Capítulo 20
No fue nada fácil lidiar, a lo largo de la semana, con la nueva actitud que Hange había adquirido desde que le anunció su compromiso. Para su sorpresa, se olvidó por completo de su promesa de reunirse a conversar sobre Eren y él no se atrevió a recordársela. En los más de 14 años que llevaban de amistad, ella nunca había dejado pasar nada que pudiera ser importante para él. Podía ser pesada, entrometida, vulgar y hacerle sentir más vergüenza que la mierda, pero era verdaderamente atenta con él, como nadie más lo era (además de su madre y su abuela, que en paz descansara). Levi no sabía muy bien cómo reaccionar frente a este cambio.
Por un lado estaba molesto y en ocasiones se le escapaba tratarla con más acidez de lo habitual. Y por otro lado comprendía que ella estaba emocionada y que debía apoyarla en un momento que parecía significarle tanto. Había, sin embargo, un "lado c", si eso fuera posible: Hange de pronto había decidido ponerlo al corriente de esta aventura amorosa que llevaba casi dos años ocultándole. ¿Por qué no se lo había contado antes? ¿Acaso no confiaba en él? ¿Cuál era el problema? Consideró seriamente preguntárselo a boca de jarro*, sino a ella, al menos a Moblit, al que esperaba poder intimidar en su calidad de mejor amigo de la novia. No obstante, reflexionando sobre las posibles respuestas, no se sintió preparado para enfrentarse a ellas. ¿Qué tal si, efectivamente, no confiaba en él? ¿Qué haría si le escupía una información así?
No. Prefería torturarse por su cuenta, por lo que se dedicó a elaborar intrincadas hipótesis respecto a esto y a todo lo demás que no estaban pudiendo hablar con la tranquilidad que deseaba.
Por ejemplo: ¿cómo debía considerar esa especie de "tensión" que había empezado a sentir en sus conversaciones con Eren? ¿Había cambiado algo, o fue siempre así y él no se había dado cuenta? Percibía en el muchacho algún tipo de ansiedad por agradarle con la que no sabía bien qué hacer. No solo con la cuestión del cine, cuando se disculpó por su supuestamente fingida escena de celos antes de que él le reprochara nada, sino también en detalles más pequeños. Por ejemplo, el martes le había preguntado cómo iba con la lectura de Narciso y Goldmundo, que habían comentado cuando se conocieron. Eren, que normalmente hablaba hasta por los codos, estuvo un buen rato en silencio. Luego dio respuestas esquivas. Finalmente, dijo que lo había terminado hacía unos días y que la conclusión no le había gustado nada. Entonces debatieron sobre eso con más normalidad (él defendió las decisiones del solitario Narciso, y Eren a troche y moche* sostuvo que cualquiera que dejara ir a la persona amada era un idiota) y pareció que todo estaba bien, pero algunas lagunas en los argumentos del chico le hicieron sospechar que tal vez no había comprendido bien el libro y se forzaba a mencionarlo por darle gusto.
