Capítulo 30


Gracias a Sofii_T y a D. Teufell por sus primeras lecturas.


"Capitaaaaán… ¿Qué tal su visita familiar? ¿Me manda un audio de buenas noches? No se olvidó de mí solo por un rato que no hablamos, ¿o sí?".

Levi suspiró y miró el reloj: las 00:30hs. Todo un día sin mensajearse con el chico. Claro que no se había olvidado de él, pero el encuentro con Kiyomi le había drenado las energías. Lo que menos quería era tener otra conversación, aunque fuera con Eren. Mientras se desvestía para irse a dormir, apretó el botón del micrófono.

"Buenas noches".

Y apagó el aparato.

Al día siguiente, no le sorprendieron los reproches. Eren estuvo un buen rato reclamando porque no le hubiera mandado algo más elaborado o al menos con un poquito de afecto. Sin embargo, al tercer mensaje se detuvo, como habían acordado. Levi leyó y escuchó todo.

"Buenos días, señor ansioso. Ayer tuve una mala jornada, ¿qué esperabas? Aparte, soy yo. No pidas peras al olmo".

Las respuestas llegaron al mediodía. Al parecer, el muchacho no estaba levantado cuando le escribió y luego tuvo que esperar al horario de descanso laboral para asegurarse de no enfadarlo.

"Me hace preocupar cuando se pone tan frío. ¿Qué pasó? ¿No se lleva bien con su familia?".

"Mi tía es un poco pesada".

"Ohh… ¿no será que solo se preocupa mucho por usted?".

"Si yo no le pedí que se preocupara, entonces está siendo pesada".

"Bueno, quizás no se lo exprese de la mejor manera, pero agradezca que piensen en usted, no lo dé por garantizado. Mi viejo puede pasar dos semanas sin preguntarme cómo estoy, solo me habla de mi trabajo. Preferiría mil veces que me interrogara todos los días, aunque me terminara cansando".

Sin saber por qué, Levi cerró el Whatsapp y guardó el celular. Ya le contestaría a la salida. Se concentró en comer y en leer un libro de Yukio Mishima que le había regalado Mikasa el día anterior, El marino que perdió la gracia del mar. Ella lo había comprado nada más que porque su padre detestaba a ese escritor coterráneo, al que tildaba de "extranjerizante", pero una vez que empezó a hojearlo se aburrió mortalmente y ver a su primo fue una oportunidad óptima para deshacerse de él. Levi agradeció esa situación, era un buen libro y le alcanzaba para tomar distancia de su realidad un rato.

Ya de vuelta en la oficina, puso manos a la obra con su trabajo. La semana anterior había estado bastante distraído, así que le convenía recuperar el tiempo perdido. Otra vez le tocó participar de una reunión, parecía que se venía algún cambio porque Niles estaba nervioso y quería hablar todo en equipo a cada rato. Petra también actuaba bastante extraño; aunque le sonreía como siempre, le cambiaba la cara apenas dejaba de mirarla de frente. Oluo en cambio seguía tan estúpido como era habitual, lo cual casi era un alivio.

Cuando volvió a revisar el celular, en el viaje de regreso a casa, tenía otros tres mensajes ofuscados de Eren. Con un suspiro, se dispuso a explicarse.

"Tenía que volver al trabajo… no seas tan demandante".

"Mentira, se cansó de hablarme y no fue capaz de decírmelo directamente".

Estuvo a punto de cerrar la aplicación de nuevo, no obstante pronto comprendió que eso sería darle la razón de la peor manera. Se contuvo.

"Puede ser".

"Claro que puede ser. Y si es así, ¿qué le parece que me debería decir ahora?".

Pensó un rato.

"¿Sos lindo?"

"No, Levi… aparte, ¡cómo vas a decirlo con signos de pregunta!".

"¿Mandame una foto? (¿Cómo saber si acerté si no te pregunto?)".

"Debería saber qué responder… ¡"perdón" me tiene que decir! ¿Se cree que me va a comprar con sus elogios y me va a hacer olvidar que me dejó colgado hablando solo dos veces seguidas?".

"Una persona que me gusta tanto no sería capaz de reprocharme una tontería como esta".

Eren mandó un smiley enfadado y luego otro sonrojado.

"Sos demasiado lindo como para enojarte tan fácil", siguió Levi.

Entonces le llegó una imagen: Eren hacía un pucherito, pero se veía bastante de su piel entre medio de la amplísima remera que vestía, de modo que era improbable que solo quisiera hacerle sentir culpable. ¿Desde qué ángulo se sacaba esas fotos en las que siempre salía tan sexy? Eso era un misterio para Levi.

