Capítulo 17
Gracias a Daris Teufell por toda su ayuda como beta reader de esta obra.
Gracias a la diligencia de Eren, lograron pedir la pizza y la cerveza antes de que empezara el partido, pero no tuvieron mucho tiempo para hablar, porque el primer set fue especialmente intenso. Desde el inicio fue una competencia muy cerrada, en la que si un punto lo ganaba Federer, el siguiente lo ganaba Delpo, y así nunca lograban sacarse ventaja. Eren no despegaba los ojos de la pantalla, cosa que Levi descubrió porque, a pesar de haberse comprometido consigo mismo a concentrarse en el deporte, no podía evitar desviar la mirada hacia él de cuando en cuando. Esta era su primera cita en, ¿qué? ¿años? ¿siglos? Así que en verdad no le era sencillo poner su atención en ninguna cosa.
Hacia el final del set tuvieron que jugar un desempate que pareció eterno. Por los nervios, Eren entrelazaba y separaba sus dedos, hasta que en el momento crucial bajó la mano y, de una, agarró la mano de Levi, apretándola un poco.
—¡Vamos, Delpo, vamos! —exclamó.
Levi perdió por completo la comprensión del partido. ¿Por qué le había dado la mano? ¿Había sido un impulso por el entusiasmo? ¿O era todo una excusa fútil para tocarlo? ¿Lo iba a soltar enseguida?
Por lo menos eso lo pudo responder, pues cuando al fin Delpo marcó el tanto que le permitió ganar y avanzar hacia el segundo set, Eren soltó un gritito de alegría, respiró aliviado y no retiró su mano. Simplemente, la dejó ahí. Levi la miró, luego miró la pantalla y luego miró su rostro, que solo en el corte publicitario se giró hacia él.
—Un partido emocionante, ¿no?
—Sí.
—Pero estaba silencioso. ¿Se está aburriendo?
—No.
—¿Y por qué no decía nada?
—Es que… no soy muy expresivo.
Eren sonrió pero no protestó ni se burló. Levi, de todas maneras, se preocupó. ¿Estaba mal que no hiciera ninguna exclamación? ¿Debería hacerla? Más que apretar los dientes no le surgía. En el segundo set, intentó exhalar con fuerza cuando Federer hacía un tanto y mascullaba un "¡bien!" si era punto para Delpo. Sin embargo, lo cierto es que la mayor parte de sus pensamientos se atascaban en torno a la mano sobre la suya.
¿Por qué aún estaba allí? Era claro que ahora Delpo estaba perdiendo, así que ya no era un gesto de alegría o tensión. Resultaba difícil comer la pizza y beber cerveza con una mano ocupada, por lo tanto podían convenir en que tampoco era una actitud práctica. Y además, había empezado a sudarle. Eso sí que era desagradable. ¿Y si el resultado de esto era que Eren se asqueara y lo dejara para siempre? Debería quitar su mano. Aparte, la necesitaba. Realmente tenía hambre y no podía cortar las porciones sin las dos manos.
Bien, y ¿por qué no la quitaba y ya? ¿Por qué seguía preguntándoselo sin entrar en acción? Lo que pasaba era que si la movía luego no iba a haber razón para volver a tomarse de las manos. ¿Y qué con eso? Y… que… tal vez a Levi le gustaba sentir esa mano allí.
El partido acabó, con el suizo Federer ganando dos sets a uno, y la pizza estaba casi entera, la cerveza vacía y las manos juntas.
—Tanto esfuerzo en el primer set para cagarla así después —señaló Levi, esforzándose por salir de su silencio habitual.
—Bueno, tampoco jugó mal… qué sé yo.
—No sé.
—Fue mala suerte nada más.
—Sí… —Una idea cruzó su cabeza—. ¿Y si somos yeta*?
Eren largó una risotada.
—¿Qué? ¿Cree que fue nuestra culpa?
—Podría ser. ¿Yo yendo a un bar a ver deporte? No es algo que ocurra todos los días.
—Ah, vamos, fue un solo partido. Por lo menos deberíamos juntarnos a ver otros tres antes de afirmar algo tan drástico.
¿Estaba allanando el terreno para una segunda cita? ¿Eso quería decir que la estaba pasando bien? ¿Todavía no se había espantado por la transpiración de su mano? Le urgió cambiar de conversación. No podía desde tan temprano programar una siguiente cita, por dios. Esto iba muy rápido.
—Bueno… de todas maneras tenés razón en que no jugaron mal.
