Capítulo 11
Advertencias (solo para quienes no quieren ningún tipo de sorpresas): En la medida en que vayamos avanzando en la historia, se irán mencionando otras parejas fuera de Levi y Eren, incluidos otros intereses amorosos que hayan existido a lo largo de las vidas de nuestros protagonistas. Pero descuiden, no habrá lemon ni cosas raras entre nadie que no sean Levi y Eren. Así que creo no se encontrarán con nada desagradable, pero por las dudas creí que era mi deber avisarles.
Terminó la llamada y buscó el reloj: las seis de la tarde. Hacía tiempo que no pasaba tanto tiempo charlando con su madre. En parte, fue agradable tener algo para contarle. ¿Tendría otra novedad el sábado próximo o volvería a su rutina de hablar del trabajo y de libros? Conversar sobre libros no estaba mal, pero era divertido variar un poco. Se pasó la palma por la frente para quitarse de encima unos cabellos del flequillo que se le metían en los ojos. Ya debía cortárselo otra vez.
Era una lástima haberse quedado dormido. El gimnasio al que acudía los sábados cerraba a las 14:00hs. No había llegado ni al último horario. Debería compensar en la semana. Quizás podría ir el martes.
Cerró la ventana del Skype y vio lo que temía: estaba abierto el Google Chrome en el perfil de Eren. Evidentemente se había quedado viendo sus fotos antes de acostarse. Le frustró su propia infantilidad. ¿Cuándo había sido la última vez que un desconocido le llamara la atención de este modo tan impropio?
Ah... había sido dos años atrás, con ese extraño colega nuevo en el trabajo. Su nombre era Farlan, no recordaba el apellido. Apenas lo trasladaron a su sector, Levi supo que era gay. Tenía ademanes delicados y su voz, un poco empalagosa, envolvía a quien lo escuchara hasta convencerlo de cualquier cosa. Durante los almuerzos, con Hange se sentaban a dos mesas de distancia de él y elaboraban teorías sobre sus posibles gustos y sobre su vida en general, para armar sobre ellas estrambóticos planes que acababan siempre en Levi conquistando al muchacho y transportándolo en brazos a su departamento, u otras fantasías igual de improbables.
Sin embargo, no tuvo tiempo de intentar llevarlos a la práctica. Habían pasado solo dos meses desde que lo vieron por primera vez cuando desapareció. A lo largo de las semanas, Hange lo ayudó a recoger rumores hasta reconstruir la historia: el jefe lo había encontrado robando y lo echaron de inmediato. Al parecer, lo habían trasladado por conflictos similares en otra sección, que no habían quedado del todo claros. La verdad era que esa noticia fue un golpe para Levi: se sintió un estúpido por haber caído tan rápido por una persona deshonesta.
—Han, tomá nota... no debo confiar en mi instinto, nunca. Recordámelo —le había dicho, con una mueca.
Su amiga intentó animarlo y aseguró que el muchacho era tan bien parecido y de trato tan agradable que la mitad de la oficina estaba tras él; de ningún modo había sido una debilidad de Levi. No obstante, ninguna de sus explicaciones le cambió la mala imagen que ya se había hecho de sí mismo.
Trató de espantar el mal recuerdo y continuó inspeccionando su computadora. No tenía notificaciones, o sea que debía de haber visto todos los mensajes acumulados de Eren por la noche. Estaba seguro de que serían bastantes. No quiso volver a leerlos: haberlos olvidado seguramente tenía sus aspectos positivos.
Además del Chrome, tenía abierto un documento txt. Lo expandió con curiosidad. Tenía la fecha del viernes y un número: 562. ¿Qué mierda quería decir eso? Lo pensó un rato. Regresó al Chrome y comprendió.
"Amigos • 562".
Dios, todavía tenía ese tema en la cabeza. 562 le parecía un número exorbitante. Buscó el perfil de Hange, para compararlo y hacerse una idea.
"Amigos • 1005".
Se metió a revisar. Estaba lleno de nombres extranjeros, instituciones científicas y pseudónimos. Esta Hange aceptaba a cualquiera, ¿cuál era su criterio de selección? ¿Por qué mierda había aceptado a un tipo cuyo perfil estaba en árabe? ¿Y ese llamado "ElCuloDe TuVieja"? Uff. Hange era menos confiable que sus gustos amorosos.
Buscó el de su prima Mikasa, ella era una persona seria y seguramente sería un mejor parámetro. Además, estaba más cerca de Eren en edad, tal vez tuvieran algo en común.
"Amigos • 340".