El miércoles ocurrió algo similar cuando salió el tema de la película que verían. Conversaron sobre sus gustos en cine y en principio Eren mencionó algunos filmes pochocleros* que para Levi eran malísimos. Se lo hizo saber (la sutileza no era su habilidad especial) y describió algunas de las propias favoritas, haciendo énfasis en el director Xavier Dolan porque hacía poco había vuelto a ver Los amores imaginarios, que le parecía perfecta. Dolan se caracterizaba por su preciosa fotografía y por argumentos que, si bien se repetían entre sí, se salían de lo común respecto de otras películas. Levi sentía cierta empatía por sus protagonistas casi siempre homosexuales, con hermosas madres demasiado independientes y un padre tan ausente que ni si quiera se mencionaba. Los amores imaginarios le gustaba especialmente porque trataba de todos los devaneos mentales de un muchacho enamorado, sin necesidad de llegar nunca a los hechos concretos de cualquier película romántica. Digamos que, por razones obvias, Levi se sentía identificado con esta situación. No dijo tanto en su conversación (se quedó más bien en la fotografía y la audacia de algunas de sus propuestas), pero alcanzaron unas pocas sugerencias para que Eren pareciera cambiar totalmente de intereses. Mencionó varios filmes de temática gay (algunas alemanas, de hecho, como Caída Libre) y luego saltó a los clásicos, algo de ciencia ficción (2001: Odisea en el espacio), a Hitchcock, y cuando Levi mostró rechazo por el suspenso volvió a virar de dirección. Siguió por la línea de Kubrick y coincidieron en cierta simpatía por Ojos bien cerrados, con lo que la charla se estabilizó. No era claro, para Levi, si Eren en verdad tenía gustos tan diversos y resaltaba los que mejor combinaban con él, o si de plano estaba inventando en el momento. O si tal vez solo estaba nervioso y decía lo primero que le venía a la mente. Enumeró muchos buenos títulos así que algo de cine debía de saber, ¿no? Era difícil interpretar la situación.
El jueves en cambio los problemas fueron de otra índole. Eren le preguntó si no le iba a mandar más fotos y no supo dónde meterse.
"Ya conocés mi horrible cara, no hay más para ver", contestó Levi. Recibió como respuesta una foto de los labios de Eren, que estaba haciendo un pucherito infantil que le provocó cosquillas en todo el cuerpo.
"¿Ni una solita?".
Tuvo que acceder y de nuevo se enfrascaron en el intercambio de imágenes fragmentarias. En un esfuerzo por ser más atrevido, Levi se desabrochó la camisa y fotografió el hueso de su cadera sobresaliendo por encima del pantalón. Surtió buen efecto y a cambio obtuvo la visión de dos largas y hermosas piernas desnudas, dobladas a medias sobre un colchón. Estaba borrosa y atosigada de filtros pero alcanzaba para que todo el cuerpo empezara a vibrarle mientras recorría con los dedos en la pantalla el dibujo de sus pantorrillas. Una tercera foto, esta vez de una mano morena acariciándose el vientre, lo hizo saltar en el lugar. Sin saber qué hacer, dejó el celular y fue a lavarse la cara. Volvió y el reencuentro con la imagen le provocó el mismo efecto. Se quitó los pantalones y se recostó en la cama, contemplando su celular. Pero enseguida se sintió avergonzado y decidió volver a vestirse. Antes de que lo hiciera, sin embargo, la vibración del teléfono lo desconcentró.
"Mándeme otra, por favor".
Caminó en círculos en la habitación, pensando en qué contestar. Luego se paró frente al espejo del ropero y se contempló. ¿Qué más podía fotografiar? Sus piernas eran tan pálidas que en los muslos podían verse los diseños azules de las venas. Le daba asco verlas, agradecía que la moda masculina le impusiera el uso de pantalones largos. Sus pies eran demasiado pequeños para los de un hombre adulto: una especie de mini pie, pues apenas calzaba 35, como un niño. De sus manos ya había mandado un par de imágenes, también de su hombro y su cabello. ¿Tal vez podría ser su cuello? En el movimiento, su camisa desabrochada se abrió apenas y le dejó entrever su propio pezón. A pesar de su contextura delgada, años de entrenamiento constante habían desaparecido el cuerpo esmirriado por el que tantas burlas había soportado en la adolescencia. No era especialmente musculoso pero las líneas del pecho se le marcaban con claridad y ya no tenía hundido el esternón.
Tratando de no mirar el reflejo de su entrepierna, que delataba algo que no sabía cómo manejar, apuntó con la pequeña cámara del celular hacia su tórax. Cuando logró una imagen decente la envió. Se preguntó cómo cuernos se hacía lo de los filtros, tal vez eso ayudaría, pero al diablo, ya la había mandado de todas maneras.
