Capítulo 19

[EL RETRASO EN LA PUBLICACIÓN DE ESTE CAPÍTULO SE DEBIÓ A PROBLEMAS TÉCNICOS DE LA PLATAFORMA]

Gracias a mi beta Daris Teufell. Les pido que si les gusta este fic, ¡le agradezcan a ella por su constancia y apoyo!


La explicación del matrimonio entre Hange y Moblit no era, en realidad, nada romántica.

Resultó ser que Moblit tenía una abuela, quien lo había cuidado de pequeño mientras sus padres trabajaban, y ella, sin consultarle nada pero prestando mucha atención a sus necesidades, le había comprado un hermoso departamento en el barrio de Villa Urquiza, a cuarenta minutos de viaje de su trabajo. Cuando se lo mostró él quedó fascinado. Justamente había pensado en mudarse porque le habían aumentado otra vez las expensas* en su edificio y ya le estaba costando pagarlas. Si tuviera algo propio sería la solución a la mayoría de sus problemas económicos (que no eran pocos, porque no era un gran administrador que digamos).

Sin embargo, la abuela, un poco chapada a la antigua, le puso algunas condiciones para poder habitar el lugar. Ella sentía que no le quedaban muchos años de vida —Moblit estaba seguro de que exageraba— por lo que deseaba ver casado a su único nieto "antes de abandonar este mundo". Por lo tanto, no pensaba darle las llaves hasta que no la invitara a una fiesta de matrimonio como dios manda.

Anonadado, Moblit intentó negociar con ella. Le explicó que estaba en pareja con una persona muy especial, que probablemente le caería bien (eso no lo tenía tan claro en realidad), pero que a ninguno de los dos les gustaba mucho la idea del casamiento, y menos por Iglesia, ya que ambos eran ateos de pies a cabeza. La abuela se rio.

—Me importa un pito la Iglesia, lo que yo quiero es una gran fiesta donde llorar de felicidad por mi nieto, como en las películas.

Lo de la fiesta no sonaba tan mal, así que Moblit fue y, sin muchos preámbulos, lo consultó con su novia. Traía tres propuestas: mudarse juntos ("¡Yay!", gritó Hange), casarse ("¿QUÉ?") y hacer un festejo de proporciones delirantes ("¡Siiiiiii!"). Lo primero que hicieron fue googlear las condiciones para casarse y luego para divorciarse, por las dudas. Cuando vieron todos los estudios médicos prenupciales que había que hacerse, Hange prorrumpió en carcajadas.

—A mí no me engañan, esto es para ver si soy virgen. ¡Edad de las cavernas modo on!

Sin embargo, al final no eran tantas condiciones. Casarse parecía relativamente fácil y traía algún que otro beneficio impositivo. Parecía algo razonable para hacer. Después de todo, ambos tenían bastante claro que pensaban compartir gran parte de su vida. Lo sabían casi desde que habían empezado a salir, dos años antes. Lo que era un misterio, incluso para ellos mismos, era por qué mantenían oculta su relación. O más bien, por qué no le habían puesto un nombre, porque tampoco ponían especial esfuerzo en disimular lo bien que se llevaban. Habían dejado las cosas fluir, sin anuncios ni explicaciones. Y hasta ahora les había funcionado, pero... ¿por qué no dar un giro de 180°? Los cambios podían ser divertidos.

Así era como lo habían decidido, mientras almorzaban, el domingo 29 de octubre. Investigando un poco en internet encontraron que, por un precio extra, podían llevar al funcionario del Registro Civil hasta el salón de eventos que contrataran, de modo de casarse frente a todos los invitados y actuar un casamiento al estilo tradicional, aunque sin cura. Ahora debían elegir y reservar un lugar, comprar su ropa, buscar un buen cocinero, ¡eran muchas cosas!

