Capítulo 16


NOTA: Fanfiction estuvo andando mal todo el sábado y todo el domingo, razón por la cual no pude subir el capítulo en fecha. Lamento la demora.


Cuando se despertó a las 6 de la mañana, supo que no era buen momento para conectarse. Se restregó los ojos y, tras varios intentos infructuosos por volver a dormirse, decidió vestirse y salir a correr.

No era una práctica habitual en él, pero a veces servía para relajarlo. El día que su madre le avisó que había decidido irse del país, estuvo trotando al menos dos horas. También salió a correr después del fracaso con Mike. Y en otras situaciones parecidas. En una época, necesitaba correr cada vez que sufría una salida after office con sus compañeros. Eso, por lo menos, ya lo había superado. No era feliz bebiendo con ellos, pero podía soportarlo.

Regresó a las ocho y se preparó un buen desayuno, que acompañó con la lectura del libro que había empezado la semana anterior, Nadie me verá llorar. Nadie iba a verlo llorar a él, pensó, y era verdad: en toda su vida, nunca había llorado delante de otra persona. Bueno, tal vez cuando era un bebé, pero luego, como mínimo desde los 10 años se había propuesto a sí mismo no permitirse llorar en público, y lo había conseguido. La vida de cada quien es lo suficientemente miserable como para agregarle las miserias de otros que lloran en público.

Hacia las 11, consideró que era un buen momento para enviar el dichoso mensaje. Contempló con atención el celular, por las dudas de que alguna señal de Eren se le hubiera escapado. Sin embargo, no encontró más que lo que ya había visto: desde que salió con "su amiguito", el chico no volvió a escribirle. Ni para decirle que volvió bien a su casa ni nada (en caso de que hubiera vuelto a su casa). Bueno, pero ¿por qué tendría que haberle avisado? ¿Acaso Levi era su padre? Esa reflexión le trajo a la cabeza la diferencia de edades y se preocupó. Cruzaba los dedos por que fuera cierto que había cumplido los 27. Si bien no dejaba de ser joven en comparación con él, por su aspecto adolescente se notaba que la realidad podría llegar a ser peor.

Al final mandó un mensaje similar al que había pensado el día anterior. Observó fijamente la pantalla, pero la burbujita con el ojazo verde de Eren no bajaba hasta sus palabras. Optó por cumplir con el pedido de su amiga y contarle que estaba siguiendo su consejo. Le daba vergüenza que fuera así, pero en parte no sabría qué sería de su vida sin Hange.

Ella, no obstante, no contestó su whatsapp. Bien. Parecía que todo el mundo estaba ocupado, ¿no? Limpió la mesa, se bañó y preparó su tarea de alemán. ¿Qué haría si Eren no contestaba a tiempo? El partido empezaba a las 15hs. ¿Iba igual al bar? En su mensaje había dado a entender que iba por sí mismo y que solo casualmente pensó en invitarlo. Al mismo tiempo, si él no respondía lo más probable iba a ser que estuviera tomando un sucio colectivo para nada, para estar solo en un bar que encima transmitía el partido por streaming igual que como él lo podría ver en su casa, ya que ningún canal de televisión iba a pasarlo. No, si Eren no le escribía, definitivamente no iría a ningún lado. Actuaría como el viejo cascarrabias que de todos modos ya sabía que era y pasaría el domingo encerrado en su departamento aseando y escuchando a Gershwin. Eso no sonaba tan mal.

¿O sí?

A las 12, bastante nervioso, llamó a Hange. Colgó a los cinco tonos, cada vez más frustrado. Ya había terminado la tarea y no sabía qué hacer. Antes —lo cual quería decir antes de Eren— nunca le sobraba tiempo, siempre había algo que limpiar, un libro por leer, una actividad del trabajo que pudiera adelantar. Ahora, en cambio, alguna cosa se había descalabrado dentro de él y no conseguía la paz necesaria para seguir su rutina a rajatabla*, como había hecho toda la vida. Se puso a revisar su ropero en busca de cómo vestirse, por si decidía salir a fin de cuentas. Sus camisas blancas, azules y negras se sucedían una a la otra, en medio de pantalones que tenían todos el mismo corte y dos sacos de vestir. ¿Cómo era posible que a sus 35 años su guardarropa siguiera siendo tan escueto como a los 25? ¿Qué acaso jamás iba a cambiar? Esa pregunta cruzó su cerebro como un leopardo hambriento y lo dejó pasmado, preparado para huir o luchar.