Eren le contestó con un smiley de asombro. Aparecieron los tres puntitos, señal de que estaba escribiendo algo, pero luego se apagaron. Reaparecieron al rato, y así varias veces, hasta que finalmente dijo:
"Levi, realmente me gustás mucho. Gracias por esa foto, la atesoraré."
Se sentó en el borde del colchón, desde donde podía aún ver su reflejo en el espejo, y releyó el mensaje. Pensó en sus ojeras, en su baja estatura, en su palidez. Pensó en los rasgos semi asiáticos que le habían ganado más de una mirada de rechazo a lo largo de su vida. Pensó en cómo podría sentirse si descubriera que alguien era capaz no solo de aceptar todo eso, sino además de amarlo.
Pero, ¿qué estaba diciendo? ¿Quién habló de amarlo? Eren bien podría tan solo estar caliente. A fin de cuentas, había elegido cuidadosamente sus fotos para mostrar lo "menos peor" de sí mismo. Así es fácil caerle bien a cualquiera. Algo pesado fue cayendo en su estómago. Comprendió que ya no estaba excitado.
"Me alegra haberte satisfecho, eso quiere decir que fueron suficientes fotos. Me voy a dormir. Hasta mañana."
No leyó la respuesta del chico.
El viernes al mediodía, cuando fue evidente que sería imposible conversar con Hange sobre Eren para aclarar sus pensamientos, decidió que tenía que tomar medidas drásticas: tratar de comunicarse con otra persona. Miró en derredor en la oficina: ¿Oluo? Definitivamente no; ¿Petra? Con lo amable que era esa chica, si le daba muestras de alguna confianza luego no tendría cómo sacársela de encima… y tampoco era como si fuera a estar dispuesto a conversar con seres humanos tan seguido. Revisó su agenda y tras mirar muchos nombres que ni sabía por qué tenía anotados llegó a su prima Mikasa. Esa era una opción razonable. Mikasa era más joven y seguramente tendría alguna experiencia saliendo con varones. Y sobre todo: no era muy habladora, no corría riesgos de que le devolviera la llamada.
Así que apenas llegó a su casa, mientras miraba sus camisas azules y negras, marcó el número. Le explicó brevemente la situación. Ella estaba sorprendida, lo cual podía notar por los cambios en su respiración, porque no dijo nada que la delatara.
—Mika, ayudame, debe de tener tu edad, dame algún consejo… ¿qué les gusta a los chicos de tu generación?
Su prima lo pensó un momento.
—Mmm… no les gusta que los golpees. Así que no lo golpees.
—¡¿Qué?! ¿Por qué lo golpearía?
—Por ejemplo, si te da una nalgada. No es una invitación a jugar a las peleas.
—¿Qué…? ¿Este consejo está basado en tu experiencia?
—Exacto. Lo aprendí de la peor manera.
—Mikasa, no quería saber tanto.
—Vos preguntaste. Como sea, si te nalguea y no te gusta, es mejor que se lo expliques más tarde. Los hombres no razonan durante el sexo.
—Prima, soy hombre, tengo cierta idea de cómo funciona eso.
—Es distinto, no sos como los otros. Si te hubiera golpeado, te habrías defendido y listo.
—Eso es porque somos familia y ya sé cómo sos. Además, justamente por eso, NUNCA te nalguearía.
—Me alegra saberlo.
—¿Podríamos volver al tema central de esta conversación, por favor? Dejemos de lado los gustos, no sé si me podrás ayudar con eso… pero ¿qué opinás de esas anécdotas que me contó? ¿Debería asustarme de que le revise el celular a la gente y esas cosas?
—Yo le reviso el celular a Jean.
—¿¡En serio!? Esperá, ¿y quién es Jean? —Ese nombre le sonaba de algún lado, pero no podía precisar de dónde.
—Un compañero de la universidad. Empezamos a salir la semana pasada.
