Capítulo 21
Advertencias: este capítulo incluye spoilers de la película El centro de mi mundo.
Aunque la profesora y sus compañeros ya estaban en el hall de entrada del cine, Levi permaneció de pie junto a la pequeña cascada artificial que decoraba la esquina del Village Recoleta, a la espera de la llegada de Eren. Estaba cruzado de brazos y vigilaba en todas direcciones, pero cuando descubrió una figura lejana que podría ser el muchacho simuló estar revisando notificaciones en el celular: no sabía qué cara debía poner en todo el tiempo que pasara entre que lo reconoció y que se encontraran, así que optó por no poner ninguna cara.
—¡Levi, acá estoy! Perdón por la demora… espero que aún haya entradas…
Arribó agitado, después de haber trotado las últimas dos cuadras en su afán de llegar menos tarde, por lo que se apoyó en sus propias rodillas un momento a tomar aire. Levi guardó el teléfono, en el que ni siquiera había abierto alguna aplicación.
—La profesora nos compró las entradas a todos, yo ya pagué la tuya.
—¡Ah, gracias! Dígame cuánto es así se lo devuelvo…
—No es necesario —murmuró Levi, mirando para otro lado—. Bueno, ahora vamos a sumarnos al grupo, que nos están esperando.
Se giró para entrar, y solo al darle la espalda por completo se dio cuenta de que Eren se estaba acercando para besarlo y que lo había esquivado sin querer. Un tironeo de la manga de su camisa lo dejó inmóvil.
—Espere… ¿no me va a dar lo que me debe de la otra vez? —susurró casi en su oído—. ¿O usted va a decidir cuándo nos podamos besar?
Levi se estremeció con sensaciones contradictorias. Creyó reconocer un hilo de decepción en su voz pero, a la vez, el modo de formular la pregunta le recordó a aquel sueño en que Eren aseguraba que le gustaban mucho "los juegos". Se sintió tentado de seguir ese camino.
—Así es —respondió, sin verle.
—¿O sea que me tendré que ganar su beso?
—Exactamente.
Contra lo que esperaba, el chico avanzó hasta su lado y lo besó en la mejilla. Sonreía.
—Soy bueno ganando cosas. Soy persistente. Ya verá.
Dentro del shopping, se dirigieron hacia el único grupo grande de personas que había, todas congregadas en torno a una mujer alta, musculosa y de corto cabello rubio que podía distinguirse a la distancia. Una vez allí, Levi hizo las presentaciones indispensables.
—Nanaba, este es… —Repasó mentalmente todas las palabras posibles: amigo, novio, chongo*, conocido, garche* (aunque, técnicamente, no podía ser un garche si no garchaban*, ¿no?)—. Este es Eren. Eren, ella es mi profesora, Nanaba.
—Mucho gusto —dijeron ambos, estrechándose las manos.
Luego Levi señaló a una chica bajita y con cara de pocos amigos.
—Ella es Riko, su pareja.
La muchacha solo lo saludó inclinando la frente, con lo que evitó cualquier contacto físico. Nanaba, con una expresión dulce, recuperó la atención de los recién llegados.
—Gracias por venir, Eren, siempre es agradable encontrar gente interesada por la cultura de mi país —dijo, sonriendo y omitiendo totalmente que el chico estaba retrasado—. Ahora vamos yendo que deben de estar terminando los cortes publicitarios.
Cuando quedaron al final del grupo, Eren codeó a Levi riendo bajito.
—Esas dos son la prueba de que usted y yo hacemos buena pareja.
—¿De qué hablás?
—Una alta sonriente y una enana enojada, y mire qué lindas se ven juntas.
—¿Me estás diciendo enano enojado?
—Para nada, no sé a qué se refiere.
Le habría dado un buen golpe si no fuese porque ya estaban en la silenciosa sala de cine y vio a Nanaba guiñándole un ojo. ¿Qué quería decir eso? Pero enseguida entendió: se había encargado de distribuir a todos los alumnos a su alrededor y en la fila atrás suyo, de modo de dejarles la tercera fila hacia arriba completamente vacía para ellos dos. Se puso colorado solo de pensar que hasta su profesora trataba de ayudarlo, ¿tan miserablemente necesitado se veía?
