Capítulo 33


Advertencias: escribí este capítulo hoy, a las corridas, y no pude ni releerlo una vez, mucho menos pasárselo a mis betas; pero la verdad no quería fallarles y esta era la fecha de publicación que había prometido. Les pido disculpas y les suplico que si ven algún error, de cualquier tipo, me lo hagan saber para que lo pueda corregir.


Una vez que la urgencia de hablar de sus propios problemas se hubo calmado, Levi dio rienda a su preocupación por Hange: le hizo contar hasta el más mínimo avance en la organización de la boda y la exprimió cuanto pudo para comprender mejor la naturaleza de sus relaciones con Moblit, de lo que siempre le compartió tan poco. El resultado fue que volvió a estar solo en su casa recién a las 2 de la mañana y la perspectiva de que el día siguiente fuera lunes resultó horrorosa.

Lo primero que hizo fue agarrar el celular, que había quedado abandonado en un rincón durante todo el encuentro, y lo recorrió un espasmo cuando vio que tenía tres mensajes de Eren, uno de las 20:45, otro de las 21:30 y un último a las 00hs.

"¡Buenos días retrasados! Perdón por no contestar, pero salí temprano en una excursión con Armin y muy estúpidamente dejé el celular en casa. Fuimos a Tigre, ¿conoce? No es la gran cosa pero es lindo, la pasamos bien. ¡Me vino bien el sol y el aire libre! ¿Usted qué hizo de interesante?"

"Espero que no se haya enojado solo porque no le escribí más temprano. Cuénteme algo de su domingo cuando pueda, por favor".

"No estará celoso de Armin otra vez, ¿o sí? No me lo imagino yéndose a dormir tan tarde, apuesto a que no abrió Whatsapp solo para no contestarme… ¡Pero si será ortiva a veces, eh! Escríbame cuando se le pase, yo ya acabé mis tres mensajes reglamentarios".

Una miríada de sentimientos atravesó sucesivamente a Levi: el alivio de que Eren no hubiese dejado de escribirle durante el día a propósito, el resquemor por la posibilidad de que el olvido del celular fuera una excusa, los efectivos celos por Armin y el disgusto por que lo asumiera enojado de buenas a primeras, como si su reacción siempre fuera enojarse por todo. Bueno, tal vez muchas veces esa fuera su reacción, pero tampoco era como si estuviera preseteado para ser así. Debería tenerle más fe.

"Mirá, mocoso, aunque no lo creas yo también tengo amigos, y así como vos antes no podías escribirme porque estabas con tu querido Armin, yo recién tampoco podía porque estaba con Hange. No seas paranoico".

Enseguida agregó: "Y sí, a veces me acuesto después de las 22, ¡sorpresa, soy un adulto!".

Luego notó que justamente los adultos tienen fama de irse a dormir antes que los jóvenes y que considerando su diferencia de edad, su comentario sonaba más bien ridículo. Olvidó estas disquisiciones cuando los tres puntitos indicaron que Eren seguía despierto.

"¿Levi mensajeándome a las dos de la mañana? Esto es muy sospechoso. A ver, mándeme una foto para comprobar su identidad". Y pronto aclaró: "Con poca ropa, si puede ser".

Debatiéndose entre la incomodidad por la exigencia y la satisfacción de saberse deseado, Levi optó por quitarse la camisa, acostarse y tomarse una foto en la cama. Pensó que había algo de íntimo en esa foto tan sencilla —su cabello desparramado en la almohada, su tórax asomando debajo de las sábanas— que compensaba su natural falta de sensualidad, así que se la envió. No tardaron en llegarle los smileys con ojos de corazones.

"Lo bueno es que hasta cuando se pone gruñón es sexy".

"No voy a pasarte el insulto solo porque lo camufles con un elogio…".