Bueno... no había ningún patrón en estos números. Quizás ese 562 no significara nada. Podrían ser como los contactos de Mikasa: en la mayoría, reconocía a parientes y amigas de la universidad o el colegio. Debería tranquilizarse.
Retornó al perfil de Eren. A ver quiénes eran estos 562 contactos. Así a vuelo de pájaro la primera impresión fue: nadie tenía su mismo apellido; el 80% eran hombres; muy pocos tenían su edad. Ooook… ¿tal vez sí debería preocuparse?
Sacudió la cabeza, en un intento desesperado por quitarse la estupidez de encima. Apagó la pantalla y se apartó de la computadora. Fue a la cocina y puso la pava para prepararse un té. Luego recordó la comida que había congelado el miércoles y la puso en el microondas.
¿Qué le pasaba con Eren? ¿Por qué esta persona prácticamente desconocida para él lo tenía en vilo? ¿Cómo se llamaba eso, además de "estupidez compulsiva"?
Lo mejor sería pensar en otra cosa por un rato.
Se recostó en la cama y se concentró en las manchas del techo. Había una mancha a la izquierda que siempre le llamaba la atención, aunque ahora era la primera vez que se le ocurría que tenía forma de culo. Un bonito culo, eso era. Decidió repasar los hechos de la semana, para organizarlos en su cabeza (y para evitar otra erección). Había cosas que necesitaba comprender.
El lunes había estado revisando si los dos empleados nuevos de Contaduría habían aplicado bien sus pagos. Luego había tomado nota de los errores del último documento elevado por Recursos Humanos. En el almuerzo, Hange le había pasado la clave del usuario que le había creado en Facebook y le había explicado lo básico. Luego recibió la solicitud de Eren… todo eso. Por la tarde tuvo su clase de alemán sin inconvenientes, incluso su profesora lo felicitó por el ingenio con que había resuelto la tarea. Sin embargo, acabó ese día como un niñato estúpido pasándose fotos raras con el mocoso.
El martes había contestado mails, elaboró uno de los informes de la semana… uff, ese día sí que había perdido el tiempo. El reto que había recibido del jefe había estado totalmente justificado, y podría haberlo vuelto a recibir a la salida, que lo habría tenido bien merecido. El único hecho memorable del martes —y bastante vergonzoso— era que por la noche había empezado a mandarse audios con Eren.
Qué bonita voz tenía ese pibe, debería armar una carpeta para guardar esos audios, de ese modo no los perdería si se borraba el historial.
El miércoles… ¿Qué había hecho el miércoles? Había mejorado un poco su productividad, terminó los dos informes que debía del día anterior y resolvió varios asuntos por mail. Ah, y ese día había empezado a preguntarse por el asunto de los contactos. O sea que esa curiosidad malsana, por llamarla de algún modo, ya le venía durando cuatro días. Había sido día de limpieza y… ¿qué más? Y había cocinado. Sí, eso era lo que estaba descongelando ahora mismo.
Como conectado con su memoria, el timbre del microondas le avisó que ya estaba listo su almuerzo-merienda. Apagó la pava y preparó el té. Llevó el plato y el té hasta la mesa. Contempló su comida, que a pesar de su breve estancia en el freezer seguía teniendo un aspecto agradable. ¿Le gustaría a Eren? ¿Debería comentarle esta receta?
Se esforzó por seguir rumiando su semana.
El jueves ya empezaba a arrastrar el insomnio que se había desatado cuando… ¿podía admitírselo a sí mismo o no? Bien, lo cierto es que el estúpido insomnio empezó cuando decidió apagar su celular y olvidarse de esa pelotudez de conocer gente por Facebook… En fin, a pesar de todo eso, ese día fue bastante productivo. Terminó informes, contestó correos, incluso hizo el bendito Power Point que le habían pedido los de Recursos Humanos para revisar cómo mejorar sus documentos.
Después fue al gimnasio… ¿qué más? Ah, sí, vio películas. Genial jueves. Genial.
Instintivamente, levantó la vista buscando el culo en el techo. Luego recordó que lo había visto en su habitación, no en el comedor. Un momento… ¿Por qué mierda quería ver un culo en el techo? Uff, en serio… conocer a Eren le había hecho mal.
Bueno, y el viernes… la primera memoria que le venía a la cabeza era Oluo llamándolo "robacunas". ¿QUÉ? Odiaba a ese imbécil, un día le daría una paliza… le hizo una maldita escena en cuanto se acercó a buscar a Hange, "oh, no conocíamos ese aspecto del reservado y serio Levi, ¿eh?", "así que le gustan chicos, ajá", "ahora entiendo para qué se hizo el Facebook" y otro montón de chorradas ante las cuales su amiga no disimulaba unas risotadas tremendas que no lo ayudaron en nada. Quería matar a Oluo, tanto, que se atragantó con lo que se había llevado a la boca.
