... Sus pies descalzos corrían con la mayor velocidad que su agitado cuerpo le permitía, se negaba a mirar atrás y atormentar aun mas su mente. Los gritos de esos hombres que la seguían cada vez se oían mas cerca, al igual que sus pisadas y los perros de casería ladrando. Sakura aumento la velocidad adentrándose en las penumbras del bosque Wolski ignorando por completo la helada nieve de ese frío invierno que quemaba su piel desnuda y también las hojas y ramas caídas o sobre salidas que arañaban su cuerpo.
La pequeña camisola de dormir solo cubría su torso y dejaba al desnudo sus piernas pero en ese momento, Sakura, ignorando por completo su mal condición física corría por su vida, porque precisamente esa fue la ultima orden que su padre le dio antes de que la sucia arpía de Danzou Shimura lo asesinara cruelmente frente a sus ojos tal cual como había hecho con su madre.
- ¡Corre Sakura!. ¡No mires atrás y corre!
Sus palabras hacían eco en su cabeza persuadiéndola para aturdirla y no continuar con su escape. No podía, no debía, su único objetivo era correr por su vida y salvarse. Justo y tal como se lo había gritado su padre, luego podría llorar sus muertes, sus crueles y terribles muertes. Las voces de los subordinados y perros de Danzou no se oían, Sakura comenzó a subirse hasta la copa de un pino.
Si tenia suerte y sus seguidores se demoraban en tan solo unos veinte minutos se perdería su huella gracias a la fría nieve que caía. Al llegar a la cima le dio un estruendoso alivio haber reconocido con tanta facilidad su árbol, Mądry, ese era el nombre que le había colocado a sus diez años cuando lo escalo por primera vez. Siempre visitaba esa parte del bosque era su lugar sagrado donde hasta esa misma noche podía ir a despejar su mente.
Abrió la pequeña mochila de supervisiones que siempre estaba atada a una rama con una soga de escala, en algún momento de su miserable vida intuyo que le seria de ayuda y en ese momento era tan triste tener la razón. Sakura se acobijo con la manta polar doblada en la mochila y espero pacientemente a que ese tormento pasara y no la encontraran. Deseaba con todo su corazón que esa noche fuese igual que aquellos atardeceres o amaneceres que iba a disfrutar en soledad y al volver a casa la recibían gustosamente su querida madre.
La noche parecía interminable, las voces y pisadas en su búsqueda se oían a lo lejos. No fue hasta el amanecer y cuando el sol brillo en todo su esplendor que supo que era momento de enfrentar los hechos. Volvió tambaleando y tiritando del frio, se olía a lo lejos el olor a quemado y Sakura apresuro su paso. Al llegar hasta su residencia había cientos de policías y ambulancias llevándose cuerpos y marcando perímetros de escena.
- ¡NO! - grito, pero nadie la oía.
Corrió desesperada entrando a su casa y el pánico la azoto con ferocidad desarmándola, los cuerpos de sus padres yacían en el suelo cubiertos en sangre y con sus extremidades degolladas. Sakura cayo rendida al suelo llorando desconsolada, ni siquiera sintió los brazos de la oficial de policía que la acogió intentando calmarla, ni mucho menos cuando fue levantada y llevada a una ambulancia para curar sus heridas.
Solo podía pensar en una sola cosa, en una sola persona. En el vil rostro de su tío; - Esto es tu culpa, tu misma mataste a tus padres maldita. Firmaste su sentencia el día que aceptaste trabajar como mi sicaria para que tu estúpido padre y la zorra de tu madre continuaran viviendo unos minutos mas de su miserable vida...
Sakura se sentó sobresaltada en la cama, de sus ojos caían lagrimas y lagrimas. El tortuoso recuerdo de la masacre de su familia la seguía atormentando entre sueños se arrullo juntando sus rodillas a su pecho abrazándose a si misma.
- Sakura - la ronca voz de Sasuke a su lado de la cama la alarmo. - ¿Qué pasa? - pregunto adormilado, la había sentido removerse entre sueños y lo había pateado en dos ocasiones.
Con temor volteo su rostro a Sasuke, eran las cuatro de la madrugada y el necesitaba dormir, Sakura se negaba a desvelarlo por un mal recuerdo.
- No es nada cariño.. Lo siento - susurro con voz débil.
Sasuke estiro su largo brazo tomándola por la muñeca trayéndola consigo a su pecho. Paso una mano lentamente en su cabello acariciándola. - Lo siento - balbuceo Sakura aferrada con fuerza a su pecho.
- Nos vamos a casar cara. Pasaremos el resto de nuestras vidas juntos... Creo que es momento que te replantees en confiar en mi - musito con suavidad. - Puedes contarme que te atormenta, si quieres...
Su amplio pecho se comenzaba a humedecer por lagrimas. - Aun no...
Sasuke miro la noche estrellada a través del gran ventanal apretando su mandíbula. - Me duele mucho Sasuke... Aun no - hablo nuevamente Sakura.
A la mañana siguiente Sakura se encontraba en clases de Biología Molecular. Su mente estaba ausente, los nervios la carcomían y le erizaban los vellos de la piel. Se casaría con Sasuke en tan solo tres días, ella comenzó a tambalear su pie con ansias. Ese mismo día había quedado con Hinata y su suegra en ir por su vestido de bodas.
Sus jades orbes viajaron al asiento detrás suyo donde se encontraban Sasori y Deidara. El primero anotaba con atención apuntes de la clase mientras que el segundo testeaba en su móvil. Ninguno de los dos se inmutaba en su insistente mirada, Sakura necesitaba distraerse de sus propios pensamientos o terminaría con una cv. Y para su mal presagio la amena explicación del profesor Ibiki sobre las diferencias del órgano reproductor de los mamíferos animales y humanos, no le era interesante.