"Deje de gruñir y escuche mi audio. Imaginemos que estamos uno junto al otro, ¿ok? Esa cama suya es demasiado grande para una sola persona". Y luego mandó el audio, en el que con una voz muy suave y seductora murmuraba "buenas noches, mi capitán, que descanse". Levi casi podía sentir su calor a su lado. Estremecido, correspondió a su solicitud: "buenas noches, Eren".

Se durmió feliz, complacido con la fantasía de tener a Eren junto a él, pero en la mañana, después de tomar un café para espabilarse, todos los hechos retornaron a su cabeza: ¿qué acaso Eren no estaba disgustado? ¿Se le había pasado o qué? ¿Lo habría perdonado? ¿Lo había engañado con ese tal Armin y eso le daba culpa y por eso se había puesto todo dulcesito? ¡¿Qué carajo estaba diciendo?! Su capacidad para elucubrar explicaciones parecía tomar rumbos absurdos más a menudo de lo que quisiera. Bueno, al menos podía estar seguro de haber arreglado las cosas con Hange, eso sí que era positivo, y ya podría ser su testigo otra vez y sacarse esa espina del corazón. Eso le daba, al menos, un poco de paz mental.

El día de trabajo fue duro, pues apenas había recuperado su energía y, para colmo, Nile parecía cada vez más preocupado por alguna cosa que les ocultaba y como resultado lo tenía corriendo de acá para allá. Eren respondió su "buenos días" cerca del mediodía y al salir hacia la clase de alemán siguieron conversando normalmente. Con cierto orgullo, Levi le contó que en el almuerzo había estado ayudando a Hange con la traducción de su artículo, mientras que Eren le compartió algunas fotos de Tigre que había tomado Armin. Bien, ya sabía que la salida era cierta, aunque la parte del olvido del celular fuera incomprobable. Tendría que acostumbrarse a confiar o empezaría a enloquecer.

Esa noche Levi se fue a acostar con una gran incógnita. Todo parecía estar bien con Eren, ¿eso quería decir que podía olvidarse de darle una justificación para su comportamiento del sábado? ¿Hacían borrón y cuenta nueva y listo? ¿O acaso debería sacar él mismo el tema? Iniciar conversaciones difíciles no era su especialidad, pero la verdad era que ya habían tenido varias charlas de ese tipo en la corta relación que llevaban, así que debería bastarle de entrenamiento. La idea de huir completamente de la cuestión era demasiado tentadora, sin embargo.

El martes al mediodía le comentó su interrogante a Hange, intentando que fuera tan al pasar como podía. Ella le partió el diccionario de alemán en la cabeza.

—Si supieras que no te va a pasar más, vaya y pase que no se lo digas, pero lo más probable es que así sean la mayoría de sus encuentros. Tenés que decirle algo.

—Quizás no me pase más. Puedo probar y ver qué tal.

—Me retracto, aunque fuera una sola vez, igual tenés que explicarle. Sino, él siempre se va a quedar con la duda de qué onda con ese día. Aparte, también tenés que contarle que sos virgen.

Levi se llevó el dedo a los labios.

—Tampoco tiene por qué enterarse toda la oficina.

—Entonces no saques el tema acá y mejor invítame de nuevo a comer a tu casa.

—Sos capaz de cualquier cosa para evitarte cocinar, ¿eh?

—Absolutamente.

Rompiendo su propia regla, le escribió a Eren antes de salir del trabajo. Hange tenía razón, cuanto antes hablaran, más rápido podría hacer a un lado todo el asunto y quedarse tranquilo. Eren debía de comprender, no era tan grave, ¿o sí?

"¿Querés que pase por tu casa después del trabajo? Podemos ir a tomar un café".

"¡Por mi casa no!", llegó pronto la contestación, "Mejo encontrémonos directamente en algún lado, ¿para qué perder tiempo pasando por mi casa? Ni que tuviera auto. Veámonos en el Café Martínez de Santa Fe y Agüero, ¿le parece?".

