Capítulo 9


Gracias a Daris Teufell, Andrea Cano y Perla Lae por las primeras lecturas y por los bellos dibujos.


Mientras bebía su mojito no lo suficientemente amargo, Levi pensaba con detenimiento cómo mierda iba a escapar de esa situación.

¿Por qué tenía que escapar? Bueno, había varias razones.

La primera era que este era su quinto trago de la noche y no había comido nada en todo el día. Confiaba en su resistencia pero también se conocía lo bastante como para saber que en medio de una frase muy elocuente podía caer redondo como fulminado por un rayo. No lo admitiría ante nadie, pero era así.

La segunda venía a hilo con la anterior: para ser completamente sincero, no entendía muy bien que digamos cómo la conversación había llegado a ser sobre cuáles eran sus planes para esta noche y si los mismos podían incluir a Eren.

Bien, eso último aún no lo habían mencionado pero por muy torpe que fuera Levi eso no lo hacía estúpido: se daba cuenta de que la cosa iba en esa dirección y realmente no sabía qué excusa podría poner para negarse a todo, no sabía a qué, pero a lo que fuera que le quisiera proponer este mocoso apresurado.

La tercera era que… En verdad, esta era un poco más confusa… pero Levi estaba seguro, convencidísimo, de que de algún modo Eren estaba cada vez más cerca de él. Y eso no tenía tan claro qué quería decir pero sí veía que evidentemente implicaría problemas.

Consideró fingir que Hange lo llamaba por teléfono pidiéndole que se fueran con urgencia pero por suerte recordó a tiempo que se suponía que su celular no funcionaba.

Pensaba que estaba por ocurrírsele alguna idea cuando de pronto sintió el brazo de Eren rozando el suyo. Aunque lo quitó de inmediato, él lo había sentido, no había dudas, lo había rozado, así es como era. Su nivel de ansiedad se cuadruplicó, si eso era posible. Necesitaba huir de esto ya mismo.

Se esforzó por concentrarse. Debía de haber alguna manera de desviar la charla hacia algo menos peligroso. Alguna cosa que implicara menos… menos contacto físico. Se masajeó la sien. La confusión que le generaba el alcohol se mezclaba con una extraña lucidez y, de pronto, se le antojó que si se soltaba podría encontrar esa fluidez que no solía ser su cualidad principal.

—Esperá, esperá... antes de que sigas haciendo planes para el resto de la noche, hay algo que no me cierra* en esta "casualidad".

—¿Qué casualidad?

—Esta, la de habernos encontrado.

—Ah... mmm... ¿qué no te cierra? Digo, le cierra.

—Esto de... bueno, cuando entraste parecía que estabas buscando a alguien. Y cuando Oluo me llamó, miraste para todos lados, era como si estuvieras esperando eso.

—¿Qué? ¿Me habías visto cuando entré y me ignoraste? ¿Por qué hiciste eso? —esta vez, Eren no se corrigió.

—No me cambies el tema de conversación...

—¡Pero me esquivaste a propósito! Entonces sí estabas enojado conmigo por algo...

—Dije que... no me cambies de conversación... ¿por qué sabías que estaba acá? Lo sabías, ¿no?

—Bueno, sí, pero...

—Nada de peros. ¿Cómo sabías? ¿Te hablás en secreto con Hange? ¿Te está pagando o algo así? Si es así, la voy a matar.

—¡¿Qué?! ¿De qué hablás? ¿Quién es Hange? ¿Esa mujer que te andaba abrazando tan mimosa?

—Mimosa, Hange, pffff —soltó una risa pero luego se recompuso—. ¿Cuándo me abrazó?

—¡En la foto!

—¿En qué foto?

Eren se tapó la boca de pronto, cayendo en la cuenta de que había hablado demás. Levi trató de hacer memoria: se ve que él debería saber de qué foto hablaban; incluso, creía que debería molestarle por algún motivo. Fotos, fotos... él odiaba las fotos... ¿cuándo se había tomado una foto? Estaba por rendirse cuando el rompecabezas acabó de encajar en su mente.