¿Qué le ocurría?. Ella no era así, siempre era centrada en sus estudios y aficiones. «Son los nervios» intento auto-convencerse. Su móvil en su bolsillo izquierdo vibro notificándole un mensaje de Whatsapp, ella lo saco deslizando la pantalla para entrar a la conversación.
𝐒𝐚𝐬𝐮𝐤𝐞
𝑬𝒏𝒗𝒊𝒂𝒎𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒇𝒐𝒕𝒐 𝒂𝒄𝒐𝒔𝒕𝒂𝒅𝒂 𝒅𝒆 𝒕𝒖 𝒕𝒓𝒂𝒔𝒆𝒓𝒐 𝒏𝒆𝒏𝒂.
11:00ᴀᴍ
Sakura se sonrojo al instante. «¡Shannaron!» grito en su mente, Sasuke era un pervertido todo el día pensaba en sexo. ¿Cómo podía enviarle aquel mensaje en plena clase?.
𝐒𝐚𝐤𝐮𝐫𝐚
𝑵𝒐𝒐!!... 𝑬𝒓𝒆𝒔 𝒖𝒏 𝒑𝒖𝒆𝒓𝒄𝒐
11:01 ᴀᴍ
𝐒𝐚𝐬𝐮𝐤𝐞
𝑽𝒂𝒎𝒐𝒔 𝒈𝒂𝒕𝒊𝒕𝒂.. 𝑳𝒖𝒆𝒈𝒐 𝒕𝒆 𝒍𝒐 𝒓𝒆𝒄𝒐𝒎𝒑𝒆𝒏𝒔𝒐
11:01 ᴀᴍ
𝐒𝐚𝐤𝐮𝐫𝐚
¡¡𝑬𝒔𝒕𝒐𝒚 𝒆𝒏 𝒄𝒍𝒂𝒔𝒆 𝒅𝒆 𝑩𝒊𝒐𝒍𝒐𝒈𝒊𝒂 𝑺𝒂𝒔𝒖𝒌𝒆!!
11:02 ᴀᴍ
𝐒𝐚𝐬𝐮𝐤𝐞
𝑴𝒊𝒆𝒓𝒅𝒂 𝒏𝒆𝒏𝒂, 𝒅𝒊𝒎𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒉𝒂𝒃𝒍𝒂𝒔 𝒆𝒏 𝒔𝒆𝒓𝒊𝒐..
11:03 ᴀᴍ
𝐒𝐚𝐬𝐮𝐤𝐞
𝑷𝒆𝒓 𝒍'𝒂𝒎𝒐𝒓 𝒅𝒊 𝑫𝒊𝒐 𝒄𝒂𝒓𝒂... 𝑬𝒏 𝒔𝒆𝒓𝒊𝒐 𝒏𝒆𝒄𝒆𝒔𝒆𝒔𝒊𝒕𝒐 𝒆𝒔𝒂 𝒇𝒐𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝒆𝒔𝒕𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒎𝒆𝒏𝒕𝒐𝒔.
11:05 ᴀᴍ
𝐒𝐚𝐬𝐮𝐤𝐞
𝑴𝒊𝒐 𝒄𝒖𝒐𝒓𝒆.
11:11 ᴀᴍ
Sakura se mordía la piel del dedo gordo. Cuando Sasuke le decía así le era irresistible no aceptar. «¡Al carajo!» pensó. Bajo al mínimo el brillo de su pantalla y busco en su galería de fotos. Con anterioridad ya le había enviado fotos. «No creo que se moleste si la reenvío».
𝐒𝐚𝐤𝐮𝐫𝐚
[𝑰𝒎𝒂𝒈𝒆𝒏]
11:14 ᴀᴍ
𝐒𝐚𝐬𝐮𝐤𝐞
𝑬𝒓𝒆𝒔 𝒕𝒂𝒏 𝒔𝒆𝒙𝒚 𝒄𝒂𝒓𝒂. 𝑬𝒓𝒆𝒔 𝒎𝒊𝒂 𝒓𝒆𝒄𝒖𝒆𝒓𝒅𝒂𝒍𝒐.
11:15 ᴀᴍ
S𝐚𝐬𝐮𝐤𝐞
𝑷𝒂𝒔𝒐 𝒑𝒐𝒓 𝒕𝒊 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒔𝒂𝒍𝒈𝒂𝒔... 𝑻𝒆 𝒕𝒆𝒏𝒈𝒐 𝒖𝒏𝒂 𝒔𝒐𝒓𝒑𝒓𝒆𝒔𝒂.
11:20 ᴀᴍ
Sakura suspiro y una sonrisa se dibujo en su rostro. Le fascinaba lo detallista y atento que podía ser Sasuke con ella. Cuando la clase terminó fue a la cafetería del instituto con Deidara y Sasori. Los tres tenían las mismas clases ya que se orientarian en la misma modalidad. Medicina, la carrera tenía una duración de dos años y medio, y dos de internado.
- ¿Y si te pago un millón de dólares? - pregunto Deidara.
Ya habían terminado el día de cursado y Sasori se les había adelantado excusándose que tenía faena. - No lo haré - respondió.
- ¿Cuánto quieres?.
- ¡Estás demente! - contestó con voz irritada.
- No eres la indicada para hablar de ello... - musitó y Sakura abrió los ojos como platos al oírlo. - No me mires así, sabes que tengo razón.
- ¡No!. ¡No la tienes!.
- Sakura por favor... No puedes casarte con un canalla como Sasuke... ¡Y sin obviar que llevas menos de dos meses conociéndolo! - exaspero frustrado. No le agradaba la decisión que estaba a punto de tomar su amiga.
