Capítulo 6. Segunda prueba.

Ya habían pasado una semana de la prueba pasada, por lo que todo era un caos la noche del martes, los profesores y la Orden estaban en los preparativos finales, todo debía estar listo para las 10 de la mañana de este miércoles, ya que a esa hora comenzaría el concurso.

Salí en la madrugada de la sala común, el Sol ni siquiera se había alzado llegue al Lago Negro, lugar donde se llevaría a cabo la prueba empezaría a cabo en algunas horas, había mucha neblina y bastante frío, siendo honestos estaba demasiado nervioso por todo, el atraer a la criatura y el ver al cara-rajada a las 8:30 en la biblioteca, no tenía tiempo que perder; al llegar a la orilla del lago, lancé el pequeño cubo al agua, de inmediato apareció un enorme caballo de color verde pardo con crines de juncos, a pesar de haberle visto antes, me seguía asombrando e intimidando, alejado un poco de la orilla le dije:

-Por esta ofrenda que te doy, te ordeno que vayas al área de las sirenas al escuchar el sonido de un cañón, mata solo a esas brujas del mar, más no a los humanos que entren a las aguas de tu dominio, arma un gran escándalo, muestrales la verdadera fuerza que habita este lago, después de realizada esta simple encomienda serás libre de por vida cuando el Sol se oculte.-

Al terminar de recitar esta frase, arroje la carne y presas que compré para esta ocasión, el caballo pareció satisfecho y se escondió en las profundidades, tenía miedo que las cosas salieran mal, pero no tenía otra opción, era la última esperanza de poder parar este estúpido torneo, no quería que nadie muriera ni mucho menos quería de regreso al señor oscuro.

Regresé al castillo, de manera sigilosa me escurrí hasta la torre que fungía como nuestro hogar, me quedé dormido en la sala común pero nadie lo tomó raro, esto porque las noches pasadas me he quedado leyendo hasta tarde, terminando dormido en los sillones toda la noche, por lo que me habían encontrado en esa posición los últimos días; Pansy se acercó, diciendo a manera de saludo que era la hora del almuerzo y que no llegará tarde a la clase, después de esto ella se marcho.

Me asuste por la hora, salí corriendo con rumbo a la biblioteca para "regresar el libro". Al llegar el pelinegro con el que había quedado estaba impaciente y preocupado por mi retraso, con toda la situación a veces se ponía muy paranoico. Le entregué las plantas para respirar debajo del agua y le dije que no se preocupara, que todo saldría bien, yo estaría esperando en la orilla del lago si necesitaba ayuda o por si algo salía mal.

Las horas restantes para el inicio de la prueba me parecieron eternas, temía por lo que sucedería, si alguien descubre que había manipulado la situación estaría muerto, ya que mi padre sabría que algo estaba tramando.

Al ser la hora de la prueba, corrí hasta las orillas del lago, pero para cuando llegué todos los espectadores estaban distribuidos en varias plataformas a lo largo del río y en sus orillas, busqué un lugar cercano a dónde se lanzarían los participantes, desde esta posición pude ver a mi león comer las algas y saltar al lago, mi corazón se detuvo por un instante porque justo en ese momento sonó el cañón y vi que el agua comenzó a moverse de manera estrepitosa, clara señal de que el Kelpie estaba empezando su trabajo; pasaron alrededor de 20 min cuando una figura enorme, negra y con numerosos tentáculos salió a la superficie lanzando a las sirenas en todas direcciones,la bestia era muy parecida al Kraken y eso me alarmó así como todos los presentes, de inmediato los profesores resguardaron a los estudiantes, alejándose del lugar.

Sacaron a los concursantes del agua lo más pronto que pudieron, la bestia no lastimo a ningún humano y huyó persiguiendo a la sirenas, por lo que a los 45 minutos de haber iniciado todo, ya no había prácticamente nadie en el lago, solo algunos pertenecientes a la Orden se quedaron a investigar lo que había sucedido, al igual que para atrapar a bestia si decidía regresar.

Me quedé rondando por unas horas más a pesar de no haber ningún avistamiento del "Kraken", lo hice porque el caballo lo sentía como mi responsabilidad y trataría de protegerlo si regresaba, no quería que pagará por mis ordenes, es una bella criatura que merecía ser libre. Mi excusa para faltar a las clases restantes del día, fue que me había desmayado después de la impresión por el monstruo y que desperté varias horas después del evento, lo cual nadie lo dudó.

Ya al anochecer a la hora de la cena, con todos más tranquilos, vimos al director a punto de dar un anuncio, supose que debido a las coincidencias dadas en las últimas pruebas, lo más prudente sería que el torneo se cancelará, sin embargo, ocurrió todo lo contrario con las siguientes palabras:

-Jóvenes, dadas las acciones presentadas en la prueba de hoy, está será cancelada, siendo la prueba de desempate final el laberinto para encontrar la copa de los magos, quién la encuentre primero será coronado ganador indiscutible de este magnífico torneo, así que campeones, regresen a sus habitaciones y prepárense para la prueba de la siguiente semana.-

Mi sangre hervía de coraje, mantenía la compostura en el exterior, pero quería matar al director, hasta que Snape me hizo una seña discreta, no me gustaba a donde iba todo esto.

Al terminar la cena, mi padrino me mandó a llamar a su oficina, al llegar estaba el director y los miembros de la Orden, genial, estaba jodido, seguramente se enteraron de lo que había estado haciendo, ningún castigo se compararía con lo que mi padre me hiciera.

Contra todo pronóstico, Sirius y Remus me agradecieron por ayudar a su ahijado a lo largo de las pruebas al igual que por ser su amigo y apoyo durante estas condiciones, estaban al tanto de mis esfuerzos (no sabiendo bien a qué se referían con esto) por ayudar a la Orden y que, debido a esto, merecía saber la verdad de la continuidad de los juegos.