"¿Qué me refregás que no tengo auto, pendejo? Bue, en el Café Martínez. Llego a las 19hs".

"Hecho".

Se quedó pensando en la reacción excesiva de Eren respecto de la visita a su casa, tampoco planeaba entrar y saludar a sus padres, ¿qué significaba el súbito espanto del muchacho? No obstante, en ese momento lo llamó Nile a su oficina y no pudo seguir preocupándose por ello.

—Levi… tengo una buena noticia y una mala.

—A ver…

—La buena es que me van a ascender a fin de mes.

—Felicitaciones, entonces —dijo Levi con cordialidad.

—Gracias. Como sabés, a mí me gustaría mucho que mi puesto actual te lo den a vos. Ya otras veces te señalé que sos el mejor de la oficina, sin contar que sos el que tiene más antigüedad en el área.

—Vaya, eso… eso no me lo esperaba. ¿Me van a ascender a mí también?

—Esa es la mala noticia. Esa decisión no la tomo yo. Y viste que Oluo es el sobrino de uno de los gerentes.

—¿Y qué con eso? Es un tarado, siempre le estoy arreglando los mocos que se manda.

—No sería el primer jefe tarado que tenga esta empresa.

—¿Y para qué me decís estas cosas?

—Bueno, porque todavía no hay nada decidido y yo creo que los podemos convencer de que vos merecés el puesto, de que de hecho te necesitan. Viste que hay algunos proyectos de este año que no están cerrando, en las reuniones de estos días se vio que no llegamos con los plazos.

—Sí, siempre pasa.

—Pero uno de esos proyectos tiene que ver con el área de Facturación y no es una boludez que se retrase. Cada día que se demore, la empresa pierde plata. Si yo pudiera decirles que de esta crisis nos salvaste vos, tendrías el ascenso asegurado.

—¿Y yo cómo voy a lograr eso? Ya hicimos los cálculos con Petra y Hange, no nos dan los tiempos.

—Sí… no dan, acá en la oficina. Pero, ¿y si hicieras un esfuercito extra en tu casa un par de semanas?

—Querés decir horas extra gratis.

—Bueno… a cambio del ascenso.

—Siempre encuentran un modo de explotarme ustedes… a fin de cuentas, pareciera que trabajar bien es un defecto.

—Disculpame, Levi. Yo voy a laburar a la par tuya. Sería solo por diciembre. Dentro de todo, yo siempre traté de no sobrecargarlos. Vos sabés que en otras áreas no es así, en Facturación todos los cierres de mes se queda el equipo entero hasta la madrugada.

—Así cobran también.

—Bueno… yo te tiro la propuesta. Podés tomarla o dejarla. ¿Qué querés hacer?

A la salida del trabajo, le hubiera gustado discutir el planteo de Nile con Hange y Moblit, pero ya se había comprometido con Eren y quería ser puntual.

Como solía ocurrir, arribó primero al Café y tuvo tiempo de diseñar un plan para abordar el diálogo, que por supuesto se desmoronó por completo en cuanto llegó Eren con su hermosa sonrisa. ¿Qué había dicho que iba a hacer? ¿Había algo en qué pensar más que en la luz que emanaba del muchacho?

Se saludaron con un beso dulce pero no tan fogoso —no podían obviar que estaban en una cafetería— y se sentaron enfrentados. Durante un rato, conversaron sobre su día y merendaron. Eren pidió un submarino y una porción de torta chocolatosa como para infartarse y Levi su habitual café doble. Después de una hora de charla banal, fue evidente que todo era un preludio para alguna otra cosa que aún no hacía acto de presencia. Eren se quedó en silencio, mirándolo sugestivamente, como para darle ánimos.

—Ehm… quería… quería hablarte de algo —soltó Levi, al fin.

—Ya me parecía.

—Es… sobre el sábado.

—Me gustaría saber qué tiene para decir sobre eso, sí.