Un lujoso auto negro se estacionó cerca suyo. Sakura lo miro de reojo y vio a Sasuke bajar la ventanilla polarizada. Llevaba unos lentes de sol y una camisa negra un poco desarreglada al igual que su cabello, tuvo que morderse el labio para poder volver la vista a su amigo.
- ¿Por qué no puedes estar feliz por mí? - le cuestionó un poco desilusionada.
Deidara bufó negando.
- Porque no estás pensando con claridad... Odio a tu maldito primo al igual que al imbécil de tu novio pero concuerdo completamente con él... No te debes casar con Sasuke Uchiha - sentenció con voz firme.
Se vieron a los ojos por unos instantes y Sakura sintió una presión en el pecho. El bocinazo que toco Sasuke arruinó el momento. - Marica - murmuró Deidara.
Sakura saco de entre sus apuntes un pequeño sobre y se lo entrego. - Espero que cambies de opinión... Eres una persona de gran aprecio en mí vida - dijo Sakura una vez que el tomo entre sus manos la invitación. Luego le dio la espalda y se subió al automóvil.
Hinata camino hasta su móvil el cual no paraba de sonar. Observó el identificador de llamadas y aprecia como número desconocido. Lo deslizó lentamente para atender.
- Abre la puerta - dijo la voz del otro lado. Hinata se estremeció hasta los talones, el corazón le comenzó a latir salvajemente y su mano a sudar. Por supuesto que conocía esa voz, la conocía a la perfección.
La llamada fue cortada después del emitido e internamente ella agradeció porque estuviese sola en el departamento. Su padre salía temprano en la mañana a trabajar y volvía tarde por las noches, por otro lado su hermana Hanabi de 14 años asistía al colegio y luego a prácticas de piano, no.volvia pasada las ocho.
Camino nerviosa desde el comedor incandose por el pasillo y luego apareciendo en la parte delantera del pórtico dónde se encontraba la entrada. No sabía bien por qué lo hacía, debería haber gritado al teléfono ¡Vete a la mierda!. Pero le era inevitable que su corazón latiera por él, los sentimientos estaban impregnados y sellados sobre ella. Aún que quisiera borrarlos el amargo recuerdo de su sonrisa la atormentaria entre sueños como ya lo hacía desde la última vez que habían hablado.
Con terror agarró el picaporte entre sus dedos y abrió lentamente la puerta dejando deslumbrar un alto y esbelto hombre vestido en un impecable traje de tres piezas gris. El olor a menta y cigarrillos golpeó en su nariz obligándola con toda su fuerza de voluntad a reprimir un gemido de excitación.
Los celestinos ojos enfrente suyo la devoraron con la mirada. Hinata llevaba puesta una pequeña baby doll negra de dormir, los tirantes de sus hombros eran finos y su cabello estaba ligeramente despeinado como si recién se hubiese levantado.
- Hola - le saludó el hombre con una sonrisa zorruna pintada en sus labios.
Hinata subió su mirada a su rostro y se enrojecio de la vergüenza. Había sucumbido a todo tipo de métodos por olvidar su egocéntrico rostro. Desde emborracharse hasta acostarse con un hombre completamente desconocido el cual ella misma se engañaba estar ciegamente enamorada.
Naruto Namikaze era un enorme grano en el culo. Y uno que por mas quisiese ella, no salía de su mente desde hacía más de doce años, aún cuando se había propuesto olvidarlo se encontraba varias noches suspirando por los recuerdos a su lado.
- Hola - pronunció intimidada.
Naruto están enfrente suyo con ambas manos en sus bolsillo y una postura relajada, la cual no le quitaba ni un centímetro a su altura de intimidación.
- Vamos a hablar - dijo el de repente.
Sus ojos se encontraron con los suyos y sintió una chispa de alegría dentro suyo, pero la soberbia de sus palabras la desánimo, con Naruto no había muchas opciones. El siempre era de esos hombre que ordenaban. Hinata se hizo a un lado dejándole el paso y cuando el avistó dentro de su departamento sintió que estaban demasiado cerca.
Mientras comenzó a caminar con sus pies descalzos y Naruto la seguía de atrás, Hinata se pregunto seriamente si acaso su amiga le había contagiado su raro virus de Atracción por hombres machistas, rudos y ladra órdenes. Según sus cálculos y si su mente no fallaba, Sakura le había impregnado con totalidad esa clase de gustos, eso era definitivo.
Cuando doblaron en el pasillo Hinata se arrimó hacía los sillones gamuzados de la sala de estar. El movimiento de sus caderas lo tenía hipnotizado a Naruto, quien seguía con su mirada atenta las contorneadas caderas de ella, ese vestido estaba dejando demasiado a su imaginación y no necesitaba ello en aquel momento. El venía por disculpas, sinceras disculpas.
- Ponte cómodo - musitó con dulzura cuando ella se sentó en el sillón.
Naruto observó la sala en busca de alguna presencia. - ¿Tú padre no está? - pregunto con interés.
Hinata negó.
- Está trabajando y Hanabi en el colegio - contestó.
Apretó su mandíbula y trato de evitar la oleada de exitacion que lo amenazaba luego de oir ello. Hinata era su amiga, se dijo. «Una amiga que quiero en mí cama» le contradijo una voz dentro suyo y maldijo al Naruto pervertido.
Bueno, sí. Quería a Hinata en su cama, siempre la quiso aunque le costaba admitirlo. Ella era una belleza poco usual, rodeada de una simpatía y bondad tan digna en ella. Las semanas que estuvieron sin hablarse fueron un infierno para él, en más de una ocasión se encontraba a las tres de la madrugada viendo a perfil en Facebook y otras tantas se vio tentado a llamarla de los celos cuando veía las fotos que subía a su historias antes de salir a bailar con Sakura.