Y ahí era donde entraba Levi. Si bien Moblit era muy bueno organizando eventos, estuvieron de acuerdo en que el vestido de Hange debía ser sorpresa para él... ¡pero ella no tenía idea ni de dónde empezar a buscar! Así que, sin colgar el teléfono a través del cual le dio la noticia, se dirigió al departamento de su amigo, al que llegó solo 15 minutos después que él.

Estuvieron hasta bien entrada la noche viendo vestidos por internet, leyendo foros con recomendaciones y buscando información sobre modistas. Al principio, Hange se negó a lo de las modistas (incluso estaba tentada de ir de frac, idea que Levi defenestró) pero su amigo la convenció de que la situación ameritaba un poco más de esfuerzo. Él podía ser muy sobrio con su propia vestimenta, pero entendía de ropa y sabía que una fiesta así era una buena oportunidad para que Hange se luciera (cosa que probablemente no fuera a hacer en otra ocasión, conociéndola, así que había que aprovechar).

Cuando ella se fue y al fin tuvo un momento de paz para pensar, los sentimientos más contradictorios se agolparon en su cabeza. Durante toda la tarde se murió de ganas de hablar de Eren, pero se lo había guardado porque comprendía que era un día importante para Hange. Con lo metiche que era, si ella misma no había seguido preguntando sobre su cita era porque realmente estaba sobrepasada por su propia noticia.

Él también lo estaba, en realidad. Le rondaba insistentemente un recuerdo de su cumpleaños número 30 en que Hange y él se habían hecho una promesa que ahora se veía que no cumplirían: un poco borrachos y apoyado uno sobre el otro en una mesita al fondo de un bar, habían acordado que si a los 50 seguían solteros, se casarían. Fundamentalmente, el plan era compartir la jubilación y asegurarse de que sus bienes (en caso de que los tuvieran para ese momento) no se los llevara el Estado mientras uno de los dos viviera. Así que, bien, ahora resultaba que si seguía soltero a los 50 tendría que buscarse otra persona con quien compartir jubilación. La idea traía consigo la imagen de Eren de frac y con ramo, la cual pronto era expulsada con espanto cuando le llegaba la memoria de tantas anécdotas alocadas que le había contado esa tarde.

Pues bien, Eren podía resultarle bastante atractivo y efectivamente hablar con él mejoraba su ánimo de forma instantánea, pero ¿acaso no debería haberse encendido su alarma interior frente a todo lo que había escuchado hoy? Y, ¿por qué le agradaba tanto, de todos modos? ¿Quizás había algún tipo de patrón? Se había interesado por el patán de Mike, por el ladrón de Farlan y ahora por... ¿Qué? ¿Un controlador? ¿Un vengativo? ¿Un loquito? En fin, lo que sea que fuera Eren...

Sin embargo, algo le decía que él era distinto, no terminaba de creerse sus historias, había algo puro y luminoso en él. Un momento, ¿no se había prometido a sí mismo no volver a creer en su instinto? ¿Acaso no tenía la mejor imagen de Mike y de Farlan antes de descubrir sus verdaderas identidades? Tal vez no sabía ver... y, como señala el dicho, no hay peor ciego que el que no quiere ver, así que en una de esas él, en su ansia de por fin haber encontrado la persona que buscaba, simplemente se tapaba los ojos ante lo más obvio.

Antes de dormirse, revisó el celular y encontró, por supuesto, un mensaje de Eren. Debía de haberse quedado pensando en las mismas cosas que él, pues decía:

"¡Buenas noches, mi capitán! Creo que hoy hablé mucho de mí... ¡soy un poco bocón! Espero no haberlo incomodado, si lo hice no dude en decírmelo y me corregiré. Sepa que pasé el resto del día pensando en usted."

"Pues sí sos bastante bocón", pensó, girando el celular como si tener otra perspectiva del mensaje fuera a ayudarle a comprenderlo, "Así que podés amenazar por demás pero también te corregirías si te lo pidiera...". Reflexionó que el chico debía de tener algún problema de autoestima o como mínimo no sabía bien lo que quería, si asustarlo o retenerlo.