—¿Qué acaso… acaso yo quiero cambiar? —masculló, observándose en el espejo de cuerpo entero que colgaba de la puerta del mueble.

Hacía un rato que estaba probándose distintas camisas cuando su celular al fin sonó. Se arrojó sobre él, quizás aún con la metáfora del leopardo en mente. Era Eren.

"Buenísima idea, cuente conmigo. Lo veo ahí a las 3".

Lo primero que pensó es qué clase de persona desorganizada plantea encontrarse a la hora en que el partido comienza. Lo segundo que pensó fue mierdamierdamierda, que era su forma de expresar que estaba contento y que… y que eso le daba un miedo atroz.

"Mejor que sea a las 14.30hs. Por si el partido se adelanta".

Casi podía oír una Hange imaginaria retándolo: "¿Qué decís? Nunca se adelantó un partido en toda la historia de la humanidad, Levi".

Por suerte, Eren no era (todavía) tan sarcástico con él.

"2 y media entonces. ¿Me pasa la dirección del bar?"

A las 14hs Levi ya estaba en el bar Rose, con la camisa menos oscura que encontró (una azul francia que había comprado por error, creyendo que era azul petróleo) y reconociendo por el retorcijón de su estómago que se había olvidado de almorzar. Revisó su celular, sorprendido de que Hange aún no hubiera leído su mensaje. Para volver a llamarla, se escondió en el baño, "por si Eren llegaba antes". Sin embargo, otra vez no obtuvo resultados.

14.30 había tomado un café y hojeado un diario, y ahora tamborileaba con los dedos en la mesa, ansioso por que el mesero se llevara la taza antes de que Eren apareciera y descubriera lo temprano que había venido.

14.40 dejó el celular frente a él, con el Messenger abierto, a la espera de una justificación por la demora.

14.45 empezó a escribir un mensaje interrogando dónde carajo estaba, pero no lo envió. Se quedó contemplando el aparato hasta que recordó que no había inventado ninguna explicación para tenerlo de nuevo consigo desde que dijo que se le había caído al inodoro. Estaba teniendo una suerte tremenda con ese tema: casi cien veces estuvo a punto de delatarse, y siempre zafaba de algún modo. Puso el teléfono en modo avión, lo escondió en el fondo de su bolsillo y continuó rumiando en silencio su enojo frente a la evidencia de que lo habían plantado.

14.50 percibió el zumbido de su sangre hirviendo de rabia, ruido que se trocó por un grito interno cuando sintió unas manos en sus hombros. Miró hacia arriba y allí estaba: la inexplicablemente luminosa sonrisa de Eren.

—¡Lleguéeee…! —canturreó el chico, mientras lo soltaba y se sentaba a su lado—. ¿Qué hacía tomando café? ¿No quiere pedirnos una cerveza mejor?

Levi, que esperaba una disculpa por la demora, tardó un poco en comprender. Como se quedó en silencio, Eren se preocupó. Después largó una risotada. Ahí Levi reaccionó.

—¿De qué te reís?

—Es que me dio miedo que fuera abstemio* pero después me acordé de lo borracho que estaba la semana pasada y me dio risa haber hecho una conclusión tan estúpida.

—No estaba tan borracho.

Eren solo repitió su sonrisa, con lo que Levi pudo observar que tenía algunos dientes inferiores torcidos, cosa que en la imagen pixelada del Skype y las fotos cuidadas de Facebook no se notaba. Luego cuando cerró la boca comprendió que ese desperfecto le abultaba el labio de un modo bastante sensual y eso le hizo sonrojarse.

—Yo creo que sí lo estaba porque sino no se pondría colorado cuando se acuerda.

—No me puse colorado…

"O no me puse colorado por eso", acabó la frase en su cabeza.