«Carajo» pensó. Hinata se había vuelto caliente gracias a su prima. ¿O acaso siempre había sido caliente y no lo demostraba?. Cuando le preguntaba a Sakura por Hinata, ella simplemente respondía; - Bien.
Claro que estaba bien. Naruto la miro fijamente. - Tenemos que hablar - anunció.
Hinata frunció el ceño.
- ¿Sobre qué? - interrogó haciéndose la difícil.
Quizás no podía dejar de pensar por momentos en el, pero ello no le implicaba volver a ser dulce. Mucho menos luego de cómo la trato la última vez. La sangre de su mano se heló y se estremecio. La última vez Naruto le había mostrado su verdadera cara. Su cara de capo. La intimidaba y en cierto punto la asustaba. Sabía que clase de hombre era y a qué se dedicaba, siempre lo supo al igual que como lo supo con su propio padre, Naruto trabajaba para la mafia.
Por inercia su carácter era así. Rudo, duro y posesivo, pensar en eso la confundía. La mayoría del tiempo el se comportaba como un humano decente a su lado y hasta a veces tierno. Pero ahora mismo cuando recordaba su otra cara se estremecía. Por un solo segundo se dejó auto-compadecerse y justificar qué podría ser peor.
¿Y que tan peor? Le pregunto una voz dentro suyo. Su mente divago hacía el rostro de su amiga y el pánico la choco con fuerza. Si Naruto era así de temible por una escena de celos no quería ni imaginar lo que sería Sasuke. Ese hombre era intimidante sin siquiera estar enojado. ¿Cómo su amiga podría casarse con él?.
- Te debo una disculpa - dijo rompiendo el silencio, sus ojos se encontraron e Hinata vislumbro arrepentimiento. - La última vez que hablamos fui grosero y un bruto... Lo siento Hinata.
Ella se mordió el labio y asintió. - No quiero estar peleado contigo. Ni tampoco que nos ignoremos... ¡Mierda!.. Te extraño ¿Me perdonas? - pidió viéndola fijamente a los ojos.
Hinata dudo por unos segundos, preguntándose si aceptaba sus disculpas el volvería a comportarse de igual forma en un futuro cercano. Esquivo su cabeza a un lado intentando ganar tiempo. ¿Qué debía hacer?. Ella también extrañaba a Naruto, el maldito no salía de su mente. Le era difícil quitar el amor que le profesor por años de un día para otro. Cuando volvió la mirada hacia el, sus ojos azules la miraban suplicando, y en ese instante ella se dio cuenta que aun lo amaba. Nunca lo había dejado de hacer. ¿Pero como podía amarlo, si ella estaba enamorada de Shisui?.
Ella lo había llorado la últimas semanas, y rememoraba las noches que el la hizo suya. Lo pensaba con regularidad por mas que el no la llamara ni testeara. - Lo hare..
Los ojos de Naruto brillaron.
- Pero no quiero que te comportes así de nuevo... Como esa noche - dijo lo último en un susurro.
Naruto se levanto de su asiento y camino hacia enfrente suyo extendiendo su mano, cuando los suaves dedos tocaron su palma un hormigueo lo recorrió. - Ven aquí - dijo haciéndola levantarse. - No mas Naruto psicópata - prometió con una sonrisa.
Unos segundos después Hinata sonrió y salto a sus brazos en un abrazo. Naruto se tenso al sentir su delgada y femenina figura entre sus brazos. ¿Qué era esa sensación?. No es como si nunca antes hubiera abrazado a una fémina o a Hinata misma. Habían compartido muchos abrazos en sus largos años, algunos en situaciones mas comprometedoras y que dejaban mucho a que pensar. Pero por que ahora se sentía tan diferente al resto. Tras separarse la sonrisa de Hinata brillo. - Vístete - ordeno el. - Te llevo a almorzar.
El móvil de Sasuke se freno enfrente a una estancia, era amplia y verdosa. Se encontraba en un lujoso barrio un tanto apartado de la ciudad, la mayoría de las casas que habitaban allí estaban separadas por kilómetros de espacio verde. Una flora impresionante asemejaba como jardín de la enorme mansión, por afuera del rodeado de propiedad tenia rejas altas al estilo gótico que hacían lucir sumamente elegante la pequeña villa. Cuando Sakura salió del automóvil miro sorprendida la mansión enfrente suyo, era mas grande que la casa de sus padres en Polonia y se atrevía a decir incluso aun mas grande que la impresionante mansión de los padres de Sasuke, la estancia media aproximadamente mil kilómetros cuadrados.
Los ojos de Sakura enfocaron los de Sasuke y en un profano intento por cuestionar se vio interrumpida por una señora de mayor edad. - Buenos días señores Uchiha - saludo con efusión la mujer acercándose a ellos.
- Soy Kauri, un gusto - se presento la mujer de tez morena extendiendo la mano a Sakura, ella se la estrecho y le ofreció una gentil sonrisa.
- Vengan conmigo... Deben estar ansiosos por mirar adentro - musito.
Sasuke la tomo de la mano y sin dejarla rechistar la llevo siguiendo a la trabajadora. Sakura quedo completamente anonada con el interior de la enorme casa no tenia un estilo para nada anticuado, la gama de colores era blanca y dorada. Los amueblados seguían un estilo de barroco al igual que la iluminación de la salas. Los dormitorios eran extensos y con baño propio, contaba con cuatro pisos uno era subterráneo. Se sentía maravillada en cada pieza que veía sin perder detalle de las mismas, cuando miro el dormitorio principal se vio tentada a dormir una siesta en la gigante cama de cinco plazas con dosel, peor fue la tentación cuando entro al baño de la misma. Era enorme, completamente enorme y no se avergonzó en demostrar su impresión lo que hizo reír a Sasuke.
