; el anhelo de la adrenalina y pasión. Solo eso necesitaba ¿Dónde se encontraba?. ¿A manos de una sensual y fiereza mujer?. Lo mas igualado a la sensación que su alma pedía era cada vez que mataba. ¿Podía matar a todo el mundo para llenar aquel vacío? Y aun que lo dudaba, seria demasiado laborioso y aburrido, quizás si matara a Yahiko Namikaze algo de sus ansias saciaría, se animo mirándolo de soslayo.
- Hmm... De acuerdo. Tengo un contacto en Polonia dispuesto a infiltrarlos. Es de confianza.
- ¿Pero? - pregunto Hidan con una ceja enarcada.
- Bueno, no es muy difícil esa respuesta- pronuncio con obviedad. - Como ya sabrán, Zabija ha logrado infiltrar sus sucias ratas a Japón ... Nos vigilan de cerca...
- Aun así - hablo Deidara captando la atención de todos en la sala. - Tiene la vista fija en los blancos mas importantes.
- Ciertamente... ¿Qué sugieres?.
- Bueno, es sencillo... Los menos cercanos y relacionados al circulo de la familia son Kakuzu e Hidan- dijo y Pain asintió. - Muy bien, ahí tienes a los infiltrados... Ahora tenemos que crear una distracción ... ¿Alguien me comprende? - pregunto con extrañez por sus miradas.
Pain soltó una leve risa. - Eres muy astuto - le halago. -Podemos mover a los blancos mientras salen del pais, seria perfecto y no lo tendrían en cuenta... De acuerdo. Esto haremos...
Sakura con nerviosismo se aliso el vestido de seda color rosa pálido de tirantes finos que le llegaba hasta los muslos y un tapado de piel sintética rosa opaco, se observo en el espejo dudosa, llevaba unas sandalias finas y traslucidas de tacón alto, su cabello de costado llevaba una diadema de perlas que Sasuke especialmente le había regalado y su collar de diamantes. «¿Que me falta?» se pregunto. Miro de reojo el espejo y miro el vacío en su dedo derecho anular. Camino hasta la mesa de luz y se coloco su anillo de compromiso. ¿Quién iba a su propia celebración por compromiso sin su anillo?.
Se volteo sobre sus talones dispuesta a retirarse pero el fornido pecho de su futuro marido la estrecho haciéndola chillar del susto. - Sasuke - suspiro en alivio. - Casi me matas del susto.
- Te demorabas... Aun que - dijo para luego mirarla de pies a cabeza, Sakura se sonrojo al instante por su mirada. - Dio mio Sakura, salgamos de aquí antes de que te tire a esa cama y...
Sakura lo irrumpió al instante. -¡Eres un puerco!. ¿Solo subiste para decirme esas estupideces? - chillo fastidiada, Sasuke se rio en su cara. - Ya, ya..
¿No es todo un papasito Sasuke?.
¿Qué sucederá en esa fiesta?.
¿Que planea Pain?.
F por Hinata
