Capítulo 4. Preparaciones.

Al despertar contemple por un momento a Harry, se veía angustiado incluso en sus sueños, no recordaba haberle visto así, a pesar de la tranquilidad recordé el motivo de su angustia, así que decidí comenzar a trazar un plan a seguir, debía prepararse para las benditas pruebas y no recordaba muy bien en qué consistían, la misión de hoy sería encontrar su historia en la biblioteca, después vería como interferir de manera sutil para hacer que cancelen el evento final, supongo que será ahí cuando el señor oscuro ataque. Mientras cavilaba mis opciones junto con los pros y contras mi león despertó, me observó un momento con detenimiento, fue extraño; para esto el susodicho solo soltó un -Buen día dragón, vuelve aquí a mi lado, tengo sueño y falta aún algunas horas para que amanezca por completo.-

Ciertamente no me podía resistir a eso, por lo que me volví a colocar entre las mantas para que Potter se abrazara a mi pecho, volviéndose a quedar dormido y relajado al instante, amaba esa sensación pero no dejaba de darme vueltas el asunto. Cuando decidió por fin soltarme, fui directo a la biblioteca y antes de que pudiera acercarme a la zona que deseaba para consultar Severus apareció en frente de mi, y me dijo que lo acompañase a su oficina.

Al llegar me preguntó el motivo de mi desaparición durante el almuerzo, así como mi interés de estar en la biblioteca un sábado por la mañana cuando sabía perfectamente que todas las tareas se habían suspendido para disfrutar de los primeros eventos del torneo que se llevarían a cabo dentro de semana y media, cerrando la competencia con el baile de invierno.

Le dije a mi padrino lo que había escuchado de Potter y que quería saber de las pruebas que se llevarían este año, para tratar de anticipar el momento de ataque del señor oscuro, no tenía que mentirle a mi padrino de la relación que tenía con Potter, él me había apoyado en el pasado e incluso ayudado a que la convivencia no fuera tan mala, mis padres son los únicos ajenos a esto.

Snape solo me miro con un gesto dudoso, pero me ilustró en lo que se llevaría a cabo, las pruebas serían un laberinto, nadar en el lago negro y salir vivo del encuentro con un dragón, utilizando solo una escoba, sin varitas u otro medio de protección; estaba asustado por el bien de San Potter, pero se me ocurrió una idea, ya que cada evento tiene un espaciado de una semana entre uno y otro, para ayudar a la recuperación y preparación de los estudiantes.

Aparte de brindarme está valiosa información, también me dio un trabajo, que era ir a Londres con él para conseguir algunos ingredientes para el proyecto que realizaríamos en su clase, era una pócima complicada y que requería una gran habilidad en su preparación, lo cual era perfecto para ser considerado un proyecto final digno de ese semestre, aunque a la vez sentía que mi querido profesor planeaba algo.

Después de regresar de Londres, conseguí dejarle un breve mensaje a Potter, para verlo esa misma madrugada, ya que llegamos a la hora de la cena. Al estar en nuestro refugio, le comente todo lo que Snape me había contado, el terror en el rostro del buscador no tuvo precio, pero al menos ya sabría a lo que se enfrentaba, a parte de que decidí contarle sobre mi plan, que era atraer un Kelpie al lago negro mientras se realizaba la competencia, sabía que sería arriesgado y que incluso podría haber heridos o muertos, pero eso haría que se detuviera el plan al igual que harían que la vigilancia en el castillo se más exhaustiva, ya que ese animal en particular solo podría ser atraído por una presencia maligna (o un buen hechizo, pero estos no lo sabrían).

Con todo en contra el accedió, y por lo que logré deducir el lago sería el segundo evento, los dragones primero, le dije que consultará con Hagrid respecto a ese tema, y que me dejara el resto a mi, solo necesitaba un poco de tiempo para atraer a la bestia original o crear una ilusión, pero era bien sabido que una de estas bestias habitaba el lago negro, solo que se desconoce la forma que adopta.

Después del fin de semana, en el aula de pociones, Snape nos dijo nuestro maravilloso trabajo final, crear una poción de amor, pero no cualquiera, sino la conocida Amortentia, bendito filtro que revela lo más profundo de nuestros corazones y libera las más profundas obsesiones, ya sea bebiendo dicha pócima o mediante el olfato, por eso se necesitaban ingredientes especiales, tardaríamos aproximadamente un mes en hacerla, esperando que salga, los únicos que pasaremos sin problemas son Granger y yo, casi nadie más tiene esa clase de talentos, por mucho que me duela reconocer a la sangre sucia.

Ya dividido los equipos, nos pusimos a trabajar, al igual que de manera discreta tomaba ciertos ingredientes del armario de la clase, no podría hacerlo fuera del horario porque levantaría sospechas o algún testigo, la poción que necesitaba para atraer a la bestia necesitaría una semana para cuajar (si la preparaba de manera adecuada, claro está).