El baño tenia una bañera enorme que prácticamente lucia como un jacuzzi, mientras que el lavamanos ocupaba toda una sección de la pared con un espejo del mismo largo horizontal. Del otro lado estaba la ducha, era amplísima y tenia vidriado por fuera, cuando abrió la puerta sintió repentinamente que las demás duchas a comparación de esa era definitivamente diminutas. Ganas no le faltaban de probar ese baño y los ojos de Sasuke que la seguían atento a sus reacciones median igual. Shannaron, pervertido.
Lo ultimo que miraron fue la cocina, se encontraba súper equipada con modelos de ultima calidad y las mesadas eran de infarto, pedían a gritos ser utilizadas para cortar cebolla o amasar pan. - De acuerdo - dijo Kauri.
- Los dejare solos - pronuncio con respeto y se retiro.
Los ojos de Sakura no dejaban de observar todo a su alrededor con fascinación. - Sasuke - susurro cuando el la tomo por la cintura con sus manos y reposo su rostro en su hombro. Sakura apoyo sus manos en la mesada.
- ¿Te gusta? - pregunto el.
¿Qué si le gustaba?. Esa pregunta era ridícula, estaba fascinada y excitada. - Mucho - respondió con una risilla.
- ¿Esta era tu sorpresa? - le pregunto y el asintió. - Ya te lo he dicho antes... Eres lindo y me complaces, pero ni comprando una casa como esta me tendrás... Tengo un prometido posesivo que me espera en casa - musito con gracia y la carcajada de Sasuke la hizo sonrojar.
- Pues es un poco tarde para ello...
- ¿La compraras? - pregunto desarmando su agarre y dándose vuelta para verlo. La sonrisa que el comenzó a dibujar se lo respondió.
- ¿Compraste esta casa? - chisto asombrada de solo pensar en su precio. De repente se sintió un poco mareada y el la tomo por las caderas obligándola a poner sus brazos en sus hombros. Sasuke se bajo lo suficiente para tomarla por los glúteos debajo de su pollera y subirla a la mesada.
Un jadeo involuntario escapo de sus labios y Sasuke la beso con efusión tomándola por la nuca. Sakura gimió sobre sus labios al sentir la dura erección que apretaba entre sus piernas. Se removió inquieta intentando separarse pero justo cuando logro separarse de su boca e iba a rechistar el puso un dedo entre sus labios.
- Shhh - le irrumpió. - Se buena chica cara.
«Genial» pensó. El otro Sasuke había despertado como ella le auto denominaba. Sasuke siempre era gentil, amoroso, cuidadoso y tierno con ella, pero había días en los que parecía una persona completamente diferente y mas en el sexo. Se volvía rudo y poco gentil había descubierto y con mucho pesar admitía que en ese estado el sexo le gustaba mas. ¿Acaso se estaba volviendo fetichista?.
Negó con la cabeza pero cuando sus ojos lo volvieron a ver el tenia su polla afuera y su mano acariciaba su intimidad. - Sasuke - susurro presa del placer.
- Abre mas tus piernas nena - le gruño sobre sus labios.
Sakura le obedeció y lo siguiente que sintió fue sus bragas correrse y a Sasuke dentro suyo. Se aferro a sus hombros con las embestidas mientras que una de sus manos la sostenía por la nuca y la otra agarraba con firmeza su cadera. Incapaz de reprimir sus gemidos Sakura pronunciaba su nombre con los ojos cerrados y aturdida de placer mientras que Sasuke la miraba fijamente el rostro complaciéndose por sus reacciones. Luego se retorció con fuerza sintiendo el orgasmo cerca y Sasuke tomo su boca, ambos culminando en el éxtasis.
Cuando pudo regular su respiración y Sasuke salió de ella, Sakura se echo de espaldas en la mesada sonriendo. - Creo que ahora si tendrás que comprarla - bromeo.
Sasuke que la miraba apoyado en la mesada con ambas manos a cada lado de su cadera extendió su sonrisa. - Eso ya lo hice... La compre hace tres días, quería que la vieras.
- ¿Qué? ¿Por qué? - pregunto aturdida y reincorporarse.
- Hmp... Porque no voy a negar que amo mi pórtico cara, pero sigue siendo un departamento de soltero... No quiero esa mierda para ti - los ojos de Sakura se expandieron por sus palabras.
- Lo podemos redecorar - sugirió. - No tienes que hacer esto Sasuke... No es necesario.
Sasuke negó.
- No me mires así - dijo con voz helada. - No seas conformista mia cara... Sabes perfectamente que tengo el poder suficiente para bajarte el cielo a tus pies. No te conformes con tan poco cuando puedo dártelo todo.
- No me gusta ser una molestia - se excusó.
- No lo eres - respondió comenzando a besar su cuello.
- Sasuke... Kauri puede volver en cualquier momento y vernos - dijo con nerviosismo.
- Que lo haga.
- ¡Sasuke! - chillo empujándolo por los hombros.
- Le pago para que se calle muñeca... - exclamo con voz seria. Sakura suspiro, Sasuke era un macho.
- ¿Por qué insistes en comprar este lugar? - le pregunto. Se arrepintió al ver su sonrisa socarrona.
- ¿Por que?... Eso es fácil mio cuore- contesto con aspereza. «Genial Sasuke-patea-culos lo poseyó» predijo al ver que seguro diría groserías.