—Como usted diga, mi capitán, nada de colorados —exclamó de pronto el chico, haciendo una venia en broma*—. Bueno, ahora ¿pedimos la cerveza? ¿Y una pizza? ¿Usted almorzó? Yo tengo que confesar que me acabo de levantar, me muero de hambre…

Esa pequeña declaración inundó a Levi con escenas confusas. Primero, en torno a la comida: un almuerzo romántico como en las películas, pero luego un almuerzo nada romántico porque era pizza, y finalmente un orégano malvado metiéndose entre sus dientes (no era una lechuga, pero…). Después, en una injustificable combinación de ideas, su mente se volcó hacia la voluptuosidad: Eren plácidamente durmiendo, el sol iluminando suave su linda cara, su cuerpo con poca ropa desparramado en la cama. Por último, la imagen se oscureció con elementos inesperados: Eren despidiéndose de su "amigo" muy tarde en la madrugada, el "amigo" mirando largamente a Eren con deseo, Eren dudando si ya entrar en su casa o si aún debía "hablar algo" con el "amigo", luego el "amigo" acercándose y…

—Le pregunté si almorzó. Apurémonos a pedir antes de que empiece el partido. —La ensoñación se rompió y Levi regresó a la realidad—. Este es el tercero que veo de ellos dos en estos meses pero la verdad me produce la misma ansiedad de siempre.

—Sí… sí, tenés razón —respondió vagamente.

El muchacho lo miró extrañado.

—¿Tengo razón en…?

Entonces Levi cayó en el sinsentido de su comentario.

—En que pidamos pizza. Me parece bien. Cualquiera que no tenga ananá* ni calabresa*. —Y de pronto recordó las palabras de Hange, por lo que agregó—: Yo te invito.

Eren estaba de nuevo sonriendo. Distinguió las estrellitas en sus ojos, como en el primer encuentro.

—Acepto la invitación. Pidamos una napolitana.

Y mientras lo observaba levantar el brazo alegremente para llamar al mesero, Levi tuvo una súbita revelación: en ese chico se escondía todo el entusiasmo por la vida que a él, simplemente… siempre le había faltado.


Notas de Autora: guauuuu, ¡fuertes declaraciones, Levi! Jaja, disculpen, me emociono releyendo el capítulo como si lo escribiera otro xD Bueno, a veces me preocupa que mi Levi sea demasiado intenso, a menudo termina los capítulos con alguna reflexión trascendental a pesar de que la historia recién empieza, ¿qué le va a quedar para decir en el capítulo 50? ¿Eh? En fin, ¿ustedes qué opinan? En otro orden de cosas, les aviso que ya corregí el capítulo 1 (¡finalmente!) y que estaba pensando que cuando lleguemos a un número importante de lecturas o de reviews o algo así… hagamos algún concurso, ¿qué opinan? Pensaba regalarle al ganador o ganadora el pago de una ilustración de su escena favorita del fic hecha por alguna artista que acepte pesos argentinos, que es lo que tengo xD En fin, escucho sus sugerencias. Les agradezco por todo su apoyo, ¡hasta el próximo sábado!

Glosario

* a rajatabla: con mucha exactitud, sin ninguna flexibilidad. Me han dicho que en otros países significa "a velocidad". Pues aquí lo usé en el sentido que le conozco yo, es decir, que cumple su rutina sin desvíos, con mucha precisión.

* abstemio: hasta donde sé, es una palabra universal del español, pero me han preguntado por ella así que la agrego. Una persona abstemia es aquella que no bebe alcohol en ninguna circunstancia. Puede ser por motivos de salud, creencias religiosas o lo que sea. Es común entre quienes beben mucho alcohol no entender al abstemio o molestarlo o… no sé, siempre que hay un abstemio es el tema de conversación de la reunión durante un rato xD

* venia: yo pensaba que esta palabra era universal también pero gracias a mi beta descubrí que no, al parecer es un regionalismo rioplatense. Pues bien, es el saludo militar en el que se levanta la mano con los dedos extendidos y se la lleva a la frente. Es una broma que Eren hace por llamar "capitán" a Levi.

* ananá: fruta a la que en otros sitios llaman piña. Por algún motivo la pizza con ananá suele ser cuestión de debates y bromas. Están los que dicen que una pizza con ananá no es una pizza y los que aman la pizza de ananá. ¡Ya saben en qué team está Levi!

* pizza calabresa: no sé si es algo que solo ocurre en Argentina o qué, porque no encontré esta expresión en el diccionario, pero en fin, es una pizza bastante popular que arriba tiene un embutido. En general es longaniza calabresa (o sea, de una región de Italia), lo cual le da nombre a esta pizza.