—Bueno… quería aclararte que… lo que pasó… no tiene que ver con vos.

—Yo estaba ahí y ocurrió en mi cara, no puede decirme que no tiene que ver conmigo.

—No, me refiero a… esa es mi manera de…

—¿Ah? No entiendo nada.

Entonces, Levi comprendió que Eren sí seguía molesto. De alguna manera, la alegría de vivir y el enfado eran capaces de convivir en él de un modo novedoso para Levi, tendría que tenerlo en cuenta.

—Lo que quiero decir es que yo tengo algunas dificultades para… —La frase era demasiado larga y su fortaleza iba desinflándose a medida que avanzaba—… para eso. Ya sabés.

—¿Ya sé qué?

—No me hagas decirlo.

—¡Si no dijo nada!

—Está bien, está bien… me cuesta eyacular. Lo dije, ¿estás contento? Es decir, no tiene que ver con vos. Es en general. Necesito… bueno, tocarme, para poder hacerlo. Siempre es así. Vos no hiciste nada malo.

—¿En serio? Suena a chamuyo. Nunca me habían dicho algo así.

—¿Para qué te mentiría? Si no me gustaras o algo por el estilo, no tendría sentido este esfuerzo.

—¿Qué esfuerzo? ¿Verme es un esfuerzo?

—¡No! Hablo de contarte esto… me cuesta hablar de estas cosas.

—Me doy cuenta.

—Por eso mismo, me gustaría que lo apreciaras, en lugar de dudar de mí.

—Uff… pero si es así, ¿por qué no me lo dijo en el momento? Podía tocarse enfrente mío. Podíamos tocarnos juntos. Podría haber salido genial en vez de cagar la situación de esa manera.

¿Qué? ¿Cómo iba a tocarse delante de él? ¿Que podrían haberse tocado juntos? ¿Esa era una posibilidad? La imagen se cruzó por sus ojos hasta nublarle la vista.

—Bueno… tal vez no reaccioné de la mejor manera.

—¿Y…? ¿Qué más?

—¿Qué más qué?

—Qué más tenés que decir, aparte de admitir que no reaccionó bien.

—Ehm… —Ya había vivido una situación como esta antes, él podía con esto, tenía que saber qué responder, esta vez sí—. ¿Perdón?

—Alguna vez dígalo sin los signos de pregunta, la concha de la lora.

—Bueno, bueno, ¡perdón! Con signos de exclamación.

—Ahí está mejor. Ok… ¿eso es todo lo que tiene para decir? ¿No se guarda algún otro secreto sexual?

Este era. Era EL momento para decirlo. Sí. Este era. Diría todo junto y ya se lo sacaría de encima y…

—No.

—Más le vale. Bueno, iremos viendo cómo lo resolvemos. Yo soy creativo.

—Qué bueno que te lo tomes así.

—Claro, ahora es un desafío personal. En algún momento, voy a lograr que me termine en la boca, ya verá —exclamó Eren, levantando el puño con entusiasmo.

—¿¡Podrías hablar más bajo, por favor!?

Por provocarlo, el chico le pasó un pie por la pantorrilla con coquetería y le tiró un beso. Levi se sonrojó y trató de pensar rápido cómo salir de esa situación, que como ya le era usual le daba placer y temor a un tiempo. Sería mejor reservarse la intimidad para cuando estuvieran en su casa o en un sitio más seguro.

—También tengo otra noticia, que no tiene mucho que ver, pero que es importante.

—¿Es buena o mala noticia?

—Un poco y un poco. Me ofrecieron un ascenso.

—¡Esaaa! Eso suena bien. Al fin se comprará el auto —se rio Eren.

—No vas a tener excusa para no dejar que te pase a buscar.

—Vamos, cuando tenga auto tendremos mejores planes que pasarme a buscar. Podríamos ir a San Pedro o a Zárate cualquier fin de semana. Y si hay feriados, hasta a Uruguay podríamos ir.