- Porque no quiero que cuando abra tus piernas y ponga tu jodido trasero en cuatro para hacerte el amor y dejarte embrazada, sea en mi departamento de soltero... Quiero que sea aquí en la casa donde te voy a embarazar una y otra vez... Y donde tendremos hijos y una familia enorme... Por eso el patio - concluyo el con una sonrisa.
Los esmeraldas ojos de Sakura se abrieron desmesuradamente y el corazón le latía frenético. - ¿Q-quieres tener hi-hijos? - pregunto nerviosamente.
Sasuke asintió.
- Aunque dentro de un tiempo... Ahora seria demasiado pronto y mamá creería que me caso contigo porque te preñe - soltó sin delicadeza, Sakura frunció el ceño al instante.
- Cada día eres mas puerco Sasuke - musito con rabia.
- Por supuesto il mio paradiso, soy un capo dei capos... ¿Esperabas modales y un caballo? - le cuestionó con egocentrismo.
- No Sasuke... Pero un poco de caballerosidad y gentileza no te vendría mal - respondió cruzándose de brazos provocando que sus pechos se levantaran por el movimiento.
Sus ojos viajaron a su abultado pecho oscureciéndose. - Lo tendrás mio cuore... Eso y mucho mas - le susurro al oído.
- ¡Vaya! - exclamaron. - Al fin te dignas a dar tu presencia.
Un esbelto hombre se abría paso entre las oscuridades de aquella habitación. Sus pasos resonaban a través del piso con charcos de agua, el lugar apestaba a humedad. El hombre se detuvo enfrente de un par de barrotes que simulaban una cárcel, aquel lugar era utilizado para torturar.
- Siéntete halagado, te haz resignado tanto que yo mismo he tenido que bajar a ver tu puta cara.
El hombre tras las rejas soltó una carcajada, unos segundos después su risa se convirtió en una grave tos. - Dime.. Maldito Haruno ¿A qué debo honor el acto de tu presencia?.
Zabija Kobiety sonrió entre dientes.
- No pierdes tu toque Danzou... Aun en estas sucias condiciones -musito con rudeza.
- Tengo una propuesta para ti - prosiguió.
- He oído hasta la cuenta millonaria mas grande que yo he podido negociar por parte de tus hombres... Y déjame decirte que mi respuesta continua siendo no... Sucio japonés - insulto echando un escupitajo al suelo.
Zabija llevo una mano a su barbilla y miro alrededor pensativo.
- Déjame recordarte que eres japonés... Por el contrario mío, yo tengo sangre polaca pura- pronuncio indiferente.
Danzou rio.
- ¿A quién quieres engañar a mi o a ti?.
- Veras, es mas fácil de lo que parece y en cierto punto este dilema tiene coherencia en su totalidad... Mi padre, Hirumi es mi verdadero padre sanguíneo - explicó directamente.
- No me jodas Haruno... Todos sabemos la historia caritativa de tu padre con dos mugrosos japoneses - arremetió con furia.
Jacob Haruno negó con la cabeza. - Escucha...
... Eran las 12:34 a.m cuando un robusto y alto hombre de cabello colorado salió de una oficina. En aquel lugar acababa de cerrar un trato con su ya ahora socio Kabuto Yakushi. Bajo lentamente las escaleras del establecimiento sintiéndose prepotente, su esmeralda mirada recorría el lugar en busca de una bella fémina cual seducir y llevar a su cama.
Su mirada se detuvo con asombro en una mujer, no cualquier mujer. Aleska Haruno Putriokshi era su nombre. Una mujer de atribuciones físicas robustas, un rostro delicado y precioso como una dulce muñeca, su cabello largo y rubio hasta las caderas con pequeñas ondas en las puntas. Y vaya que Hirumi recordaba como se sentían aquellas ondas entre sus manos.
Aleska bailaba desconcentrada siguiendo el ritmo de la música, sus ojos cerrados y una ligera mueca de alegría en sus carnosos labios. Aquella femenina mujer era el diablo encarnado, pasional en la cama, dulce en pareja y ruda con quien se entrometiera. Hirumi poco a poco acorto la distancia entre ellos.
Hacia once años esa bella dama había escapado de sus brazos con su primogénito de dos años por temor a sus negocios, luego de un fuerte atentado contra una de las peores mafias. La resistencia del cartel polaco en Argentina, Zwi Migdal. Hirumi llevaba años intentando extender sus negocios al Sur de Latinoamérica, era un buen negocio, allí la mercancía seria mas abastecida y el dinero mas fácil. Con lo que el no contaba, era que esa maldita mafia judía lo atormentara hasta el cansancio para sacarlo de sus territorios.
Luego del sadico atentado que Zwi Migdal habia hecho a su familia en su propia casa, su amada esposa huyo meses despues. Hirumi había mandado a sus bastardos subordinados a recorrer cielo y tierra buscando rastro alguno de ella y su pequeño hijo, año después se dio por vencido, simplemente ella había desaparecido de la faz de la tierra.
Y ahora mismo, once años después, luego de varias noches de desvelo recordando su bella figura la encontraba. Lucia tal cual y el la recordaba, los años parecían no afectarle en absoluto, y realmente en ese instante Hirumi fue consiente de que seguía completamente hechizado por sus encantos.
- Witaj kochanie (Hola mi amor) - susurro en su oído.
Aleska abrió sus ojos desmesuradamente y todo su cuerpo comenzó a temblar. Esa voz la reconocía con temor se volteo sobre sus talones para mirar enfrente suyo a Hirumi Haruno, su aun esposo y padre de sus dos hijos. Intento retroceder pero el fuerte agarre de el en su brazo se lo impidio.