—Esa actitud me gusta más —declaró Eren, tras lo cual le soltó la mano para servirse el último puchito* de cerveza.
La mano de Levi quedó desamparada. Sentía el frío súbito de la soledad. ¿Por qué se la había soltado? Y de hecho, ¿por qué se la había sostenido hasta ahora? Más preocupante aun: ¿con qué excusa podía repetir el contacto? Tal vez esa era su oportunidad de pasarse discretamente una servilleta por el dorso. O podría aprovechar para cortarse un par de porciones, por las dudas de que luego su mano quedara inhabilitada de nuevo.
Durante estas profundas reflexiones, Eren llamó al mozo, pidió otra cerveza y luego, como si tal cosa, volvió a tomarle la mano. Levi dio un respingo y trató de pensar qué significaba eso. Le pareció que una cita tenía más aristas complicadas de las que esperaba.
—Levi, ¿estás bien? Estás un poco pálido.
—Puedo parecer un muerto, pero es mi color natural.
—No jodas, en serio te digo... ¿te molesta que te agarre la mano? Sé que hay gente medio maniática con eso, que no quieren que los toquen... ¿sos de esos?
Levi entró en pánico. ¿Él era "medio" maniático? ¡Claro que lo era! Pero no era esa la imagen que quería darle a Eren. Incluso si sus manos estaban transpirando y probablemente estuvieran sucias, no quería que lo soltara. Tenía que pensar rápido cómo escapar de esa situación. Estaba tan aterrado que ni siquiera notó el cambio del "usted" al "vos".
—Me resulta improbable que una persona se describa a sí misma como maniática, ¿no te parece?
Eren se rio como siempre y presionó levemente su mano.
—Tomo eso como un permiso para darte la mano, entonces.
Eso llevaba las cosas a otro nivel, lo cual se confirmó cuando notó que el chico se estaba inclinando y comprendió que lo que venía era un beso. ¿Qué se hacía en momentos así? ¿Debía cerrar los ojos y proyectar los labios en un pico de pato? ¿Se quedaba quieto? ¿Huía?
Pero antes de que sus labios se tocaran, el mesero apoyó con fuerza la nueva cerveza frente a ellos y les sirvió. Eren se mostró muy disgustado e intercambió con el tipo miradas de odio mientras agradecía de compromiso y tomaba su vaso. Apenas el hombre se alejó, el chico empezó a despotricar.
—¡Homofóbico de mierda! ¿Viste lo que hizo? ¡Fue a propósito!
—¿Qué cosa? —interrogó Levi, un poco confundido y con la cabeza en el beso inconcluso.
—Que vio que nos íbamos a besar y se apuró a traer la cerveza para molestarnos. Es un pelotudo*. Ahora voy a darte un chupón* que lo va a escuchar todo el bar. Vamos a coger* en su precioso baño impecable. Si creen que los gays son promiscuos y los incomodan, yo les voy a dar promiscuidad.
Levi pasó por todas las emociones juntas. Ya que se blanquera* en palabras que estaban por besarse le había acelerado el pulso, pero la idea de coger en el baño hasta le había cambiado el color de la cara. Este chico estaba loco. Tenía que calmarlo.
—Con algo así solo vas a probar su punto. Lo mejor sería esperar afuera a que termine su turno y romperle la nariz. Nunca se va a olvidar en la vida de que un maricón le partió la cara.
Eren lo miró estupefacto. Luego se echó a reír.
—¿Qué? —exclamó Levi, molesto.
—Es que creí que ibas a decirme que no hiciera nada o que escribiera una carta formal quejándome... nunca me imaginé que eras de los que se van a las piñas.
—No lo hago muy seguido, pero si es necesario, lo prefiero sobre otras soluciones demasiado complicadas.
—¿O sea que en serio te agarraste con alguien? ¿Sos bueno peleando?
—En algún momento concluí que más me valía ser bueno, sí.
—¡Uy! Contame alguna anécdota. Yo nunca me fui a las manos con nadie.
—Bueno, dejame pensar... en el secundario me acuerdo de un boludo* que me gritó "puto" porque me negué a transar* con una chica borracha que se me había tirado encima. Estábamos en la fiesta de egresados me parece. Yo me giré hacia él y, sin decir nada, me le acerqué y le asesté un puño en plena cara. No tuvo tiempo de reaccionar.
—¡Guau!
—¿Y vos, tanto escándalo hacías recién y resulta que no le pegaste a nadie?
—Bueno, pero tengo otros métodos para poner a los tarados en su lugar.