"Ya hablaremos de la corrección que necesites. Que tengas buenas noches."

Alcanzó que apretara "enviar" para que se diera cuenta de que otra vez estaba escribiendo algo pervertido sin proponérselo. Su cerebro debía de tener algún talento especial para el doble sentido, en el sentido extremo de que ni él mismo tenía acceso a ese doblez. Eren le respondió con dos smiley: uno que guiñaba el ojo y otro con ojos de corazones. Como fuera, sus accidentados comentarios tenían buen efecto.

Le costó conciliar el sueño y cuando al fin lo hizo tuvo una fantasía confusa en la que besaba a Eren en el baño de un salón de fiestas en el que supuestamente Hange se casaba. Sin embargo, de pronto Eren lo acusaba de mirar demasiado a su amiga con su vestido de novia (aunque no recordaba cómo era el vestido) y a modo de reproche llamaba a su madre y le decía que tenía un hijo con muy malos modales. Su madre se ofendía tanto que pedía hablar con él y le gritaba que no quería que viera a Eren nunca más. Cuando se despertó, Levi se sentía culpable de haber incomodado a su madre, de haber mirado mucho a Hange y de haberse escondido en el baño para transar.

Le llevó todo el desayuno y el viaje al trabajo tomar la decisión de que sí, estaba dispuesto a una segunda cita con Eren. Y que no, no sabía cómo proponer tal cosa. Pero la iniciativa del primer encuentro había sido suya, ¿verdad? Entonces ahora la pelota estaba del lado de Eren. Seguramente al chico se le ocurriría algo.

Por otro lado, tampoco tenían que resolverlo "ya ya". ¿O sí? ¿Cómo se interpretaría si él no sacaba el tema de verse nuevamente? ¿Lo normal era que las primeras citas fueran muy cercanas unas de otras? Ni siquiera recordaba cuándo había sido su última segunda cita, así que no lo tenía muy claro que digamos.

De todas formas, tenía el alivio de un acuerdo que él le había impuesto la semana anterior: solo podían conversar fuera del horario laboral. Y los lunes además tenía alemán. Así que hasta como las nueve de la noche no tendría que hablar con él. Mientras tanto podría seguir reflexionando.

Las horas, sin embargo, pasaron más rápido de lo que esperaba. Tener a Hange y Moblit cuchicheando siempre alrededor suyo (por ahora, era el único al que le habían contado su gran novedad) no lo ayudó a concentrarse demasiado. Cuando salió de su clase y encontró el primer mensaje de Eren, comprendió que no había meditado en nada de todo lo que se había propuesto.

Por lo tanto, creyó que lo mejor sería mantener la conversación lo más casual que pudiera. Se puso a contarle sobre su clase, los temas que había visto, lo mucho que la profesora lo había felicitado por su tarea y la invitación que le había hecho de ir juntos a ver una película de un ciclo de cine alemán que estaba organizando la embajada de ese país. La reacción del chico no fue la que esperaba.

"¡No pasó ni un día de nuestro encuentro y ya está organizando una cita con otra persona!"

Levi se quedó pasmado. ¿De qué hablaba? ¿Qué cita?

"No es una cita", fue lo único que atinó a escribir.

"¿Ah, no? Para mí que esa tipa le tiene ganas."

"Nada que ver, mi profesora es lesbiana", y enseguida agregó, para darse veracidad: "Conozco a su novia, a veces me ofrece café al comienzo de la clase".

"Que tenga novia no prueba que sea lesbiana, quizás sea bisexual. Si de verdad no es una cita con ella, entonces yo también podría ir."

"Claro que también podés venir."

"¿En serio?"

"Si te gusta el cine alemán, podés venir."

"Lo que me gustan son los chicos que estudian alemán", tras lo cual Eren envió un smiley que lanzaba un beso.

"Entonces no vas a saber adónde mirar en el cine porque vamos como 15 alumnos distintos ese día."

"Ahh... es una salida grupal... lo hubieras dicho antes..."