Se sentaron a tiempo para leer el título del film: Die Mitte der Welt, extrañamente traducido como "El centro de mi mundo". La fotografía era bonita, un montón de imágenes de flores y árboles muy iluminados, algo agradable. Sin embargo, no era fácil mantener la concentración: Eren, como si lo hiciera por distracción, le había tomado la mano sobre el apoyabrazos. Lo dejó pasar pero cada cierta cantidad de tiempo, al igual que en su primera cita, se le cruzaba por el cerebro la pregunta de si su mano no estaría demasiado transpirada, seguida de una mezcla entre la felicidad que le daba la calidez de su palma sobre la suya y la vergüenza de que algo tan pequeño lo entusiasmara así.
Cuando comprendió que el protagonista de la película era un adolescente gay no pensó en nada. No obstante, cuando la línea argumental fue virando hacia el lado de su primer amor en el colegio algo empezó a incomodarlo. Y definitivamente le cambiaron los colores cuando el muchacho se encontró al despampanante "chico nuevo" desnudo en la ducha comunitaria. Eren le apretó los dedos, así que lo miró de reojo por si quería decirle algo, pero parecía absorto en la película, se diría que casi babeando. Así que esa leve presión tal vez hubiera sido un acto reflejo, ¿un reflejo de qué? ¿Cómo se sentía Eren viendo los músculos impresionantes de ese joven actor en la pantalla gigante? Levi imaginó su propio cuerpecito, ahora más pequeño y débil en comparación. Se sintió contrariado, ¿parecería que lo llevaba a ver esa película a propósito? ¿Que intentaba calentarlo? ¿Cómo se podía interpretar? Luego no pudo evitar caer en la cuenta de un hecho más que absurdo: la posibilidad de que a Eren le excitara ver a ese hombre en la película le estaba dando celos.
La cosa, por supuesto, podía empeorar, pues el pibe* en cuestión también era gay y pronto aparecieron las primeras escenas eróticas. Como si eso le despertara a Eren cierta complicidad indispensable, se inclinó hacia él y le dejó un pequeño beso de mariposa. Levi controló sus reacciones pero no lo rechazó, así que en la siguiente escena de ese tipo Eren directamente lo lamió y repartió besos intensos y sensuales ahora no solo en el cuello sino también en la oreja y en su mandíbula.
Ya no importaba qué escena transcurriera, en ningún momento dejaba de incitarlo, soltando el cálido aliento contra su piel, chupándole levemente el lóbulo, inspirando con fuerza a lo largo de todo el borde de su cara. Levi temblaba y se mordía los labios en un esfuerzo por contener su agitación, que pugnaba por salir en forma de gemido, algo que sin ningún género de dudas no quería soltar en un cine, rodeado de su profesora y los otros estudiantes de alemán. Eren, consciente del efecto que estaba teniendo, se animó a ir más allá y le apoyó una palma en el muslo. Muy despacio, fue arrastrándola por su pantalón hacia el lado interior de la pierna. Muy lento… y de pronto, todo en la película se detuvo. Con horror, Levi contempló al protagonista descubrir a su novio teniendo sexo con su mejor amiga. Lo habían engañado. Las personas más importantes para él en este mundo lo habían engañado. Una angustia que hacía tiempo no recordaba resurgió en él y toda su carne se tensó. Eren lo reconoció y se giró a ver qué ocurría en la pantalla.
—Uh… pobrecito —murmuró, para dar a entender que estaba siguiendo el argumento.
—Ese tipo es un hijo de puta —soltó Levi sin mediar reflexión—. ¡Y con la mejor amiga! Se merecen una buena patada en el orto*…
—Bueno, por ahí después le da alguna explicación…
—Nunca perdonaría a alguien que me mintiera así. Que me dijeran que me aman cuando en realidad… qué espanto.