- Tch, tch, tch- chasqueo con su lengua. - Tu y yo debemos hablar - pronuncio en castellano con dificultad.
Aleska intento zafar su agarre nuevamente pero Hirumi se lo impidió llevándosela a rastras a la parte trasera del edificio. Chillaba y gritaba golpeando su brazo mientras lagrimas caían, la gente a su alrededor la ignoraba por completo.
- Suéltame por favor - pidió en un sollozo cuando se encontraban fuera del bar. El frio aire de la noche la golpeo con ferocidad.
- ¿Sabes mi amor?... Eres como una pequeña cucaracha.. Supiste esconder muy bien tu coño durante años de mi - dijo con aspereza. - Supongo que te descuidaste o acostumbraste a la paz de que no te encuentre... Pero ello se acabo aquí y ahora.
- ¡¡Déjame!!. ¡¡Suéltame sucio bastardo!! - grito Aleska golpeando su pecho.
- Oh.. Que placer oír tus gritos nuevamente, aun que no de la manera que esperaba muñeca.
Aleska se dejo caer resignada al suelo mientras Hirumi la sostenía. Era su fin, ella lo sabia. Durante años escapo y se oculto de ese sucio hombre, e incluso abandono a sus malditos hijos para no tener ningún vinculo con el. Ahora que el la había encontrado se enteraría de la verdad y no tendría piedad con ella.
- Bueno słodycz mojego życia (dulzura de mi vida)... Me gustaría oír tus razones pero eso lo hare luego... Ahora no tengo tiempo - musito para agacharse a su altura. Aleska tenia sus rodillas al pecho mientras se abrazaba asa misma desconsolada.
- Dime que harás... Levantas tu dulce culo vamos por mi hijo y volvemos a Polonia - pronuncio con voz seductora, Aleska levanto su mirada asombrada con los ojos llorosos para verlo al rostro. ¿Acaso el aun la amaba?.
Hirumi la tomo de la mandiubula.
- O te entierro cinco putos metros bajo tierra y me llevo a mi hijo... Tú decides primor - advirtió apretando el agarre en su rostro.
- Yo.. - susurro con temor.
Los fríos ojos de Hirumi la helaban, no podía mentirle en su propia cara, el no era esa clase de hombres. Estúpidos. Hirumi era controlador, manipulador y persuasivo, un hombre como el sabia cuando lo miraban a su propia cara y le mentían.
- Piensa antes de hablar cariño... Sabes que no me agradan las mentiras.
Aleska se mordió el labio y desvió la mirada asustada, su cuerpo temblaba de los nervios e intentaba procesar que decirle. - ¿Dónde esta mi hijo Aleska? - interrogo con rudeza.
Se paralizo e su propio lugar incapaz de pensar. Entonces una mano fue a su cabello y la jalo con fuerza hacia atrás haciéndola chillar del dolor. - ¿Dónde esta mi hijo perra? - gruño enfurecido.
- ¡¡Te lo diré!!.. ¡¡Te lo diré!! - gritó suplicando.
Hirumi soltó un poco el agarre.
- Ellos... Ellos - pronuncio con dificultad y Hirumi frunció el ceño. ¿Ellos!.
La observo con mayor detalle ahora cerca suyo y sus ojos estaban completamente rojos, su rostro estaba absorbido remarcando sus pómulos y olía a droga. Aleska estaba drogada, un bufido escapo de sus labios y la mente de Hirumi se enfurecía mas y mas.
El llanto de Aleska se hizo mas fuerte y desgarrador.
- No fue mi intención - dijo negando con la cabeza mientras las lagrimas caían de sus ojos. - Y-yo.. No podía con ellos... No los quería, solo fueron productos de la asquerosa vida que sufrí a tu lado... ¡¡Maldito cerdo!! - respondió.
- ¡¡¡Los abandone como tuve que haber hecho contigo desde un principio puto puerco!!! - grito eufórica con los ojos cerrados.
La mejilla de Aleska ardió cuando la enorme palma de Hirumi se estampo contra ella deteniendo su llanto y dejándola perpleja. Cuando intento voltear su rostro el se abalanzo sobre ella y sintió sus duros puños en su rostro. El dolor con los minutos desaparecía y cuando Aleska sentía que desvanecería sintió como una fría daga era enterrada justo en su corazón, abrió sus ojos para ver por última vez el rostro de su asesino. - Te odio - pronuncio con dificultad.
Hirumi se enderezo acomodando su saco negro y limpiando de sus puños la sangre cuando uno de sus subordinados se acerco. - Diablos jefe - maldijo en voz baja.
- Encargate de esta puta - ordeno comenzando a caminar en direccion contraria.
- Luego dile a Kabuto que ya tengo trabajo para el... Necesito que busque a unas personas por mi - dijo Hirumi y su subordinado asintió ...
...- Parece que viene de familia matar a tu propia sangre - soltó con una sonrisa socarrona.
- Como veras... Diria algo al respecto de la tuya pero no tienes.
Danzou gruño.
- ¿Qué cojones quieres Zabija?... ¿Me dirás de una vez?.
- Por su puesto... Tengo una propuesta para ti, la cual se muy bien que no te negaras - insinuó con una sonrisa malévola en su rostro.
- Trabaja para mi - continuo pero Danzou lo irrumpió.
- ¡Nunca bastardo traidor!.
- Tch, tch, tch - negó. - ¿Así le hablas a tu futuro jefe?... No das buena audiencia a tu curriculum, compórtate.
- ¿Qué quieres? - pregunto rendido.
- Tráeme viva a la pequeña escoria que no pudiste matar hace dos años y a cambio... Te dare a Fugaku Uchiha - propuso.
