Capítulo 1. Principio de de semestre.
Iba sumido en mis pensamientos desde que salimos de Malfoy Manor, rumbo al expreso de Hogwarts estuve pensando en cómo y qué decir para abordar el tema de mis supuestos "sentimientos" por Potter, los Malfoy no somos característicos de expresar y ser educados en esos temas, lo importante son las apariencias y que los demás nos miren como la más alta aristocracia, pura sangre. Amaba y odiaba a mi familia por ambas partes, eran todo lo que tenía, pero sus enseñanzas solamente servían para humillar y ser el centro de atención, que al final solo me traerán soledad e hipocresía a mi alrededor; por eso Harry había llegado a un punto muy profundo de mi subconsciente y corazón, era real, sincero que no estaba conmigo por mi dinero, fama o línea sanguínea, sino por mi, por ser como soy, era raro contemplar esas posibilidades.
Al subir al tren me encontré con mi "fiel" séquito de Slytherin, sería un largo viaje escuchando a Pansy, Blaise y todos los demás sobre lo hermoso que fue lo que hizo su familia en competencia directa hacia los demás, era un dolor de cabeza muchas de las veces, pero era la lealtad que tenía que seguir manteniendo para no levantar sospecha.
Realmente estaba demasiado sumido en mis pensamientos para notar cuando ya estaba en el gran comedor, debo dejar de hacer eso, no recuerdo ni en qué momento desembarcamos y dejamos el equipaje antes de entrar o podría meterme en problemas.
Noté a mi obsesión con Granger y la sabandija de Weasley, odiaba al pelirrojo porque su hermana estaba detrás del ojiverde, odiaba saber eso y no poder hacer nada; mi presencia fue registrada por Potter, que me sonrió de manera rápida y tímida a manera de saludo, hice lo mismo, deseaba verlo y hablar con él de manera más cerca, incluso abrazarle, hemos hecho eso algunas ocasiones hasta quedarnos dormidos, confiábamos bastante el uno en el otro, amaba eso.
El director comenzó a dar su esperado discurso de entrada, pero entre sus normales reglas y avisos algo llamó mi atención de una mala manera.
-Queridos estudiantes este año se realizará el torneo de los tres magos, en el cual se competirá contra la Academia Beauxbatons y el Instituto Durmstrang, serán representados por un campeón, el cual será escogido por el Cáliz de Fuego, pero solo a los estudiantes mayores o de 17 años, debido a los incidentes ocurridos por el ataque de mortífagos.- Hasta este punto estuve escuchando, las escuelas llegarían a finales de Octubre, estaba confundido, esa era una de las competencias más peligrosas, una de ellas terminó en la muerte de los directores por un basilisco, sería interesante de ver.
Toda la escuela estaba en barullo y emoción por las visitas, mientras había demasiada distracción le envié una sutil nota a Harry, en forma de un hechizo de susurro, solo él podría oírlo, le citaba en nuestro lugar favorito, era una torre en medio de ambas casas, era un aula vieja que no era usada ya y que pocos sabían de ella, ya que estaba escondida por una infinidad de pasillos en los que podrías perderte, era un buen lugar para no ser descubiertos.
Llegada la medianoche y viendo la sala común de Slytherin desierta me cruce por una pintura que llevaba a un pasillo desolado, girando entre un laberinto llegué a mi destino, esa vieja aula que se había convertido en un hogar y refugio dentro de esa vieja escuela. Teníamos algunas mantas, dulces y artículos varios guardados en un pequeño baúl con un hechizo de expansión dentro y que solo podría ser abierto por nosotros dos, el baúl era cómodo, sinceramente era el lugar más seguro, y como era costumbre siempre llegaba antes que mi cara-rajada, mote "cariñoso" que podía usar en la escuela sin levantar sospechas, era divertido molestar a Potter y la manera más cercana de mostrarle que me importa.
En el hilo de pensamientos surgió la del recuerdo de los planes del señor oscuro, mi padre está obsesionado con su regreso, mi madre lo apoyaba parcialmente, no le agradaba la idea de estar a su completo servicio, sabía que podían matarlos en cualquier momento por eso, pero mi padre me introducía de a poco en ese mundo, quería que fuese un mortífago, aún vacilaba en aquello, porque estaría en contra de Harry, pero no veía otra salida, sabía que faltaba relativamente poco para que quién-tu-sabes obtuviera el poder que deseaba.
Mientras estaba perdido en este lío, la puerta del baúl se abrió y logré vislumbrar una pijama demasiado familiar, y antes de que el recién llegado hablará me avalance a darle un abrazo por la espalda mientras decía -Me alegra verte cara-rajada.-
Harry solo bufó, ya me conocía bastante, sonrió de esa manera tan pura que solo hacía que mi corazón volara, y solo me contestó un -También te extrañé dragón, ¿Para qué querías verme? No hacemos esto hasta dentro de una semana, para tener de qué quejarnos.-
Una vieja costumbre nuestra, pero realmente quería verle y debía ser sincero, pero no tan sincero con él, la verdad es que le extrañaba, así que solo le dije -Te extrañaba, y pasaron muchas cosas dentro de la mansión de mi familia, mi padre quiere que me convierta en mortífago, pero ya no pienso que sea algo bueno- mis palabras le sorprendieron, no esperaba algo como eso, así que seguí hablando -no pienso oponerme, porque si lo hago se levantarán sospechas, pero mientras pueda y sepa algo del señor oscuro, te lo diré, se que el viejo director te escuchará, seremos aliados, la verdad no quiero perder a mi único amigo ni a mi familia por otra guerra mágica.-
Harry estaba bastante confundido y sorprendido, no creía capaz a Lucios de ser tan idiota, pero así eran las cosas; él solo asintió y me abrazó, supongo que era lo único que podía hacer por mí, él tenía una carga enorme sobre sus hombros, bastante injusta para ser honestos, pero después de esto me di cuenta que estaba jodido, Harry me gustaba mucho, tanto que estaba dispuesto a traicionar a mi linaje por él.
Conforme transcurría la noche me habló de lo horrible que había sido su verano con sus tíos mientras estábamos recostados en las mantas, comentamos ese tipo de cosas, pero en ningún momento mencionó nada de la pequeña Weasley, lo que me alegraba profundamente, aún debía investigar si tendría una oportunidad, pero por ahora solo disfrutaba de su compañía y de quedarme dormido prácticamente encima de él, era cómodo y amaba su aroma, era una mezcla de suaves notas de naranja y un toque a hierbas húmedas, era algo relajante y terapeutico.
Sin más caí en el sueño de Morfeo, y casi al despuntar el alba desperté, contemplando al niño que vivió dormir de manera tan pacífica y profunda que era un crimen despertarlo, pero era necesario, debíamos darnos prisa para regresar a nuestras respectivas casas para evitar sospechas, por eso no hacíamos eso al inicio de la semana.
Después de esto, nos despedimos y retiramos para prepararnos para las clases, sabía que a Snape no le gustaría que llegáramos tarde al desayuno.
Todo pasó con normalidad, molestar al trío de oro, cumplir con los deberes y seguir como si todo el mundo fuera inferior a mi, una buena actuación, ya estaba acostumbrado a ese papel, vería a Harry hasta la siguiente semana, así que no había nada que me hiciera más feliz.
Notas del autor:
Gracias por leer, espero que estén disfrutando de la historia.