"No sé qué te imaginaste."

Ya en la puerta de su edificio, guardó el celular un momento para sacar la llave. Entró, subió las escaleras hasta el tercer piso y se metió en su casa. Dejó su bolso en un rincón y fue directo a lavarse las manos y la cara. Sintiéndose más limpio, se tiró en la cama y recuperó el teléfono. Entre varias bromas y disculpas continuadas, como si su demora de seis minutos en contestar pudiera significar algo trágico, Eren finalmente había enumerado algunas aclaraciones:

"1. Usted dijo 'me invitó a ir juntos', no me juzgue por malinterpretar.

2. Estaba jodiendo, puede ir al cine con quien quiera, no se preocupe.

3. De verdad me gustaría sumarme al grupo en esta salida, ¿está de acuerdo?"

Levi suspiró. Le pareció que había una leve tensión entre los dos, algo sin resolver que no les permitía la misma fluidez de siempre (si era posible usar esa palabra para describir un diálogo en el que él estaba involucrado). Bueno... la película en cuestión la daban el viernes a la noche. Si aceptaba la autoinvitación de Eren, tácitamente estaban diciendo que no se verían hasta cuatro días después. Eso no estaba mal, le daría un poco de tiempo para pensar, y así quizás al verse estarían más tranquilos.

"Ya te dije que podés venir."

Soltó el aparato y se quedó mirando su querida mancha en el techo, redonda y pellizcable. ¿Para dónde estaría yendo esto? ¿Realmente estaba en camino a construir una relación o lo que fuera? ¿Tenía sentido hacer alguna predicción habiendo visto a Eren solo dos veces en su vida? ¿Lo llevaría con él al casamiento de Hange y Moblit? Pasara lo que pasara, había algo agradable en la transformación de la mancha: de pronto, algo informe y sin valor había empezado a representar a una persona cuyo recuerdo le arrancaba siempre una sonrisa.


Notas de Autora: Ok... el lado bueno es que cumplí con la fecha propuesta :D El lado malo es que a duras penas llegué a escribir esto (y no me termina de convencer el resultado), así que seguiré manteniendo la regularidad de un mes por un tiempo más. Por lo tanto, el capítulo 20 llegará el 21 de abril y tendrá mucha más interacción entre Eren y Levi, ¡lo prometo! Sé que este capítulo tiene demasiado sobre Hange y Moblit, pero aunque mi beta con mucho amor me señaló qué párrafos podría borrar o modificar, no tuve el valor para hacerlo... me gusta mucho escribir sobre ellos y sobre líos administrativos xD De todas formas, me comprometo a controlarme más para la próxima jaja. A mi favor quiero decir que este ¡es de los capítulos más largos de todo el fic! Y por cierto, ya llegamos a los 1000 votos en Wattpad, así que pronto estaré abriendo el concurso prometido. Si puedo lo hago el domingo 25/3. ¡Visiten mi fanpage en Facebook para participar! Por cierto, ¿a quiénes se imaginan en los roles de la profesora de Levi y su novia? ¿A qué otros personajes y parejas querrían ver en el fic? Ya tengo mis ideas al respecto pero me gustaría escuchar sus opiniones :D En fin, les quiero y extraño, sufro bastante el haber disminuido la regularidad de mis publicaciones. Por eso les agradezco especialmente a quienes me han seguido dejando comentarios y votos mientras no actualicé, me mantienen con esperanza de que este fic llegue a buen puerto. ¡Les mando un abrazo gigante y amorosito!

Glosario

* Expensas: no sé cómo funciona esto en otros lugares pero aquí si alquilas un departamento lo más habitual es que pagues un extra mensual llamado "expensas" para mantenimiento del edificio (luz del pasillo, limpieza de lugares comunes, sueldo del portero/a, etc). Mientras que el alquiler está regulado por el contrato, nada controla las expensas, por lo que suelen aumentártelas de manera abrumadora a cada rato. ¡Eso es lo que sufre Moblit!