"¿Ves? Solo probás mi punto. Demasiado lindo", respondió. Pero enseguida agregó: "Ahora estoy entrando en el gimnasio y voy a dejar de contestar. Espero no encontrar otro berrinche a la salida".

"¿Tanto te costaba explicarte así las otras veces? ¡Ni siquiera te pido amabilidad! ¡Solo sinceridad, sin-ce-ri-dad!". El chico le mandó otra fotografía, ahora fingiendo una expresión enojada o desafiante. Levi no pudo evitar la sonrisa que le afloró en los labios.

Ese día terminó sin mayores problemas. Antes de dormir, hizo todo lo que pudo por enviarle al muchacho algunas fotos relativamente sensuales a modo de compensación por su frialdad en los mensajes. Estaba convencido de que no sabía manipular una cámara, pero Eren parecía satisfecho. Se despidieron con las paces hechas y el viernes empezó mejor.

Todo iba bastante bien hasta que a eso de las cuatro se le ocurrió ir a prepararse un café.

Cuando entró en la cocina, se encontró con que Petra, de espaldas y apoyada en el lavatorio donde lavaban la vajilla, movía los hombros hacia abajo y hacia arriba rítmicamente, como quien llora. Levi consideró seriamente fingir que no la había notado y salir como había entrado. Sin embargo, al fin le ganó la preocupación por su equipo.

—Che, Petra… ¿estás bien?

Ella se giró con gran sorpresa. Estaba tan ensimismada en su tristeza que no lo había escuchado acercarse siquiera.

—Oh, uh, bueno, yo…

Levi alzó las manos, para atajarse.

—No es necesario que me des explicaciones.

Ella suspiró.

—Ya sé, pero… creo que quiero largarlo de una vez. Levi… acabo de perder un bebé.

Levi detuvo sus movimientos en torno a la máquina de café y la miró consternado. Eso sí que era algo personal que habría preferido no saber.

—No… no sabía que buscabas un hijo. Lo siento —masculló, tratando de ser amable.

—No, es que no lo buscaba… solo pasó. Salí un par de veces con un chico y… algo falló, no sé. Él se espantó y desapareció enseguida pero yo sentí… no lo puedo explicar, pero de pronto lo quise tener, se volvió algo importante. Quería esperar a los tres meses para anunciarlo pero… no llegó. Ayer fui al médico, por unas pérdidas… y bueno, ahí me lo dijeron. No sé por qué me pone tan mal, te juro… era una célula, no tenía forma de nada, no era buscado, lo iba a tener sola… pero me brota la tristeza no sé de dónde. Me siento para la mierda.

—Uh… lo siento.

—Está bien… gracias por escucharme, Levi. Sé que no es tu fuerte tener este tipo de conversaciones —le sonrió, esforzándose por distender el ambiente.

—No, por favor… sos mi compañera… es importante para mí que estés bien —con un esfuerzo, Levi se repuso del shock de haber recibido tantas noticias—. Deberías ir a Recursos Humanos y pedirte unos días. No es menor lo que te pasó. Seguro te los dan. Necesitás descansar.

Agarrándose los brazos en un gesto similar al de acurrucarse por el frío, Petra asintió.

—Tenés razón… voy a ir. Gracias. —En su expresión de duda, Levi adivinó que seguiría hablando—. ¿Puedo pedirte un favor?

—Claro, mientras sea algo que pueda hacer.

—¿Me abrazarías?

En realidad, eso no era algo que pudiera hacer, así sin más. No obstante, dadas las circunstancias extremas, Levi se guardó la cara de espanto que estas expresiones de afecto solían causarle y se acercó a darle unas palmaditas en la espalda. Petra se prendió de él con desesperación, hundiendo el rostro en su cuello.

—Ah… aunque seas parco… podés ser tan amable a veces.

—Hago lo que puedo.

—Ya sé. Si no fueras gay, creo que me habría enamorado de vos, sabés.

Bueeeno… ya eso estaba sobrepasando en exceso la línea de lo que no quería escuchar.

—Pero soy gay.

—Sí, sí… si alguien tenía dudas, terminó de confirmarse el otro día con la visita de tu amante secreto —apartándose del abrazo, Petra le guiñó un ojo.

Levi se puso de todos los colores. Aunque entendía que Petra estaba dando lo mejor de sí por bajar la tensión del ambiente, creía que no lo estaba consiguiendo en lo absoluto.

—No es… él… qué decís, Petra.

Ella rio suavemente.