—Bueno, bueno… todo muy bonito, pero todavía no lo tengo, ni al auto ni al ascenso. Me pidieron que a cambio pase diciembre haciendo horas extra. Todavía no sistematicé todas las tareas que debería cumplir, pero probablemente trabaje hasta los domingos. Va a ser un diciembre del orto.

–Uh… ¿esto no será otra de esas excusas que inventa para no verme seguido, no? Porque si es así, me largo, esta es la última que soporto.

—¡No! Realmente mi jefe me planteó esto hoy. La idea de no poder vernos me disgusta tanto como a vos, creéme.

—Uhm… ¿en serio? Dígalo otra vez.

Levi se sobó las sienes, reuniendo valentía.

—Me gusta verte. Me gusta hablar con vos. Y quiero tener más tiempo para que estemos juntos. Es más, tengo una idea.

—¡Ay, dígame!

—El 25 y el primero son feriados, y el 24 y el 31 caen domingo. Me puedo tomar vacaciones los cuatro días hábiles que están en medio y si querés nos vamos de viaje a algún lado, desde el 22 a la tarde hasta el primero a la noche. ¿Qué opinás? En tu trabajo son re flexibles, seguro también te lo dan. Y yo, si me exprimo lo suficiente estas dos semanas, me voy a haber ganado esos días libres.

Con un movimiento rápido, Eren extendió la mano a lo largo de la mesa para tomarle la suya. Entrelazaron los dedos con afecto y ansiedad.

—¡Es la propuesta más linda que me hayan hecho! Pero… es Navidad y Año Nuevo. Nuestras familias van a matarnos. No podemos desaparecer en esa fecha justo.

—¿Por qué no? Es la mejor fecha para desaparecer. Si hay algo que no quiero esta Navidad, es ver a mi familia.

—Uh… mmm que lo diga así me preocupa un poco. Y para mí sería un lío convencer a mi vieja… me corta un huevo si no estoy en Navidad. No sé.

—Te creía más arriesgado.

—Hasta yo tengo mis límites.

—Bueno… hice mi intento —murmuró Levi, confundido—. Como sea, viajemos o no, este par de semanas no creo que podamos vernos.

—Ya veo…

—Y de hecho, creo que ya debería ir yéndome. Necesito un rato para procesar lo del ascenso y organizar bien mis nuevos horarios.

—Aunque sea deme unos buenos besos antes de dejarme solito.

Pestañeando ligero y haciendo puchero, Eren le mostró sus armas para convencerlo.

—Nada me gustaría más —concedió Levi y, después de pagar la cuenta mitad y mitad, salieron a la calle en la búsqueda de un rincón tranquilo donde abrazarse a gusto.

Un posible ascenso, el casamiento de su mejor amiga, la visita navideña anunciada por Kiyomi y su primer enamoramiento correspondido en siglos: este fin de año sería algo para recordar en su vejez, sin dudas, si no le reventaba antes el corazón con tantas emociones. Y con lo sabrosos que eran los labios que atrapaba ahora en los suyos, el paro cardíaco le parecía a Levi cada vez más razonable.


Notas de Autora: de nuevo, disculpas por subir un capítulo escrito así nomás. Espero que a pesar de todo sea comprensible y les haya arrancado alguna sonrisa. El siguiente capítulo lo subiría el 22 de diciembre. Después no sé si me tomaré un descanso de verano o qué, les avisaré cuando lo tenga más claro. Recuerden que mi canal de comunicación más habitual es mi página de Facebook, por favor síganme allí. ¿Qué opinan de este capítulo? ¿Les gustó alguito? ¿Qué piensan de la dinámica entre Eren y Levi? ¿Encontraron alguna pista, armaron alguna teoría nueva? Déjenme saber :D Les dejo un besito y un agradecimiento infinito por sus bellos reviews.