—Ah… y… ¿por qué le revisás el celular?
—Porque a veces deja los mensajes de su mamá sin responder y ella se asusta. Entonces cuando él va al baño o algo yo le agarro el celu y le aviso a la mamá que está bien, que yo lo cuido y que se lo devolveré en perfecto estado.
—Eso no suena muy saludable.
—Su mamá no piensa eso.
Levi suspiró. Esta charla no estaba sumándole mucho. Mikasa se relacionaba de formas tan extrañas como él o peor, ¿qué consejo podía darle? Miró el reloj en su mesa de luz y se dio cuenta de que solo faltaba una hora para su salida grupal al cine, por lo que decidió cortar y empezar a acicalarse.
Se bañó con cuidado y, mientras se vestía, tomó la decisión definitiva de comprarse ropa más variada ese mismo fin de semana. Cuando ya estaba en la puerta le llegó un mensaje de Eren... con una foto.
"¿Cómo me veo? ¿Es el look adecuado?"
Se apoyó en la pared mientras lo contemplaba. Era la primera foto de cuerpo completo que le enviaba. Eren estaba sonriendo y haciendo la V con la mano derecha. Llevaba un jean muy ajustado y una camisa con finas rayas verdes en vertical. El cuello y los puños eran blancos y destacaban su piel mestiza. Tenía más botones abiertos de lo recomendable y su pecho expuesto hizo que Levi se encontrara salivando.
"No está mal", escribió.
"Nada, nada mal", pensaba para sí mismo. Aunque seguramente Eren se hartara de él cuando lo conociera mejor, cuando viera a plena luz sus mil defectos, su fealdad, su estupidez, hasta que eso pasara debía aprovechar la posibilidad de contemplar este tesoro que había llegado inexplicablemente a su puerta. Sí, eso sería lo que iba a hacer.
Notas de Autora: decidí adelantarme y actualizar hoy :D Espero que sea una sorpresa agradable. Perdón por no haber hecho el concurso aún, básicamente es porque no tuve tiempo de sentarme a editar en Canva la imagen con que lo promocionaré, ¿pueden creerlo? Trataré de hacerlo antes de subir el próximo capítulo. En fin. Me gusta cómo quedó este pero no me agrada para nada lo que estoy haciendo con el capítulo 21. Ya van dos veces que dejo de lado responsabilidades importantes para ponerme a ello pero no me viene la inspiración, escribo horrible, sin sentimiento, puaj. No sé qué pasará. Les pido disculpas de antemano jaja. Y les agradezco a quienes siguen leyendo y me apoyan, lo valoro un montón. Sé que es agotador esperar la actualización mensual, también es desagradable para mí escribir tan de vez en cuando, así que estoy doblemente agradecida por su apoyo. Ya quiero que se termine este cuatrimestre y tomar menos trabajos para el próximo… a ver si por una vez cumplo con esa promesa de no atosigarme de responsabilidades :/ Oh y les agradezco también que a veces visiten mis otros fics, es muy lindo reconocer lectores en el resto de mis publicaciones n.n Por cierto, para quienes disfrutan de los argentinismos, les recomiendo mucho Junta de Ganado de Luna de Acero, lo leí recientemente y me encantó, está por subir la última parte en estos días. Bueno, ahora sí, ¡les dejo el glosario! ¡Hasta el 12 de mayo!
Glosario
* boca de jarro: decir algo a boca de jarro es decirlo así como viene, sin pensar, de sopetón.
* troche y moche: es como decir "duro y parejo", "en todos los sentidos", "en exceso"… mmm en este caso sería como decir que defendió su idea a capa y espada. Ahora que lo pienso, no sé si lo usé bien xD
* películas pochocleras: los pochoclos son las palomitas de maíz, o sea que las películas pochocleras son esas pelis comerciales que solo están hechas para pasar el rato comiendo sin pensar y nada más. Tipo las pelis de acción y esas cosas.