—Tranquilo, no hay que hablar de eso si te incomoda, está bien… pero me alegra que tengas a alguien al fin, siempre te veías muy solitario. Aunque te entiendo, a veces es bueno estar solo, yo ahora mismo quiero estar sola un tiempo, tengo cosas que procesar. Pero después… llega un día en que es bonito que te vengan a buscar al trabajo con unas flores… o con un café, bueno —Volvió a reírse, esta vez un poco menos forzadamente.

—No es gracioso.

—Ya, ya… me voy a Recursos Humanos. Gracias por escucharme, Levi.

—De nada, supongo.

La muchacha había salido hacía un rato del cuarto cuando Levi al fin reaccionó. ¿Qué lo retenía allí? Acaso su mente todavía tenía algo que deglutir de toda esa información que acababa de atravesarlo. Se bebió su café en silencio, agotado no sabía de qué.

Por suerte, saber que debía ir a la reprogramada clase de alemán le ayudó a salir de su ensimismamiento. En el viaje fue repasando y cuando Nanaba empezó a interrogarlo por su cita del lunes (cosa que aunque hubiera querido no habría podido evitar), ya había descifrado por lo menos cómo responder lo esencial en alemán. Ella lo felicitó de un modo ambiguo: podía ser tanto por su buen desenvolvimiento en el idioma como por su nueva relación con Eren. Levi se sonrojó pero se tomó a bien los halagos.

Luego, la profesora le propuso practicar los verbos en futuro imaginando cómo podría ser su próximo encuentro con el joven. Levi no protestó ante este atrevimiento. Después de todo, estudiar juntos durante más de un año, casi siempre a solas, había hecho surgir una cierta intimidad entre ellos y, aunque esta quedaba restringida al momento de la clase, ocasionalmente Nanaba usaba el alemán de excusa para aconsejarle sobre temas personales. Quizás por eso o porque la revolución en su vida que estaba significando la aparición de Eren también estaba, de algún modo, afectando su personalidad, Levi se atrevió a confesar una duda auténtica.

—¿Está bien si le digo de venir a casa? Con las reglas nuevas, me siento más seguro. Además, ya tiene mi dirección, no pierdo nada.

—Claro que está bien… ¡Pero si me lo decís en alemán!

—Ja, ja*…

Y se dedicaron a fantasear sobre los posibles escenarios. Levi trató de mostrarse serio y practicar su vocabulario: habló de ver una película, compartir una lectura, prepararle una merienda especial, jugar ajedrez. Alguno de todos esos planes tendría que servirle.

En el colectivo de regreso a casa empezó su infaltable cuota de chats con Eren. Le había avisado que de 19 a 20.30hs estaría recuperando su clase de alemán, así que el primer mensaje le llegó a las 20.35hs. Después de murmurar tonterías sobre sus respectivos días (era sorprendente cómo Eren siempre se las arreglaba para tener alguna anécdota que incluyera videojuegos, sin importar en qué horario iniciara su conversación), Eren propuso hablar de libros, esta vez con la mano en el corazón, para reparar sus mentiras iniciales al respecto. Admitió que sí le gustaba leer, pero que casi todos los libros que compraba eran de ciencia ficción. La verdad era que cosas como Narciso y Goldmundo le parecían un poco lentas y difíciles de entender.

"¡Eso no quiere decir que sean malas, eh! De hecho, me gustaría aprender a disfrutar de cosas así. Creo que a Armin también le gustan y no me lo dice para no hacerme sentir tonto, jaja".

Otra vez aparecía ese Armin. Levi estuvo a punto de dejar escapar alguna de sus preguntas de celoso compulsivo, pero Eren se lo impidió al llenarlo de audios sobre sus inseguridades: que no era tan intelectual como él, que le costaba asimilar las oraciones muy largas, que prefería las matemáticas… y, finalmente, que Levi se aburriría de él tarde o temprano.

"¿Qué decís? ¿Cómo entraste tan rápido en esa rampa delirante?".

"Bueno… ¿no cree que es tonto que lea ciencia ficción?".

"¿Por qué carajos pensaría eso?".

"No sé, usted no la lee, ¿o no?".

Levi lo pensó un poco. Él también sentía cierta vergüenza por su pasado como lector de ciencia ficción y fantasía, no obstante, no tenía idea cuál era el argumento que justificaba semejante sentimiento. En el fondo, lo había dejado porque se había enamorado de otros libros, no porque esos tuvieran algo de malo.

"No es lo que más leo ahora mismo, pero sí me gusta. Leí bastante del género un tiempo atrás".

"¿En serio?". El mensaje de Eren desbordaba entusiasmo (y smileys). "¡Cuénteme qué libros leyó!".

"Bueno… Los propios dioses… oh, El fin de la eternidad me gustó mucho. Luego, Crónicas marcianas… Ah, y me gustó mucho Gabriel, de Domingo Santos".