—¡Ah, esa foto! ¡Te metiste en el perfil de Hange! O sea... ¿cómo le dicen ahora...? Estal—Estal—

—¿Stalkear…?

—¡Me estuviste estalkeando, eso!

—¡No es verdad! ¡La foto apareció en las noticias del inicio! ¡No lo busqué a propósito!

—Pero hasta recién fingiste que habías llegado acá sin motivo. O sea que estabas mintiendo.

—¡No es así! Pensé en escribirle y contarle que justo estaba cerca de acá, a ver si estaba de acuerdo con que aprovecháramos para conocernos. Pero sabía que no me iba a contestar, por eso me mandé sin decirle...

—Eso no quita que hayas mentido. Además, si yo no te daba permiso, no venías, y qué tanto lío.

—¡Pero hacía dos días que no chateábamos ni publicaba nada! ¡Estaba preocupado, quizás… hasta había muerto!

—¿Por dos días sin conectarme...?

—¡Y sí! Hoy en día es raro que alguien pase todo el día sin conectarse, puede ser que algo malo le haya pasado...

—La que es rara es la gente, por dios, monos inútiles con internet. Bueno, como sea, cuando me viste dijiste que era una casualidad.

—¡Y usted cuando me vio se ocultó deliberadamente! Creo que tengo tanto derecho como usted a una explicación.

—¿Sabés qué? Voy a llamar a Hange para que me lleve a mi casa.

Eren se quedó estupefacto mientras lo contemplaba buscar su celular palpándose el pantalón. Por suerte para Levi, se acordó a tiempo, por segunda vez.

—Ah. No. Cierto que no tengo celular.

—De todos modos es raro que necesites que esa mujer te lleve, ¿es tu novia o qué? ¿No habías dicho que eras soltero?

—No recuerdo haber dicho nada pero de todos modos me tiraría al mar atado a una piedra antes de ser pareja de Han. Creí que había quedado clara la parte de que soy más gay que una mariposita.

—No tenés mucho en común con una mariposita.

—Da igual. Me quiero ir. Me siento mal. Me bajó la presión.

—¿Esto es en serio o me estás esquivando otra vez?

—Es en serio, mocoso, ¿no me ves pálido como un muerto? No comí en todo el día.

—¿Por qué no comió? ¿Está a dieta? Para mí se ve bien así.

—No estoy a dieta, tan solo... —pensó en los motivos de su insomnio y su falta de hambre y deseó que hubiera una roca cerca bajo la cual pudiera esconderse—. No importa... voy al baño —murmuró, incorporándose.

—¿Lo acompaño?

Levi se detuvo al darse cuenta de que Eren le había apoyado la mano en el hombro. Miró la mano. Pensó en lo que podría pasar si iban juntos al baño.

—Creo que mejor voy solo.

—Bueno, pero antes prométame algo...

—A ver, ¿qué?

—Sinceramente, me preocupa que del baño se escabulla por algún lado. Y usted me cae bien, no sé, me gustan nuestras conversaciones, aunque también sea un poco extraño en su forma de tratarme... pero no me importa eso. No se borre. Sigamos chateando. ¿Me lo promete?

Levi volvió a mirar la mano. A pesar de la luz violácea, distinguió el pequeño lunar de la foto. Era tan bonito que querría dejar un beso allí.

—Te lo prometo.

Durante un rato, tan solo se mantuvo inmóvil, mirándolo a los ojos. Todavía estaban demasiado cerca. Sentía un remolino formarse poco a poco en su cuerpo, y no precisamente en el estómago. Quería hacer algo pero no sabía qué. Luego saboreó su propia saliva ácida y le vino una arcada. Se dio media vuelta y se dirigió al baño.

Una vez allí, se encerró en un cubículo y se sentó. Se pasó las palmas por el cabello, buscando serenarse. No creía que fuera a vomitar. No obstante, las piernas le temblaban y no tenía ganas de ponerse de pie. Podía percibir la calidez del contacto de la mano de Eren en su hombro como si aún estuviera ahí. Debía de estar alucinando. ¿Y si lo había seguido al baño y lo estaba esperando fuera del cubículo? Resopló. Tenía que actuar como un adulto.