—¿Ah sí? ¿A ver, cuáles son las armas del gran Jäger?
—Mirá, te pongo de ejemplo algo que me pasó en el trabajo anterior, en una oficina. Tenía un compañero que era un idiota insufrible, no pasaban ni cinco minutos sin que hiciera algún comentario homofóbico o racista o algo. No debía de respetar ni a su abuela ese imbécil. Todos ahí eran medio pelotudos, pero este se zarpaba*. Y el salame ni había registrado que el jefe era gay de acá a la China. De hecho yo creo que me contrató porque me tenía ganas, aunque nunca se dio. Y bueno, un día junté algunas capturas de pantalla del grupo de Whatsapp de los cinco empleados de esa sección, más algunas de un chat interno que teníamos, donde este chabón* hacía los chistes más ofensivos del planeta, y se los mandé al jefe. Le dije que estaba preocupado porque esos comentarios bajaban la moral del grupo y blabla, lo cual no era cierto porque los otros no eran mucho mejores que él, pero bueno, bajaban mi moral.
—¿Es decir que sos un botón*? ¿Y el jefe ese te dio pelota? Te habrá ignorado olímpicamente.
—¡No soy botón! A un igual lo protejo, pero no soy igual de un tarado como ese. Y obvio que el jefe me dio pelota, nadie ignora así como así a Eren Jäger. Se disculpó, dijo que eso no representaba los valores de la empresa para nada y que iba a hablar con él.
—¿Y lo hizo o estaba siendo amable porque, como dijiste, "te tenía ganas"?
—Yo creo que las dos cosas. —Eren rio.
—¿Y tu compañero aprendió a guardarse sus chistecitos?
—La verdad que no sé porque no lo vi más. Lo despidieron.
—¿Hiciste que despidieran a un compañero?
—Bueno, me conformaba con que lo pusieran en su lugar, pero al final supongo que sí, lo hice echar.
Levi estaba anonadado. Si bien el colega despedido parecía efectivamente un imbécil, la actitud de Eren al respecto no acababa de cerrarle. Se imaginaba que también podía ser el tipo de personas que cuando rompe una relación luego sube fotos íntimas del ex a internet como venganza. Suplicó que no fuera así pero, mientras tanto, una cosa era segura: tenía que tener cuidado con la furia de Eren Jäger.
Notas de Autora: Perdón por los quichicientes modismos de este capítulo u.u Supongo que en la medida en que hablen más en persona, esto pasará cada vez más. Pero piensen en todo el vocabulario que van a incorporar (?). Los argentinos que me lean, plis díganme si le pifio en alguna definición (no soy buena con mi propia lengua, esa es la verdad). Gracias por leer hasta acá, ¡quedo esperando sus comentarios y opiniones!
Glosario:
* yeta: una persona yeta es aquella que trae mala suerte. Al parecer, viene del dialecto napolitano, en el cual "jettatore" es el nombre de un ser maléfico que con su presencia produce daños.
* puchito: es el final de algo, cuando queda solo un poquito. Supongo que es en referencia al cigarrillo, ya que a la colilla le llamamos "puchos" (bueno, ahora le dicen puchos a los cigarrillos en general, pero creo que antes solo era la colilla).
* pelotudo: es una forma especialmente grosera de decir "estúpido". La gente la dice todo el tiempo pero a mí me da vergüenza usarla :v
* chupón: es un beso muy fuerte, como si se chuparan el uno al otro. También se usa para besos en el cuello que dejan marcas.
* coger: ¡tener sexo! Es un modo grosero de decirlo, pero muy cotidiano.
* blanqueara: "explicitara", "admitiera". Es cuando algo que se hacía de manera oculta o disimulada pasa a estar expuesto, a volverse evidente. Por ejemplo, cuando dos amigos están siempre muy juntos y un día reconocen que se pusieron de novios, les diría "¡al fin blanquean su relación!".
* boludo: es como "pelotudo" pero menos grosero, lo usamos todo el bendito tiempo. Incluso puede usarse como una forma de llamar a alguien, sin que sea despectivo.
* transar: beso con lengua. Creo que los chicos no usan más esa palabra pero es de la época de Levi :v
* zarpaba: "zarparse" es pasarse de la raya, hacer demás, cruzar un límite. Puede ser bueno o malo, según en qué se zarpen. En este caso, es malo, muy malo jaja.
* chabón: hombre, muchacho.
* botón: traidor, persona que le va con el cuento a los superiores. ¡Es muy malo ser botón, chicos!