Entonces Levi comprendió que estaba sobrerreaccionando: ¿desde cuándo lo ponían así las películas? Trató de calmarse pero estaba tan alterado que la simple frase "todo está bien" repitiéndose en su mente le aceleraba la respiración. De pronto, no pudo dejar de pensar en cómo sería ver a Eren con otra persona. Cómo sería si le mintiera, si él fuera uno entre muchos, si solo le importara el sexo, si fuera a dejarlo cuando lo conociera de verdad. Casi sintió asco por él solo porque existiera la posibilidad de que alguna vez lo defraudara de esa manera. Eren entendió que el clima se había arruinado y no intentó seguir avanzando. Se acomodó en su asiento y le volvió a tomar la mano, ahora en un gesto más bien de ternura.
El resto de la película viró drásticamente su argumento: se olvidaba del asunto amoroso, en una especie de crítica a las narrativas románticas que hacen a un lado los otros planos de la vida de los personajes, y se concentraba en unos extraños problemas familiares que acababan resolviéndose por el lado de lo fantástico. Cuando salieron, había un aura incómoda entre ellos. Estaban silenciosos. Nanaba dudó si acercárseles pero al fin lo hizo.
—Chicos, los demás estudiantes y nosotras vamos a ir al bar María, que está acá a la vuelta, para comentar un poco la peli. Si quieren venir, están invitados, pero si quieren seguir por su cuenta, no hay drama*. Levi, con vos podemos charlar en alemán sobre lo que vimos durante la próxima clase. Como vos prefieras.
Levi sabía que sería absurdo que Eren fuera con ellos a comentar la película. Seguramente los demás estudiantes querrían practicar su alemán o hacer preguntas sobre el lenguaje que lo aburrirían. Sin embargo, algo le decía que no quería quedarse a solas con él. Lo invadió cierta desconfianza inexplicable y lo único que de verdad deseaba era que la cita terminara rápido.
—Dale, voy al bar —dijo de sopetón, sin interrogar siquiera con la mirada a su compañero.
Nanaba identificó algo raro en el singular del verbo "voy" así que se apresuró a dejarles espacio.
—Genial, te esperamos ahí. Ustedes despídanse tranquilos —y le dirigió un gesto compinche* que lo puso más nervioso.
—Bueno… supongo que entonces yo me voy yendo —empezó Eren, una vez solos, con un tono triste—. Pero… ¿otra vez nos vamos a despedir sin un beso?
Ahora no había escapatoria, no podía irse del tercer encuentro sin un beso, así que a pesar de sus sentimientos confusos, Levi lo enfrentó y sonrió.
—Tenés razón, no puedo decir que no te lo ganaste.
Aunque una parte de él se hubiera podido quedar contemplando su rostro sin más, alzó el brazo para acariciarle la mejilla con suavidad. Luego llevó los dedos hasta su nuca y presionó un poco para hacerlo inclinarse. Eren obedeció y se acercó despacio, con la boca levemente abierta, y finalmente le dio un beso dulce pero sensual. Le rozó los labios con la lengua y de pronto lo abrazó, apretándolo un poco. En la medida en que pasaba el tiempo, Levi no podía evitar preguntarse cuánto debería durar un beso normal. Pero a la vez, si bien no sabía bien qué hacer con sus extremidades mientras tanto, debía admitir que la sensación era tan agradable que no le molestaba si se extendía un poco. Cuando Eren pareció dispuesto a apartarse, sin saber por qué Levi volvió a presionarlo en la nuca y profundizó el beso una vez más. El otro reconoció su urgencia y la correspondió, entrelazando sus lenguas y dejándole morder levemente su labio inferior. Levi se sintió inmediatamente avergonzado por eso último y se separó con cierta brusquedad.
Eren le ofreció una media sonrisa.
—Levi… usted pone las reglas, voy a esperar lo que haya que esperar. Pero… —Se acercó y susurró en su oído—: Sepa que me muero por coger* con usted.