Los oscuros ojos de Danzou brillaron con anhelo, la persona que mas odiaba y ansiaba asesinar en toda su vida era al malnacido italiano Fugaku Uchiha. Lo ansiaba aun mas que matar a la última puta de los Haruno y vaya que cuando se lo propusieron le costo negarlo.
- ¿Cuándo empiezo? - cuestiono con una sonrisa malévola.
Sakura salió del probador con las mano sudando de los nervios, era el primer vestido que se probaba. Afuera la esperaban su suegra, Hinata, Karin e Ino. Camino por el pequeño pasillo y salió al vestidor donde estaban sentadas las nombradas.
La cuatro voltearon desesperadas a verla, los oscuros ojos de Mikoto brillaron de alegría y una sonrisa maternal cubrió su rostro. Definitivamente había elegido bien, Sakura era hermosísima. Karin silbo piropeándola y un rojo carmesí cubrió las mejillas de Sakura haciendo reír a las cuatro.
Hinata le tomo una foto con una enorme sonrisa. - Pruébate el otro - le alentó.
Luego de ver probar a Sakura diez vestidos diferentes la paciencia de Ino comenzaba a agotarse. Hizo girar el liquido en su copa con cansancio, después suspiro y recostó su espalda en el diván de gamuza blanco. Su tia, Hinata y Karin estaban dispersas por la enorme tienda de vestidos de novia 𝓛𝓪 𝓜𝓪𝓻𝓲𝓮𝓮 𝓟𝓪𝓻𝓲𝓼𝓲𝓮𝓷𝓷𝓮 en búsqueda de otros vestidos para que se probase Sakura.
Un nudo en su garganta amenazo con atormentarla cuando se relajo mas de lo prevenido. No era nada nuevo, últimamente le sucedía con frecuencia, desde que había abandonado a Sai su mundo comenzó a decaer. Al principio se sintió indomable, frenética, como si el mundo alrededor suyo no valiese nada excepto lo que ella ponía precio. Unos días después las insistentes llamadas y mensajes de Sai llenos de advertencias, disculpas y amenazas la confundían.
Pero ello solo había durado un par de días, cuando Ino intento tomar contacto por su insistencia Sai no contestaba sus llamadas y la espeznulante idea de que estuviera con esa voluptuosa zorra la hacia deprimirse. Sai no había vuelto a la universidad, ni tampoco lo había vuelto a ver en alguna fiesta o rondando cerca de su usual trabajo, el pensar para ella que la amenaza que le hizo lo obligo a escapar la hacia frustrarse y enfadarse con ella misma por alejar de su lado a la única persona que la amaba. ¿Cómo pudo ser tan necia?.
Se sentía en un enorme torbellino de emociones, los recuerdos de su relación amorosa la sofocaban día a día. Los severos enojos de Sai con ella cuando protestaba algún capricho que el no quería darle, los deseosos castigos que el le daba cuando lo contradecía o le gritaba, en una que otra ocasión Ino no pudo sentarse por dos días seguidos debido a las fuertes nalgadas que el le daba en su trasero o tuvo que tapar su pecho por los chupetones morados que le dejaba. Lo que no podía sacar de su mente y aun se estremecía de recordarlo era las felaciones que la obligaba a hacer, siempre se ahogaba y terminaba con la garganta dolorida, nunca le había agradado hacerlas porque eran brutas y duraderas.
Pero aun así con los recuerdos grabados en su piel, no podía quitar su rostro de su cabeza. Se dio cuenta que era muy astuta ocultando sus sentimientos, siempre sonreía y fingía una sonrisa muy creíble a todo el mundo guardando en su interior el dolor, tal cual y como hizo con la muerte de su madre. Nunca nadie se dio cuenta.
- Sálvame - pidió Sakura sentándose a su lado.
Ino se reincorporo y estudio el rostro de Sakura, se veía agotado. - Elige un vestido, eso las detendrá ... De lo contrario seguirán trayendo aun mas.
Sakura se mordió el labio.
- No lo se Ino... No quiero ofenderlas - dijo con melancolía.
- No lo harás - le animo. - A mi me gusto el tercero - confesó con una sonrisa.
Los jades ojos de Sakura se iluminaron.
- A mi también - pronuncio ensoñada. - Me lo volveré a probar.
Unos minutos después Sakura apareció con el vestido puesto. El largo vestido color blanco roto era sin mangas, en el pecho tenia un bordado de rosas blancas sobresalido, se ataba arriba del ombligo con un moño rosa y tenia una larga caída en campaña lo que le daba sencillez y movimiento. Sakura camino al gran espejo y se miro asombrada, nunca antes se imagino estar parada donde estaba ni mucho menos probándose un vestido tan fino como ese.
- Maldición... Sasuke seguro tendrá una efectiva erección cuando te vea cruzar la iglesia - soltó Ino con una semejante sonrisa en su rostro, las mejillas de Sakura se sonrojaron y lo hicieron aun mas al ver a las tres faltantes a un lado de ella burlándose.
¿𝐒𝐨𝐲 𝐥𝐚 𝐮𝐧𝐢𝐜𝐚 𝐚𝐧𝐬𝐢𝐨𝐬𝐚? 𝐊𝐲𝐚𝐚𝐚!! 𝐍𝐨 𝐟𝐚𝐥𝐭𝐚 𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐛𝐨𝐝𝐚
𝐋𝐨 𝐬𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐦𝐢 𝐚𝐮𝐬𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚, 𝐞𝐬𝐭𝐮𝐯𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐮𝐝𝐢𝐨... 𝐄𝐬𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐲 𝐝𝐢𝐬𝐟𝐫𝐮𝐭𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐜𝐚𝐩𝐢𝐭𝐮𝐥𝐨