El director y Snape explicaron a grandes rasgos que habían encontrado a un traidor en el castillo, el cual sería el responsable de crear el laberinto, de esta manera guiaría a Harry hacía un portal, donde sería entregado a un mortífago, se habían enterado por Peter Pettigrew de este plan hace apenas unos meses, y si detenían todo Voldemort se escaparía de nuevo; pero gracias a que estaban enterados armarían una emboscada en ese día, usando a Potter de carnada, no me gustaba el plan, ni un poco.

Mi opinión no era importante, solo podía ayudar y si todo este descabellado plan salía bien, la guerra se terminaría por fin, ya que varios de los mortífagos más cercanos al señor oscuro estaban muertos o en prisión gracias al esfuerzo colectivo del ministerio con la Orden, los únicos que no se habían podido capturar eran Bellatrix y el hombre lobo Greyback.

Me dijeron esto, para darme un poco de calma y seguir apoyando al joven mago, ellos harían todo lo posible para evitar que se derramará la sangre de inocentes, sabían donde se llevaría a cabo la entrega, ahí tenderían la emboscada, mientras yo junto con Remus y Sirius, ocultos en la capa de invisibilidad dada por James Potter, seguiríamos a Harry como apoyo.

No podía negarme y la misión que me asignaron fue conseguir la capa, sin levantar sospechas, después de esto me fui a dormir, me esperaba otra semana llena de paranoia e insomnio, ya mis ojos parecían la máscara de un mapache, pero era por un bien mayor, por un mundo donde no tema porque mi padre me mande como cerdo al matadero por Voldemort y porque Harry pueda vivir de manera plena, libre y feliz con su amor.

Me dirigí a la sala común, donde cogí uno de los libros que había dejado allí esa mañana, tenía algunos conocimientos para el proyecto de pociones que me vendrían bien, ya habían pasado dos semanas y media del inicio de esa poción, quería asegurarme la nota máxima y despejar mi mente de todo, al final me terminé quedando dormido.

-Algunos días después-

Era viernes, el día de revisión de la pócima, ya con aquí se cumplían casi las tres semanas de su preparación, se supone que en unos días más (posiblemente un día después de la última prueba) esté terminada, pero tenía que preocuparme por otras cosas, hoy conseguiría la parte de mi plan, si bien todo era muy festivo y tranquilo, cualquier cosa podría afectar al balanza.

El día pasó demasiado lento y aburrido para mi gusto, y de la tarde a la noche dormí profundamente, no comí nada, había perdido mi apetito desde hacía varios días, entre la preocupación y corazón roto, lo único que quería era dormir.

Llegada la media noche, me escurrí por el pasadizo secreto hasta nuestro escondrijo, encontré a un muy sonriente Potter con dos platos llenos de comida, unas cuantas golosinas y más mantas que de costumbre; estaba extrañado, no le había visto después de las pruebas y me recibe de esta manera, no me quejaría, disfrutaría esta velada.

-Sé que ha sido difícil para los dos estás semanas, sin tí no habría podido con las pruebas y no te vi en la comida ni en la cena, por lo que te traje algo de comer como muestra de mi agradecimiento y aprecio. A parte de que me gustaría proponerte algo- Me dijo el pelinegro con la voz un poco nerviosa.

-Te agradezco el gesto, aunque no fuera necesario- Le dije mientras le sonreía y acercaba a donde estaba la comida, sentándome a su lado. -Dime ¿cuál es tu propuesta, enano?- Su cara de enojo con puchero por el mote era hermosa, yo había crecido bastante y él parecía que no crecería tanto, amaba eso de él (en secreto, claro).

- Me gustaría que fueras al baile de invierno y bailaras una pieza conmigo, o aunque sea, pasar el rato conmigo, verás, solo invite a Ginny por compromiso y realmente quiero que estés ahí- soltó Harry de la nada con su voz apenas audible. Me quedé congelado por unos instantes, no me esperaba esto, me alegraba pero me tomó por sorpresa, aunque me había dado una oportunidad de oro.

-Wow, el gran San Potter engañando a jóvenes ingenuas, quien lo diría- Le dije con tono de sarcasmo mientras meneaba suavemente la cabeza- Pero, acepto verte en el baile para que contemples a mi maravilloso ser, con una condición leoncito, que me prestes está semana tu capa de invisibilidad, tengo que vengarme de mis compañeros por una broma que me hicieron, sin ser detectado obviamente- Le dije con voz juguetona y dramática a la vez, le había mentido, pero era por un bien mayor.

Le vi algo pensativo y dudoso, si no me la daba por las buenas, tendría que robarla, estaba haciendo mis futuros planes, cuando su voz interrumpió mis cavilaciones:

-Está bien, mañana te la daré pero la quiero de regreso el próximo viernes, y dado que soy extremadamente generoso, también me concederás un baile, ¿verdad huroncito?- Lo último lo dijo con un tono de voz entre sarcástico y juguetón, mientras me aplicaba la mejor cara de chantaje que tenía, no podía decir que no a esa cara y lo sabía, el desgraciado lo sabía.

-Bien, pero solo será un baile, si nos matan por ser amigos, todo será tu culpa y mañana te veo junto al lago ¿trato?- Él aceptó, mientras nos reíamos y yo comía.

Las horas pasaron y nos quedamos dormidos, disfrutaba mucho de estos momentos y me dolía pensar que podría perderlo todo en unos días, deseaba que lo que habían planeado para defender al niño que vivió fuera efectivo, él se lo merecía.

Nota del autor:

Gracias por leer, espero que les esté gustando esta historia, hasta la siguiente semana.