Esa noche Levi no pudo dormir. No solo permanecía en su oreja, cuello y boca la sensación de los pequeños besos y cuchicheos, sino que todo su cuerpo tenía piel de gallina, como en permanente escalofrío. Al día siguiente decidió dejar apagado el celular: no quería pasar otro insomnio y sabía que si hablaba con Eren eso era lo que pasaría. Se quedó tiempo de más en el gimnasio, tuvo la tradicional charla con su madre (esquivó como pudo los reproches por su lentitud en su relación con Eren) y pasó la tarde con Hange, visitando negocios de ropa de casamiento. No logró conversar sobre nada de lo que le preocupaba. Por la noche tuvo pesadillas en las que estaba de vuelta en el colegio y no podía confiar en nadie. Un profesor sin rostro pero de sonrisa perversa lo amonestaba por haber espiado a sus compañeros en las duchas (¿qué duchas? ¿Qué escuela argentina tiene duchas?).
El domingo volvió a salir a correr. Necesitaba quemar energías, apagar el cerebro, no pensar en nada. En su cabeza se confundían dos tandas de imágenes: el cuerpo de Eren demasiado cerca, su aliento, sus caricias, por un lado; y la desesperada escena del protagonista de la película corriendo, defraudado, roto por dentro, tras descubrir el engaño. ¿Acaso no había sospechado durante toda la semana que Eren le mentía en algunas cosas? ¿Y si era así? ¿Y si le mentía en más cosas? ¿Y si tenía amantes? ¿Y si el viernes en la noche, habiéndolo él dejado con las ganas, se fue con cualquier otro? ¿Y si tenía razón cuando creía que todos esos contactos de Facebook eran tipos con los que coqueteaba? ¿Y si el mundo en verdad era tan horrible como le había parecido hasta ahora y la absurda esperanza de que Eren fuera distinto demostraba ser no más que eso, una fantasía infantil de su parte?
El lunes sin embargo se dio cuenta de que quería volver a verlo. Como en la ocasión anterior, todos los miedos que le dejaban los encuentros no acababan de apagar el deseo de verlo una y otra vez. El deseo de… de enamorarse.
Reflexionó que lo mejor sería, nuevamente, distanciar la cita lo más posible pero dar a entender que le interesaba concretarla. Por la mañana le escribió para decirle que se había dejado el cargador en la oficina y que por eso el celular se le había apagado. Otra vez se olvidó de que podría haber visto el Messenger en la pc, pero Eren no dijo nada. Luego agregó que le gustaría volver a verse, pero que en la semana no podía, tenía mucho trabajo y debía hacer horas extra. Sus planes, no obstante, chocaron con la realidad de que las cosas no siempre se acomodarían espontáneamente a sus designios.
"Yo no puedo el fin de semana", señaló Eren, y agregó un smiley triste.
"Oh".
"…"
"…"
"¿No va a preguntarme por qué no puedo?"
"¿…por qué no podés?"
"Me voy a Brasil", explicó el chico, después de ponerle un smiley de fastidio frente a su poca creatividad.
"¿Qué?"
"Sí, resulta que hay un Congreso de no sé qué y mi jefe quiere que vaya en representación de él. Me paga el viaje, la estadía, todo".
"¿Qué?"
"Ya hizo esa pregunta. Lo único malo es que solo son tres días. Me voy el viernes a la noche, paso ahí el sábado, domingo y lunes, y esa misma tarde estoy volando para acá, un poco triste. Pero bueno. Igual estoy contento, es un viaje gratis".
Levi no escribió más nada.
"¿Está pensando qué otra cosa además de "qué" puede decirme? Le tiro una pista: podría alegrarse por mi buena suerte o algo así".
"¿A qué parte de Brasil vas?"
"A São Paulo".
"Eso… ¿eso tiene playa?"
"No, ¡ojalá! Sao Paulo es ciudad bien ciudad. Igual me gustan las ciudades. Playas de Brasil ya conozco, mis viejos me llevaban de chico. Pero ciudades grandes nunca vi, estoy emocionado".