Después de las clases me dirigí al escondrijo, fuera del baúl comencé a preparar dos porciones de la fórmula, mientras veía a Harry practicar con la escoba, estaban en entrenamiento, lo que me daba una media hora más para terminar y dirigirme a la sala común de Slytherin para ir yo al entrenamiento, que poco importaba ya en este momento, iba a renunciar, mi padre me había obligado.

Al llegar a la sala común me encontré con algo bastante peculiar, demasiados pines apilados en las mesas con la cara de Cedric, no me esperaba esa clase de apoyo por parte de mi casa, hasta que pasado unos segundos apareció la cara de Potter en estos, vomitando y luciendo francamente estúpido, todo tenía más sentido ahora; y mi misión, fue convencer al joven hufflepuff de usarlos, cosa nada difícil, aunque sí me sentí mal por Potter.

-Algunos días después-

Estábamos muy cerca del inicio de los juegos, y ya era viernes, las pócimas iban bien, mi proyecto de clase iba excelente y había obtenido el resultado esperado para atraer al caballo de juncos, iría mañana, hoy tengo que ver a mi león. Todo iba bien, hasta que me tope con el trío de oro con Cedric, reclamando de los pines, no me importaba, solo dije que era lo que se merecía por ser un mentiroso, dicho esto me di la vuelta para ir por otro camino a mi destino, la biblioteca, lo que no esperaba es que Granger me gritaría y al momento de yo responder a sus agresiones el idiota de Weasley me lanzó un maldito ataque convirtiéndome en un jodido hurón, ¡UN JODIDO HURÓN ALBINO!, que sin ningún consentimiento otros alumnos comenzaron a mover por el aire, jamás en mi vida había estado tan feliz de ver a la profesora McGonagall que rápidamente me transformo a mi glorioso ser, la cara de todos era de alegría y sorna, excepto la del cara-rajada, se veía un poco triste, su mirada no reflejaba la sonrisa que portaba, lo entendía, no queríamos hacernos más daño del que estábamos cargando.

Pasada la cena, nos reunimos en el refugio, el muy chistoso se atrevió a llamarme "huroncito", maldito cara-raja, solo porque no te había visto reír y ni estar así de relajado te lo permito, no hablamos de muchas cosas, solo de que debía descansar estos días para poder afrontar lo que se vendría el miércoles, ya que los juegos del mal comenzaban, todo iba de acuerdo al plan, y solo por curiosidad le pregunté a quién llevaría al baile, grave error, -Llevaré a Ginny, sabes, después de la pelea se ha preocupado bastante por mi, y creo que realmente me empieza a gustar- mi maldita curiosidad me rompió el corazón, escuché que Granger iría con alguien de una de las otras escuelas, lo que puso a la otra sabandija pelirroja de mal humor que iría con alguien de la otra escuela, estaba confundido, dolido, solo veía los labios de Harry moverse, pero sin escuchar, fui demasiado cobarde y me tardé tanto en aceptar mis sentimientos que lo perdí. Solo se que mi buscador se quedó dormido, yo salí rumbo al lago negro, debía probar el pequeño cubo que había creado, si funcionaba ahora, funcionará el día de la carrera en el lago negro.

Llegué sin ser detectado, estaba bastante oscuro, aunque la luna creciente iluminaba el lugar, bastante deprimido hice lo que el libro decía para atraer a la bestia, busqué antes algunas ratas muertas obviamente, no quería yo ser la cena de lo que quería invocar, lancé lo que parecía un panecillo al lago, dije el pequeño encantamiento y espere a las orillas del lago, me estaba decepcionando después de algunos minutos, no sé qué habría hecho mal, hasta que noté como el agua comenzaba a moverse, noté unos juncos ascender, y fue cuando la fiera me observó a los ojos, era ahora o nunca, lanzando una de las "ofrendas" al lago, dije -Ahora me servirás por cada una de las presas que te recompense, solo a mi me has de responder hasta que me plazca liberarte, traeme una piedra del fondo del lago con un caracol incrustado- no tenía nada que ver con lo que quería hacer, pero si no me obedecía, lanzaría todo y huiría; contrario a todo pronóstico, el animal se hundió y a los pocos minutos lanzó lo pedido, le dí el resto de las ratas y le dí la orden de irse a su lugar de reposo, siendo liberado cuando la Luna llegue a su punto más alto esa noche, dándome tiempo de escapar sin ser lastimado. Estaba esperanzado, todo saldría bien, al menos podría detener el bendito concurso, pero no sabía si podríamos con la futura batalla.

Nota del autor:

Gracias por su atención, hasta la siguiente semana.