No aclaró que Gabriel, el androide que protagonizaba esa novela, había sido su amor platónico durante buena parte de su adolescencia, ya que no le pareció información relevante, así que solo aguardó. Esta vez, Eren se demoró en contestar.

"Ok… ¿sabe qué? Estuve a punto de googlearlos. Pero no. Seré tan sincero como prometí. De esos solo conozco Crónicas marcianas y no lo leí, solo sé que es famoso. Perdón, veo que incluso fracasé como lector de ciencia ficción". Agregó unas cuantas caritas tristes que le arrancaron una sonrisa compasiva a Levi, a pesar de que en parte estaba bastante sorprendido. ¿Qué diablos leía el chico si no se trataba de Isaac Asimov y Ray Bradbury?

"Creo haber visto algo de Asimov en tu casa, cuando estuve".

"¡Oh, sí! Tengo la saga de Fundación. Ah, ¿algo de lo que mencionó es de él?".

"Exacto. También leí Fundación, aunque solo los primeros dos libros. Te recomiendo mucho El fin de la eternidad, te lo puedo prestar. Bueno, ya ves, no estamos taaan lejos. Contame vos qué leés, seguro que conocés algo que yo no".

"Ehmmm. Ahora mismo estoy leyendo Ready Player One. Ohh y uno de mis favoritos fue Justicia auxiliar, de Ann Leckie. Todavía no leí los otros de la serie, tengo que buscarlos…".

Levi quedó pasmado. ¿Qué eran esos títulos?

"Estamos a mano, mocoso. No tengo ni puta idea de qué estás hablando".

"Finalmente estoy googleando y creo que ya encontré nuestro problema, capitán. Sus libros son de los 50-60 y los míos del 2010 para acá…".

"¿Me estás llamando viejo choto*?".

"¡Yo no dije choto!".

Acordaron que en su próximo encuentro intercambiarían libros, para acercar sus mutuas interpretaciones de lo que se suponía que era la "ciencia ficción". Levi aprovechó ese giro en la charla para hacer su invitación.

"Traeme ese Justicia auxiliar, a ver. ¿Qué te parece… mañana?".

"¿Está jodiendo? ¡Claro que me encantaría verlo mañana! ¿Quiere ir a tomar algo a alguna parte? ¿Ver una película? ¿Salir a caminar?".

"Mi casa está bien".

El chat quedó repleto de smileys impactados.

"¿Me dejará conocer su casa? ¿Esto es un sueño?".

"Pellizcate por las dudas. Oh, y por favor, enviame una foto del pellizco, para que no hagas trampa".

"Usted tiene muchos más fetiches de los que está dispuesto a reconocer, ¿sabía?".

¿Fetiches, él? ¿Qué fetiches? Recordó uno a uno sus inocentes planes hechos en alemán. En verdad, solo quería pasar un tiempo con el muchacho sin que pudieran aparecer camareros homofóbicos, ni colegas chismosos, ni compañeros de clase… simplemente, merendar y conversar tranquilos, ¿no era así? Se repitió la idea varias veces en su mente.

Sin embargo, la imagen de Eren en su casa le traía pensamientos muy otros, de los que hasta ahora no se había atrevido a hablar ni si quiera consigo mismo. De hecho, había unas cuantas cosas sobre las que no estaba dándose tiempo para reflexionar. En medio de su reciente alegría, se introducía todos los días alguna inesperada confusión, un nuevo dato sobre sí mismo, su vida y su pasado. Tenía muchas, muchas cosas que resolver antes del sábado.


Notas: Waaah ¡este capítulo es un asco! No me siento nada contenta… Mis betas con mucho amor me señalaron cosas a mejorar, pero por falta de tiempo no pude más que darles soluciones provisorias. El día que termine todo el fic y pueda ponerme a editarlo, espero reescribir esto. En fin… por lo menos no quedó cortito. Y quiero aclarar que en el original se mencionaban muchos más libros pero me hicieron notar que solo sumaba confusión xD Bueno… poco a poco espero ir revelando más de la personalidad y el pasado de nuestros protagonistas. Pero si ya tienen alguna teoría, compártanla conmigo por favor :D No prometo nada, pero trataré de traer la actualización el 3 de noviembre. ¡Un abrazo y gracias por leer!

Glosario

* ja: "sí" en alemán.

* choto: ehm… esta palabra quiere decir muchas cosas. De hecho, habitualmente es un modo grosero de decir "pene" xD Peeeero no es eso en este contexto. No sé por qué está el hábito de decir "choto" después de "viejo" para referir a que una persona está muy arruinada o amargada por la edad.