"Ok".
"¿Ok qué?"
"Ok a…", pensó un momento cómo continuar: "a que no haya playas".
"¿Eso es algo bueno?"
"Supongo".
"Mmmm ¿no será que le preocupa que me agarre algún garoto*, no? ¿En eso está pensando?"
"¿Quién? ¿Yo?"
"Sí, usted. ¿Es de esos tipos celosos y posesivos que hablan dos veces con una persona y ya la consideran suya?"
"No diría eso".
"No lo diría pero lo es, ¿eh? Bueno, yo eso se lo puedo perdonar".
"¿Ah, sí?"
"Sí, pero con una condición".
"¿Cuál?"
"Que cada vez que discutamos por celos, la pelea lo ponga tan caliente que tengamos el mejor sexo de reconciliación de la historia".
"Siento que no sería mi estilo".
"Entonces, ¡olvídese de los celos! ¡No me van ni ahí!"
Todavía rojo por leer la condición de Eren, Levi consideró el hecho de que quizás la palabra "celoso" sí lo definiera bastante bien. Si el chico tenía unas cuantas cosas que mejorar de su personalidad, sin dudas otro tanto era cierto para Levi. Bien… tenía todo un desafío por delante. Y no se refería solo al desafío de esperar un poco más de lo esperado para verlo de nuevo (aunque eso tampoco sería sencillo). Al final, para esto y para otras cosas, tal vez él mismo fuera su principal obstáculo.
Notas de Autora: ¡Aquí estamos! Si bien sigue sin convencerme este capítulo, tiene el lado bueno de ser más largo de lo normal, ¿no? Estaré aguardando por sus opiniones. Al fin tuvimos un beso en serio ;) Les cuento que ya subí a mi fanpage el concurso del que tanto les hablé, pueden ir allí para participar y ganarse una ilustración a pedido. Por otro lado, quería aclarar que si bien empecé este fic con un afán de realidad un poco obsesivo (respeté mucho fechas reales como el partido que fueron a ver al bar o el día de las elecciones, etc) decidí ser un poco más flexible, después de todo, nadie me dará un premio a la veracidad por hacer ficción :v Así que, si bien esta peli alemana se estrenó en el Village Recoleta en 2017 efectivamente, no fue en la fecha en la que fueron los personajes. Imagino que a nadie le molestará eso xD Bueno… si todo sale bien, el próximo capítulo debería salir el 9 de junio, aunque aún no he podido ni empezarlo. Crucemos los dedos. Próximamente se viene uno de los clímax de la obra (aunque no parezca). Espero que les emocione tanto como a mí. Sigo tapada de trabajo por ahora, así que continuaremos por algún tiempo más con la periodicidad mensual en las actualizaciones. Les pido disculpas si a veces no llego a responder sus reviews y comentarios, pero sepan que leo todo y me hacen feliz. ¡Les dejo un abrazo!
Glosario:
* chongo: pareja masculina circunstancial.
* garche: persona con la que solo media un vínculo sexual.
* garchar: forma muy vulgar pero cotidiana de decir "tener sexo".
* pibe: muchacho.
* orto: culo.
* no hay drama: no hay problema.
* compinche: cómplice, compañero, persona que nos da una mano.
* coger: tener sexo.
* garoto: significa "muchacho" en portugués. En Argentina (y creo que en otros lugares) está la fantasía de que en Brasil hay muchos muchachos y muchachas bellos y que si uno va de vacaciones ahí seguro acaba teniendo buen sexo (¿?). Sobre todo es una idea asociada a las playas turísticas. Todavía me acuerdo de la cara de baboso que ponía mi abuelo cuando la obra social de los jubilados organizaba algún viaje a Brasil (estoy segura de que ninguna "garota" iba a mirarlo nunca, pero no perdía la esperanza). La cosa es que esta escena hace más referencia a esa fantasía más bien ridícula antes que a cualquier elemento de la realidad. Consideremos que Levi nunca fue a Brasil, además. Y que es bastante celoso xD