Tosió un poco y trató de retroceder en el tiempo, estaba seguro de que había alguna otra cosa que debía recordar.
Estaba en el baño… ah, sí, el baño… ¡No, no ese baño del sueño! El baño mugroso y normal y solitario del bar… Salió de ahí casi tambaleándose, sí… y fue hacia la barra, donde lo esperaba Eren.
El chico tenía una expresión compungida que le hizo suponer que su aspecto debía de ser desastroso.
—Perdón, Eren, fue un… fue un placer conocerte en persona, a pesar de… eso del estalkeo… pero bien, como podés ver… realmente tengo que irme, me siento pésimo.
—Comprendo —respondió él, resignado.
Sabía que tenía que saludarlo pero no tenía muy en claro cómo. ¿Cómo se despiden las personas que se acaban de conocer pero en realidad llevan toda la semana hablando? Amagó con acercarse pero luego se detuvo. Entonces fue Eren el que se puso de pie y se inclinó hacia él. Levi torció el rostro y recibió su beso en la mejilla, sin comprender en verdad si iba apuntado ahí o no.
—Bueno, hasta luego.
Y entonces, Eren lo había detenido y había dicho algo totalmente incoherente para él. ¿Cómo fue exactamente? A ver si lograba recuperar sus palabras… Fue más o menos así:
—Sí… che, Levi… ¿no te parece que esto es un poco exagerado? Digo, el nivel de dificultad… no creí que sería para tanto.
—¿De qué estás hablando?
Se encogió de hombros y negó con una mano, quitándole importancia pero con una expresión de resignada tristeza.
—Nada, nada… se hará a tu modo —y repentinamente, le guiñó un ojo—. ¡Me voy a esforzar!
Sintió que le palmeaba un hombro y, considerando que ya no era capaz de sostener una buena conversación, se alejó en busca de Hange.
¿Qué había querido decir con eso? Sonaba a algo importante. ¿Tal vez había entendido mal? Era bastante probable. ¿Sería algún tipo de analogía con los videojuegos de los que le había contado? No le vino a la mente ninguna idea iluminadora. Quizás debería prestarle más atención cuando le hablaba de esas cosas. O aclararle que nada estaba más lejos de la vida de un gamer que la suya propia, para que después no anduviera haciendo referencias al azar.
En fin… era mejor olvidárselo. Seguramente tan solo habría escuchado mal.
En su tercera memoria de esa noche, estaba en bóxer sentado en el comedor mirando fotos de Eren en la computadora. Patético.
Lavó los platos y trató de buscarle sentido a todo lo que había pasado. ¿Tenía alguna convicción al respecto? Sí, que tenía que matar a Oluo. Pero además de eso… Sí, había otra cosa que, poco a poco, aunque no supiera qué hacer con ella, empezaba a volverse considerablemente clara, esa era la verdad.
En su mente, pudo ver los inmensos ojos verdes de Eren, con esa expresión esperanzada que puso apenas se reconocieron, como si, por algún motivo, creyera que podía salir algo bueno de Levi. Como si creyera, absurdamente, que junto a él algún tipo de felicidad era posible.
Levi tenía una segunda convicción, sí. Y esa era que… mal que le pesara… Eren le gustaba. Y le gustaba bastante.
Notas de la Autora: perdón por este capítulo bastante horrible y aburrido :/ Me había anotado cosas para mejorarlo pero no logré mucho. El lado bueno: recién son las seis, así que al menos cumpliré con el horario habitual (oh, y pude entregar el artículo académico ayer, eso me hace feliz). Y es el capítulo más largo hasta ahora. En fin. No sé qué poner en el glosario, empecé a usar más el "che" pero seguro todo el mundo sabe lo que quiere decir :v no sé, señálenme en los comentarios si quieren que aclare algo, y lo agrego. Hoy estuve escribiendo un poema triste y tonto, no estoy para escribir fics :/ ruego que me vuelva la inspiración en la semana. Bueno, como saben, les tengo mucho afecto y agradezco infinito cada review que me dejan. Lamento no estar contestando a tiempo, pero les aseguro que leo todo minuciosamente. Les dejo un abrazo gigantesco, nos vemos si quieren el miércoles que subiré un one-shot ereri/riren, y sino el sábado.
Lila.
PD. Sí, con las advertencias me refería a lo de Farlan. No será más que eso, algunos recuerdos o cositas relacionadas a antiguos amores, etc., pueden con eso, ¿verdad?