Decidió llamar a Hange. Las primeras tres veces le dio el contestador –era imposible oír una llamada con el ruido del bar– pero a la cuarta logró que atendiera.

—¿Levi…? ¿No estabas con Eren? ¿Ya te volvió a dar asco o qué?

—No, no… creo que es… un muchacho agradable.

—¿Y entonces?

—Bueno, eso mismo… es difícil, Han.

—¿Qué es difícil? ¿Lidiar con tener el tremendo culo de que Dios te haya puesto delante un pibe atractivo que está dispuesto a soportarte y que incluso aparece de la nada cuando te escondés como el cobarde que sos?

—Han… no estás siendo amable.

—¿¡Y por qué debería serlo!? ¿Desde dónde me llamás? ¿Te fuiste?

—No… mirá… me siento mal, me bajó la presión. Necesito que me vengas a buscar.

—¡¿Dónde estás?!

—En el baño… no me fui del bar.

—¿Y qué querés que haga yo? ¿Que vaya a buscarte al baño de hombres?

—No… no sé… quiero que me lleves en auto a mi casa.

—Levi, estamos en medio de una salida entre colegas, no nos vamos a ir antes solo porque te da miedo interactuar con un hombre que te gusta.

—Te dije que me siento mal… me da vergüenza, ¿ok? Me da vergüenza la posibilidad de vomitar delante suyo o algo así.

—¿No era que el señorito no vomitaba?

—Han, por favor… dejá de burlarte. Por una vez.

—Uff… mirá, Levi, está bien, pero el auto está en el estacionamiento de siempre, a la vuelta de la oficina, recordá que acá vinimos caminando.

—Y… traelo… y cuando estés en la puerta me avisás.

—No seas ridículo… ¿podés caminar o realmente estás tan mal? Verte borracho no es novedad, pero ya si no podés caminar tengo que subir algún video a youtube, sería histórico.

—Te dije que no estoy borracho, es la presión… sí puedo caminar. Y si volvés a subir algo de mí a internet, lo que sea, andá contando tus últimos días de vida…

—Ni que me la pasara subiendo videos tuyos, enano, ¿quién querría verlos? Bueno… si podés caminar, entonces vamos a hacer esto. Vas a fingir que… que sos una persona normal, salís del baño, le vas a explicar a Eren que te sentís mal y que preferís irte pero que está todo bien con él y que la próxima vez le comés la boca, te acercás a mi mesa y nos vamos caminando hasta el estacionamiento como seres humanos comunes y corrientes. Yo accedo a arruinar lo que queda de mi after office a cambio de que vos tengas los huevos de saludar a Eren. Lo cual no es mucho pedir, realmente.

—Sos mala, Han, sos mala, eh…

—Puff, malísima.

—Bueno… trato hecho.


Notas de Autora: mmm creo que sería imposible tener una conversación telefónica tan larga en un bar, pero… a la mierda el realismo xD. Bueno, finalmente se dio lo que temía y llegué tardísimo a casa, les pido disculpas. El lado bueno: la ponencia salió fantástica así que mi camino académico estudiando el fanfiction yaoi tiene futuro *tira corazones*. Para este capítulo casi no armé glosario porque lo leyeron tres personas y me dijeron que entendían todo, pero si se nos escapó algo, porfi me avisan y lo agrego. Y… charán charán: ¡tenemos dos ilustraciones esta vez! Una de nuestra querida Andrea Cano, que ustedes ya conocen, y otra de Perla Lae. Podrán verlas en mi página de Facebook próximamente. Como siempre, les agradezco infinitamente sus reviews, favs y follows. Trataré de ir contestándoles, lamento no haberlo hecho aún. Recuerden que, si lo desean, todavía están a tiempo de participar en el concurso por los 500 likes. Les mando un abrazo gigante, ojalá este capítulo les haya gustado, ¡nos vemos el próximo sábado!

Glosario

* eso no me cierra: expresión que significa "no me convence", "no me queda claro", como si nos inspirara alguna desconfianza. Creo que en México dicen "eso no me cuadra".